domingo, 27 de marzo de 2011

Resiliencia

Un aspecto indudablemente importante para la resiliencia son los móviles que dirigen la conducta humana. Por lo que el desear, el querer y el dolor, son propios de la voluntad, o del sujeto volente, porque finalmente es esa voluntad la que provoca esa ansiedad interminable sin fin, de la que se derivan los tormentos humanos ¿en esencia toda vida es resiliente, porque precisamente la voluntad es siempre un querer insatisfecho?

Por lo tanto, aun concediendo que la vida no tiene sentido igual nos mantenemos vivos, sin embargo hacer de la resiliencia algo que esclarezca ese querer insatisfecho puede emancipar nuestras propias responsabilidades individuales a través de la palabra.

Está situación es irreversible. La razón está movida por lo irracional (la voluntad) y no por ideas claras y distintas, es decir, racionalizamos nuestros instintos, justificamos racionalmente los motivos de la voluntad.

La voluntad implica siempre un querer, la necesidad de satisfacer una carencia e implica inevitablemente un esfuerzo. De ahí el absurdo de sentirse obligado a afanarse, puesto que el querer, en todo el espectro de las relaciones humanas, se transforma en dolor si no consigue ser satisfecho.

El sentido último de la resiliencia es darle un sentido y significación al suceso traumático vivido, el eterno querer insatisfecho para el ser humano, propone una mirada escéptica sobre el comportamiento prescripto -educación bancaria o realidad dualista de los oprimidos-. Simboliza la manera cómo aborda la resiliencia el proyecto existencial inacabado que somos transformándolos mediante la palabra dentro de los marcos espacio-temporales del mundo humano.

La resiliencia trata de asuntos humanos. Una instauración de la intersubjetividad. Luego, estos asuntos humanos están provistos de conflictos intramundanos y de traumas societales.

El tema de la palabra como valor capital en la transformación del mundo, acá, instaura un modo de ser que se confronta con la vida. Estamos encadenados a la vida, el querer está asociado a la vida, a la voluntad de vivir. Es ese anhelo de querer vivir pese a que se tenga conciencia del absurdo que implica vivir.

Resiliencia

El peso emocional de lo vivido condimenta la labor resiliente en todo su esplendor creativo. La resiliencia aporta al ser humano su mirada totalizante y totalizadora sobre el puesto que debe tener el lenguaje sobre la narración de sus situaciones límites y el carácter terapéutico en la búsqueda incesante de su proyecto inacabado.

Una teleología de la vida, hacer de la realidad dinámica del vivir humano un aspecto fundacional. Constantemente. A eso apunta la labor de la resiliencia, el ser humano siendo un proyecto inacabado está inmerso en la constante antropológica de una tensa calma, narrarse en lo sufrido, y representar la escenificación creadora de lo vivido.

Una filosofía de la vida desde la falsificación creadora del yo, darle un sentido a la situación traumática extrema.

Este enfoque sobre la resiliencia, tratarla como una filosofía de la existencia, intenta responder a la pregunta ¿Qué hacer con las palabras cuando se sufre al mismo tiempo estamos preparados para emanciparnos de las cadenas cómplices del querer?

Interesante es analizar críticamente la aprehensión que se hace de la vida humana, tanto la resiliencia y el método de alfabetización de Freire, atribuyéndole un sentido teleológico a las determinaciones humanas dentro de la sociedad, emancipar las opresiones atomizadas de los seres humanos y haciendo de esto una ética de acción dialógica. Jamás asumen la infabilidad de sus propósitos vitales.

Instauran a la perspectiva del tiempo como el motor del conflicto humano.

De otra manera, comprenden que abandonar el mundo de las percepciones actuales (desarrollo rudimentario de psiquis humana o la dualidad del hombre oprimido sumido bajo el yugo de sus comportamientos prescriptos) para vivir en el de las representaciones duraderas (modificar la representación del trauma a partir de su proceso y su evolución en la estructura narrativa de la propia historia o superar la contradicción opresor-oprimido apuntando a su propósito ontológico-histórico, a ser más) significa asumir los costos valoricos de ahondar en los estratos significativos de la existencia humana.

Desde la misión compleja de develar las contradicciones humanas que se viven en sociedad unido al régimen opresor de conciencias que disemina éticas prescriptivas no así descriptivas.

Resiliencia

Las relaciones existentes que se dan entre resiliencia y la educación consideran un interesante interpretar desde determinadas perspectivas filosóficas: lenguaje, política y existencia.

Ahora nos atañe escudriñar los estratos profundos de la subjetividad humana desde la perspectiva filosófica de la existencia. Ser resiliente es saberse destinatario de un constante deseo de ser. Un ser humano inconcluso.

En el caso de la dimensión existencial de la resiliencia instaura el sentido y significación ser humano como algo digno de ser cuestionado desde las bases mismas de sustentación ética por las cuales eligió vivir.

La matriz filosófica de la resiliencia desde la perspectiva de la existencia refleja un ámbito de relevancia ética que describe, escudriña y reflexiona sobre quehacer vital del ser humano cuando asume su libertad como una enfermedad sagrada. La enfermedad concebida como un acto político de eclosión cultural.

Así pues, la resiliencia es un proceso que dinamiza los hechos traumáticos e impele un carácter emancipador a los mismos. Proyecta una estética de la narración.

Es concebir al acto mismo de ser resiliente como alguien que penetra los consensos lingüísticos de los hablantes, las relaciones del mundo con la conciencia, el sentido último del sufrimiento humano desde el prisma de la existencia, engloba la totalidad de parcialidades humanas superpuestas e interrelacionadas bajo el influjo emancipador de la praxis como el método biográfico que nos permita vivir conscientes.

También cabe señalar el énfasis dado a la dimensión valórica que consume largos trayectos de las historias personales de los seres humanos.

Se hace la existencia conforme a los encadenamientos volitivos de los cuales formamos parte. Al estar sujetos a criterios de valoración establecidos, el Contrato Social, la existencia humana alberga una infinidad de sucesos narrativos que colorean la experiencia acontecida.

viernes, 25 de marzo de 2011

Resiliencia

Considerando esto. La resiliencia en la educación comprende un amplio espectro de situaciones humanas en constante movimiento histórico. Pueden alternarse experiencias de ensayo y de error.

En el caso del error, el ámbito de irrelevancia ética, desconocimiento valórico e inexperiencia praxica, respecto a lo realizado dentro del aula, la diversidad de traumas, conforme a la significación semántica del término, en este sentido, se pueden indagar a través del temperamento personal, la significación cultural y el sostén social del contexto histórico. La extrema importancia de lo aseverado en cuestión radica en que estamos educando, ahora, a niños.

Los niños a los que se quiere educar para que sean ciudadanos de un mañana utópico, en realidad se les niega el propio papel futuro en el campo político porque, desde el punto de vista de los nuevos, por nuevo que sea propuesto por los adultos, el mundo siempre ser más viejo que ellos.

Los niños son especialmente valiosos dentro del mundo humano dotado de sentido que desarrolla la resiliencia. Del mismo modo, la resiliencia politiza el ámbito de relevancia ética con los cuales el mundo adulto hace de las suyas vocacionales.

Estos púberes se educan originariamente desde la asunción de la educación como estructura de dominación cuya certidumbre ideológica estriba en los principios políticos que existen en cada sociedad que refleja la totalidad transformadora de la misma, relativismo moral.

Contrariamente a lo elucidado, Paulo Freire insiste en el énfasis totalizador de la educación problematizadora que permite transformar la realidad humana por el camino de su método de alfabetización que existencializa los actos habla para transfórmalos en actos de vida en común. La matriz dialógica de la educación.

Importante rasgo que estructura el devenir soberano de la vida en común, un método de esclarecimiento pedagógico, responder a los problemas humanos en contextos culturales alienados, en pos del tiempo perdido.

Una dimensión innovadora de la resiliencia es su razón de ser dentro de las problemáticas internas de la educación como agente formador de psiquismos inconclusos y de proyectos humanos confusos, a saber, ¿la educación te forma buenos individuos o buenos ciudadanos?

Las relaciones existentes que se dan entre resiliencia y la educación consideran un interesante interpretar desde determinadas perspectivas filosóficas: lenguaje, política y existencia.

Es concebir al acto mismo de ser resiliente como alguien que penetrar los consensos lingüísticos de los hablantes, las relaciones del mundo con la conciencia, el sentido ultimo del sufrimiento humano desde el prisma de la existencia, engloba la totalidad de parcialidades humanas superpuestas e interrelacionadas bajo el influjo emancipador de la praxis como el método biográfico que nos permita vivir conscientes.


Resiliencia

También cabe señalar el énfasis dado a la dimensión valórica que consume largos trayectos de las historias personales de los seres humanos. La resiliencia aporta al ser humano su mirada totalizante y totalizadora sobre el puesto que debe tener el lenguaje sobre la narración de sus situaciones limites.

Una teleología de la vida, hacer de la realidad dinámica del vivir humano un aspecto fundacional. Una filosofía de la vida desde la falsificación creadora del yo, darle un sentido a la situación traumática extrema.

Interesante es analizar críticamente la aprehensión que hace de la vida humana, tanto la resiliencia y el método de alfabetización de Freire, atribuyéndole un sentido teleológico a las determinaciones humanas dentro de la sociedad, emancipar las opresiones atomizadas de los seres humanos y haciendo de esto una ética de acción dialógica. Jamás asumen la infabilidad de sus propósitos vitales. Instauran a la perspectiva del tiempo como el motor del conflicto humano.

De otra manera, comprenden que abandonar el mundo de las percepciones actuales (desarrollo rudimentario de psiquis humana o la dualidad del hombre oprimido sumido bajo el yugo de sus comportamientos prescriptos) para vivir en el de las representaciones duraderas (modificar la representación del trauma a partir de su proceso y su evolución en la estructura narrativa de la propia historia o superar la contradicción opresor-oprimido apuntando a su propósito ontológico-histórico, a ser más)

Cabe señalar la inconmensurable esperanza puesta en la educación. Pero instituir un modelo de educación es decir que sus intenciones humanas carecen de una visión inequívocamente totalizadora. No es que no se pueda intentar sino que los intereses creados, la distribución de la autoridad en una sociedad de ciudadanos, los poderes que ejercen sus estrategias dominantes (educación bancaria), los conflictos entre la ética y el hacer humano y la interpretación sesgada de los productos humanos en situaciones concretas de luchas revolucionarias, convergen hacia una miríada de sucesos humanos que jamás logra su sinergia cognitiva.

La educación se convierte en instrumento de la política y la propia actividad de la política se concibe como una forma de educación. No debe tener un papel en la política, porque en la política siempre tratamos con personas que ya están educadas.

Mas aun la educación tiene un sentido perverso en la política, pero la meta verdadera es la coacción sin el uso de la fuerza ¿y si la educación no es sino un pleonasmo bien estructurado por personas condicionadas e interesadas por sus modelos explicativos de haber ideológico asumidos como verdaderas absolutizadas por los rituales patriarcales de Occidente?

Resiliencia

De manera tal que aludir a la dimensión del lenguaje de la resiliencia es aludir a la dimensión instituía por los hablantes que participan en la comunión de conciencias parciales inmersas en una sociedad humana. Verbalizar, acá, implica tratar de vérselas con la realidad humana en movimiento. Un mosaico de conciencias parciales bajo los condicionamientos ideológicos de una estructura de dominación valórica.

