domingo, 25 de septiembre de 2011

Educación Publica

después de la lluvia todos son empiristas y todos somos rotos.



Podemos señalar lo siguiente tras la propuesta monográfica al anónimo lector: Educar es integrar a las personas en el mundo en que vivimos, dotarlos de instrumentos  necesarios para reconocer de forma efectiva sus potencialidades creativas y evolutivas, con el  objetivo de que evolucionemos como seres equilibrados y eficientes en una sociedad en proceso de cambio permanente. Pero con la inestabilidad, equilibrio.

Las evidencias nos demuestran  que desde hace algún tiempo alguna cosa esta fallando en nuestros modelos educativos, espacios fundamentales en la construcción Social, con voces al conformismo y la desmotivación. 

Enfermedades propias de las instituciones que suponen un verdadero desgaste cotidiano de engría y recursos humanos en un ámbito clave de la vida ciudadana.

Primaveras Ilusorias

Despues de la lluvia todos son empiristas y todos somos rotos.



Endeudados a medida que nacemos, aprisionados ante la racionalidad occidental que se enseña en las salas de clases, perplejos comediantes durante un relato absurdo, sorprendidos protagonistas desde el origen de la primavera ilusoria, intuidos personajes al fragor de un día como cualquier otro, silenciados por las grandes narrativas que encadenaron al libre albedrío, endemoniados revolucionarios que no saben el sentido y significación que entraña negociar con la realidad, optimistas sin sentido del humor absurdo, estudiantes encarcelados sin saber para quien piensa, odiados lugares sagrados por parte del Universo, acechados y aletargados debido a los rituales de Occidente, cómplices de matanzas simbólicas acontecidas a diario, incomprendidos estudiantes ignorantes pero no idiotas, subvalorados vanguardias culturales realizadas en otras galaxias, recapitulados encuentros con la realidad humana en perpetuo movimiento vocacional, equivocados políticos al vérselas con las dinámicas societales e identitarias del Chile en “off”, muertos al cambiar de mirada, pacientes comentarios expresado por cualquier persona, admirados libertinos de aquella primavera, divertidos relatos sobre la miseria humana full HD, acomplejados sucesos educativos producto de décadas de expectativas sobresaturadas, tacaños comentarios sobre vivir más allá de lo visto, pesimistas conversos, días que han sido irresponsables con la vida, predicadores pasajeros en cualquier calle de aquel país, aprovechadores que lucran clamorosamente con los miedos de los Otros, predecibles espectáculos de las primaveras ilusorias a medida que surgen días, cobardes compañeros que se victimizan sin piedad, obsecuentes conductas al enfrentarse a situaciones extremas, desdichados ante lo que irrumpe de esa primavera, hospitalarios recuerdos reflejado en alguna persona, predecibles formas de seducción singular, perezosos sin divertimentos societales, ingeniosos acuerdos con la realidad primaveral de aquel país, negligentes sin subsidios valóricos, despreciables ambiciosos, cautos codiciosos durante una masiva marcha ciudadana, imbeciles adosados a las regiones oscuras de nuestra subjetividad, idiotas de orientación holística, miedosos jóvenes ante lo insuperable que propone la realidad, temerosos respecto de la incertidumbre a la que juega el Universo, conversos tan solo para elecciones humanas, indigentes informáticos, endogámicos criterios de orientación picunche, desleales situaciones humanas tras el termino de las marchas ciudadanas, incoherentes bípedos cuando se trata de vivir en sociedad, adultos egoístas que optan por cosificar todo día que se presenta como tal, absurdos bien remunerados por la maestra política, discursos chatos de ciudadanos al fragor mundano del “horario valle”, cabizbajos narradores de verdades mutiladas al observar la primavera ilusoria del presente disperso y, por ahora, coloquiales espectadores de una historia incompleta.

Era necesario decir ciertas características acerca de lo que seduce a las primaveras ilusorias dentro de la vida anónima de ese país, o por lo menos, un intento de país en busca del tiempo perdido. Mientras tanto, hacia calor en aquella primavera.

Una primavera que busca su misión en este experimento llamado vida. Juega, seduce y se mofa de las inercias institucionales de cierta vanguardia patriarcal.

Hemos sido encadenados a cierto sistema de concepciones establecidas, razonar para vivir, no obstante esa mención de hecho, esas primaveras siempre cambia.

Educación Publica

despues de la lluvia todos son empiristas y todos somos rotos.




Con ellos, llegamos a otro aspecto indisociable con lo que expuesto, la cuestión de la educación tradicional, denunciando que la educación formal tradicional (p. ej., la patriarcal) es un desperdicio por demás destructivo en tiempos donde nuestra mayor necesidad no es otra cosa que la de una auténtica cultura, entendimiento y un buen corazón.

Considero que la educación es nuestra mayor esperanza, en parte porque ya ha sentado las bases institucionales para lo que hasta ahora solamente tenía contemplado llevar a cabo, y que tal vez algún día realmente lo haga (ayudar en el desarrollo personal).

Ahora bien, debido a que el problema más grave y más básico que tenemos en común, puede ser, el subdesarrollo de la consciencia, y a que el viaje curativo contra la corriente del deterioro se percibe difícil, es necesario que abordemos ese problema, haciendo hincapié en la prevención, y en la educación obligatoria ya contamos con el vehículo para la misma si solamente nos percatáramos de qué tan destructivo ha sido el querer educar a la juventud para que sean un reflejo de lo que nosotros somos, y de cómo, al creer que les estamos transmitiendo nuestros valores, lo que hacemos es mostrar una arrogante ceguera respecto a la forma en que les transmitimos nuestras plagas, y hasta qué grado lo hacemos.

Por eso mismo, la resiliencia es una constante búsqueda con las sinuosas provincias de la existencia humana a medida que se legitima en colectividades gregarias y significaciones simbólicas. A partir de lo cual, instaurar una “educación del corazón” seria una forma singular de cambiar la mirada para cambiar, por cierto, la educación formal chilena.

Es entrever la posibilidad cierta de vincular al hijo, padre y madre en este ámbito de relevancia educativa que ejerce la burocracia escolar, cambiar la mirada para comprender el sentido originario de la resiliencia. 

sábado, 24 de septiembre de 2011

Primaveras Ilusorias

despues de la lluvia todos son empiristas y todos somos rotos.



Sumidos en la primavera ilusoria, un acto de subversión contra lo establecido por los rituales de Occidente, Ella profesa un resentimiento glamoroso respecto a lo instituido por las elites endogámicas del Universo, con eso, se da por satisfecha.

Lo demás que se diga, será diluvio. Por lo menos, para el lenguaje, inclinado a perpetrar realidades. De la misma manera, inducidos por la magia imperecedera del Universo, cada día que acontece en el Chile Profundo, solo alcanza para solventar los intereses de la deuda. La deuda.

Debemos tener consciencia de lo frágiles que somos al educarnos a su vez a la historia de la voluntad de vivir al sumirse en esa primavera ilusoria. Algo nos sugiere que estamos endeudados.

Primaveras Ilusorias

despues de la lluvia todos son empiristas y todos somos rotos.




Las primaveras ilusorias que demarcan instantes humanos a medida que sus propios rostros anuncian el ocaso de rituales milenarios que adulan a la racionalidad occidental, la revolución silenciosa del humor como indecible ideología de la emancipación, por eso, primaveras saben movilizarse sobre cuestiones educativas.

