sábado, 31 de marzo de 2012

Un día, un Jacuzzi

Después de la lluvia todos son empiristas y todos somos rotos.




Un tema principal que toco vivir, por cierto, durante estos días, fue lo relativo al tiempo cronológico cuyo énfasis radicó en seguir su tiranía de las costumbres. Son aspectos íntimos que dejan huellas de nacimiento.

De repente, alguien hizo caer mis reflexiones de mi vida, un tema complejo para este mes de Marzo. Ocurrió sin mayores preámbulos estivales. De lo estival al placer siniestro de una noche dispuesta por Lampa.

Al fragor de los segundos nacidos producto del lecho materno, de algún orificio salimos, diarios de una narración sin ambiciones, comparecía ante nosotros los días transcurridos, se transformaron en simples recuerdos de un paseo amistoso.

Tuvo su estilo el mostrarse, tal vez, como hijo biológico de la educación pública, jamás dejare de ser majadero con eso, un regalo del lecho maternal que luego se convirtió en un paternal juego de vanguardias alternativas, indujo a encuentros cercanos con la subjetividad cercenada que cada uno de los días de Marzo instauró.

Son esos días que calor a calor profundamente legaron el ciclo sin fin de la vida, no fue ninguna novedad, tal vez, fuimos meros espectadores de una tragedia hecha realidad religiosa, observé a distancia las estrellas, que esa noche de Lampa regalaba con total fruición familiar, no es trivial decir que estaba a años luz de nuestra edad geológica, la educación formal no te lo sugiere claramente. Inevitable no llorar. Llore sin dejar excusas, sin lógicas premeditadas. Debía haberlo hecho hace horas, no especialmente las de Lampa, sin embargo, estuve insaciable por vivir. 

Un día, un Jacuzzi

Después de la lluvia todos son empiristas y todos somos rotos.




Recapitulando contenidos humanos. Seguimos conversando. Bueno, en ese entonces, continuábamos conversando sobre cualquier tontería digna de ser mencionada, sin perjuicio de lo anterior, uno olvida ciertos detalles que podrían haber hecho historia de otra manera, encadenados al lenguaje, no tenemos absoluta certeza de su origen.

A propósito, hay que decirlo, se hizo un uso pragmático del lenguaje, aun cuando, impone nuevas complejidades descubrir su origen, esto es, un importante paso para buscar una mirada integral al problema de los problemas, la realidad misma que vive entre nosotros, por eso, va más allá de si es mujer u hombre durante esos 2 días en la vida, después hablaremos sobre eso.

Después pude señalar la constatación misma del lenguaje, todos mienten, producto de la frágil estabilidad entre la apariencia de realidad que somos y nuestras voliciones, a saber, una estratégica situación humana. A diario sucede.

Nos sucedió para ser mayores. Algo hemos logrado. Convivir con días que se estrellan con el olvido y narrar espiritualidades mutiladas de los muchachos producto de enseñanzas formales sin cables a tierra, recién al atardecer del primer día, crearon constelaciones éticas a su haber.

Derivamos a una noche abierta, hermética y asombrosa. Hicimos una tregua implícita con los muros del moral oficial, sacarnos el traje baño para usar nuestra nueva ropa. Luego, Javiera nos invito a su sala de estar que está repleta de muchas tentaciones tecnológicas y satelitales. Fue agradable estar ahí.

Agradables y aparentes jóvenes emancipados de toda carga semántica al estar bañándose, a pesar que eso aquello fue hace unas horas atrás. Solo quería expresarlo. Por lo que see, todavía tenemos libertad de expresión, en cambio, el universo mantiene el toque de queda entre sus amigos y enemigos. Reconozco que hace impredecible emitir un juicio de valor al respecto. Supera toda capacidad humana. No obstante, esos días en la vida compartieron el gran legado con Lampa.

 Vivir esos 2 días en la vida significó algo. Describir insuperables impresiones. Impresiones que condimentaran lugares sagrados tras la captación inmediata de haberse bañado en el jacuzzi. Dudas deliberadas de los jóvenes universitarios al esperar el sonido aclarador del tiempo cronológico.


Un día, un Jacuzzi

Después de la lluvia todos son empiristas y todos somos rotos.




Pensar  de manera racional, poco estético resulta. No se puede racionalizar, solo intentos descarados para mitigar el duro peso de los días, creo, tengo la impresión, que algunos de los protagonistas en Lampa, lloraron con silenciosa dignidad, incluso, viviéndose en  la calidez siniestra del jacuzzi, a esas horas, tiempo después, recordó esos 2 días en la vida.

Dos días en la vida sin fin, todavía se contar números, los humanos tienden a clasificarlo todo, por lo que resulta contraproducente pensar con razones conocidas, según lo ofrecido por Occidente y Mundos Opuestos, en cambio, esos instantes en Lampa, el legado de las razones desconocidas.  Fueron el gran legado del ciclo sin fin.

Legados humanos sin nombres propios. Sin nombres propios se fomenta la magia, ojalá las mujeres pudieran ser más exigentes con sus hombres, esos días despuntaron para quedarse, estaré alternando temas humanos de la mayor cuantía pecaminosa y la belleza incomprensiva de que acontezcan esos días, mucho veces las mascotas domesticadas por Javiera captaban. Captaban la irrealidad coqueta de los humanos cuando razonaban.

Pronto hablaremos de las conductas pecaminosas, para mí no lo fueron, pero alguien de este país lo habrían sido, de las mascotas que Javiera tenía producto de su sintomática tendencia a la ternura, silencio y querer.

Luego de comenzar a hablar sobre asuntos humanos, la puesta en marcha de las narraciones alocadas dentro del jacuzzi, creo saber que apareció en Lampa, también que sus protagonistas estaban a punto de egresar, de titularse o ultimo año de la carrera, lo cual, hacia que sus estilos de vida estuvieran en directa proporción a lo enseñaban. En principio, todo puede decirse. No tengo idea de cómo podemos saber si nuestra cognición vive en proporción a esos 2 días en la vida. 

Un día, un Jacuzzi

Después de la lluvia todos son empiristas y todos somos rotos.



No estuvimos libres de decir tonterías, sin ellas la vida no tendría sentido, depura nuestra tendencia a la incertidumbre. Aparentemente una tontería he dicho, pero suele ser así, es la única manera de hacer soportable la realidad.

