jueves, 29 de abril de 2010

febrero 27



Una dialéctica de la disolución “picunche”. En un lugar como esté, en que ante la mínima propensión a la diferenciación identitaria se descarga toda la insidia “picunche” al afectado, somos deshonestos, incluso, en cuanto a la tórrida subjetividad que vivimos en el otro.

Pues, hablar de aquellos personajes es hablar de heridas lingüístico-existenciales. Es tocar toda una concepción valorica sobre como tenemos que lidiar con las peripecias de sufrir este acto permanente de constricción, vivir en la civilización humana.
Creo, ya, que, esos héroes anónimos, espero que no se molesten, deben ir al psicoanalista en “horario valle”. Abismos volitivos para comprender el sentido de lo vivido.

Es entendible que los seres humanos, de la misma manera, febrero 27 y sus enunciados psíquicos tras grito desgarrador del Chile rotundo, aspiran a una desconfianza razonable acerca de lo queremos como principio originario para nuestro Chile.

No cambian las personas, salvo cuando dudan de no decir aquello que les revelaría su más profundo miedo a existir. Los juegos de la historia de occidente con sus juegos de estados de consciencia patriarcal nos han engañado, inefablemente, en las bellezas tiránicas de pensar conforme al hombre moderno.

Así pues, asociados a la teatral comedia de dramas humanos, alevosías estéticas perduraron durante décadas de reminiscencias televisivas, cómplices de este derrotero de ideologías adocenadas, las concepciones personales de esos animales extraños que suelen no reajustar la mirada.

No querían ser mayor. Ni lo uno ni lo otro nos permiten develar esas pequeñas grandes cosas que nos dignifiquen al llorar suavemente.

Volver a los 60 es como levantar sabios impenitentes, una ráfaga de desilusión sin desesperanza se esparció por ese acto de afección deliberada llamado Chile. Ambos, peregrinos de encadenamientos libertarios, condimentaron las inclemencias factuales del vivir en sociedad.

Maldita percepción de realidad cuando muchos murieron. Oídos sordos para fundamentar motivos humanos. Tristezas murmuradas por la música bohemia de inspiración andina. Fue una genialidad para poner en cuestión los espasmos ideológicos de una década, los 80, envuelta en aparecidos contraculturales.

febrero 27



Pinochet y Allende son imponentes ficciones epistolares, con sus respectivos “yo” dudo. Epistemología de los desorientados. Decoroso delirio de saber qué hacer. En fin, se nos va acabando el trago de la benévola condescendencia pedante de los espacios bibliográficos que explican ese sagrado horror al cual todos emancipamos, supuestamente, hablando. Una terapia del habla. Una catarsis del desencantamiento del mundo humano cuando se retrotrae al paraíso de los imbecilismos valoricos.

Plebiscitos de dualidad estratégica, resentimientos de militancia difusa, liberales de miopías soberanas, jóvenes de voz tentada y con créditos éticos, elites automatizadas por un cierto monosílabo, legiones éticas del Chile profundo, la emergencia de un lactante UDI, infantes ignorantes de un Toque de Queda vivencial, censuras enfervorizadas hacia ese lenguaje que corroe los dogmas, consensos de narrar autista con crecimiento económico y una silenciosa construcción social dada a las “tomas” para legitimar lo que existe como sistema de ideas socializadas.

Para mantener nuestras consciencias tranquilas. Ellos están al borde de los abismos pensantes. Su rol en cuanto a febrero 27 ha sido un absurdo esperanzador. Una enfermedad sagrada pulula en la gran capital.

La sociedad de los idiotismos gregarios y de las oportunidades neoliberales, el pueblo unido con sus asambleismos éticos, quiere obtener sus respectivas ganancias teleológicas. Sus compañeros de viaje indeciso han sido sus silencios cómplices. Una boata manifestación fantástica de poder factual cuando hablan.

Sensaciones humanas enloquecidas al contemplar el cumulo de situaciones significativas sucedidas al tenor de las insanias cotidianas tras febrero 27. Y todos sacan un beneficio explicito en lo tocante a interpretar los fenómenos históricos en tanto espacio de interacción tiránica. Absorto por la ilógica del transcurrir moral que siguen las personas mandatadas por lo que perciben a su alrededor.

Fueron personajes, Allende y Pinochet, divertidos para las formas teatrales de la condición humana. Seguimos siéndolo. Sin embargo, el único gran problema es que los muertos se elevan, exponencialmente, mientras más abogamos por ellos. Chile duda fervientemente. Un acto de insumisión cotidiana digno de ser narrado, febrero 27 es su moraleja. Prefirieron bailar a eso que denominamos tiempos históricos.

Los 80 subsidiaron a ese estar con la existencia histórica de confusos instantes de libertad en la fatalidad. La tiranía de los pobres y la espeluznante ascensión de las elites a su poder señorial, no sin dificultades, convergieron en atomizadas comunidades lingüísticas con la certeza irónica de sociedades modernas, Chile y febrero 27, para poner al compañero Pinochet y al reformista Allende en este ciclo de literatura fantástica.