De cuando en cuando, las cuestiones educativas seducen a las primaveras ilusorias de las cuales conformamos un imponente entramado de adicciones valóricas, estéticas, políticas, teológicas e históricas. Lo hicieron. Con cierto glamour generacional.

Generacionalmente esas primaveras ilusorias reflejan reflejos viajeros que ponen en cuestión a los muros de la racionalidad occidental. .

Puede ser que sea razonable considerar el carácter alucinatorio de la primavera ilusoria en busca de la singularidad viviente de las relaciones humanas, apostamos un beso psicodélico a la eternidad desatada por el hoy, invita a la vida a brindar, por los estatutos de un decadente invierno.

Forzamos nuestras conductas para conectarnos con el otro, el problema de los problemas, la intersubjetividad como algo que nos aterra y seduce al mismo tiempo, no hay respuestas estéticas para un personaje tan inefable, pero la vida continua.

La vida continúa indefectiblemente hacia absurdos bien remunerados por el Universo, que sigue revolucionando sus propias sujeciones vocacionales, tal vez, quiera emanciparse de sus diminutas cadenas humanas.

Ni siquiera la educación formal, deudora de la Modernidad y de la Imprenta puede vislumbrar la secreta elocuencia de aquel experimento. Intuimos, eso si, una valiosa tontería. No lo sabemos, ignorantes volitivos, cuando ejercemos nuestra narrativa ancestral, descúbrela.

Aterrados ante la constante antropológica del Planeta Tierra, somos miles de millones de habitantes que sobreviven con cínico esmero generacional, así, pues, la realidad aparente de la primavera ilusoria aparece para encender lo insensato.

Es lo insensato de enseñar milagros inesperados, captar la naturaleza salvaje de lo sobrenatural, y, quedamos estupefactos ante ese fenómeno de dispersión cósmica, aunque provoca Algo.

Primaveras Ilusorias

despues de la lluvia todos son empiristas y todos somos rotos.





Estaremos durante un rato dialogando con la realidad, si es que se puede. A lo menos, habrá locura, gracia y pasión por crear. Crear para negociar con la realidad.

Sigue jugándose en las fuerzas azarosas de la espacialidad planetaria que habitan los seres humanos. Unos seres inclinados a las incorregibles muestras de comicidad trágica.

Por ahora, será un fenómeno de la naturaleza contingente, buscara alternar entre la ruin degradación cotidiana que confrontamos al estar con los instantes que transcurren en esta primavera con descripciones humanas sobre cualquier valiosa tontería que provenga de la boca del hoy, que dirá unas cuantas verdades cuestionadas, cuestionadas en su origen, a saber, hemos llegado a la primavera.

Acontece la primavera como la luz resplandeciente de verdades mutiladas entroncadas con nuestra atormentada modernidad. Nos embarcamos en adictivas demostraciones anónimas sobre la condición de posibilidad de la primavera como ángel seductor de la realidad humana en perpetuo movimiento y creemos creer que somos dioses pequeños al vestirnos con ropa ligera durante esta estación del año.

Esa, inequívocamente, conformará una excusa será señalar la primavera ilusoria de la cual formamos parte. Será complejo describirlo, porque hemos sido cooptados por la ilusión persistente que implica la realidad.

Pero, por lo menos, algo haremos. Con la complicidad admirable que ya existe algo de calor en esta estación del año. Sin embargo, algo haremos. No se angustien.

Aquel lugar en que las realidades humanas explotan, sin mayores contratiempos históricos. Lo histórico de jamás darse por enterado. Un cúmulo de valiosas tonterías refleja la historia como plataforma conceptual de cambios inconclusos.

Asimilados y endemoniados, narrar la historia para entender la realidad, un riesgo con consecuencias indecibles.

Te enteras, por ahí, de que la ilusión humana de vivirse asume extrañas formas de sucesión primaveral. Ante todo, la condición humana ejerce sus abismos pensantes, estar al tanto de algo, buscarse en las primaveras ilusorias, y sigue siendo una ordinariez de lo extraordinario.

Esa extraordinaria aceptación de estar sufriendo a medida que envejecemos, así es la vida, se comporta como un diligente espectador que responde a móviles oscuros, que la conducta humana todavía no ha podido dilucidar. Ni siquiera con la ayuda de su pasajera amistad, primavera ilusoria.

Primaveras Ilusorias

despues de la lluvia todos son empiristas y todos somos rotos.



Buscando en alguien algo de lucidez primaveral. Por ahora, solo tenemos a los seres humanos.

Siguen habitando el Planeta Tierra. Sigo diciendo que el rol del ser humano es indispensable para acceder al estado cambiante y confuso de lo emerge tras un cambio de día.

Lo logran a través de ilusiones expectantes, vivir cualquier día como una valiosa excusa que impuso el Universo. Primaveras ilusorias que juegan a diario con la existencia humana, no hay nada que hacer.

Nos aproximamos a una inestable concepción humana respecto al carácter primaveral que entraña nuestro mes. Como cualquier otro, obsequia algo de tiempo para que seamos un constante deseo de ser, minuto a minuto, se producen esas narraciones extraordinarias.

Narraciones extraordinarias que te dejan sin respirar, cuando buscamos un orden a nuestro ocurrir primaveral, creemos creer que sabemos quiénes somos, sin embargo la vida continua. Pero esa vida continua siendo una primavera ilusoria.

Primaveras Ilusorias

despues de la lluvia todos son empiristas y todos somos rotos.


El lenguaje crea realidades. Las realidades aparecen como algo que podemos conceptualizar a través de las formas de vida que hemos desarrollado. Por lo demás, el lenguaje, discurso y poder integran esa nueva forma de comunicar lo que hacemos, cuando vivimos en sociedad. Vivir en sociedad son empresas de significado compartido.

A través de las palabras otorgamos sentido a las cosas. De tal manera, que la existencia juvenil emergente no solo cambia los espacios de socialización público, sino que abre un horizonte de sentido a perspectivas de interacción comunicativa, con las cosas que surgen.

A partir de la cual, vislumbramos grados de representación social a medida que hacemos uso del lenguaje, a saber, permitimos que las emergencia de la sociedad global del conocimiento, construya modelos de realidad que prevalecen, en donde los hablantes juveniles son protagonistas.

Estamos ante una sociedad de la incertidumbre, que engendra claves interpretativas, para describir el estado de cosas existente, por ejemplo, las infinitas posibilidades de comunicarse con hablantes desconocidos- usos y abusos tecnológicos de los metalenguajes juveniles-; el lenguaje es un instrumento que vigoriza nuestras relaciones interpersonales.

Con la actualidad de un proyecto inacabado, como lo es el ser humano, la dimensión metalingüística del joven contemporáneo, qué duda cabe, por medio de los usos y desusos, institucionaliza una precaria estabilidad sociocomunitaria y sociohistorico con la complicidad de la sociedad global del conocimiento. Porque todo cambia. Lo único que permanece es el cambio.

Dentro de la complejidad misma del lenguaje en estos tiempos históricos, la realidad humana de los jóvenes alterna entre articular al lenguaje como verdad, discurso y poder y vehículo de pensamiento, con la introducción progresiva al aula como expresión de cambio paradigmático.