También envejecimos con el ingenio de las horas transcurridas, se disfrutó al estar conduciendo a los demás hacia otros lugares planetarios, prestar atención a la sobremesa madrugadora que aquel primer día existió tras terminar de comer, a esa misma hora, la democracia liberal seguía existiendo, quedamos perplejos ante lo se comió.

Hablar, por cierto, de perplejidad es hablar de la sed insaciable ante lo expectante que puede ser aprehender lo que aparece, de la misma manera, estos 2 días en la vida jugaban a un enigmático juego de señales rurales, el ciclo sin fin de la vida relata su propio cuento infantil.

Interminables inocencias interrumpidas debido a la elocuencia corrosiva del ciclo sin fin, no era necesario estudiar algún hecho humano que haya precedido a nuestra sugerente once, emergió con la sencillez antojadiza de una hormiga en el baño, sobre todo, manifestarse como destinatarios vitalicios de estos 2 días.

Manifestarse es vivir sin límites premeditados. Cambiar la mirada de dichos límites es jugársela por creencias poco difundidas en los tiempos históricos actuales, hacemos lo imposible por olvidar, esos días aportaron algo, la espiritualidad y racionalidad configuraron nuestra mirada, cuestionarse sin piedad respecto a uno mismo.

 A uno mismo con la siniestra dulzura de la realidad planetaria del ciclo sin fin, de modo que, debamos abarcar lo que nació entre nosotros, una intensa mirada a cómo negociar con Lampa y sus engendros anónimos. Las horas cumplen con todos los requisitos académicos del caso, por ahora cumplen.

Cumplir con esos requisitos no es sinónimo de mantener control sobre el fenómeno de la vida, una fuerza desquiciante y delirante, pinta con fruición, lo soberanamente humano, su voluntad de vivir entroncada a que representamos por medio del carnaval hogareño de esos días.  

Un día, un Jacuzzi

después de la lluvia todos son empiristas y todos somos rotos.



Una encerrona que aporta importantes sucesos veraniegos cuya permanencia del cambio es crucial. Lo crucial de seguir descubriendo a Lampa. Un nombre buscándose a través de ciertos días. Días escuálidos para obviedades éticas, de todas formas Lampa seguía buscándose. A través de nosotros. Cuesta expresarlo. Pero hubo que hacerlo. Ni palabras rebuscadas ni miradas predecibles existieron. Salvo, a alguien a quien hablar.

A ella. Su nombre lo dice todo. La maestra Lampa siempre fue digna de su propio sufrimiento, era a lo único que le temía. Un aspecto indispensable si quieres descubrir las tierras vírgenes de la miseria humana.

De la miseria humana, infinitos valoricos. Lo pude comprender después de ingerir ese café granulado sumado a unas tostadas con palta. Por lo menos, obtuve una creativa forma de satisfacción horaria, a esas horas de la noche. 

jueves, 29 de marzo de 2012

Un día, un Jacuzzi

Después de la lluvia todos son empiristas y todos somos rotos.




Debo reconocer que las impresiones fuertes, dentro de toda impresión que uno tiene al estar perdido, hay que recordarlo, perdidos en Lampa, con una importante dosis de asombro veraniego, es lo que hay, hubo harta gula en on y en off, culpa de alguien, tuvo sus razones desconocidas, sin embargo continuaba las ilusiones veraniegas encarnadas en esas 5 singularidades corporales. Solo eso diré.

Es lo que hay, había que enfatizar el carácter alucinatorio del mundo humano, muchas veces no se puede decir, debido a los nuevos dioses de la razón que emergen, independiente de la religión que se profese, solo queda rezar conforme al abismo emocional que cada uno aspira tener ¿enamorarse de la realidad?

Advierto al bípedo lector del carácter delirante al querer encadenarse a una respuesta precisa, puesto que, lo único preciso fue la voluntad de vivir ejecutada en las aguas anónimas del jacuzzi.

Una propuesta arriesgada, no bastaría estar estudiando en la universidad, a lo más, te permite legitimar cierto estado de cosas cuya fragancia expele a ser hija de la Imprenta, no recuerdo muy bien quien insinuó eso, habrá que averiguarlo, por lo menos hubo conexión con la vida humana del Chile Profundo, habría que seducir al gran secreto.

De secretos inconfesables a respuestas sin preguntas. Lo supimos. Nadie nos advirtió sobre ese incontrarrestable legado que posee el ciclo sin fin de la vida: el cambio. El enigma de los enigmas  a medida que lo intentamos. En Lampa no fue la excepción.

Descubrió, envejeció, comenzó, vivió, esperó, investigó, observó, dudó, insinuó, creo, recordó, motivó, nació, murió, dibujó, silenció y supo estar a la altura de su propia ironía cósmica.

Una ironía para adornar al jacuzzi y a sus estrépitos hídricos, nadie contara esas historias humanas, no es necesario saber lo evidente. Somos hijos de la necesidad. Encadenados al querer siniestro de la biología de la vida. Ni un baño de agua democrática en el jacuzzi pudo solucionar esa encerrona.




Un dia, un jacuzzi

Después de la lluvia todos son empiristas y todos somos rotos.



Con el jacuzzi se imponía la coqueta moral burguesa, sin remordimientos gestuales ni victimizaciones colectivas, que dibujaba instantes llenos de constantes simbólicas. Por ejemplo, la constante simbólica de mencionar y describir, eso espero, al Chile Profundo como una especie de narración compacta.

Ir a la realidad misma del Chile Profundo resulta temerario, no obstante, su cálida introducción al caos, valió la pena hacer uso de esta narración. Alternó entre altas horas de la noche de aquel primer día y las sugestivas muestras de inocencia interrumpida hecha vida durante el segundo día.

Ambos días querían etiquetarse como la vida con lo cual los problemas humanos podían verse como simples excusas veraniegas. Lo veraniego de establecer a través de las impresiones humanas, jacuzzi y sus reformas anónimas, hasta expresar cierta fascinación por observarlo todo.

