lunes, 31 de mayo de 2010

despedida de Mayo.

despues de la lluvia todos son empiristas y todos somos rotos.


Ética, sociedad y febrero 27 conforman los criterios de deformación valorica inducidos por décadas de aristocracias de rostros perplejos y de salvajismos comedidos por la cuestión social.

Esa cuestión social que no apunta hacia la verdad del valor sino que se aboca al valor de la verdad que provocaa estar en las perversas relaciones humanas cuando se vive en sociedad.

Fue una simple aplicación de lo desconocido de aceptar fracasos anunciados por los cambios culturales de un menor de edad.

Un carácter psicodélico de lo enrarecido de pensar conforme a la moral de rebaño de ideas modernas tras febrero 27. Ni siquiera la política se salva de esto.

Conversaciones en el luger de Victor, 3 parte

despues de la lluvia todos son empiristas y todos somos rotos.


Una tiranía de los pobres dignifica a la democracia como el lenguaje esclarecedor de desigualdades diplomáticas. Momentáneamente, el dinero y la viviente guerra del poder mismo, abjuran para entregarse al cinismo esquizofrénico de un sistema de gobierno que impele a las melódicas supersticiones de buena crianza hegemónica. Ni la ética se salva de su paroxismo vernacular.

Conversaciones en las calles solidificadas de tiempos biológicos cargados a las posibilidades éticas sin previa genealógicas. Un país dado a los esperpentos generacionales. Adefesios de la santa soledad cotidiana. Estamos. Necesitamos las duras cadenas del pétreo destino obsequiado.

Te das cuenta, algo tarde, de la indefinición colérica que tiene la existencia humana al traducirla al lenguaje ordinario. Un personaje cuyo hartazgo al ser interpretado involucra un tratado de pasiones irreconocibles para los inocentes de buena voluntad, la adolescencia te descubre.

Poco difusión aclaratoria de lo que nos sucede como siervos del control social erigido en Chile como un acto de servidumbre alternada con variantes de emprendimiento consumista.
Disensiones discursivas entre la elegancia retorica de febrero 27 y la belleza estilista del sufrimiento humano. Se agreden mutuamente. Haciendo un cabal uso del lenguaje humano.

Conversaciones en el lugar de Victor, 2 parte

despues de la lluvia todos son empiristas y todos somos rotos.


Miran, miran y miran esos animales de conversar silencioso. Dolorosas caricias de la afección humana por pensar. Construyen su lenguaje a partir de observaciones de la más diversa constatación perceptiva.

Producen simbolismos de evidente complejidad existencial. Salir de sí, esos perros de la calle, cualquier calle del gran Santiago, es un reto al destino, puesto que penetrar la divinidad suprema del destino humano con sus ropajes de aprendizaje significativo, es bello protagonizarlo.

Captan situaciones límites. Se ríen de la ruindad diurna con los hombres que acompañan. Les cuesta entender ese afán de hegemonizar, sus amos diluidos en automatismos conductuales, miserias y pequeñeces psíquicas. Su sentido originario es llegar al final de la aurora ética con lo que inician los adultos, sus relaciones enigmáticas. Saben de razones indigentes. Memorable.

Un día en la vida de los perros es un acto de sagrada enfermedad discursiva. Gozan del esoterismo anunciado por millones de años de susurros planetarios. Ignoran si Junio ha llegado aunque admiran esa sensibilidad tendiente a dignificar la narración canina. Cuadrúpedos de belicismos psicológicos. Hoy.

Sus amigos de complicidades rutinarias comparten algunos rituales de supersticiones pedantes.
Se quieren en la ceguera angustiante de ser como un segundo. Tan frágil y tan silencioso. Por lo demás, perros y seres humanos coexisten en la selva ingeniosa del observar conductas. Junio llegó.

Conversaciones en el lugar de Victor

despues de la lluvia todos son empiristas y todos somos rotos.



Estamos apurados por los imposibles caminos de la segregación urbana. Vivo en la comuna de la Granja. Incluso, en esto, existen otras formas de cantar potentemente a la vida mientras se expande por el concierto de consensos estelares, con la única diferencia es que, ahora, vivimos embarcados en la pendiente angelical de febrero 21.

Flor de deseos aniquilados por el rincón asignificativo de la razón humana. Menciono simples intuiciones a la deriva. Un enrarecido aspecto de humanidad auto estremecida, los adultos alardean de sus infabilidad falible, cuando hablan con esas palabras confundidas por tanta situación límite.

Pobreza significativa, en estos días de reconstrucciones culturales, para construir un horizonte perceptivo revestido de la riqueza lingüística de algo que no ha sido descubierto. Nuestro lenguaje humano y febrero 27 son simples compañeros de casino estatal.

No tienen un trato cercano con los problemas cotidianos. Cierta pobreza material del lenguaje humano para caracterizar sensaciones, percepciones y disposiciones mentales.

Han sido, alegría de vivirlo, con la cuestión de la miseria humana del lenguaje, meses de dudas amanecidas al espectáculo de descubrir milagros inesperados en las insignificancias callejeras de los muros de la moral oficial. A pesar de algunas inconveniencias existe un animal digno de ser mencionado, es lo inspirador de observar.

Para ello, ubico a los perros de origen desconocido apuntan a observar el ininteligible lenguaje humano mientras caminan con mis despertares mentales, la Granja

Movilizaciones

despues de la lluvia todos son empiristas y todos somos rotos.


Antecedentes humanos. Luchar denodadamente con la máxima expresión de inmortalidad dialógica, eso significa poner en cuestión la articulada campaña de prestigio tradicional del sufrimiento humano, tras febrero 27 un Junio aparece en un mundo que no le fue dado sino emergido desde la génesis perpetua existencia del vivir humano.

El frio de Junio es la manifestación de poner en trato crítico todas las cosas humanas apreciadas como tal. Alégrense los demócratas del moralizar contextos culturales, no obstante la inexactitud histórica para hegemonizar discursos de valoración “en off”.

Difícil es poner en perspectiva a un mes de Junio tendiente a cumplir su mandato de expansión cósmica. Hace del deber impuesto una calidad demostración de humanidad autopreservada.

Por lo menos experimenta el duro peso de los fríos enunciados por infinitos años, profanas interpretaciones del Tiempo, acá, incluso, afecta la dimensión histórica del hombre febrero 27. A su manera lo intuye.

Eso mismo, Junio y febrero 27 juegan a narrar un sentido originario de lo acontecido. Ir hacia lo resucitado del dolor humano, un pavor sagrado por lo subterráneo del Chile profundo, aplica a vernos en las fraudulentas articulaciones de vivir en sociedad.


sábado, 29 de mayo de 2010

silencios

despues de la lluvia todos son empiristas y todos somos rotos.



Reajustar la mirada de las días modernas, el hombre Juan Herrera, ignora cuál es su función vital en lo tocante a representar su mundo como artística expresión de pensamiento vivido.

Un tema inacabado para las mentes siniestras del competir por salarios estatizados por la inercia del progreso humano. Buscar el origen mismo de esa corrosiva complacencia automatizada por el miedo.

Miedos narrados por la enfermiza división de las prejuicios morales vividos, depurados y articulados desde las atávicas vivezas históricas asumidas como tales por los silenciosos historiadores de mitos bien degustados con el dialogo viviente de lo golpeado, un Chile ansioso por reajustar la mirada que tiene de sí mismo.

Un confuso paisaje de opiniones entrelazadas de tanto opinar discurrido pero pobre en consideraciones críticas sobre la tiránica asunción a la deshonestidad y negligencia.