El cambio paradigmático de convertir a las TICs en modelo a seguir, en cuanto a la deliberación docente, que modifica el mapa cognitivo de los educandos, en este contexto de situación contemporánea. Se introducen, asi, cambios en la dinámica interaccional dentro del aula. Luego, se deriva a una flexibilización de vínculos relacionales, valoricos, metodológicos y procedimentales.

Podemos señalar que la sociedad actual alberga costos valoricos, majaderías semánticas, precariedades escolares, ocasos de las grandes narrativas y de transiciones sociocognitivas.

Primaveras ilusorias

despues de la lluvia todos son empiristas y todos somos rotos.




Los tiempos históricos que transcurren a medida que los seres humanos siguen siendo protagonistas de nuevos paradigmas explicativos siguen configurando importantes repercusiones educativas, valoricas, ideológicas y vivenciales. Así, pues, la vida humana, desde dentro de las sociedades contemporáneas, por ejemplo, a partir de los vínculos de pertenencias de los jóvenes, instituye juegos del lenguaje y aspectos relacionales que imponen un discurso hegemónico de socialización consciente.

Por tanto, encontramos desde la estructura ideológica del discurso estratégico de la sociedad contemporánea, buscar la orientación holística en esta sociedad fragmentada, a través de un enfoque psicosociológico, un cambio de mirada distinto al actualmente establecido.

Entonces, hablar de un enfoque psicosociologico, en esta ocasión, implicara aludir al carácter dinámico de las relaciones humanas en las sociedades en crisis. Sin embargo, esta situación humana, a decir verdad, refleja en clave interpretativa, la puesta en marcha de una sociedad en transición hacia un continuo histórico de consecuencias indecibles.

Y, aquí, los jóvenes, están involucrados desde sus espacios de socialización consciente- Twitter, Messenger, Facebook, Youtube-, y, disponen de nuevas formas de construir realidades.

Respecto a lo anterior, existen ciertas tesis que describen y analizan, las sociedades en crisis, en clave interpretativa:
• Desanimo: Caída de las grandes narrativas lo cual provoca una desvinculación entre expectativas, logros y frustración tanto en la conciencia individual como colectiva de los seres humanos.
• Miedo a la libertad: Tendencia a la evasión, soledad y desarraigo ante la realidad humana que propone la sociedad.
• Euforia perpetua: relativo a la sobreestimulacion de bienestar sobre la cual la sociedad te obliga a ser felices producto de la incertidumbre y expectación ante los cambios.
• Sociedad tecnológica: alude al patrón cultural que genera la tecnología como ideología hegemónica. Pone en cuestión el sentido y significado de la identidad humana.

Por lo tanto, las sociedad en crisis que se desarrollan históricamente al fragor de nuevas formas singulares de expresión tecnológica, cambia la manera de pensar la realidad, en virtud de la cual, los jóvenes, se convierten en un proyecto inacabado. Este proyecto inacabado es hijo de sus circunstancias históricas, a saber, en un sujeto aislado y singular, pero, al mismo tiempo, conectado a diversas redes audiovisuales y virtuales.

lunes, 19 de septiembre de 2011

Educacion Publica

despues de la lluvia todos son empiristas y todos somos rotos.




Solo puede existir asociado a un orden político realmente fuerte, a saber, con la manifestación plena de la estructura patriarcal de la sociedad como valor agregado, en los actuales tiempos históricos, en consecuencia, la eficacia del sistema judicial estará refrendada por las tradiciones epocales de una determinada sucesión de violencias rotuladas.

De igual manera que las victimas sacrificiales son ofrecidas, en principio, a la complacida divinidad, al sistema judicial se refiere a una teología que garantiza la verdad de su justicia. Esta teología puede llegar a desaparecer, como ha desparecido en nuestro mundo, y la trascendencia del sistema permanece intacta.

El sistema judicial como la verdad religiosa, para la modernidad, que perpetra realidades humanas violentas y violentadas por la realidad, desde la singularidad acuciante de las sociedades primitivas mencionadas, sumado a la dosis de prevención y curación narrativa que encarna dicho sistema.

La curación narrativa del sistema judicial convertido en una teología de la liberación, con sus implícitas soluciones a la modernidad, pero con preguntas sin respuestas al significado de violencia.

La trascendencia del sistema puede asegurar su eficacia preventiva o curativa distinguiendo la violencia santa y legítima, e impidiendo que se convierta en objeto de recriminaciones y de contestaciones.

Ir más allá de impartir justicia, solo podemos ejecutar cierta umbral de justicia distributiva, no así la esencia misma de la justicia, si es que existiera eso. Porque tratamos con humanos.

Y tratar con ellos significa ampliar holísticamente la mirada sobre sus derroteros insondables que subyacen a su dimensión violenta. Si esto es así, su trascendencia reside en darse cuenta del realismo político que genera la violencia, la venganza y el sacrificio.

Al inmolar no al culpable sino a uno de sus allegados, se apartan de una reciprocidad perfecta que se rechaza porque es demasiada abiertamente vengativa.”

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despues de la lluvia todos son empiristas y todos somos rotos.



Ayuda a mantener alejada a la venganza. Si está alejada la venganza, la violencia podrá ser vista como el argumento suficiente y necesario que sacraliza el hecho traumatizado.

Colorea la experiencia viviente del afectado y la transforma en un cumulo de hábitos prescritos, que luego aparecerá institucionalizado por medio del sistema judicial. Puede concebirse como una técnica eficaz de curación

En las sociedades carentes de sistema judicial y, por ello, amenazadas por la venganza, es donde el sacrificio y el rito deben desempeñar en general un papel esencial.

Tanto el sacrificio como el rito transforman la violencia en un acto revolucionario con sus propuestas de emancipación humana como conflicto permanente, desempeñan su sentido misional en el frágil equilibrio que acontece en las sociedades primitivas.
En esas sociedades, los males que la violencia puede desencadenar son tan grandes, y tan aleatorios los remedios, que el acento recae sobre la prevención.

Como minimizamos el peligro de la venganza ignoramos hasta qué punto puede ser útil el sacrificio.

El sacrificio como institución de prevención impide que se desarrollen los gérmenes de la violencia. Porque ayuda a diluir el “todo está permitido” con la violencia. Porque manejar la violencia dentro de las sociedades primitivas implica un cierto estado de sosiego espiritual.

Ese sosiego espiritual desarrolla su propio rostro humano, hacer del sacrificio una violencia purificadora. Con lo cual, dicha violencia se caracteriza, en suma esencia, por enfatizar lo preventivo como fundamentalmente algo perteneciente a lo religioso. Lo religioso tiende a apaciguar la violencia, a impedir su desencadenamiento.

Respecto a la importancia que entraña la religiosidad primitiva, a decir verdad, domestica la violencia, la regula, la ordena y la canaliza, a fin de utilizarla contra toda forma de violencia propiamente intolerable, y ello en una atmosfera general de no-violencia y de apaciguamiento.

Cuanto más se desplaza el punto focal del sistema de prevención religiosa hacia los mecanismos de retribución judicial, más avanza la ignorancia que siempre ha presidido la institución sacrificial hacia estos mecanismos y tiende, a su vez, a rodearlos.

El sistema judicial racionaliza la venganza, la manipula sin peligro, la convierte en una técnica eficaz de curación y de prevención de la violencia.