Nacemos para morir, sin embargo existe un intervalo llamado vida cuyo desarrollo evolutivo esta absolutamente alimentado por hechos, experiencias, acontecimientos, fenómenos, ideologías, doctrinas y visiones totalizadoras sobre la realidad durante ese intervalo.

La totalización de un instante, la vida humana, depara concluyentes manifestaciones de sollozar cotidiano, las calamidades de la existencia humana: vejez, muerte y enfermedad.

Para estas mismas calamidades, desde este punto de vista, entendido como tal, la resiliencia ¿será una manera de abordar las oscuros móviles del tratar humano cuando se sufre?¿la conciencia de existir radica en el sufrimiento humano?¿ es un modo de desalienar la situación concreta de opresión sobre la cual viven los seres humanos condicionados a dichas calamidades?¿el lenguaje humano permite una relación dialógica con el dolor humano?¿hasta que punto podemos manipular ideológicamente el dolor humano?¿la Pedagogía del Oprimido implica una forma de resiliencia?

La propuesta educativa de Paulo Freire engloba un manojo de actos políticos revestidos de una praxis liberadora, acción y reflexión sobre el mundo en que viven los seres humanos.

Búsqueda mediante el dialogo de la creación de una conciencia sobre la situación real que vive la sociedad. En cambio, la resiliencia, indica una manera de adecuar, resistir y convivir con el suceso traumático.

Ante todo, el devenir traumático para el protagonista, impone un criterio de valoración epistemológica: la cicatrización de la herida real se añadirá la metamorfosis de la representación de la herida.

REsiliencia

Como cuestión preliminar se puede acudir a ciertas disciplinas filosóficas que comportan una determinada perspectiva teorética: la Filosofía desde la mirada del lenguaje, política y existencia.

Estas disciplinas teoréticas asumen su labor inexorablemente reflexiva. Así pues, la fuerza explicativa y el rigor analítico, cuando interpretamos situaciones humanas, cómo el ser humano responde al dolor, implica asumir cierta inclinación aun perspectivismo sobre la misma.

El Lenguaje humano está compuesto por un número finito de palabras (pues nuestros diccionarios, por gruesos que sean, contienen un número finito de palabras), de lo contrario no podríamos hablar y aprender el español. Sin embargo, mediante este conjunto finito de palabras generamos, en principio, un conjunto infinito de oraciones o de proposiciones. Esto indicaría que el pensamiento tiene un carácter recursivo, tiene una manera de operar que en lógica llamamos recursiva, en el sentido de que la capacidad para generar un lenguaje es innata, mediante mecanismos recursivos. Es decir, que a partir de una pequeña información vamos generando otras de mayor complejidad.

Ahora bien, la resiliencia, su vinculo indisociable con el lenguaje, el ser humano pertenece a una comunidad lingüística y se cuestiona por los significados de las palabras, conforme a un contexto histórico dado, se produce la experiencia de lo vivido, cuando asumen una intención con respecto al trato que tiene el ser humano con el mundo que vive, las palabras significan un sentido y referencia concerniente a los acontecimientos traumáticos vividos por los afectados.

El lenguaje significativo de la resiliencia, la construcción psíquica inconclusa, el mundo sensorial del niño desde su etapa preverbal (la mariposa), el mundo de las percepciones inmediatas, hasta las representaciones del pasado y el futuro, escenifica una nueva manera de entender la conciencia de existir del afectado.

Entonces, el lenguaje significativo de la resiliencia, el trauma metamorfoseado a través de la palabra, representación del hecho oprobioso, narra un estado de cosas determinado.

Por lo que, la dimensión filosófica del lenguaje, para tratar la problemática de la resiliencia, es una actitud frente a los problemas filosóficos, y según esta actitud, analizar y responder a un problema filosófico es responder a una pregunta, por lo tanto, no hay problema filosófico que pueda ser separado del significado del lenguaje.

Enriquece los recursos teoréticos, y amplia el ancho pensamiento humano abordar la situación existencial de la resiliencia como algo que puede ser tematizado desde una visión macrosistemica: lenguaje, política y existencia.

REsiliencia

Aludir al problema de la educación como espacio de deliberación teorética y apuntar a su labor liberadora, entender que la educación es una especie de lugar que esta condicionado a los conflictos valóricos y a relaciones de poder, es entender la intrincada empresa humana al respecto.

Este fenómeno humano de la concientización de la realidad, Las relaciones del mundo y la conciencia, para el hombre implica un darse cuenta de lo que se le presenta tanto en la intimidad intramundana de los hablantes como la intencionalidad que irrumpe en los que dominan las estructuras de dominación societales que yacen en nuestros actuales tiempos históricos.

No es menester no mencionar el carácter dinámico de la experiencia humana desde su dimensión emocional. Esta provoca una eclosión de situaciones límites que van poniendo a prueba nuestra construcción psíquica respecto a lo percibido.

Lo percibido respecto a situaciones humanas, desde el nacimiento hasta la muerte, que van configurando un principio de vida tras un hecho traumático asume un papel ideológicamente valórico. Incluso podemos vislumbrar variables filosóficas desde la mirada del lenguaje, la existencia y la política.

En otras palabras, percibir con otros ojos experienciales el principio de vida de la existencia humana, una indeterminada forma de libertad acotada por el libre albedrío, cuya razón de ser resulta a través de la narración. El uso de la palabra permite metamorfosear el estado existente de cosas humanas.

Entonces, la palabra vista como un propósito enteramente creador, desde la perspectiva del mundo intimo del ser humano al mismo tiempo asume un sentido ultimo de aprendizaje significativo en la manera como instaurar un lenguaje de la narración desde dentro de la condición humana: la resiliencia como un proceso dinámico que alfabetiza la identidad narrativa de lo acontecido tras un hecho traumático.

La resiliencia como un proceso inacabado, dinámico y experiencial sobre las cuestiones humanas cuyos propósitos vivenciales son inconclusos. El hombre es un constante deseo de ser. Es la vasta inconclusion de no saberse con la activa certidumbre de orientar los móviles oscuros de la subjetividad humana.

Pero mediante la orientación dialógica entre la educación como práctica de la liberación y la capacidad inagotable del lenguaje humano para perpetrar mundos humanos diferentes, apunta a esclarecer las relaciones vinculantes de la resiliencia con sus situaciones límites.

Por un lado, tenemos a Freire proponiendo un método de alfabetización, de emancipación de conciencias a través de la palabra hecha carne en la situación dialógica existencial del afectado, por otro lado, la resiliencia aparece como un arte de orientar sucesos traumáticos mediante el uso transformador de la palabra, representar el acontecimiento traumático.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Resiliencia

De la misma manera, en la resiliencia, ocurre algo sencillamente fascinante: la opresión latente producto de una serie de sucesos traumáticos explota hacia el mundo exterior del afectado y condiciona el modo de ser del hecho traumático dependiendo del principio narrativo que propone su protagonista.

Las palabras generan un abanico de alternativas para problematizar y conceptualizar las vivencias dispersas de las situaciones límites que afectan al protagonista de la misma.

La resiliencia y la pedagogía de la liberación, pueden alfabetizar un método de sospecha, transformar el mundo a partir de la reflexión y acción, que permita escudriñar en las regiones oscuras de la subjetividad humana y en las provincias confusas de la narración.

Narrar las situaciones concretas de opresión dadas en un contexto de acción cultural hace de la resiliencia un fenómeno de la vida revestido de bases lingüísticas, existenciales y filosóficas susceptibles al análisis significativo de la situación límite, desde la infancia teñida de preverbales interacciones emocionales hasta el desarrollo evolutivo de las formas dúctiles de su propia construcción psíquica, comparte asuntos humanos de compleja respuesta monotemática.

La resiliencia es ir totalizar los momentos traumáticos tras ser legitimados a través de la falsificación creadora del dinámico proceso de la representación real del trauma.

Cada representación de la realidad traumática del afectado asume su labor pedagógica de existencializar el vinculo entre la situación límite acontecida y la inagotable capacidad del lenguaje para perpetrar creacionismos humanos.

Resiliencia

Hay una transformación de la realidad, la palabra emanada de una situación dialógica existencial que conoce y reconoce la realidad liberadora. Entonces, la transformación de la realidad asume y una situación concreta de liberación.

Se alfabetiza para concientizar lo que acontece dentro del universo semántica, molecular y vocabular de las partes protagonizantes. Orientar hacia la acción y reflexión de los hombres sobre la realidad.

En otras palabras, la importancia de la dialogicidad: esencia de la educación como práctica de la libertad.

El dialogo es una exigencia existencial. Se establece la praxis de la transformación del mundo a través del dialogo. Por lo que decir la palabra verdadera es transformar el mundo.

Transformar el mundo es cuestionar las bases de sustentación valorica establecidas durante un contexto histórico dado. Un contexto histórico provisto de una intencionalidad conducente a modelar las formas instituidas de comportamiento humano. El ser humano se ve constreñido a los hábitos sujetos a una secuencia indeterminada de pareceres negociados con la realidad.

Educarse en la inmanencia misma de la palabra. Hacer de la palabra un acto de cohesión social. La conciencia de existir, en este caso, para el oprimido, le permite narrar su situación límite. Le atribuye un afán integrador.

Desde la palabra somos animales tendientes a socializar con otros, y consensuar como instrumento de indagación experiencial, la educación liberadora.

Resiliencia

La labor de los maestros debe ser tratar de liberar al hombre de las alienaciones y asimilaciones de la conciencia de la conciencia dominadora u opresora. Los maestros deben crear conciencia de la liberación a través del conocimiento y la praxis. El educador debe actuar de modo que la transmisión del saber debe ser un autentico trabajo humano. A través de la alfabetización, las masas populares llegan al dominio del lenguaje, con una aproximación critica a la realidad.

Paulo Freire nos propone su método de alfabetización. La alfabetización del oprimido no es sino la transmisión de su realidad y la creación de una conciencia de liberación para su transformación en un hombre nuevo.

Su Método de Alfabetización alude a la educación que libera a los hombres de la dependencia y busca concientizar a las masas para que conozca la realidad y busquen los cambios necesarios para su progreso.

Búsqueda a través del dialogo de la creación de una conciencia sobre la situación real que se vive en la sociedad.

El primer paso para la concientización o acción reflexión sobre la realidad debe ser la alfabetización. Siempre debe existir un constante dialogo educativo eficaz y critico que lleve a pensar en la realidad y en hacer los esfuerzos para su transformación. A través de la alfabetización se crea la conciencia y se busca la libertad y transformación de la realidad.

Inicialmente en la alfabetización se debe recoger el vocabulario de las palabras que más se hablan en el mundo circundante. Una vez que se tiene las palabras generadoras o claves, estas se someten al proceso de reflexión en busca de una mayor objetividad.

Se aplica la semántica entre la palabra y el objeto, y se van señalando las formulas fonéticas y las nuevas palabras que reflejan los problemas y la situación real que vive la sociedad de su entorno.

Resiliencia

La educación problematizadora. Paulo Freire hace una crítica tradicional de los opresores, que llama educación bancaria. En este tipo de educación, el maestro es el sujeto de la educación y el educando es el receptor que recibe todos los contenidos de la sabiduría. La tarea del maestro es llenar a los educandos con los contenidos de sus conocimientos.