Febrero 27 solo amplia solemnemente esos cauces de capitalización mundana. Olvidos de los transeúntes caballerescos que pululan en las silenciosas calles del Chile jocoso, profundo y rotundo.

dudas otoñales.

despues de la lluvia todos son empiristas y todos somos rotos.


Minimalismo de segunda vuelta. Fue un día de estival percepción republicana. Hacía bastante calor ese día de decisiones humanas. Todo cambiaba aquel día, fluía como un espacio de emociones seculares.

Emergían elucubraciones de cómo poner en perspectiva la “teta fiscal” con su ropaje de cinismos discursivos. El robar conforme a los cánones necesarios y suficientes era digno de una mediación histórica.
El espíritu absoluto que le embargaba a todos los compañeros de la comunidad lingüística de inspiración caviar era como gozar del significado “pueblo”, y transformarlo en su pasión de vivir. Mentiras y mentiras que el héroe anónimo del Chile profundo opto por descreer, Piñera asumió la libertaria asunción del hombre subterráneo.

Olor a lirio. Una tal Concertación anuncio el aterrizaje forzoso de sus propias metáforas fosilizadas. Tristeza por dilatar oxidadas obviedades de almuerzo estival.

Maquinaciones de poca monta lograr embaucar a dispersos juicios de valor a su vez, sus militantes no quieren estar encadenados a un mundo que se les aparece repentinamente.
Pero los estudiantes universitarios con sus idiotismos bien reflexionados personalizan aleatoriamente al tiempo histórico como su enemigo intimo, y, con ello, narran en la estructura ética de turno toda su inquina visceral.

Pero existió algo, muy interesante, que habrá una importante mutación de valores históricos, morales, estéticos, eróticos, discursivos y vanguardistas: ni la Derecha con su prurito por la propiedad privada y pavor costumbrista por los tributos ni la Izquierda con su esquizofrenia internalizada por la gula fiscal y sus opulencias éticas, sabrán qué hacer ante esas situaciones límites.

Es que no saben, todavía, lo que nos hace sentir nuestro febrero 27. Inducida realidad humana de febrero 27 que absorbe todo atisbo de seriedad democrática. Son malditos juegos de razones igualitarias. Vayamos al origen mismo de los prejuicios morales de la democracia representativa con febrero 27


Los Viernes en The Grenland School

despues de la lluvia todos son empiristas y todos somos rotos.


Las muestras salomónicas de febrero 27 y el despertar de sus vísceras geológicas, qué mundana percepción de divinidad valorica, dulcifican sus ganas de vivir.

Fuertes estrategias de sumisión colonial nos vierten los bipedismos múltiples execrando eso de suyo, encarnar el sufrimiento humano lo más silencioso posible.

No nos damos cuenta de las sutilezas represivas de febrero 27. Acogidos en la tensa calma de lo rutinario de nuestro tratar gregario, situaciones límites vividas, nos educamos con la idea central de que debemos cumplir con ciertos cánones de moralidad sentida.

Convertidos en irresolutas conciencias de conversar apurado, engañamos a los Otros, alguien insinúa el absurdo de hacerlo.

Legitimaciones de la vejez anunciada, la Revolución está cansada de ser engañada por los energúmenos del vestir dualista.

Lloviendo con frio.

despues de la lluvia todos son empiristas, y todos somos rotos.



Mandan los diarios de una pasión que recurren a las tutorías de acepción histórica para embaucar con realidades inventadas. Son directos en el trato directo con las cosas mundanas. Agreden a los clásicos espectáculos de hipocresía tribal. Ponen en aprietos al Otoño del Chile pre-Febrero 27.

Pero este hombre febrero 27 agoniza en su declaración narrativa referida a un Chile que dejo de ser de “golpe”. Cordiales invitaciones al holocausto de revisionismos revolucionarios. Más allá de los sueños del hombre libre, y más que eso.

El hombre febrero 27 es el hombre subterráneo que desacraliza lo aprendido durante el Ayer. Un agente encubierto cuyas vacilaciones afectivas nos provocan un siniestro embellecer de la miseria humana.
Es el hielo abrasador de lo inconcluso de querer encadenado al Otro. Ese Otro dispuesto a promover el enigma de los enigmas, la intersubjetividad se hace presente definitivamente con ulterioridad durante febrero 27.

No sabe cómo vivir esta obra creativa humana, Vérselas con la desnudez temeraria en la ruin degradación significa estar preparado para verbalizar ficciones narrativas. Su dolor engendra poseídos. Poseídos por la insaciable carne altiva del lenguaje humano.

Creacionismos otoñales del hombre febrero 27. Un suceso de dolorosa situación libertaria. Esa promoción popular generó el circo de la vida, cuentos para adultos históricos. Es un ser proclive a las sublimes muestras de imprecisión emocional.

Desarraigado de los ideologismo de frecuencia ciudadana, puesto que, es incrédulo del término “pueblo”. Predicador de superposiciones éticas. Una comunicación abortada por el ruido desgarrador de mediocridades ejercidas por la moralidad de cajón republicano. Confluyen, en él, una mescolanza de individualismo sin ropaje anti sistémico con una incertidumbre sobre la identidad nacional de la cual forma parte

jueves, 27 de mayo de 2010

febrero 27



Del cielo estrellado y aparecido de febrero 27 a la tierra de la hipnosis de condicionamiento social del mundo adulto, alegrías llenas de pavor popular. Pocos leyeron durante ese día viernes, en todo caso, la lectura y febrero 27, nunca asumieron lo que estaba en juego.

Vanas observaciones de pruritos ciudadanos. Escuchando retos del pasado con su fugaz sombra vitalista. Cuestionamientos a la manera de mirar el mundo humano. Irrupciones candentes cuando pensamos en la naturaleza de los estados mentales. Eso, duele. Para febrero 27, a saber, ese problema de los problemas de entender el desquiciamiento interno de la mente humana es un destino plagado de eufemismos emocionales. Significaciones a mal traer.

De la fantasía a la realidad nos enseñaron predeciblemente en los 12 años de construcciones sociales, la educación no sabía que su método era falible. La educación como algo digno de ser ironizado esta en las antípodas de la mundana genialidad de captar los sentidos vernáculos de los silencios propuestos por febrero 27.

Ignoramos como se generan los pensamientos colectivos para ironizar, humanizar y demonizar febrero 27. Radios enloquecidas por su razón de vivir del mismo modo vivieron su propio apocalipsis ético, distinguir entre dolor y sufrimiento. Lo demás, es miseria humana elevada exponencialmente a lo inescrupuloso de ignorar situaciones límites.

Un día tras febrero 27 es un tratar silencioso con las muestras de afección psíquica alternando con la desidia discursiva de las adicciones universitarias por proceder, sus virginales bases neuronales están provistas de quejidos republicanos. Ni siquiera nos entregan valiosa tonterías por doquier, solo algo de autorrealización cardiaca. Mientras tanto, los “pobres” no pueden esperar un mero sucedáneo de subsidios gregarios.

Historias anonimas

despues de la lluvia todos son empiristas y todos somos rotos.


Simples silabas de conversión religiosa, debo decirle a febrero 27 que fue una poderosa impronta al laberinto lingüístico de nuestro experimental país dado a las negociaciones otoñales, no ayudaron para narrar momentos.

Inclaudicables escenarios discursivos para etiquetar elementos de juicio moral tras la huida repentina de febrero 27 hacia lo desconocido de opinar.

