viernes, 30 de julio de 2010

Los Puentes de Madison y su resiliencia

despues de la lluvia todos son empiristas y todos somos rotos.


La historia personal de ambos personajes que encarnan determinados roles en lo que concierne a la imagen simbólica que proyectan en cuanto a sus propias emociones. Durante el transcurso de la película, tanto Francesca como Robert van asimilando todo aquello que les permite intimar, o sea, aquello de lo cual, les suscita emoción y cuestionamientos.

Cada palabra, gesto, guiño, conducta, comentario, interpretación sobre algún fenómeno de la vida, vivencias personales de sus respectivos pasados, diálogos dispersos durante la sobremesa de una cena en aquellos tiempos, las fotografías sacadas por Robert, las experiencias nativas de Francesca y las críticas mutuas por asumir determinados estilos de vida, sugieren una gradual exaltación de lo dialógico que puede significar un conflicto humano cuando está de por medio el querer.

Las confesiones verbalizadas de Francesca durante esos 4 días significaron un evidente espacio de asimilación con sus emociones, las integro.

Sabiendo, por cierto, que le era complejo romper con la tiranía de las costumbres patriarcales de Occidente, opto por entrevistarse con Robert, hizo lo necesario para ser feliz, tomó consciencia de la mutilada capacidad de controlar su vida en esos días.

Amar en la pura perdida del peso de los días involucra permear los encadenamientos mentales mediante los cuales nos aleccionan gregariamente.

Hubo un éxtasis ético revestido de situaciones límites. Aquí, ambos asumieron que el paso implacable de los días era un llamado de atención a sus posturas valoricas.

Sus emociones estaban integradas desde la opción temeraria de poner en cuestión esos 4 días, pues, Ella estaba casada pero jamás adopto una perspectiva de culpabilidad por lo que hacía.
Sabía que era ese el momento cuando la vida se define cómo el mágico proceder para incurrir en la locura. Fue su hielo abrasador.

En el caso de Robert, un solitario hombre dedicado al arte de tomar fotos a la naturaleza salvajes, los hombres y sus espacios planetarios. Dudó de lo quería, su cuerpo valorico se diluyo a esos 4 días de exultación vivencial.

Dignos, ante todo, dignos exponentes de ese experimento llamado vida. La vida como un acto de gratuidad, Cada emoción entrañaba un ir más allá del absurdo de vivir, considerar que tradición tiene un valor en sí mismo.

Cosas extrañas

despues de la lluvia todos son empiristas y todos somos rotos.


Durante este mes de Julio han ocurrido cosas extrañas, he ido envejeciendo. Con todo el cúmulo de burdas comedias humanas tanto en el anonimato como en lo público de vivir en sociedad provoca malestar. Un malestar indecible para las hipócritas relaciones humanas desde el apropiamiento de esas aventuras cotidianas que corroen la naturaleza del comportar factico.

Haciéndose presente Julio ante todo lo que le pidan observar, desde evidentes delirios republicanos ante caóticos consumismos psíquicos. No hay existencia que no haya sido emancipada de este modo.
En realidad, conformar una visceral entrevista con la existencia individual es conceder un frugal espacio domestico al invernal Julio, es apelar a nueva forma de gobernar. Gobernar, acá, considera la visión de que todo lo acaba el momento.

Cosas extrañas anuncian la caída de los relatos utópicos. Continuamente el mes de Julio autoafirma su categoría e espectador privilegiado. Solo se dedica a observar el fenómeno humano que aparece dia tras dia en este tal Julio cubierto de fríos gregarios.
Exigencias de los héroes anónimos en cuanto a esa educación con la cual nos han engañado durante milenios. La escuela interfiere en nuestra educación. Una constelación de decisiones humanas que configuran un amplio teatro de voluntades sufrientes.

Cosas extrañas incurren en el siniestro espectáculo de la especie humana, fríos con su componente de miseria humana. Son actuaciones humanas dispuestas a experimentar vanguardias valoricas en cada destello de devenir cotidiano tributado por las palabras cansadas de racionalidad. Llegan las cosas extrañas, decesos humanos, y algo de autorrealización volitiva.
Inicios de un encuentro con las complejas percepciones humanas para lograr entender el mundo. Un tedio vital al pensar, si es que lo hacemos, el mundo circundante del mes de Julio. Fríos acusadores pero instancias fabuladoras.

Cosas extrañas

despues de la lluvia todos son empiristas y todos somos rotos.


Cosas extrañas pasan. Suceden cosas extrañas asimismo emancipaciones mentales al estar en la soledad misma del “hoy” confabulado con el Tiempo. Es un Tiempo que abarca las formas planetarias del fenómeno humano asumido desde la ascensión hacia trascendencias inconclusas. Un aspecto de inviolable decisión gregaria. Lo gregario promueve la compleja empresa humana del prejuicio atomizado, esto es, todos vivimos embarcados con la sombra sempiterna de los prejuicios.
Incluso, es atendible producto de nuestro finito mundo humano, y de su existencia inmediata. El Tiempo como la excentricidad sanguinaria de este experimento llamado vida.

De la misma manera, jamás los seres humanos han instituido un relato que les permita vislumbrar el fenómeno humano desde una perspectiva multidimensional. Nos engañamos con intrincadas secesiones éticas, no hay nada que hacer cuando determinamos al ser humano a partir de ignorancias bien instruccionadas (la cultura o civilización como motor de progreso histórico). Somos hijos de las circunstancias históricas.
Esa historia debe estar dirigida por la Política. Y esa Política ejerce sus cosas extrañas durante las postrimerías del mes de Julio. Mientras tanto, intentos de progresión matemática en cuanto a la historia de la razón humana y sus ángeles asesinos, la modernidad acuciante.

Cosas extrañas desempeñan una opción de vida en la fantástica adopción de vivir conscientes durante el mes de Julio. Enseñanzas silenciosamente aprendidas en los momentos históricos del diario acontecer vivido por este mes de Julio que precisa de lenguajes humanos. expreso, apasionadamente, estas divagaciones envueltas en un halo de revolución silenciosa. Miro, veo y respiro.
Estos psicodélicos ademanes destilan trascendencia. Esa trascendencia que exige un sentido misional de desasosiego. Lo logra Julio con sus intactas ansias de totalizar instantes. Son comprensibles dificultades para la “mente” humana. Un fantástico espacio de decesos conceptuales. Disfruto de las cosas simples de la vida haciéndome propiamente al danzar por las extrañezas humanas del mes de Julio.
Humanidades asfixiadas y deseos insatisfechos. Un transcurrir de lenta sujeción libertaria. Todo cambia para cambiar. Son las espontaneas disposiciones de las leyes eternas del Universo humano, el “confundido” libre albedrio. Buenas energías entregadas al caminar decidido de Julio por cuanto experiencia personal lee en relieve.

cosas extrañas

despues de la lluvia todos son empiristas y todos somos rotos.


Esta preguntas fecundan y pintan las impudicias del “ahora” que se presentan en el mismo lugar. Mi mes de Julio nos obsequia esos antecedentes humanos. Sus fríos “picunches” y de alta definición. Es un mes de los desiertos errantes. Existen tantos muertos conforme a la legalidad cínica de la moral oficial pero el hombre anónimo del “Chile Profundo” necesariamente no se mueve por los consensos históricos de una gula bien revestida de diplomacias.

De tanto en tanto, las cosas extrañas, intentos de concepción mundana, imponen deberes a cada conciencia individual que se ironiza como tal. Intuyo que este mes asume una cierta desafección a la educación entendida como una estructura que reproduce desigualdades desde el nacimiento de esta vanguardia denominada “planeta tierra”.

Cosas extrañan se viven tras febrero 27, y por ahora durante el mes de Julio. Una trágica asunción de transformaciones culturales y de héroes anónimos. Ese mismo lugar lo encuentro cada momento, pues, considero que son esos instantes que lubrican esos miserias circulares que tributan mis recuerdos.

Absolutamente. Es una epifanía de hechos humanos, progresistas, intuicionistas y otoñales cuando me cuestiono esas dudas. Sin embargo, soy consciente que estas preguntas han sido, reiteradamente, sinomino de imitación y genuino deceso conceptual de paradigmas explicativos durante toda la historia del pensamiento humano. Risas crepusculares cuando intentamos racionalizar temas valoricos, Julio no es la excepción.

Irracionalidad en constante expansión musical tras meses, semanas y días de dramatismos humanos. Ni Piñera ni los Otros significativos asumen que la psicodélica socialización del “Chile Profundo” impone otras estructuras de análisis objetivos, las encuestas son unos cesantes ilustrados.

De cuando en cuando, Julio necesitaba de la historia de la voluntad humana, perpetrar miserias humanas y nada más. Lo demás seria un patético proceder de omnipresencias humanas. No nos da para implementar criterios de valoración que estén más allá del estado de coacción permanente que tributa la historia evolutiva de la Moral Planetaria. Albergan su ocupación vital tratándose con las mismas rutinas cotidianas del “invierno profundo”, con las impredecibles cadenas con que nos ata el destino de las sociedades contemporáneas.

Cosas extrañas

despues de la lluvia todos son empiristas y todos somos rotos.


Decadentes adicciones aleccionan sobre esa nada tras el término de ese experimento llamado vida. ES un transcurso vital de trágica sensación mundana, pues vivir sabiendo que somos animales paradójicos, Julio no escapa de su complicidad atmosférica, seduce al manantial de juegos afectuosos que entrañan los instantes de emancipación mental, envejecer.
Al parecer, este mes, contiene un continuo de sucesos extraños. Ante las consideraciones humanas de admitible peso ético, ser prejuiciosos, difumina miserias de la más reputada erudición gregaria. Paso a paso. Las cosas extrañas de un dia, tal vez, Julio hace su trabajo narrando lo inexpresable en tanto compleja evolución humana. Solo nos queda rezar.
Las transformaciones materiales de la existencia simbólica del mes de Julio ayuda a insinuar microcosmos, estos, superponen sus vivencias psíquicas para hacer cómicos a los seres humanos. Nunca estamos solos.

Nos queda, únicamente, vivir viviendo como la vida es la única enseñanza de irracionalidad camuflada. Mientras escribo estas palabras, todo fluye y nada permanece, salvo ese caos que ordena las inveteradas verdades que se relatan durante nuestra insondable historia como el planeta tierra que habitamos recientemente, esto es, en comparación a la edad del Universo. Tiene su edad ese agente de cambios “sociales”.