Escasamente capacitados y admirados para observar la totalidad de las influencias externas e internas que navegaban durante esos días de divertimentos rurales, con la ayuda enigmática de los jóvenes universitarios, seres dados a plantear narrativas. Sus narrativas provocaban impresiones. Impresiones que condimentaban a ese presente en Lampa. 

lunes, 26 de marzo de 2012

Un día, un Jacuzzi

después de la lluvia todos son empiristas y todos somos rotos.



Pronto hablaremos del Chile Profundo como institución simbólica para describir las aventuras humanas en Lampa, no aspiramos a decirlo todo, a lo menos, diremos que la vida misma es una encerrona. La encerrona por excelencia que ritualiza todo signo de revolución humana.

Aquel encantador y enigmático Jaime repite majaderamente el uso cotidiano del Chile Profundo. Entonces el Chile Profundo, desde su lugar en el cosmos, en Lampa junto a sus 5 niños, abrirá interesantes propuestas, propósitos y objetivos para burlarse de la educación formal.

Una manera de ser del Chile Profundo, un prologo necesario para esos 2 días en la vida, espero ser didáctico en lo que digo, es ironizar ante la semántica veraniega y verbalización intermitente que esgrimieron los hablantes universitarios tras enjuiciar cualquier asunto humano que se precie como tal, a todos nos ocurre eso. Es divertido, conveniente y más barato enjuiciar a otros, no estando ahí.

La evolución biológica junto a la ética descriptiva de los momentos compartidos por esos niños universitarios insinuó que la miseria humana puedes estratificarla y depurarla a través de mensajes sin adjetivos calificativos ni nombres propios, ni usos denodados a los muros de la moral oficial de Occidente. Y bastante humor que estandariza nuestra psicopatología de lo cotidiano, descúbrelo pronto. 



Un día, un Jacuzzi

Después de la lluvia todos son empiristas y todos somos rotos.




Silenciosamente hogareña y brevemente visceral, la vida en el hogar hecho parcela, gracias a Javiera, creo inciertas emociones  y dudosas tentaciones, nuestras existencias personales, convirtieron lo sencillo de lo realizo en algo indispensable.

Hacer de las cosas sencillas de la vida algo indispensable. Amaneció en nosotros un lugar sagrado para imponer esa épica de lo cotidiano, alternar la bendita ignorancia en todos sus ámbitos gestuales con el humor absurdo de las adorables mascotas de la mujer Javiera.

Esa atractiva mujer, escasos 20 años si la comparamos con la edad del Universo, amante empedernida de la moda como expresión contemporánea y rupturista, debemos recordarlo para tener lograr optimismo sobre la democracia, se buscaba sin piedad a través del sufrimiento y la delicada ternura para observar lo que valía la pena intentar, lo hizo.

Avanza. Creo, sin duda alguna, que intuye cual es su camino hacia la trascendencia espiritual, captar la sencillez póstuma de lo estético que pronto captara entre los animales y escasos hombres mientras observan. Por si no saben, ella estudiara medicina veterinaria.

En medio de tantas incertidumbres humanas, la biología de la vida y la tecnología digital, muertes celulares que jamás captamos y llamadas telefónicas con escasa locuacidad,  nuestros cuerpos genéticamente enigmáticos y la expresión erótica de los dispositivos móviles que avisaban respecto a nuestras conexiones con el mundo real, de cuando en cuando, percibí la locura del cambio controlando imprevistos mundanos.

Intenta aclarar innumerables sucesos mundanos que afectan al diario vivir de sus singulares protagonistas, a partir de la forma hídrica obsequiada por el jacuzzi.

Nunca faltó la inocencia salvaje y la humildad siniestra de días instaurados por la secreta locura de la vida, con especial interés en la congregación de historias humanas, en ocasiones, Fedora y Karina narraron hacia los demás protagonistas sus historias veraniegas del 2010, luego hubo juicios dispersos de Jaime sobre lo mismo, para entender el amor abrazador de lo enigmático, por ejemplo, reír sin motivo alguno sobre lo que acontecía por los caminos torrentosos de aquel jacuzzi.

Más allá de lo vivido en Lampa, solo negocios humanos sin glamour. Tener este glamour  requiere la inocencia salvaje de respetar el ceremonial simbólico del silencio. Hubo harto interés por parte de la vida durante esos días.

La niñez desatada de esos 2 días en la vida, difícil saber cómo adecuarse al ambiente humano por allá, tanto las conversaciones universitarias entregadas al azar de lo establecido, como la maravillosa espiritualidad del cambio, construyeron una especie de abismo ilimitado ante Lampa. Todavía es una comuna impregnada por el Chile Profundo.

Un día, un Jacuzzi

Después de la lluvia todos son empiristas y todos somos rotos.




Un interesante resumen de cómo comprime la vida humana al vivirse gregariamente con lo cósmico que entraña agonizar, ni la civilización hecha psiquismo estandarizado ni barbarismos advenedizos llegaron a tiempo para comprenderlo, con lo cual, ser consecuentes seria lo más adecuado para tolerar a la realidad.

Agonizamos a medida que la genética impone su nueva forma de gobernar, calamidades permanentes acechan a los humanos cuando comparten la misma casa que los personajes de impresiones fuertes, enfermedades soliviantadas por innumerables abismos entre el diagnostico humano y el diagnostico reservado de los microorganismos.

No hay que estallar en llantos. Es así el ciclo sin fin de la vida. Por esto mismo, se  agradece su forma humana para presentarse, en este caso, el énfasis como signo de exclamación sugiere que jamás debes tomarte demasiado en serio. Tal como esos 2 días en la vida, un niño de impresiones repentinas irrumpió sin nada a cambio, el jacuzzi.

Entretenidos y observados por alguien. Ese alguien pudo haber sido esa exclamación mencionada, no hay nada que permita enfatizar la absoluta verdad impuesta por el lenguaje humano, millones de palabras humanas motivadas por la miseria de la misma, habilitados para mirarnos sin piedad, ayudó estar humedecidos por la suave brisa de una comuna silenciosa.

domingo, 25 de marzo de 2012

Un día, un Jacuzzi

Después de la lluvia todos son empiristas y todos somos rotos.





La vida, seguiría durmiendo sin interrupciones, parece que el universo le pidió un favor, ni siquiera viendo Mundos Opuestos,  invade nuestras experiencias sin nombre propios, difícil problematizar a ese suceso vivencial, sin embargo continuo el ámbito de relevancia ética en Lampa, servirse panes terrenales y cafés granulados, aparecía sin condescendencias históricas, aquel lugar detalle hecho por el Planeta Tierra.