Lograr resurrecciones pasajeras de la virtud humana trabajando colaborativamente con la realidad indica una aprisionada sujeción a esos rituales de pensar planetario. Es una manera de expresar las quejas dadas por tantos antecedentes nacidos posteriores al aparecido día de febrero 27.

Desde ahí, las encrucijadas éticas de cada palabra alevosa que se interponía en mis pensamientos. Pensamientos vividos no estaban permitidos durante ese viaje sin retorno hacia lo subterráneo del sufrimiento humano.

Los ensayos que narran instantes. Una exiliada forma de expresar un sistema de valores morales es tratar el problema mismo de febrero 27 como algo cuantificable con estadísticas sociológicas pero carentes de complejidades vivenciales, según los expertos de “horario valle”, la república de Chile.

Discurso 21 de Mayo




Unívocos rezos a divinidades que abandonan a los extraños volitivos. Exasperados por la poca valía generacional que le atribuyen a las apariencias transcurridas en el hombre, el hombre moderno y el hombre febrero 27.

El hombre febrero 27 escribe su propia historia. Sin aspavientos conductuales pero carente de un dogma aleccionador.

Perspectivismo de lo fascinante que examina lo ruidoso del sufrimiento humano siendo moralizado, groseramente. Es un estado de coacción permanente. Jamás la moral ha sido una fuente aséptica de humanidad considerada.
Disputa su señorial control a la mente humana con la Culpa, dos hermanos gemelos que aturden al contemporáneo “pueblo”.

Necesidades variopintas de la moral cuya prologo es una Ética de la descripción comunicativa.
Ha sido un terreno fértil para los totalitarismos megalómanos, culturales, ideológicos y biológicamente predecibles. Curiosamente, las personas son los destinatarios de esas aberraciones conductuales.

Mayo concurre



Mágico acceder a la mentira de la bondad humano, a veces. Perspectivismo de la disensión cotidiana, no obstante tenemos que vivir en sociedad.
Indefensos hacia las loas de la sensualidad de coito clientelistico, concepciones asistencialistas del penetrar psiquismos gestuales, el ser humano no es un animal racional, aunque la cognición de este siglo se moleste. Hitó de una globalización de las costumbres oficiales.

Esos conservadurismos éticos que diseminados por todo el orbe planetario aspiran hegemonizar estados de discusión interna, y sujetar todo aquello que guarde relación con el lenguaje corporal del psiquismo callejero del otro mundo humano rotundo.

Además, teniendo el control de un parcelada realidad humana, los seres humanos siniestran despertares, invaden con el poder de la promoción popular, después despiertan.

Una terrorífica ascensión a la obviedad de inocencia conceptual. Visiones adoptadas después de la sociedad del espectáculo influenciada por el consorcio ético de lo dicho a cualquier radio con frecuencia. Ambas son idóneas para contrarrestar la inercia imperecedera de los talibanes ontológicos, los periodistas de Alta definición noticiosa.

Tienes que subirte al Bus del mirar desinteresado, la vida humana busca su insignificancia cósmica tratando con la complicidad del divertimento otoñal de Mayo, y contemplar.
Alegres ensayos con la corriente del Tiempo ansiado, aunque es la ilusión que siempre se va. Susurros enloquecidos de los días pasados. Enseñanzas contra la Educación de febrero 27 en “on”.

Penetración a eso. Un torrente de minucias apoteósicas. Se nos despide, en esto, Mayo para lo cual subsidio a una concepción ritualista del existir cotidiano. Culminaciones gerenciales de hipocresía histórica.

Sin embargo, es necesario legitimar esa Educación de lucrativa aseveración ética, un claro de luna acecha a esos estudiantes posteriores a febrero 27. Cuestiones que no entienden los primates del transmutar prejuicios, sudando. Becas del estremecimiento estatal sobornan a los muros de los lamentos de la moral oficial concedida a Chile.

el idiota



De la Química de la vida a la biología de la vida. Un fenómeno de nunca acabar cotidiano. Inseguridades bien remuneradas han traído estos virajes epistémicos durante miles de años. La Prehistoria tiene la última palabra.

Gregariamente se cultivo una especie de autodestrucción masiva de relatos colectivos. Nadie quiso ceder.

Complejidades conceptuales para significar la experiencia humana. Una agencia de formalidades discursivas, contrariamente, a lo propuesto. Esa Verdad escurridiza. Quizá la no-Verdad arremete con todo tras febrero 27.

Todos desaparecieron, Ellos, no supieron qué hacer. El tiempo en las pasiones humanas, las cosas que el “roto” olvido, adicionado a constelaciones de épocas pasadas. Vuelan los instantes de difusa vitalidad vespertina.

mis practicas pedagogicas

Todavía es un frio monotemático que padece un Mayo siendo Algo. Entrañar la verdad de febrero 27 es tiranizar sus ideales de sinsentido rutinario. La rutina humana, fuegos artificiales de la representación gregaria, con complicidad del mes de Mayo adquiere un imponente horizonte de disquisiciones discursivas, palabras danzan en su propia oscuridad vernacular.

Ni defecando aquello ritualmente raro, esos lugares de extrañeza volitiva en que febrero 27 hizo oírse. Una democracia participativa insinúa la unidad compleja del organismo humano. Biología de la sátira inspirada. Son siglos de ignorancia médica bien orientada por las extrañezas genéticas de ese animal raro llamado “hombre”. El cuerpo humano está contigo. Un estruendo de magnitudes psicológicas. Autenticidad de lo cantado por miles años de evolución humana. Somos seres falibles, salvo cuando nos equivocamos. Posibles palabras dadas a cometer errores categoriales.

Unos oasis de la agregación emocional advierten instantes otoñales. No escatimamos recursos emocionales para dificultar el lenguaje humano que usamos dogmáticamente en la vida ordinaria. Tal vez demoramos en lo que tenemos que hacer. Burdas ventosidades de aseveración contemporánea. Es la plena manifestación de exigencia moderna por los derechos humanos fundamentales: dejar ser a las ventosidades de horario indefinido. Tampoco febrero 27 escapó a esta rebeldía de las cavidades gregarias.

Objetos de deseo que interesan a los ciudadanos del Chile rotundo. Tan dudosos de los juegos de palabras adquiridos tras años de domesticación “picunche” y de nula revolución palaciega. Nadan en edificios de preceptos éticos cuyas avenidas de deseos y placeres culminan en la silenciosa negación de no saber vivir, para uno mismo, en la póstuma exaltación qué rememora un éxtasis de existir.

Algo propone febrero 27, la mediación histórica como el motor del conflicto humano. Una entrega sin concesiones de este experimento llamado vida a los brazos interesados de la cultura humana.

Risas generacionales de un olor repulsivo. Conflicto de intereses entre el socarrón fenómeno de oler ventosidades y febrero 27. Fulgurante huida hacia el Andén que está contigo.

domingo, 23 de mayo de 2010

Una noche de frios anonimos


Sirve de pasatiempo previo a la inmisericorde intuición de estar confrontándoselas con el mundo humano cuyo salir de sí desata la mayor explosión de sentido planetario, vanas dubitaciones de nuestro libre albedrio. Un personaje dado a las teatralizaciones circenses.

Recapitulaciones hacia lo inexorable de la realidad humana. Esa realidad humana embargada con la religión de los corazones delatados, absurdos otoñales que exponen fantasías de libertad. Convertida en una experiencia dolorosa a su vez seductora. Intentos.

Reiniciando los paseos dialógicos junto a febrero 27. Con ello, gano en amplitud de criterio. Otras cosas también ganaron con ese radical cambio de actitud. Mis valoraciones las pongo en cuestión, un imponente pretexto místico me ofreció febrero 27.

