domingo, 30 de septiembre de 2012

Las personas no cambian


    Un reto a cumplir, así lo vio también ese bastón, que pronto hablaremos desde otra mirada. De miradas se han fabricado guerras silenciosas y de las otras.

    Aquí es indistinto si se tiene hambre o no, por decir algo diferente, debido a que importa más buscarse en la impiedad de una oficina de dimensiones humanas y algo occidentales.

    La cuestión humana radica en adorarse como si fuera una religión sin protocolos humanos. Para querer dejar huellas en acontecimientos que desaparecen tal como lo hacen los segundos en una historia de un amor, pero al joven adulto le interesa divertirse y al mismo tiempo mitigar el cruel destino que alguien tuvo que fabular. 

Las personas no cambian


Sin darnos cuenta en definitiva de su secreta elocuencia, sufrir como si fuera algo extra-planetario, para construir instantes entre lo que dicen sus pacientes y los estallidos narrativos cuando sanan gracias a un diagnóstico médico, la vida personal de un diagnóstico medico es negociar con la realidad humana en perpetua emergencia.

    Sin la inclusión de esta genuina arma generacional que trae consigo para reconocer, captar e indagar en los entresijos de la subjetividad humana, la mirada personal sobre el problema humano del sufrimiento es, para Greg, una abismal constelación de sucesos aburridos y cómplices por relación al costo pero a la vez beneficio que trae conectarse con otro “Greg”.

    Hay una fantástica caída hacia lugares comunes, sin que alguien haya dicho como debe hacerse eso, en forma de dialogo o conversación de personas atormentadas y disponibles para intentar miseria de fina selección, o en el casino o en la oficina de la morgue, queda la fragancia del olvido como un adolescente atormentando, que derivó a un exultante deseo de estar listo para cumplir con el mandato de producir acontecimientos. 

Las personas no cambian




Siendo así como hemos construido una loca aventura de la fe, de alguna manera, eso es sufrir compartiendo con los demás, como la asunción del diagnóstico médico en tanto querer progresivo, de repente la vida permite sorpresas inocentes en donde el lenguaje puede proyectar un pasatiempo que dure la totalidad de nuestra existencia, insinuamos una recuperación de lo perdido, si hemos de creer en que pensar diferente es crucial para ser signos de nuestro sufrimiento, pero diagnosticando se pasa mejor. Para él, por supuesto. 

Las personas no cambian


    Muchas veces los humanos, seré majadero con el problema humano del sufrimiento, ahora acudiremos a los pacientes en este caso como punto de referencia, representan cierta tendencia hacia un horizonte de conflicto que se hace al andar, aunque todavía él sigue pensando que las personas no cambian.

    Las personas envueltas en mascaras transfiguradoras de limpidez sofocante, ahora mismo alguien ha egresado de la educación formal y nace al comienzo de permanentes tradiciones planetarias, como un regalo antojadizo que forma realidades diversas y diferentes, hasta que toca tierra firme en el sufrimiento, eso duele pero a su vez seduce al anónimo lector, millones de seres que aventuran un actuar.

    Este habitual suceso de humanidad inacabada, ignoro todavía cual es la fecha de termino de nuestra raza, dentro de la cual existió y persiste el semblante fisiognómico y corporal de un amigo vinculado al sufrimiento, solo sabemos que somos la ultima vez de una fabula improvisada dado que el cambio nos deja perplejos.

    Cualquier amanecer, de cualquier día en su vida, junto a ese bastón, ameniza lo familiar que tributa el sufrimiento como agente emancipador, a fin de cuentas, en el cual este presente el irremediable dolor de un adulto será un conmovedor quejido hacia ese experimento llamado vida. La vida y el sufrimiento humano.

viernes, 28 de septiembre de 2012

Las personas no cambian


La incertidumbre tiene su propia verdad que invade la intimidad reflexiva de los humanos lo cual proporciona información valiosas para interpretar las nuevas dinámicas creadoras de los humanos con respecto al sufrimiento. 

Las personas no cambian


La perdida habitual del cuerpo humano, la muerte celular hace de las suyas familiares, para eso están los hospitales, bueno, eso dicen desde la mirada oficial de la cual se apropian los expertos en salud, esta situación especial que aparece siempre, encontró en nuestros protagonistas una lucida excusa para dar cabida a por qué estamos siempre solos.