Ocurren tantas singularidades humanas tras un reunión de totalidades vivientes sumado al cuestionable ocurrir ideológico de los hablantes ciudadanos, en ese entonces, provenientes de la Universidad de Santiago, adornó las muestras silenciosas de lo comido, no era necesario verbalizarlo.

Con ello, la emoción exagerada de Martin y el actuar misterioso de Gretel, el contenido domestico de la mesa principal configuraba un interesante arcoíris de dulces que se compraron, la participación repentina de los hermanos de Javiera, la representación simbólica de las cucharas para usar ante una taza con café, agregados nutritivos, media docena de panes tostados y tiernos, comentarios anónimos de las servilletas, encuentros enigmáticos del mantel de aquella mesa, tazas llenas y adornos alimenticios, y un ambiente de complacencia pecaminosa al mirar todo eso.

No nos olvidaremos de la vida, esa es la cuestión, porque no hay nada que supere a la realidad. Es demasiado hogareña. Solo basta con amarla sin lógica alguna y penetrar sus entresijos callejeros. Además, la realidad no tomó café. Después, varias visitas al baño. De lo cosmológico pasamos siempre a lo irrisorio, gracias a Lampa. Con el pasar de los minutos, la vida humana acontece. Ojala algún día alguien diga ¡Como a todos, se consecuente!

Se agradece su forma humana para presentarse, como signo de exclamación sugiere que jamás debes tomarte demasiado en serio. Tal como esos 2 días en la vida, un niño de impresiones repentinas irrumpió sin nada a  cambio, el jacuzzi.  

sábado, 24 de marzo de 2012

Un día, un Jacuzzi

Después de la lluvia todos son empiristas y todos somos rotos.




Acompañados y resfriados. Alguien siguió con su cuento. Cuentos democráticos muy bien engañados. No hemos sido capaces de penetrar la dimensión espacio-temporal del presente que existió, hijos bilógicos de la democracia, una expresión muy difundida para las vísceras del poder simbólico de los hombres, decir entre intrincadas mentiras estandarizadas, moralizarlo todo tras el avance progresivo de las repentinas palabras en Lampa, olvidamos para comprender.

La vana condición humana, entre novela y sensato, no hay pena que valga, desde lo que irrumpió tras bañarse aquel día en el jacuzzi, habíamos olvidado su nombre. Fue necesario para alivianar la semántica veraniega de Marzo.

Días de Marzo llenos de vilezas humanas, indomables tentaciones con las palabras generadas ahí, prohibiciones vinculadas con sus estados de ánimo, fracasos íntimos relativos al papel ideológico del mercado en el jacuzzi, letales singularidades cósmicas, consecuentes resfriados universitarios, lugares comunes descubiertos por las mascotas de Javiera, insinuaciones valóricas repentinas, melancólicos trajes de baño, sinsentidos conceptuales de una noche en Lampa y la televisión satelital de la misma que dormía.

La vida dormiría tranquila a pesar de estas características humanamente sorprendentes, a pesar de lo cual, no creía que los humanos vieran con suficiente claridad la hora. 

Un día, un Jacuzzi

Después de la lluvia todos son empiristas y todos somos rotos.






A esa hora, continuaba el ciclo sin fin de la vida jugando a través de un relato coherente, el Universo seguía expandiéndose, de la misma manera, pero acá en Lampa, Carlos y Jaime adornaban la mesa principal del living-comedor para cumplir con el propósito fundacional de cenar pizza con algo que cubriera esos resfriados extraños.

Aprendan, aprendan. Por favor, la vida puede entregarle valiosas tonterías y relatos coherentes, el café granulado surgió como un amigo más, nunca se victimizó, solo quiso aportar a la calidad de vida de aquellos comensales. Surgió como una utopía posible de realizar entre ellos.

Perdonarse ante lo que se servían. Entre todos ellos ayudaban a usar esos instantes como narrativas inconclusas. De repente, Isidora junto a Jaime, miraban sin interés a la pizza al mismo tiempo sonrían ante los comentarios absurdos de él, luego distribuyeron siguieron dejando panes y cubiertos en la mesa principal.

La mesa principal no sabía de una moral establecida. Lo único establecido era la construcción psíquica incompleta de los muchachos, por ahora. Actuaban para encadenarse al comer sin rodeos. Actuaba según las posibilidades humanas por comer. Comer para mejorar lo torreja de nosotros, siempre puede ser mejor. Agonizaban con la locura de jamás tomarse en serio. Mejorando a la raza humana, tomando café granulando. Es mejor, sin quejarse. La vida no se queja a pesar que no tiende a tomar café, menos granulado.

Pudo hacer sido así. Pero siempre surgen imprevistos domésticos, generar lazos entre ellos, por ejemplo, persisten sus resfriados veraniegos. A nadie hay que culpar. Debido a que la culpa proviene de los hombres. Un conmovedor invento para legitimar a la moral.

Hubo moral en el descubrimiento estremecedor en Lampa, no fue necesario hablar. Muchas veces, mientras la mayoría de los muchachos jugaban a lo prohibido, adecuarse al lenguaje del silencio del jacuzzi, se convivía con esa loca moral compasiva. De un momento a otro, ellos querían ser experimentaciones valoricas, compartir con Lampa la complejidad democrática de esos raros resfríos veraniegos.

Mientras la vida da y a su vez quita, nuestros muchachos envejecen, esa ínfima experiencia viviente, vivir perdidos en Lampa, permitió describir nuevas formas de singularidad humana, espiritualidad y racionalidad tuvieron que convivir, desde tiempos históricos milenarios, se hizo al andar a través de esos 2 días en la vida, también existió una nueva moral.

No nos percatamos de lo establecido que puede estar esa coacción sin uso de la violencia, le dicen moral a medida que decaen sus certezas humanas, sin embargo nuestros amigos iniciaron su atípica cena. Admirable, misterioso y tentador. A diario crecen ese tipo de posibilidades humanas, sin esperar nada a cambio, la comuna de Lampa lo observa. 

jueves, 22 de marzo de 2012

Un día, un Jacuzzi

Después de la lluvia todos son empiristas y todos somos rotos.






