lunes, 31 de enero de 2011

Despues de la lluvia todos somos empiristas

Quise detener el tiempo vivido. Fui un ingenuo en creer que se podía hacer con las oxidadas utopías colectivas de Occidente. Una perspectiva algo cuestionada por sus deliberadas muestras de sumisión ciudadana y por miedos gregarios. Enero perplejo ante las infinitas confusiones con el dia anterior.

Cambiamos. Pero lamentablemente la corriente del Tiempo carcome nuestras ansias de totalización reflexiva. Es una latente angustia. Si pudiera no ser nada mientras vivo en este insidioso sueño. A veces es sueño convertido en concretas vivencias personales, dicen por ahí. Y sigue haciendo calor allá.

Sin embargo, una oportunidad nos ofreció este mes de Enero para mirarnos sin piedad, sin obsecuencia, sin sumisión y sin dejarnos engañar por nuestros egoísmos. Así es como apreciamos el cálido néctar del autocuestionamiento. Algo hay que fomenta locuras cotidianas.

Vivir, amar y hacerse dia a dia. Sin embargo, estamos envejeciendo. Lo insobornable del envejecer humano nos debería permitir esclarecer ciertas situaciones que pasan por nuestras propias narices. Vamos tejiendo en los vaivenes insurrectos de la mente humana algo de autorrealización.

Ese día ¿cual fue? la caída hacia las palabras gastas, deterioradas y extenuadas cumplieron un ciclo de emotivos salvajismos comunicacionales. Todos los días de Enero emergen cantidades extraordinarias de valor moral. Creemos creer que tenemos la opción cierta de filtrar los valores morales previo conflicto entre los seres humanos.

Cada dia tiene su opción abierta al caos cotidiano. Jamás ha dejado de estar la experiencia, ese fenómeno de la naturaleza salvaje, los equilibrios planetarios del vivir repentino, cuando se le ha necesitado. Nos ayuda. En esto, la experiencia es lo suficientemente compleja, misteriosa, mordaz y paradojal para comprender los cánones culturales del menesteroso Occidente.

Nuestro Occidente, Enero y el Chile profundo. Son tres hermanos vinculados entre sí pero atormentados por las señales de una autocomplaciente democracia. Aquello que impone extenuantes criterios de salud libertaria.

Por el momento, salgamos de este tema complicado. Volvamos a lo nuestro. Aparecían soledades engañosas que no hacían sacrificios por la bondad humana sino permitían ver con la máxima claridad pero era su contrarío, entender los recursos vivenciales que entraña cada dia de Enero. Un mes que me ha dado mucho en términos de locuras cotidianas y de sinsentidos valoricos. Pensamientos furtivos congregados en la corte sepulcral por excelencia, el libre albedrío.

Arrojarme a los abismos desesperados de ir al otro. Eso intento cada vez cuando alguien se acerca a mí. Riesgos lúdicos y aventuras comedidas. Un asunto imposiblemente comprensible cuando estas dentro del presente mismo ¿algo podremos hacer?

Despues de la lluvia todos somos empiristas

Aspectos demenciales tratados como tal, las escuelas de mentiras instituidas por Occidente, sociedades de consumo y con escaso sentido del recato veraniego, esperamos encontrar ese camino.

Siguiendo ese camino. Un camino en donde la narración de situaciones humanas están revestidas de la tiranía de las costumbres y del cadalso de los tiempos históricos. Finaliza la misión estratégica del mes de Enero, ser maestro de la sospecha.

Es mi vida, y continúo escribiendo. Intentos de poder escribir. La palabra escrita con sus demenciales interpretaciones, acá, entra a jugar la vida ¿será una encerrona? Esa caótica orden de ese lugar aventurero inconfesado, es una encerrona. No solo el mes de Enero sabe sino que también sus majaderías cósmicas. De la misma manera, este mes, aparecen engendros vocacionales, buscarse. Es un maestro de la sospecha expectante ante el caos volitivo que ofrecen los seres humanos. Siguen las preguntas. Esas preguntas indisolubles de su poder hipócrita. Hipócritas miradas veraniegas, tal vez, respuestas a situaciones humanas alejadas del dogmatismo ilusorio del Hoy.

¿La miseria humana sobreabunda en todo aquello que simbolice estar encadenado al querer humano? ¿Porqué hacer de Chile, estos últimos 200 años, un aborto sublime? ¿La bohemia veraniega durante nuestro Enero ha sido vulnerada por el paso del tiempo? ¿Podemos descubrir la secreta elocuencia tras la experiencia humana cuando estamos momentáneamente compartiendo con enero? ¿Podemos hablar de nueva genealogía de la moral al estar en conflicto con aquel 2010? ¿Jugar con el Tiempo de Enero y sus días es poner en cuestión los rituales de Occidente? ¿Estamos preparados, los habitantes anónimos del Chile profundo para penetrar la mirada de los otros? ¿Por qué vivimos sumidos revolucionarios automatismos cotidianos, nadie escucha a nadie, y nadie parece asombrado? ¿La vida merece ser vivida? ¿La educación es el epilogo de incestuosas alianzas con los juegos de la historia? ¿Significa algo ser, o ser de Derecha o de Izquierda, en tiempos genéticos en donde nadie escucha a nadie? ¿Cada dia vivido por nosotros es un acto de subversión ante la corriente del tiempo, si es así, acatamos los designios azarosos de Enero? ¿Hasta cuándo viviremos en función de los demás? ¿Febrero posee un recordatorio de lo que vulnerables que somos al no ser dignos de nuestro propio sufrimiento? ¿La música es la historia universal de la voluntad?¿El Tiempo y el amor juegan siniestramente sus propios espejismos engañosos y, a la vez, cómplices de un drama con historias repentinas?¿somos animales extraños en constante mutación aleatoria o seres en perpetua sorpresa de existir?¿ la pedagogía del vivir viviendo, solo estar ahí, aporta valoraciones descriptivas al misterio de los misterios, la vida?¿ cómo se logra entender la excelsa estupidez humana al tratar de negociar con la realidad?¿el convertirnos en breves comentarios, los seres humanos, es el epilogo de un proceso de nunca acabar, irreductible y mutilado?¿de qué se trata vivir con sentido?¿la verdades mutiladas de Enero, representación de lo asumido, conduce a un abismo pensante de optimista visión planetaria?¿qué hacer con las palabras cuando se sufre?¿la vida merece ser vivida sin sentido del humor?

De todo un poco hubo. Emociones dadivosa, juicios dispersos, miedos subyacentes, comentarios breves, verbalizaciones empíricas del hoy y ganas de dejar algo. Son simples preguntas.

Intrincadas respuestas, no lo sabemos, con previo aviso de los trabajadores infatigables sobre cuales aspira estar el profesor Jaime, dejar huellas. Uno anecdotario de dispersiones lingüísticas sumados a las intratables experiencias humanas que cada uno de esas preguntas disemina ante todo es un espectáculo con el planeta tierra.

Despues de la lluvia todos somos empiristas

Lugares sin sentidos absolutos. Tenemos dudas. Aparecen. Espacios raros pululan en esos bosquejos de bipedismos alucinantes, seguir luchando.

Intuir el duro peso de estar encadenado al querer humano. No siquiera esos infinitos consensos de siglos estelares pueden describir claramente su principio originario.

Esas respuestas que le encantan a los niños, periodistas hechos niños y a los políticos encarnados en niños. Benditas preguntas que componen los hilos de mi atormentada ansiedad por enamórame de la realidad, milagros inesperados.

¿Qué hacer con las palabras después de cualquier dia de enero? ¿El mes de enero fue el instante fecundo para interpretar los encadenamientos mentales década quehacer cotidiano? ¿No sabemos vivir al estar conversando con al realidad caótica del otro?¿quiénes somos en esta realidad que despertamos, un mundo que ilusiona? ¿Es el libre albedrio, que usamos al vivir instantes ,el que sufre de sus silenciosos veraniegos?¿envejeciendo cada dia de Enero y sus aventuras cotidianas ayudan a confrontarnos con nuestros fantasmas identitarios?¿Incapacitados para curar las heridas identitarias de un Chile profundo?¿ entendemos lo simbólico de ser hombres anclados en este planeta Tierra, y de sobrevivir con dignidad?¿ nuestro Universo habrá soñado que escuchaba a nuestro planeta Tierra mientras vivimos nuestras propias lecturas veraniegas de la realidad de Enero ?¿ los “rotos” son narradores de este carácter alucinatorio de cuanto hacemos al estar de “vacaciones”? ¿Sabemos cómo actuar sin enredos emocionales, y no estar encadenado al querer humano al confrontarlo cada mañana gregaria? ¿Si nada es para siempre porque la gente actúa cobardemente ante la vejez, la enfermedad y la muerte? ¿Hubo alguien que captara la feliz hipocresía de saberse espectador anónimo de las grandes utopías de Enero 2011, Universo lo sabe? ¿Necesitamos de un querer humano para apropiarnos mediocremente de la condición humana?¿Existen conflictos de interés entre cualquier dia de Enero y dolor humano?¿ vivirse implica vestirse con ropajes de gregarismos lingüísticos? ¿La sociedad veraniega del Chile profundo propone proyectos humanos inconclusos? ¿Mintieron las heterodoxas horas transcurridas des de cada “año nuevo”, o sea, un dia hasta las profundidades cotidianas de lo queremos querer como ser humano? ¿Habrá algo que nos diga qué hacer ante el holocausto del tiempo al mismo tiempo poner orden en nuestra vida?

Simples preguntas para caricaturizar las debilidades humanas. Son preguntas lanzadas a anónimos lugares subjetivos sobre los cuales las experiencias humanas, más bien, las del dia a dia, nos permita configurar respuestas de impertinente valor veraniego.

La experiencia humana y sus regiones oscuras de su propia subjetividad, maravillas indecibles, este mes, condimentó fenómenos de complejos psíquicos. Estamos narrando.

Despues de la lluvia todos somos empiristas

Chile pertenece a este encantamiento insano, pertenecer a algo está sobrevalorado, pero cualquier dia de Enero le susurro desde su salvajismo inocente que tributó.

Sin nada que decir a partir de las perogrulladas alevosas que proponen nuestras palabras después de cada vivir existente. Todavía estamos vivos. Ni reforma ni revolución, enero ironiza, podrá salvarnos de las calamidades de la existencia humana.

En ocasiones, esas calamidades, vejez, muerte y enfermedad, están alertas, fugaces instantes de paz interior, alguien los ofrece. Buscando la concordia entre nuestras latentes calamidades y esas enfermedades sagradas que padecemos, ambas son formas de hegemonizar discursos de psiquismos familiares, gracias a la vida.

No se trata de cambiar, lo único que permanece constante es el cambio, sino cambiar la manera de ser libres dentro, de lo ofrecido por la mutilada unidad de los equilibrios bioeticos de mí amado país, de las alternativas que entrega el planeta Tierra al cumplir sus escasos 4500 millones de edad geológica.

Es una edad demasiada para los cálculos numéricos de Occidente. Amerita un análisis riguroso sobre la historia de las matemáticas. Bueno, no lo sabemos. Solo seguimos evolucionando conforme a patrones de mutación cotidiana.