    A pesar de esa soledad sempiterna que nos acecha, debe ser así desde la revolución agrícola o tal vez desde mucho antes, la originalidad planetaria de estos jóvenes no cabe en un pie de página, por eso mismo, no solo de saber académico o de historiales clínicos oficiales se vive, sino también de la maestría de este adulto joven que camina con cierta exageración motriz junto al bastón, permitió saber que en cualquier instante del día había soluciones extrañas con tal de lograr divertirse de la incertidumbre. 

Las personas no cambian


    No hace falta ahondar en la indispensable puesta en escena de la miseria humana, debido a esta efusión de sentido cósmico, la dimensión espacio-temporal de ese bastón en emergente movimiento regala un valor agregado a él, o sea, le permite hacer del sufrimiento una historia clínica con mucho humor en “off”.

    Bastante humor junto a la inocencia interrumpida de ese bastón hecho realidad vivencial a través de un tal doctor ansioso por elaborar una teoría sobre cualquier cosa que coincida con los asuntos humanos que le toca lidiar durante todos los días de la semana. Toda semana tiene su supuesta libertad, así es.

    Unas cuantas palabras pueden cambiar la perspectiva de acción que tiene el protagonista con respecto a la enfermedad que confronta. Lo que implicó arrodillarse ante la fabulosa historia que encarna el cuerpo humano. Alguien tuvo que contemplarlo en acción, alguna vez.

    Una guerra sin protocolos impuestos, de todas maneras, la bella sinfonía de ensayos y errores dispuestos en este enigma llamado cuerpo humano, convoca a otra forma de gobernar la inteligencia humana, demasiadas coincidencias intrigaban a nuestro protagonista con acuciante manía por aprender mucho más.

    Aprendiendo y asimilando los alrededores de ese hospital docente-universitario, los espacios públicos de sus enfermos, la cadenciosa canción de fondo a medida que moría algunos de sus pacientes, la libertad a alto costo que infringía el ciclo de la vida al doctor cuando volvía a crear y sugestiva negociación que llevaban hace siglos la realidad y el universo. Todos estos momentos subsidiados por el ciclo sin fin configuraron un escenario de lugares comunes. Porque ocurrían en las afueras de este hospital. 

jueves, 27 de septiembre de 2012

Las personas no cambian


    
El gran secreto de vivir en comunidad con los bípedos, en buena hora se puede expresar de esa forma, para ayudar al secreto cuántico que esconde el ciclo de la vida, significa convencer y persuadir al intrigante instante en que la vida habla por medio de su silencio, a saber, una espiritual aventura que comienza en cualquier diagnóstico médico hecho por él.

    Con especial cuidado las palabras producen inquebrantables muestras de dolor ajeno, no siempre, claro está, porque afecta también al uno mismo de quien lo inicia, lo decidor de esta escuela de experimentación medica es la tendencia inexorable hacia la búsqueda de nuevas respuestas a partir de preguntas absurdas, y ayuda a ser menos tonto solemne.

    La sutil solemnidad de la miseria humana puede tomar diversos derroteros siderales: calamidades horarias junto a un bastón que habla, enfermedades degenerativas y elocuentes, la muerte como silencio conmovedor y mucha creatividad. Después todos son empiristas al padecer sus efectos domésticos. 

Las personas no cambian


   Florecerán la dicha, dolor, quebranto y la cualidad de la risa como eficaz instrumento de seducción. No hay otro igual después que abren las puertas del infinito, un más allá con vocación de servicio público, de nada sirve rezar a través de la experiencia concreta del vivir en sociedad, solo basta contemplar en acción una historia sencilla.

    Apagar poco a poco el suave agonizar de cualquier enfermedad, siendo una importante apuesta considerar que la vida humana es una de ellas, que ha sido seducida por el néctar compasivo de un joven profesional de la observación planetaria. A la brevedad de la vida sin estimaciones lógicas. Aunque a veces esta inmediatez de la lógica salva vidas humanas. Alguien lo encarnó con suma discreción.

     No hubo noticias al respecto si había nacido alguien adicto a la realidad como lo ha sido la miseria. Ante todo existe un adulto joven convencido de lo que surge, transcurrida secuencias de situaciones límites, el nacimiento y la muerte como sucesos creadores y seductores, de esta misma manera, mientras más noticias persistan en el siniestro fluir de las aventuras que emergen tras el comienzo de una nueva era, cada persona trae consigo la demencial sucesión de tonterías valiosas y de engaños autoafirmados, con total solemnidad sigue usando un bastón. 