Buscamos respuestas a las preguntas que nos hacemos como seres pensantes, por ejemplo, si estamos solos, una tal Vía Láctea, nos alecciona como hacer tolerable nuestra vida en sociedad, algo de feroz soledad omnipresente insta a pensarnos.
De modo propio, este mes de Julio, coincidiendo con el termino del semestre de lo que intento estudiar- Filosofía-, aguardó para demostrar sus tentativas revolucionarias. Una revolución de compleja etiqueta ideológica, ni siquiera en “horario valle” podemos describir el sentido originario de dicha palabra, entonces ¿Qué queda para su significación?

Cosas extrañas acontecen en cada dia que muere bajo la magia imperecedera del fenómeno temporal del envejecer.
Pero el mes de Julio fuerza un reto al destino, quiere dejar sus huellas de nacimiento. Entonces, sus preguntas encarnadas en un manojo de coincidencias extrañas, derivó a murmullos tales como ¿Y quien dice que somos pensantes conforme a los mecanismos mentales que usamos para interpretar la realidad y, a su vez, el efecto volitivo de lo que ejercemos, acaso, no cuenta? ¿Que es actuar racionalmente, si hemos sido bestias paradójicas en perpetrar realidades carentes de un sentido cósmico? ¿Estamos solos en el Universo? ¿De que hablamos, cuando hablamos de educar en estos tiempos históricos proclives a la indigencia informativa? ¿Qué hacer con las palabras cuando estamos sumidos tanto en Julio como en nuestras agendas de adicciones personales? ¿Somos mutaciones aleatorias conforme a los encademanientos evolutivos del hombre en este planeta tierra? ¿Este mes de Julio convoca a la voluntad de vivir?, ¿la educación es una ideología subyacente de penetrantes laberintos gregarios? o ¿cosas extrañas suceden con el mes de Julio o nos sabemos vivir en el carácter caótico de nuestras mutiladas existencias personales?

jueves, 29 de julio de 2010

Cosas extrañas

despues de la lluvia todos son empiristas y todos somos rotos.


Furtivas experimentaciones valoricas ante cada dia que fluye implacablemente por estos caminos de veraz discreción contemporánea. Narrando contenidos significativos. Son días que ofrecen su Juicio Final. Es la verificación de la secuencia interminable de decesos humanos. Una historia del querer humano sobre la cual nuestro mes de Julio no escatima esfuerzos en revelar el carácter alucinatorio del mundo. Muchas son las cosas extrañas acontecidas durante el coloquio colaborativo de las relaciones humanas. En esto, la razón humana- la capacidad de articular de penetrar los conflictivos laberintos de la percepción humana- se ve vulnerable ante cosas extrañas que suceden en Julio.

Estos días extraños que fecunda Julio con sus momentáneos días. No le gusta elucidar tiempos históricos. Un algo que conocía la profundidad. Dar un para amar en el desasosiego de la fugacidad del instante presente. Un año más separarse de la especie por algo trascendental.

De momento, he terminado el semestre correspondiente a mi práctica profesional, pedagogía en filosofía. Ha sido una experiencia totalizadora en cuanto a la manera de reajustar la mirada. Esa mirada inquisidora, mundana y letal que nos convoca a ser parte de un ritual. Sin embargo, el niño Julio promueve extrañezas vivenciales.

Es un año que se va con los juegos de artificio que ofrecía con beneplácito la cena familiar en mi hogar. Podía ser cualquier cena que se haya vislumbrado para este año y sus experiencias resilientes. Sus aspectos humanos son un comedido de diversiones cínicas.

Acá, optó por Julio para esclarecer instantes fugaces. Ignoro las condiciones psicológicas de estos comportamientos, actos, hábitos, tropismos y conductas en lo concerniente a buscar en la infinita intensidad del gozar decididamente el año nuevo como la solución final a la lucha atávica que tenemos con nosotros mismos. Y son nuestras propias debilidades. Necesitamos estar en permanente ruido con lo que acontece con el mundo exterior.

miércoles, 28 de julio de 2010

Cosas extrañas

despues de la lluvia todos son empiristas y todos somos rotos.


Cosas extrañas suceden en algún lejano del mes de Julio. Una melódica visión de los días pasados. Se está terminando este mes de las revoluciones “occidentales” a su vez las evoluciones humanas de cómo vivir decrecen inefablemente. Nos arrepentimos de jugar con las monstruosidades del tiempo cósmico, o creemos hacerlo, cuya esencia intima de todas las cosas es la quintaesencia de lo ingobernable que implicar despertar en el mundo.

Encuentros cercanos con el tiempo que aspira a ser el gobernante del Universo. Cuesta expresar todo aquello que envuelve humanidad cuando se vive en el amanecer de cada gesto que emancipa. Lo que nos emancipa es el instante embelesado de irracionalidad absorto en cada voraz soledad sumida como tal. Julio y sus dimensiones confusas conforman un intento por ser Algo. Algo adquiere urgentes formas de volición humana, es darse cuenta, del duro trajín de sus días invernales.
Compleja tarea humana, es entenderla desde la visión de costumbrismos racionalistas. No sabemos quiénes somos. Dividendos de la especie humana. Lloran fervientemente por los estrechos desprejuicios planetarios.

La simplicidad de este instante llamado Julio, es un mes dado a los focos de enfermedades gregarias, aspira a dejar sus huellas de nacimiento. Cada esperanza de irracionalidad realizada durante este mes de Julio significa sobornar los tiempos históricos con sus olvidos humanos.
Hay instantes embelesados de hastío vital. Mientras tanto, palabras embelesadas de irracionalidad dominan aquellos recovecos cotidianos. Nadamos como inexpertos deportistas de un espacio cósmico que determina todas las cosas que existen en el planeta Tierra.

sábado, 24 de julio de 2010

Una etica para el dolor

despues de la lluvia todos son empiristas y todos somos rotos.


Ante todo, la condición humana en vistas del colosal experimento llamado vida, generaron un estado de silenciosa revolución narrativa, filosofar. Es un pretexto sofisticado para dialogar con otros estratos de contenidos significativos, la ética.
No se agota el ser humano en múltiples demostraciones de instrucción filosófica, sino que existe una apuesta arriesgada de entenderlo a partir del abismo estremecedor del sufrimiento humano. No sabemos quiénes somos.
Es tratar, por cierto, de repensar el contenido significativo del querer como motor de progreso histórico, en el contexto de la totalización del saber humano (Hegel), desde la perspectiva del dolor humano. Entender el dolor humano, según Schopenhauer, es dignificar la manera de tratar de ser un “nada personal” de penetrante volición cuestionada.
Nos embarcamos en sesudas expresiones de clamor racionalista pero las ficciones fecundadas tras el “velo de Maya” no enseña que las duras cadenas con que nos ata el destino son un intimidante viaje hacia un proceso mutilado, irreductible y sin vuelta atrás.
Reflexiones de la vida humana, es una insensatez ser optimista. Confesiones de un hombre atormentado por el influjo védico cuya máxima expresión de humanidad era culminar en esa “nada vivencial”.
Pero es el peor lugar para vivir pero querer morir es un breve intervalo de mustias satisfacciones mundanas. Pues bien, ética, sufrir y Schopenhauer son aleccionadores aspectos de un ritual olvidado para los hombres sumidos en la indigencia informativa.
Somos maquinas pulsionales y, ante eso, los volitivo posee dignidad ontológica. Lo patento Schopenhauer en su concepción metafísica que tenia del hombre. Aquí, la dimensión metafísica del sujeto sufriente, es estar encadenado a la dimensión fenoménica del trato con la realidad espacio-temporal.
Pero sufrir puede y debe ser un despertar hacia otros mundos. Mundos asimiladores de laberintos humanos, al mismo tiempo, una rebosante entrevista con nuestros psiquismos abismales.

Una etica para el dolor

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Ante todo la construcción hipotética del problema el sufrimiento humano como una ética descriptiva, desde la visión pesimista de Schopenhauer, filosóficamente, relevante, pero históricamente predecible, que alberga a la historia patrimonial de la humanidad cuando pertenece intrínsecamente a una comunidad lingüística, el dolor humano.

Un fenómeno de inescrutables solución para las ciencias modernas de la naturaleza y de intimidante imputación metafísica para los consensos de Occidente. Y si sufrir es narrar la insolente tempestad albergada en nuestra zona erógena de la mente humana, los fenómenos psíquicos inconscientes.
De lo cual, el dolor humano como motor de las relaciones humanas, y aspirando a cuanta aseveración antojadiza tratándose de amortiguar las interminables situaciones límites. En tanto expresión de emancipación mental, el dolor humano acude como el actor principal de un proceso de nunca acabar, la vida misma.

Aparecen diversas experimentaciones valoricas del dolor humano estando en plena sintonía con los tiempos históricos, nada es para siempre, si bien esta perogrullada es vertida por Schopenhauer en reiteradas ocasiones, sufrir es el prologo de una narración extraordinaria, pues nos hegemoniza con las acepciones más sofisticadas de la voluntad encarna en el hombre, “la conciencia mejor”.
No sabemos quiénes somos dado que siempre estamos esperando ese eterno deseo insatisfecho de cubrir nuestras propias necesidades personales. Miedos deliberados y miradas que acontecen.
Ilusorias formas de considerar que el ancho pensamiento de la razón totalizadora puede, en sentido estricto, permear lo inrevelado del sufrimiento humano, aquello que uno teme decirse a uno mismo.
Por lo que, toda situación limites, calamidades de la existencia humana, según Schopenhauer conforme a sus recuerdos de adolescencia atormentada, implica extirpar la salvaje ingenuidad de considerar que la razón humana no es sino la quintaesencia de las ideas humanas y Algo más.
Ese Algo alude a diagnosticar a partir de las formas cognitivas del tiempo y del mundo, los fenómenos del mundo, el acontecer dado de la vida individual del ser humano al tratar con las cosas intelectivamente.

Penetrar la realidad humana en concreto cuando se trata de entenderla desde la inmediatez de los fenómenos de los mundo significa cuestionar indefectiblemente los soportes mismos de una manera de concebir la condición humana.

Una etica para el dolor

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El componente ético del sufrimiento humano suministra importantes sinsentidos circunstanciales, el tedio por existir. En una forma de embellecer el absurdo asimilador de disoluciones racionales. Siendo la irracionalidad, esta, una constelación de voliciones concatenadas con los aspectos espacio-temporales situados en los fenómenos del mundo, un misterio sin resolver.
Pues la existencia humana, lejos de tener el carácter de un regalo, tiene más bien el aire de haberse contraído una deuda. Su cobro adopta la forma de las apremiantes necesidades, los torturadores deseos y la miseria sin término planteado por esa existencia. Para pagar esa deuda se emplea por lo regular todo el tiempo de la vida; pero con ello se cancelan los intereses. El pago del capital se verifica mediante la muerte. Y, ¿Cuándo se ha contraído esa deuda? En la procreación.