Por esto mismo, el buen educador es el que mejor vaya llenando los recipientes en los depósitos de los estudiantes. En consecuencia, será mejor educando, el que se deje llenar dócilmente los recipientes y los aprende con mucha memorización. Es el desmadre de la educación constructivista.

En cambio, los estudiantes de la educación tradicional son pasivos; reciben muchos conocimientos, los cuales son guardados y archivados. El dueño de la información es el educador, que es quien sabe, pues los educandos serán los que no saben.

Esta educación forma agentes dóciles de opresores. Para los opresores una educación que piense auténticamente en la realidad, es peligrosa para la educación tradicional. Por eso, los opresores siempre estarán presentando dificultades cuando los educandos van descubriendo su propia realidad.

Para Freire, la educación bancaria, no permite la conciencia de la realidad y la liberación de los educandos. Esta educación sirve a la clase dominante y deja a los oprimidos en la oscuridad.

Ante ello, propuso una nueva educación que debe dar más importancia a los educandos en el proceso enseñanza-aprendizaje. Los educandos se convierten en educandos-educadores y los educadores se convierten en educadores educandos.

Los productos ideológicos de la educación son los productos intencionados de infancias condicionadas por una mirada patriarcalmente epistemológica, unos saben y los otros son unos ignorantes.

Educar implica poner en cuestión permanente las bases conceptuales petrificadas por conflictos de intereses y de poderes establecidos. Un acto de coacción permanente. Es un sempiterno estado de tensa calma. La libertad e igualdad, semánticas impuestas por los muros de la política oficial, permean el carácter holista del lenguaje humano cuando emerge un dinámico trabajo colaborativo entre el dialogo y su palabra inicial.

Resiliencia

Los oprimidos lograran su liberación solamente cuando adquieran conciencia de su problema y sientan en carne propia los efectos negativos de la opresión. La liberación solamente se realiza con la praxis liberación, o acción reflexiva de los oprimidos sobre las estructuras opresoras para transformarlas. Por todo ello, es necesaria la concientización de los oprimidos sobre su situación y realidad para luchar por la liberación y la transformación de la realidad.( Freire=concientizar para liberar)

Es menester señalar la importancia respecto al vínculo dialéctico que se da entre opresor y oprimido. Ni reforma ni revolución sin la capacidad critica de la praxis liberadora. No basta con diagnosticar y tener el remedio. Cuando más descubren las masas populares la realidad objetiva sobre la cual deben incidir su acción transformadora, más se insertan críticamente en su situación.

Lo mismo sucede con el opresor, el que este reconozca su rol, no equivale a solidarizarse con los oprimidos, estas actitudes, que en la práctica se observan en el asistencialismo, no son sino un resocialización de la dependencia, intentando minimizar la culpa con una conducta paternalista.

A través de una pedagogía de las preguntas se lograra la praxis óptima de liberar a los seres humanos de su constante letargo adictivo, saberse destinatarios de una democratización de las conciencias que permitan cuya implosiva realidad tiene a la coacción permanente del estado de cosas existente.

Las masas oprimidas deben tener conciencia de su realidad y deben comprometerse, en la praxis, para su transformación. Para que el oprimido se libere, necesita la acción; pero ésta debe ser con reflexión crítica y con verdadera conciencia de la realidad. .

Acá, la educación, es indispensable, pues dicha pedagogía busca crear conciencia en las masas oprimidas para su liberación. Ahora bien, todo acto educativo implica un acto político. Lo que asume un valor incalculable cuando la educación, según el autor, se erige como un objetivo fundamentalmente integrador.

Resiliencia

Hemos llegado a la pedagogía de Paulo Freire. Los oprimidos son descritos por Freire como seres duales que, de algún modo "idealizan" al opresor. Se trata pues, de una contradicción: en vez de la liberación, lo que prevalece es la identificación con el contrario: es la sombra testimonial del antiguo opresor.

Ellos temen a la libertad porque ésta les exigirá ser autónomos y expulsar de sí mismos la sombra de los opresores. De esta forma, debería nacer un hombre nuevo que supere la contradicción: ni opresor ni oprimido: un hombre liberándose.

Lograr aquello significa darse cuenta. Darse cuenta del poder liberador de las palabras y de diseminar la labor dialógica del lenguaje humano. La praxis liberadora del lenguaje humano. Decir la palabra. Decir su palabra es un acto de subversión. Decir las cosas por su nombre es un acto revolucionario. En estos tiempos históricos donde nadie escucha a nadie.

Sobre todo si dicho acto emerge en una situación concreta de opresión cuya expresión de discursividad estratégica y de praxis liberadora es una teoría de acción dialógica. Es la teoría propuesta por el autor. Alfabetizar para concientizar a las masas oprimidas. Apunta a un proceso de desfundamentacion de las bases conceptuales objetivas impuestas por la realidad opresora.

El mundo opresor desde su situación discursiva, eficiente y narrativamente inauténtica jamás permitirán el pensamiento autentico emanado desde la praxis misma del tratar dialógica protagonizado por las masas oprimidas.

Sin embargo, construir un pensamiento autentico que signifique tener conciencia de la realidad, la dialogicidad como matriz de acción cultural, instaura una ética de la comunicación.

Siendo los seres humanos pertenecientes a una comunidad lingüística. En este caso, jamás estos personajes han podido decir su palabra. Ha habido un constante proceso de deshumanización producto de la opresión de las clases dominantes.

Resiliencia

Somos temporalidad. Y vivimos en este experimento llamado vida. Estamos inequívocamente asumiendo prepósitos, fines u objetivos. Resulta problemático aplicarlo a la convivencia humana. La dimensión humana de los conflictos existentes supone complejos culturales deliberados y estructuras de dominación discursiva.

Se confrontan tanto la conciencia humana como el mundo que aparece repentinamente. Es en el día a día que buscamos perpetrar realidades. Sin embargo estas realidades están inoculadas de majaderías semánticas y de adicciones valóricas.

Algo nos insta a buscar formas humanas parta encontrar un sentido a la vida Cuando se esta viviendo en sociedad ser pedagogo es una visión totalizadora con respecto al mosaico de conciencias parciales que emergen instante tras instantes tras el diario quehacer de la vida misma. Surgen preguntas sin respuestas o respuestas equivocadas para preguntas originarias. Lo originario surge en saber cual es nuestro puesto en el cosmos.

Una de esas genuinas tentativas es por medio de la pedagogía. En este caso, una pedagogía que apoya la abierta resolución de conflictos mediante el dialogo. No es un mero sucedáneo estratégico el de apoyar los complejos humanos cuando se origina el conflicto a través de la palabra sino que también es un soporte epistemológico al trato que debe tener esta pedagogía con la manera de abordar las implicancias gregarias en determinadas situaciones.

Desde la mirada instituida de la situación concreta existencial. Es un dialogo existencial que genera un mosaico de sucesos culturales. Se aprende a decir la palabra. La palabra que perpetra realidades. Sin embargo, muchos son los silenciados. No dicen su palabra.

Están encadenados a las bases ideológicas de un modelo de realidad prevaleciente. Subyace una violencia descarnada. Se violenta la libertad. Se cosifica para dar rienda suelta a la cosificación del ser humano, de la opresión masificada por los juegos del lenguaje instituidos por este planeta tierra. Condicionado por la estructura patriarcal de Occidente.

La violencia ejercida por los opresores, tarde o temprano, genera alguna reacción por parte de los oprimidos, y estos, generalmente anhelan convertirse en opresores de sus ex - opresores. Sin embargo, los oprimidos tienen para sí el desafío de transformarse en los restauradores de la libertad de ambos.

Resiliencia

Somos temporalidad. Y vivimos en este experimento llamado vida. Estamos inequívocamente asumiendo prepósitos, fines u objetivos. Resulta problemático aplicarlo a la convivencia humana. La dimensión humana de los conflictos existentes supone complejos culturales deliberados y estructuras de dominación discursiva.

Se confrontan tanto la conciencia humana como el mundo que aparece repentinamente. Es en el día a día que buscamos perpetrar realidades. Sin embargo estas realidades están inoculadas de majaderías semánticas y de adicciones valóricas.

Algo nos insta a buscar formas humanas parta encontrar un sentido a la vida Cuando se esta viviendo en sociedad ser pedagogo es una visión totalizadora con respecto al mosaico de conciencias parciales que emergen instante tras instantes tras el diario quehacer de la vida misma. Surgen preguntas sin respuestas o respuestas equivocadas para preguntas originarias. Lo originario surge en saber cual es nuestro puesto en el cosmos.

Una de esas genuinas tentativas es por medio de la pedagogía. En este caso, una pedagogía que apoya la abierta resolución de conflictos mediante el dialogo. No es un mero sucedáneo estratégico el de apoyar los complejos humanos cuando se origina el conflicto a través de la palabra sino que también es un soporte epistemológico al trato que debe tener esta pedagogía con la manera de abordar las implicancias gregarias en determinadas situaciones.

Desde la mirada instituida de la situación concreta existencial. Es un dialogo existencial que genera un mosaico de sucesos culturales. Se aprende a decir la palabra. La palabra que perpetra realidades. Sin embargo, muchos son los silenciados. No dicen su palabra.

Están encadenados a las bases ideológicas de un modelo de realidad prevaleciente. Subyace una violencia descarnada. Se violenta la libertad. Se cosifica para dar rienda suelta a la cosificación del ser humano, de la opresión masificada por los juegos del lenguaje instituidos por este planeta tierra. Condicionado por la estructura patriarcal de Occidente.

La violencia ejercida por los opresores, tarde o temprano, genera alguna reacción por parte de los oprimidos, y estos, generalmente anhelan convertirse en opresores de sus ex - opresores. Sin embargo, los oprimidos tienen para sí el desafío de transformarse en los restauradores de la libertad de ambos.

domingo, 20 de marzo de 2011

Resiliencia

Vivir es estar consciente de ir más allá de lo que se te aparece a partir del fenómeno de la vida. Ahora bien, la vida misma con sus relatos históricos, el patrimonio cultural de la humanidad, expresa un propósito aleccionador: el ser humano lleva el vértigo de lo irremediable.

Ante todo lo que interesa saber es cómo actúa el ser humano ante sus propias situaciones límites, entonces hablar de resiliencia será hablar de lo que somos al sufrir. Desde luego, esa resistencia al sufrimiento, resiliencia, aporta un aspecto creativo a la discusión sobre el sentido y significado del sufrimiento humano.

El sufrimiento humano, en este caso, se va configurando por medio del mundo sensorial dotado de sentido cuyo lugar de encuentro es la relación existente entre la moral establecida y el lenguaje usado.

Acá, lo valorico sus situaciones límites (muerte, enfermedad, vejez o dolor). Es lo valorico de entender de que estamos hechos, sensibilidad y racionalidad. En este caso, ambas dimensiones vivenciales están en un constante proceso de aprendizaje significativo. La vida humana y su aprendizaje significativo.

El aprendizaje significativo que aparece en el horizonte humano cuando existe la resiliencia se aboca al descubrimiento cabal de lo existente en el mundo afectivo del afectado. Así pues, vivir en conformidad a los rituales establecidos durante un breve transcurrir vital que alberga el planeta tierra, implica una cultura normativa-prohibitiva que erradica la imaginación, pero también cabe señalar que para el afectado la simple perspectiva del tiempo modifica la representación de la tragedia.