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Las personas no cambian


    

  Hablar de miseria es hablar de la dimensión desconocida que tienen unos breves comentarios que viven en una junta de vecinos, un Planeta Tierra, obsequia con sabia propiedad el ciclo sin fin a los humanos. Convertida en seducción entregada a la singular manifestación que entraña la vida con sus proezas dramáticas y labios compartidos con las cuales las personas no cambian.

   Y no te das cuenta de eso, salvo cuando quieres alcanzar metas íntimas, no obstante lo anterior, acusas el golpe del destino que impone su huella imperceptible, buscas nuevas ansiedades para encontrar esa dimensión que jamás ha sido respondida por nuestra subjetividad. Una mujer dispuesta a encadenarse al querer de esa raza de azares familiares. Y que debe cumplir mandatos dispuestos por ciertos seres ávidos ante cualquier día que sea distinto al anterior. Se multiplicaron esos seres pluricelulares de la misma manera surgen noticias aparentes y todo cambio permanece constante. Una situación incómoda para todo aquél que quiera estar habilitado. 

Las personas no cambian


    
El paisaje vivencial de otro Greg, para generar conexión con el personaje, sugiere que continúan los sufrimientos aquí en la gran ciudad de obvias sinrazones. Sin embargo, buscando la experiencia concreta en estos espacios públicos, hay que convencer a alguien para que uno sea digno de su propio sufrimiento, si es que pudiera servir para algo.

    No se sabe hasta cuándo imaginas lo que pudiera parecer normal. Pero lo normal sirve solo para hacerse acreedor de burlas por parte del Universo. Debido a que sus concepciones personales no son atendibles ni adecuadas para un ínfimo comentario al otro lado del rio, la historia de un amor surgía, entre los sufrimientos y las alegrías pasajeras de pacientes atendidos por él, después pude explicarlo de esta manera.

    Los buenos modales, haya o no pacientes agonizados, para nuestro personaje no era de gran importancia. Lo que le fascinaba era la infinita capacidad de la incertidumbre para burlarse de nosotros, algo no muy aceptado por nosotros, y con ello, el hábito de observación cotidiana que promovía a cada rato. Lo trivial, para él, generó una diagnostico médico más.

    Nadie podrá apreciar la importancia de estar usando un bastón y mirando en relieve a las personas. De esta manera, el mundo humano, todos aquellos que se corrompen ante el holocausto del tiempo, un juez muy inquisidor incluso en los días feriados, subvierten el alma jadeante del protagonista, no hay mejor melodía que irrumpa en él que darle menor importancia a los rituales de Occidente, y continua envejeciendo.

    La vejez trata de acoplarse a lo que le regaló el ciclo sin fin, paralelamente, ocurren situaciones históricas de la más considerable expresión ideológica, que todavía las personas siguen mintiendo, a él, le encanta jugar a ser un adicto a la observación que extrae a partir de lo miserable que es. 

Las personas no cambian


Todo tiene relación en el ciclo de la vida. Uno tiende a demorarse o enloquecerse a medida que pasan los segundos. Se acaban las oportunidades para cualquier persona que envejece. Puede ser que envejecer sea una ficción recomendable.

    Una conmovedora experiencia artística surge a partir de la ficción que somos al iniciar un aventura hacia el horizonte de conflicto que nos regala lo que ha establecido el azar. Un personaje sin mayores caminos epistolares. 

Las personas no cambian




Este énfasis interesa a Greg de la misma manera que el pájaro cantor surge al alero de la aurora otoñal. En algún otoño hubo un día en la vida de este médico adicto a la observación, a fin de cuentas, quiso prometer nuevas valiosas tonterías ante el ciclo  de la vida.

martes, 25 de septiembre de 2012

Las personas no cambian


    La libertad creencial de un diagnóstico médico, un actor que quiere su minuto de fama, hecha humana estimación dogmática, que no deja motivo alguno sin enfatizar, la historia secuencial de deberes y derechos que encarnan los buenos muchachos, son esas personas que agonizan con sumo cuidado, pero el fluir sinfónico del instante transcurrido no habla mucho.

    Al no hablar induce a contratiempos personales que demoran nuestra adopción a decisiones que configuran un escenario de mandatos vivenciales y de bipedismos siderales. Solo queda aspirar a una fe dictada, en pequeñas oraciones envueltas por hombres de musical coincidencia, que permita depurar todo indicio de tu estupidez con énfasis.