La génesis del sufrimiento humano es no confesar lo que se siente. Nuestro experimento no es la excepción. Desacostumbrados a sufrir. No sabemos vivir con interpelaciones irracionales subsumidas en amplio campo de alocuciones valoricas expresadas por los héroes anónimos.

Fantástica digresión de lo descrito, dado que, esa calamidad pasmosa llamada febrero 27 ha infringido un golpe letal a la zona erógena del “pueblo “chileno”: a febrero mismo.
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febrero 27




Lo mejor de Mayo ha sido el vertiginoso silencio del Chile profundo. Es algo sereno, autolacerante y experimentado. Y su fragilidad enfrentada al segundo vivido. Es incognoscible captarlo desde la vereda exagerada de las radios que piensan saberlo todo en términos de disoluciones racionales como por el manantial de placeres y dolores previstos por los medios de comunicación masivos.

Por eso mismo, cualquier “héroe anónimo” puede y debe, eso creen aquellos primates de hablar concedido, opinar sobre la realidad que se le aparece en esta comunidad psíquica de febrero 27.

Envejecido el mes de Abril, capto su muerte pronunciada. Intentar detener el esmero escatológico de nuestra clase política para consolidar la génesis misma de los prejuicios de Occidente resulta la tentativa revolucionaria más concluyente de que conciliar consensos mínimos de buena crianza hipócrita, prescriptiva y gregaria entre los hombres de sano entendimiento en “off”. Los “rotos” no pueden esperar.

Cada año nuevo tiene algo de oportunidad. Amo eso. Difusos decesos conceptuales discrepan de sus formalismos educativos. Salvo que el destino nos ayude a minimizar estados enfermizos de razón iluminista. La labor navideña de la educación durante febrero 27. Dulce manifestación de violentar instantes otoñales. Esta, una mera vileza metodológica, un construcción social muy difundida, un error de la religión de la ciudad.

Un Santiago que acoge a sus propios exabruptos urbanos. Mientras todo fluye, todo depura el implacable trabajo del hacedor Tiempo. Incluyendo al mes de Mayo en la locura de la cruz, un fenómeno de inobservable significado místico, su contemporáneo febrero 27 argumentó. Pero silenciamos a nuestros muertos vivientes.

Angustiado por no encadenarme demasiado a mi libre albedrio, un trabajo de orfebrería emocional. Repentinos viajes hacia el fluir interno del ironizar atomismos valoricos al sufragar por “yo sufro” durante febrero 27. Apurado por los quejidos grandilocuentes de un país abortado. Vastos experimentos socioculturales que vulneraron al compañero “libertad” humana. Mucho de opulencia simbólica de las comunicaciones humanas, en ocasiones, la radio juega a la omnipotencia divina.

Haciendo de las menudencias del vivir cotidiano una razón de Estado, aspira febrero 27 a interpelar a lo indecible de la condición humana desde su ocurrir silenciado. Poca penetración de trabajos forzados en la viveza de vencer al determinismo sucedáneo de las urnas.

Dicen que dicen expresar la voluntad soberana del Chile profundo. Un gran mito encarnado en el contrato social asociado a los hombres de buena disposición estratégica. Con ello, las indigencias culinarias de la oposición democrática.

Conversaciones con los incestos emocionales al hablar de cambio de mando, la gran duda, para algunos, es que esa tiranía de los pobres confunde al sentido y referencia del significado mismo de lo expresado. La democracia es la tiranía de los pobres, y febrero 27 su potencial de moraleja psicodélica.

febrero 27



Tanto de tanto hay que extirpar en el circo de la vida de estas enigmáticas relaciones interpersonales. Tiene su costo hacerlo. Perdida de los ideales de “horario valle”. Sigue cociéndose la carne. Las mujeres de la casa manipulan la información privilegiada. Risas y llantos de un mismo proceso abdicado. Un proceso de indudable estética ventosa. Un concierto de olores supravolitivos ¿y estamos en democracia?

Sin querer “pensamos”. No hay nada que hacer cuando usamos la tecnología digital como sucedáneo de nuestros propios estados mentales. Invadidos mediante recursos culturales de imponente secreción valorica. Misterios sin resolver de 3000 años de pensamiento humano en busca del tiempo perdido. Ansiando vivir. Un pesimismo desde la psiquis fraudulenta que te enseñan en la minoría de edad de la Educación “de calidad”. Dándose cuenta de la sorpresa de existir. Un salir de sí.

Observando pequeñas situaciones límites entrelazados con la caótica del tiempo psíquico. La dimensión histórica de la evolución creadora del ser humano. Pintorescos escapes hacia etiquetas culturales que permiten marcar presencia prevaleciente en todo aquello que mediatice la libertad humana. Libertad humana, con sus fatalidad misteriosa, seduce a los encantos narradores de la civilización de Occidente. Tocó indirectamente a febrero 27.