Se debe entender integralmente la problemática estructural de la sociedad humana -primitiva-, violencia alternada con estructuras de dominación discursiva, con la latente situación de extrema tensión producto, a fin de cuentas, de la tendencia hacia la contraposición deliberada de nuestros intereses en curso.

Este sistema judicial y el sacrificio tienen la misma función, pero el sistema judicial es infinitamente más eficaz.

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Ante la emergencia de ritos típicamente sacrificiales, la vida en comunidad asume un papel de frágil equilibrio, en la antigüedad de los pueblos primitivos, adquiere un valor de verdad su trato con la violencia, es mantenerla controlada bajo sus propios rituales.

Dentro de los rituales típicamente sacrificiales, donde el pensamiento moderno evita ir a las bases mismas de sustentación teorética, se vislumbra un continuo de conductas humanas, sus móviles son oscuros, la venganza.

La venganza constituye un proceso infinito e interminable. Si tuviéramos que adecuarlo a la actualidad contingente de la modernidad, respecto a cómo se desarrolla, cuyo reflejo de realidad lo vincula con la venganza, a su vez, acontece algo, el sistema judicial aleja la amenaza de la venganza.

Con esto, el sistema judicial ejerce una influencia inconmensurable sobre las cuestiones humanas relativas al ámbito de relevancia ética, en concordancia con la visión valorica que intuyen entre los suyos, en esas sociedades primitivas, en la cual la venganza adquiere desde dentro de ese mundo humano, erigirse como el paradigma dicotómico del significado originario de justicia.

No es la ausencia del principio de justicia abstracta lo que se revela importante, sino el hecho de que la acción llamada legal esta siempre en manos de las propias víctimas y de sus allegados.

En cambio, en este estado de cosas, la legitimidad histórico-valorativa reside en los afectados por el daño causado, por su propia cuenta, convierten las relaciones humanas en reciprocas muestras de un circulo vicioso, si no hay organismo soberano e independiente que pueda imponer una institucionalidad tanto simbólica como legal, entonces tanto las victimas como los allegados no sabrán como encausar los gérmenes de su propia violencia.

Por eso mismo, el sacrificio aporta con algo que amerita una breve reflexión, mirándolo con los lentes del pensamiento moderno, impide que se desarrollen los gérmenes de la violencia.

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Se asume como indispensable la preeminencia de un orden cultural como tal, es decir, la colectividad como un todo coherente e interdependiente, en la que, la sustitución refleje la realidad fluyente de la colectividad, todos sean sanados por medio del sacrificio.

Cuando no es satisfecha, la violencia sigue almacenándose hasta el momento en que desborda y se esparce por los alrededores con los efectos más desastrosos.

Esos efectos desastrosos pueden hacer constatar la decadencia asumida de los miembros de una colectividad que eluden buscar el problema de los problemas de las relaciones humanas, a fin de cuentas, el sentido originario de la violencia en el sacrificio.

Porque buscar en el sacrificio un valor de verdad que apunte a descubrir nuestras cuestionables verdades oficiales sobre sufrimiento humano, sin lugar a dudas, vivir el sufrimiento como constante antropológica de lo entraña el sacrificio en esas culturas primitivas, suscita problematizar el carácter socializante de la violencia.

Por lo tanto, los seres humanos, en complejos culturales con sus respectivas sujeciones valoricas, consiguen evacuar con mucha mayor facilidad su violencia cuando el proceso de evacuación no se les representa como propio, sino como un imperativo absoluto, la orden de un dios cuyas exigencias son tan temibles como minuciosas.

Es menester mencionar la ritualidad existente entre divinidad, las verdades oficiales de la moralidad establecida tras la entronización de la divinidad y la aceptación de la violencia como institución religiosa. Lo hace más impredecible, menos monotemático. Para explicar la problema de la violencia.

Para convencerse de que el sacrificio es una violencia sin riesgo de venganza, basta comprobar el considerable espacio que conceden a este tema los rituales.

A diario vivimos en toda clase de rituales que ejercen, con tiránica asunción narrativa, eventos inesperados contra los muros de la racionalidad oficial, esto es, pensamiento moderno como la ética prescriptiva por excelencia, con lo cual, nos embarcamos en una especie de terror sagrado sobre el sacrificio. Buscar, en el sacrificio, un ritual de simbolizaciones indecibles.

El sacrificio tiene la función de apaciguar las violencias intestinas, e impedir que estallen los conflictos.

sábado, 17 de septiembre de 2011

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El problema de la violencia juega un rol indispensable, en la dimensión sacrificial de lo señalado, para preservar la precaria armonía que caracteriza a las sociedades humanas, más aun tratándose de pueblos primitivos llenos de significaciones ritualizadas por su propia historia.

Que complejo resulta vivir en sociedad estando llenos de rituales para intentar indefectiblemente la tensa calma de nuestros demonios internos. Por eso mismo, esa sociedad primitiva, convertida en realidad histórica como tal, ejerce su propósito fundamental.

La sociedad intenta desviar hacia una víctima relativamente indiferente, una víctima sacrificable, una violencia que amenaza con herir a sus propios miembros, los que ella proteger a cualquier precio.

Es un imponente estado de narración ideológica que ejerce la sociedad como instrumento de solución de conflictos entre sus miembros pertenecientes, sirve para mitigar el duro peso de saberse violentado.

Solo es posible engañar la violencia en la medida de que no se la prive de cualquier salida, o se le ofrezca algo llevarse a la boca.

Instaura una poderosa fuerza simbólica la violencia, en un orden cultural sumido en un estado de constricción permanente, si se canaliza mediante la experiencia de ensayo y error de la tradición atávica de la cultura sacrificial acorde a las necesidades de los miembros de esa sociedad primitiva, habrá una purificación de la violencia. Se torna necesaria.

El sacrificio tiene una función real y problema de la sustitución se plantea al nivel de toda la colectividad.

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En esto, la palabra, por cierto, desde el ocurrir histórico de las sociedades primitivas, en este caso, de la lectura en cuestión, el sacrificio.

Además, con el sacrificio, dependiendo de la ideología valorica que se tenga, puede ser visto como “cosa muy santa” y una “especie de crimen”. Incluso, desde una visión socio-comunitaria, el sacrificio, la existencia histórica con la cual se alimentan las sociedades primitivas, se considera como una institución simbólica.

Entonces, el sacrificio como institución simbólica apunta a entregar un espacio sagrado de socialización consciente a esos pueblos primitivos que instituyen su modo de acceso a entender a la divinidad. Pero a la divinidad como agente emancipador que permite construir una precaria armonía entre ellos.

Jamás son triviales, en el caso del sacrificio, los efectos colaterales de un estado de cosas que configura violencia.

Resulta ser una situación extrema que dibuja una conducta vinculante con los estímulos, no muy claros al estar ahítos en relatos utópicos inconclusos, que tenemos para saber entender las luces y sombras del sufrimiento.

Esta palabra, a saber, el sacrificio definido como una mediación entre un sacrificador y una divinidad, vierte sobre las sociedades primitivas otra óptica de cómo presenciar un acto de socialización entre la vida, el sufrimiento humano y su dimensión resiliente.

Para convertir el acto sacrifical en un acto de emancipación implica, claro esta, la interpretación del sacrificio como violencia de recambio.

