miércoles, 31 de octubre de 2012

Las personas no cambian



¡Al infinito y más allá!    
Toy Story



Un grito desgarrador afecta al joven adulto el cual ha experimentando impresiones fuertes al fragor de una aurora que nace desde las cenizas del ayer, innumerables percepciones adictivas al campo visual que observa y cierta propensión al mandato de cumplir acontecimientos.

Nada de esto es gratuito, puesto que las enfermedades que afectan a sus pacientes constriñen la agenda de adicciones personales que él contiene, más encima, el ciclo sin fin de la vida aporta con su opinión.

    Bueno seria, que todo no está dicho en lo concerniente a la opinión, que puede ser la facultad de conocer las apariencias, y con ello, generar opinión y adaptarla al fluir desconsiderado del presente implica jugar a eso experimento llamado moral. Imagínense si fuera cierto, la moral como opinión institucionalizada.

    Ahora que seguimos buscando a pesar del embrollo planetario, por lo menos acá en el planeta Tierra, de estar enfermo, a saber, la vida de los demás desde la perspectiva lunática de Greg resulta ser un manantial de afectaciones sin nombres propios así como un abismo de verdades mutiladas. Mucho le ayudó a eso el tener que asumir el riesgo de inventar historias personales para acceder al ámbito familiar del paciente.

    Unas cuantas conversaciones familiares, con ciertos divertimentos visuales por parte de lo diagnosticado por Greg, agrega mayor creatividad y narrativa a la genialidad desgarradora de eso que llaman vida. 

Las personas no cambian


Al infinito y más allá!
Toy Story


Perdidos en cuantas instancias dialogantes con el universo, pero no hay un juicio taxativo contra nosotros, siempre actúa en función de las creencias y costumbres que ha ido atesorando durante miles de miles de años, por lo que existe una tendencia acomodaticia relativa a pensar solo como finitos espectadores de una ritual olvidado, Greg lo sabe.

    De comentarios breves sobre el universo o cierto bastón que ha hecho de las suyas familiares, la historia de un amor corrosivo entre la genialidad y el sufrimiento como institución simbólica de un joven adulto nos deparará más valiosas tonterías, ilusiones persistentes y ante todo concebir indefectiblemente que está relacionado con el ciclo de la vida.


Las personas no cambian


Al infinito y más allá´!

Toy Story


Todavía resulta complejo dilucidar, alguna vez él lo sugirió, saber cuál es el origen de la vida; esta respuesta importa más por generalizaciones empíricas que por sus densos y amplios “pie de página” vertidos por ciertos personajes de aula magna y pizarra de acrílico; aunque hay que reconocer que el protagonista asumió y encarnó la vanguardia de lo desconocido; alguien lo acompaño asiduamente en cuanto juego peligroso significó en aquel hospital construir vínculos pasajeros según las categorías conceptuales que emanan de lo humano.

    Entonces, hablar valiosas tonterías resultará importante, hasta encontrar ese gran legado que encarna él a partir de la disolución racional que entrevé en cada instante que observa en la superficie del magullado cuerpo humano, porque quiere perpetuar ese algo que lo mantiene a flote y hace que su soledad sea un afán tolerable, nadie ha podido preguntárselo a la hora de almuerzo.

    Repetir a la hora de almuerzo como un espacio sagrado de lecciones sobre conductas, gestos y patrones de moralidad estandarizada, pero eso no basta para descubrir las regiones sinuosas de la subjetividad humana, la misma consideración con respecto a las enfermedades que afectan a sus pacientes.

    Si de algo puede servir lo analizado, su amigo paga la cuenta del almuerzo, con el ciclo sin fin continúa danzando al frescor de las lágrimas de un país desconocido. Ya disuelto, olvidado pero jamás infravalorado por él. 

Las personas no cambian


Al infinito y más allá!
Toy Story    


En una lenta agonía, la progresiva lucha de consensos lingüísticos entre la biología de la vida y el universo encarnado en sus propios pacientes, por algunos minutos instituidos a través de una pantalla de televisión por cable, alternaban la ruin degradación de perderlo todo con la sublime redención de vivir un poco más para envejecer con glamour.