Espero que la mente, con otras categorías lógicas, pueda existir como algo digno de ser sufrido, elucidado y embelesado. Un interesante tema de tensa procesión consensual. Un agente de locura psicológica. No se puede captar la savia originaria sobre la cual amanece eso que hace evidentes a los animales extraños. Engendros de intereses contrapuestos y de fragmentaciones adictivas. No saben cuánto afectan al otro con sus movimientos de simbolización conductual, y con sus cómplices silencios de ideologías obsecuentes con los equilibrios planetarios.

En caso contrario, no lo sabemos e inventamos artificios conceptuales para lograr mayor amenidad en el misterio mismo de lo pensado. Revolucionando a la palabra como conflicto histórico.

Aspirar a la libertad humana en concreto, tratándose de entender cabalmente lo que aconteció en febrero 27 significa un pistolazo al corazón a la existencia significativa del lactante Chile.

febrero 27




Infiernos divinizados por la libertad humana. Todo pasa. No nos damos cuenta de que las cosas son complejas. Violentados en tener que pensar con sentido. Muchos lo han hecho pero, otros, disponen de perspectivas “torrejas” en cuanto a dar a la verdad un sentido mediático, embaucador y falible.

Estas caracterizaciones de fuerte influencia “picunche” las percibo, mientras degusto un trozo de carne en los alrededores oxidados de la parrilla” horario valles” de mi Papa, un día domingo en Mayo es dialogar con los recónditos espacios invisibles del Chile profundo. Su profundidad hace dudar a las experiencias hechas a la medida de conceptos, estos, solo petrifican la riqueza pluri-dimensional de la realidad humana.

Una gula que procura, en este sentido, en mi hogar, ahora, éxtasis de sumisión vil, quedar satisfecho. Me retan por hacer del almuerzo dominical una obra de arte en movimiento poroso. Hambre de existir, pensar y de moralizar lo inmoral de una ética que narra sucesos de inspiración febrero 27.

No por el solo hecho de coexistir con Mayo podremos depurar nuestra insípida moralidad de coacción permanente. El universo corrompe nuestra cosmovisión de ser el centro del ocurrir cósmico. Expansiones que giran en superpuestas posibilidades de sueños profanos. El divino nos convoca a algo. Están acaeciendo muchas situaciones límites en el espacio exterior. Confortante es saber que, a lo menos, este Mayo convoca a la constitución de mitos embellecidos por los estratos de aprendizaje significativo que contiene el duro pesos de nuestros días.

Un día en Mayo, eso sí, aplica su muro de los lamentos. Un crítico espacio de división visceral. Un reto a lo anodino de gozar impalpablemente de acuerdo a los consensos básicos “en la medida de lo posible”. Hastío de querer invertir y fastidio de no evitar la razón vernacular de porque siempre estamos solos, un asado un Domingo sólo anestesia el sinsentido de no escuchar a nadie. La familia esta para constatar la cruda verdad de cumplir con lo debido. Es una fuente inagotable de filosofías apócrifas.

Se hizo este ritual admirado para conmemorar el cumpleaños de mi Papa. Fue una excelente idea para, así, legitimar las supersticiones de mis reflexiones cotidianas.

febrero 27



. Dulce divinidad de esperpentos culturales y folletinescos predicadores de ruinas republicanas, mí apasionado Señor. Una crítica de los valores morales. Eso necesitamos como país tras la gala geológica de febrero 27. Alcanzo su mayoría de edad febrero 27 en cuestiones de lenguaje significativo. Constelación de dogmatismos cuestionados, un profundo “entre paréntesis” vivencial, palabras aletargadas de tanta obviedad discursiva cuando el otro sufre. Febrero 27 acepto sus visitas al Chile humano en concreto. El silencio mismo nos redime.

Yo no sé cuidarme mejor, pero. Un querer ciego nos anuncia que vivir en sociedad es una tragedia bien amenizada. Negaciones a la voluntad de querer. Experiencia primera para entender que no sabemos cómo vivir. Muertes anunciadas por el mesiánico Mayo de discursos republicanos. Un ayer que no existía para Mayo, cuando hablaba desde febrero 27 con la interpretación interesada de los ácratas de 3 letras.

Viles paraísos humanos se generan al pasar el tiempo cronológico de febrero 27. No obstante el mes de Mayo lucha por el alma atormentada de esos decesos conceptuales que no permiten vivir en libertad. Aquello que es nuestro infierno bien acotado. Las duras cadenas que nos ligan a las palabras enseñadas en ciertos juegos de aprendizaje significativo. Emancipación mental y Mayo, ríen del ocaso amargo del mirar descreído, apuntan a promover el enigma de los enigmas ignorados.