Envolviéndome en lo deshonroso de ignorar preguntas sin respuestas. Hace tiempo que necesitaba hacerlo. Dolorosas experiencias rutinarias. Preguntas, en buena hora, cruzadas por los saldos de sublevación silenciosa al recordar lo irreconocible de considerar. Ese personaje anuncia un “ir más allá” de lo expresado por la vanguardia enrarecida del lenguaje humano. Distancias y lejanías anuncian un prologo de conversiones dialógicas junto a febrero 27. Se sigue intentando. Actitud de escucha ante lo que acontece.

Nuestro vivir otoñal, actualmente, tributado por los prejuicios morales de Occidente, satiriza la patética representatividad de lo hecho. Decir una palabra que englobe los intentos de revolución instintiva, extrañezas otoñales, resulta una comedia de trágicas realidades asumidas como tal con ese animal dado al arte de salir sobre si. Saber que lo correcto en nuestro planeta Tierra es una locura. Ser Algo, en estos tiempos históricos, es dialogar con la corriente del Tiempo.

Explicaciones desaprovechadas por los disidentes idílicos, pensar sobre febrero 27.
Tentativas a preguntarse por el sentido de la vida, a veces duele hacerlo. Pero no decirlo produce divinidades urbanas. Tristezas de cierta alcurnia irónica, La sed de vivir del Hoy, su febrero 27 más atisbos de ese reputado actor, considera la sencillez de observar el amanecer de tus huellas de nacimiento. Esa moral oficial dijo “¡basta!”.

Protagonismos para buscar el bien común de lo sanguinario, vivir con sentido, compartiendo una secuencia de relaciones interpersonales, el problema de los problemas. Lo buscare, la Buena Nueva de lo que delata a lo amargo de sonreír, el libre albedrio, aunque tenga que dar mi vida. Su narrador autobiográfico es febrero 27.

Existencia misma de la mirada que acontece, simplemente, acontece. Preocupaciones mundanas de la educación formal, sobre eso. Metafísica de lo cotidiano nos alecciona cómo vivir con sentido. Apariencias de la corrección mundana. Rituales transfiguradores de circuncisión república animan al circo de la vid acontecida, bostezo esperado de febrero 27.

La certeza inmediata del pensar humano, ahora, en las antípodas callejeras de febrero 27, sin lugar a dudas, provoca un temerario viaje hacia las profundidades domesticas del Chile profundo. Están pasando muchas cosas. Sobrellevando la benévola sensación de egoísmo sin el cual no habría un compacto matrimonio de criterios modernos

Lloviendo en Mayo



La política, es eso, la manera de cómo conducir la historia. Dirigir a los pueblos hacia abismos republicanos, y eligen a sus elites. Definitivamente, la política es una cto de constricción perpetuo a su vez una artística aclaración de lo bello que significa lograr acuerdos a través del dialogo. Conversaciones disponibles. Una filosofía de la experiencia. Las personas captan aquello. Los políticos suelen olvidarlo. Inducen a depurados socialismos de llamadas telefónicas y a fascismos de inefable acepción fisiológica.

Ahora bien, cuando la juventud encarnada en diversidades tribales, Ellos, personalizan en el gobernante de turno todas las complejidades internas del influjo alucinatorio de la historia humana con sus intereses contrapuestos. Sublevaciones hormonales, caricaturas históricas, mediocridades de erudición bibliográfica, indignos de su propios sufrimientos, idiotismos de buena crianza, inocencias enloquecidas por la represión de vivir en democracia, discursos identitarios de dudosa claridad vivencial y vastas regiones del lenguaje significativo para promover prejuicios morales anidan en sus años mozos, eso y mucho más son.

Presiones heréticas de la soberanía popular, esfuerzos denodados de la ambición humana y mentiras genuinamente adaptadas a los deseos insatisfechos del Pueblo de turno, aquí, huele a peligro.

La construcción de conocimiento esta condicionado a las absorbentes manipulaciones comunicacionales de la vida política. Hablo de lo político como propiedad del estadio permanente de coacción planetaria hecho realidad estos miles de millones de años. No obstante es un peligro poco estudiado. Sus especificidades están siendo seguidas.

Auspiciado por la caprichosa realidad humana, y patrocinado por la muerte súbita del Instante. También nuestro Chile ánima esta cordial vanguardia represiva.
Excrecencias represivas abjuran ante lo fidedigno de mustios bipedismos viscerales. La volición carece de razones republicanas. Además, es la punta del iceberg seguir ahondando en mañosos estadios de interpretación socializante.

Estoy diciendo cosas. No sé qué tan importantes pero las estoy diciendo como motor de conflicto emancipado. Sigo una idea de lo que tengo que expresar. Debo reconocer que, en todo caso, febrero 27, ayudo a que el pretexto fuera una posesión de lo extraído por años de disoluciones psíquicas.

Un lenguaje rupturista, críptico y aforístico apuntó nuestro febrero 27 a la política del Chile visionario. Esperanzas Bicentenarias se acogen al lenguaje privado de los mundos humanos morales de atenuada discusión histórica. Gracias. Al fenómeno mismo de silenciar instantes, cada día transcurrido en su expansión cósmica, pasamos a un enamoramiento estremecido de lo decible por la vida. Tuvo su costo emocional, que somos maquinas pulsionales. Irracionalidad a la orden del día. Tesis de la no autonomía del hombre febrero 27 cuando siente.

Eramos 11


Dadivas vividas por las Predecibles Personas de intencionalidad desorientada. No pueden hacer hablar a la experiencia humana. Un complejo de inferioridad asiste a la miseria humana tratándose de responder a la moral de las intenciones disponibles por los consensos de Occidente. Curiosas argucias demostradas por los seres humanos, años de disensos familiarizados con la mirada sugestiva del estar siempre negociando con la realidad, votos más o votos menos, la realidad concreta de febrero 27 aporto su rareza vitalista.

Angustiante emancipación mental, dificultades para conceptualizar sus mitos creenciales. Nos engañaron. No hubo tiempo para arrepentimientos profanos. Esos incrédulos del considerar disensiones anarquistas están al lado del camino publico-estatal.

Continuaciones de un colonialismo reflexivo obsequiado por los padres de la ilusión histórica. La hoguera de vanidades disponibles en todo eso que llamamos sociedad civil cuya construcción humana emana de la voluntad constreñida al cuerpo valorico oficial entregado por la perpetua insatisfacción de ser eternos perdedores.
Pero perdedores con nosotros mismos, acá, ningún continente de ideas institucionalmente mitologizadas, es decir, desde la atávica Europa hasta la brahamanica Asia, puede preciarse de erigirse como una forma depurada de civilización humana.

De ningún modo. Tienen sus delirios de salvajismo humano. Muchas muertes en sus habitaciones y pocas erudiciones callejeras. Son incontables las experiencias humanas en la cual mirarse siniestramente encarnado con un solo y simple sentido: matarse para vivir. Los silencios complican los decesos éticos.

Descreimiento de la autoconsciencia humana para controlar, manipular y desarrollar una tensa calma entre la historia evolutiva de la moral, sin duda, los países al igual que las personas eligen aquella metamorfosis conceptual que más le convenga a sus intereses, es lo que hay.

Llorando herméticamente por día que se va. De ninguna manera, este mes, Mayo y su concubinato otoñal, puede solucionar esa enfermedad sagrada de vivir. Lo enfermizo de amar alocadamente la vida. Un festival de sinfonías intuitivas. Poesías del nativo aburrimiento. Incluso, el fenómeno de febrero 27 insinúa el carácter alucinatorio del mundo.