    El comienzo de algo novedoso comprometía lo ya realizado por otros personajes durante milenarias negociones con la realidad humana en emergente evolución vivencial lo cual ponía en entredicho nuestro entendimiento con respecto al nacimiento y a la muerte. Por lo que en este hospital plagado de acontecimientos gestuales y simbólicos, con las personas viviendo biológicamente en la medida de lo posible, desde el horizonte de sentido que sufrir otorgaba, para Greg significaba un indicio conmovedor.

    Por cuenta propia surgían instantes ilusorios, puede que siempre sea así, que configuraban un estado de inacción permanente y a su vez una estremecedora disposición al caos, desde el heroísmo anónimo de un diagnóstico médico y un bastón con énfasis artístico, había que creer que podíamos estar encadenados al querer humano pero no adictos a él.
                           

Las personas no cambian


Porque la historia de la genética humana danza al tenor de sus propios conflictos no resueltos y  de sus naufragios éticos sin mayores ambiciones éticas, no hubo escapatoria para eso. Algo de eso captó nuestro joven adulto. Y no hubo vuelta atrás al respecto.

    Con lo que la vida de la demás no le interesó mucho, pero apuesta a persuadir a las personas para que acudan a la dulce calamidad que les suministra la biología de la vida.

Al infinito y más allá!
Toy Story
    

Solo aboga por la inmersión decidida hacia el conflicto de vivir asumiendo y perpetrando decisiones. A medida que solucionaba el enigma que yacía en el sistema inmune de sus pacientes, la historia personal de su bastón seguía apareciendo como si todavía el destino no tuviera todavía control sobre su sufrimiento, de lo poco que decía, con extremado celo y hermetismo, el lenguaje corporal de Greg se transformaba en un instante de emancipación contra lo establecido por el azar.

    No era precisamente algo ejemplar captar las señales del destino, a cualquier hora señalada por nuestro tiempo cronológico, con muchos más pacientes sanos que muertos en cuyo caso surgía vasto material vivencial, para que Greg obtuviera el margen de acción suficiente para estar junto a su bastón, también apareció algo que todos las personas compartían, él destino generaba mucha sinapsis en ese hospital docente-universitario ubicado en las calles de una ciudad contemporánea.

    Siempre hubo una razón de existir para la singular y lunática relación de ensayo y error con respecto a él y a las propuestas lúdicas del ciclo sin fin. Pero cada caso clínico que aparecía, había que resolverlo. Importaba ante todo solucionar el conflicto no resuelto que yacía en el cuerpo sus pacientes. 

martes, 30 de octubre de 2012

Las personas no cambian



   Al infinito y más allá´!
 Toy Story


 Bueno, siendo inestables y rigurosos en referencia a lo que aconteció, durante días y más días crecían tanto sinfonías gestuales entre los familiares de los pacientes enfermos como sollozos en cámara lenta por parte de lo que nunca se quiere comprender, por lo que no hay que excluir tampoco la fuerza inconmovible de la costumbre y la estupidez humana, hasta cierto punto, pues la inconmensurable capacidad prudencial de la biología de la vida, en esta situación, generó desquiciantes consensos con la milenaria tradición del sufrimiento como institución simbólica, algo intuyo Greg al respecto. 

    Soledades humanas a cualquier hora del día con la complicidad del sufrimiento para descubrir nuevas narraciones sobre el ciclo sin fin. Dentro de esta propuesta existencial, por decirlo de alguna manera, aspira a descubrir la dimensión cósmica del sistema inmune que integra nuestro cuerpo. Aunque parta de lo cotidiano, increpando e ironizando contra lo establecido por el contrato social, le interesa la fisonomía del cuerpo humano como épica de lo sugerido por el azar.
              
    Puede suceder que a él le sucedan impresiones distintas a las del pasado porque asumió la dificultad del cambio como una duda sin respuestas precisas. De mejor expresión icónica, cuando observa a un paciente suyo, comprende los sonidos redentores de una enfermedad que aboga por la libertad de expresión.

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Al infinito y más allá´!
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De paso repentino a medida que existe, su singular enfermedad se mimetiza con la difusión embaucadora del tiempo, por lo que surgen milagros inesperados y elocuentes silencios en vista de lo establecido por la libertad de expresión. Si bien nunca ha participado en votar por algún candidato, espera seguir observando modelos a seguir. Para su dolor, conflicto y sus marcas de nacimiento.