Una medianoche que se precie como tal durante el mes de Mayo es cuestionar a la eternidad. Volver a los 27, esa edad tengo, en este Mayo de difícil diagnostico medico hace dudar de mis convicciones éticas. Darle un sentido misional “a la calle” en su lenguaje natural, considerando el carácter desquiciante del mundo otoñal, es admirar lo inefable que tiene la miseria humana.

Penetrar el laberinto lingüístico de una noche otoñal de mayo es jugar temerariamente con los sentidos originarios de febrero 27. Fueron desengaños absortos en mayorías de edad burguesas.

La noche. Hace frio, progresista en su intención atmosférica. Uno se abriga cualquier cosa que apunte a esa inspirada revolución silenciosa denominada “liquidación de bodega”. Te saca de apuros corporales. Ante eso, un pesimismo esperanzador embarga al ser fisiológico de mis afecciones emocionales. Levantar el puño para acotar esos resfríos de “anarquismo místico”.

Esas noches admiten como prologo, de sus entrevistas existenciales, novelas enfermizas superpuestas a disposiciones psicológicas incapacitadas de captar el velo de misterio omnipresente de una moral precipitada. La noche, Mayo y febrero 27, el lenguaje siniestro, están dispuestos a dar luz a la verdad de las ficciones emancipadas por la genuina narración del sufrimiento humano. Un bono Mayo para promover miseria humana en “100 palabras”.

Esa moral que nos baila provocativamente. Es una coacción permanente toda moral hecha a la medida de lo posible. De eso, unos cuantos siglos de comedias enrarecidas, estamos enfrente del mercado de la procesión caminante, una ética de los creacionismos espurios.

febrero 27




Mi febrero 27 llora suavemente. Sin embargo, acoge. Cansancios acumulados de los tiempos modernos, aun así, generan consorcios analíticos desde la avenida principal de la bondad conducente, libre albedrio más agnosticismo planetario. Discusiones furtivas con las hirientes palabras de febrero 27, incontables muestras de gratuidad simbólica.

Un encanto a lo moderno de prejuzgar con sentido bíblico. Enmiendas de regocijo mundano con esos mecanismos de defensa psicodélicos, ahora, penetrar, desde ahí, el laberinto afectivo de ese llorar concedido, es un acto de locura indigno de compartirlo con el cínico interlocutor de “horario bajo”.

Duraderos juegos de azar que entrañan los juegos del poder de febrero 27. Una siniestra manipulación dada en contextos culturales demostrados con tal fervor urbano que, sin dudar, preservo el cáliz de la sacra alianza entre poder popular atomizado y los silencios adocenados por la republicana gula de Occidente.
Fervores acusadores de recuerdos demócratas no imputaron a los genuinos conscientes. Como si la consciencia fuera algo de ser pensado por los adolescentes de abortos sublimes, Chile.

Intuiciones otoñales ganan con todo esto, y sus propias palabras incentivan a la reflexión cotidiana. Hace frio, acá, en un día como hoy, Mayo contiene algo de pulsión psicológica.
Nuevamente, lo digo para depurar mis endemoniados oscurantismos psicológicos, ni la razón científica ha sabido vociferar sus resentimientos de perdición militante. Abierto a la más azarosa sensación de paz interior mientras veo eso que llama militancia política.

Clamor popular por salvarme de contrabando. Pero los estudiantes universitarios no lo hacen “a su manera”. Victimizaciones a cuanta beca aparece, no obstante los “picunches” no pueden esperar, Mayo tampoco puede esperar la integral correspondencia de ignorancias superpuestas por los diálogos periodísticos de los vicios externos.
Esos jóvenes de 3 letras durante el “horario valle”. Esperan estar al lado de aquello que fisura antagonismos volitivos.

febrero 27



Poco a poco el vacío existencial de sentirse vulnerable ante el carácter alucinatorio del mundo humano, en sentido estricto, con la razón de ser de los 80 y sus supuestos psíquicos. Un menesteroso afán de perpetrar ideas originarias pero alguien tiene que ceder. Es la fuerza de las ideas humanas en constante expansión “picunche”.

Olvidos transcurridos en la perplejidad campante de un Chile absorto en sus interpretaciones afectivas. No pasamos de ser unos malditos cobardes, lamentablemente, no superamos en esa minoría de edad. La mayoría de edad radicaba en ser benditos miserables de luchas revolucionarias, un toque de queda a nuestra moral de autodestrucción veraniega.

Hubo su “febrero 27” en aquellos años de coágulos vivenciales cuyo vivir conscientes era una superstición muy difundida. La dictadura y sus juegos del lenguaje nos marcaron lamentablemente en nuestro ocurrir gregario, una experiencia muy dolorosa.