Pero la violencia de recambio significa concentrar mediante el sacrificio su estatus de catarsis narrativa, es decir, usando el lenguaje como experiencia liberadora para buscar en la comunidad entera, lo que el sacrificio ejerce con total autoridad, protege de su propia violencia a la comunidad entera la que es desviada hacia unas victimas que le son exteriores.

viernes, 16 de septiembre de 2011

Educacion Publica


A medida que transcurre la historia humana se puede señalar su tendencia hacia buscar nuevas formas dispensadoras de sentido, que le permitan entender aquella realidad que violenta su existencia gregaria.

Ante esto, por ejemplo, encontramos en las sociedades primitivas una interesante manera de describir los miedos que surgen como consecuencia de vivir inmersos en colectividades cargadas de simbolismos, discursos hegemónicos, lugares sagrados y de divinidades imploradas.

A partir de la forma de acceso que tienen las sociedades primitivas para explicar sus propios miedos con la realidad humana en perpetuo movimiento, existe la intrigante manifestación de un fenómeno simbólico que deja huellas de nacimiento.

Deja huellas de nacimiento en las regiones oscuras de la subjetividad humana. Esa subjetividad humana oculta tras los ropajes de aprendizaje significativo de la historia por medio del sufrimiento.

Ahora bien, el sufrimiento pone en entredicho supuesto carácter indubitable de la modernidad para penetrar las regiones ignotas del sufrimiento humano. Por lo que, hablar respecto al sufrimiento supone comprender su contexto cultural y sus consecuencias narrativas.

Con narrativa apelo a darle un sustento discursivo-hermenéutico al comportamiento colectivo de las sociedades primitivas a su vez entregar valor agregado a la significación histórica de lo que instauran ellos como fuente de socialización consciente.

Para ello, iniciaremos una aproximación a ciertos conceptos claves que esclarecerán y problematizaran, en este caso, una palabra que perpetra realidades para lograr sus propósitos a través del actuar complejo de los seres humanos.

Ese actuar complejo de los seres humanos estando en permanente fragilidad con sus rituales de Occidente. Con aquellos rituales que institucionalizan una nueva forma de gobernar la subjetividad que emerge desde la palabra.

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Debemos encontrar un espacio de sacralización permanente ante lo que se nos aparece, buscándonos en la prevalencia acuciante que ejercen las sociedades humanas, en sus propios rituales que legitiman un cierto estado de cosas, vivir en una tensa calma.

Este aspecto de crucial importancia, a decir verdad, indagar en los confines de las sociedades humanas sus valoraciones recursivas para entender sus móviles conductuales.

Los móviles conductuales de las sociedades humanas están impregnados de conflictos valoricos, majaderías semánticas, recapitulaciones históricas, sucesiones ideológicas de nunca acabar, violencias simbólicas conforme a lo que instaura esa realidad y un cumulo de situaciones extremas.

Encontrar una fuente de tierra firme para explicar todo aquello que se acumula como un torrente de situaciones extremas. Además, dichas situaciones límites, sobre todo cuando los seres humanos viven intensamente generando realidades, de la más variada índole, lo cual, impone una mirada.

El cambiar la mirada sobre qué hacer tras la experiencia de ensayo y error, a saber, vivir sumidos en este experimento llamado vida humana.

Entender la vida humana significa buscar incesantemente los “demonios internos” que fragilizan nuestra inacabada incapacidad para intentar cambiar el modelo de realidad establecido por el cual somos rehenes de la visión teorética que hemos asimilado desde atávicas épocas históricas sobre esos “demonios internos”.

Con esto, apunto a reflejar la precaria armonía que surge entre los seres humanos, por una parte, y, por otra, sus móviles más oscuros.

Es bastante cuestionable creer que tenemos control sobre nuestras vidas, pero intentamos a través de las experiencias de ensayo y error, generar sujeciones valoricas, construir empresas de significado compartido, lograr perpetrar un criterio de orientación occidental, vivir en sociedad.

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Los seres humanos, mamíferos generan distintas perspectivas, enfoques y formas, cuyas singularidades educativas se ven adecuadas a lo emerge, cuando creemos saber el significado de la educación, por ahora, sin algún imprevisto humano, porque este proceso de socialización masivo, compromete aquellas verdades en la que supuestamente cimentan nuestro destino.

El problema de los problemas que acecha a los rituales de Occidente dados a conocer por alguien, durante tiempos históricos sin inmanencias narrativas, pero con la verdad silenciosa de la revolución informática. La revolución informática ha permeado toda dominación discursiva hecha realidad por parte de los hablantes ciudadanos.

Cuestiona la subjetividad escolar de la modernidad. En esto, entonces, hacer de la pedagogía un método de sospecha contra lo establecido, en este caso, una nueva narrativa.

De momento, la revolución informática, induce a la posibilidad cierta de poner en cuestión los rituales de Occidente que han prevalecido como indubitable experiencia civilizatoria. En realidad, muchas veces, hemos sido determinados por el influjo de inercias institucionales, décadas de mutilaciones discursivas, que modelan una determinada singularidad humana.

Existen indicios sobre cómo hemos sido condicionados. Condicionado por la estructura patriarcal de Occidente. Un nombre proclive a las reminiscencias históricas, sucesiones humanas sin presentes glamorosos, cadenciosos ritmos ideológicos, minucias éticas, creacionismos estandarizados, fechas de vencimiento correspondiente a las evaluaciones del Universo, dispersos juicios de valor, políticas cuyas guerras son sin efusión de sangre, negociaciones con la realidad en donde no es nada personal, divertimentos narrativas consensuadas e ilimitados mitos fundacionales.

A otra escala de observación y análisis, preguntarse por el sentido de la educación publica es preguntarse por la dimensión desconocida En consecuencia, una pedagogía que proponga una estrategia dialogante con la realidad humana, esta, fluyente y caótica, durará continuamente debido a razones desconocidas. Desconocidas razones para entender, por cierto, a la educación publica.

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Un problema de difícil solución, en una época histórica con pedagogías preestablecidas, sumidos en un conflicto de nunca acabar, había que cambiar, cambiar la manera de pensar este mundo humano. Cambios.

A lo cual, comprender la función de la educación pública en la diversidad temática que entraña la revolución informática, mucho queda por hacer. Hacer de la educación publica un campo minado de integrismos societales.

Inscribirse como aquel espacio de deliberación ciudadana en la cual los hablantes adquieran un sentido de pertenencia con la vana expresión de sensatez que ocurren entre los educadores, intentan instituir cierta pedagogía que vaya en perjuicio de nuestro libre albedrio, todavía esperamos por una educación publica de calidad cuestionable. No hay semántica que pueda dilucidarlo.

Desde la mirada instituida por los rituales de Occidente, anteponer a la razón instrumental como la luz viajera que resplandece todo devenir humano, cuando en tiempos inexistentes nadie escucha a nadie, la religión civil de la educación publica genera múltiples eventos históricos en mediáticos escenarios discursivos.

Es un dialogo intramundano que genera un mosaico de sucesos ciudadanos, de la realidad a imponer sesgos ideológicos, con la complicidad de la palabra. La palabra que implosiona resentimientos humanos. Cada día que transcurre, hemos de señalar que nuestros hablantes ciudadanos desean que sus derechos sean dignos de ser narrados, pero nuestra especie carece de lógicas implacables.