El lenguaje humano es un modelo a seguir para las distintas perspectivas, manifestaciones, corrientes y situaciones que ofrece el ciclo sin fin de la vida, pero la educación formal no nos enseña nada que se le parezca.

No obstante, estando en Lampa, el sonido estremecedor del presente agonizando, incluyo a gatos y perros, encontrarse con nuestro gran legado, significó darse cuenta. Darse cuenta sin ataduras academicistas ni sujeciones narrativas, esas mascotas pertenecía a Javiera.

De tanto esperar algo de las personas se deriva a cuestionables vínculos afectivos, se juega a ese juego durante miles de miradas sucesivas con sus engendros valoricos, pero llegar a la sencillez misma convertida en frágil equilibrio de una sinfonía improvisada, captar el silencio de lo establecido, como un querer sin nada a cambio, difícil lograrlo entre humanos.

Amistades creadas al fragor de inestables estabilidades sugeridas por alguien que dice decir Occidente, solo tenemos que captar la naturaleza caótica del tiempo cronológico para lograr cierta amistad. Ahora bien, durante la intimidad rural de Lampa, existían esos vínculos de aparente fugacidad humana, por lo menos, en algunos.

Tener a un amigo es compartir los demonios internos y la inocencia salvaje que a diario emergen como los prejuicios en una relación de intimidad sexual, no hay palabras para convencerme de lo contrario.

Encontrarse con amigos en Lampa convenció a alguien de que la vida es una herida abrasadora e infinitamente desconocida. Es urgente contemplar en acción el eco conmovedor de una palabra espontanea. No siempre será lo que uno quiere escuchar. Esa es la cuestión.

La cuestión rural en Lampa impuso su propio estilo de vida, diversas formas de diversión mundana y comentarios antojadizos sobre jóvenes que no estaban ahí, lo cual, quería decir que había que construir intensamente discursos desmitificadores.
Pasaron cosas extrañas. Es admirable concebirlo y observarlo. Hubo que decirlo, le pido disculpas al lenguaje no así al humano. Mejorando la calidad de vida en Lampa. Se logró a medida que se respiraba el aire confuso de la libertad rural, tenía sus ventajas comparativas.

No las mencionare hasta que la democracia no sea un prejuicio muy difundido. Espero que me disculpen, pero así actuare. Es por decirlo de alguna manera, ante todo, por ejemplo,  desmitificar las duras cadenas valoricas que no permitían bañarte a las 3 de la mañana o comer una sazonada pizza con un café granulado.

Ese día que agonizaba aconteció junto a otras circunstancias humanas. Actuaron todos los jóvenes protagonistas, ayudaron a ordenar la mesa para poder comer a altas horas de la noche, sirvió como paliativo contra raros resfríos veraniegos.





Un día, un Jacuzzi

Después de la lluvia todos son empiristas y todos somos rotos.



Hablar permite cambiar el mundo, hasta que tu destinatario habla. Nadie lo dirá sin algún grado de interés y manipulación sobre la parte interesada. Así sucede cuando buscas algo que te permita intentar superar la realidad de tu mundo.

Mundos humanos de causa desconocida, no así para el ciclo sin fin de la vida. Del mismo modo, cuando la vida se vive, la miseria y el sufrimiento son su formación artística.

Te forman, simplemente eso. A pesar que, supimos aquello, con el pasar de la educación formal, que existe una tendencia a ser bestias paradójicas y animales poco confiables, sobretodo, cuando se usa el lenguaje para seducir a ese mundo, hacer de las cuestiones humana una clínica psiquiátrica de enfermedades crónicas.

La enfermedad crónica de no saber quiénes somos, pobre racionalidad humana ante aquella situación límite, aun así, hay razones que lo explican. Siempre habrá razones. En este caso, existe un abismo, o si son conocidas o desconocidas, lo que continuo aplicándose a Lampa.

Siguen los instantes perpetuándose en Lampa, convenciendo a los muchachos de lo establecido que estaba el azar en sus ciudadanas vidas, en virtud de lo cual, confesaban su absoluta incapacidad para verbalizar mediante las palabras esos instantes, sus miradas lo explicaban con veraniega claridad.

Confesada ironía sobre la dimensión humana de las palabras que surgen de las bocas ciudadanas, nuestros amigos universitarios no fueron la excepción. Empezaban a vivir, con lo cual, no había que escribir nada.

Y seguimos hablando tras la consecuencia de experiencias de ensayo y error, así es como la vida impone su secreta elocuencia en el lenguaje humano. Pero también existía una especie de vivir la vida, sin escribirla. Solo respetar el reparto teatral que entregó este mes de Marzo, el arte por el arte. 

Un día, un Jacuzzi

Después de la lluvia todos son empiristas, y todos somos rotos.




A pesar de esas menudencias domesticas, que no necesariamente lo son, seguían captando el origen de la vida, no se lo preguntaban. Usando solo el sentido común, buscando preguntas sin respuestas y la delicadísima naturaleza veraniega del jacuzzi, por decirlo de alguna manera, seguían causando instantes hogareños en Lampa.

Algo había que aprisionaba e imponía su deber planetario sobre nuestros cuerpos demócratas en aquel, entonces. Entonces el azar seguía carcomiendo las verdades rurales de esos 2 días en la vida.

Nadie le hablaba de lo establecido que estuvo el azar en sus vidas. Solo intuía todo aquel manojo de experiencias humanas muy intensas e indecibles, no faltó el narrador en off para decirlo, era cuestión de tiempo para instaurarlo, la experiencia domestica de un traje de baño. Solo intuíamos, sin duda alguna, que habría que lavarlo al llegar a nuestros hogares.

Con insistencia se habla, no fue la excepción con Lampa. Mujeres y hombres acudieron al llamado imprevisto del fenómeno de la vida, un proyecto de pensamiento planetario que germinaba en cada uno de los segundos transcurridos, sus niños lo vivían.

Lo vivían con total ignorancia sobre sus efectos a corto plazo, en cambio, de sus efectos a largo plazo, no existía ninguna certeza de que pudiéramos eludir al fenómeno de la vida canalizado a través de su alianza estratégica con aquel proyecto de pensamiento planetario.