Fueron años de tristezas sanguinarias. La negación de toda emancipación mental, ya controvertida saberlo, ya impertinente develarlo. La negación de no comprendernos con lo queremos que lidiar. Privatizaciones bizantinas, decesos utópicos de los compañeros revisionistas y tristezas carcomidas por el pragmatismo de unos monosílabos que se perdían en el estallido impenitente del Universo.

Muertes con sabor a tabula rasa, y algo de autorrealización utópica diciéndonos “algo entupido”, los 80, sirvieron como excusa para proyectar transferencia de poder psíquico a esa fecundación abortada llamada Chile. La dictadura no supo cómo explicar el cómo emanciparnos mentalmente.

Nos convertimos en unos malditos cobardes. Ni siquiera pasamos a la etapa de benditos miserables, no lo fue, pues, el miedo estaba en nuestras relaciones intersubjetivas. Para salir de ese enigma de los enigmas, ir al otro, apuntamos a sesgar ciertos fenómenos humanos y, con ello, elaboramos supuestas formas de verdad absoluta. Lamentablemente, esas cosas no son tan dignas de ser alardeadas.

febrero 27




Disponiéndonos a luchar contra el carácter psicodélico del mundo humano, esos 80 proponiendo realidades “en off”, sin concesiones medicas, sin concesiones valóricas y con sobredosis de pecados asumidos. Como duele cuando falta. La inocencia interrumpida de un país dado a las ficciones semánticas. Engendros de dilapidación momentánea, una manera de ayudar a esos 80, es cambiando la mirada.

Una razón para empezar el juego de las relaciones humanas. Una caja de ficciones lógicas silenciaba a las víctimas del Golpe, sin embargo vivían. Volubles tentativas de acallar a los caídos. No nos dimos cuenta de eso. Múltiples muertes históricas ironizo el “innombrable”. Otros, después, habrían de humanizar, hegemonizar y mascullar las verdades epistolares de una realidad prevaleciente en creacionismos consumistas.

Un tal personaje de raigambre secular-cristiana dijo “no” a ser digno de su propio sufrimiento.

Esos compañeros abismos que nos dicen cómo establecer relaciones consensuadas con el sufrimiento humano, y sus fervientes ilustraciones de latente irracionalidad. Ayuda que te ayudare, dice la ignorancia. La ignominia de aparentar realidades humanas en concreto, cuando el “on” mete su progresismo comunicativo.

Tomar suficiente coraje para verme con la vida cara a cara. Ahora bien, las enseñanzas de febrero 27 pecan por omisión. Los hombres, animales extraños, indignos paladines de la sexualidad primitiva, no entienden cual es el problema de los problemas, febrero 27 y su historia natural de la misma.

De la misma manera, adoptan una gregaria conducta. Buscando algo. Leseras que pululan en las extravagancias eventuales de proyectos de reconstrucción nacional. La izquierda es una ficción novelesca, y la derecha es su Esopo.

Los 80 reflejaron la inocencia salvaje de vastos experimentos culturales. Chile y su febrero 27 no fueron la excepción. Historias extraordinarias en décadas extraordinarias, difícil, entonces esto, no tiene cabida en las disfunciones estatales sumidas en la desquiciada globalización opinada como tal en este planeta Tierra. Los 80 asumieron el rol de déspotas ilustrados en aquellos días de frivolidades señoriales. Pensemos.

febrero 27



Vivo en medio de tantos heteropicunches sin contenido, pulsional. Atormentado por las pétreas cadenas con las que nos seduce el destino. Tartamudeos de libertad señalada durante los fenecidos campos de la bondad mutilada, eslabón a eslabón, distintos grados de entendimiento humano, tributables a ese febrero que fue 27.

Aligerar, quiero, el audaz contenido de mis palabras. Tiene sus propósitos hegemónicos elaborar una historia fraternizada de febrero 27, eso sí, con la tarea menestererosa de acudir al llamado de la moral, política y de la palabra. Algo de verosimilitud en lo mencionado. Respecto a su uso, dudas razonables. Salvo, que seamos imprecadores del ancho pensamiento vivido.

Por eso mismo, apunto a los 80, como el agente de subversión encadenado al querer cambiar. Sufriendo de porque el mundo humano es un desencantamiento de lo pensado, sobre esto, pensar es un riesgo, y no se corren riesgos en el sur del Chile ironizado.

En febrero 27, quienes son los acreedores de la palabra inicial de la misma, es un misterio digno de ser sufrido, al contrario de lo falso de intuir “mediaguas en el discurso de validación ética, estamos en contacto con el misterio.

Maldita cobardía de los 80 para cohabitar con los criterios de valoración épica deducibles al bipedismo republicano “en off” de “Sábados Gigantes”. Cierta tentativa de revolución. Una década de excesos prudenciales. La no verdad de mi país al borde de un aborto sublime.

Queremos llegar a la bendita miseria humana siendo creadores de una nueva moral del suplicio cotidiano. Insinuándose, ya, por febrero 27 nutriéndose de su inescrutable belleza errante. Conmutando momentos entumecidos, gracias a la vida, por darme la posibilidad cierta de observar la fanfarria de la posibilidades de ese día diseminado.