Por eso mismo, nuestros continentes azotados por los desequilibrios planetarios, planeta Tierra, entregado a la aristocracia de los diálogos soberanos, a entrevistas con innumerables ejércitos de civilizaciones humanas, estas, han incurrido, por cierto, en evidentes errores con su propia historia. No se sigue que seamos, necesariamente, “cagones” en términos de confrontar las situaciones límites emergidas al interactuar con esas siniestras voliciones de horario vespertino. Luego diversas formas de no reprimir la victimización “en off”.

viernes, 21 de mayo de 2010

Mayo 20



Divertido, caro y sanguinario. Contra todo lo que parezca una moral de los sentidos valoricos. En el día a día de lo extrañado afloran nuestros deseos primarios, la escuela de la virtud renunciada, febrero 27 como elaboración doctrinaria de lo olvidado, delimita lo siniestro de enfrentándonos con lo demoniaco de sentir. Construcciones alentadas por la educación de la Ilustración ¿Cuál es el sentido último de febrero 27 en la mente humana?

Son desviaciones de lo que nunca hemos sabido. Pensar febrero 27 es entrar en lo rudimentario de nuestras sofisticadas formas de repulsión gregarias.

No existe. Eso, fueron los errores republicanos, sus propias sutilezas represivas, vueltas de soberanías socializantes lo que hizo a febrero 27 un manantial de perspectivas concertacionistas.

Soy la posibilidad, dice febrero 27. Un deseo encadenado a lo misterioso. Pero la Idea sigue ahí. Sigue diciéndolo con sus habituales dosis de sueños en libertad. Una siniestra forma de gobernar lo extravagante de nuestro pensar humano. Una ética de las posibilidades moralizantes implica cuestionarse lo mundano de nuestro ocurrir domesticado. Sedentarismo reflexivo existe en la fanfarria acuciante de Occidente.

Habitual sensación de soledad apercibo en los estratos de realidad prevaleciente en que vivimos, y febrero 27 quería ser mayor. Nadie lo escribió, presintió, ni la historia lo criticó. Sin revelárselas a la vida misma intuyo un sagrado terror tras las palabras sugeridas por febrero 27. Morir sin morir se hace carne, eso dicen, los gentiles del vociferar precoces segundos: el Tiempo.

Me parece que, un trabajo colaborativo de infinita interpretación diurna entre el Tiempo y ese día, estamos dispuestos a caer hacia lo ignoto de la decadencia humana. Son relatos buscadores de mutiladas historias anónimas. Siniestro proceder del fenómeno Tiempo en la adolescencia reflexiva de febrero 27.

Cosas que el más diáfano ocurrir no puede responder. Mis últimos 10 años han sido esas cuestiones complicadas, prescindencia del lenguaje humano para verbalizar intuiciones. Un ejemplar paraíso de constataciones sensuales corroen aquel universo de inspiración domestica pero no obsecuentes ante el ruido de febrero 27. Germinando centenares meses envueltos en el yugo de la represión libertaria.

Funcionalismos que tienen poca tribuna en tiempos donde la miseria humana no escucha a la otra miseria humana. Trayendo un vivir a la alegría de difundir lo inenarrable del sufrimiento humano.

En esto, los sucesos mentales y sus otros sucesos fisiológicos confrontan sus propias Guerras Mundiales. Aquí y allá. Ayudaran el patrimonio histórico de la humanidad para consolidar la galopante oscuridad intelectiva sobre cómo tratar al sufrimiento humano.

Mayo 21



Oportunidades que el poder popular de febrero 27 con su lenguaje otoñal hace su ideal de vivir al límite de sus posibilidades. Un extraño golpea a la puerta de febrero 27, el libre albedrio despertó en esta fugaz sombra de espejismos libertarios. Fácil actitud de victimizarse ante la complejidad del mundo mismo.

Así somos los hombres de frágil voluntad “en off”. Indómita furor se hizo vida con las ofrendas protocolares de ese día. Entonces, y entonces. Haciendo de la misma un suceso de fecunda irracional domestica.

Impersonal forma de entender ese fenómeno de explosión geológica. Nos quitaron ese derecho a ser miserables. Pero miserables en su justa medida, ahora, ya nos sobrepasan los utopismos de elocuencia cínica en cada rostro aletargado mediatizado por los consensos de la “radio que piensa”.

Decidir sobre existencias singularmente confusas, febrero 27 y su humor analítico, suscita una experiencia inolvidable. Besando momentos articulados por Algo. La vil abyección y su ciencia huidiza conforman un moderno amor hacia las coincidencias represivas de un Dios ausente.

Es un mercado de absorciones psicosociales. Un golpe duro a los enclaves autoritarios de una rudimentaria forma de pensar. Nos han hecho creer, que triste ha sido eso, que hemos podido pensar por nuestra propia cuenta, seguimos confundidos en la minoría de edad. Lastimeras consonancias literarias entregadas por ese día hiperactivo. Recuerdos transcurridos. Son 3 meses de excusas bien legitimadas.

Sin embargo, el Universo continúa su nueva forma de gobernar. Embelesado al descubrir las profundidades de lo posible de sobrevivir. Pero los hombres todavía no entienden ese mensaje. Si pudiéramos entender. Solo si pudiéramos experimentar lo vivido por el Universo durante el tono agudo de febrero 27. Tuvo que haber sido un breve resfriado celestial, de un par de segundos no habituados a esas extravagancias mundanas. Ni la televisión satelital puede captar el inconmensurable sobrenombre narrativo que significa vivirlo.

No más concertación ni fascismos de poca monta instruccional. Aquellos hermanos gemelos, por lo menos gemelos en la perpetración de mitos bien sofisticados, la instituciones, al república, el parlamento, al dictadura, la democracia, la fiesta ciudadana, la sociedad civil, el inefable Pueblo, el Bicentenario y la separación de la Iglesia y el Estado.

Modelaron sistemas de digresión domestica para evitar cuestionarse el “nunca mas” cultivado por los protagonistas de los muros de la moral oficial concatenados con diversas concepciones del sufrimiento humano. Un circo conmemorativo. Fue suficiente para embaucar lo vivido por los extraños.

febrero 27



Inicio, sin duda, una sed de experimentar lo inconmensurable, infinito y lo desconocido de observar la ruindad mágica de lo humano. Todavía esperamos a la vida con sus delicadezas éticas. No las hay. Cuando queremos observar, el conflicto humano mete sus secretos en la profundidad del manipular dialógico. Una confusa moralidad de asumir lo enrarecido de comportarse “en la medida de lo posible”.

Y febrero 27 llora a sus muertos, y deduce sus dioses del Olimpo, sus reflexiones domesticas, a partir de la decorosa confusión de los intereses contradictorios de Occidente. Una civilización cuya historicidad genera una onda expansiva de fervor en las antípodas de lo “nada personal”.

Múltiples enseñanzas de la confusa autonomía que tiene el bípedo “ser humano” para controlar su propia vida, incluyendo, la opulencia trágica de febrero 27. Indecible espectáculo de mediocridades viscerales. Votaron todos menos Ellos. Ellos son la huida artística hacia la victimización subterránea. Narrativa de la sumisión acomodaticia.

Defectuosa crisis de la década pasada. Vivir sobre febrero 27 es influenciar en lo profusamente irracional del Chile profundo. Extrañezas dadas en contextos culturales dados y en sociedades sofisticadamente represivas en lo que cabe al conversar disoluciones ideológicas. Nos encadenamos a la cultura. Es necesario.