Una especie de ayuda para entenderlo es cuando no sabes a qué atenerte respecto al nacimiento de los días. Nacen como rebeldes aprendices. De manera tal, que para ellos, los jóvenes universitarios, servían como aprendizaje significativo, era pavoroso darse cuenta del caos que subyacía a los días.

No tenemos otra manera de enfatizar el duro peso de los días que aparecen ceremonialmente producto de los rituales de Occidente, hubo harta cosecha sobre eso, en aquella comuna de Lampa. Con ello, los días participantes hicieron que lo que correspondía, aparecer. 


Un día, un Jacuzzi

Después de la lluvia todos son empiristas y todos somos rotos.




Asumir riesgos en lo que se observa. Hablando. Hablar para reconocer el enigma corrosivo que entraña usar traje de baño a esas horas de la noche. Después, con el pasar público del tiempo, se convirtió en una agonía diplomática, dejar el traje de baño en cada una de las mochilas o bolsos de los protagonistas.



Un día, un Jacuzzi

Después de la lluvia todos son empiristas y todos somos rotos.






No hay nada que hacer. Solo queda observar adictivamente lo que vemos, se enciende la incertidumbre como principio de seducción vocacional. A lo más, decimos cosas y juicios sobre lo mismo. Dejar como esta lo que decimos. Es mejor. Decir ilimitadas palabras para agonizar. Agonizar claudicando. En eso estábamos a medida que agonizaban silenciosamente en Lampa. Sugiere algo que llegó a su fin, y no hay caso.

No hay caso, estamos sumidos en la democracia de los intereses creados, la tiranía de las valoraciones históricas, a viejos y a jóvenes le afectan, no hemos podido descubrir el abismo societal de nuestro país, su realidad humana es inescrutable. De alguna manera, las urnas reflejan cierto estado de cosas.

A medida que transcurre esta divinidad civilizatoria, ser un país inmerso en la tiranía de intereses creados, debería haber mayor humor absurdo y formas terapéuticas de expresiones callejeras, sin embargo todo es estandarizado y etiquetado como conforme a lo progresivamente correcto, ni la realidad entiende la noción de lo correcto.

Alguna impresión de lo correcto, lo estuve divagando a solas con la noche en Lampa, intrigante silencio que ocupaba gran parte de mis rarezas reflexivas, es mejor que lo diga así, considere la gran idea de seguir usando la misma ropa, sabiendo que ser consecuente está sobrevalorado, a esa hora, sin nadie más que moralizara, tenia puesto el traje de baño.  

También los trajes de baño usado por nuestros muchachos querían vivir sin apuestas mediáticas, solo convivían con el gran legado de la humedad relativa que sus cuerpos obsequiaban, era el ciclo sin fin de la vida que hablaba.

Un día, un Jacuzzi

Después de la lluvia todos son empiristas y todos somos rotos.




Una noche veraniega, amparándose en Lampa y confirmando verdades mutiladas ofrecidas por la educación formal a esos jóvenes universitarios, que seguían siendo consecuentes con sus expresiones icónicas, sus miradas estaban impregnadas de mucho contrato social, todavía intento develar esa significación simbólica, claro está, que algunos se reían de aquel ritual institucionalizado, no está de más decir que tras la noche veraniega algunos jóvenes se resfriaron.

Resfriarse actualmente para darse cuenta de la dulzura siniestra de la biología de la vida que recae en nosotros. Simplemente en nosotros la vanguardia revolucionaria del cuerpo humano, sigue siendo humano. Por ejemplo, Jaime se resfrió hacia adentro, tosió con cierta inocencia interrumpida, solo encontró un par de pañuelos desechables y confort en uno de los baños en los cuales consiguió lograr su tensa calma, no le dijo a nadie de los presentes.  

Esperamos que los resfriados asumidos como tales por las personas que sufrieron sepan que las enfermedades son una manera de ensalzar el espíritu crítico del cuerpo humano. Es una máquina perfecta en enigmas genéticos. De lo genético pasemos a las calamidades de la existencia humana, le pone condimento a esos mencionados resfriados.

Los resfríos seguían causando circunstancias. Luego. Se terminan las grandes utopías estando en Lampa, Marzo lo sabe. Aun cuando debemos saber que dentro de nuestras calamidades de la existencia humana está la enfermedad, un enemigo digno de ser narrado, creador incorregible de fragilidades humanas. Escuchar la cadencia incontrarrestable de la música ayuda a confrontarlo, el jazz sabe ese secreto.

Tal como lo fue una serie de eventos de alto o bajo impacto veraniego, debido a que en muchas ocasiones, concentrábamos nuestra atención en elocuentes cuerpos humanos, tonterías intimas del emisor, miedos enternecidos por el agua de la piscina y propuestas valoricas de las miradas canalizadas a través de los trajes de baño, ingestas excesivas de agua con gas o bebidas de colores confusos, luego habríamos de comprenderlo.

Comprender para vivir. A veces, a veces. Debemos creerlo así. Ni reforma ni revolución, la historia es pródiga en situaciones hipócritas, a través de los humanos pueden describir integralmente lo que somos. Además, la realidad que nos golpea sin rodeos, nos supera. 

miércoles, 21 de marzo de 2012

Un día, un Jacuzzi

Después de la lluvia todos son empiristas y todos somos rotos.



Incapaz de explicar la totalidad planetaria de esos días en la vida, unos cuantos hombres buscando las tierras vírgenes del mañana, de vez en cuando, convenía recordar ciertos sucesos de clamor popular, los orígenes de esos 2 días en la vida. Necesario para comprender el origen de la vida, creo estar exagerando.

Sigamos exagerando. Nunca sabemos quiénes somos, por decirlo de esa manera. Hemos enfatizado, no ellos buscando al jacuzzi, la perpetua impresión fuerte sobre la existencia humana, encadenada a su querer, no hay respuestas predecibles. No estuvo exento de eso el jacuzzi mediante sus héroes anónimos.

Incluso, si el jacuzzi hablara, porque el fenómeno de la vida contiene sus propios secretos musicales y didácticas callejeras, y, eso, inequívocamente, jamás te lo va a enseñar la educación formal. No puede hacerlo, es hija de la Imprenta. Fiel exponente de la estructura de clases que existe en las distintas formas de socialización política aplicadas a diario en nuestros complejos civilizatorios.