Entonces haber nacido es el error. Nuestras huellas de nacimiento ante las duras cadenas que nos ata el destino. El ser humano, tal vez, proviene de una nada previa a su presente, y tras esa nada, volverá nuevamente a esa nada. Son infinitos que giran en un mismo lugar.

Trágicas muestras de salvajismos volitivos, vivir en sociedad, desde luego, racionalizamos esas voliciones para acotar el ancho esperpento de sistemas valoricos provistos de ideas modernizantes. La procreación permitió el sufrir como un lento acabamiento de nuestras ficciones vivenciales.

No estamos preparados para explicar el colosal fermento de holocaustos vivenciales a través de las corrientes filosóficas emergidas desde la prístina curiosidad de saberse exclusivas espectadoras de una historia relatada por un Algo inefable, sufrir.

Sin embargo, cuando se trata de analizar la vida individual del existente mismo, el ser humano, en tanto abismo pensante de voliciones admitidas, Schopenhauer supo diagnosticarlo, hacemos de la hermenéutica un fértil estadio de coloquios intramundanos, una voluntad de vivir actuada como tal por ese animal extraño denominado ser humano, jamás se miraba sin piedad, sin jamás dejarse engañar.

Una etica para el dolor

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Construir una propuesta didáctica para comprender el rigor de asignificativo valor racionalista que se expone ante el abismo pensante del sufrimiento humano, es escuchar, las súbitas intuiciones de la experiencia que giran en un mismo lugar humano.
Esa es la cuestión. De lo que se vive, según este autor, se convoca a las situaciones límites (calamidades de la existencia humana), y se las transforman en fuentes dispensadoras de sentido. El sufrir, entonces, es un prologo de valiosas experiencias limites.

Antes bien, cabe enfatizar que la vida humano con sus excentricidades teoréticas, gregarias y psíquicas fecundan unos amplios espacios de correspondencias vedadas, lo oscuro estriba en la inagotable ingenuidad del lenguaje humano para expresar la tensa calma acontecida por el sufrimiento humano.
Es un fenómeno de abismal espectáculo volitivo. Es la contracara de lo tenido como tal, soslayar el sufrimiento ya que alberga abominables manifestaciones de melancolía en las sociedades contemporáneas.

Sin embargo, este mismo autor, Dostoievski, toca esa hebra esencial que Schopenhauer apuntó en sus metafísica del sujeto volente, el sufrir humano.
“todos los seres humanos guardan un demonio en su corazón, que es hijo de la ira, del sadismo, de las pasiones más innobles desatadas, de las enfermedades infamantes que se contraen en el libertinaje, del hígado enfermo”

Una etica para el dolor.

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Sufrir, en este estado de cosas, es una invectiva contra los adocenados experimentos aburguesados del vivir con sentido republicano. No es menos importante señalar lo siguiente:

“la vida es un juego en donde el cuerpo, en tanto que morimos, es la apuesta. De nosotros depende si jugamos por ella, es decir, si queremos afrontar los costos de los goces y del sufrimiento de la vida, o si declinamos apostar y aguardamos a que nos echen de la mesa del juego”

Jugamos a jugar ese experimento llamado vida. Con la apuesta inmisericorde del fin del fenómeno temporal, la muerte. Distintas muestras de consciencias individuales estiman el valor de la vida como lo único digno de ser vivido. Pero cuando consideramos la vertiente del sufrimiento humano como ética descriptiva buscamos ataviar nuestros engendros pulsionales con idiosincráticas maneras de conformar un predecible presente fenoménico.

Es una hermenéutica de lo inacabado, el sufrimiento humano. Sin lugar a dudas, muchas perspectivas han existido ante el enigma entrópico del sufrimiento humano, y siempre tras ese acontecer aflictivo propende una manera de vivir.
Si Schopenhauer nos alecciona sobre la esencia íntima del ser humano, somos seres volentes, lo que conlleva a la fuente misma de nuestras tragedias anónimas, en cambio, otros, como Dostoievski, diseminan desde la miseria misma del acontecer humano un artística asunción a lo sublime.

En otras palabras, Dostoievski hace del sufrir humano la Voluntad de Vivir, al reconsidera como el espacio sagrado en la cual los seres humanos pueden redimirse. No niega, necesariamente, la vida tal cual se presenta entre esos animales extraños. Por ejemplo, ese artista pensante llamado Dostoievski nos conmina:

“ que si perdiera la fe en la vida, si dudara de la mujer que amo y del orden de las cosas, aun si me convenciera de que todo esto es un caos, una maldita e infernal confusión, por cruelmente decepcionado que estuviera, igual quisiera seguir viviendo “

Una etica para el dolor

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El sufrimiento y sus consideraciones éticas. Puede ser un gran secreto el vincular ambas problemáticas humanas. Convertidos en problemas narrativos al tratarse con el velo intimidador de las palabras y acciones engendradas por ese animal extraño llamado ser humano.
Nuestro autor incurre en una genuina postura filosófica, la metafísica del sujeto volente implica un relato colectivo sobre el transcurrir cósmico de la Voluntad, y las afecciones psíquicas que padece el ser humano en tanto conciencia individual dada al consumo obsesivo de realidades.

Nos obliga a cuestionarnos implacablemente los supuestos culturales, estéticos y valoricos de las verdades sobre las cuales uno vive. Apoteosis de la asimilación volitiva, si alcanzamos una comprensión cabal de lo vivido. Una voluntad de vivir que se quiere liberar de lo Absoluto. Superar las estructuras trascendentales de los fenómenos del mundo.

La patética decadencia de estar sumido en el tedio de la conciencia empírica en tanto cabal vivencia de no saber qué hacer ante las vilezas contraídas por el ser humano, introduce, para Schopenhauer, un abierto deseo de superar todas las insignificancias, inconveniencias y bagatelas de la más pronta cuantía fenoménica.

Por eso mismo, hace del pesimismo filosófico un manantial de recursos metafísicos, y de la vida misma un experimento de evidencias concluyentes, hemos venido a este mundo como el aleatorio propósito de una voluntad cósmica que, a saber, en la sexualidad construye su conocimiento cabal de lo engendrado.

Una obra de arte en movimiento, Schopenhauer nos insta a esto, que subyuga los encadenamientos volitivos del quehacer humano para convertirlo en música ¿una historia de la Voluntad?
Concibe este fugaz transcurrir vital del ser humano como un penoso dejarse llevar por las efímeras enfermedades del conformismo histórico, sujeción absoluta a los correspondencias teoréticas de la razón humana en pos del lograr el optimismo indefinido en determinados contextos de acción histórica.

Un eterno deseo insatisfecho corroe los firmamentos cotidianos del acontecer humano cuando a sume un estado de ánimo siendo escultor de su propio destino. Es una lucha silenciosa con los caminos inescrutables del Universo.

No hay nada que hacer ante el frenesí silencioso de la psiquis humana asumiéndose como tal. Lo hace asertivamente Schopenhauer con su propuesta de visión totalizadora, así lo fue, con su agente inconsciente, ciego y entrópico, la Voluntad.

Maestro Schopenhauer

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Todo personaje encarnado en la figura atormentada de un pensador como Schopenhauer renuncia a sus obviedades mundanas, confort cultural, y apuesta a preguntarse pertinentemente preguntas sobre la naturaleza misma del humano.
De la simplicidad de nuestros hábitos cotidianos, Schopenhauer, el pensador, también los protagonizo en su diario vivir, propone un método de esclarecimiento metafísico: una metafísica vinculada a la ética y a la estética.

Con sus deseos sagrados, pasiones desenfrenadas, proyectos inacabados, tragedias psíquicas, dramas humanos, pensamientos vividos, propósitos mutilados y narraciones desvinculadas de su torrente volitivo, Schopenhauer considera que la mejor manera de penetrar el carácter alucinatorio el mundo es ingresar en eso profusamente caótico que implica vivir en sociedad.

Sus respuestas, con la genial impertinencia, aspiran a implantar esa “conciencia mejor”, de difuminar la Voluntad cósmica por conceder. Esos confines desvelados, tal vez, por Schopenhauer cuando intentaba penetrar el Universo.

Esas respuestas apostaban a considerar una descripción cabal ser humano en términos de una historia de la Voluntad. Ha sido el triunfo de la Voluntad de vivir, o dicho de otra manera, la Voluntad de querer.
La temática valorica del ser humano ante la Voluntad de Vivir es de una fuerte fugacidad ética para controlar nuestros secretos pulsionales. Es la secreta elocuencia de paraísos psíquicos, el sufrimiento humano es una potente manifestación de aquello.

Lo que aspira, Schopenhauer, es desentrañar esa ficción fuertemente volitiva, la vida, junto a bunas y malas decisiones, pero al final y al cabo, son decisiones. Este efímero “pasatiempo” vital concurre a la constante antropológica de galopantes absurdos fenoménicos.


Vida humana sobre las concordancias espeluznantes de saber expresar el sufrimiento como un dialogo colaborativo con la voluntad de vivir. Esta voluntad de vivir apunta a la Voluntad es la voluptuosidad, es el infierno, en el sentido alegórico, la voluntad de vivir es como un manantial sufriente, y se objetiva (a través de diversas la manifestaciones) en el mundo, sobre todo en el impulso sexual.

Maestro Schopenhauer

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Schopenhauer nos insta a desatarnos de nuestros rudimentarios encadenamientos mentales cuando se trata de entender el sentido primigenio del dolor humano. Un enigma de los enigmas impelido por aleccionadores decesos conceptuales.
Una propuesta metafísica teñida de una artística visión de cómo es el pesimismo humano desde intrincados confines de la vivencia consciente.

De la misma manera, aplicó la “conciencia mejor” como aquello de lo cual conciencia mejor es suprasensible y extra temporal, es aquella que logra escapar del mundo fenoménico (zafarse del querer ciego de la “voluntad”, pues se da cuenta de las cadenas de la “voluntad”, pero no lo hace de un modo racional sino más bien por otras vías, como la experiencia metafísica o estética, la música u otras formas artísticas).
Esta conciencia no está, por decirlo así, en el mundo de fenoménico, puesto que escapa al espacio, tiempo, causalidad, y sobre todo escapa del principio de invidividuación (aquel por el cual pensamos, ilusoriamente, que somos seres individuales, somos lo no otro).