Vivir en el narrador lenguaje de la historia personal del afectado. Un acontecer vertiginosamente temporal. Los acontecimientos de historia aparecen destacados por efecto del discurso de los demás. Entran a jugar de manera activa, la memoria, los recuerdos y la identidad personal.

En ocasiones, aprendemos sin darnos cuenta. Pero seguimos narrando los magullados mundos íntimos. Lo que compone nuestra identidad narrativa se hace posible gracias a las relaciones.

Con esto, la resiliencia se hace camino al andar a partir de la falsificación creadora que transforma la magulladura en organizador del yo. Por ejemplo, el proceso de resiliencia permite a un niño herido transformar su magulladura en un organizador del yo, a condición de que a su alrededor haya una relación que le permita realizar una metamorfosis, esto es, hacer de la falsificación creadora un sufrimiento convertido en una obra de arte.

El tiempo dulcifica la memoria y los relatos metamorfosean los sentimientos, modifica la modificación del trauma.

Resiliencia

Es el método de sospecha que propone construir un proyecto humano. Un proyecto de vida asumido como tal. Ver a la resiliencia, qué duda cabe, como un lugar que pone en cuestión la estructura patriarcal de la mente de Occidente.

En donde la cultura afectiva favorable hacia al niño resulta inexplicablemente automatizada por los muros de la moral oficial, los oprimidos que están condicionados no así determinados por los rituales de Occidente.

Entonces hablar de Occidente es entender sus sentido valorico que nos impone. Con su discurso de estrategia hegemónica plantea a la vida humana, las personas y el cómo dicen su palabra, retos a cómo emanciparnos de las cadenas a las cuales nos ata el destino.

Ante todo debemos saber que toda forma de control social- educación, cultura, civilización, ética- son formas sofisticadas de represión. Es un permanente acto de constricción vivir en sociedad. Entonces, proponer como método de sospecha o como pedagogía de la liberación a la resiliencia es asumir una postura temeraria ante el devenir gregario de cual formamos parte hace miles de años.

Formamos parte de una historia en común. Habitantes repentinos de este experimento llamado vida. La vida vinculada a un desarrollo evolutivo de implicancias intramundanas y de procesos graduales de asunción valorica.

En este experimento llamado vida las relaciones humanas contienen un alto contenido valorico en términos del aprendizaje significativo para comprender el sentido y significación de la evolución cotidiana existente entre el bien individual y el bien común.

Ahora bien, la resiliencia, transformar la magulladura en un organizador del yo cuya condición de que su alrededor haya una relación que le permita realizar la metamorfosis, pretende a través del tiempo dulcificar la memoria. Es un acto de subversión contra dicha evolución cotidiana. Es una resocialización de lo que somos como seres pulsionales. Tiene implicancias valoricas.

Todo devenir valorico que se erige en cualquier sociedad humana implica inexorablemente una lucha aceptada pero no querida entre opresores y oprimidos.

Tiene costos vivenciales y dudas vocacionales. Esa es la cuestión. Un proceso sin retorno sobre la cual las personas actúan conforme a sus soportes sensoriales.

Entran en fricción los valores establecidos y el cómo verbalizarlos para su posterior praxis.

Es un continuo de situaciones límites. Lo cual significa que podemos aprender sin darnos cuenta y saber que nuestra visión del mundo es un mosaico de conciencias parciales. Esta asunción valorica implica estar consciente de las relaciones vinculantes entre el fenómeno humano y la existencia latente del sufrimiento.


Resiliencia

Ser resiliente en estos tiempos modernos posee una densa carga histórica a medida perpetramos realidades mediante el dialogo. Resiliencia y el dialogo humano escriben instantes pletóricos de falsificación creadora. Por eso mismo, aparece la resiliencia que apunta no tanto al niño que lo es sino que a su evolución y su proceso de vertebración de su propia historia.

Hacer de la propia historia personal un principio de vida a través de la intimidad narrativa que evoca el uso de la palabra.

Resulta indispensable saber la razón de ser de la resiliencia como método de sospecha, es decir, cuestionar las bases mismas del querer humano. No sabemos vivir cuando estamos encadenados al querer humano desde la visión destotalizadora de la mera contingencia valorica. Desde su génesis hasta su ocaso sensorial, la muerte.

El querer humano apunta al encadenamiento causal entre mundo, realidad y consciencia. Ambas ejercen un papel activo en lo que cabe a la construcción narrativa de la resiliencia bajo el velo acusador de la historia personal del afectado. Todo estudio de la resiliencia asume 3 perspectivas:


• La adquisición de recursos internos, que se impregnan en el temperamento desde los primeros años en el transcurso de las interacciones preverbales precoces explicará la forma de reaccionar ante las agresiones de existencia.
• La estructura de la agresión explica los daños provocados por el primer golpe así como también la significación que ese golpe haya de adquirir en la historia personal del afectado.
• Buscar afectos, palabras y acciones que la sociedad dispone, luego, instaura una manera de promover la resiliencia.

De esta manera, ver con otros ojos experienciales a la resiliencia implica reconocerse como tal, es decir, hacer uso de la palabra y transformarla en fuente dispensadora de sentido mediante la adopción de la historia narrada como el motor de progreso respecto al trauma acontecido.

Es un modo de interpretar las cosas humanas. Si toda interpretación de la realidad es un falseamiento de la misma, entonces la resiliencia otorga legitimidad al devenir soberano del sufrimiento humano. Con todos los costos valoricos del caso, interpretarla, asume el rol de narrar, relatar y navegar por el mundo intimo del ser humano después de la calamidad asociada a la misma. Ser digno de nuestro propio sufrimiento, seria la genialidad de la narrativa humana.

Eso sí, insisto en la idea, que toda interpretación de la realidad es un falseamiento de la misma, pues el universo valorico que contiene cada interpretación delimita el campo ignoto de situaciones humanas, por lo que interpretar eso que llamamos resiliencia tiene sus costos bibliográficos.

Resiliencia

La realidad social, hoy realidad opresora es un mecanismo de absorción que debe ser transformado por los oprimidos mediante una “praxis auténtica” en la que se conjugan acción y reflexión dejando atrás la añeja dicotomía que los mostraba como antagonistas.

En las condiciones de explotación, los opresores ejercen su violencia. Cosifican a los explotados, adquieren una “conciencia necrófila” y posesiva tanto del ambiente como de los oprimidos. Incurren en una suerte de sadismo, vulneran la libertad utilizando todos los medios disponibles para imponerles finalidades ajenas, para adquirir un dominio total sobre ellos.

Lo que resulta de ello es una dualidad existencial, en la que el oprimido introyecta al opresor haciéndose incapaz de ver con claridad la situación de explotación. El oprimido se siente atraído por su verdugo, anhela su estilo de vida y sus bienes, lo que conduce a la auto-desvalorización, haciéndoles sentir inferiores y hasta incapaces.

En otras palabras, la pedagogía de la liberación es un método de liberación. Una forma de ser. Hacer de la revolución de la palabra una pedagogía rupturista. Pone en cuestión la autenticidad de la existencia humana tal como se presenta actualmente. Apunta a un estilo límpido en cuanto a su elaboración doctrinaria, a saber, darle un significado filosófico a la realidad humana en concreto que emerge dinámicamente. No es una realidad estática.

Ante nuestra propia realidad humana en concreto directamente modelada por los tiempos históricos actuales la resiliencia puede instaurarse, sin duda alguna: la educación problematizadora es humanización en proceso, es coeducación en el que educador y educando se educan el uno al otro comulgando en el dialogo, ambos deben ser investigadores críticos de lo dado, a fin de superar la “doxa” y abrazar el “logos”.

Esta educación se orienta a que los hombres perciban críticamente como están siendo en el mundo, desmitificando una realidad pintada con la brocha de los opresores.

Mientras los opresores buscan impedir que los oprimidos aborden sus problemáticas ocultándoselas, la educación problematizadora busca desvelar estas problemáticas y darles solución.

Criticar el mundo implica mirar con otros lentes teoréticos la vida en sociedad cuya autoridad democrática tendría que ser la educación. Lo interesante estriba no en su aplicación sino en las estructuras de dominación estratégicas que condicionan todo aspecto educativo. A través de dialogo, comunicación y trabajo colaborativo se logra la liberación de lo prejuzgado.

Una teoría de acción dialógica implica una nueva mirada respecto a cómo actuar en la educación. Sin embargo siempre habrá un sesgo teorético en cuanto a la estrategia temática para abordar la diversidad etaria de los actores sociales que protagonizan la educación. El dialogo como al esencia misma de lo que debe configurarse como tal, cambiar la mirada para cambiar el mundo.

Resiliencia

Los seres humanos son actores y espectadores del proceso gradual que nos afecta masivamente, la educación. Con sus planes y programas de estudios acotados a una determinada totalización ideológica lo cual induce a las diversas particularidades humanas asumirse como participantes de un ritual institucionalizado, las estructuras patriarcales de la civilización de Occidente hacen muy bien su trabajo, la resiliencia sabe.

Desde Occidente una mirada cargada de ideologización estática ¿lo único que no permanece es el cambio? ¿El cambio si fuera lo permanente, el principio de vida del ser humano seria su intimidad narrativa? Es la resiliencia con su discurso de legitimación valorica, asumirse como tal dentro del variopinto mundo de las impresiones evanescentes y de las regiones oscuras de la subjetividad humana.

Entender lo que acontece en dichas regiones oscuras de nuestra subjetividad hace de la resiliencia un principio de realidad que describe, modela y escudriña la totalidad caótica de las singularidades habitantes que cada ser humano produce al decir su palabra.

Los seres humanos vivimos en la temporalidad acuciante del lenguaje humano desde una situación concreta condicionada a un contexto de acción cultural. Se ofrecen heterogéneas formas de difusión discursiva, decir su palabra, esto es, desde la educación formal hecha carne desde el nacimiento hasta los múltiples contratos sociales entre la política, vivir en sociedad y el resultante de esa existencia en aquel contrato.

Sin embargo la implosión de entendimiento humano para vivir conforme a consensos básicos de querer identitario, lograr la tensa calma en una sociedad multipolar, hace que el lenguaje narrativo de la resiliencia carezca de los soportes existenciales, educativos y políticos suficientes y necesarios.

Por lo que el rol que le cabe a la resiliencia es desocultar las sujeciones volitivas, y emanciparla a través de una pedagogía que promueva el trabajo colaborativo entre la actual realidad constituida como una forma patriarcal de sumisión gregaria y una educación instituida como una mirada macrosistemica.

Por ejemplo, el autor Paulo Freire expresa una visión distinta al modelo de realidad prevaleciente, con los matices del caso, respecto al aspecto emancipador que entraña su pedagogía.

Una pedagogía que propone una liberación de las personas oprimidas por el sistema patriarcal de asunción praxica, este modelo de realidad establecido con influencias planetarias. Es la Pedagogía de la liberación. En tal contexto al oprimido le competen dos tareas fundamentales: liberarse a sí mismos y a sus opresores, que mediante sus prácticas necrófilas han vulnerado su propia humanidad.

Para ello se valdrá de la Pedagogía del Oprimido, que pondrá en el tapete a la opresión y sus causas para realizarles una mirada crítica en vías de su superación. En ello se debate la autenticidad del hombre, en la conquista de su libertad.