Los complejos civilizatorios de Lampa se mantenían a tono con el ambiente veraniego que representaba la totalidad cotidiana de ese día, más encima, participaban personas de la más diversa expresión icónica: Javiera, Carlos, Karina, Fedora y Jaime.

Esos jóvenes universitarios, hijos biológicos de la democracia pactada y observadores adictos de la incertidumbre afectiva, unos más miserables que otros, aparecían y desaparecían para dejar comentarios diversos, cada uno de los cuales, generaba una explosión de sentido, nadie tenía claro si Lampa empezaría a hablar, solo los perros insistían en captar las sutilezas siniestras de una noche veraniega. 


martes, 20 de marzo de 2012

Un día, un Jacuzzi

Después de la lluvia todos son empiristas y todos somos rotos.




Imposible saberlo previamente, sin embargo existían esos 2 días en la vida que coloreó nuestra fugaz existencia escéptica sobre la visión de mundo, en este caso, el mundo humano  que a diario simpatizó con Lampa. Una comuna bastante dudosa de lo que establecía la racionalidad humana, solo saludaba por pragmatismo a los dispositivos móviles de sus habitantes.  

Sin perjuicio de lo cual, sucedían cosas extrañas y con humor implosivo, durante la historia anónima trascurrida en el Jacuzzi, aun eran dioses pequeños y en pura perdida ideológica, las potenciales creativas y evolutivas de esos jóvenes universitarios se legitimaban a cada instante, eso creo, por lo menos inspiraban a alguien.

Alguien siempre es un proyecto inconcluso. Ignorados e ignorantes, esos niños impusieron una nueva manera de gobernar, por de pronto, en el jacuzzi, no mirar la hora, porque era poco estético para el universo.

El universo seguía atento a la total desprolijidad planetaria hecha realidad oficial por parte de los humanos, bostezaba ante tantas elecciones democráticas, le parecían un sueño dogmatico de unos mafiosos genialmente rotulados como vanguardistas revolucionarios, sobretodo, a él, le asombraba la sobrevaloración ideológica sobre ese régimen milenario, en cambio, a nuestros jóvenes universitarios, dicho régimen lo entendían como una absurda herida digna de ser respetada y obedecida.  

Incluso, entre nosotros, la democracia hacia de las suyas familiares, no te dabas cuenta cómo conseguía conciliar múltiples experimentos tribales con la corrupción soterrada de la tiranía de los intereses creados por sus ciudadanos, difícil de moralizar así como divagas durante tan poco tiempo aquel problema humano.

Seguían siendo 4 jóvenes los asumidos como narradores repentinos, no hubo que hacer una asamblea. Provocaba una fuerte migraña, si es que se puede expresar así. Decirlo de esta manera implica jugársela ante lo que proponía el ciclo son fin de la vida, misterios y divertimentos hídricos sin causa alguna del jacuzzi.

Diversos instantes rurales emergieron. Emergen para explicar, con escasa claridad, los derroteros de luces y sombras que produce el fenómeno de la vida. De súbito, lo cierto de estar ahí, lo dudoso de saber quiénes somos, la experiencia mística de intuir que la vida misma es una encerrona.

Evocaciones humanas en permanente cuestionamiento moderno, tanto las mujeres como experimento epidérmico en busca de la libertad encadenada como los hombres asumiendo sus legados repentinos, configuraban una interesante entrevista con la existencia rural de Lampa, contemplarla sin comentarios en on.

Después hubo una mixtura de impresiones fuertes, junto a novelescas actuaciones femeninas sobre diálogos espontáneos que nacían al fragor de artificios conceptuales hechos burbujas de agua por parte de los otros panelistas, acudir al goce anónimo del jacuzzi, sirvió para alimentar los vacios éticos de cualquiera de ellos.

Ellos son un juego interesante. Hermosos bastiones del ciclo sin fin de la vida. Deben perpetuar a su especie. Sin más que apuntar al objeto de la voluntad, las gónadas con cierta creatividad lirica. De la manera, son hijos biológicos del país del No.

 Desde la perspectiva histórica de un monosílabo, viven conforme a los rituales y ritos con cierta sensatez gregaria, lo logran. Pero también se han librado de las cadenas tercermundistas de la victimización melosa. Alguna de ellas no tiene proyectado casarse ni ser mamá.

De la tierra firme de Lampa a las regiones desconocidas de la subjetividad veraniega propuesta por nuestros amigos universitarios. Lo hicieron. Sin resfríos previos ni amores perros. Salvo, más de alguna expresión de cercanía horaria, refiriéndome a un joven, no obstante la poca importancia que tuvieron las horas durante esos 2 días en la vida.




lunes, 19 de marzo de 2012

Un día, un jacuzzi

Después de la lluvia todos son empiristas, y todos somos rotos.



Hicimos creer a los astros del cielo estrellado que conversar como espacio de socialización viviente significaba atender a nuestras necesidades existenciales, espejismos valoricos, indagaciones dialógicas y simples tonterías por descubrir.

Ante todo lo más sorprenderte era la manera de ser de aquella noche en Lampa. Silenciosa, heroica ante su propio hermetismo, inocente y genuinamente creadora de lo que hacían sus breves comentarios, los seres humanos.

Como lo he dicho en otros párrafos, captar la inmediatez aventurera que ejercía ese día, era un bicho raro, lisa y llanamente, el azar de lo establecido ayudó a que Karina pudiera crear a través de su palabra. Con ello, las palabras bastaban para que los gestos humanos transcurrieran, comentar cualquier problema siendo escépticos de obtener una solución conveniente, por si adorna este relato existía un vaso con bebida alrededor de nosotros.

Recapitulando lo anterior, conversamos un buen rato mientras transcurría la belleza inconmensurable del silencio veraniego de Lampa, todavía seguía tenso debido al sinsentido de muchas de las decisiones que había adoptado en mi vida. Del mismo modo, que Karina no captaba esa sutileza salvaje, encontramos que estar en Lampa, con Javiera como nuestra vanguardia maternal y rural, evocó la perdida de la minoría de edad respecto a cuestiones inclasificables.