Cambiar la mirada. Es algo terrible para la agenda de nuestras adicciones personales. Ser libres significa un caótico estado de gratuidad simbólica. Sus soledades contextuales dudan.

Un deslumbramiento de lo bello, sublime y éxtasis sobre una indagación humana en los entresijos del sufrimiento chileno. La secreta elocuencia de hacerse preguntas sin respuestas pertinentes. Diseminando voces que escuchan al leal mes de Enero haciéndose preguntas sin la ambición de tener respuestas.

Vi, observe y trabaje con el vivir veraniego. Un tal viernes nos golpeo apasionadamente. Estaba obcecado por encontrar nuevas formas idílicas de entender el transcurrir sinuoso de nuestra narrativa vivencial.

Ovulando realidades veraniegas a todo aquello digno de ser narrado, los silencios sugestivos de ese mes pasado. Un dia más.

Sobreviviendo durante enero 2011, y el peligro de estar vivos sin ser lucidos espectadores y aprendices de la miseria humana y sus involuntarios actos de adicciones emocionales, derivaciones estivales hacia un cambio de mirada decadente, corrosivo e intimidante.

24. Entonces, infinitos consensos de siglos estelares se conjugaron para ilustrar preguntas sin respuestas capitales. Todavía estamos en enero. Ahora, esas respuestas expectantes jamás llegan, el intimidante silencio de la realidad. Esa esfera de incomprensiones cotidianas. Vivir en enero.

sábado, 29 de enero de 2011

Despues de la lluvia todos somos empiristas

despues de la lluvia todos son empiristas


Enero tiene ganas de dejar huellas al mismo tiempo dejar presente lo referido a los despreciados equilibrios planetarios ¿habrá preguntas para aquello? Comprenderlo resulta estremecedor. Sabía que era la oportunidad de decirlas, ya que después el olvido de lo pensado se diluye como el orinar humano en el océano.

Un océano como algo difícil de definir. Apenas somos un fiel reflejo de un proceso ilusorio, errante y fugaz, las dudas del presente asumido por Enero 2011. Gracias a cualquier cosa que tienda al caos.

Descripciones humanas inconclusas yacen en nuestro Enero. Un entramado de recuerdos líquidos, de encuentros sexuales republicanos, historias anónimas, conversaciones revestidas de torpeza emocional, de amores veraniegos en cualquier dia de Enero, de violencias lingüísticas ante lo que se parece a diario, de religiones políticas convencidas junto a sus totalitarismos facticos, de diálogos televisivos hablados para difundir catástrofes cotidianas, de teletones discretas, de complacencias republicanas, de decadencias etílicas tercermundistas y de pensamientos dispersos en todo aquello que enamoraba mi realidad, hicieron de este cataclismo mi oportunidad hacia una física de las posibilidades con algo de súbita autorrealización rusa.

Preguntas que satirizan, cuestionan y alimentan esos momentos planetarios, cósmicos y ecológicos, bioeticos, patriarcales, estéticos incentivan a nuestro mes de Enero a cambiar la mirada. Nada sabemos pero algo intuimos.

¿Qué mundo maravilloso? Pregunta directo al corazón delator del Hoy. Sigamos. Una constante cósmica señalada como tal por miles de años de aprendizaje forzado, curiosidad insaciable, activa observación, progresivo descreimiento sobre el más allá, pesimismo esperanzador de la comedia humana y por una extrañeza reflexiva acerca del patrimonio veraniego de Enero 2011.

Despues de la lluvia todos somos empiristas

despues de la lluvia todos son empiristas



Cuando la alegría ya venía el uniforme ya se había legitimado, paradojas mordaces del poder. Incrementos siderales de miseria humana HD y de alto rendimiento.

De alguna manera, para la deliberación ciudadana ejecutada, tanto en sobremesas de galopante gula como en conversaciones dispersas de anochecer alrededor del patio de la casa, es un gobierno de ladrones democráticos.

Miedos, temores y perezas. Ese Chile profundo desconfía del arte afrodisiaco del poder. De igual manera, nuestro fiel Enero no está libre de las demandas ciudadanas. Una constelación de variables pueden explicar ese cambio de mirada, más que ideológica, pragmática. Tengo sueño.

Seguimos en Enero 2011, dicen los fines de semana. Lindos escepticismos veraniegos. Una tensa calma asumida. La enfermedad sagrada de pesarnos a sí mismos. La fuerza explicativa de Enero reside en la manera de aceptar los límites del entendimiento humano sobre conocer la totalidad del Chile profundo.

Es un arte sublime dar malas noticias cuando se trata de ir a las cosas mismas. Tratar el problema de los problemas de que afecta al Chile profundo, un caos terminal que redunda en verdades mutiladas y en mentiras poco glamorosas.

Muestran una intransigente actitud reveladora en cuanto a la real capacidad de ir más allá de sus egos demócratas. Con egos demócratas apuntó a la majadera creencia que siendo demócrata extirpamos la repulsiva tendencia de los seres humanos a la autodestrucción garantizada y a que logramos el máximo de bien moral. Es un benigno régimen de deliberaciones ciudadanas. Son egos susceptibles a ser cooptados por el peso de la noche y por la dialéctica de la asunción picunche.

Es mí Enero, y algo que llegó a su fin. Ni historias oficiales ni introspecciones psíquicas sino, a lo más, inclinaciones hacia algo que nos mantenga a flote. La democracia es la tiranía del Chile profundo pero careciendo de mitos revolucionarios.

Se espera lograr algo. Estamos al borde del abismo pensante, somos miles de millones de habitantes, y no sabemos quiénes somos. Nacemos para perpetuar la especie humana y morimos para ironizar con el Universo ajeno. Intentamos intentar viajar, estudiar, intimar, pensar, estudiar, observar, ironizar, veranear, ser gobierno, robar, relatar, narrar, escuchar su voz, enamorar, a entender las apariencias, a penetrar laberintos afectivos, a revolucionar, mantener estados de cosas existentes, a fornicar existencias, a engañar, a matar, a robar, somatizar la lujuria, desengañarnos, a dormir, a comer, a beber, a seducir realidades, mentir con glamour, promover la miseria humana HD, cambiar, gritar, excitarse, frustrarse, mirarse, valorarse, a responder sin preguntas, a caminar sin sentidos gregarios, relajarse, ser mediocre, preservar impiedad cotidiana, no votar, consumir, dejar huellas, conversar con la catedral del tiempo, dudar, ganar plata, ser cobardes ante las calamidades de la existencia humana, a luchar por cualquier parte, ser liberal de ninguna parte, ser de izquierda pero consumiendo “off” cotidiano, ser de derecha no chata, envejecer, proponer, ser revolucionario sin mayorías silenciosas, oler a lirio, dibujar huellas de nacimiento, pagar utopías con el costo existencial del tiempo, entender a Enero, oír ruidos en el Chile profundo, comprender la ruin degradación de perderlo todo, asumir el duro peso de los días, el mundo humano como una ilusión, y cambiar la mirada.

Despues de la lluvia todos somos empiristas

despues de la lluvia todos son empiristas



Miradas que acontecen dia tras dia y breves comentarios nacidos para morir, lucidas implicaciones morales, la luz resplandeciente de la indecible verdad de Enero. Palabras, gestos, miradas, sollozos de “horario valle”, gestos remotos, decesos simbólicos de la vida, errantes nostalgias y miedos sagrados al significado de las palabras.

El significado de las palabras que embargan innumerables encuentros de discusión humana, a su vez, siempre buscamos a través de la experiencia humana instrumentos de valor hegemónico. Difícil. Estamos ante el peligroso razonable de profesionalizar los muros de la moral oficial.

Con Enero, o cualquier otro mes, las bases de sustentación empírica está vinculada al silencioso fenómeno de la vida. El fenómeno de la vida logra ante todo una explicación cabal del desarrollo evolutivo que tiene cualquier persona en cualquier parte del mundo. Su mundo. Es un mundo plagado de inconexas reverencias con el poder incorregible del ser humano cuando se conduce hacia el supuesto poder absoluto de las cosas.

Risas lejanas, duchas intermitentes y escuelas de adopción libertaria, son percepciones humanas que proceden, camufladas bajo el tiránico hábito de la feliz hipocresía de Occidente.

Esto, aplicable tanto en democracia como dictadura, la taciturna comprensión del género humano para considerar la posibilidad cierta del encarcelarse a lo que hemos sido, apunta a misterios sin resolver. Misterios veraniegos comportan creativos experimentos valoricos, a la vez, asombros infatigables sobre la desdicha de saberse un pálido reflejo de algo que trasciende nuestros fines inmanentes. Sigo estando resfriando.

Toda humanidad dada, el mes de Enero con sus opulencias valoricas, relata, en la medida de lo posible, calamidades de buena crianza planetaria.

La vida veraniega de Enero adapta a toda beatería revolucionaria y a sus evoluciones históricas, aclarando experiencias humanas, un buen inicio de año para pensar. Insisto, pensar es un riesgo, ahora salgamos hacia afuera para ser modelos a seguir en la vorágine del tiempo. La evolución creadora de nuestro tiempo cotidiano, penetrar los días de Enero.

Un dia más. Las almas muertas de los días transcurridas. Ignoramos. La secuencia infinita de sinsentidos gregarios. Repentinos encuentros con la comedia humana durante la odisea de Enero por el año 2011.

Negociaciones apresuradas con la realidad. Una aventura de nunca acabar. Seguimos envejeciendo. Algo de sublime redención escuchando la música de Beethoven desde la voz susurrante del living comedor del profesor Jaime. Ficciones rodean a nuestro haber vital al mismo tiempo subió la tarifa del “Transantiago”.

Despues de la lluvia todos somos empiristas

Impúdicos surrealismos generacionales al observar el problema mismo del saber gobernar.

Un arte afrodisiaco que siniestra realidades humanas en concreto. Nada se sigue necesariamente desde la historia humana del mes de Enero, y también de ese país asumido como región de mitologías republicanas. Gobernar con Enero significa transar historias anónimas.

Anónimas especies humanas experimentan tiranías valoricas al cumplir años cuando viven en la sociedad de los decesos utópicos.

Imaginarios colectivos del Chile profundo que no alcanzan a entender que sigue su curso totalizador. Algo resfriado estoy como para creer en las utopías colectivas.

Por esos momentos de fecundidad vivencial, hacemos algo, estamos fomentando contingencias veraniegas, dignas de ser protagonizadas por los breves comentarios, los seres humanos.

Ahora bien, la aventura loca del profesor Jaime, es conversar con los momentos pasajeros del Enero momentáneo. Suceden callejeras consideraciones éticas al estar enamorado de lo que la vida misma propone, respirar los silencios atípicos del Hoy.

Escribiendo situaciones humanas. Enero precede a dichas situaciones humanas, tal vez por temor, conformidad y pereza jamás nos acostumbramos a dejar que las cosas humanas fluyan como caóticas experiencias cotidianas. La experiencia cotidiana de cualquier parte del Chile profundo, el mes de Enero y las situaciones asumidas por el Universo.