Están anestesiados a las verdades mutiladas emitidas por los medios masivos de comunicación, en donde la propuesta ideológica de imponer “su” verdad, resulta enternecedor. Usan todas las reglas del juego existentes desde la sujeción histórica del modelo de realidad prevaleciente, en un país como este.

Un régimen de dominación ciudadana a diario es un aspecto esencial en poder describir un cierto estado de cosas. Ir a la realidad misma de la educación publica, lo cual, supone entender el acto política que subyace. Es así como podremos avanzar sin transar.

Avanzar sin transar para entender la caótica expresión de irrealidad que irrumpe tras masivas movilizaciones ciudadanas, minorías estridentes sobrerrepresentan a un tiempo histórico carente de lógicas implacables, en cambio, mayorías silenciadas que no pueden decir su palabra.

Educacion Publica

despues de la lluvia todos son empiristas y todos somos rotos.



La danza salvaje de los aprendizajes indecibles y experiencias humanas no abiertas a mera conceptualización de palabras clásicas. Le genera jaqueca a la realidad, aquella propensión a las evaluaciones estandarizadas.

Ahora bien, en estos tiempos históricos inclinados hacia la confusión salomónica de ideologías colectivas, entender la educación pública, implica darse cuenta de las profundas desigualdades sociales con las cuales surgen sociedades contemporáneas bajo el alero de la voluntad popular. Un concepto bastante extraño, existe mucho “pie de página” al respecto.

Fortalecer la educación publica con su consecuente marco de regulación ética, pero es interesante señalar que, no sabemos si debería ser prescriptivas o descriptiva, la vida humana encarnada a inexorablemente por masivos movimientos ciudadanos pluriclasistas y pluricelulares, y alguien tiene que ceder. Ceder.

Un mundo estratégico de ebullición humana acontece día a día, desde apoyos cerrados a favor de la educacion publica hasta nihilismos desatados por parte de algunos bípedos callejeros, aun asi, esta efusión de visceralidad vocacional, entender el sentido mismo de la educación publica, significa cuestionar las bases de sustentación sociopolíticas y sociocomunitarias, eso hemos construido como país, tanto historias humanas violentadas por las desigualdades existentes como negociaciones con la realidad política en permanente movimiento perpetuo, solo que ahora estalló con cierto glamour aquel problema.

Educaciion Publica

despues de la lluvia todos son empiristas y todos somos rotos.



Algo nos incentiva a reclamar contra las forma singulares de experiencia humana que irrumpen en nuestra educación publica, incluso podemos darle un sentido, algunos hablantes ciudadanos quieren eso, adquirir la hegemonía de decir la palabra, y, a su vez, hacerlo vinculante con la vida.

Cuando se está viviendo en sociedad, tensas calmas que se desarrollan a través de una modernidad cuestionada, la educación publica, observarla como una visión totalizadora con respecto al mosaico de incompetencias humanas, integra un instante de precisa locuacidad ideológica, las elites intentan seducir al holocausto “pueblo” por medio de circenses cariños y manipulaciones melosas. Y surgen preguntas sin respuestas.

Surgen preguntas sin respuestas o respuestas insensatas provenientes de ese experimento llamado vida humana. Algo originario queda por mencionar. Mencionamos para describir realidades humanas. Entonces, la educación publica es desquiciante prologo de un absurdo bien remunerado. Espero, eso sí, que pronto lo descubran. Pronto lo descubrirá el universo.

Una de esas genuinas tentativas es por medio de la pedagogía. Una forma de ser que implanta un sentido libertario a lo que hacemos mientras vivimos. Bueno, si es que, vivir es un acercamiento total al hechizo de buscar un método pedagógico para entender la cognición dentro de la sala de clases.

Método pedagógico de socialización fluyente. Porque todo fluye y nada permanece. Por lo que, lo único permanece es el cambio, y la vida desde esa apuesta arriesgada, un método pedagógico en donde la educación pública imponga su danza salvaje.

lunes, 12 de septiembre de 2011

Educacion Publica

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La dimensión resiliente de la educación pública contiene infinitos espacios de socialización mundana. A pesar que la noción de “lo público” enfrenta diversas experiencias limites con la modernidad. Nos educamos para mitigar la caída hacia el abismo pensante de nuestra subjetividad desconocida.

La desconocemos. A pesar que, dentro de los complejos culturales endogámicos e hipócritas del actual país cuyo reflejo de realidad aparenta ser una narración sin sobresaltos semánticos. Sin embargo, los sobresaltos semánticos en lo que concierne a la “educación publica”, apunta a nuestra patética inclinación interesada sobre los discursos de dominación discursivos impuestos por los rituales de Occidente.

Se confrontan tanto la conciencia humana que se teje en medio de situaciones humanas con nombres propios y apellidos dados a conocer y los mundos perdidos de la educación pública.

Son esos mundos en los cuales los aprendizajes significativos perecen silenciosamente. Aparecen repentinamente. Es, en el día a día, en que perpetramos divinidades docentes, creer entender lo que generamos mediante el lenguaje, el problema de los problemas para la modernidad.

Aquellas docencias proponen sus propias realidades, estas, están inoculadas de majaderías semánticas, costos valoricos, humildades siniestras, idiotismos exaltados, nostalgias normalistas, propuestas éticas inconclusas, incompetencias neoliberales, dialécticas poco glamorosas, conciencias subversivas, tutelares cogniciones durante horario diurno, dudas razonables, irracionales vocaciones dentro del aula, escasa sinapsis ante el Chile Profundo, optimismos otorgados por alguien, pesimismos sin sentido del humor, protestas callejeras con “sus” mitos fundacionales y desmadres de la razón occidental.

Educacion Publica

Despues de la lluvia todos son empiristas y todos somos rotos.


Y vivimos en este experimento llamado vida. Estamos inequívocamente asumiendo miradas que acontecen, semánticas majaderas del hoy y complejos valoricos que emergen tras ilimitadas muestras de masividad ciudadana. Solo sabemos que la vida es una absurda herida. Una profunda herida que penetra el secreto taller de la voluntad humana, si alguna vez, quizás, la educación publica por medio de esos movimientos hiciera de esas suyas hirientes.

No sabemos lo que significa estar a la vanguardia de los movimientos sociales. Como si ese movimiento representa a cabalidad el carácter dinámico de lo que impera dentro de cada una de las conciencias individuales, acá, la vida misma no sabe de axiomas ciudadanos ¿acaso la educación pública puede saber cuál es el carácter alucinatorio del mundo humano?

Una pregunta para la educación pública, esto es, para seguir contabilizando innumerables demostraciones de adicción vocacional a lo que aparece.

Aparecen experimentaciones ciudadanas, la masa hablante considera todo forma de lucha legítima, alguien pide estar a la altura de las circunstancias históricas. Pero esa afirmación resulta bastante ambigua y didácticamente confusa, cuando vivimos en sociedad.

La inmediatez humana de querer vivir de acuerdo a cierta empresa de significado compartido, mantener la tensa calma a medida que somos millones de habitantes dispuestos a ser incorregibles mamíferos pluricelulares, cuando buscamos formas de socialización consciente, palabras apropiadas para explicar sus realidades.