¿Abandonaba efectivamente el tiempo y el espacio, para observar desde un sitial similar al de los dioses inmortales el suceder de la conciencia empírica, fundiéndose así en una vivencia divina, mística y sublime como resulta ser la conciencia mejor?

“Nunca fue un santo ni un asceta, ni se convirtió nunca en el Buda de Frankfurt [...] tampoco fue casto y ni siquiera el miedo aterrador de las enfermedades venéreas pudo refrenar su lascivia.
Hablaba brillantemente de la negación, siempre que no afectase a la propia voluntad. Por el contrario, a ésta supo hacerla valer de manera aplastante. Y a pesar de todo, este espíritu tuvo instantes de conciencia mejor. Se asomó sobre la barrera de la autoafirmación, pero no pasó de ser un espectador de ese éxtasis de la negación al que invoca al final de su obra”

Maestro Schopenhauer

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Ser dignos de nuestro sufrimiento seria una epifanía de los desorientados. Un sujeto volitivo impregnado de fama honor y divertimento, mientras tanto, la conciencia empírica hace muy bien su trabajo de envejecimiento temporal. De esta manera, la verdad radica en la sujeción a la voluntad cósmica.
Con sus dilemas metafísicos sobre las calamidades de la existencia humana basándose como piedra angular en la filosofía critica de Kant, Platón y el Brahmanismo, hizo de su acontecer intelectual, un acto de subversión metafísica.
Su metafísica fue una ráfaga de depuración psíquica, vivir conscientes tanto con la ruin degradación de perderlo todo como la fugaz felicidad de contemplar protagónicamente la música como la historia de la voluntad. Son experiencias personales significativas con sus respectivos espacios raros, situaciones límites observadas junto a sus estratos de aprendizaje volitivo. Esas experiencias están al borde del abismo mismo de nuestra latente inexistencia. En esto, Schopenhauer nos dice:
” Sin embargo, como nuestro estado es más bien algo cuya inexistencia sería preferible, todo cuanto nos rodea lleva esa impronta, al igual que el infierno todo huele a azufre; púes todo es siempre imperfecto y engañoso, todo lo agradable se halla mezclado con lo desagradable, cada goce lo es solo a medias, cada deleite conlleva su propia perturbación, cualquier alivio acarrea un nuevo trastorno”
Es un comprimido de señales potentes en cuanto a la visión pesimista que tiene Schopenhauer sobre la acción directa de la condición humana y su efecto emancipador a su vez seductor en cuanto a penetrar laberintos mundanos del vivir volitivo. Recorre la faz de ese experimento llamado vida.
Pero la recorre desde la imagen simbólica de la existencia volente instante asumido, la voluntad de querer hace muy bien su trabajo cuando se trata de eternizar desarraigados psíquicos. Es la temporalidad de lo trágico, acá, su inexistencia seria la transmutación de los valores, espera una “nada vivencial”.
Así lo fue, Schopenhauer, cambiar el mundo, en principio, es acudir a la guardia pretoriana del uso reflexivo de la razón para culminar en los costumbrismos instituidos durante inapelables consensos metafísicos. La razón humana como la historia de la realidad en tanto problemática ontológica, metafísica y ética.

Maestro Schopenhauer

despues de la lluvia todos son empiristas y todos somos rotos.


Una fuerza inconsciente, ciega y pulsional había llegado para objetivarse en el ser humano. Existencias mudas ante esa pulsión ciega, inconsciente y cósmica.
Así pues, la voluntad cósmica es la esencia intima de todas las cosas, esto, por cierto, incluye al ser humano mediante el cual cumple con su propósito vital, cuya advertencia a la futilidad indesmentible de su futilidad adquiere ribetes trágicos.

La vida, con sus reveses pequeños, mayores y enormes de cada hora, dia, semana y años, con sus ilusorias esperanzas y sus infortunios que frustran toda previsión, porta claramente la impronta de algo que debe quitarnos las ganas, de suerte que resulta difícil comprender cómo cabe ignorar esto y no se deja convencer de que la vida existe para ser disfrutada con gratitud y que el hombre existe para ser feliz.

La galopante irracional del ser humano cuando está confrontado con su agenda de adicciones personales. Automatismos vivenciales con clara vocación de volitivas asunciones narrativas.
Se evita, ante todo, la acrisolada perspectiva de que “nada es para siempre”, a saber, el transcurso progresivo del devenir humano implacablemente está condicionado al juego reverencial del Tiempo. Donde hay Tiempo, hay dolor.

No somos nada personal cuando la voluntad cósmica configura sus necesidades originarias. De lo que se sigue, es que el ser humano es la bestia paradójica cuando se trata de evitar el calvario de la aniquilación de su conciencia individual. No hay consciencia de las vanas experimentaciones volitivas al perpetrar realidades dispensadoras de sentido.

Sus adicciones son intentar racionalizar la decadencia atávica de fenecer silenciosamente, el Tiempo hace muy bien su trabajo cuando se trata de reflejar la voluntad cósmica.
Hizo del fenómeno humano cada una de las manifestaciones objetivantes de la voluntad. Los errores, tragedias, sufrimientos, ambiciones y egoísmos representan el espectáculo de cuerpos confrontados con dichas calamidades.
Propensión a la psiquis desde la ascensión a pulsiones ciegas dadas a misterios sin resolver. El problema de los problemas generado por las complejidades internas suscitadas entre mundo, pensamiento y calamidades de la existencia humana.

Maestro Schopenhauer

despues de la lluvia todos son empiristas y todos somos rotos.

Pensamos para asumir riesgos, salvo cuando nos confrontamos con las palabras. Las palabras están pletóricas de cambios epistémicos.
Pero pensar es la fruición estética de adentrarse en las inextricables manifestaciones de la conciencia humana con el mundo. Es un campo abonado para los procesos de discusión interna, el poder de las ideas en función del mundo que repentinamente aparece.

En efecto, cuando adoptamos discursos de raigambre filosófica es apostar al infinito de hermenéuticas formas de apreciar, estimar y ahondar en la realidad misma inteligida.
Esa es la cuestión, en todo caso, cambiar la mirada sobre la cual se impone un determinado discurso filosófico hace de la misma una tentativa revolucionaria de expansiva comprensión de su mundo circundante.

Lo logró Schopenhauer. Pensó al hombre desde otra perspectiva temática. Apeló a lo vano, finito y burdo de la condición humana tras el velo temerario de la razón humana, para él, razonar es ver felices llenos de dolor a todo aquello que esta petrificado por los rituales de Occidente.
En esto, los seres humanos son esencialmente voluntad. Sus reflexiones filosóficas sobre la Voluntad expusieron, en este caso, toda la tentativa revolucionaria de Kant respecto al entendimiento y el rol que le cabe al sujeto epistémico. Más aun tratándose del ser humano como sujeto con predisposiciones a percibir fenómenos.
En tanto que individuo fenoménico el hombre está sujeto a este esquema espacio-temporal. La permanencia como seres materiales en la temporalidad se relaciona con la tragedia de la existencia de la existencia lo mismo en Borges y en Schopenhauer. Ambos piensan que una concepción del mundo y del hombre mostraría la precariedad de la existencia humana

Maestro Schopenhauer

despues de la lluvia todos son empiristas y todos somos rotos.


Estas plausibles consideraciones acerca del rol que juega la vida en cuanto al sentido originario que tiene el sufrir, sufrir es vivir, siendo, éste, un espacial experimento de disoluciones fenoménicas.

La vida de todo ser humano constituye una tragedia cuando es contemplada global y panorámicamente, pero supone una comedia considerada desde un punto de vista individual.
La vida cotidiana, los ajetreos del momento, los deseos y los temores albergados durante la semana, los contratiempos de cada hora representan escenas cómicas. Pero el afán frustrado, la esperanza cercenada, las desventuradas equivocaciones de la vida en su conjunto, y el remate final de la muerte, no dejan de ser una tragedia.

Son espasmos de colérica perplejidad, en el transcurso fenoménico del ser humano, al captar el mágico mundo de la voluntad cósmica, en este caso, así, refiriéndome al derrotero de luces y sombras que albergan las tentativas gregarias en cuanto a vivir en la mundanidad de nuestros nativos aburrimientos.

Desde la perspectiva de la descripción ética sobre la cual vive el ser humano, su macrocosmos es una tragedia de abisales consecuencias experienciales, en cambio, en la majestad omnipresente de su microcosmos es un comediante de nativas insignificancias cósmicas.
Un dejo de impiedad infinita se le imputa a la vida cotidiana de todo ser humano, no saben hacia donde proyectar su fugaz instante de vitalidad considerada en cada una de las etapas de sus respectivas situaciones límites.

Lo interesante radica en que siempre ha sido la estructura mental de inspiración patriarcal, desde el cómo pensamos hasta el cómo abarcamos el inextricable mundo del “vivir conscientes”, en la comprensión de cuanta realidad aparezca, en cuanto a una comprensión cabal del fenómeno de la vida.
En este sentido, según lo propuesto por Schopenhauer, la vida está asociada al querer, la vía de acceso para diluir ese querer es la ética, esto es, la negación de la voluntad de vivir. La historia humana ha sido el triunfo de la voluntad de vivir

viernes, 23 de julio de 2010

Maestro Schopenhauer

despues de la lluvia todos son empiristas y todos somos rotos.


Una vez que se había trasladado todo el sufrimiento al infierno, nada estaba para el cielo salvo el aburrimiento; lo cual prueba que nuestra vida no consiste sino en padecer dolor o tedio

¿Estamos capacitados para tener vida y muerte en nuestras vidas? Aleatorias demostraciones de aburrimiento al mismo tiempo deliberados instantes de fruición volitiva, dolor y aburrimiento. Por eso mismo, ya no hablamos de la libertad de la Voluntad sino de la omnipotencia de la Voluntad.
Éxtasis del libre albedrio cuyo propósito puede ser seductor a su vez doloroso para el ser humano.
Un permanente estado de perpetuidad trágica al vivir conscientes de que somos escultores del tiempo cronológico, donde hay realidad fenoménica, habrá sufrimiento.

Vivir en el adocenado living de la razón humana revestida de contextos culturales dados y formas de vida prescritas por las experiencias dolorosas de vivir en sociedad, nada es para siempre, albergó en la cultura filosófica de Schopenhauer, un reajuste de la mirada.

El sufrimiento humano como el enigma de los enigmas cuando intentamos develar su reflejo de realidad con las palabras ¿qué hacer con las palabras cuando se sufre? ¿Es Schopenhauer un hombre que hace una desfundamentacion radical de todo aquello que atañe aun metafísica de la razón totalizadora? ¿Es el dolor para Schopenhauer el pavor sagrado hacia la “nada vivencial” que supera la dimensión fenoménica de la muerte?