Continuaciones históricas de una secuencia reiterada de errores forzados. Hacia frío pero me abrigué. En cuanto el mes de Mayo se entero de esa perpetúa sorpresa de existir, el frío otoñal, susurro al aparecido de mi vivir cotidiano, la observación activa, para perpetrar muchas cosas con fragancia a “horario valle”.

febrero 27



Los 80 inicia su canto desconsolador. Angustiado por lo inmodificable de lo acontecido. Acuso el recibo de lo vivido. Una unidad de sentido, los 80, adquieren sus propias protestas callejeras, en esto, las relaciones de manipulación, perversión y fulgor corporal, entre las palabras y las acciones, expresa la totalización histórica de lo olvidado. Años luz de cantarlo.

Estaban enojados con la complicidad cautiva de los hombres. Algo estúpido cantaron las intuiciones demócratas durante el “toque de queda”. Esos animales extraños no supieron cómo empezar esos errantes simbolismos de conversaciones agotadas.

Desde situaciones de básica consideración cotidiana hasta la complejidad misma de opinar conforme a ovulaciones significativas de los ciudadanos, Chile, ante todo, relata lo mundano de ignorar el “para que” de este guion llamado libre albedrio. Los 80 olvidando sus epílogos conductistas, y febrero 27 invita a conmemorar a eso que denominamos moral.

Prostituciones del tiempo biológico de los 80 en tanto emerge como el principio originario de lo vivido. No lo sé verbalizar, no obstante febrero 27 intuye su epifanía distraída. Privaciones de los 80 en cuanto al paliativo de los exilios mentales. Si lo mental existe como realidad esclarecedora, los 80 habrían narrado a su manera.

Quisieron entender lo que estaba sucediendo en la realidad cotidiana del Chile profundo. Pero jamás los 80 lo hicieron a su manera, salvo en transformaciones paradigmáticas acalladas por el peso de la noche y por exilios atribulados a relatos vocacionales. También, algunos, argumentan, la violencia popular callejera de los grupos opresores. Pero, los 80, no se deja engañar tan fácilmente por prólogos de calamidades humanas.

Quien sabe eso. Un amplio sinfín de situaciones anómalas, atípicas y revisionistas ocurrieron en aquel laboratorio de ideas mimetizadas por la violencia geológica de cinismos consensuados. Los 80 y febrero 27, juegan con la historia humana y juegan con las comunicaciones superpuestas por los espacios raros del periodismo chileno.

febrero 27


Mayo dice “presente”, ahora. Poco le queda a Abril para despedirse. Deseando el no querer del aburrimiento nativo del mes de Mayo, el encantamiento por elusión afectiva. Un eterno deseo insatisfecho. Corriendo a esos encuentros cercanos con la narrativa experimental de febrero 27 a su vez seductora y dolorosa para incautos bipedismos viscerales.

Va hacia allá y hacia acá las esperanzas indecibles de la condición humana de mandato chileno, Mayo, algo tendrá que decir. Obviedades discursivas de la miseria humana cuando tributa a los dioses callejeros de inspiración rara. Los compañeros de Mayo están a la deriva en sus confrontaciones de reír sinuoso. Lo mejor de sus vidas ha sido fornicar aquellas existencias rebosadas de animalidad alternativa.

Continuándose la génesis de febrero 27. Ni los 80 ni los 90 pueden escudriñarlo descaradamente. Esas décadas de olvidos olvidados de bipedismos sindicalizados en el ruido de la gran ciudad. Esos años de días “gigantes” al modo de una historia evolutiva de la moral callejera. Fueron educándose en la lozanía de cinismos promovidos por el círculo histórico de Santiago. Tanto que no decir en lo que atañe a los tontos útiles que interpretan realidades urbanas.

Huidas de la razón histórica, dictada por los hombres de buena voluntad, desde distintas perspectivas socializantes evocadas en estos 2 meses de engaños bien orquestados. Si, ha llegado el mundo humano de los confines morales, la realidad suele golpearnos majaderamente. Inquietud ante la osadía de Occidente para explicarlo todo y, más encima, con algo de vanidad histórica. Tratándose del dolor humano, habría que esperar una mayor reticencia a las repentinas muestras de generosidad gregaria.

Febrero 27 nos ha enseñado a ser discretos, minimalistas y psicoanalistas, así, podremos superar la mayoría de edad. Ser mayor implica ser un niño de seriedad transcurrida, tu inocencia salvaje.

Adiós Abril, bienvenido Mayo a esta sinfonía de experimentaciones psíquicas. Algo de genialidad subsiste en recordar lo vivido, si bien a mi manera. Sutiles estrategias de un mes enfrentado con su propio destino, el otoño. Dificultades para entender la unidad de sentido que ofrece, todavía, febrero 27.