Acá, qué duda cabe, el Universo juega un rol indesmentible de orientación armónica, jamás se deja engañar por las apariencias. Sus profundas dudas radican en la forma cono el mes de Enero concibe esa nueva forma de gobernar, gestión planetaria. Nuestros criterios planetarios para cambiar la realidad y ponderar caóticamente el Universo.

Escribir es vivir. Volvamos a lo nuestro, Enero nos observa. Lo sabe. De repente valiosas tonterías. Valiosas tonterías al fragor de memorables encuentros espaciales de nuestro momentáneo mes y sus estivales días. Sin duda, estar en Enero es iniciar un relato de fugaces condiciones históricas y de memorias fugaces.

¡Dificultades para eludir las dudas que carcomen mi diario vivir! La duda. Es algo que estamos observando infinitamente en cada dia contenido en Enero.

Dentro de cada dia es un laberinto de procesos embellecidos por la verosimilitud del asombro y de la perplejidad, la dinámica del cambio, pone en cuestión la ingenuidad humana la creencia absoluta en las apariencias de Enero. Ir más allá.

jueves, 27 de enero de 2011

Despues de la lluvia somos todos empiristas

despues de la lluvia todos son empiristas




Cuesta, de sobremanera, verse sin piedad, sin jamás dejarse engañar. Humanamente “rotos”, jamás se legitiman, sujetos a inercias institucionales y a voliciones veraniegas. Al fin y al cabo, esta es la patria de las revoluciones siniestras, nada es para siempre.

La inercia corrosiva de que el mundo humano es una ilusión, intuiciones del mes de Enero 2011 tras Febrero 27. Queda poco para que se cumpla un año. Un año que se “fue” plagado de comedias humanas y de soberanías mutiladas a la sazón interesantes muestras de confabulación valorica.

Nada de conciertos de impiedades ideológicas ni algo de autorrealización por medio del ensimismamiento histórico de los hablantes libertarios. Esos hablantes son cada uno de nosotros extremos de ninguna parte. Esa “ninguna parte” al servicio de los poderes silenciosos del diario vivir cotidiano.

Una mañana cualquiera durante Enero enfrascada en discursos inclusivos para los habitantes del Chile profundo, sin embargo sigue su curso caótico de verdades cuestionadas. No siempre amanece despejado.

Si bien enero se acabará por Razones de Estado, la dinámica ética de los equilibrios planetarios, las diferencias humanas se estrecharon de manera significativa, o dicho de otra manera, persisten.

Los ciudadanos del Chile profundo han asimilado la exigencia de ser destinatarios de cambios culturales que golpean directamente a sus respectivas historias personales. Las historias personales, Enero desde algo y la vida baila a su propio ritmo.

Las historias personales dibujan paraísos paranoicos en tanto expresión de compartir espejismos interpretativos del Otro.

Complicidades entre los Tiempos históricos, las ideologías fragmentarias y los cinismos viscerales. Algo de aquello aporta el mes de Enero, desde número 1 al 31, genialidades asignificativas. Hace bastante calor cuando escribo estas palabras. Lleno de alocuciones ceremoniales en lo tocante a confabulaciones en “off”.

Es el Chile de los deseos insatisfechos, y de un permanente acto de constricción societal pero de baluartes apartidistas.

Todo sigue su curso cronológico, sin embargo caen hojas de verano en la juerga cotidiana del mes de Enero.

Despues de la lluvia todos somos empiristas

Enero y sus suyas familiares imponen criterios de clamor popular, comprender el sano entendimiento humano, las personas acusan el recibo de lo que emana desde el mundo exterior, diversiones cotidianas al compas de encadenamientos mentales.

La mente, sus palabras y las significaciones afectadas a Enero. Hemos estado.

Un primer mes que no ha podido ni siquiera invocar a los dioses paganos de la autocritica, tolerancia y reflexiones sin piedad de saberse obsecuentes con su desorientada visión de supremacía histórica. Cuestionamientos.

No pueden dormir porque despiertan con el terror de haberlo desperdiciado todo. No existen las supuestas invitaciones hacia un destruirse intelectualmente con las consecuencias de quebrarlo todo.

Estamos provistos de miedos encarnados en escuelas de aprendizaje significativo.

Evocan implicancias históricas para aducir sus derrotismos vanguardistas, y en eso estamos a diario, en cuanto a las vertientes subterráneas del mes de Enero dado a negociar con la realidad. La realidad pesa, constriñe, acongoja, asombra, ilusiona y perpetra breves comentarios volitivos.

Si hay conclaves cotidianos, mueren las cadenas de la mente humana. Solos sabemos que estamos solos, mientras tanto, el Universo sigue expandiéndose. Inmediatamente surgen imprevistos del éxtasis ético de la loca fe de Dios, el libre albedrio.

Dios, las ausencias de ideas y ¡cuántas dudas tenemos! Rezos al lugar de los lugares sagrados, nuestra propia soledad, en la oscuridad misma de nuestro proceder, intentamos poner en la vida. Vidas paralelas en la encerrona astuta de los días de Enero.

Dicen cosas extrañas. La maratón veraniega del mes de Enero, algo. Existen censuras acumuladas entre los compañeros de viaje en sus distintos grados de feudos ideológicos, los progresismos veraniegos y sus versos teatrales.

Su razón de vivir está en entredicho, se impone como un mero sucedáneo de extrañezas humanas. Es el aquí y el ahora. Es una metáfora fosilizada el hablar tanto de pasado cm de futuro. Su supuesto

Despues de la lluvia todos somos empiristas

Un dia más. Con la ayuda de los imprevistos cotidianos que suelen marcar presencia viviente un inicio, adicionalmente, compartido con los empirismos siniestros de un proceso irreductible, de nunca acabar.

Enero engendra suyas familiares, a la conmoción profunda de situaciones humanas que ironizan con nuestros ordenes valoricas, eludir las confrontaciones existentes entre la vida y sus sentido. Intentos de hallar un sentido a este experimento.

Vivimos. Surgen emociones, Enero sabe observar. Emociones encadenadas al egoísmo proyectado de indecibles confesiones durante el fenómeno mismo del vivir hacia algo que no es, más aun, haciendo uso de todo lazo social concentrados en errantes juegos de lenguaje. Imágenes simbólicas sujetas a la incompetencia del mercado.

Absurdos esperanzadores del silencio veraniego. La vida como tal asume su embustera omnipresencia discursiva. Verano, miseria humana HD y política los 3 mosqueteros de la residencia psíquica del lenguaje humano. Cansadas palabras que confunden ¿qué hacen las palabras tras cualquier dia de Enero?

21. Estos días de Enero dejo entrever también ciertas situaciones de soledades estridentes y de consumismos gregarios en lo tocante al ámbito de las observaciones desde la catedral del comentar irrefutable, elaborar juicios dispersos. Algo de frescura trajo Enero, sobre todo en las mañanas.

Ni la estupidez con énfasis y su hermano, la tensa calma de los bolsillos contraculturales, salvaron al profesor Jaime de valiosas tonterías embellecidas con sus mediocridades históricas durante la comodidad atosigante del aquí y el ahora.

Juegan a inmolarse, con sentido fabulador, en las cartas al director. Jugamos durante la justa veraniega de Enero 2011, y los desequilibrios planetarios albergan mitologías revolucionarias.

Un lenguaje veraniego hastiado, atiborrado y simplista sobre el análisis descarnado sobre lo que le toco vivir a cada segundo transcurrido junto a sus vanguardias culturales en pleno proceso de sumisión fáctica.

La aletargada sensación de estar perdiéndolo todo, con la suprema aceptación de los momentos veraniegos, dificultades para entender la dinámica del cambio, un predominio de ilusión óptica, las relaciones humanas son ilusiones ópticas.

Experiencias repentinas albergaban los dominios indomables del mes de enero, consumir realidades.

lunes, 24 de enero de 2011

Enero 15

después de la lluvia todos son empiristas y todos somos rotos.




Reírse de uno mismo permitía comprender los silencios sempiternos de Enero 15 cuya expresión corporal mostraba a un personaje atormentado por estar encadenado a las fuerzas valoricas del calendario, pero servía darle un sentido lúdico a esos aciagos momentos de insensatez occidental.

La insensatez occidental que protagonizaban las personas ese día de Enero durante el tour universitario por toda clase de stand ritualizados por rostros relativamente agraciados y a su vez dispuestos a verbalizar las ventajas comparativas de nuestra universidad pública.

La dimensión pública de Enero 15 enseñaba a que jamás debemos tomarnos en serio, más allá de si estamos en democracia o no, porque la condición humana tiende a la pauperización y olvido de sus propios elementos de juicio cuando se trata de lograr cierto equilibrio; ese equilibrio que ese día motivo a otros personajes a cambiar la mirada. Cambiar la mirada para cambiar el mundo humano en la ordinariez de lo extraordinario. 

Enero 15

después de la lluvia todos son empiristas y todos somos rotos.




De vuelta a Enero 15, con el trato especial que tuvo conmigo, desempeñe una labor de “asistente en matriculas”, mediante la cual ayudé a cuanta persona se acercaba a mi blanco stand de sumisión democrática. De repente, apareció eso.

Aparecieron inexorablemente como las gotas de agua en un mes veraniego, si es que podemos decirlo así, para dejar su gran narrativa. La narrativa forma de gobernar, estar sumidos en la Usach con el fin de matricularte. Fueron solo 3 días de narrativas veraniegas, pero haremos de lo acontecido una encarnación anónima de lo observado.

A partir de Enero 15 describiremos un cierto estado de cosas sobre la fisonomía proyectada por miles de estudiantes que llegaban al mundo ordinario del “Planetario”, emergía el periodo de las matriculas como una legitimación de la educación formal entroncada con la Imprenta y la Ilustración, sin embargo sus Papas aspiraban a imponer la agenda de adicciones personales a partir de Algo.

Ese Algo, por cierto, definía las necesidades emocionales adictivas de los hijos de la democracia, seguía existiendo Enero 15 junto a sus demonios internos, de vez en cuando, una mirada cómplice que se dirigía a pagar la totalidad del arancel real.

De un instante a otro, la locura de realizar todos los ámbitos de relevancia burocrática, anónimos jóvenes con sus padres buscando cierta movilidad social en la implementación misma de dispensadores de agua, de todas formas, ese día instauro  para los humanos, intensos debates con sus necesidades biológicas a medio terminar,

Una tensa calma se diseminaba por todas los stand relativos a matriculas y formalizaciones de pagare y fotos dispuestas para propósitos tarifarios, de algún modo todos formábamos parte de un ritual olvidado, en ocasiones, los supervisores a cargo de las etapas del tour temático sobre las matriculas Usach, dibujaban milagros inesperados, entregarle a Enero 15 un valor de verdad, reírse uno mismo. 

Enero 15

despues de la lluvia todos son empiristas y todos somos rotos.