Resiliencia

Cabe mencionar el carácter dinámico en términos de legitimación estratégica que ofrece la resiliencia, a saber, su estudio sobre ciertas perspectivas. Estas perspectivas están entrelazadas con el temperamento personal, significación cultural y su sostén social en la cual coexisten los seres humanos, afectados, con la realidad del mundo exterior que irrumpe permanentemente.

El estudiar el desarrollo de una existencia nos depara grandes sorpresas. La perpetúa sorpresa de existir en el otro. Son sorpresas que ponen en la dimensión valorica del quehacer humano. Todo valor moral es un acto impuesto que prevalece por sobre los impulsos primitivos de los seres humanos.

Ahora bien, la importancia de la resiliencia, su impronta insondable en la intersubjetividad que comparece, entrevé la elaboración de un proyecto para alejar al propio pasado y el metamorfosear el dolor del momento para hacer de él un recuerdo glorioso.

La resiliencia y su haber valorico ante sufrimiento humano. La existencia humana, la resiliencia como navegar sobre caos vivencial del afectado y el ropaje educativo que ello implica. Es la educación valorica que emerge de la resiliencia, la creatividad del magullado y su desprejuiciamiento cultural, en un determinado estado de cosas existentes ¿la maravilla del dolor, el sentido de la resiliencia?

Vivimos en sociedad, un acto de constricción permanente y una experiencia muy dolorosa, lo que quiere decir que el motor histórico de las relaciones humanas es el conflicto. Eludirlo sería prescindir del néctar del autocuestionamiento que debemos hacer al estar habitando este planeta tierra. Con lo cual podemos manifestar la relación dinámica existente entre opresores y oprimidos.

Estrechamente vinculados cuando vivimos en una sociedad a partir de una visión estática de las cuestiones humanas.

El conflicto humano se encarna en una constelación de inconclusiones humanas, una de las cuales, juega un rol de extrema importancia en la construcción psíquica del niño y en su posterior desarrollo afectivo, la educación. Un espacio sagrado de alcances planetarios y de consensos controversiales.

Lograr los consensos básicos en un ámbito de relevancia ética como lo es la educación, si asumimos su propósito primigenio, participar en la historicidad de los procesos políticos que conforman nuestra sociedad, comprende estar activos ante las consecuencias ulteriores que afectarían a los seres humanos.

Sin dejar de mencionar el uso tendencioso y antojadizo que se le atribuye al conflicto. Por cierto. En la educación, un proyecto de ideología impuesto, instaura una determinada manera que oprime cierta creatividad y merma las utopías concebidas como algo narrativamente irrenunciable.

Resiliencia

La palabra hecha carne en la representación simbólica que se hace del trauma. Un acontecimiento letal que permea conveniencias gregarias. Dentro de estas conveniencias gregarias, esa resistencia al sufrimiento plantea algo, el cómo tratar a la cicatriz tras la situación límite.

No sabemos quiénes somos al estar viviendo situaciones concretas, o de opresión o de emancipación. Intentamos adecuarnos al diario acontecer de lo magullado. Así pues, conectarse con otros implica tener acción en la vida.

Acciones humanas vividas bajo el descubrimiento cabal que hace la sociedad de masas desde la mirada sesgada que propone con respecto a los niños.

Ese mundo sensorial precoz, desde su estructura psíquica inconclusa hasta sus mecanismos de defensas incipientes, el niño, según la propuesta ética de Cyrulnik es el actor protagónico -desde la oruga hasta la mariposa- en lo que concierne a la manera de confrontar sus acontecimientos traumáticos y cuáles son los creacionismos humanos que le permiten darle un sentido y significación a lo padecido.

Sin embargo, un tratamiento cabal de la cicatriz hecha realidad autónoma tras el trauma, situación límite, el niño y su infancia inconclusa, implica trabajar constantemente en su interminable metamorfosis. Luego una existencia frágil que logra preservar la tensa calma ante lo que vivió. En otras palabras, la resiliencia no tiene nada que ver con la invulnerabilidad ni con el éxito social.

También es menester señalar la vocación inmanente de la resiliencia para convocar voluntades humanas. Así pues, la importancia del trauma. Hay que golpear 2 veces para conseguir un trauma. Por un lado, se encaja en la vida real, provoca el dolor de la herida o el desgarro de la carencia, por otro lado, sufrido en la representación de lo real, da paso al sufrimiento de haberse visto humillado.

Se puede curar dicha situación concreta de opresión traumática ¿Cómo? Que el cuerpo y la memoria consigan realizar un lento trabajo de cicatrización y reformar la representación de la desgracia con su puesta en escena ante los ojos de los más.

La representación del pasado es una producción del presente. Lo que no quiere decir que los hechos de la memoria sean falsos. Son ciertos del mismo modo que son ciertos los cuadros realistas. El pintor, sensibilizado en relación a determinados puntos de lo real, los reproduce sobre el lienzo y los realza.

Su representación de lo real habla de una interpretación en la que todo es cierto y sin embargo ha sido reorganizado.

Hacer de la cicatrización consciente una manera de depurar el trauma mismo del acontecimiento. Por lo que el acontecimiento traumático implique un estado permanente de interpretación valorica. Educar la representación de lo pasado, la situación concreta aflictiva significa instaurar una estructura de dominación gregaria. Educar, vivir conscientes y atribuirle un sentido al sufrimiento humano.

Resiliencia

Un ir descubriéndose en la asunción misma del mundo humano que aparece simultáneamente a la conciencia del mundo instituida por el ser humano. Las relaciones dadas entre conciencia y mundo nos entregan una riqueza significativa sobre el fenómeno de la vida desde una perspectiva valorica.

El fenómeno de la vida, su palabra hecha realidad por él y la existencia de la misma. Así, estas manifestaciones dadas a conocer por un hecho indesmentible al mismo tiempo interesante, la inagotable capacidad de supervivencia del hombre al confrontarse con lo que se le aparece.

Aparecen escuelas de aprendizaje significativo, entender el sentido de la vida humana, ante lo cual, aludir al factor valorico, anteriormente esgrimido, es aludir a un estado de coacción permanente que emerge desde el discurso de legitimación estratégica que impone la realidad.

La realidad suele ser caótica estando nosotros buscando fuentes dispensadoras de sentido, estamos condicionados por nuestro contexto histórico, entre ellas, existe una actitud ante la vida, desde la evolución narrativa de las situaciones límites, comprende una visión totalizadora del hecho mismo, la resiliencia.

Es la metáfora del arte de navegar entre torrentes, que da al resiliente la adquisición de recursos internos como la confianza y la alegría.

Apunta a la reversibilidad de la experiencia vital. Un estar presente en la situación concreta del trauma mismo. Lo cual implica aludir a una visión totalizadora de las variables contrastantes que comportan los aspectos más significativos de su propio acontecer humano.

Más aun, significa la resistencia al sufrimiento y señala tanto la capacidad de resistir las magulladuras de la herida psicológica como el impulso de reaparición psíquica que nace de la resistencia.

Problematizar, modelar y darle un significado a las situaciones límites que trae consigo la resiliencia es sintomático con la complejidad evidente de entender las situaciones traumáticas de los seres humanos a través del uso de su palabra.

Resiliencia

Hablar de la vida humana es hablar de la dimensión desconocida sobre la cual las situaciones límites que nos acechan imponen criterios de formación valorica. Por cierto, acá, el protagonista de este experimento es el ser humano.

Un ser que tiene a describir, modelar y narrar su realidad a partir de su palabra. Es la palabra que impronta fenómenos existencializados por la nueva mirada. La mirada que penetra sucesos humanos.

Siendo la palabra un instrumento de incalculable valor epistemológico, vivir en sociedad, induce al respecto a escudriñar las perspectivas valoricas de la palabra, su principal protagonista es el ser humano, construye relaciones de vínculo afectivo, dentro de las cuales se encuentra la representación simbólica de lo vivido por aquel vínculo.

La representación real de lo vivido tras las huellas dejadas por las relaciones de vínculo afectivo verbalizadas a través de la palabra no hace sino verificar la importancia póstuma del lenguaje humano como la esencia misma de lo aparecido. El fenómeno de la vida, su lenguaje y la existencia humana que yace al darse en el fenómeno.

Ahora bien, entender el significado mismo de ir a otro ser humano implica un dinámica subjetivista con lo que se realiza, esto es, un permanente estado de asombro ante lo aparece como tal, el ser humano como un sujeto que consume realidades en concreto.

Esas realidades concretas, el querer humano actuando como una búsqueda incesante en fuentes dispensadoras de sentido. Dichas realidades comparten trabajo colaborativo- situaciones límites- con el mundo sensorial emergido desde el nacimiento hasta la muerte.

Toda realidad concreta, en este caso, está condicionada por la intencionalidad de lo vivido.

La realidad humana tiende al caos cuando se trata de analizar la estructura afectiva de las situaciones límites. Intentamos poner orden en nuestras vidas.

Poner orden implica construir sistemas explicativos que modelen, condicionen y coaccionen las pulsiones humanas (educación, cultura, moral, civilización) Por lo que, si esto es así, hablar de afectos humanos es buscar la identidad narrativa de lo vivido.

La estructura narrativa de lo querido, desde que el niño nace, interacciones pre-verbales precoces hasta el aparecer radical de uso de la palabra, muestra que estamos constantemente buscando tejidos identitarios con el otro. Nos vamos descubriendo.

sábado, 19 de marzo de 2011

Un año

Seguimos avanzando hacia la culminación progresiva del mes de Marzo al mismo tiempo emergen las divagaciones inconducentes de cuestionar a las personas. Las personas viven intensamente sus principios de incertidumbre, en cada experiencia individual, no saben verbalizarlo a través de las palabras de su propio lenguaje. Un continuo de expresiones humanas, engendros otoñales empiezan a manifestarse, cumplir con los horarios previstos, hacen de las suyas familiares, vivirse en la actualidad temeraria del Chile profundo.

Tenemos muchos días, todavía nacen, para recalcar que estamos en medio de tantos muertos. Esos muertos vivientes automatizados por vastas situaciones humanas. Las muertes simbólicas de los seres humanos aparecen en este mes de Marzo, los proyectos inacabados de los días que se viven. Vivencias humanas aterradas ante la corriente del tiempo ¿sabemos eso?

Un año. Explicación cabal del fenómeno de la vida. Un intento por explicar el carácter alucinatorio del mundo que emerge tras los hechos humanos. Este mes de Marzo 2011 junto a sus hechos humanos. Son hechos humanos predicadores de cinismos valoricos y de libertarias situaciones confusas. La confusión de saberse humano inmerso en el enigma mismo del universo. No se está exento de aquello.

Pasan esos días veraniegos, esta situación límite, a narrar lo que se observa, conforman un universo de experiencias parcializadas. Un viaje hacia lo desconocido de conocer esos días que dejan huellas. Es un viaje sin rumbo.

Usamos las palabras y coloquiales palabras, que recapitulan realidades, acercan posiciones progresistas con ese día. Loca indefensión de lo somos mientras estamos encadenados al querer humano.

Ante todo, volveré a comprender lo confuso de observar lo deseado por este mes de Marzo, indicios de grandeza tercermundista, escuchar el devenir soberano del pueblo ¿Qué es el pueblo cuando usamos las palabras?, en estas veraniegas pero tardías circunstancias, un ética de la acción callejera pulula por ahí.