Fragancias mundanas del mes de Mayo en tanto cabal comprensión de lo acontecido tras febrero 27, creyendo saber algo. Es la única forma de entenderlo, con la vejez pronunciada del tiempo vivido. Inicio su periodo de expansión otoñal.

febrero 27

Busque la forma de encontrarme con el lenguaje humano ese día. Pero las peleas infantiles con la psiquis humana en sus estratos de incertidumbre significativa, aquel día, expresaron su más rotundo rechazo a acercar posiciones más moderadas. Tocando realidades humanas, en relación, a lo acontecido durante febrero 27. Disputas hegemónicas entre el vivir con sentido y las melancolías culturales del Chile profundo.

Porqué cambiar esto es cambiar a lo estremecedor de no ser animales racionales, modernidades asertivas, y concluir que somos animales pulsiones indignos exponentes de verdades fragmentarias. Intentos de sublevación cotidiana nos ofrecen los días de Mayo. Les importa solamente ir más allá de la sobrevivencia formal de un otoño tras febrero 27.

Hubo intervalos de silencio, irrisoriamente, cómplices de sus convicciones gregarias sobre la cual la neutralidad ética hizo muy bien su trabajo. Manteniendo absolutamente las pócimas de criterios de valoración ilógica, es la única manera, de vivirse, con febrero 27 y algo más, al unísono de nuestro misterio verosímil.

Reflexiones cotidianas, silencios que duran eternidades en mi dormitorio picunche, llaman al mes de Mayo para que exprese su desencanto con la cobardía de absolutismos confusos en todo lo concerniente a etiquetar movimientos culturales. Una agitada vida nocturna tiene que guiar a febrero 27, ahora, por lo que yo sé, hacia la cueva cuántica de un Mayo poco dado a los feriados humanos.

Actitud, actitud y actitud, digo, cuando los segundos de mí vida pasa implacablemente por las alamedas utópicas de mi pasaje Ancud 8906. Es la manera para sentirme protegido por los ignotos espectáculos de cualquier noche dada a encantamientos existenciales. Sigue febrero 27.

Estoy feliz. Nadie me ha llamado al móvil. Eso significa algo. No lo sé verbalizar, todavía. Exultante ante la osadía de expresarlo. Libertades encadenadas al querer humano. Pero emancipadas, mi querer, de la obviedad sobre cuestiones educativas.

Sin embargo, Mayo continua jugando a las escondidas con Abril, este, está cansado de tanto enseñar sus lecciones históricas. Nadie aprende significativamente en este artificio vitalista llamado planeta Tierra. Evitamos decir lo indecible, ser meras mutaciones aleatorias de un proceso sin vuelta atrás.

febrero 27




Un ayer, desde ese día hasta ahora, que nos dejó perplejos ante tanta indiferencia despreciativa de los totalizadores momentos emocionales de febrero 27. Se experimentó en esos espacios raros.

No supimos amar lo que teníamos. Con sus tristezas tributarias, con sus desmadres de razón iluminista, con sus fetichismos laborales, con sus inequidades hipócritas, con sus experimentos éticos hechos en la medida de lo posible y con sus absurdos republicanos cuando se apaga el micrófono.

La perspectiva espacio-temporal de febrero 27 hizo su trabajo, asustar a los picunches de distinta modalidad corporal. Su diagnostico medico apuntó a una enfermedad autoinmune. Ay, si pudieras entender lo que expreso cuando vivo.

¿El final de acerca, ya, para febrero 27?, ¿Qué es el hombre tras febrero 27?o ¿es un ser dado a pensar mas allá del espectáculo sórdido de secuenciar afectos? Simples preguntas que no resultan impertinentes, en cambio sus respuestas, sí. Una temeraria palabra dibujada como el monosílabo que construye realidades. Un llamado de alerta.

Están pasándolos días con la percepción de perderlo todo. Volviendo a lo anteriormente preguntado, considero, que se debemos estar propalando riesgos con tal de pensar, pensar esas preguntas predicadoras de resplandores mesiánicos. Es un riesgo digno de ser vivido. Convertirlo en un problema narrativo.

Afortunadamente, tenemos muchos días para recalcar que estamos en medio de tantos muertos. Nos insta, esta situación límite, a narrar lo que se vio tras la sensación de desnudarlo todo. Un viaje con rumbo. Palabras y coloquiales palabras, que recapitulan realidades, acercan posiciones progresistas con ese día. Loca indefensión de febrero 27.

Ante todo, volveré a comprender lo confuso de observar lo deseado de febrero 27, delirios de grandeza tercermundista, escuchar la voluntad de poder del mundo radial, en esas alevosas circunstancias, un ética de la acción comunicativa.

Ese engendro de sensibilidad urbana, las comunicaciones dicen mucho, acudieron al llamado de la voz de los sin voz, apareció una congregación de quiméricas personalidades pero de intenciones periodísticas, el mundo de la radio.