Esos 2 días fueron rítmicamente un modelo a seguir para nuestra estructurada mentalidad cerebral de racionalidad occidental, simples tonterías y divertimentos cadenciosos, agradecí de un instante a otro, tras salir de ese ambiente hogareño con Karina, a la copa de la vida, amándola sin lógica y sin razón, envejecí con cierto glamour.

Divertidos en Lampa. La risa de la agonía fraudulenta. Un ámbito de principesca decisión emocional. Surgen las expectativas. Expectativas sobreestimadas cuando se trata de vivir en on. Ni siquiera diré algo sobre el off. Acá se requiere negociar con la realidad humana en consecuente movimiento pluricelular.

Buscando el sinsentido que aclare nuestra visión de las cosas hídricas, el jacuzzi. Insólito como, en ocasiones, la vida se burla de nosotros y del jacuzzi. Espero pronto inventar, eso me hago creer, otras palabras para describir a esos incumbentes incorregibles.

También este jacuzzi supo estar a la altura de las circunstancias. Siendo hijos de las circunstancias, esos 4 jóvenes apostaron a romper las ataduras inescrutables del sufrimiento humano, nunca dijeron algo, que la miseria y el dolor forman al artista, solo discutieron con sus propios hermetismos epidérmicos cuyos amigos habituales han sido sus demonios internos y sus móviles más oscuros. 


Un día, un Jacuzzi

Después de la lluvia todos son empiristas y todos somos rotos.



Primeros días de Marzo como escuela de experiencia profunda y atisbos de relevancia ética a medida que inventábamos palabras junto a Karina. Las demás mujeres estaban viendo un programa de ficciones humanas, a saber, Mundos Opuestos, cuyos protagonistas son unos seres a enfatizar las calamidades de la existencia humana con algo de glamour epidérmico, por lo que todos estaban cubriendo sus fragilidades emocionales y adicciones sin nombres propios.

Sin nombres propios, no podemos comer ni ingerir líquidos. Bueno, eso ocurrió 2 horas después, respecto a lo señalado, quise apostar a lo seguro, caos semántico más educativas ironías sobre nuestra burda condición de plagas conductuales.

De plagas conductuales a verdades mutiladas usando ropa veraniega, mientras tanto, la vida sobre el Planeta Tierra acudía a pintar el ciclo sin fin a través de su héroe anónimo, de noche en Lampa.

La noche en Lampa, impasible e imposible de alcanzar sin tener humor absurdo, aun cuando, la mujer Karina sugirió que la vida misma es un arcoíris de predestinaciones intimidantes, breves silencios aparecieron para luego considerar que era estremecedor vivirlo así, luego ambos reímos de lo absurdo que fue ser “tontos solemnes”.

Creo, con la equivocación en la medida de lo posible, que lo único tonto solemne lo representó mi traje de baño, siempre tuve esa percepción repentina sobre la totalidad viviente de aquel diseño.

Volvimos a ser niños interrumpidos por el espíritu endemoniado del hoy, nos avisaron que el jacuzzi estaba listo para ser contemplado y usado. Al parecer, nuestra ensimismada pero encantadora Javiera recurrió a esa forma de comunicación humana, había llegado la hora de enfrentar al fenómeno humano.



Un día, un Jacuzzi

Después de la lluvia todos son empiristas y todos somos rotos.


Vivirlo así como si no hubiera ocurrido. Muchas veces actuamos sin previas valoricas, solo incurrimos en la gesta planetaria de construir eventos de aprendizajes compartidos y deliramente sufrientes, vivir en sociedad, por ahora la tierra firme de aquella aventura abismal fue Lampa.

Investigando el viaje atípico a Lampa. Muchos de los protagonistas universitarios eran hijos de la Imprenta y de las redes virtuales que albergaba la hora por medio de los dispositivos móviles de los buenos muchachos.

Buenos muchachos que aportaban la audacia corrosiva de ser hijos biológicos de la educación pública. Es la manera de luchar contra la corriente incesante de la educación formal chilena, estandarizando los arcanos de la conciencia, quería decir algo distinto ante tanta tontería oficializada por los rituales de Occidente, nadie está libre de eso, tal solo pude divagarlo durante unos minutos.

Con la generosidad acuciante de algunos minutos, ignorantes y frágiles, olvidamos el papel ideológico de las toallas a esas horas, después Karina se acerco a mí para conversar de lo humano y de lo divino, sirvió para ponderar aquello de lo cual ambos no habíamos decodificado, conversar a altas horas de la noche. Nunca lo habíamos hecho, ver a zancudos respirando el aire pluricelular de los primeros días de Marzo a través de nosotros. 


domingo, 18 de marzo de 2012

Un día, un jacuzzi

Después de la lluvia todos son empiristas y todos somos rotos.




Tiene su razón de ser vivir encapsulados al baño, estamos hablando de nuestra estadía en Lampa, en la medida que el sistema digestivo acusa el golpe de la realidad, es así, mientras se hace, conviene soñar. Sin parar, vivir viajando por razones conocidas al baño, adquiere  ribetes épicos. Habría que ver cierta inclinación asidua entre los mismos hombres ¿para qué habría que vivir?

Intrigante respuesta en tiempos delirantemente veraniegos, aun así, uno debe ir al baño debido a revoluciones silenciosas que emergen desde nuestra intimidad digestiva más allá de las valoraciones estivales que se haya tenido durante esos 2 días.

Con fortuna, humor y desenfado pudimos enfrentar esa revolución silenciosa en las afueras del jacuzzi porque es la incertidumbre lo que le encanta a uno. Agrego a ello, que verbalizarlo con cierta estridencia sería muy poco estético.

Seremos animales extraños, inventores de creacionismos gregarios, dioses pequeños en comparación al silencio omnipresente de una noche en Lampa, con la complicidad misericordiosa de alguien más.  

Alguien más es siempre todavía. Engendró narrativas inconclusas en ese jacuzzi siendo hijo de la revolución silenciosa de Febrero 27. Todo momento hídrico acá vivido en el jacuzzi puso en cuestión la burda sumisión a los rituales de Occidente, nadie se atrevió a hablar sobre estudios o deberes ritualizados por “su” realidad.

Nada supera a la realidad. Pero aprovechamos al ambiente distendido en el hogar-parcela de Javiera para disfrutar de las dimisiones rurales que imponían esos 2 días. Valió la pena vivirlo así.