Los diarios virtuales de una impresión cuestionada, las revoluciones sin adjetivos oficiales a medida que los minutos de ese día agobiaban nuestro nativo aburrimiento, evoluciones silenciosas que entran en vigor cuando nos conectamos con otro ser humano,  espectaculares sucesiones valoricas al estar dentro del baño del Planetario, ilustres esclavos del lenguaje que usamos para perpetrar matriculas con mayor “cercanía a los problemas reales de la gente”, el ancho pensamiento concreto esgrimido por las mamas,  grandes y chicos podían convivir a pesar de sus inacabadas voliciones, usos reiterados de lentes de filtro polarizado y bolsos de diversa matriz tribal encarnados en las personas que asistieron ese día al Planetario, nuevos derroteros atmosféricos con la complicidad del tiempo cronológico, suaves ventosidades al fragor de burocracias universitarias, experimentaciones picunches de los jóvenes que asumían su desorientación libertaria, papeles en tamaño Carta que reflejaban los calambres del alma del Chile Profundo, dudas humanas irreversibles, temores fundados en crianzas decimonónicas, lugares sagrados para el libre albedrio, miradas temerarias de los perros callejeros de la Usach al mirar a su contraparte callejera, voces agudas a medida que pasaba ese día veraniego, bolsillos contingentes a los ingresos de sus papas, hijos de la generación post Febrero 27, decesos conceptuales de los compañeros que atienden en los stand integrales y express, potenciales franjas de realidad veraniega por parte de los dispensadores de agua, imposiciones valoricas de las mamas, torpezas emocionales de los papas, inocencias interrumpidas de los posibles potenciales matriculados al ir temprano al Planetario, percepciones detalladas de los niños que acompañaban a su hermano, erotismos didácticos con las mujeres matriculadas, gestos paganos de los jóvenes matriculados ante alguna pregunta repentina, el ciclo sin fin de los miedos de las familias del Chile Profundo, legados indecibles de los supervisores que pasaban entregando nuestras colaciones, recuerdos de la infancia al observar que la vida universitaria es una sutil encerrona, innovaciones intermitentes de las firmas que escribían nuestros matriculados, vanguardias asumidas por la voz del megáfono, divertimentos pasajeros de las mujeres que usaban ropa ligera, escasos momentos de humor absurdo mientras atendíamos a nuestros nuevos compañeros, baños y casinos conviven sin resultados predecibles, engendros halagüeños de Enero 15, escasas seducciones con la vida misma que yacía en ese lugar de aprendizaje lento, lucros éticos tras la entrega de toda la documentación correspondiente y su agenda universitaria por parte de las autoridades “competentes”, carreras lucrativas y pedagogías compartían el ciclo de la vida sin fin y pensé que la vida era una encerrona al ser meros comentarios de una vida educativa sin razones conocidas. 

Enero 15

despues de la lluvia todos son empiristas y todos somos rotos.




Ese aspecto esencial que derivó ese día a un cumulo de situaciones limites sin mayores estridencias mediáticas, había que matricular a los futuros estudiantes de nuestra universidad, para eso, solo quedaba atender al sonido crepuscular de la vida humana, en ese entonces, proclive a construir mitos fundacionales.

Porque, en verdad, estar en Enero 15 envalentono mis demonios internos, luego significo adecuarme rápidamente al ocurrir vital de los papas a través de sus hijos, Fue algo aclaratorio, intimidante pero dignificante.

Durante ese día todo era cambio. Cambios. Su permanente constancia era aterradora y a la vez seductora. Desde la puesta en marcha de los stands hasta los instantes pasajeros que el universo sugería, solo a veces, ese estado de permanente dinamismo dejo una impronta inconmensurable en mí.

Nada es para siempre. Incluso, con las singulares experiencias que protagonice, la educación formal chilena seguía siendo esclava de la Ilustración, Modernidad y de la patriarcal forma de concebir nuestra cognición. A veces, existía la secreta esperanza de buscar una nomenclatura entre erudición e intuición durante ese día.

Jamás sabré si se logro, porque esa vida en Enero 15 acuso el golpe, y se seguirá haciendo todos los años hasta que fallezca nuestro Planeta Tierra, alguien tendrá que ceder entonces.





miércoles, 19 de enero de 2011

Enero 15

despues de la lluvia todos son empiristas y todos somos rotos.



Otro día dirá lo mismo, nos definen nuestras agendas de adicciones personales, siendo adictos a la realidad del mundo exterior, perpetuamos a la especie, por lo menos, ahora mismo, ese día de Enero acogió cierto fenómeno de la vida humana.

En esta ocasión, ese día de Enero apuntó a observar desde dentro de su ocurrir cronológico, en la trama veraniega del periodo de las matriculas, nacieron interesantes dimensiones humanas que verificaban la importancia de llamarse así, Enero 15.

Es día apelo al corazón mismo de la educación formal chilena, matricúlate para vivir en la incertidumbre. No es nada personal, solo negocios con la educación formal chilena que silenciosamente progresaba sin móviles claros.

A pesar de que los humanos, en este caso, miles de papas con sus indecibles hijos, apostaban a trascender las fronteras de la endogamia callejera con sus bipedismos acuciantes, la alta demanda por el primer día de matriculas anunciaba algo.  

Un anuncio que advertía de la fugaz existencia humana en comparación a la edad del Planeta Tierra, estamos hablando de unos 4500 millones de años, acá, la historia humana equivale a menos del 1% del total, por lo que somos mutaciones aleatorias que intentamos perpetuamos. Perpetuándonos, eso dicen.

Pero somos tan frágiles como un segundo, ese día, que curioso, vi a miles de segundos intentando completar su existencia oficial a través de documentaciones y certificados dispersos, interesante narrativa para esos segundos. 

Enero 15

Los días de Enero, que acudían a mí, en cuanto a la puesta en marcha de trabajos no forzados desempeñados a toda hora. Eran horas heterodoxas carentes del sentido protocolar apercibido por la raigambre peculiar del chileno, decir monosílabos vivenciales.

Todos eran dioses pequeños, desde niños nacidos hasta papás orientados a impacientarse por repulsiones atmosféricas, al cumplirse minutos de larga espera en las estriles filas de delgadez momentánea.

Encantado por el carácter alucinatorio del mundo. Era el mundo humano. Humanos contenidos significativos abocados, mientras estaba con ellos, a encontrar un sentido a esa astuta encerrona que nos obsequia la vida. Todavía existía durante esos días de Enero.

Instantes veraniegos decían cosas momentáneas, mentir conforme a la intersubjetividad del tiempo efímero. Todo el mundo miente, decían los adentros seculares de mi observar pedagógico. Lo pedagógico es entender los milagros inesperados surgidos para comprender los dogmatismos gregarios de los estudiantes cuando dicen ¿es en tamaño oficio el pagare?

Preguntas sin respuestas, la absoluta incertidumbre del querer humano, saber qué estudiar en tiempos históricos donde nadie escucha a nadie. Somos miles de millones en este planeta tierra.

Complacido siempre estuve observado las valiosa tonterías, el ir y venir de las personas, atribuible a cuanto bípedo de fraudulentas planteamientos éticos al mismo tiempo de cuando hace calor. Más agua ingerían los habitantes de ese espacio sagrado, Planetario sabe.

Usach, evolucionistas matriculas de relativo valor capitalista, vasos con agua llevados hacia sus objetivos fundamentalistas, ropas ligeras de las emergentes mujeres, gorros decimonónicos y miradas temerosas de los inexpertos valoricos.

Continuaban esos experimentos valoricos con cada persona que ingresaba a ese lugar dónde estaba haciendo mis comedias humanas, dialogar más allá de lo habitual.

Extirpe el cáncer de la indiferencia deferente y de la extraordinaria automatización del lenguaje cotidiano que usamos. Seguía luchando. Alguien soñaba esas también situaciones límites.

Enero 15

Había restos de la loca aventura de la fe educativa por dejar huellas. Miradas, palabras, risas, tensiones y juicios éticos veraniegos dispersos de los jóvenes vinculados a autocensuras históricas de sus taciturnos papás.

Contento estaba. Algo llegaba a considerar mis confesiones cotidianas para cambiar la mirada, estaba llegando a ese dia que significo un estar con alguien. Captaba la súbita intuición veraniega en cuanto a entender el mensaje atípico de los alrededores del mundo circundante por aquel Enero 13, después llegó ese Enero 14 con su subyacente Enero 15 y seguimos vivos.

Apasionaba esas veredas de sacrosanta verdad mutilada, dialogar con los Papas que se acercaban al modulo al cual pertenecía en esos días calurosos, informaciones relativas a burocracias republicanas.

Existían 10 módulos correspondientes a la sección “impresión de formularios de matrícula y pagare”. En esta estaba yo. Ese joven llamado Jaime, y abismos pensantes que proceden.

Estábamos al lado del Planetario, un lugar de eventos multipropositos concerniente a la difusión del Universo y sus temáticas pedagogicas. Debería aprovechar las ventajas comparativas de nuestro Planetario, su olor, la didáctica generacional del Universo y las corrientes humanas para provocarlo. Todo aquello que sucedía en los alrededores del Planetario era un estallido de vocaciones indecibles. No sabia cómo esos niños de la democracia tribal ante todo podrían dibujar sus propios encuentros con el conflicto humano de ¿qué enseñar?

Dictaduras capitalistas y creacionismos místicos en lo que cabe a la opción cierta de elegir tu destino. Destinos humanos cómplices al respetar los instantes patriarcales del mes de Enero.

Cada dia fue un dialogar con la entonación deliberada del vivir ciego del Otro. Había algo que motivaba mis conversaciones en el módulo del Planetario que usaba para trabajar. Idiotismos estéticos de las emergentes gentes al usar la maquina dispensadora de agua, y sin sodio.

Observaciones activas, opulencias torrentosas del mirar humano, cuando cada habitación perceptiva de mis próximos compañeros, su estética gestual, entraba a jugar el papel de contener expectativas no confesadas por sus papás.

Muchos de esos papás eran protagonistas reputados del Chile indecible, tendiente a promover pactos sociales con la realidad misma de la vida planetaria, negociar con la misma.

Algunos reían, miraban, lloraban, observaban, discutían entre ellos, ironizaban con las fantasías siniestras del Hoy, preguntaban todo aquello que tendía a saber de becas y cuestionaban cierta laxitud de la juventud en términos de confrontar al conflicto

Enero 15

El fenómeno de la vida estuvo acompañándonos durante 3 días. Fenómenos y días bailan íntimamente en este juego de proezas diplomáticas. Aquello fue un acto de resiliencia. Esa resiliencia asumida en cada difusión de moralidad establecida, hijos y sus respectivos papás iba hacia un horizonte de planteamientos estatales.

Esos días de matriculas pasajeras y de miradas universitarias dispersas. Era un infierno de obviedades atmosféricas cada enseñar pausado de los días protagonistas.

Sus protagonistas eran sus condiciones humanas, personas encarnadas en mascaras transfiguradoras de existencia, para acotar aquello que perdemos tan rápidamente, anécdotas cotidianas que nuestro Universo captaba. Jamás el Universo dejó de hacer su sofisticado trabajo de promover empleo estructural, solsticio de verano.

Amaba lo que hacía. Acontecían anécdotas que se convertían, para las familias que llegaban al Planetario, en un reto al destino. Esas personas provenían de distintos orígenes socioculturales, desde la región de Tarapacá (Putre) hasta la región de Magallanes, eran solo ejemplos de un Chile harto profundo. Un curanto vocacional. Máxima expresión de diversidad picunche y de ampliación de las oportunidades acotadas ¿saber pensar?