Cuando aparece esto, febrero 27, olvidamos cómo comportarnos. Hemos vuelto a esa biología del hacer primitivismos conductuales. Hubo un despertar de la carne humana. Comedias humanas, condimentadas con las tecnologías de la información, para concluir opiniones interesadas en otoñales meses de prejuicios moralizantes.

Lo rutinario del vivir. Ir a lo excepcional de febrero 27. Eso connota a los medicamentos alucinatorios de ese día que fue viernes. Podredumbre de la asimilación ilustrada para intuir el progreso indefinido del mamífero ser humano. La contra de educar sobre el sufrimiento humano tras el empirismo salvaje de febrero 27 con su utopía de rotulación viviente.
Nos etiquetan, educándonos durante una docena de nativos años de tedio afortunado, luego hacemos un gran drama de exigencias mentales en todo aquello que huele a pensar. Pero pensar es un riesgo, lisa y llanamente, un riesgo que cultiva un sempiterno proceso sin retorno y de ficciones visionarias

febrero 27



Mi móvil huele a lirio cuando hace uso de sus disoluciones lingüísticas, y convierte cada palabra en “un año nuevo”. Siento la pasmosa tranquilidad de oír el desleal susurro del tiempo cotidiano. Está subsidiado por la súbita intuición de la existencia. Escuchando la música de los desorientados presentes.

En aquello, ahora, incluyo las enfermizas odiseas fisiológicas al estar en el significado mismo del inodoro, aventurar mundos indeseados, provocó su ética callejera. Después, del ruido perfumado todos empiristas.

Cuesta desenmascarar el tedio de la genuina angustia balbuceante. El circo de la vida tras febrero 27. Mayo aprecio su oportunidad. Y las personas caminan hacia lo absurdo de respuestas impertinentes.

Por lo menos sus preguntas tienen la seriedad de cuando eran niños. Un personaje nos narra sus alegorías ambulantes, un joven incomprendido para el silencio de la gran “rota”. Intentos de ser bueno pero siempre hace lo contrario de lo que tenía pensado. La idiota de febrero 27 no sabía cómo ser mayor, aquellas preguntas cuestionan los muros de la moral oficial de febrero 27, opto ser bueno intuitivamente.

Alcanzar su mayoría de edad era controlar sus aleccionadores escapismos generacionales. Fue una enseñanza formativa poder magnificar todo aquello acontecido tras febrero 27, y transmutarlo en una soledad perdida. Pero perdida en la obviedad de opiniones sobreestimadas, prejuicios etiquetados con la hipocresía de respirar.
Lógica de la razón otoñal. Soportar las tiránicas ventosidades del “horario punta”, y no hay nada que caer cuando jugamos al moralizar rebaños secularizados por los Andenes, en 100 palabras todo este permitido.

Esta razón del articular historias anónimas. Eso significa estar a la altura de las circunstancias históricas envueltas en infinitas perspectivas profanadores de praxis. La acción directa tuvo en febrero 27 su más disciplinado aliado. Tendencias al unísono de pensar. Sanciones académicas de la modernidad a lo misterioso de explicar el dolor humano mediatizado en vastos espacios del querer ciego.

Un febrero 27 dispuestos dar la pelea, la educación formal carece de razones epistolares, a la vernacular forma de mirar. Fulgurantes deseos de aspirar al más allá cotidiano, un día que nos colaboro. Enternece la abrupta caída hacia los lugares sagrados del pensar insumiso. Existentes espectáculos de miradas asombradas por las gastadas palabras de febrero 27, no saben de otra cosa que solicitar derechos acumulados por la prístina sensibilidad de Occidente.

febrero 27



De tanto en tanto un tal febrero 27 nos golpeo descaradamente, de más está decir, el misterioso pasar del tiempo cuando jugamos con las categorías del fenómeno de la vida, carecemos de razonamiento estratégico estando sugiriendo por lo vivido ese sábado en la aurora del día iniciado.

Me duele. Eternas esperas que nos forman como animales extraños.

Todos esperan la verdad de febrero 27, y eso no existe, a lo más, una mera interpretación intencional de lo observado pero provisto de juegos de palabras. Eso dice harto de lo que somos capaces de considerar. Un latente acontecimiento de lo extraño se difunde por los espacios seculares de febrero 27.

Frases fabricadas para tranquilizar a las pasivas conciencias de regalos entregados a las personas durante estos meses de curiosidades estratégicas. De repente, las personas se agreden imaginariamente hacia eso que llaman vivir en sociedad, una siniestra acción ética.

Poco a poco logran culminar los momentos. Humor absurdo en este otoño de “horario valle”. Mucho Metro te ayuda pero poco te ayuda con el olor a “pueblo” que emerge de los espacios enrarecidos de la “frutera hiperactiva” con algo de autoconocimiento epidérmico.

febrero 27




Profundo sentido de negaciones psíquicas, el instante fecundo de vivir. El despertar de nuestra carne al considerar que lo hemos olvidado todo. Inmediatez de sentirlo todo pero la moral evolutiva de febrero 27 nos expresa su incomodidad histórica. Insidias ocupadas para todo aquello que nos permita seducir a la decadente modernidad. Espejismos engañosos.

Cuestionarse a febrero 27, a mi manera, es un confrontar los estratos de frivolidad vivencial de este experimento llamado vida, sin lógica, sin razón, amando la fuente abismal de lo silenciado. Juguemos con los ciclos eternos de los silencios humanos, ante todo vivamos la vida misma. Puta percepción de epifanía callejera, sin rodeos, febrero 27 suscitó un sentido de trascendencia a la novela llamada moral.

Tratando de sentir lo que existe más allá de febrero 27. Moral del resentimiento cotidiano. No sabemos jugar con el lenguaje siniestro de febrero 27, pues no hay nada que aprender, por debajo.

Respirando por el rincón de la guarida del vivir cotidiano, el libre albedrío. No puedo contener mis instintos de “picunche” consideración analítica. Tal vez, ahora, mientras fluye lo dadivoso de mi vejez, asombrarme con el orgullo de existir, adictos al mundo exterior.

Instancias caóticas, por ahora, están acotadas por el velo del autoritarismo emocional de una democracia bien musicalizada por las fabulaciones en “off” de nuestras elites plutocráticas y de obsecuentes muy bien remunerados. Humoristas alégrense, tienen mucho trabajo que esculpir, labrar y narrar.

Sin embargo, no faltan las víctimas del desmadre de la razón terapéutica, los oprimidos por el tiempo histórico, los distraídos por los caminos inescrutables de la vida, los escépticos terapéuticos con sus respectivos derroteros emocionales y la vejez imputable de los valores morales.

jueves, 13 de mayo de 2010

Un dia en The Greenland



Han sido 2 meses de experiencias límites. Adecuarse a las reglas de trato social propuestas por la comunidad lingüística del colegio en cuanto tal.

Voy captando la corriente del tiempo cultural a la cual juega ese colegio. Colegas dispersos con sus juicios atomizados tratar de miran hacia lo desconocido.

Un comentario que aquí para allá conforman sus criterios de maledicencia mundana.
Es un colegio particular-pagado que se ubica en los espacios físicos del Chile profundo, la comuna de Estación Central. Este es el lugar en el cual estoy haciendo mi práctica profesional cuya especialidad es Filosofía.

Miércoles y viernes protagonizo mis trabajos con la educación formal chilena. Quiero vivir esta mística sensación de absurdo esperanzador, educar a adolescentes. Con los cursos de terceros medios tengo la loca aventura de la Fe de hacerlos pensar y algo más.