Las personas no cambian


Esta causa alecciona irremediablemente hacia un potencial de conflicto que a diario se multiplica por cualquier oficina hecha para atender pacientes. De lo habitual que significa atender a pacientes sin horizontes familiares cuando les informan que morirán. Además, atender a incumbentes durante años en ese espacio público reduce el abanico de posibilidades impuestas, la vida no espera a nadie y nuestro protagonista camina sin aspavientos ideológicos.

    La creadora sensación de creer dominarlo todo, de lo irrisorio que entraña comprender cualquier enfermedad con sus protocolos biológicos, este frenesí siniestro, a saber, conceptualizar con palabras a la experiencia familiar del silencio, muchas veces alguien tenía que ceder, y resultaba un interesante diagnóstico para la singularidad perceptiva de Greg. 

Las personas no cambian


Él no acude al sumo suceso del lenguaje como juez inquisidor que perpetra realidades plagada de vericuetos vivenciales; conoce el ruin instante de diagnosticar sin las armas científicas de la modernidad cuestionada; nunca hizo alusión a una postura epistemológica de manera muy evidente mientras observaba con piedad secular junto a ese bastón; un dudoso espectáculo político cuando algún paciente lloraba sin la atenta mirada de sus familiares más cercanos; cercanos y agiles para captar las sutilezas tácticas de cualquier enfermedad que apareció de la nada; su importancia radicó en usar a la razón como lo genuinamente aceptable y dejando algo de megalomanía para configurar y finalizar sus propios argumentos; unos jóvenes ciudadanos que siguen en busca de su destino.

   El destino tiene sus miserias de fina selección pero es demasiado discreto como para enterarnos de lo que dice en su fluyente intimidad narrativa, ante esa situación imprevista, ese doctor en enfermedades infecciosas convierte su dolor vital en una impresión fuerte mandatada para crear instantes, en esto, su bastón capta la causa subyacente. 

Las personas no cambian


    Ante la experimentación desatada de cada molécula de realidad humana aplicada ante el fenómeno de la vida hospitalaria, cuando todos no éramos parte de la previa geológica de este planeta Tierra, hace unos miles de millones de años atrás, a menudo acudir a algún amigo resulta esencial, porque te permite tomarte en tu justa medida, no es necesario acudir a las palabras. 

lunes, 24 de septiembre de 2012

Las personas no cambian


La estrella ilusoria que obsequia un amigo intimo a House, nunca olvido sus dulce condena vinculada al dolor humano, un bastón que ilumina las partes seculares de un ritual ya olvidado, no obstante lo cual, la abierta aversión al cambio que afecta a nuestro colega supuso una lenta agonía contra lo establecido por los limites dispuestos por la cotidianeidad de lo aparecido.

Las personas no cambian


    Esto es así, una muestra domestica de alcohol y de melancolía musical, paralelamente, el mundo humano miente, el estar habilitado para incurrir en este móvil conductual suscita valiosas tonterías, a nivel heroico, sus pacientes están borrachos de vivir enclaustrados en las inercias institucionales que proporcionan sus agendas personales, y las palabras tendrán un significado más allá de lo habitual. Que Greg encuentra genial cuando no es necesario decirlo con tanta locuacidad burguesa.

    De la semántica burgués de muchos pacientes a colorear la experiencia científica que cierto experto disemina, de todas maneras, si vamos juntando cada una de las piezas del engranaje moral que irrumpe a partir de la dimensión humana del observar sin límites, y con ello, las luces y sombras de una sanación momentánea, para interés de algunos críticos de cualquier cosa.

    Una a una las palabras pueden dejar huellas imborrables en la psiquis inacabada de las personas, más aun, en la primera impresión que ensalza a él como representante principal de crear sin concesiones éticas, las heridas humanas pueden mitigar su dolor a través de la negociación con la realidad humana en constante emergencia evolutiva. 

Las personas no cambian


   En algunos países las personas creen creer que no cambian pero la vorágine generacional de la biología de la vida adquiere un sentido profético cuando apunta a dialogar colaborativamente con esos jóvenes inexpertos de guiones repentinos, sin políticas públicas esos países carecen de un sentido hipócrita en relación a lo que ofrece el universo. Éste juega su propio juego demencial, no pide permiso a nadie, en principio, está habilitado para ser mayor.