    Cierto bastón aboga también por la libertad de expresión. Ya hemos hablado sobre este pasatiempo vivencial que Greg considera interesante. De lo interesante irrumpen silencios nunca antes verbalizados. Que seguirán el decurso generacional de un sufrimiento que forma al artista. Éste personaje también observa el imaginario colectivo de cuanta enfermedad que aparece inexorablemente en la vida de él. Por lo que, para eso, existe sinapsis en el corazón nostálgico de Juan.

    No obstante, que continúan las verdades mutiladas de ciertas enfermedades, por ahora, tienden a ser humanas, luego no lo sabremos con total exactitud, tanto educandos como educadores, ignoran la raíz misma de la ideología genética que imprime la biología de la vida al cuerpo humano.

Las personas no cambian



Al infinito y más allá´!
Toy Story


De la experiencia inmisericorde, en esto han sido miles de pacientes tratados por ese misántropo personaje, que usa zapatillas y un afeitado poco adherido a las grandes narrativas de la sociedad moderna, que surge tras apreciar el valor  planetario de la evolución humana en la que ha habido innumerables recuerdos sobre conexiones anónimas entre cierto bastón y nuestro amigo, sigue siendo un continuo de experimentaciones crepusculares para alguien que todavía no reconozco.

    Solo reconozco, como algo tangible, al tiempo cronológico junto a sus palpitaciones otoñales: las horas.  Que tuvieron algo que decir.

    Las horas no se cansan de solicitar una tregua al universo para lograr comprender las luces y sombras de un personaje intrigante y multifacético, el sistema inmune de los humanos, cuya influencia educativa ha sido de una gran ayuda para la racionalidad humana, pero para aquella serie televisiva ha sido una nomenclatura de súbitos acontecimientos.

lunes, 29 de octubre de 2012

Las personas no cambian


al infinito y más allá!
Toy Story


Con la ayuda de los amigos que tiende a tener, la música y el sufrimiento como modelos de diálogo multilateral, en cuanto día afloraba en él, no solo acontecían esas situaciones límites en aquel hospital docente-universitario, también emergían en calles dispersas junto a esos indigentes que se vanagloriaban del “bajo mundo” como estética de lo cotidiano, que nunca han ido a votar a alguna elección política.

    No está de más decir que orientar el trayecto de aprendizaje de Greg por medio de alguien que le asignó la etiqueta de “bastón” cumple con el requisito de la sensatez medica, apareció como un ángel asesino dispuesto a cumplir el mandato de producir acontecimientos, un obsequio incomprendido en estos tiempos históricos,

     Ellos adoptaron una peculiar forma de ser, con esto aludo a pacientes y a personas que caminan todos los días por ese edificio federal, desde el comienzo de una enfermedad sin diagnosticar hasta sonidos extraños de los pacientes que captó Juan, de esta manera, el silencio de lo cronológico observa la majestuosidad corrosiva de la evolución planetaria, y sigue salvando vidas humanas.




Las personas no cambian


Al infinito y más allá!

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No es fácil adecuarse al sistema que promueve la estupidez con énfasis a niveles generacionales, en donde la genética juega su propia agenda política, de manera tal que comprender a ese bastón, una de las consecuencias que extraje durante miles de minutos apegado a cierta ficción televisiva, implicó buscarse sin piedad en los refugios éticos del sufrimiento. Éstos suelen llamarse de la siguiente manera: música, observación y la experiencia humana de ensayo y error.

    El único pasatiempo espiritual que enaltece a nuestro amigo servidor es buscar respuestas cuyas preguntas no han sido formuladas, según lo planteado por sus destinatarios, con total rigor reflexivo. Pronto se hablará de la capacidad manipuladora de la reflexión humana.

    En principio, todos creerán que haber acudido a cierto bastón es una soberana argumentación contra lo establecido por Occidente, pero la vida de los demás a medida que envejece permite ensalzar la figura ecuménica de Jaime ante lo impuesto por el sistema inmune de cada organismo humano, siguen los consensos suscritos entre el ciclo sin fin y ese experimento llamado biología de la vida. 

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Al infinito y más allá´!
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De acuerdo a la influencia de tantos años de consensos colectivos, a él le agradaba la idea de ser respetado pero no querido, en algunas ocasiones lo comprobó con sus propios demonios internos, la importancia de sus pacientes era una influencia conmovedora. De lo conmovedor pasaron al ritual de diagnosticar sucesos humanos a partir del discurso hegemónico de la biología de la vida.