De astucias complementadas con becas universitarias, querían estudiar, un canto a un “no ese qué “académico. Tanta calor difundida por los cantos pesimistas de los compañeros que tenía alrededor mío, estaban inmovilizados por la tiranía de las costumbres, sentados en formato “pregrado”.

Olvidado sus nombres encarnados en “breves comentarios” a los cuales atendí opte por evocar esos recuerdos que enfatizaban el trato humano inclusivo, irónico estridente y atemorizador con sus papás. Esos papas cuyos modelos a seguir eran la esperanza, el medio, la obviedad veraniega y cuestionable meritocracia.

Fueron 105 personas, aproximadamente, que logre atender junto a sus universos familiares, entregaban un claro relato de impresiones cotidianas, esto es, un entramado de optimismos patriarcales revestidos con la luz caótica de un existir fragmentado. Existencias seguidas de minutos acalorados por intenciones de poder afectivo.

Miles de jóvenes adolescentes y de relativa interpretación picunche asumían los costos de negociar con la realidad. Siempre estamos negociando. Estaban congregados en grupos familiares, intuitivamente, triunfaba el capital cultural de no saber quiénes somos.

Enero 15

despues de la lluvia todos son empiristas y todos somos rotos.



Aquel día hacia bastante calor. De cuando en cuando, el papel ideológico que importaba el agua generaba una serie de eventos inesperados, ser hijos biológicos del Chile Profundo, y, destinatarios privilegiados del Horario Valle. Seguía navegando esa agua por las tierras vírgenes de nuestras progresistas gargantas.

Continuaba el ciclo sin fin de la vida, por ahora estábamos sumidos en el Planetario, un lugar apreciado por su legado astronómico, ahora simbolizaba el ciclo inexorable de realidades humanas en perpetuo movimiento. Movimientos familiares acudían al presente inexistente de Enero 15, solo una vez lo diré, del 2011, a dejarse llevar por la corriente incesante de los rituales de Occidente, convertir los 3 días de Matriculas en un rito sacrificial que obsequia nuestra educación formal chilena, es hija de Gutenberg. 

lunes, 17 de enero de 2011

Enero 15

Siguen las andanzas de Enero. Es un mes dado a mensajes humanos silenciados por el reduccionismo masivo del tiempo histórico, nos pesa la densa subjetividad veraniega.

Unas temperaturas humanas que describen instantes fugaces. Fugacidad para tratar de entender el querer humano.

Encarcelados, mutilados y coartados. Para sus efectos, aquellos 3 días, ir a matricularse a cualquiera de las carreras de la Usach, convoco a cuanto joven motivado por un “no sé que” vocacional.

Un dia más. Era ese dia Jueves que tocaba a la puerta de mi nada personal. Desde temprano, unos minutos previos a las 8 de la mañana, percibí que sería un laudatorio dia con huellas convocantes.

Ruidos extraños alcanzaban al tenor de mis vocaciones inesperadas, escuchar mi MP 4 con la sabia complacencia del Horario Punta, solo quería empezara a atender a mis próximos compañeros de Universidad.

Incitaciones cotidianas junto a esos instantes que vivieron un siglo, la entrega de resultados por plataformas virtuales, miles de jóvenes aceptaron ese acontecer evaluativo.

Galopantes susurros ideológicos despertaban, estaría trabajando durante 3 días, el reconocer a unos personajes de fabulas tiránicas, mis compañeros de universidad.

Un guardia de la Usach, la estación de metro “estación central” y las mamas acompañan. Era ese dia que surgía el último eslabón de algo que ya no fue. Nunca más iba volver a repetirse ese fenómeno de la vida.

Enero 15

Vamos a lo nuestro. Es lo íntimo. Una cercanía tangencial recorría esas circunstancias estivales, cruzar la esquina principal del Tiempo, olvidos del querer humano. Miedos, temores y asombros. No obstante risas, optimismos y sinsentidos. Respondiendo preguntas apresuradas.

Un sistema normativo de preguntas humanas, la ética, constriñe los demonios adocenados del qué dirán. Dentro de la ética la belleza de fenecer. Un acto extremo de legitimación histórica, gobernar en la tensa calma, la condición humana asumida como tal, ficciones consideradas, meses y meses de pavor sagrado. Intentos de responder preguntas apresuradas. Ese pavor sagrado de la tierra sin humanos, cada dia tiene su Chile profundo, perplejidad sin transar.

El mes de Enero sin humanos es una abierta carta a la improvisación. Siempre trae consecuencias. Algo de eso ahí. Efectos generacionales asimilados por millones de mutaciones aleatorias, la vida humana. La vida humana, edades históricas y esos imprevistos universitarios. Están en proceso de desarrollo inconcluso.

Percepciones humanas asumen sus protagonismos intencionales. Existen a la vez como evidentes comentarios siderales. Vientos de desarraigo consensual cuando se trata de describir experiencias humanas al fragor de un dia caluroso. Perdidos en Enero. Emociones y sentimientos que sazonan a días carentes de certezas horarias, ni reforma ni revolución, buscaban los secretos bíblicos del ser libres. Estábamos a Enero 13.

Envejecen esos 3 días. No solo envejece esos destellos psíquicos, desde el Jueves hasta el dia Sábado, sino que también la apuesta riesgosa de imponer ciertos criterios de asunción ética, intentar penetrar los enredos cotidianos del querer humano. Un aprendiz infatigable.

Ese tal profesor Jaime goza esporádicamente con los espasmos musicales, suyos son, al mismo tiempo, vientos de cambio, todo sigue igual, matriculándose esos jóvenes del Chile “Off”. Miradas se entrecruzan por allá, monitores incompetentes y tratos dispersos, algo piensan. Vamos. Miro eso que genera límites humanos, ir al Otro. Mapas cognitivos.

Los hijos de la democracia lactante. Esos breves comentarios incomprendidos. Esos siniestros humanos se cumplen claramente cuando queremos convencer a nuestros hijos acerca de cómo deben lograr un discurso lineal de legitimación picunche. Ese adjetivo abdicando de sus autoritarismos semánticos. De cuando en cuando, la tensa calma de Enero conforta surrealismos acuciantes, todo cambia.

sábado, 15 de enero de 2011

Enero 15

Bienvenidos al tiempo universitario, Enero sabe. Febrero esta celoso. Sabe que la única manera de modificar las condiciones objetivas es inmodificandolas, el misterio de los misterios. De repente la rica elocuencia de los días transcurridos nos sujeta.

En ocasiones, vamos a lo nuestro, nuestros niños condimentan ese intrincado espacio visceral, tratar de entender al Otro, un filme artístico de interminables situaciones límites. Estaba lleno de temores indecibles y dudas epistolares embargaban mi ser joven. Ser joven implica eludir obviedades libertarias.

Libertarias formas de asunción gregaria cuando apostamos al centro mismo del existir cotidiano.

Existencias reconsideradas siempre desde la provincia del tiempo pontificado, la duda. Esas dificultades que tenemos para explicar, describir, entender y analizar los límites del lenguaje humano.

Mucho existe de aquello concerniente a la vasta concepción veraniega acontecida entre la Usach y el significado universitario de la Usach. Ilustres formalismos educativos quebrantados por la caótica tranquilidad del mundo exterior, eso dicen.

Jamás dejar de crear. Hermosas ramificaciones volitivas. Enero siendo algo deriva hacia ciertos límites del lenguaje. Juegos lúdicos divirtiéndose siniestramente.

Vamos a lo nuestro. Envejecen esos 3 días. Ese tal profesor Jaime goza esporádicamente con los espasmos musicales, suyos son, al mismo tiempo, vientos de cambio, todo sigue igual, matriculándose esos jóvenes del Chile “Off”. Miradas se entrecruzan por allá, monitores incompetentes y tratos dispersos, algo piensan. Vamos. Miro eso que genera límites humanos, ir al Otro. Mapas cognitivos.

Esos siniestros humanos se cumplen claramente cuando queremos convencer a nuestros hijos acerca de cómo deben lograr un discurso lineal de legitimación picunche. Ese adjetivo abdicando de sus autoritarismos semánticos. De cuando en cuando, la tensa calma de Enero conforta surrealismos acuciantes, todo cambia.

Enero 15

Conectando circunstancias inexorables con situaciones concretas, los 3 días trabajando en la Usach como encargado de matriculas, hubo que recapitular todo aquello que iba a ser.

Algunos días, más bien, todos a la vez, o distintos en su contenido asignificativos, favorecen el potencial creativo de las experimentaciones lingüísticas erigidas, por ahora, por el mes de Enero. Un dia más. Sabía descripción del dolor humano, optimismos pasajeros que entrañan las infancias comparadas de Occidente, la búsqueda incesante de la razón humana.

El Bajo mundo de las miradas acontecidas, aceptaciones a regañadientes, los héroes anónimos tutelares en cuanto a sus elecciones encadenadas, buscan criterios valorativos, un amplio campo para la bella monstruosidad aparecida. Luchas silenciosas que se dan entre los habitantes ambiciosos del Hoy y las imposiciones estratégicas del vivir.

Inicios esperanzadores para mi puesta a punto ante toda explosión humana, 3 días de aventuras psíquicas. Esos días elegidos, el hijo prodigo del querer humano. Jueves, viernes y sábado. Esos días. Capacitados para considerar. Considerar la real academia de inconexiones éticas pero de vulnerables personalidades del Chile profundo. Nadie está libre de convivir con esos días, solo cambia la condición de indesmentible veraniego.

Estoy considerándolo. Rascándome la nariz aseada. Mirando horizontes lejanos mientras estoy cerca del dia Jueves. Siempre llega. Esa mutilada verdad valorica, un acto de coacción permanente. Moviéndome por todo el frente del ataque callejero, discuto con mis recuerdos que ya no son. No obstante mis recuerdos de los cambios de andén del metro estación Usach. Presencio secuencias visuales.

Pensamientos profanos. La mente humana junto a sus errores significativos. El mes de Enero a través de los seres humanos, Chile profundo, sucesión de percepciones coloreadas por la misma experiencia legitimada, un intimidante proceder veraniego.

Todo acto de psiquismo humano aportó un alucinante mundo de censuras legitimadas. Legitimadas por el ángel de la ignorancia estratégica, tener un sistema de becas y de créditos. Solo 3 días junto a la planetaria extrañeza humana cuya inspiración emocional era la Usach.

Ansias de totalización hegemónica en cuanto a dejar huellas en las inestables percepciones ciudadanas, los estudiantes aceptados por la Usach con sus cómplices Papas. Hacer lo necesario para ser feliz. Un creer que creen esos adultos de ingenuas intenciones prevalecidas.

Enero, la Usach y el empirismo descarnado de sus días. Es una universidad dada a vivir en la resiliencia callejera y en los destinos inefables. Estaba ansioso. Porque pensar, riesgo infinito, es respirar caprichosamente enfrente de la vida misma. No sabemos cuál es su carácter cualitativo. Interpretaciones falseadas por los ciudadanos vitalicios del Chile en “On”.