Maestro Schopenhauer

despues de la lluvia todos son empiristas y todos somos rotos.


Estas plausibles consideraciones acerca del rol que juega la vida en cuanto al sentido originario que tiene el sufrir, sufrir es vivir, siendo, éste, un espacial experimento de disoluciones fenoménicas.

La vida de todo ser humano constituye una tragedia cuando es contemplada global y panorámicamente, pero supone una comedia considerada desde un punto de vista individual. La vida cotidiana, los ajetreos del momento, los deseos y los temores albergados durante la semana, los contratiempos de cada hora representan escenas cómicas. Pero el afán frustrado, la esperanza cercenada, las desventuradas equivocaciones de la vida en su conjunto, y el remate final de la muerte, no dejan de ser una tragedia

Son espasmos de colérica perplejidad, en el transcurso fenoménico del ser humano, al captar el mágico mundo de la voluntad cósmica, en este caso, así, refiriéndome al derrotero de luces y sombras que albergan las tentativas gregarias en cuanto a vivir en la mundanidad de nuestros nativos aburrimientos.

Desde la perspectiva de la descripción ética sobre la cual vive el ser humano, su macrocosmos es una tragedia de abisales consecuencias experienciales, en cambio, en la majestad omnipresente de su microcosmos es un comediante de nativas insignificancias cósmicas.
Un dejo de impiedad infinita se le imputa a la vida cotidiana de todo ser humano, no saben hacia donde proyectar su fugaz instante de vitalidad considerada en cada una de las etapas de sus respectivas situaciones límites.

jueves, 22 de julio de 2010

Maestro Schopehnauer

despues de la lluvia todos son empiristas y todos somos rotos.



Además, desafío acaso al Universo con su concepción “metafísica” respecto a la Voluntad que barruntaba infinitos horizontes volitivos (reino animal, vegetales, seres humanos) a su vez tornaba seductor al “hombre del subterráneo”, los siniestros volitivos engendrados por la conciencia inmediata.


Un genio diagnosticador para dimensionar la importancia capital de la irracionalidad, a saber, la cuestionable autonomía de los seres humanos para controlar sus primigenios instintos pulsionales.
Somos maquinas pulsionales. Impelidos a actuar conforme a o encadenamientos mentales del querer, la vida individual de cada uno de los seres humanos, esta constreñida a una postura ética, dicha postura engendra demonios incomprendidos, el sufrimiento humano.

Para Schopenhauer nuestro mundo está hecho del mismo material que el de los sueños, el Velo de Maya de los hindúes. Solo existe una fuerza cósmica: la voluntad; que tanto hace nacer a las estrellas como crecer las plantas o generar y liquidar nuevos seres humanos sin cesar.
Estos se ven atrapados en una dolorosa paradoja: no pueden resistirse al impulso de la voluntad ciega e irracional de su propia naturaleza que muchas veces le acarrea sufrimiento, y a la vez aspiran a estar libre de él.

De esta manera, en la medida en que la voluntad se expresa en la vida armónica del hombre bajo la forma de un continuo deseo siempre insatisfecho. Schopenhauer concluye que toda vida es esencialmente sufrimiento. Y aun cuando el hombre tras múltiples esfuerzos, consigue mitigar o escapar momentáneamente del sufrimiento, termina por caer, de manera inexorable en el insoportable vacio del aburrimiento.

Maestro Schopenhauer

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Schopenhauer y una Ética sobre el dolor humano



El descubrimiento del dolor como la constante antropológica del ser humano al nacer, y vivir en función de lo que emerge como postura ante el mundo que se aparece, voluntad de vivir.
De igual manera, Schopenhauer nos propone un intimidante espacio de colaboración valorica con el dolor humano, este ángel asesino de múltiples experimentaciones vivenciales.
Nos propone considerar al dolor humano como una problema narrativo a través de su metafísica del sujeto volente.

Maestro Schopenhauer

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La conciencia inmediata solo se halla en el individuo: por eso se figura que es distinto de la especie, y por ello teme a la muerte. La voluntad de vivir se manifiesta con respecto al individuo como hambre y miedo a la muerte; con respecto a la especie como instinto sexual y apasionada solicitud de prole

Tras el velo de ignorancia aportado por la conciencia inmediata de la vida individual que acontece en el mundo de los fenómenos, a saber, el ser humano como una inefable complejidad, la voluntad de vivir que apunta a la “especie” y no al individuo, entrevé la autopreservacion de la especie.
Existe un espectáculo latente en la visión acogedora que asume respecto a la muerte. No hay temor alguno a ese repentino fenómeno temporal.

Ante todo quiero dejar en claro la imperecedera importancia que el dolor como proceso de emancipación mental entraña en la condición humana. De ahí, un problema narrativo de evidente fecundidad ética, el dolor humano. Opto por acudir al llamado significativo que hace Schopenhauer sobre el problema mismo de la vida humana, vivir.

Incluso, el darse cuenta de este vivir como una enfermedad sagrada, no estamos ante el holocausto de éticas preestablecidas, el sufrir es el prologo de la más palmaria asunción ontológica que puede captar el hombre, ser el actor protagónico en el proceso de estar subordinado a la voluntad cósmica, la esencia intima de todas las cosas.

Hay un mundo descrito por Schopenhauer en el que no hay dicha ni tranquilidad posible: valle de lágrimas. Ese mundo coincidiría puntualmente con el nuestro. De impecable naturaleza tantálica, al más ilustre de sus moradores, al hombre, le son impuestos deseos que nunca llegará a colmar.
Todo el mundo es un impulso ingobernable, anárquico, que conduce al hombre sin pausa, «por detrás»; un juego infinito de esperanza y temor lo agobia. Un libro del desasosiego es el relato de cada biografía posible.

Schopenhauer barrunta las profundidades del mundo humano. Acá, en el estado de cosas existentes, este valle de lágrimas, en el efímero intervalo de transcurrir vital, el carácter alucinatorio del mundo se ve confrontado ante el microcosmos y macrocosmos de lo elucidado por Schopenhauer.
Los desasosiegos narrativos del ser humano, el dolor como tal, apuntan a mostrar el desgobierno reinante del ser humano cuando proyecta su constante deseo de ser.

Maestro Schopenahuer

despues de la lluvia todos son empiristas y todos somos rotos

Los tiempos históricos consideran el ancho pensamiento de teorías filosóficas dispuestas a revelar, cuestionar y escudriñar heterogéneas maneras de vivir conforme a ciertos temas valoricos, es el temerario proceder de los filósofos. Filosofar es, por cierto, adentrarse en el arcoíris de experimentaciones valoricas y de prejuicios morales.

Con los correspondientes conflictos epistémicos que entraña cuestionarse potenciales preguntas de valor dado, estas experimentaciones valoricas, en este caso, alude al vivir genuino de Schopenhauer, apunta a retrotraer las preguntas mismas a impertinencias con el lenguaje temerario de vastas corrientes filosóficas (criticismo, dogmatismo, hegelianismo, escolástica, etc.), responder a criterios valoricos acuciantes de cosas extrañas ¿de qué hablamos cuando hablamos de ser seres racionales?
Aludir a una propuesta de respuesta es asumir una postura filosófica al respecto. Ahora bien, Schopenhauer asumió esa postura, esto es, capto la esencia misma del ser humano como un sujeto que alternaba el entendimiento así como la sensibilidad.
Del mismo modo, en su obra “el Mundo como representación y voluntad”, expresa esta alternancia entre los fenómenos del mundo- lo visible, sometido a las formas espacio-temporales, causalidad y el mundo físico- y la voluntad- la “cosa en sí”, escapa del Principio de individuación, el “noúmeno” kantiano-.

Aportó al ocurrir filosófico de Schopenhauer un aspecto insoslayable, el dolor humano como el fin último de la existencia humana. Para eso, es necesario mencionar el sentido originario de la voluntad de vivir como la esencia intima de todas las cosas que nacen y perecen. La voluntad o voluntad de vivir es la quintaesencia del mundo, es el ser, la cosa en sí, es lo primario, lo segundario es la razón.

El desear, el querer y el dolor, son propios de la voluntad, o del sujeto volente, porque finalmente es esa voluntad la que provoca esa ansiedad interminable sin fin, de la que se derivan los tormentos humanos.
De ahí que Schopenhauer dirá que en esencia toda vida es dolor, porque precisamente la voluntad es siempre un querer insatisfecho.

miércoles, 21 de julio de 2010

Miserias Educativas

despues de la lluvia todos son empiristas y todos somos rotos.


A veces los programas de filosofía son derogativos en el fondo de la propia filosofía. Lo que hay que buscar son planteamientos filosóficos que surjan de las inquietudes reales que sienten hoy los jóvenes, y partir de ellos, remitirse a los grandes autores y a las grandes obras pero no imponer las grandes obras como si fueran valiosas por sí mismas y no por su relación con nuestros problemas.
De modo que hay que luchar por presentar programas de estudio que no sean arqueológicos, que no sean simplemente la celebración del pasado

La gran crisis de valores en la educación. La condescendencia de las autoridades públicas con la gran crisis de temas valoricos en lo tocante al saber enseñar Filosofía tiene que ver con la disposición que se tenga para cambiar las cosas. Al no haberla, la enseñanza de la Filosofía, en estos tiempos, Sociedad del Conocimiento, se ha convertido en un prurito para los expertos en opiniones filosóficas, no así de filosofar.

Su pena capital es haber considerado que la única manera de hacer filosofía es confeccionar un método de enseñanza solo para los iniciados en detrimento de los esmerados estudiantes que ignorar su método.
En esto, el profesor de Filosofía debe actuar de mediador entre los grandes maestros del pensamiento filosófico y sus neófitos alumnos en precoz aprendizaje significativo. Esa mediación progresivamente debe actuar conforme a los contextos culturales dados.

Extraer del contexto histórico actual aquello que le permita describir y explicar toda elaboración doctrinaria del pasado filosófico, y aplicarlo a los sucesos humanos del Hoy.

Con la complicidad de las clases se debe procurar plantearles pequeños desafíos, que las actividades, sean, en este caso, pretextos para la reflexión individual, y también un espacio para compartir colectivo.
Entonces, la idea es esa, provocar pequeños desafíos, generar preguntas, tratar de involucrarlos a ellos en que son significativas. Tomar ejemplos de la realidad cotidiana, para que ellos puedan entrar, que no sientan ajenos. De la cotidianeidad hacia el concepto, ese sería el camino.