    Acusar recibo de lo que estipula el universo, de alguna manera hay que adornar aquello que sabemos que es una ilusión persistente, que a través de asuntos humanos, muy intrigantes y delirantes, pintan la singular experiencia personal de Greg. Que sigue siendo un tejedor de divertimentos en cámara lenta.

     La revolución en cámara lenta que, a fin de cuentas, encarna su bastón implica la vasta expresión vivencial de los instantes humanos, tanto en la singularidad acuciante de las personas en tanto paréntesis sufriente, como la secreta elocuencia del silencio que anida en la muerte a medida que observa a sus potenciales candidatos, que emplean todo el arsenal de valiosas tonterías para encubrirse al modelo de realidad prevaleciente, en esto, a House le aterra atarse indefectiblemente al sistema.

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Al infinito y más allá!

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Una palabra impregnada del néctar del autocuestionamiento en tiempos históricos donde nadie observa a nadie de manera tal que las personas viven perdidas en un manantial de momentos volitivos y sumidas en artificios conceptuales con tal de escapar de la realidad.

    Hasta la verdad, de acuerdo a lo que ha experimentado junto a sus pacientes,  coartados ante tanta realidad que aparece, salida del preciso instante en que las personas sirven al dios del ciclo sin fin, pero nadie debe decirlo de manera estridente, solo había que esperar lo fuere necesario, y con ello, el ceremonial clínico del hospital actuará como si fuera algo que negocia con el universo.


Las personas no cambian


Al infinito y más allá!
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No se da por enterado, según creo, que la vida humana es un pasaje sin salida, no obstante, aprecia el valor temerario de perpetrar locuras y despertares biológicos con lo que mitiga su sideral dolor ante lo que conversa su bastón.

    Dentro del mundo de narrativas políticas que emergen a partir del hospital docente-universitario irrumpieron los recuerdos, sinsentidos, absurdos éticos, comentarios breves, llantos espontáneos, fotografías extraídas del ayer de un joven profesional de la salud.

    Ahora que continúa el crimen sagrado del hoy, que nunca te muestra los supuestos fundacionales en virtud de los cuales se legitima ante los humanos, en el que ese bastón señalado juega su propia agenda personal, ante todo, separarse de la especie por algo superior, ambos estarían de acuerdo.

    Alguna vez que lo estén puede indicar un nuevo ciclo, tanto para el sufrimiento, como para las personas a las cuales diagnostica, que conlleva a un intratable recuerdo con respecto a eso que llamamos “cambio”.

sábado, 27 de octubre de 2012

Las personas no cambian


Al infinito y más allá!
Toy Story



Después de harán los análisis del caso. Pero las decisiones humanas solo tienen legitimidad ética a medida que favorecen la tensa calma entre las palabras y acciones de las personas. Que siguen no cambiando. Siendo una intimidante razón de existir, para él.

    Cuando la puesta en escena del diagnóstico médico hecho realidad seduce a la secreta elocuencia del ciclo sin fin, para eso está Greg, observar y divagar sobre la sucesión finita e ilimitada de negociaciones con el sistema inmune de los humanos.

    De súbito aparecen lugares comunes que encantan. Para saber a quién esperar lo que sirve es dejar una huella. Cada enfermedad que padecen sus pacientes conlleva a toda una hermenéutica de valiosas tonterías. Por lo que las tonterías genera furor entre alguno de los amigos de House.

    Hablar, por ejemplo, de los amigos de House es acudir a la dimensión desconocida de los segundos que invierten en él. Así pues, ni siquiera el guionista puede extraer la médula a esos segundos transcurridos. Desde esta tribuna del desconocido, compartir con amigos y enemigos íntimos en el decurso de una historia clínica, convoca a un nuevo horizonte de sentido. 

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Al infinito y más allá´!
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El comienzo de algo nuevo es una potente falsedad contra la evidencia concluyente atribuida al ciclo sin fin. Es un campo minado de recapitulaciones históricas y contingencias humanas, a saber, cuando reír y llorar confluyen en un bastón sin que éste se tome demasiado en serio, por lo que observar a un paciente se convierte en una magna adicción espiritual.

    Nuestro amigo considera que si pensamos y valoramos a los demás conforme  a toda clase de encrucijadas valóricas a lo que nos fuerza el azar, pero sirve para estar más cerca de lo que creemos saber, solo engendraremos instantes. No hay nadie que haya presenciado, de los que yo conozco, la loca aventura de navegar las honduras patrimoniales de su inefable bastón.