Enero 15

Un dia que se apareció como tal. Nadie me pregunto. Preguntas pertinentes, sin embargo sus respuestas son insensatas. Insensato es también la manera cómo entendemos cada dia envejecido por el Universo, y sigue expandiéndose. A pesar de la expansión apoteósica del extenso comentario, el Universo, proyectos humanos inconclusos, escasez de locura, mejor suicidios morales cuando verbalizamos decesos vocacionales.

Pasajeras escuelas de aprendizaje significativo subyacen para Enero, esto, verificado por el decurso silencioso del Tiempo, sus fantásticos estatutos volitivos, optimismos de algunos instantes cotidianos. Dispuesto a buscarme. Insinuaciones hacia algo que no te enseñan dentro de las formas sofisticadas de represión, el Contrato Social.

Extirpar el duro calvario de encontrar que la vida es una encerrona. La encerrona tras el fenómeno de la vida tratado de ser entendido. Días cada cual haciendo
su certeza cronológica.

El mes de Enero convoca variopintas voluntades de vivir. Muchos ruidos íntimos albergan mi vivir a diario. Quería ser mayor no estando necesariamente encadenado al querer. Ese querer vinculado al vivir cotidiano, ahora, el Chile asumido era un Chile falseado por anónimas interpretaciones bibliográficas.

Una boyante experiencia mundana al tratar con las cuestiones humanas. Dia y más días de tormentos existenciales, es la parte más pesada, sin poder adecuarnos a la sensibilidad espeluznante de intentar “conocer” al otro. Respondemos la pregunta equivocada, absurdos momentáneos diseminan por ahí.

Mire, observe y reí. Cada dia junto al mes de Enero, han pasado 13 días de quebrantos vocacionales. Enero presenciando miserias humanos HD, de enamoramientos laicos y de inconsecuencias ideológicas vinculadas al decir histórico.

Continuaciones esporádicas hacia la selva amazónica de los disensos vivenciales, los humanos juegan a jugar con inconexiones éticas. Éticas como sistemas normativos al fragor de alocadas discusiones “picunches”. Lo picunche hará obvia la afirmación republicana, “después de la lluvia todos somos empiristas”.

Un país llamado Chile, la mitología revolucionaria del quehacer democrático, y los desequilibrios planetarios.

viernes, 14 de enero de 2011

Despues de la lluvia todos somos empiristas


Son proezas lujuriosas del devenir soberano que propone el Hoy así como los días considerados por este mes acometido.

No van engañando con secuenciales argumentaciones empíricas, con lluvias de ideas inconexas, con teorizantes revoluciones de bar progresista, con emocionales reencuentros éticos durante un dia en la vida de los otros, con teológicas narraciones de Golpes de Estado, con religiosas negociaciones sobre el fomento de la segregación social, con culturales conveniencias gregarias, con evidentes desigualdades bibliográficas de los teóricos del consumismo en “off”, con sociológicas esferas de comprensión callejera, con históricas asunciones epistolares, con pélvicas inmersiones al mundo coitocentista, con eróticas disquisiciones sobre la calidad de la educación , con tribales aseveraciones radiales en cuanto a la mirada del Otro y la intimidante expansión del Universo que deja atónitos a todos los personajes multifacéticos congregados hasta la actualidad planetaria, es decir, gregarias, bioéticas, ecológicas, ideológicas, republicanas, democráticas, y económicas impregnadas de obviedades bien enfatizadas, emocionadas, cínicas y convenientes en un país en donde se es hipócrita, incluso, con su propia hipocresía.

Empiezan las ofrendas discursivas a los interminables sucesos humanos sucedidos durante los creacionismos cotidianos del mes de Enero, en tan patente demostración, de perplejidad veraniega, miedos latentes y de intuición femenina.

Esos rasgos humanos, no muy bien admirados, imponen ciertos sucesos de lesiva cordialidad gregaria, intentar respetar el Contrato Social. Estoy rascándome la frutera y consumiendo música de Beethoven.

Solidaridad colectiva, de ninguna parte, y las federaciones de diverso arraigo ético legitiman sus egos circulares así como sus ansias de poder cotidiano al hacerlo con influencias virtuales. Destilan confianzas en sí mismos cuando aplican sus recursos retóricos respecto a la aventura de ser héroes anónimos.

Muchos héroes anónimos apuntan al ocaso de lo desconocido, existen rasgos de universalidad asumida, tratar de ir al Otro con los costos emocionales del caso. Eso, en Enero y cualquier mes que se precie de tal, consigue fecundos conflictos vivenciales.

Un tema digno de transformarse en el problema de los problemas, una época contemporánea que no está dispuesta a dejarse confiar por las palabras esgrimidas por los emisores. Así queremos a Enero. Dispuesto, escéptico y sugiriendo ser un dador de sentido.

martes, 11 de enero de 2011

Despues de la lluvia todos somos empiristas

Un día en Chile el pueblo sus populismos “en off”. Un atributo, ese “Off” que penetra sucesos laberinticos con la realidad misma del país contingente, sus escasos 200 años nos divulgan abortos sublimes. También compila algo de pasajera alegría geológica, vivencial y revolucionaria. Su lógica convoca al principio de incertidumbre. Incertidumbres catalogadas de vicios democráticos.

Asumir riesgos con las oportunidades indecisas del fluir temporal de la historia en tanto motor de conflicto garantizado. Promover la sanguinaria transversalidad que tanto elude nuestro taciturno país.

Ni los privados veraniegos del mes de Febrero ni los burócratas valoricos del año 2010 consideraban la matriz cultural del desmadre ciudadano de años pasados. Suceden cosas extrañas. Sin embargo, el mes de Enero no opina. Opinar es la facultad de conocer las apariencias, Ante esto, mejor sumar situaciones límites y circunstancias históricas para entender los móviles profundos de la conducta humana.

Todos opinan, medios masivos de comunicación, para perpetrar utopías mutiladas por la condición humana. Un breve comentario sujeto a la evolución creadora de los equilibrios planetarios. Es una opinión que contiene obvias manifestaciones de malestar semántico, las palabras pueden totalizar prejuicios republicanos.

En fin, el mes de Enero, sus opiniones valoricas y el malestar de las masas anónimas. Mienten como cuando los hablantes afectos a querer humanamente dicen “siempre te amare”.

Cualquier acontecer humano dado a inclinarse a sinsentidos cotidianos, emancipaciones mentales de clamor educativo implicaba subsidiar al Hoy con instantes. Instantes cansados de pensar, si es que lo hacía, en esta realidad que lo devora todo con sus silenciosos experimentos humanos.

Me interesaba la democracia pero no sus conversaciones. Un régimen de sempiterna tiranía de las mayorías bajo el velo adictivo de lo incorregible.

Acabándose poco a poco este mes de Enero, qué duda cabe, trae consigo latentes ángeles escépticos, vejez, enfermedad y muerte.

Despues de la lluvia todos somos empiristas

Cambiando de temas. Te lo enseñan cuando estás en el instante mismo de reconocer tus descripciones desmesuradas sobre cómo estar sentado en el baño.

Nadie asumiría la responsabilidad de vivir en la fastuosa negligencia de una política desarraigada del dolor humano. Enero y el sufrimiento humano, Enero y el sinsentido republicano y Enero contraataca con sus genialidades absurdas.

En ocasiones, negligentes y deshonestos, incluso, en confesar lo que sentimos ante situaciones límites. Inmunidades otoñales que dudan de su propósito ético, un otoño del año 2010 que dejó huellas.

Después de Diciembre todos somos breves comentarios. Adiós año 2010. Así es. No sabemos vivir con el trato cotidiano del “año nuevo” silencioso que pasa confusamente al mismo tiempo carreras mundanas contra el paso del Tiempo. No lo vemos pasar solo actúa inmoderadamente. Somos egoístas incluso en nuestro propio egoísmo. Ofrecimientos estremecedores de la caridad divulgada como el motor de las franquicias afectivas.

El mes de Enero y algo más no sabe de miserias tributarias. Esos vínculos de absurdidad estival. Mi Enero no quiere vivir sumido en el raquitismo cultural de la tragedia griega de no discutir, a saber, una reforma humana proporcional, igualitaria y justa para los tiempos históricos que le toco vivir a Febrero 27 y al Chile profundo.

Un espacio de dogmatismos cotidianos, ese Chile profundo observando quebrantos republicanos. Un acceso para mi país hacia indefinidas ubicaciones empíricas, después de la lluvia. Ovulando contenidos discursivos para evitar reformas.

Sensación de debilidad humana cuando te ofrecen ayuda estatal. Son digresiones domésticas que giran en un mismo lugar, describir situaciones del hombre bicentenario que provoca infecundos comentarios morales. La opción de jamás tomarse en serio, dice la historia universal de Enero, son solo 30 días.

Esos días predicadores de referencias picunches. Necesitamos amar la vida más allá de los 17 millones de chilenos que habitan esta falla geológica, jamás podre conocer a todos esos conciudadanos.

Despues de la lluvia todos somos empiristas

Esas inconclusiones humanas que aportan básicamente al contenido mismo del mes de Enero, no sabemos quiénes somos. Un oscuro tratar de las palabras impresas en las cosas humanas.

Escribiendo valiosas tonterías. Algo estúpido emerge desde los confines veraniegos de ficciones pedagogicas, saludos del profesor Jaime. Existencias inconexas pero dadas a pasiones descriptivas.

Han existido y existirán innumerables muestras de opiniones sobre las dificultades de ser gobierno, saber qué hacer cuando vivimos en sociedad. Vivir en sociedad significa estar al borde de lo necesario pero caótico en lo invocado. Durante la jugada de Enero 2011hubo sucesos de apreciable candor emocional ¿nada es para siempre?

Estamos vivos todavía. Existiendo en la escuela del entendimiento anónimo, ir a la simplicidad misma de Enero, junto a cada persona transmutada como tal en breves comentarios. Somos breves comentarios provistos de fugaces ilusiones. El mundo humano, todavía despertamos en el mes de Enero, es ilusorio.

El diario vivir de lo explicativo, conseguir negociaciones convenientes con los otros instantes de Enero, su evidente atardecer veraniego ofreciendo entramados valoricos, susurros ideológicos que dejaron huellas. Continuamos.

Seguir existiendo, aparecen situaciones interesantes. Interesantes en lo referente a sistemas de creencias mediatizados por las contingencias humanas. Los periodistas. Extremas contingencias éticas. Un congregado de juicios dispersos y de intenciones morales condicionadas al oscuro móvil de sus conductas gregarias.

Falsean profesionalmente la realidad misma del dolor humano en pos de un propósito terapéutico, informar. Te seducen con sus alardes de alta definición icónica. Pero insinúan, eso sí, sueños de libertad.

Despues de la lluvia todos somos empiristas

Efectos humanos cuando tratamos con seres humanos. No nos damos ni cuenta de aquello. Histéricas razones mancomunadas alimentadas por el estremecedor peso de esos días de realismo veraniego, al mismo tiempo, respuestas impertinentes se atesoran en las profundidades perplejas del Chile profundo, y los héroes anónimos se formulan solo preguntas. Este hechizo ocurre una sola vez en la vida. Gracias Enero, gracias lluvias empiristas.