Ese engendro de sensibilidad urbana, cualquier dia de Marzo se hace al andar cósmico, las comunicaciones humanas dicen mucho, con las palabras decimos cosas que supuestamente nos legitiman, pero todo el mundo miente, apareció una congregación de quiméricas personalidades pero de intenciones republicanas, las interpretaciones humanas bajo el yugo abrasador de decir “un año más”.

Un año

Intermitentes sugerencias narran las situaciones concretas de dolor humano, cuestionar los muros de la moral oficial, somos incorregibles. Ni Marzo ni Febrero 27, sino algo de autorrealización libertaria. Dulcificar el tiempo humano, cada dia de nosotros, con la perspectiva de nuestra memoria.

La perspectiva espacio-temporal del mes de Marzo hizo su trabajo, asustar a las horas de los días de Marzo. Un lugar sagrado. Siempre suceden cosas en ese lugar sagrado. Es nuestro año.

Un año pletórico de recuerdos frágiles y de extrañezas emocionales, confesar lo que uno siente. Sentir algo.

¿El final de un dia, estando viviendo para Marzo, implica la culminación de lo previsto para un determinado estado de cosas?, ¿Qué es el hombre tras la puesta en marcha de un marzo gradualmente otoñal al mismo tiempo asumiendo los costos valoricos de entender su “realidad ?o ¿estar viviendo durante este mes de Marzo cuyos habitantes del Chile profundo asumen su rol protagónico, hacer hablar a la experiencia, es pensar más allá del espectáculo sórdido de bien y del mal?

Simples preguntas que proponen creacionismos humanos para percepciones veraniegas tardías, en cambio sus respuestas son impertinentes cuando se humanizan.

Una palabra para Marzo. Significa manifestarse a favor de la libre aceptación de lo vivido por alguien que llevo a su fin su palabra. Decir su palabra en Marzo. Una experiencia indescriptible hacerlo. Un llamado de alerta. Para aquellos que usan a Marzo como fin en sí mismo.

Están pasándolos días con la percepción de perderlo todo. Necesarias expresiones de tentativas humanas durante Marzo. Coincidió con este año 2011 proclive a los idiotismos de alto contenido significativo, escuchar a las personas pero con sus conversaciones.

Volviendo constantemente a esas preguntas que dejan huellas, considero, que se debemos estar pensando en cómo ser dignos de nuestro propio sufrimiento, pensar esas preguntas vertiginosas de aventuras cotidianas. Es un riesgo digno de ser vivido. Convertirlo en un problema narrativo. Y seguimos viviendo. Llegamos. Acá, Marzo 19 observa.

Un año

Existe ese escepticismo. No hay verdad absoluta cuando observamos desde la posición inicial de nuestro existir cotidiano, esperar el bus alimentador del Transantiago o leer superficialmente las miradas emergentes de las personas que cambian de Andén a Andén, este mes de Marzo inclinado a las proposiciones de conmoción valorica.

Logros tímidos de la modernidad de Marzo 19, están repavimentando nuestras calles adyacentes al barrio que configura nuestras cínicas regulaciones humanas. Alternamos instantes de frescor otoñal con calores atípicos, por esto mismo, las disposiciones emocionales de las personas cambian vertiginosamente con lo cual se hace enigmático hacer del lenguaje una esfera de los asuntos humanos. Algo habrá que observar. Después de la lluvia infinita de segundos humanos intentando poner orden en sus vidas, aparece una evocación otoñal, un año llevamos.

El dolor humano se viste a la moda, el horario valle seduce con sus ofrecimientos viscerales que se inscriben en la memoria vulnerable de los habitantes del Chile profundo, proyecta su finalidad a Marzo 19. Así, vivimos enclaustrados en manicomios semánticos vinculados a ilusiones persistentes poco glamorosas, la opinión humana.

Un prometedor lenguaje otoñal nos ofrecerá para cambiar de mirada. Cambiar la mirada para cambiar el mundo. Con otras categorías conceptuales, sin embargo la ilusión persistente nos persigue. La vida misma, Marzo 19 y sus sufrimientos humanos están sujetos al lenguaje maravilloso del universo, la irrealidad verbaliza sus sueños de libertad.

Saber si estamos en tierra firme para pensar el mundo humano, compleja profesión de fe, invade nuestra dudosa inmanencia psicológica. Hace que este mes vivido, Marzo 2011 sea una generación libertaria, así es, una generación que cuestiona todo aquello que expele a la “verdad”. En este caso, el peor enemigo de la verdad no es la mentita sino la convicción.

Un fenómeno de la vida, existir aquel dia, no exento de comentarios insidiosos desde ese día hasta ahora, desde Febrero 27 hasta Marzo 18, que nos dejó perplejos ante tanta indiferencia despreciativa de los totalizadores momentos otoñales que están por venir, Marzo 19 cumple su labor.

Un dia como tal que fomenta mis ansias de depuración picunche. Intuyo un amor inconmensurable a la vida. La vida. Amar la vida sin lógica, sin razones prescritas. De la misma manera, siguiendo con la apertura hacia la exteriorización de Marzo 19, sufrir humanamente, son aspectos demenciales para la razón humana, sin darnos cuenta de nuestros silencios veraniegos, sus palabras escasearon.

Darle un sentido y significación al dolor humano, nadie esta excluido de esa divagación prontamente otoñal. Es un antídoto contra el paso del tiempo. Ayuda a entender sus fuerzas incomprensibles y azarosas. Con sus mezquindades humanas, cada dia que deja de ser par el mes de Marzo, obliga a jamás tomarnos en serio, pues Marzo 20 es un tenue segundo con susurros cuánticos.

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Un año

Cansado de tanto oír esa voz que violenta los silenciosos consensos patriarcales de una sociedad molesta por el carácter antidialogica de la civilización transcurrida mediante múltiples negociaciones con los hablantes históricos. Hubo miles de meses de Marzo que se caracterizaron por potenciar intensamente la labor de la observación.

El mes de Marzo con su sequito de animales tributarios, la venida del otoño aletargada por la tragedia de perder sus propias conspiraciones traicioneras, divulgan los vertiginosos experimentos valóricos que yacen en el Chile profundo. Y las hojas de otoño afectadas por el fenómeno de la vida piensan en cómo cambiar la mirada.

A pesar que todavía quedan pestes del verano, sus fetiches identitarios. De la misma manera, los actos de habla del mes de Marzo apuntan a encadenarse al carácter alucinatorio de pensar un día. Lisa y llanamente pensarlo. Un riesgo de alto glamour epistemológico. Después, los paisajes internos del Chile profundo, en “off” y en “on” son cómplices del mismo motivo generacional.

No existe día superfluo para el mes de Marzo. Surge permanentemente la imponente empresa humana de conocer las relaciones laberínticas, por un lado, de las horas como una situación concreta de dominación y, por otro lado, acciones perplejas de las personas en la rutinaria escolaridad de sus abismos veraniegos.

Otro regalo para el mes de Marzo, tanto un año como sorprendentes regalos valóricos a la más variada comunidad humana en movimiento, y alguien lo intuye. Nada sabemos.

Disueltas en una congregación de breves comentarios anclados en trashumancias religiosas. Religiones sin éticas prescriptivas, incluso durante el mes de Marzo siguen existiendo. La existencia de las mismas describe un estado de ferviente búsqueda existencial de los seres humanos. Un hondo sentido del sinsentido poseen los habitantes de ciudades diversas al darse cuenta de que nada es para siempre.

Mientras envejezco y existo, en realidad, todavía en el mes de Marzo, aspiro a observar concienzudamente esos abismos éticos que envuelven, esconden y atormentan a los seres humanos, cuando viven bajo la hipnosis del condicionamiento social, en sus locuras de purismo cultural dadas a conocer por el mes de Marzo.

Se generan alrededor un permanente movimiento de secuencias éticas, ese día, cambio la manera de mirar el mundo.

Lamentaciones cotidianas de la razón humana actuando raramente en cuanto a la presencia omnipresente del sufrimiento humano junto a las calamidades de las mismas ante todo evento de baja asunción veraniega.

Bailan y bailan los días, Marzo anuncia Abril con la percepción de vivirlo todo y nada. Angustias con contenido melódico. Una voz que clama, los días de Marzo, por ese nada personal que debemos vivirlo.

Mías esas vacilaciones éticas por provocar. Servirá, por cierto, la fugacidad del instante dado. Viviéndome en los días de Marzo, de lo observado, luces y sombras en la comedia de bipedismos intramundanos, cualquier día de Marzo, señala el orgullo de pensarse indefinidamente. Es lo único que tengo.

Lo calamitoso de no poder totalizar momentos junto a las memorias del lugar sagrado de Marzo, el dialogo con los otros días. Días confabulados para observar la caótica esperanza de redención de los seres humanos.

Pertenecemos a una comunidad lingüística de mutilados procesos veraniegos, y los días siguen envejeciendo, ínfimos espectadores de este drama , el escepticismo de Marzo para con el dolor humano.

Un año

Un año. Un complejo decir humano cuando te preguntan por su significado. Ese significado que nos estremece, un año más. Sinónimo de vastas experiencias. Diversas experiencias humanas acontecen durante este mes de Marzo.

Es el mes de las impresiones fuertes y de las percepciones criticas de la realidad existente. La realidad empírica de este año cumplido incita a una recapitulación de lo vivido, ayuda, bastante más, un esclarecimiento de proposiciones otoñales.

Palabras y acciones encuentran su emergente problema, adecuarse a los tiempos históricos actuales, l tener conciencia de la realidad que irrumpe a este próximo otoño bicentenario.

Si estamos en la intimidad siniestra de las palabras, entonces esas palabras que nacen producto de un consenso lingüístico dotada de sentido afectivo preservaran en su objetivo humano, estar dedicados al caos.

Dedicados al caos. Imaginaciones paganas. Una imaginación extrema para considerar la idea de la redención a través de vivir el día a día de lo devenido. Algo sublime acoge a nuestro compartir colaborativo con Marzo.

Nacen perdiciones azarosamente educativas, no planificar tu viaje. Luego. Instantes pulsionales abiertas al dialogo y a la reconciliación.

Constantemente vivimos eso ante cualquier indicio de debate. No se debate en nuestro país. Automatizados estamos por idiotismos estandarizados que profesan el arte mismo del reiterar majaderías semánticas, igualdad de oportunidades.

Existe un miedo, pavor y cobardía, por ejemplo, a la eclosión de discursos de dominación y a estrategias tácticamente bien conducidas. No hay caso. Escasas discusiones, poca inversión de valores establecidos.

Esos valores establecidos que pueden aparecer en otras circunstancias republicanas con la atenuante que no te lo tomas en serio. Estoy riéndome. Fraudulentas risas existen cuando observo, esto es, durante el mes de Marzo, en los contornos callejeros del paradero del troncal del “Transantiago” a una decena de perros corriendo desquiciadamente hacia un objetivo común, son liberales de “ninguna parte” al mismo tiempo aquel bus que sirve a mis propósitos gregarios demora unos 5 minutos.

Esos minutos se asemejan a un concierto de silencios vernáculos con el instante preciso de develamiento vital. Lo vital de observarlos y admirarlos por su capacidad inagotable de ser lúdicos. Un lenguaje a su manera junto a sus dialectos diurnos.