     En un mismo instante nace un ser humano. De la dicha al tutelar sollozo de una voz que quiere saciar su silencio. Luego se subsidia a la existencia humana con encuentros anónimos con cierto bastón. Incluso a veces duele. Es mejor no quejarse para que el azar siga teniendo un empleo digno y de calidad.   

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   Al infinito y más allá´!

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 Quería ser mayor, sentirse respetado y observado por la masa hablante o pluricelular que hacia patria en cada enfermedad que padecía, pero ellos ignoraban que era distinto encontrar las causas de una patología que ir al origen mismo de dicha patología, para Greg eso era una epifanía, nadie se lo enseñó en la educación formal.

    Solo observar, crear momentos y danzar bajo el alero de la música que alguien le entregó, comprender a la materia oscura para sentirse menos vulnerable, y ser digno de su propio sufrimiento.

   Porque sufrir es un antídoto contra el nativo aburrimiento del cual formamos parte, por lo que me han informado hasta ahora todavía no existe una asignatura cuyo nombre sea lo señalado por él, por eso algunos inventan momentos impregnados de ilusoria divinidad societal, de la misma manera, como si fuera el enigma de los enigmas con este súbito dialogo con el universo, el ciclo sin fin de la vida compromete su voto a favor de House, debido a que acá en este mundo humano existen toda clase de encrucijadas valóricas al respecto, y con Greg no es la excepción, 

Las personas no cambian


Al infinito y más allá´!
Toy Story



A la sazón de muchos comentarios y conductas extrañas, a fin de cuentas, la experiencia humana puede verse desnuda si sabemos captar el mensaje que nos dan los días, cada uno de ellos tiene su afán cercenado y una sonrisa inefable, por lo que él concurría a la corte imperial de lo desconocido, mientras tanto, su bastón viajaba a cuanta calle lo nutria con el néctar psicodélico del presente, la vocación del sufrimiento para generar narraciones extraordinarias.

    De repente memorables frases contra lo establecido por la historia genética del ciclo sin fin, no solo a favor de la evolución humana o emancipación de todo indicio del continente moral que los constreñía, con la simplicidad que a veces lo caracterizaba decía ¡que todos mienten vinculándolo siempre a que las personas no cambian!, de modo tal que su dolor era tolerable, pero cuestionaba su fuerza vital para crear vínculos afectivos con los demás. 

viernes, 26 de octubre de 2012

Las personas no cambian

Al infinito y más allá!

Toy Story


Después de cada enfermedad humana diluida en la aceptación oficial de fluyentes psicofármacos que hablaban con el sistema inmune, la experiencia humana continúo siendo el enigma de los enigmas para el hombre moderno. 

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Al infinito y más allá´!

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Quería ser mayor, sentirse respetado y observado por la masa hablante o pluricelular que hacia patria en cada enfermedad que padecía, pero ellos ignoraban que era distinto encontrar las causas de una patología que ir al origen mismo de dicha patología, para Greg eso era una epifanía, nadie se lo enseñó en la educación formal.

    Solo observar, crear momentos y danzar bajo el alero de la música que alguien le entregó, comprender a la materia oscura para sentirse menos vulnerable, y ser digno de su propio sufrimiento.




Las personas no cambian


Al infinito y más allá!
Toy Story


Para eso mismo, entraban al baile de los atormentados callejeros, sin ser todavía presentados al ceremonial desconsiderado de la racionalidad de Occidente, otros personajes junto a sus divertimentos anónimos de curiosa cepa societal: enfermedades degenerativas neurológicas, autoinmunes, genéticas, idiopáticas y algunas analizadas en otras galaxias por otros guionistas

Las personas no cambian


Al infinito y más allá!
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Cada estrato de singularidad personalizada relativo a lo humano en tanto incertidumbre andante por ideologías, modelos a seguir, sabidurías prácticas entre las mismas enfermedades que afectaban a sus pacientes, dispersas conversaciones sin ambiciones oficiales, miradas furtivas y la sinfónica semiología de cuando se está sufriendo era canalizado por cierto guionista de buen humor. Al parecer este adulto joven captó el mensaje de aquel hospital.

    Por lo demás, no había que ceder en eso, que esta secuencia de situaciones límites o móviles conductuales, sus pacientes eran observadores activos de lo señalado hace un párrafo atrás, apenas podía ser averiguado por el lenguaje.