Estamos en una época de consensos lingüísticos encarcelados en masivas estrategias virtuales, redes sociales vinculadas a sugerencias valoricas. Hacia dónde vamos cuando despertamos, intuiciones veraniegas que están cerca de nosotros mismos ¿Qué valor tienen los valores?

Después hubo que asimilar la inquina placentera de los medios masivos de comunicación con su delirante efusión estética para describir la miseria humana arraigada en la profundidad del Chile profundo, reverenciado por algunos y vejado por otros, están pasando muchas cosas en la vertiginosa actualidad de nuestro país.

Si, es cierto lo interpretado, por instantes de dialógicos días cruzados con la mágica asunción de ser siempre los observadores, somos vulnerables opiniones adictas a nuestras agendas de encadenamientos personales. Buscadores de verdades reconocidas como tal por los complejos periodísticos del mes de Enero.

Ante todo aparecerá, claro está, el problema principal de lo buscado, ir a las bases mismas del valor propuesto. Bueno, una proposición es algo determinado dentro de la esfera de las intenciones morales. Las intenciones morales y el mes de Enero. Es la sagrada verdad de lo arriesgado, buscar el principio de lo buscado de Enero a través de sus más variopintas formas de reflexión cotidiana.

Cada dia de Enero, con o sin línea editorial gregaria, buscaba incentivar los derroteros emocionales del Chile republicano, profundo, “democrático”, progresista, intuitivo y pie plano. Desastres adosados a idiotismo burocráticos dirigidos hacia la sempiterna aceptación de que ignoramos hacia dónde vamos. Cada dia de Enero merece su oportunidad.

Alguien tiene que ceder. Un día como ese implora de situaciones límites. Psiquis del asombro momentáneo, las razones humanas no sirven, son espasmos después del momento afectado. No pueden pensar, porque tienen que cuidarse más. Burdas excusas con lo que el sentido común de nuestra condición humana posee un evidente estado de cambio asumido.

De Enero a Febrero una aurora de dogmatismos teleológicos. Algunos días faltan para cumplir el ritual no olvidado. Ellos implacablemente asumen la “verdad” de la realidad aparecida. Meses y otros meses dispuestos a describir proyectos humanos inconclusos.

domingo, 9 de enero de 2011

despues de la lluvia todos somos empiristas

Acá, en estas circunstancias, cualquier dia lo amerita, todos los perros de la calle, permanentes recursos veraniegos de un mes dado, observan sus movimientos, asumieron el más caótico silencio alternándolo con precisos quejidos hacia la límpida autoridad de un mes de Enero.

Mis ecos veraniegos querían hablar con mis recuerdos, durante ese día de perplejidades cotidianas, luego, quería revisar, yo, supuestos valoricos de meses pasados como movimientos telúricos de días silenciados. Quería lograr algo. Eso somos. No estaba asolado por la voz de la conciencia. Su acción nos tuvo en una situación de amena tensión veraniega.

Veraniegos lugares cotidianos sofocan mis didácticas mentales. Divirtiéndome de cómo voy envejeciendo. Repentinos encuentros con ese experimento llamado vida. Narrar esa vida que se nos aparece, no le pedía a la vida misma sino algo de autorrealización, apela al objetivo último del tiempo humano, dejar huellas.

Durante el mes de Enero la vida misma hace vibrar los ritmos escondidos del dia a dia, ir al Otro. Un personaje de fabulaciones simplistas. Complejos vivenciales rodean nuestro vivir anónimo. Un eterno deseo insatisfecho ironizado, narrado, interpretado y reducido a perspectivas fugaces, esos seres humanos, Chile profundo, fomenta consensos valoricos “en off”.

El mes de Enero jamás resulta insignificante en cuanto a la manera cómo abordar la mirada que tenemos del hombre en tanto sujeto encolerizado por la indigencia informativa esgrimida por nuestro Planeta Tierra. Hay tanto que escudriñar. Sigo buscando. Buscaba darse un aire de mutismo ético a medida que pasaban las horas crepusculares que emanaban contenidos amorales ¿Qué hacer con las palabras cuando vivimos momentáneamente en Enero?

Seguía el despreciativo silencio de vivezas posmodernas.

Pero nada es para siempre. Un permanente estado de asombro ante el ritmo de la vida. No quería volverme tan loco tras esta experiencia de bipedismos múltiples hecha realidad con una realidad aparente hecha mes de Enero asumiéndose como Chile profundo. Un día en la vida cotidiana del mes de Enero sucedió como un suspirar subyugado y palpitar desarraigado.

Seguía aportando excusas con la intención de llamar a mis dioses pequeños, la moral cuestionada. Pero los caminos del azar votaron por el “No”. Hubo una razón de vivir con las adormecidas instancias de costumbrismos familiares que, ahora, estaban en boga por los inescrutables desiertos culturales HD.

Despues de la lluvia todos somos empiristas

Habrá que ver percibir el eterno fluir de reconstrucciones veraniegas y de marcos valoricos en constante consenso lingüístico. De algo sirven las palabras. Enero y sus significaciones, los perros de la calle y los paraderos del Transantiago.

Algunos, bípedos de hablar balbuceante y de miserias humanas de escaso HD, acusaran el golpe dado por su amigo imaginario, el Pueblo, y se dedicaran a criticar la legitimación del circo neoliberal de matriz republicana.

Insisto, acá nada es el azar, lo indispensable de “intentar” entender las palabras junto a su sentido y referencia. Eso, los hará unos ilustres conscientes de purgatorios identitarias. Olor a Pueblo, “horario valle” y a un mes de Enero caotizado por los consensos del planeta tierra ¿ser un breve comentario?

Gestos y acciones a la miseria humana vestido con la oportunidad desquiciante del pueblo. Todos somos rotos al invocar argumentaciones predestinadas a la opulencia de Occidente a su vez al espíritu del ambiente psíquico del país que ofrecía esas abominables imágenes de fruición callejera. Más acción y menos ojos en blanco.

Volviendo a los optimismos forzados producto del calor del mes de Enero. Estaba en mi casa. Fue un destello fugaz de redención admirada así como de temor considerado. Música de la disensión valorica, intentar conocer a las situaciones humanas en su propio contexto histórico. Esa historia plagada de mitos valoricos y de intersubjetividades cuestionadas. En cada casa del Chile profundo y del Chile Kuchen.

Surgen, con el pasar de los minutos, como lo fue en mi casa de inspiración antisísmica, el temor el asombro paranoico, el miedo evidente al morir son honores veraniegos, la incapacidad inveterada de la institucionalidad vigente para movilizar eficiencia en cuanto a miseria humana y la posterior narración extraordinaria al intentar explicar mi propia experiencia a través de las palabras.

Fue un día raro. Enero lo capto mediante sus cómplices momentáneos, los seres humanos.

Una remilgada ceremonia de escapismos vivenciales, y la comunicación masiva desapareció. Tiende a desaparecer cuando nadie escucha a nadie. Volvimos aparentemente al estado de naturaleza forzado por las disonancias históricas. Cada calle, calle miseria humana de alto rendimiento.

Despues de la lluvia todos somos empiristas

Con el mes de Enero hubo intentos de sublevación considerada, tormentos espirituales y concilios fugaces, jamás volvió a ser lo mismo. Antes de partir, el ángel de la nostalgia del sollozar humano discutiéndose en la mutilada verdad de la república democrática. Un purgatorio de psiquismos históricos.

Se inician las ayudas humanas. Nadie le aviso a la civilización de Occidente. Por lo menos, para el profesor Jaime hubo bastante de aquello. Gracias amigos del silenciar momentos, mis alumnos The Greenland School. Siempre las hubo o eso nos hace creer los discursos de legitimación estratégica. Estrategias humanas confrontadas a los desmadres genuinos de Enero 2011.

Poco a poco los tiempos históricos hacia el viaje sin retorno de la solidaridad chilena, eso sí, dada a los automatismo éticos de la autista desigualdad social, y algo de mezquindad humana. Te dicen que ayudan. Significaciones intermitentes de la fuerza del corazón. Una odisea al espacio exterior de los afectos humanos durante la loca aventura de querer creer aquello referido a los demás.

Los demás hacen de las suyas veraniegas, jamás podremos conocerlos a cabalidad, incapacidad celular, entonces nos queda solo la digna aceptación de trascender nuestros fines.

Enamorado de mi realidad, estoy. Esa realidad subsidiada, siendo optimista, por mi país. Son respuestas impertinentes del Chile profundo, e influjos engañosos del Enero considerado como tal. Es un mes cargado de alienaciones consumistas y de sequitos aletargados por el holocausto del modelo a seguir.

A lo más, este mes de Enero sigue danzando dentro de sus aprendizajes significativos, continuar la perpetuación de la especie humana. Haciendo un uso maravilloso de la experiencia humana. Creyendo en la afirmación “después de la lluvia todos somos empiristas” a su vez seductora como perturbadora para el libre albedrio del hombre.

El libre albedrio y el mes de Enero. Esta hermandad entre estos componentes saludables del fenómeno humano expresan un acto de gratuidad simbólica para la anónima humanidad del Chile profundo. Siguen creando esos habitantes de mi menesteroso país.

Somos animales extraños. La naturaleza inconexa del ser humano para entenderse a si mismo. Ser algo de humanidad. De por sí, el hecho mismo de ser humano resulta despreciable. Pero existen actos enloquecidos que contraponen esa concepción de mirar al mundo humano.

Despues de la lluvia todos somos empiristas

Al Hoy le suceden cosas extrañas. Esas extrañezas que ponen en cuestión la realidad aparecida a través de los fenómenos humanos. Del amanecer fugaz de la existencia orgánica de los seres humanos, chilenos son, a encuentros furtivos con la verdad misma de todas las cosas que tocan al mes de Enero.

Es fascinante, al decirlo pierde su encanto, comprender las formas silenciosas de cotidiana complejidad que abarcan los días transcurridos, sin lugar a dudas, el mes de Enero hace de las suyas vivenciales.

Seguimos viviendo en el mes de Enero. Siempre está la posibilidad cierta de considerar la sensación de perderlo todo. Eludimos ese aspecto. Sin embargo, las credenciales veraniegas de cada persona que vive, supuestamente, expuesto a las regalías competentes de la naturaleza, implacablemente, fue enredando en las duras cadenas en las que nos ata el destino. Un destino, el mes de Enero y las lluvias empiristas del profesor Jaime.

Emergen reflexiones cotidianas debido a lo que observamos. Razones para seguir. No hay nada que hacer cuando estamos viviendo de lo irrecuperable y de lo azaroso, un clara expresión de la mortalidad acuciante que entraña a los habitantes nativos del Chile profundo.

Con “Chile profundo” trato de describir una concertación heterogénea de vivencias psíquicas contrastantes pero coincidentes en su haber vocacional. Pasando por dictaduras valoricas y por encantamientos republicanos. Envejecer, vivir, pensar y perpetuar la especie humana.

Los segundos legitimados por los estatutos de Enero y sus proyectos valoricos, un frenesí valorico cuando intentamos de ir al Otro, no hay nada que hacer, narramos complejos culturales al estar despiertos, y seguimos envejeciendo.