    La concreta experiencia de la mayoría de edad contiene la belleza siniestra de la vejez establecida por la genética humana, desde el sufrimiento que vive como prejuicio en la educación formal hasta diagnósticos reservados junto a una botella con whisky, otros serán los bípedos que buscarán excusas para dejarse llevar por discursos de “pie de página” sobre la educación formal.

Las personas no cambian


Difícil empresa humana la de descubrir la importancia de la experiencia como valor de verdad ante cualquier suceso planetario que tenga directa relación con el cuerpo humano, con enfermedades y sus avatares domésticos, nadie piensa en diagnosticar si no existe para cada pregunta su propia realidad, entonces jamás trepidar en responder, aunque no haya preguntas.

    Pegar fuerte y levantarse con suma urgencia, si el tiempo cronológico lo permite, a cada calamidad generada por el apasionado vínculo de la biología de la vida con una lejana fábula hecha una pequeña oración, gracias a una realidad inhumana en expansiva comprensión aventurera, no está desvinculado de lo que vislumbra nuestro personaje.

    Tantos bípedos proliferan por cada uno de los ciclos históricos de la evolución planetaria y a la vez comparecen ante la expresión cósmica de una secreta elocuencia, a saber, ver al ciclo de la vida como algo. Con las complejidades, divertimentos  e incertidumbres de los momentos que proporciona el cambio.

    También importa la emergencia del querer, como introducción a un onírico encuentro con la subjetividad humana, una importante sucesión de favores repentinos entre bípedos pluricelulares, como encrucijada finita pero ilimitada, después habrá en un lejano país un experto en miserias 3D. 

Las personas no cambian


Ellos cuentan para sus familiares. Pero es sin llorar y sin victimizarse ante el ciclo sin fin, debido a que algo llego a su fin y no hay caso, envueltos en un manojo de contratiempos vivenciales y subversiones fisiológicas, mucho importa tener humor ante estas aciagas situaciones humanas. En cambio, él lo asume como algo divertido y muy aburrido cuando existe mucha burocracia escolar.

    Bueno, por ahora, con la tendencia en serie de estar mandato para producir acontecimientos, disputando la estremecedora comicidad que cada uno de sus diagnósticos provoca, ilimitados gestos y señales que el destino no opina, en otro asunto que le atañe, resulta importante señalar la evidencia concluyente que constata lo vivido por House: la burocracia escolar sin la lealtad de un bastón resulta intratable y se convierte en un ser vulnerable ante las eventualidades otoñales que ofrece el azar.

    Nuestra vida personal que, por suerte, sabemos a qué estamos preparados, puede ser dirigida por el cambio, no tiene la más mínima idea de lo que acontece en su propia tempestad corporal, da y quita, unos gemelos muy activos y consecuentes con el ciclo sin fin.

    Una admirable experiencia anida en él. Quiere autoafirmarse como la vanguardia experimentadora de secuencias temporales de razonables tonterías, no duda en estimar el valor indubitable de la enfermedad como una enigmática sinfonía planetaria, puede vivir henchido de ser vital, no es menor el recurso cósmico de la brutalidad autentica, no obstante eso, intenta hacer hablar a la dama llamada experiencia. 

sábado, 22 de septiembre de 2012

Las personas no cambian




    Esta creencia atávica de crear sin pedir permiso a nadie implica tener fe en la comprensión humana, pero siempre dejando una dosis de locura de tal manera que sea algo tolerable para contar una historia que dure hasta nuestra muerte, eso sugiere que hay que reinventarse sin piedad, así, sin lugar a dudas, alimentamos eso que seduce al joven experto en enfermedades infecciosas ¡para comprender, hay que usar algún bastón!

    Con la dignidad que le entrega su cargo aspiró siempre a ser considerado como alguien imprescindible, podía ser un cretino actuando o socializando con los demás, pero llegado el momento de dar una solución medica a un paciente proyectar una imagen de verdad incuestionable que se divierte en la incertidumbre, que diera rienda suelta a sus intuiciones más sorprendentes, para satisfacer aquello de lo cual le permita amenizar sus demonios internos.

    Pervierte, dialoga y socializa con sus demonios internos que día a día consumen la fuerza vital que le entrega el planeta Tierra y sus breves comentarios ideológicos. De encuentro a encuentro con sus pacientes surgen los imponderables domésticos que condimentan estados de emociones fuertes y las primeras impresiones que afectan al juicio inacabado de ellos.