Miserias educativas

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Digna, manifestación de humanidad pedagógica al formular preguntas, es admirable pero es impertinente tener las respuestas. Aquí, revelar las respuestas al “para qué” de la filosofía desde las aventuras cotidianas a las que procede el profesor dentro del aula avizora un horizonte teñido de incertidumbres teóricas y de exaltaciones socializantes.
Del mismo modo, el ocurrir histórico de la Sociedad del Conocimiento asume su condición como tal, una cabal representación del estado de cosas que acontece cuando se reúnen poder, conocimiento y tecnología.

Las preguntas que me surgen tras el ocaso de las transformaciones culturales desde la académica, sin lugar a dudas, es un indesmentible suceso humano.
Es perentorio una profunda autocritica de lo que no se ha hecho. No se está avanzando en acceder a la mayoría edad que deberíamos tener como sociedad civil ante intempestiva llegada de la colectivización del saber preconizada por la Sociedad del Conocimiento. La enseñanza de la filosofía no puede esperar.

¿Quién se hace cargo de los recovecos engendrados entre las palabras enseñadas por el profesor de Filosofía, haciéndose protagonista dentro de la sala de clases y las acciones de los educandos cuando están en el mundo exterior de la sociedad del conocimiento, en el anonimato de sus epistemologías rutinarias?¿existen relaciones de manipulación entre el conocimiento y el poder, en los “republicanos” programas y planes de estudios que refieren a la enseñanza de la filosofía?¿qué enseñar sobre filosofía, si el proyecto de modernización capitalista implementado en Chile ha impuesto un decrecimiento del número de horas asignadas al ramo en cuestión?¿ tras la apariencia de neutralidad axiológica de todo programa de estudio aparece la idolología subyacente de dogmas metodológicos?¿el rol de ser pedagogo ejerciendo la especialidad de filosofía en estos tiempos contemporáneos aspira a reproducir las relaciones de manipulación entre su metodología y el fondo de lo asimilado?¿estamos conscientes de que la educación cambia el mundo o solo reproduce revoluciones silenciosas?

Miserias Educativas

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La capacidad de autodestrucción del ser humano es infinita, convertida en una plaga antropogénica, convirtiéndose en una constelación de enseñanzas mundanas con la venia de los paradigmas explicativos que le sustentan sus supuestos epistemológicos, afectando los demás aspectos funcionales que dicen relación con el desarrollo evolutivo del hombre con los Otros, la educación.
Todo cambia en términos del vertiginoso conocimiento canalizado por los distintos canales de información, y la educación asume una postura de reproducir entropicas situaciones humanas y describe patéticos estados de desequilibrios planetarios.

Para eso, necesita de determinadas estrategias para pensar lo que hay a nuestro alrededor. En el caso, de la educación entregada como un tesoro de indescriptibles expresiones históricas, educar es dirigir hacia dónde vamos. Ese “hacia dónde vamos” es un enigma de sofocante incertidumbre humana. No sabemos vivir. Estamos destruyendo los componentes primarios de toda vida humana, el escucharnos.


Una manera adecuada de escucharnos es mediante la adopción de formular ciertas preguntas atinentes al estado actual de la filosofía en nuestro país, eso sí, desde la mirada de la pedagogía.

Hacer pedagogía es provocar un torrente de aprendizajes significativos revestidos de actitud, decisión y convicción en la ejecución de criterios orientadores que vayan formando al educando. Es vivir conscientes de lo que somos. Somos aquello de lo cual estamos insatisfechos y perpetuamos ese instinto volitivo a través del aprendizaje cotidiano que hacemos de lo que nos confiere la experiencia sensible.

De alguna u otra manera, los programas y planes de estudio consideran esencial entregar un cuerpo de conocimientos que favorezcan la promoción de habilidades cognitivas, analíticas y criticas. Sin embargo, lo interesante estriba en el “cómo” implementamos este cuerpo de conocimientos que transcurren inexorablemente por la sociedad del conocimiento.

Conviene señalar que “la educación es algo admirable, pero de vez en cuando conviene recordar que las cosas que verdaderamente importa saber no pueden enseñarse” (Oscar Wilde)

Siempre, ya sea un profesor que enseña, un alumno que aprende o ignora y un entorno significante que aparece, habrá que entender las cosas extrañas que están sucediendo, y la filosofía es la enfermedad sagrada que contiene la multifacética concurrencia a los problemas mismos que se generan.

Miserias educativas

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Vivir en sociedad es vivir en la ebullición misma de las relaciones de poder, manipulación y de ambiciones desmedidas, los estudiantes en su proceso de nunca acabar, asimilan todo cuanto le ofrece la educación junto sus estímulos de circenses experiencias tribales, construir pensamiento. Es un acto de constricción permanente, una experiencia dolorosa vivir en sociedad a través de las cuales los espacios de discusión interna sobre el cómo enseñar filosofía se diluyen en las adocenadas palabras de prolijos programas y planes de estudio.

Hacer clases de Filosofía es un acto de absoluta temeridad, pues, nos encontramos habitualmente con diversos distractores cotidianos o con cuestionables docentes carentes de toda racionalidad vocacional.
Si le adicionamos la laxa actitud hacia los hábitos de estudios que tienen los alumnos, en verdad, hacer clases confluido en el estado de cosas que se hace al andar, Sociedad del Conocimiento, resulta un misterio sin resolver.

Solo queda buscar distintas estrategias de aprendizaje apoyadas en los repentinos temas valoricos que emergen dentro de la sala de clases. Dentro de los cuales, cada alumno es una galopante complejidad humana. Sus imprevistos domésticos nos instan a adoptar decisiones.

A esta situación de hecho, se puede lograr con el disciplinar, por ende, conlleva un “empobrecimiento “a cambio de establecer ciertos hábitos mínimos de urbanidad.
Parece eso sensato, aunque convendría, no obstante, reflexionar acerca del origen de la indisciplina, del desinterés y de la huida de los jóvenes ante la educación.

Ahora bien, los canales de información también nos han permitido entrever la emergencia de experimentaciones valoricas que los seres humanos han desempeñado indefinidamente con deliberadas formas de vida social en contextos de acción históricos, la Sociedad del Conocimiento. "Respuestas correctas", especialización, estandarización, competencia estrecha, adquisición ávida, agresión, desapego.
Sin ellas, nos ha parecido que la máquina social no podría funcionar. No debemos culpar a las escuelas de crueldad cuando sólo han cumplido con lo que la sociedad les ha pedido. Pero la razón por la que necesitamos una reforma radical de la educación es que las demandas de la sociedad están cambiando radicalmente. No cabe duda de que las características humanas que hoy en día se inculcan dejarán de ser funcionales. Ya se han tornado inapropiadas y destructivas. Si la educación continúa siendo como solía, la humanidad terminará destruyéndose tarde o temprano.”

martes, 20 de julio de 2010

miserias educativas

despues de la lluvia todos son empiristas y todos somos rotos.


Considera todas las puertas ofrecidas por la realidad del mundo exterior. Es una enfermedad sagrada poder pensar con el más ancho pensamiento. Su mágico proceder radica en perpetrar disoluciones humanas tras la tematizacion de los problemas fundamentales del ser humano (Verdad, Mundo, el origen del conocimiento, la existencia humana, el origen del lenguaje humano, la fenomenología, etc.).

Te hace cuestionar aquellas verdades en las cuales hemos vivido, por consiguiente, es cuestionar el sistema de valores morales adheridos a una sociedad mediante sus proyectos de vida, en este caso, la educación y sus programas de estudio.

Sin embargo, poner así el rol que le cabe a la razón dentro de la sala de clases seria un despropósito de colosales magnitudes, puesto que la infinita sucesión de imprevistos domésticos sucedidos dentro de la sala de clases inhiben un desarrollo pleno, si es que puede haber desarrollo, del pensar críticamente.

Desde una determinada postura corporal hasta variables biologizantes de los educandos, así, no se puede hace clases de filosofía. Es un proceso gradual, consensual y paciente de asimilación de las caóticas realidades humanas establecidas. Más aun, cuando actualmente eso significa tratar con adolescentes reticentes a pensar con riesgos.

Ante esto, los alumnos adolescentes piensan sin riesgos, o sea, hacen del NEM y la PSU un juego de trabajo colaborativo para fetichizar honores, fama y divertimento en pos de congraciar a sus paradigmas interpretativos (Papas, profesores, sistema social imperante, amigos, etc.)

Difíciles tiempos escolares tendientes a homologar contenidos significativos ¿Qué quiere decir significativo? con las situaciones humanas que acontecen producto de los intereses contrapuestos por el hecho de vivir en sociedad.

miserias educativas

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Si esto es así, entonces con mayor razón debemos imponernos la misión de comprender las negociaciones existentes entre la realidad humana en concreto y los seres humanos cuando imponen un modelo a seguir, “educación de calidad”. Transversalidad para corromper ciertos criterios de valoración, es el Chile de las revoluciones silenciosas y de las reformas sin Contrato Social.
Apelamos, qué duda cabe, a esa acogedora mediocridad de sentirnos parte de un ritual apreciado, notas sin componentes bibliográficos. El otro siempre es el culpable de nuestros idiotismos teoréticos o miserias viscerales.

Pues bien, la educación es demasiado importante como para dejárselo a las diatribas antisistemicas sobre el Modelo o a los apologistas apasionados de las elites bien alimentadas por la gula republicana.
Va más allá de eso. Educar implicar romper con los encadenamientos mentales preestablecidos por el patrimonio histórico de Occidente. Es deshacerse de la mirada obsoleta de la entrega infinita de conocimientos como razón estratégica. Significa apelar a la simbiosis deliberada entre escuela e instrucción.

Dudo de si la educación chilena te permite desarrollar las herramientas suficientes y necesarias para poder explicitar las complejidades internas de la experiencia educativa. Es así, es complejo, por cierto, conceptualizar y entender el sentido y alcance de la experiencia humana como agente formador de generaciones escolares.

Cambiar la educación para cambiar el mundo. Es un propósito libertario apelar a esa afirmación en tiempos históricos poco familiarizados con el ancho pensamiento de vastos paisajes históricos encarnados por los más diversos filósofos del horizonte planetario.

El sentido originario de la filosofía es enseñar a Pensar, pero pensar es un riesgo. Te lleva a un proceso sin vuelta atrás. Hacer uso del uso especulativo, consciente y reflexivo de la razón refrenda la misma belleza de pensar.

miserias educativas

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Considero que el desmadre de la razón constructivista con sus pedanterías metodológicas y eufemismos actitudinales a través de los programas y planes de estudio diseñados por el MINEDUC carecen de un sentido originario ¿para qué enseñar filosofía?