A la sazón observando a mis perros concibo la idea de que están jugando a ese juego llamado vida, a saber, encuentros tácitos con la negación de saberse fracasado ante el holocausto del tiempo transcurrido durante esos minutos. La inversión de valores ha dejado su huella insondable.

Ocurrieron estas narraciones extraordinarias al fragor diurno de un cambio de mando. Marzo 11 solo aparece como casualidad provocativa. Gracias a esa observación a esos amigos apasionados, los perros, una negación de la voluntad de vivir mientras no pensamos más allá de nuestros estados de conciencia veraniega.

un año

Seres humanos asfixiados. Pero este mes de Marzo cumple con lo previsto, un lugar para el cambio de mando que interpreta de modo integral.

Criticar enfervorizadamente los valores morales instituidos por algunos hombres de sana imaginación dogmática y ahítas ficciones históricas. Eso es lo que hacemos. No nos damos cuenta mientras tanto el universo juega con nosotros. Por el solo hecho de ser Marzo no implica inmunidad veraniega.

Un exceso de aparente humanidad nos dialoga, en definitiva, con los estratos de sensibilidad otoñal compartidos furtivamente por las personas, pero dudan. Dudan de la supuesta inhabilidad de los días de Marzo par captar los mensajes intuitivos del cambio de mando.

Divisas existenciales que venden servicios funerarios a los ilustres instantes de fecunda realidad opresiva. La realidad opresiva anida en nuestras situaciones. Son situaciones humanas.

Captar y vislumbrar las situaciones límites que trepidan implica un acto de locura contra el carácter alucinatorio del mundo humano. Ese mundo humano inclinado hacia lo confuso.

Las confesiones mundanas del mes de Marzo fomentan infinitas formas de interpretación, un año y su palabra. Es un año.

Un año que cumple con sus obligaciones éticas, dejar de ser. Un proyecto inacabado, ahora, este año surge como algo digno de ser narrado. Narraciones dispersas con sus confesiones insumisas.

Cada día es un instante de conversión dialógica. Sin embargo, narrarlo significa usar al lenguaje como un instrumento de valoración ideológica.

Ideológicamente cuestionable pero intensamente misterioso. Misterios sin resolver, una expresión que cabalmente encuentra su verdad en lo cabe al uso humano que hacemos del lenguaje. Solo intentos de entendimiento humano.

Así pues, se sigue viviendo en aquello en lo cual estamos embarcados, volcarse hacia lo absurdo de mirarse. Mirarse. Un año dado a empatizar con los pedagógicos coloquios del ahora, vivir en sociedad, un contrato social impecablemente modelado por los otros.

Vivirse en la cotidianeidad de la modernidad, no esta exento de esto Marzo, ofrece un anecdotario de compromisos voluntarios, somos adictos al mundo exterior, ignoramos su sideral importancia, que convergen al otro lado de las situaciones triviales que nos suceden en nuestra vida.

Nuestra vida duramente fragilizada por las calamidades de la existencia humana.

Decesos conceptuales aparecidos día tras día, muertes simbólicas de los momentos humanos, ayuda la forma otoñal de Marzo para explicarlo, nativo silencio conciliador, hace de las suyas familiares. Además. Su familia radica en esculpir en el tiempo influencias emancipadoras. Volvamos a lo nuestro.

La vida ejerce su influencia totalizadora. Sorprendentes estados de inclusión valórica existentes tras Febrero 27.

Un año

Días que suceden y horas que observan. El tiempo humano ha sido violentado inexorablemente por le lenguaje del Marzo, inmediatamente, estamos a la defensiva en cuanto a lo que queremos verbalizar. Un año de lenguaje humanos alucinantes y de aventuras desquiciadas de los experimentos valóricos. Así ha sido un año, pero algo más.

Siempre existen las preguntas con sus respectivos actos de habla. Esos actos de habla con dosis prescriptivas de aprendizajes significativos. Dudas que emergen pero con la hipocresía bien asegurada.

Malditas percepciones que critican cierta realidad humana en concreta y no en contra del letargo generacional de muchos meses de Marzo carentes de Algo.

Un puesto en el cosmos, nada mal para un mes que actúa como mero pasatiempo existencial de nuestro nativo aburrimiento. Cuestionamientos propensos a caer en la tiranía de las costumbres.

Vamos hacia el cumplimiento de 3 meses de interpretaciones sesgadas y de firmamentos corrosivamente gregarios. Vivir en sociedad y ser plena efusión libertaria en Marzo, perdidos en el Chile profundo, simboliza la belleza de relatar milagros inesperados dentro del imaginario colectivo de este cambio mando, no conduce a obviedades republicanas, algo llego a su fin.

Para el mes de Marzo esta sobrevalorado como sentido de pertenencia no tener algunos destellos de misantropía. Un diagnostico diferencial.

Es un mes de vacilaciones vocacionales. Alcanza su majestuosidad cuando logramos construir a partir de este año un proyecto de vida inconcluso desde la narración de lo acontecido. Muchas cosas humanas al mismo tiempo muchas miserias cotidianas.

Nuestro tiempo veraniego esta llegando a su fin. Es así como llegó Marzo para quedarse durante 31 segundos. Nuestro Tiempo no apura la causa de los inquisidores históricos, una epifanía de los picunches bien alimentados por los tiempos biológicos.

Críticas y otras críticas que ponen en cuestión lo establecido durante milenarios encuentros con los pecados capitales. En unos minutos se decidió un proyecto de sanación humana, no lo sabemos a cabalidad.

El mes de Marzo y las críticas. Criticas al corazón mismo de la condición humana que actúa conforme a sus relatos valóricos. Este mes de Marzo esta sujeto a la estructura de dominación hecha carne por miles de años de “contrato social”.

un año

Dialogar con la sensación viviente que lo perdemos todo. Una poesía de la dimensión desconocida de que no estamos solos. Dialogar con este mes de Marzo es dialogar con la manipulación exponencial del hoy. Descúbrelo, sal y confróntalo.

Algo de autorrealizada educación formal cuando despertamos en alguno de los días que pertenecen a Marzo, momentáneamente.

Significo rarezas significativas, ese año que dice cosas extrañas, incitadas por la limpieza cotidiana del mes de Marzo para tomar consciencia del duro peso de los días con sus tributarias esperanzas revolucionarias. Esperanzas encauzadas hacia lo ignoto de pensar cómo podemos entender el principio originario de la revolución, por lo menos me lavo los dientes.

Sigo en Marzo. Metiéndose a eso que no sabemos. Gentes que leen lo que deben leer sin buscar el tiempo perdido. Nos engañamos constantemente respondiendo preguntas equivocadas, en cambio sus respuestas se nutren de tensas calmas bibliográficas y de mutismos subsidiados por la incapacidad de confesar lo que sentimos. Buscando instantes , amando ausencias, enamorando diálogos, leyendo vidas humanas, observando miserias pluricelulares, analizando adicciones personales, valorando conflictos rutinarios, ironizando sobre la marcha ideológica de los “revolucionarios” de ojos dilatados, riendo de lo frágiles que somos al estar besando recuerdos inexistentes, llorando con la complicidad del Contrato Social, creando ficciones que nos sueña, frustrando cuando veo que los otros son algo sin retorno, atormentando por el sentido de la vida , viviendo al limites de las posibilidades del mundo, envejeciendo sin darnos cuenta que el “año nuevo” es democráticamente espurio, asumiendo todo aquello que permita emanciparnos, creyendo que todo el mundo miente, ignorando esa realidad pesimista que nos ofrecen algunos personajes de “horario valle”, comprendiendo esa oscuridad de entender a las mujeres desde la provincia acotada de un lunes por la mañana, insinuando totalitarismos pedagógicos y danzando bajo el ironizar holístico de lo que somos al intentar entender al otro.

Sería tan sublime comprender en su totalidad cotidiana esas búsquedas que ilustramos mediante preguntas con sus respectivas preguntas.

Son esas ínfimas demostraciones de afecciones pulsionales, emocionales y viscerales, que emergen durante este mes de Marzo, refleja un infinito ofrecimiento de la experiencia como tal en tano demostración de riqueza vivencial.

Este mes de Marzo alberga una secuencia ilimitada de situaciones límites vinculadas con el aparecer radical del actuar humano con respecto al juego peligroso que propone la vida misma.

Simples demostraciones al ritmo de la vida. En este sentido, que se cumpla un año, algo dice, impone un modo de ser.

domingo, 13 de marzo de 2011

Un año

Un año de contiendas humanas y de melodías planetarias. Intuiciones. Queriendo penetrar los entresijos del divagar domestico después del empirismo asumido por este mes de Marzo. No me dejo hacerlo sin algo de sujeción moral para entender que todo resulta complejo cuando queremos estar encadenado al querer humano.

A cada lugar asignado por la sanción social tras el paso silencioso de los días, o en “horario valle” o en “horario punta”, emerge un manantial de efectos emocionales. Curiosa manera de entender las consecuencias humana desde la mirada del mes de Marzo que dialoga con los espacios acotados del Chile profundo.

Apariciones fugaces del Chile profundo. Miserias compartidas. Las miserias valóricas estando viviendo en sociedad, relaciones de poder entre un mes de Marzo asumido como tal y el lenguaje narrador de la misma, expresa la loca aventura de la vida humana por poner orden en todo aquello que no podemos verbalizar. Explicaciones insatisfacciones.

Así es. Explicar las inescrutables interpretaciones que nos ofrece cada día de Marzo, y enfrentamos a la vida con sus breves comentarios confrontados con sus miedos verbalizados impecablemente por los hablantes desde dentro de una comunidad lingüística, Chile profundo.

Los días de Marzo tienen un espacio reducido de acción ciudadana ante la constelación semántica de los prejuicios humanos, el cambio de mando ha sido violado en su sensatez significativa. Cumple su deber de legitimar un estado de cosas existentes junto a los juegos lúdicos del lenguaje cotidiano.

Y lo sabe muy bien. Sin embargo, la juventud medrosa del Chile democrático, hijos de la Concertación, confunden la reflexión critica con la domesticación de la modernidad cotidiana.

Sentimientos de asombro indubitable cuando observamos esos dramas en relieve humano eventualmente situaciones domesticas que dinamizan el devenir soberano del ser humano con burocráticos engaños pulsionales y sus inexpertas construcciones psíquicas. Ocurren en la esfera de asuntos humanos del mes de Marzo.

No hay posibilidad alguna que este mes de Marzo pueda encontrar su sentido, si apela a las típicas expresiones asunción discursiva para describir las evidente complejidad de saberse humano, más aun, encontrar la respuesta al problema de los problemas, no solo para Marzo y los próximos meses sino que también para el sano entendimiento humano, la intersubjetividad humana.

Podríamos conversar feneciendo, y no encontrar la verdad capital de este misterio enriquecedor. Bello, intrincado y cósmico.

Un año

Complejos culturales acompañan a Marzo, civilizaciones acotadas, construcciones psíquicas inconclusas, educaciones prescritas por vaticinios ideológicos y algo de heroísmo anónimo cuando captan la locura de asumir el riesgo de verbalizar el sufrimiento humano. Enamorándonos.

Alguien quiere enamorarse, es un enamorarse precozmente del inocente concierto de primitivismos otoñales, alguien susurro un “cambio de mando”.