Las personas no cambian


La estimación precisa para seguir creando supone sufrir, reír y ser consciente de las cadenas cuánticas de la subjetividad humana, sin embargo, analizar con celo inquisidor puede proporcionar otro tipo de mirada. Estamos buscándola para luego regalar saludos cordiales al sufrimiento humano. Para despertar de nuestra miseria de fina selección

Las personas no cambian


No es indiferente para nuestro bastón cuanto tiempo estimado tiene el dolor para promover su propia existencia personal, en caso de que alguien quiere llamar demasiado la atención, solo recurre al observar comprometido de una pasión sin posibles resguardos éticos. Para Greg es interesante saber aunque lo duele.

    Como hemos de señalar un irremediable dolor embarga a una persona insumisa y muy adicta a la observación. No le parece razonable seguir apuntando a lo majadero del sufrimiento, es decir, que lo cambia todo, pero intuyendo que hay una prevalencia genética que determina toda concepción ciudadana, por eso mismo, quiere avanzar sin transar en la propuesta de diagnosticar, a pesar de todo.

    Bajo el amparo generacional del ciclo evolutivo, de una forma enigmática que toca las entrañas de la enfermedad humana, ahora que le ganó a la timidez escénica y al conmovedor silencio del sistema inmunológico, este joven experto asume la frágil consideración de que estamos perdidos en el cambio, pensar diferente e intuir la vaguedad psicodélica del ilusorio presente, en un humilde hospital docente-universitario, convocará a cuanto personaje extraído de la Vía Láctea. 

viernes, 21 de septiembre de 2012

Las personas no cambian


Puede ser conveniente la existencia de la amistad entre ellos y nosotros, pero generamos cosas extrañas al buscar conexiones afectivas con los demás si no hay una lúcida autoafirmación de lo existente mediante la incertidumbre acuciante que refleja el sufrimiento, debajo de cualquier comentario que fluye mientras dialogas o envejeces, se crea un campo de minado de valoraciones éticas, usar o no bastón si hubiera que ir a algún velorio.

    Ante esta experimentación planetaria de construir plataformas de aprendizaje significativos, o sea, convivir muchos años con el academicismo científico multicultural entroncado con la experiencia sugerente de alguien, nacemos y morimos al mismo tiempo pero queda el vigor adictivo de las personas. Ellas no cambian de un día a otro. Buscan sin encontrar la activa certidumbre del legado que conduce a otros misterios sin resolver. Todo está relacionado. No hay mucho que hacer al respecto.

    No sirve creer que somos seres infalibles. Afirmarlo es poco estético, siendo una buena idea someterse al dictado divino de lo caótico, más encima que nadie está libre de la inteligencia emocional del universo, por tanto, busquemos claridad en la locura, un amigo nos orienta sin recetas retenidas. Y sigue la actuación muy teatral, dicho sea de paso, sobre los asuntos humanos que se reinventan con apoyo el ciclo sin fin.

Las personas no cambian


Todo tiene su razón de ser a pesar, que muchas veces, la realidad humana en emergente expansión juega a otro juego, los eventos extraordinarios que encantan a él. De lo que se puede decir al respecto, habrá impresionantes muestras de audacia planetaria, médicos y trabajadores del cosmos lo harán, inscritos en la juerga generacional de vivir perdidos, hay que inspirarse junto a la música para comprender la razón que subyace a ese bastón, algunos obraran conforme a las enseñanzas e incertidumbres de un diagnostico, y no han olvidado al sufrimiento.
        
De sufrimientos humanos a vueltas mágicas alrededor de una oficina que comparte intimidades humanas con la biología de la vida; También volar juntos al ámbito de relevancia ética que entraña un segundo; estos amigos aventureros etiquetados como tales comparten emociones fuertes a medida que finalizan diagnósticos médicos sin mediaciones hipócritas; luego unos cuantos sucesos humanos que adhieren a lo que se estipula por el uso tiránico del azar; el azar tiene verdades anónimas que nadie quiere estudiar; para él apoyarse en su amigo bastón le permite descansar a veces cuando entristece ante lo que observa.

    Observar para encontrar un remedio preciso ante lo que presenta cualquier enfermedad, diversas manifestaciones de sufrimiento humano al unísono con llantos de recién nacidos, confusiones médicas cuando alguien expresa lo hecho por el cambio, las miradas que acontecen durante un historial clínico y ciertas conversaciones sin sentido que amenizan unos cafés de grano con la realidad silenciosa del contrato social entre ciertos amigos. 