Es una pregunta capital. A lo que, inequívocamente, respondemos que sirve para “promover el pensamiento crítico-reflexivo y una formación integral”, no obstante la evidente perogrullada me resulta cuestionable. No es patrimonio ideológico, ni epistemológico ni histórico esa aseveración vertida, de por sí, del MINEDUC como interlocutor válido, esa respuesta legitimada por el cuerpo docente.

Cuando estamos sumidos en una comunidad lingüística en virtud de la cual educarse, sobre todo, en este caso, en la especialidad de filosofía genera un reajustar la mirada que se tiene de la misma. Palabras y acciones son las expresiones que el MINEDUC debería confluir, y penetrar sus siniestros desmadres burocráticos. Además, esa actitud ante la educación no es solo asociable al agente estatal como tal sino que también al rol que le concierne al Estado como involucrándose en la vida pública y privada de las personas.

Siempre estamos alerta ante el más mínimo resabio de hacer bien las cosas. Somos negligentes y deshonestos cuando se trata de mirarnos sin piedad, sin bondad, sin jamás dejarse engañar. Nos asombramos cuando hacemos bien las cosas escolares pero eso el mínimo ético que debemos tener como país.

De la misma manera, las diferencias siderales entre cualquier marco teórico diseñado por el MINEDUC cuyos programas y planes de estudio contengan la asignatura de “Filosofía y Psicología” y los proyectos educativos institucionales propuestos por establecimientos educacionales de origen particular pagado o subvencionado, en suma esencia, hacen de la enseñanza de la filosofía un atomizado campo de consideraciones temáticas. Una disociada acción metodológica para entender el objetivo fundamental de enseñar filosofía en la Educación Media.

Esto corre por todas las dimensiones, momentos y aseveraciones del aprendizaje significativo asimilado por las clases sociales, o sea, en cuanto establecimiento educacional declarado como tal.
Existe, ante todo, transversalidad en lo tocante a la forma como percibimos el mundo educativo. Es un mundo dado al “aprender a aprender”, eso es lo básico que uno debe saber. Es un mínimo ético en la puesta en marcha de querer pensar, ya que, acá, mientras más sabemos menos entendemos. Es inconcebible que el “aprender a aprender” sea un fin en sí mismo.

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En Chile las cosas jamás se han hecho para, por lo menos, evitar ese aborto sublime llamada educación. Si bien ha habido avances cuantitativos en la cobertura escolar, o dicho de otra manera, el sistema escolar de masas ha avanzado vertiginosamente a estados de mayor equidad en cuanto a los sectores más desfavorecidos, no existe una retroalimentación con lo se quiere en cuanto a la “calidad de la educación” ¿qué quiere decir eso?¿ de qué hablamos cuando hablamos de educación?¿ pensamos, en realidad, cuando estamos frente a nuestros alumnos?¿pensar es un riesgo cuando se trata de tematizar una asignatura como la filosofía dispuesta a erosionar la feliz hipocresía de momentos republicanos?¿la educación chilena les enseña a vivir a nuestros estudiantes?¿existe una manera de medir la “calidad de la educación” cuando estamos sumidos en los tiempos históricos de la sociedad del conocimiento?¿ se considera al filosofía, sobre todo, su pensar como un acto subversivo?¿ser profesor implica ser un modelo a seguir? ¿Tratándose de la educación acaso no es plausible señalar que nadie está libre de decir estupideces, lo grave esta decirlas con énfasis?

Chile y sus héroes anónimos, sus estudiantes no pueden esperar ni la sociedad civil en su conjunto puede esperar a actuar como metáforas fosilizadas de un viaje sin retorno cuando tras la ejecución de nuestra agenda de adicciones personales, los profesores y la familia, condicionamos sus modos de conducta, su mirada ética sobre lo vivido y especialmente victimizaciones valoricas cuando fracasan.
Inmersos en metodologías de la enseñanza de la filosofía interactuando con la sociedad del conocimiento.

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Al ser hijos de las circunstancias históricas, entonces la educación tal como la conocemos está sujeta a determinados contextos culturales dados, esto es, a un modelo de realidad prevaleciente denominado Capitalismo en sus más variopintas muestras de acepciones gregarias.

Ahora bien, estamos abocados al trato con la realidad del hombre con sus sociedades contemporáneas a su vez con las experimentaciones valoricas que entrañan los sistemas sociales implementados como tal. Esa es la cuestión.

La tentativa revolucionaria de cambiar la educación es cambiar los encadenamientos mentales a los cuales estamos constreñidos por innumerables congregaciones de historias personales y de ideológicas colectivas.
Entendiendo que la sociedad del conocimiento funciona con ciertos criterios de orientación educativa, Constructivismo y Aprendizaje significativo. Si esto es así, también corroe nuestro quehacer docente las fabulaciones axiológicas de la comunidad lingüística con la cual la educación se nutre, la civilización de Occidente.
Este patrimonio excelso de la gratuidad simbólica, proveedor de servicios educacionales ejerce sus asfixias docentes instruyendo a los mismos profesores como agentes de tutorías significativas. En otras palabras, el profesor es el que sabe y el alumno es el que “no sabe”. Existencia de las sutilezas represivas en dicha relación.

Esto ve reflejado indefinidamente en cómo la sociedad prepara a sus nuevos miembros del modo que le parece más conveniente para su conservación, no para su destrucción: quiere formar buenos socios, no enemigos ni singularidades. El grupo impone el aprendizaje como un mecanismo adaptador a los requerimientos sociales.


Así pues, poner en cuestión el actual estado de la filosofía en la Enseñanza Media Chilena significa hacer un análisis riguroso sobre el estado de cosas de lo que se ha hecho a su vez una profunda reflexión sobre las relaciones existentes entre la Filosofía, la Educación junto a la Sociedad del Conocimiento.

Es criticar el origen mismo de lo enseñado. Más aun, lo enseñado contiene profundas transformaciones culturales. De este modo, las condiciones materiales de la existencia humana, en este caso, la realidad actual del Chile contemporáneo, va provocando profundas transformaciones culturales.

Miserias educativas

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Te piden un ciudadano adecuado a todos los estratos de aprendizaje significativo que implica estar en este mundo de la sociedad del conocimiento, en esto, algo de lesivo desquiciamiento acerca del papel que juega la razón humana en cuanto a la realidad con la que le toca interactuar. Delirios seculares de conspiraciones bien legitimadas por las democracias liberales.

No es menos cierto, que la razón delirante propuesta, acá, en la sociedad del conocimiento, no toma en cuenta los límites el pensamiento humano para filtrar lo que es indigencia informativa de lo que es acceso privilegiado al agudo entendimiento humano.

Una intrincada empresa humana expone esta realidad humana ante evidencias concluyentes de que estas congregaciones de vastas avenidas de información es indistinto de las enciclopédicas recensiones sobre cómo mejorar la “calidad de la educación”.
Es permear los supuestos culturales mediante los cuales se han diseñado políticas públicas para regir la vida ética, didáctica y pedagógica de la enseñanza de la filosofía en Chile. También educar en Chile significa confundir medios con fines.

En realidad, incurrir en la compleja empresa humana de ir al significado mismo de lo que encarna la filosofía en nuestro país para interactuar con la visión hegemónica que se tiene de la educación, tanto en regímenes dictatoriales como en lactantes democracias representativas, es apostar a la loca aventura de atomizar las vertientes actitudinales que emergen en un proceso enseñanza-aprendizaje.

Educar tras la difusión de la filosofía por las aulas de nuestro país es asumir un riesgo. Es el riesgo de encontrarle el sentido estratégico a lo que se enseña y analizar rigurosamente los fenómenos subyacentes en el desarrollo evolutivo de las ideas humanas.

En efecto, las ideas humanas trocadas como sociedad del espectáculo a su vez relaciones de poder influenciando a las elites de los pueblos soberanos.

Miserias educativas

despues de la lluvia todos son empiristas y todos somos rotos.


Te piden un ciudadano adecuado a todos los estratos de aprendizaje significativo que implica estar en este mundo de la sociedad del conocimiento, en esto, algo de lesivo desquiciamiento acerca del papel que juega la razón humana en cuanto a la realidad con la que le toca interactuar. Delirios seculares de conspiraciones bien legitimadas por las democracias liberales.

No es menos cierto, que la razón delirante propuesta, acá, en la sociedad del conocimiento, no toma en cuenta los límites el pensamiento humano para filtrar lo que es indigencia informativa de lo que es acceso privilegiado al agudo entendimiento humano.

Una intrincada empresa humana expone esta realidad humana ante evidencias concluyentes de que estas congregaciones de vastas avenidas de información es indistinto de las enciclopédicas recensiones sobre cómo mejorar la “calidad de la educación”.

Es permear los supuestos culturales mediante los cuales se han diseñado políticas públicas para regir la vida ética, didáctica y pedagógica de la enseñanza de la filosofía en Chile. También educar en Chile significa confundir medios con fines.

En realidad, incurrir en la compleja empresa humana de ir al significado mismo de lo que encarna la filosofía en nuestro país para interactuar con la visión hegemónica que se tiene de la educación, tanto en regímenes dictatoriales como en lactantes democracias representativas, es apostar a la loca aventura de atomizar las vertientes actitudinales que emergen en un proceso enseñanza-aprendizaje.
Educar tras la difusión de la filosofía por las aulas de nuestro país es asumir un riesgo. Es el riesgo de encontrarle el sentido estratégico a lo que se enseña y analizar rigurosamente los fenómenos subyacentes en el desarrollo evolutivo de las ideas humanas.
En efecto, las ideas humanas trocadas como sociedad del espectáculo a su vez relaciones de poder influenciando a las elites de los pueblos soberanos.

Miserias educativas


La sociedad del conocimiento y sus enseñanzas educacionales vierten sus propósitos legitimadores de praxis consensual. Digo consensual, a propósito de lo anterior, porque este modelo de realidad prevaleciente esta adecuado a las instancias históricas, culturales y políticas de lo que se vive a diario, un futuro proyectado por esta hegemonía de la mente colectiva llamada información instantánea.

Se aspira a tener a un ciudadano preparado para los distintos paradigmas interpretativos entregados por este Modelo a seguir, si bien ningún Modelo a seguir es aséptico en términos de su ideología subyacente, debemos ponernos de acuerdo con el Contrato Social precedido de intensas negociaciones con la realidad humana.