Un historia de la voluntad humana que sigue su narración atípica, millones de anónimos héroes intentan convencerse de que nada es para siempre. Somos boyantes calamidades pluricelulares pero labramos vida. Ahora. Algo ocurre en Marzo. Su única verdad capital es que este mes de Marzo instituye su labor pedagógica: estar dedicados al caos.

Escasa publicidad contiene este habito vivencial producto de múltiples prejuicios culturales así como de restauraciones patriarcales que censuran nuestro haber creador, sigue apareciendo el mes de Marzo. Una geografía de la dimensión existencial.

Este mes de Marzo asume su resignación respecto a esto, las situaciones concretas de opresión que afectan a los seres humanos.

Cumplimiento experiencial de un año que se dice como tal, días sujetos a la realidad espacio-temporal de lo aparecido, no se puede dejar tranquilo a todo el universo tiránico de encadenamientos mentales vividos por mi país llamado Chile, vislumbra la importancia de llamarse Marzo.

Junto al mes de Marzo, un año más. Ame las cálidas palabras de un héroe anónimo, el lenguaje narrador del mes de Marzo. Absorto de saberlo todo, este mes sabe de la inclinación hegemónica de los bípedos de convertirse en plagas antropogénicas.

Pero existen huellas profanas. Lo profano comprende lo caótico de somos en el horario en “off” dentro y durante el holocausto del tiempo, Marzo sabe eso.

No bastan las explicaciones históricas ni las objeciones de conciencia desde la mirada sesgada de los mese que le precedieron, Enero y Febrero, respecto al cumplimiento de un año, un cambio de mando existencializado por diálogos dispersos de los ángeles asesinos, un Chile profundo, dispuesto darse cuenta de lo que somos.

Vida, política, moral y caos humano. Esas son los primos hermanos del mes de Marzo.

Estos 4 personajes están caracterizados por actuar conforme a sus concepciones adoctrinadas. De la vida podemos decir que abarca la totalidad orgánica e inorgánica de los seres vivos, incluyendo a los seres humanos, este fenómeno resulta complejo cuando durante un asado dominical le preguntas por su nacimiento originario.

Pero asume sus costos valóricos cuando empieza a narrar sobre uno de sus sueños de libertad, el hombre.

De los demás, hemos de señalar que han logrado ser construcciones humanas de la mas diversa extirpe identitaria. Ante todo durante la historia personal del mes de Marzo, se cumplió un año, desde Febrero 27, con sus entramados hermenéuticos y con sus absurdos lingüísticos. Viviéndose en la incorregible conmoción veraniega de entender, a duras penas, que nada es par siempre, el advenimiento del otoño.

Un año

Llegó un nuevo día. Pero sigo optimista. Por razones atípicas. No sigo el principio de inmediatez picunche. Muriendo cada segundo que transcurre, por esto mismo, adopto una postura descreída sobre prejuicios instituidos como hábitos moralmente legitimados por interpretaciones humanas. Solo eso. Mi día y sus interpretaciones humanas.

Regalan ofrendas éticamente descriptivas no así prescriptivas. Es un día provisto de costos valóricos y de majaderías semánticas que alberga este mes de Marzo. Un año.

Buscando. Este mes solo es un pretexto. Ansias de dominación totalizante. Totalizar los instantes del mes de Marzo significa captar el intuitivo mensaje de las parcialidades silenciosas que entrañan esos instantes a través de los seres humanos.

Un mes que capta la vocación gradual de su propio habitar patriarcal se acerca el otoño. Un otoño que dulcifica la perspectiva del tiempo humano con sus contradicciones éticas.

Descripciones humanas inconclusas debido a la condena inmisericorde de la libertad. Una dulce condena condimentada con intentos de verdad mutilada, la duda. El mes de Marzo y la duda.

Cada realidad humana en concreto, recién estamos a Marzo 11, no aspiremos a mucho en tanto genuinos exponentes breves comentarios pulsionales, han ocurrido intensas negociaciones con la realidad.

Un acto de coacción permanente, la moral con carga totalizante y totalizante, implica saberse consciente de que existen, en principio, 12 meses del año. Por eso dije “en principio” porque nada es lo que aparece. Esto, por cierto, incluye a nuestro cambio de mando.

Vida sobre este planeta tierra. Vida sobre Chile. Y muerte sobre todo aquello que expele a prescripciones empíricas. Dispersiones otoñales ya llegaron a mí. Un evidente estado de perplejidad colérica al tratármelas con lo que observo. Observo un mundo exterior que aparece caóticamente. Lo siniestro de estar encadenados a una supuesta realidad.

Esos siniestros encuentros con la cruda realidad humana en concreto, descubrirse como predecibles narradores de idiotismos gregarios, sobre dimensionar el propósito republicano del “contrato social”, alguien debe pagar el costo.

Expiando mis obviedades vivenciales, acotando esa pasmosa inestabilidad emocional que embarga, son presagios predicadores de profundos paraísos delirantes.

Lo delirante de aniquilar la existencia orgánica de creer que tenemos control sobre nuestras vidas, miedos latentes al despertar un lunes por la mañana. Ahora Marzo lo vive, después serán otros los cómplices.

viernes, 11 de marzo de 2011

Un año

Es la conciencia subversiva de poner en cuestión la ciencia de los hechos humanos, la experiencia ingenua del mes de Marzo, considerar que ese cambio de mando es progresista.

El progreso humano confundido con las anónimas revoluciones que yacen en cada juicio final dentro de lo cual los días de Marzo hacen su trabajo joyería valorica.

Valores instituidos, censuras deliberadas pero algo de autorrealización otoñal. De repente dedicados al caos esos personajes que jamás se toman en cuenta pero que convergen en un solo misántropo padre, el universo.

Una dialéctica picunche de colosal magnitud gregaria baila al fragor del cambio mando. Ya fue. No obstante su labor irónica, este mes de Marzo acontece unido a silenciosas calamidades de la existencia humana: enfermedad, vejez y muerte. En efecto, somos breves comentarios inmersos en la boca que quiere pronunciare se silencio, el universo.

Siguen los cronológicos días de otoños advenedizos, recién estamos a Marzo 11. Con que hemos cumplido un año. Incluso la dimensión republicana hace de las suyas familiares, todo el mundo miente.

Irónico resulta saber que la palabra “mundo” se usa como si fuera algo que expresa absoluta claridad explicativa, pero es oscuro saber su verdadero contenido. Puede ser como o se asemeja a intentar “conocer” lo que quiere una mujer un Lunes por la mañana.

De un día para otro, inventos humanos para intentar vencer las miserias humanas bajo el inflijo acusador de los muros de la moral oficial, verbalizar a Febrero 27 como acción política.

La vida humana y sus tensas calmas aspiran a cambiar esos subterráneos lugares sobre los cuales se pierde el pudor de ser consciente de tu existencia, respirar el aire café de la libertad con reparos bicentenarios.

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Un año

A veces estamos silenciados por los consensos lingüísticas de Occidente, transformar la palabra que nos permita significar tras lo que se conoce. Sin embargo, para el mes de Marzo decir las cosas por su nombre es un acto revolucionario. En ocasiones, los seres humanos asumen teorías sobre el significado. Ese significado devela muchos criterios de alocución valorica.

Problemas de los problemas, significaciones conceptuales que navegan por los caminos otoñales del mes de Marzo. Se cumple un año del cambio de mando.

Es un día en la vida de alguien. Aparecen simbolismos paganos y desaparecen dogmatismos afectivos. Palabras tras palabras describen instantes humanos de concretas opresiones valoricos así como de intensas historias anónimas. Esas historias anónimas que se autocensuran cuando emergen altisonantes encuentros declarativos de los meses precedentes, interpretamos las convicciones de los otros.

Un año que tuvo sus vocaciones veraniegas. Ocurrido el día cumplido surgen indicios de incertezas caóticas, creer que entendemos a los otros mediante el lenguaje. Ese el umbral de incertidumbre que ofrecen las palabras junto a sus analíticas experienciales. Un mes de Marzo siendo 11.

Es el 11 de Marzo del 2011, y nadie me pregunto. Son esas complejos momentáneos de fragilidad humana, un concierto de asunciones inconclusas, un día cuyos hábitos de comportamientos estandarizados encarnan aquel numero. Preservaciones cotidianas de los seres humanos al actuar como cretinos tratándose de la libertad como acción inconclusa.

Las palabras de Marzo. Singulares maneras para construir un universo de observaciones controversiales. Sabemos que las palabras significan algo. Pero ese algo esta sujeto a la dimensión humana del lenguaje ¿Qué sé cuando conozco un lenguaje?

Una realidad humana en movimiento comparece ante la esfera de asuntos otoñales instituidos durante este mes de Marzo. Un lugar en donde el mundo adulto teme a las irrupciones rutinarias del cambio de mando. Un momento que conservo sus segundos de ritualidad picunche. Fuimos consecuentes.

Una estética de la dimensión desconocida para los habitantes anónimos del Chile profundo, diversas experiencias que complementan nuestros precoces entendimientos sobre las hojas de otoño del mes de Marzo.

Unas hojas de Marzo modelan, narran y socializan encuentros indecibles con las situaciones límites que protagonizan esos ilusos conscientes.

Un año

Un año que alude momentáneamente a un cambio de mando. Recuerdos republicanos acuden al encuentro con el hoy. Estamos en Marzo 11. Alcanzando prontamente un próximo otoño. Un año que ha sido narrado, descrito y asumido por inclaudicables mundos adultos que desconfían de las certidumbres autónomas de las utopías colectivas.

Habitantes que se comportan de manera rara. Son miles de singularidades sujetas a una moral de rebaño. Constreñidos a las bases de sustentación ética impuestos por tradiciones delirantemente estandarizadas. Paradójicas muestras de candor vivencial cuando tenemos que hacer uso de las palabras para creer entender al otro.

Estamos siempre muriendo, esos segundos que nos condicionan. Incluso en el Medio Oriente algunos segundos se atribuyen un lugar en el cosmos. Heterodoxas horas comprometen los juicios valoricos de los periodistas.

Delirios cotidianos, miradas superpuestas y cinismos gregarios. En cualquier lugar del planeta tierra emergen operaciones humanas más allá de las expresiones orgánicas de la vida misma, vivir. Es un espacio sagrado que entraña juicios dispersos cuyos creacionismos humanos asumen sus delincuencias epistemológicas. Es un día que cumple su cambio de mandato.

Insisto en la puesta en marcha del mes de Marzo para vérselas con la realidad humana en movimiento. Sucesos vivenciales corroídos por la profesionalización de la moral oficial. Un otoño místico susurra los estratos de aprendizaje significativo de las voces humanas que describen proyectos inacabados de asunción vocacional, tener conciencia de la realidad de Marzo.

Una asfixiante carga de realidad provoca en este mes de Marzo con sus locuras dialógicas tendientes a interpretar la temporalidad finita de cualquier día que pertenece a su escenario otoñal. Días y muchos días que ratifican las experiencias humanas inconclusas y sus palabras misteriosamente significativas. Vientos de cambio para los días de Marzo.

Algún día será un año más, pero ahora es un año que refleja la densidad resiliente de un año que tiende a la ficción. Ficciones demócratas que giran en un mismo lugar.

Alguien ejerce aventuras cotidianas en las regiones oscuras de la subjetividad humana, Marzo sabe de otoñales éticas.