Resulta problemático aplicarlo a la convivencia humana. Convivir implica conocer las azarosas provincias del ocurrir humano en relación a sus propios demonios internos. Ten presente, si esto es así, que esos demonios internos embargaban una humildad siniestra a la supuesta masividad de las movilizaciones ciudadanas.

domingo, 11 de septiembre de 2011

Hojas de Otoño

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Cada día de Julio tiene su dulce condena. Condenas incentivadas por los rituales Occidente hechos formación académica por el uso indiscriminado de prejuicios milenarios. 

Son prejuicios altamente convenientes durante un asado dominical de mandato republicano, con o sin lucro, la vida misma aparece.

Cuando la vida aparece empieza el concierto de melodías callejeras que componen las hojas de otoño al mismo tiempo su abismo pavoroso que entraña milagros inesperados que acuden al llamado expansivo del universo. Digo eso por razones estéticas, solo para condimentar este viaje por Julio. Continuamente tendrá algo que decir. 

Decimos palabras durante los días de Julio. Un constante fluir de la temporalidad democrática en las calles de Julio. Un mes a plenitud con sus abismos invernales. Tiene, por ahora, 31 días que intentan cumplir su misión en este cronograma planetario.

Hojas de Otoño

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. Seguimos envejeciendo juntos. Juntos a la ayuda de nuestros amigos. Amigos fugaces, endemoniados y audaces. A veces juegan a darse por enterado de lo que acontece en el planeta tierra. Un lugar espacio-temporal que tiende a mostrarnos el suave resplandor de un día inacabado. Los días inacabados de Julio.

En realidad, esos días juegan con las hojas de otoño junto a su incesante corriente de deseos proféticos. Lo profético de pensar sin filtro. Ni siquiera los días feriados pueden evitar pensar. Dudo que haya habido un día feriado en Julio. 

Lo hacen de otro modo. Dedicadas al caos, solo ellas pueden entender su poderosa fuerza simbólica, revolucionar el alma humana, no hay aula magna que pueda educarla. 

Perdidos en la educación en Julio. Penetrando ese horizonte de sentido de las hojas de otoño, poseen un humor descarnado para burlarse de los breves comentarios que encarnamos nosotros. Día a día viajamos hacia las regiones siniestras de la subjetividad represora del hoy, apenas podemos soportarlo, estamos llenos de miedos al confrontar esos demonios internos tras el ocaso de un día feriado.

Unos días son motivadores para las manías siniestras que yacen en nuestra conciencia, y otros, decadentes en cuanto a la poca agudeza visual de entender el fenómeno de la vida que reflejan las hojas de otoño. Hojas de otoño dadas a entenderse con las dudas milenarias de las horas transcurridas. 

Han transcurrido millones de horas, aun asi, esas hojas de otoño mantienen su temple ante las situaciones límites de Julio.

Las situaciones límites de Julio aparecen y desaparecen, las urnas y las armas son una herramienta discursiva potente, no hay mucho que hacer tras el empleo intenso de la miseria humana. Tenemos deudas al nacer, pero reímos ante su divinidad mutilada, nuestra racionalidad occidental.

Hojas de Otoño

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Hubo un momento en que la vida cae. Cae hacia ese lugar que no tiene razones conocidas, porque abundan las razones desconocidas durante Julio. Todavía este mes de Julio provoca espejismos viajeros a los amantes ilógicos que jamás dudaron de que las hojas de otoño serán musas de un mirar olvidado. 

Volviendo a lo nuestro, esa vida que fluye por nuestras conversaciones sin ambiciones de “horario valle”, no sabemos quiénes somos, pero intentando superar esa angustiante inestabilidad emocional. 

 La inestabilidad humana de vivirse en la ingenuidad salvaje de un día domingo sin estridencias mediáticas. Alguien habrá que quiera encadenarse a los ecos ideológicos del mes de Julio, y sabrá ponderar sus melodías éticas. Este mes de Julio junto a las hojas de otoño sugieren melodías repentinas para acalambrar a los rituales de Occidente.

Esta presente la audacia de Julio, sabe que todos mienten. Sin embargo suele decirlo con total adultez inmadura, sabe que morirá, cuyo énfasis invernal radica en su forma de gobernar a los otros. Intuye que la vida es una encerrona.

 Una encerrona bastante glamorosa cuando deliberan las marchas ciudadanas hacia un futuro que no ha sido todavía. Solo apostamos a que sucederá alguna vez en las calles de la ciudad prohibida, ver caer en su total elocuencia a las hojas de otoño. Son hojas de otoño que permiten confrontar a la insuperable realidad. No hay nada que supere a la realidad.

  Con suplicios humanos la vida orgánica de las hojas de otoño conforta a lo silencios originarios que aparecen inexorablemente a cualquier hora que se permita ser un héroe anónimo de valentías tutelares, envejecer junto a Julio.

Hojas de Otoño

despues de la lluvia todos son empiristas y todos somos rotos.


Seguimos siendo artífices de un ritual olvidado. Podemos seguir actuando en conformidad a lo que somos, breves comentarios de una divinidad atormentada, de manera tal, que las hojas de otoño, según lo anterior, buscan ese ritual olvidado. 

Buscamos para vivir.  Lo que creemos saber, la vida misma nos lo quita con sus conmovedores silencios, en este caso, hay algo en la calle actual que conmueve. Conmueve su razón de ser, fuerzas poderosas que fragilizan todo accionar humano, durante instantes precisos, sin vuelta atrás para Agosto, a su vez, las hojas de otoño siguen oscilando entre complicidades sin orden alguno y animadores de una absurda herida.
                   
Una absurda herida acecha a nuestros lugares comunes, estando a punto de finalizar con otro mes, así es como la vida corre tras de sí, para entender la dinámica cotidiana de cada día pasado. Transcurren días, transcurren instantes. Tal vez, Agosto pudo estar habilitado para ser mayor, con lo cual, las hojas de otoño trascienden todo acontecer humano. 

No se basan en meras marchas ciudadanas en busca de la semántica perdida, buscan captar la experiencia inmediata de Agosto. En realidad, este mes duda. Duda de lo desconocido. Le aterra lo ignoto que encarna nuestra actual sociedad contemporánea. Las sociedades contemporáneas no agradan mucho a las hojas de otoño. Van por perspectivas distintas y prejuicios diferentes. En esta ocasión, el uso que hacemos del lenguaje queda completamente cesante. Cesante, desempleado y sin ambiciones primaverales.

Ahora mismo quedamos asombrados ante lo que somos, dificultades para poder verbalizarlo, pero existen ámbitos de relevancia invernal que acomodan a las hojas de otoño, la tensa calma del quehacer humano como dedicación al caos. Dedicarse al caos y las hojas de otoño en perpetua caída hacia sus contiguos amigos, las calles de Agosto.

Nuestras calles. Divertidas escuelas de pensamiento atípico. Lo atípico de estar encadenado al querer humano. Si será así, entonces debemos buscar los buenos modales antes que la moral. La moral no es historia agradable para Agosto ni para las hojas de otoño. Solo lo digo por mencionar algo que suele pasar en esos lugares sin autoridades precisas.

No hay autoridades ni tampoco humor oficial, lo cual, hace que la vida humana sea una especie de casualidad demencialmente dispuesta a darse cuenta. Darse cuenta que asume el papel ideológico de ser absurda herida en estos tiempos históricos donde nadie escucha a nadie. Donde, si bien nacemos siendo ignorante hemos sido convertidos en idiotas militantes, la vida individual de cada uno de los protagonistas radica en sujeciones permanentes desde dentro del aula. Adivinen su locura, por favor.