También resulta interesante señalar los días viernes como un espacio de interacción social con los silencios advertidos en los diferentes patios del colegio. Pienso en mis años de adolescente inseguro e inocente. Necesito empaparme de la genuina experiencia liceanas surgida en los imprevistos domésticos de cada sala de clase en The Greenland.

Estaba confuso por una vida que carente de locuras disposicionales asume su oportunidad conmemorativa de los días que pasan silenciosamente. Lo expreso para provocar al anónimo lector de inconveniencias hipócritas. Son percepciones incapaces de revelárselas a uno mismo.
Muchos miedos íntimos que los seres humanos no atreven a decir. Puede que eso sea el origen de nuestros males humanos.

La tiranía de las burdas sutilezas sociales. Esas locuras que critican los sucesos de nativo aburrimiento. Los hombres no entienden lo que leen. Este día jugaba con mis certezas vocacionales. Los días impares asumen su contenido vivencial.

Historias de Mayo

despues de la lluvia todos son empiristas y todos somos rotos.


Todo lo cambia el sufrimiento humano, nos vuelve tan inocentes, a cada razón que le encontramos, contrariamente, a lo pensado, es tan fecundo como el segundo.

Brotan estelares procedencias otoñales al son de su encanto conciliador, ese dolor de un estival instante desacralizado.

Advertidos de las casualidades domesticas envalentonadas por los consensos de Occidente, miserias y letanías callejeras, divulgan secretos de alcoba de febrero 27, el hombre febrero 27 no sabe de relatos colectivos.
Una pedante sensación de arrogancia cuando enfatizamos la solidaridad gregaria de los chilenos.

Energúmenos del considerar sensaciones otoñales. Llueven las interpretaciones morales, sin embargo su fundamentación empobrece el rostro humano de la razón histórica de nuestro país.

martes, 11 de mayo de 2010

febrero 27


El problema de los problemas. Moral de inspiración “picunche” y febrero 27 viven sus propias pesadillas bibliográficas, históricas, callejeras, valoricas, genealógicas, demócratas, melódicas y gregarias. Una esperanza de la disolución momentánea, algo de afección cavernaria expone Mayo 21 al ingrediente llamado Chile, es este laboratorio de apodos narrativos lo que diagnostica al tiempo vivido en función de febrero 27 una búsqueda insaciable de eternidad.

Sed de vivir. Y algo más. Las más inverosímiles enseñanzas nos dejan las sociedades modernas tras querer totalizar momentos de soberanía gregaria, más bien, haciendo del discurso de dominación social una zona erógena de inerranable fruición estética. Cabe esperar, quien sabe, algún indicio de evocación aristocrática, en su sentido “en off”, para cabalgar con el duro peso de la coacción permanente que significa aplicar una ética en cualquier lugar de este planeta Tierra.

Estamos al borde de morir fatigados. Los dioses están fatigados de jugar a las anónimas coincidencias. Siendo predecibles de acaba la magia. Las calamidades de la miseria humana están constreñidas al manantial de deseos y placeres transcurridos durante un fugaz intervalo de incierto psiquismo universitario. Seguir un camino.

Indecisiones que cuestan caro. Recapitulación de un “nada personal”. Vamos acumulando muertes en nuestros consumistas corazones de desenfreno urbano. Tan frágil como un palpitar cotidiano, nuestra ciudad no puede acostumbrarse a la serena calma de Mayo, ni más diáfano ceder, puede volvernos a la originaria inocencia del Chile profundo. Un Mayo lucha con denuedo ante lo implacable del tiempo sufrido.

Entregas domesticas convierten a Mayo en el resumidero de momentos volitivos. Duele.

Se está desarrollando impecablemente el mes de Mayo con sus sinfonías de psiquismos callejeros. Un hoy embarga a mi móvil de plan atenuado. Pocos llamados, eso lo agradezco al azar expansivo del Universo, impele a la sazón, ansias de vivir desconocidamente lo deseado por Mayo.

A veces, ciertamente, al vida se decide por un solo momento, una locura. La locura de la cruz en lo temerario de superar a sí mismo los enredos de respetar lo establecido, un diagnostico de fome acepción por el lenguaje humano.

The Greenland School



Junio me advirtió de mi olvido. Finalmente, me tocaba luchar con mis enemigos íntimos. Había empezado, esta situación apasionante, un 5 de Abril del presente año con las ironías deliberadas de la tenida formal. Nadie se daba cuenta de aquello. Impedido de expresar su lenguaje significativo, aposto a la vergüenza histórica de la educación formal.

De súbito quise elaborar cómo era un día en ese lugar de los encantamientos inefables. Tenía que narrar las semanas de desarrollo visceral que he tenido que desempeñar en The Greenland. Un día en el colegio es estar en constante abismo pensante. Habilitado estoy. Después de 26 años de clientelismos culturales.

Cuestionamientos al acecho cuando debía llegar a tocar la puerta de la sala de profesores. Son animales extraños con toda la amplia gama de sujeciones éticas. No ironizan con las rarezas socializantes que ofrece la educación, solo están impregnados del valor ético de la secesión académica. Tienen de las suyas evaluativas.

Viven envueltos, que raro, en la comezón ritualizada de la moral de rebaño. Sus conversaciones en los recreos demuestran su amplitud de criterio.

A cada situación de hecho vivida en ese colegio, entonces viene la respuesta de la repentina moral del Chile anónimo: Son los niños que no creen en los fenómenos morales. Ellos están proclives a la interpretación de dichos fenómenos.
Lo veo, sin duda, al perecer las clases dentro del aula. Se inicia momentos de diversión acompañada, el recreo de los estudiantes. Son pasajeros de un cuento de nunca acabar.

Miradas, miradas y miradas que las raras gentes te imponen. Desde los primeros años de enseñanza escolar hasta los corrompidos adolescentes de condimentación predecible han sido objeto de una belleza nueva.

He intentado construir la tentativa revolucionaría de observar cada renovación del instante presente mientras estoy en esa práctica pedagógica.

febreo 27



Engaños consuetudinarios cuando hablamos de la loca seducción mental del dolor humano de febrero 27.

Decir, decir y expresar esos atuendos de extravagancias cerebrales en su lógica emocional es grandilocuente, riesgoso y apasionado. No te olvidaremos febrero 27 por eso que lograste con nosotros. Danzando por los entresijos cotidianos de febrero 27.

Si hubiéramos estado en torno a lo vivido, sin razones de la pedagogía de la liberación para cuestionar los silencios del fluir del tiempo ¿el hombre es febrero 27 cuando habla?¿el papel de las palabras tras la reforma tributaria?¿ la moral como construcción social abiertamente reaccionaria asumió su creación narrativa tras febrero 27?¿existe eso que llamamos existencia humana cuando adoptamos criterios de valoración ética en tiempos en donde la gente no se comunica?¿Ansiamos compartir emociones, si eso, es algo tan oscuro verbalizado con el transcurrir cotidiano de febrero 27?¿tendencias genealogías nos ofreció febrero 27?¿la memoria colectiva, para febrero 27 es un tipo de literatura fantástica ?¿una fugaz sombra permite legitimar febrero 27 como un instrumento de elucidación existencial?¿estamos preparados para ser miserables durante ese suceso?¿tiene sentido interpretar más allá del bien y del mal febrero 27?¿la mente es un juego creado por las ausencias de promoción popular divulgado a través del lenguaje humano? y ¿el lenguaje humano está capacitado para entender febrero 27?, ¿la educación formal tiene algo que decir sobre febrero 27?,¿somos promotores de artificios morales al hablar de febrero 27?,¿sensaciones caóticas al tratar de pensar algo mas allá de las frivolidades domesticas de ese día crucial? y ¿nos hacemos construyendo destinos sobre la mar del sinsentido de Occidente cuando problematiza la experiencia misma de febrero 27?