Es una analítica de los caminos tortuosos de gobernar la condición humana, en ese sentido, una genuina manera de gobernar la condición humana, por lo menos, acotarlo a su mínimo grado de caos vivencial, es la enseñanza de la filosofía. Enseñar filosofía expresa la activa mediación del profesor de filosofía entre el pensamiento filosófico fecundado por él y la relación que genera con sus alumnos.

Por eso mismo, el profesor de filosofía como imperativo crítico debe describir los códigos, simbolismos, estrategias, didácticas, conductas y pautas de comportamiento que los alumnos otorgan a lo que aprenden.

Ante esta situación un claro ejemplo de ciertas orientaciones didácticas que deben seguir los estudiantes se ilustra con lo que el profesor entrega en sus respectivas unidades de aprendizaje, los Objetivos Fundamentales Transversales (OFT) definen finalidades generales de la educación referidas al desarrollo personal y la formación ética e intelectual de alumnos y alumnas.

Además, estos OFT nos proponen una manera de enfocar las cosas, una forma de ser cuando asumimos la postura de introducirnos en la argumentación filosófica y su aprendizaje significativo.
Esto nos deriva en que los OFT nos expresa a través del desarrollo del pensamiento, crecimiento y autoafirmación personal, formación ética y persona y entorno como las necesarias experiencias de aprendizaje que deben vivir los estudiantes adolescentes.

Como contracara de lo señalado, la sociedad del conocimiento nos impele a abrir el mundo humano decodificándolo del entendimiento de la misma. Es apropiarse de los recursos emocionales de los alumnos y transmutarlo en algo susceptible de ser cuestionado.

Más aun tratándose con la intensa asimilación de la sociedad del conocimiento en los planes y programas de estudio. Los proyectos educacionales y su promoción popular para generar estrategias socializadoras.

Miserias educativas




Todos mienten. Es una afirmación tajante pero simple. Concuerdo con esa afirmación “todos mienten” tras la interpretación de la realidad educativa es un falseamiento de la misma. Un acto de locuacidad humana, educar conforme a los cánones de Occidente, que describe las relaciones entre pensamiento y poder.
Un perspectivismo de la descripción humana. Es temerario considerar todas los enfoques existentes respecto a la problemática de la educación que abarca siglos de grandilocuencia bibliográfica y escasa inocencia salvaje.

Sin embargo, no está de más hablar de la enseñanza de la filosofía, en este caso, es comenzar hablando del contexto cultural sobre el cual se origina dicha enseñanza. Mucho más interesante cuando se trata de elaborar una reflexión personal sobre el rol de la filosofía en la sociedad del conocimiento y en las carreteras de la información. Toda enseñanza tributa un modelo a seguir. No obstante lo cual, sin ser un irracionalista, los proyectos educacionales pecan de una “una tensa calma” y todas las críticas que se observan contra los excesos de ese género de razón les son también aplicables.

Pero ese modelo a seguir esta confundido por las más diversa muestras de burocratización teorética y de cinismo bien intencionado en lo que cabe a definir educación a partir de programas de estudios y de marcos curriculares.

En estos tiempos históricos dados a la opulencia de proyectos educacionales, no faltan los expertos en Educación que sugieren como esencia y producto del proceso educativo conjugar los siguientes rasgos en el educando: un sujeto capaz de insertarse oportunamente en la globalización económica y en los intensos procesos de cambio productivo, capaz de dialogar oportunamente en los espacios decisorios y capaz de ejercer sus derechos políticos en una democracia participativa. Capacidad para insertarse con mejores ingresos en el mundo laboral, capacidad de gestión y organización, capacidad para discernir información estratégica, capacidad para comunicar en espacios públicos, capacidad para aplicar conocimiento básico con fines productivos: todas estas son destrezas o códigos que la educación debe estar hoy en condiciones de infundir.
En la misma dirección, una educación que prefigura las funciones del futuro deberá generar capacidad de abstracción, desarrollo de un pensamiento sistémico, complejo e interrelacionado, capacidad de experimentación y de colaboración, trabajo de equipo e interacción con los pares. En suma, una educación fluida e interactiva que configura una mente escéptica, curiosa y creativa. Superar los prejuicios atávicos de una enseñanza basada en conductismos escolares.

domingo, 11 de julio de 2010

Un dia en the Greenland School

despues de la lluvia todos son empiristas y todos somos rotos.


LO misterioso radica en lo rápido que olvide esos malditos miedos de no poder hacer nada y no asumir las responsabilidades que implicaba ser profesor.
Entonces, mágicamente, las dudas de sí era capaz de enfrentarme a mis alumnos, fueron disipadas por la voz interior de mis flagelaciones psíquicas, asumir riesgos con mis narraciones personales, Era una narración, por cierto, inconclusa la de hacer clases.

Recién comenzaba el largo camino hacia la redención de las maneras de cambiar la mirada, eso dicen, en esas epopeyas curiosas llamadas “educación de calidad”.

Creacionismos humanos, da lo mismo la génesis misma de lo manipulado, en cada rincón emocional otorgado por los estudiantes de dicho colegio. Cierta extrañeza en compatibilizar discursos y palabras.

En ocasiones, no hay nada que hacer cuando estamos sumidos en salvajismos conscientes. Emociones encontradas y observaciones repentinas acudieron fácilmente a esas congregaciones de clamor vivencial. Tenía miedo, pero lo supere siendo reverencialmente autentico. Hacer las cosas.

Correr un riesgo en este tipo de situaciones humanas es despertar de la maldita cobardía profesada por el genoma planetario denominado “autopreservacion”, ese acto de cada dia quiero más hacer clases en The Greenland School.

Decesos conceptuales de las enseñanzas entregadas por los docentes del mirar las cosas extrañas como algo peligroso.
Lo peligroso es hacer de la vida un aborto sublime. Cosas extrañas pasan. Instantes fecundos de asimilación invernal. Julio observa.

un dia en the Greenland School

despues de la lluvia todos son empiristas y todos somos rotos.



Desempeñe mi rol de profesor en formación junto al grupo de Felipe Sepúlveda, Natalia Figueroa y Pablo Villagrán. Por ejemplo, los hombres de este grupo hacían muy bien el trabajo de decir obviedades y responder con un tenue timbre de voz, creo, para no ser escuchados, tal vez para evitar el giro radical de las miradas de los otros hacia Ellos.

En cambio, Natalia hacia un elegante uso de decir siempre lo justo y preciso, de repente, afirmaba situaciones en virtud de las cuales sus compañeros no estaban a la altura de las circunstancias. Algo de timidez cuando debía dialogar de cara a cara con los Otros.

Sin embargo, se generó un ameno clima de convivencia escolar. Críticas burdas y comentarios mundanos, era la loca rueda de las opiniones humanas. Experimentos valoricos congraciados dentro de la sala de clases. De filosofía, nada. Más bien, aspiraban a obtener una buena nota. Comportaban Su tema trataba sobre los enfoques de ciertos filósofos respecto a la pregunta ¿Qué es el hombre?

Fueron minutos de mucha ansiedad pero de fácil ironía con lo que vivía dentro del aula. Hablaba rápidamente. Lo hacía para apaciguar esos observadores ánimos de adolescencias otoñales.
Preguntas que iban y respuestas que asumían una acogida benévola. Cosas extrañas sucedían durante esa hora de interacciones escolares. Té miraban detalladamente el cómo vestías o la actitud en tu postura corporal.

Un dia en the Greenland School

despues de la lluvia todos son empiristas y todos somos rotos.


Seguía corriendo el dia. Su dia viernes estaba envejeciendo, según las lógicas humanas de Occidente Propuse seguir adelante con el destino inconmensurable que me tenía guardada la vida. Ahora, en esos momentos, lo único que quería era actuar.
Solo actuar y verbalizar todo Algo que aflorara. La inútil idea de disipar nuestros miedos sobre cómo poner orden en nuestras vidas. Motivaciones excéntricas e impulsos gregarios. Optaba por caminar decidido y confiado en lo que tenía que hacer, un experimento valorico pronto a implementarse.

Me correspondía ir a las 8 hrs al 11C. Llegue a la hora. Cierta dificultad en cómo desempeñarme pero consideré un contrasentido no asumir riesgos con la nueva vida ética que me tocaba vivir. Entonces, hice del circo de la vida, vivir en sociedad, un acto de temeridad absoluto, ser yo, y avanzar sin transar en los aspectos humanos del educar.

Recuerdo que ese dia viernes nos toco junto al profesor Gabriel tratar la unidad de aprendizaje referida a ¿que es el hombre? desde la mirada de distintos pensadores a lo largo de la historia del pensamiento filosófico. Cuando, de repente, el profesor Gabriel me insta a interactuar con el curso, y de ahí, ayudarle a los grupos que había dispuesto el profesor, pues era una actividad académica pronta a ser evaluada a través de distintas disertaciones.

un dia en The Greenland School

despues de la lluvia todos son empiristas y todos somos rotos.



Ha sido algo sencillo, simple pero bello haber compartido momentos, por fugaces que hayan sido, e interactuar con la complejidad desatada de adolescencias evidenciadas. Otoños estridentes en esa comuna que alberga al colegio de mis prácticas pedagógicas. El otoño nos acompaño durante el proceso de enseñanza-aprendizaje aparecido en este experimento llamado Chile.

Y pasaban los días en esos espacios raros en donde los seres humanos intentan imponer sus egoísmos proyectados. Y todavía falta mucho que narrar, relatar y decir en los espacios sagrados en The Greenland School.

Un paseo por los entresijos callejeros de un dia cuando era Abril 9, mi primer dia de práctica profesional 1. Un amigo con ganas de ayudarme, y lo ha hecho, “metro te ayuda”, construyo un mundo paralelo conmigo, cada estación de metro pasada significaba un cable a tierra con el desenlace pasajero que iba a tener, penetrar mis dudas vocacionales sobre educar.

Educar y “metro te ayuda” subsidiaron a mi existir con instantes. Rápidas cosas extrañas sucedían. La realidad cuajaba con mis impulsos irracionales. Y lo hice. Asumí mis propósitos docentes. No podía decirlos pero tampoco rechazarlo. Conforme estaba al llegar a la última estación, estación Pajaritos. Eran las 7:52 A.M.

Fue un dia viernes por la mañana. Una amarga percepción sobre el mundo tuve cuando atravesé el puente de “villa verde”, aquel puente que permitía la conexión con el sector sur-poniente de Estación Central, la ubicación del colegio. Sin embargo, con el pasar implacable del frio capitalino adopte la curiosa obsesión de ir escuchando música FM en mi pendrive.