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Las personas no cambian



Siendo protagonistas resilientes en lo que concierne al suceso humano del dolor mediante la entrega oficiosa de cada cuerpo humano, un paciente a la semana era entregado al aprendiz vivencial, la existencia inclaudicable de la subjetividad humana buscaba sus propios demonios tutelares, la risa como poderoso instrumento de seducción. 
    Esa risa generó sucesos planetarios de incuestionable mandato espiritual, no fue necesario insistir en el carácter obsesivo de esa oficina, solo hubo que manifestar una adicción magnificada por medio de la vivencia personal de un bastón, él, apuntó a encontrar el gran legado.

    Un legado puede conectar con el gran ciclo de la vida y no captamos el mensaje navideño engarzado con la experiencia muda que entraña sufrir, nunca fue agradable ser meros repetidores de secuencias humanas susceptibles de ser sanadas careciendo de algún gran legado, alguien dejara de querer a otro ser que tiende a ser humano.

    Hablar de tendencias es acudir al manantial sufriente iniciado por el lenguaje humano, una cosa muy cómica en tiempos biológicos donde todos comen curantos, cuya vitalidad histórica radica en un personaje muy valorado, el silencio.

    Ten un silencio y alguien te regalará un diagnostico medico comprendiendo la causa subyacente de toda sujeción, bueno, eso intenta, él, juega con las frustraciones y temores que supone preguntarse sin piedad sobre ese silencio que embelesa al sistema inmunológico, por ahora, afecta solo a esos pacientes, demasiado gregarios, que coincide con el vagabundeo místico de Greg por algunas horas laborales.

Las personas no cambian



Sin obsesiones no hay tendencia exultante hacia al caos. Porque a menudo hemos ignorado la fuerza incontrarrestable del silencio elocuente de él, ahora volvemos aludir al sufrimiento como anónimo imprescindible, por supuesto, que la sabiduría práctica de este capítulo apunta a un bastón. Alguien junto a ese bastón.

    Como ríe la mirada de House a medida que observa su departamento de diagnostico sobre enfermedades infecciosas, que es una excusa para señalar otras propósitos fundamentales en la singular existencia del bastón, no obstante, lo sublime de lo desconocido que conlleva enfermarse, una alternancia de poder entre diferenciales médicos e historiales clínicos, ante todo, habrá que ver cómo finaliza un diagnostico reservado en las manos delicadas de una mirada triste de Greg.

    Alegrías profundas en los espacios alfombrados que esa oficina refleja como un autentico pasaje sin salida, la mayoría de los 7 pecados capitales juegan asiduamente en cada uno de sus casos clínicos, el más acá y el más allá familiarizado con el tronco genealógico de esa oficina, en ocasiones, para condimentar emociones limites, risas y llantos en lo impuesto por la violencia institucionalizada proyectada a través de las enfermedades, fue la razón de existir, una religiosa forma de conexión espiritual con otro cuerpo humano.

    Posteriormente siguieron otros cuerpos humanos vivenciados en luchas constantes con enfermedades sin causas subyacentes, de este modo, no hubo respuestas precisas para comprender preguntas mal planteadas, debido a que el fenómeno de la vida solía golpear donde más duele. Así no hay mucho que hacer.

Las personas no cambian


Después se verá con mayor precisión eso que algunos llaman trabajar, ahora que alguien puso al asombro como evidencia concluyente, una serie de eventos extraordinarios condicionan todo tiempo biológico vivenciado por un humano, con el joven Greg habrá que seguir dialogando. Que permita continuar el carácter alucinatorio del ciclo de la vida. Servirá estar vivo, por ahora.

    Comenzar poco a poco a existir a través de las eventualidades cósmicas que trae consigo el ciclo inacabado del fenómeno de la vida, será inolvidable contarlo para sufrirlo, de la misma manera, una espectacular caída hacia el horizonte de conflicto que tiende a regalar cierto diagnóstico médico hecho por un bastón.

    Cada bastón merece su oportunidad, envuelta en una genuina historia de amor entre partes humanas sin cambio alguno, porque al estar viviendo el cambio en ellos, aparece el planteamiento del universo, la historia que ofrece sufrimientos e ilusiones persistentes.