 Seguimos buscando esa adivinanza. Sin límites, sin obviedades ideológicas. Algo descubrimos durante la epopeya impersonal de Agosto 2011. Decir el año es estar atado al principio de realidad prevaleciente que existió en ese mes.

Eso, qué duda cabe, podemos adecuarlo a lo que afecta a nuestra educación pública, un personaje sin ambiciones mediáticas, ha vivido innombrables situaciones límites, inexplicables para Agosto, sin embargo las hojas de otoño maduran hasta darse cuenta que la educación publica es el resultado de negociaciones humanas que ensayan, no más que eso. Así somos. Hemos estado observando estas redenciones ciudadanas sobre la educación publicada, masivos imaginarios colectivos acerca de lo injusto, pero elegimos la especie equivocada si queremos justicia. Pedirla es un acto de conversión incoherente. Espero vivir lo suficiente para entenderlo a cabalidad. 


Hojas de Otoño

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Ocurren milagros indecibles con las hojas de otoño. Gracias enloquecidas, irracionalidades gregarias, creacionismos inclasificables, feriados impuestos, antropologías callejeras sin dirección alguna, orientaciones estéticas cuestionadas al despertarse en la mañana, auroras éticas inconcluyentes en Agosto, comentarios breves para café express tras la caída de él, palpitaciones silenciosas de los días de Agosto, lucros sofisticados que narraron los días invernales de meses pasados, miedos al lenguaje humano, iras profundas a medida que mueren los segundos, rostros pocos estéticos de los hablantes ciudadanos, democracias pactadas sin literatura comparada, relativas humedades atmosféricas, caídas históricas, Ciudades Prohibidas para los demócratas, instintos cavernarios mientras comes, enfermas coincidencias ciudadanas, engaños autocomplacientes, oscilantes apariencias humanas cuando converge con un día feriado, mutiladas verdades con didácticas callejeras la llegar a cualquier cambio de andén, hombres que vendieron al mundo, vidas paralelas sobre la Educación Publica, revoluciones informáticas que fragilizaron nuestra ilusoria identidad planetaria, vanguardias incomprendidas por parte de los hablantes ciudadanos, valiosas leseras protagonizadas por sus protagonistas en un baño cualquiera, tonterías apreciadas por docentes normalistas, cuentas pendientes entre personas de un mismo planeta, paréntesis valoricos tras un termino de bohemias republicanas, putas asesinas al andar de éticas predeterminadas, sucesiones humanas al fragor de columnas de opinión pública, mediocridades oligárquicas, informaciones instantáneas, recuerdos del pasado sin la comprensión de la historia del Otro, escombros societales, racionalidades con déficit de salvajismos intuicionistas, operaciones adultas dispuestas a lograr su bendita ignorancia, inexorables envejecimientos, traseros mal cuidados, vivencias sin comprender, negaciones de la voluntad de vivir, juicios dispersos durante Agosto 2011, dictaduras de las mayorías silenciosas, alienaciones visuales, discursos alternativos de las perros callejeros que andan por ahí, conversiones ideológicas de los días de la semana, milenarios prejuicios del ayer, respuestas sin preguntas, idiotismos envolventes, fornicaciones sin origen único, fascismos pluricelulares, humores incomprendidos, ciudades atormentadas, palabras vacías por culpa de Ellos, descansos neoliberales, algunos atormentados ante el holocausto del supuesto tiempo, modelos educativos sin conexión con “el” libre albedrio de los bípedos pluricelulares, ilegibles decencias al besar a alguien, excusas ideológicas al cambiar de café, sin respuestas para comprender el sufrimiento humano desde el aula magna, miserias contrastantes entre vagones de Metro, épicas de lo cotidiano sobre un día nublado, ventosidades que no avisan a nadie, incorregibles evasiones del país del No y tendencias ensimismadas de esas hojas de otoño. 

Hojas de Otoño

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Se multiplican esos personajes de secuelas ilusorias. Reclaman contra la adherencia traumática al modelo. Todos expresan su malestar a él. En cambio, su mayor logro fue haberse incluido en la vida psíquica de anónimos héroes que habitan a diario sus propios barrios. 

En esos lugares, hay un olor a pueblo sin etiquetas prefabricadas ni majaderías semánticas, sin embargo, cuando irrumpe un día feriado, las convicciones personales se diluyen en sinuosas consideraciones oníricas, decidir cosas que jamás sabremos si son verdades. Verdades en correspondía con la realidad en perpetuo movimiento que le toca  vivir a cualquier bípedo “jamón Turín”.

Pero la diversidad volitiva, valorica y estética que refleja esa prevalencia cotidiana, hojas de otoño acechando con rigor a los días de Agosto, pese a que pronto acabaran, de un momento a otro sucedió, y después alguien tendrá entender a Septiembre. Proveniente de una historia humana. 

Cargada de negociaciones en “off” y gestos paganos. Que, en ocasiones, alecciona a los seres humanos de cómo buscarse sin piedad, sin jamás dejarse engañar. Se engañan glamorosamente al celebrar sus fiestas patrias, en aquel país de las experimentaciones narrativas y geologías siniestras. Pero estamos llegando. Llegando a otro planeta. 

sábado, 10 de septiembre de 2011

Educacion Publica

despues de la lluvia todos son empiristas y todos somos rotos.


Buscándonos en la apuesta riesgosa del vivir sin ambiciones valoricas. Sin embargo, en esta actualidad histórica, la educación como motor de conflicto de las relaciones humanas, sirve para legitimar un determinado estado de cosas. Es una realidad humana en perpetuo movimiento sufriente. De este modo, se proponen valiosas tonterías.

Es una propuesta educativa de entender el fenómeno de la vida humana desde el espacio público de lo adverso, nadie está exento de convivir con las calamidades de la existencia humana, desde la muerte hasta las enfermedades, desde el vivir a diario de actos políticos revestidos de la tradición milenaria del sufrimiento humano. 

Por lo que, ir al asunto publico de la adversidad humana, implica una praxis liberadora, acción y reflexión sobre el mundo en que vive los seres humanos. Búsqueda mediante el dialogo de la creación de una conciencia sobre la situación política en que viven los hablantes ciudadanos. 

Entender a los hablantes ciudadanos es entender la dimensión ideológica con la cual asumen sus ausencias valoricas sobre su mundo interno. Puede que ese “mundo interno” sea una excusa conceptual sin pies ni cabeza. 

 Muchas cosas están abiertas a la crítica de nosotros para ponerlas en cuestión. Deberían enorgullecernos lo que hacemos como acto de subversión no planificada. Seguimos dudosos ante el sufrimiento humano, a saber, aquello de lo cual que recorre indefectiblemente las regiones confusas de nuestra subjetividad. De la subjetividad humana a cuestiones concretas que le suceden. 

Suceden valiosas tonterías al tenor de la política contemporánea. No hay verdad absoluta tanto para la política como para la resiliencia, en estricto rigor, indica una manera de adecuar, resistir y apropiarse del suceso traumático. Relata la importancia de la expresión ideológica, ésta, cobra un carácter terapéutico en el cumplimiento de sus razones desconocidas.