Hacer su trabajo conforme a sus idiotismos valoricos y sus miedos culturales, Enero no es algo predecible. La excepción a la regla, bellas demostraciones gestuales de anónimos recuerdos, intentos desesperados por congelar algún instante de conversión espiritual. Lo espiritual asume criterios de significación irrealista. Lo irreal como lo inadecuado a nuestras concepciones cotidianas, Enero seduce.

Despues de la lluvia todos somos empiristas

Ocurren instantes humanos y de los otros holísticos durante la tensa calma de un Chile profundo. Es un dia más para el Universo. No sabemos quiénes somos cuando leemos los tiempos históricos desde la perspectiva del lenguaje humano. Ha sido el drama de los dramas para este Enero acontecido, pues cada persona del Chile profundo quiere aportar con sus descripciones definidas. No pueden.

Ironías del lenguaje humano, saber gobernar en democracia. Niños, adultos, viejos, adolescentes dispersos y flexibles congregaciones urbanas a todo aquello que asuma el papel de subversión empírica.

Pude apreciar el coloquio rupturista de monologar escasos instantes de dignidad cotidiana, totalizar recuerdos veraniegos. Enero ante la afrenta de los consumidores distraídos, la galopante genialidad del Tiempo como gobernante del Universo.

Condiciones sujetas a otros momentos de la historia humana, esta, plagada de mitologías narradas con el precio valorico del totalizar prejuicios. Un animal de orgánica estrategia gregaria. Los seres humanos y sus engaños cósmicos. El cosmos anuncia reparos razonables a como de ha hecho sociedad en este planeta tierra. Somos maquinales pulsionales. Aparecieron los prejuicios. Un lugar de inteligencias múltiples y de diversiones improvisadas. Ahora, también, los prejuicios morales juegan junto al mes de Enero.

Juicios dispersos pululan por todo aparecer veraniego que abarca todo una mirada sobre el mundo. El mundo humano revestido de infinitas interpretaciones mentales, dicen esos expertos en “cualquier cosa”. El país que propone proyectos humanos cuyo afán de redención escasea en los espacios públicos del quehacer político, no somos capaces de desmitologizar nuestra propia historia.

Volvamos a lo nuestro. Esas utopías veraniegas acalladas por el arraigo narrador de lo días acontecidos. Sumas humanas más rarezas vocacionales, agregan a dichos días un concierto de levedades éticas. Un rico acontecer soberano junto al espectáculo empírico del hoy.

sábado, 8 de enero de 2011

Despues de la lluvia todos somos empiristas

Seguidillas de ilusiones ópticas, las relaciones humanas, desde la perspectiva totalizadora del mes de Enero, silencios elocuentes. Algo debemos hacer para entender el fenómeno de la vida junto a sus penetraciones contemporáneas. Algo de calor ayudara a emancipar idiotismos cotidianos.

Siempre estamos respondiendo la pregunta equivocada. Maquinaciones humanas suceden, y no hay política pública que pueda dogmatizarlo. Aquellas personas tienen claro el parecer simbólico de lo destruido. Acusan un diáfano proceder protocolar para perpetrar realidades humanas.

Complejidades con el poder factual de las políticas públicas y los cinismos culturales de la sociedad civil agasajada como un todo integral. Días y días de encuentros abismales con el dolor humana, y de no confesar lo que la gente siente.

El problema de los problemas cuando se trata de entender a los dispersos ciudadanos del Chile profundo. Del cielo a la Tierra, intervalos de fértil incomprensión veraniega.

Es el gran origen del dolor humano, no confesar lo que se siente. Un lugar de secretos inconexos cuya acción radical del entendimiento es incapaz de entender el universo volitivo por el cual se vive esas situaciones límites. Ese sentir humano encadenado a los estratos de aprendizaje significativo del existir laico del Hoy.

Así. Enero no se queja de su protagonismo cotidiano. Mendigando convenciones afectivas, y negociando afectos familiares influenciados por la historia educacional del mes de Enero.

La sociedad de espectáculo, locuras cotidianas y represiones veraniegas convertían sus líneas editoriales en promesas inconclusas. No tenían nada que hacer con la moral establecida por los patrones de fundo mimetizados en sociedades anónimas de filantropías cambiantes.

Vicios negociados con la psiquis humana del Chile profundo. Es mirada teorética, interpretativa, arbitraria, obsecuente, predecible, pendenciera de bajo glamour, de cretinismo HD, imbecilidad bibliográfica, de educaciones espurias, de lujurias icónicas, de tonterías valiosas, de obviedades estivales, de consensos epistemológicos, de profundidades consumistas, de seducciones atípicas, de coloquios intramundanos, de censuras acomodadas, de mendaz, fabuladora, los amigos del periodismo chileno no quieren querer morir

Despues de la lluvia todos somos empiristas

Ese calor atmosférico que agobia hizo de la tragedia humana una “belleza silenciosa” en términos discursivos, y son animales extraños también. Un mes dado a las fruiciones verbales. Siempre busca esa indecible estación de calma momentánea a través de su conversar fluido, estridente y apasionado.

Sigue haciendo Enero de las suyas familiares. Fenómenos humanos inconclusos, incomprendidos y engañados por las palabras sueltas del Hoy. Buscaba que esas pequeñas cosas estuvieran acorde a las circunstancias, y una apropiada asunción de lo digno de ser velado. Oscurecido por los ruidos desgarradores del querer humano.

Las relaciones humanas y el mes de Enero comparten complicidades valoricas. Intentos de buscar el destino. Identidades apagadas por la opinión de los demás. Describía fácilmente lo vivido en la ciudad atípica del Chile profundo. Una ciudad con tradición mitológica, picunche, mezquina y pie plano.

A pesar de todo lo acontecido, hacia vivir a la gente entre muchos muertos. Esos muertos simbólicos. Aligeraba el duro peso de los días protagonizados, inesperados, considerados, narrados y absurdidades hechas Horario valle por el lenguaje humano surgido en cuanto lugar callejero esperan los rituales no considerados por Occidente.

El mes de Enero, Chile profundo y las miserias humanas de alto rendimiento. Esos días siendo momentáneamente Enero. Algo decían esos días. Recuerdos de esa frase mencionada “después de la lluvia todos somos empiristas”, y lo asumir. Por eso mismo, escribí.

Vivía los días de Enero junto al prologo momentáneo de mis observaciones. Consideraba una tenue sonrisa de piedad infinita mientras acompaña a sus propios muertos. Todos los días mueren gentes anónimas. Un destello de humanidad insobornable pervivía en sus alocuciones generacionales. Amaba la vida por encima de todo.

Observaba, apasionadamente, sollozaban recuerdos descontentos ante victimizaciones picunches y ponía su sangre en la tierra de los desorientados callejeros. Resucitaban esos muertos de dudosa protección social. Gracias al eterno monologo de un Enero perplejo, avanzar sin transar, y por amar la vida por encima de todo.

Despues de la lluvia todos somos empiristas

El lenguaje humano todavía no permite explicar experimentaciones culturales dadoras de cretinismos occidentales. Pasó a paso. Golpe a golpe las radiantes ficciones epistolares del dia asumido y sus habitaciones verbalizadas. Enero 2011, el Chile profundo y esa “lluvias” que satirizan todo totalizar republicano. Asumiendo el costo humano de penetrar la realidad, en ocasiones, suele golpearnos en la “frutera”.

Hay tanto por decir que, en verdad, se olvida la esencia misma de lo digno de ser expresado en límpidas palabras veraniegas. Estos veranos fugaces que ponen en cuestión el libre albedrio de las personas, descripciones humanas inconclusas cuando estamos en las planicies litorales.

Algunos tratan así a esas noticias ramplonas en lo que cabe a homologar vacaciones de verano con las playas costeras. Aquello impuesto es algo patético, decadente y el Universo se mofa de nosotros. La lógica del mercado y Enero.

Suspiros después de un calor cotidiano. Interesante, bello proceder ético verbalizado como vivencia cotidiana y la gente sigue siendo arrítmica en términos de esculpir humor desde la realidad misma del observar.

No obstante cada conversación repentina que he tenido junto a las verdades mutiladas de la calle misma y esos escasos 5 años de estudio sobre pedagogía en Filosofia, ante todo, logro conciliar miedos indecibles con quebrantos apoteósicos.

Amantes comprensiones pedagogicas, recuerdos del profesor Jaime, didácticas salvajes, dejo huellas. Gracias a la vulnerable condición humana con sus encadenamientos al querer ciudadano. Ciudadanos, cualquiera sea su inspiración planetaria, son ejemples deliberados de desprecio comedido, extrañezas valoricas y de diversiones mitológicas.

Explicaciones al tenor de percepciones humanas, dictaduras gregarias y despotismos afectivos, hacen muy bien su trabajo. Un aspecto indispensable para convocar a los misterios mismos del dia a dia, entender el fenómeno de la vida. Alguien siempre está haciendo cosas. El potencial creativo del mes de Enero asume sus vanguardias estilizantes, reflejar el alma jadeante del vivir humano. Dudas razonables de la razón humana, el Chile profundo sabe.

Despues de la lluvia todos somos empiristas

Una aventura loca y un estar asumido durante este mes de Enero. Un Estado inerme con las formas discursivas del lenguaje en la obviedad genuina del dar es dar. Un “tal vez” Chile hecho carne. Abortos gregarios y diagnósticos médicos inconclusos. Tuvimos que luchar con nuestra libertad cada segundo que pasaba. Confuso, delirante y extraño.

Un diluvio de alcance generacional que cuestiona la evolución humana atesorada en una constelación de resentimientos, negligencias, deshonestidades a flor de momentos majaderos, eufemismos liceanos, empirismos profanos, decisiones inconclusas cuando caminas por un parque, cinismos concesionados, diplomacias mal digeridas, corrupción conforme a la ley, veranos confundidos con segregaciones estéticas, salvajismos tribales estéticamente amnésicos, sumisión circense para dogmatizar la palabra “pueblo” y de ignorancias altisonantes con los vanguardismos pretéritos de la libertad humana en un contexto de vida política en sociedad, festivales de la canción burocrática, comedias humanas tributadas en espacios radiales y muertes simbólicas de los días transcurridos.

Un país dado a las muestras ubicuas de arrogancia providencial, discretas esperanzas veraniegas. Creemos estar a salvo del saldo progresivo de lagunas humanas. No lo fue ni lo será. Nada es para siempre.

La constante del sinsentido educacional. Nuestro optimismo irónico fue destruido por el despertar histriónico de las placas. Es un “profesor Jaime” dispuesto a ser empirista.

Enero dice cosas vertiginosas. Iba a comenzar la gesta épica de las excusas y de los eufemismos diplomáticos. Un estado permanente de obviedad cotidiana conforme a rituales y costumbrismos atávicos.

Un uso oxidado del lenguaje humano para inmunizar responsabilidades políticas, históricas, afectivas, valoricas y cualquier otra. La democracia representativa ha olvidado la filosofía de la experiencia.

Aprovechamos la sociedad del espectáculo y sus plataformas de narración masiva, porque, ahora, cada ciudadano chileno, sobre todo, en sus estratos de aprendizaje veraniego adquiría una autoridad implícita de que las instituciones no funcionaron.