Anteriores preguntas que no necesitan de mayor preocupación. Sus anodinas respuestas adquieren un matiz de rareza duradera. Enamorándome de la realidad cotidiana de febrero 27, y su lenguaje humano. No lo entiendo. Una teoría de la alucinación ética. Mejor, así, pues seremos bastiones de eso placentero. Amo ese misterio que prologa al problema de febrero 27.

Una cosa que ayude a pensar, si es que alguna vez lo hemos hecho. Didáctica de la cotidianeidad. Pasmosa percepción de irrealidad cuando estrenamos lo protagonizado, ese día, y lo extrapolamos a nuestro querer. Una poderosa voluntad nos angustia sobre lo peligroso de no hacer nada.

febreo 27



Vivir en Chile es silenciar a la realidad del mundo exterior. Barriendo a todo nivel humano. Extenuados de tanto divagar “picunche”. Hay algo que decir. Una neurosis de lo dicho. Supersticiones emergidas al saberse importantes tras el ropaje lingüístico de nuestro país cuando celebran sus Fiestas Patrias.

Un satírico espectáculo de domeñadas ideas histéricas sobre la identidad de nuestro Bicentenario. Nos cuidamos de seguir burdas sutilezas sociales con el único fin de adaptarnos rigurosamente a los automatismos cotidianos de vivir en sociedad. Cagando realidades emocionales y sollozando utopías de la razón histórica.

Movimientos culturales son estadios de progresiva vanguardia política, siempre y cuando, su aprendizaje significativo sea en la espontaneidad del Chile profundo. Sin cámaras de por medio.

çAsí lo fue Febrero 27. Esas fotografías del dolor humano, las calamidades de la existencia humana, un coto a la plaga antropogenica del mamífero pulsional, albergaron al febrero 27 una rica confusión de tiempos históricos.

Cansado de tanto silenciar estados de ánimo indescriptibles para las filosofías de la experiencia. Es la única manera de aprender a vivir. Una cosa cómica es el ser humano en estos escasos 60 días de ficciones emocionales.

No había necesidad de autopreservarse, preguntándose sobre qué hacer tras febrero 27, cuando la vida nos hace relatar nuestras artísticas versiones de vilezas cordiales

febrero 27

despues de la lluvia todos son empiristas y todos somos rotos.

Así pues, volvamos al mundo humano de las conspiraciones históricas, podemos vislumbrarlo, en este caso, con las movilizaciones bien elaboradas por los universitarios del fabular sinsentidos. Es una etiqueta fraudulenta, vivir el bicentenario, conforme a ciertos recitales históricos.
Reeducando al compañero “pueblo”, y sudando por lo inútil de su totalización significativa. Su viscosa significación enuncia la barbarie instruida de febrero 27, la educación formal, que ignora cuál es el problema de los problemas.

Con lo cual, nuestro país no está inmune a las inconveniencias planteadas por los materialismos planetarios aspirados por Mayo. Nos ofrece plena integridad de lo narrado. Momentáneamente acude al ritual patriarcal subsumido por febrero 27. Vuelve febrero 27.

Habrá conmemoraciones durante este año en muchos países de inspiración “democrática”, juegos con la historia y juegos con el tiempo desquiciado del planeta Tierra. Esos historiadores de espasmos ideológicos nos aleccionan sobre la metamorfosis racionalista de los conceptos que aparecen en la experiencia, experiencia de los pueblos vividos como tal, eso cree.

Difíciles decisiones. Pero hay que vivir. Ir al bípedo de carne y hueso es un recital de voliciones mal dirigidas. Sus fenómenos psíquicos están cansados de esperar a la mente humana, nos reprime, sofisticadamente. Espeluznante traición a los ideales en que se divulgaban que el hombre era el centro del Universo. Nos alejan de la sideral complejidad que amerita ahondar en cada sobrevalorada humanidad.

No sé qué decir, ahora. Algunos conspiradores nos narran cuentos. Una evolutiva irónica consume nuestras energías vitales. La autodestrucción y la auto creación pululan en febrero 27, yendo hacia los confines callejeros del hermético Chile solidario ¿la vida nos da algo más? Sin embargo, no debo contener lo fluido de mis abismos emocionales cuando vivo en sociedad.

Extrañeza de no captar la experiencia dolorosa de lo que eso significa, salvo, la redención repentina de Febrero 27. Me permitió prologar los sueños fugaces de un verano perdido, y sus mundos invisibles. La verdad quiere aparecer, al parecer susurra ecos que no danzaran más con el ayer.

febrero 27

despues de la lluvia todos son empiristas y todos somos rotos.

Aterrizando hacia el más allá. Imposiciones tiránicas de la verdad progresista, vivir en la idea de los demás. Febrero 27 nos alecciona sobre cómo vivir. No nos dice cómo sobrevivir a esta plaga antropogénicas encarnada en el dolor humano pero insinúa hacia dónde vamos.

Seres humanos dispuestos a relatar aquellos ropajes de intención histórica y, no así, repetir los mismos errores de la historia ceremonial de occidente, el más absoluto silencio cósmico. Pero todo cambia, o, por lo menos, eso nos han dicho por estos paisajes planetarios absueltos de éticas prescriptivas. Quiero convencerme que la evolución cósmica del mundo exterior tiene un sentido para el ser humano. Son diligentes expansiones del Universo, amigo de los secretos indefinidos. Matemática de la genuina no verdad cotidiana.

Continuando con los maestros de la fiesta “democrática”, según los juegos del lenguaje que utilicemos, adquirieron la inagotable capacidad de confundir a la interpretación misma del progreso humano. Lograron su propósito. Miles de personas enfunden sus instintos supuestamente originarios y primarios para argumentar en defensa de sus nativos espacios raros, algo dirán que causan cierta dilatación de los miembros mentales. Al parecer, febrero 27 se mofa de esos ilusos de adjetivos multiprogresistas.

Unas personas con principios potenciales de bondad momentánea. Alcanzaron sus artificiales conceptuales, haciendo uso, de ciertos motivos gerenciales: revolución o reforma son hijos del ocurrir vital de la historia del pensamiento humano. Después, de todo nuestro país no es la excepción.


Cuando febrero 27, esto, solo, provocó catarsis de los problemas narrativos acumulados por nuestro país. Se olvidaron de las cuentas pendientes que “la parábola de los talentos” les recordó desde la perspectiva intrépida de su Chile profundo. Caotico, misional y repentino, lo fue.

Ese reajuste de la mirada que implica colosales experiencias vivenciales. La complejidad de conceptualizar la experiencia misma de lo acontecido. En esto, Chile nos dona su fisonomía gregaria así como su crítica a la modernidad de lo hecho en “off”.

Elites consideradas en gratificar deshonestidades existenciales. Con la interesante agudeza discrecional de los revisionismos psíquicos. No hay nada que vivir, vociferando revoluciones.

Fervientes indiscreciones de sufrimiento humano, porque nada es para siempre. De más está decir que, vivamos con carácter lo acontecido, sepamos embellecer lo rustico de nuestro ocurrir mental. La estupidez humana nos precede musicalmente. Vivir en Chile es vivir en el bicentenario de una comedia bien orquestada por el holocausto del tiempo.