Significó todo un enjambre de manipulaciones discursivas como de bipedismos éticos, incluyendo su pompa analítica, su bohemia de “hass” de horario bajo, para informar al pueblo de Chile sobre lo que sucedía, según ellos, a cada minuto en los paisajes mustios del llorar fluido, el sur de Chile y algo más.

Por eso mismo, algunos agentes de cambio, radio Cooperativa y otras radios de consorcios consensuados hicieron que, la conexión con los afectos interactuaran inefablemente con los Otros a su manera. Irrisorio, dudoso y servicial. Gracias por incentivar las ganas de hacer literatura fantástica después de febrero 27.

febrero 27




Cansado de tanto oír esa voz que violenta los silenciosos consensos patriarcales de una sociedad molesta por el carácter represor de la civilización transcurrida en los coloquios diseminados durante y en Febrero 27.

Piñera con su sequito de animales tributarios, la Concertación aletargada por la tragedia de perder sus propias conspiraciones traicioneras, divulgan los vertiginosos experimentos sociológicos que están ocurriendo en Chile. Y los trabajadores votaron por los actos de habla de algo digno de ser deliberado en los bares porteños. En “off” y en “on” son hermanos adoptivos de un mismo motivo vocacional.

No existe academia alguna digna de atribuirse la imponente empresa humana de conocer las relaciones laberínticas, por un lado, de las palabras en el discurso oficial de las elites “Kuchen” y, por otro lado, acciones perplejas de las personas en la cotidianeidad siniestra de sus autos preservadas realidades humanas.

Éticas disueltas en una congregación de bipedismos anclados en trashumancias religiosas. Religiones sin Dios. Las calamidades de la existencia humana, mientras tanto, sigue sobreviviendo nuestra capacidad de autopreservacion cínica. Aquel terremoto sin una ley de donaciones estatales.

Mientras trabajo para febrero 27, en realidad, aspiro a describir concienzudamente esos infinitos pasadizos éticos que envuelven a los seres humanos, cuando hablan susurrando instantes, en sus locuras de purismo cultural. Se generan alrededor del permanente movimiento de secuencias éticas, ese día, después proponen una vida orientada al futuro.

Invariaciones de la razón humana actuando raramente en cuanto a la presencia omnipoderosa del sufrimiento humano junto a las calamidades de las mismas ante todo evento de absorción sociocultural. Pasan y pasan los días, Abril anuncia a Mayo, con la percepción de vivirlo todo y nada. Angustias con contenido melódico. Una voz que clama, febrero 27, por ese nada personal que debemos vivirlo.

Mías esas vacilaciones éticas por provocar. Servirá, por cierto, la fugacidad del instante dado. Penetrándose en la conciencia misma de lo observado, luces y sombras en la comedia de absurdos mediatizados, febrero 27, señala el orgullo de superarse indefinidamente. Es lo único que tengo.

Lo calamitoso de no poder totalizar momentos junto a las memorias del subsuelo emocional de Occidente. Sátiras invocadas por comunidad lingüística de febrero 27, y adosarle algo de autorrealización cronológica, un reto al destino a nuestra mediocre capacidad de dolor humano. Una radical desfundamentacion al acto modernizador de febrero 27.

febrero 27



Son cosas que no nos cuestionamos. Vamos hacia el cumplimiento de 2 meses de interpretaciones sesgadas y de firmamentos solidarios, Abril esta sobrevalorado como sentido de pertenencia. Es un mes de vacilaciones vocacionales. Alcanza su exánime severidad invocando la burocracia estatal del fugaz destino.

Nuestro Tiempo no apura la causa de los inquisidores históricos, una epifanía de los desesperados. Criticar enfervorizadamente los valores morales de Febrero 27. Una puesta en marcha de voliciones mentales a cualquiera que se precie como tal, cuando buscas la unidad de sentido de dicho mes como influjo esclarecedor de lenguajes nativos.

Un exceso de aparente humanidad nos dialoga, en definitiva, con los estratos de sensibilidad otoñal aducidos furtivamente por las personas, pero dudan. Divisas existenciales que venden servicios funerarios a los ilustres mercaderes de procesiones volitivas. Captar y vislumbras las situaciones limites que trepidan a Febrero 27 implica un acto de locura contra el carácter alucinatorio del mundo humano.

Mucho más, eso si, encarnado en los Dichato, Talcahuano, Constitución, Concepción, Puyehue y muchos profundos huertos del Chile profundo, vivieron inescrupulosamente aquello de lo cual ese Chile no quiere hablar, arrojados al fugaz sueño de la miseria humana, volcarse hacia lo absurdo de mirarse. Ulteriores ciudades de un fugaz sueño de Occidente.


Te dicen lo que debes hacer conforme a un anecdotario de bipedismos voluntarios, somos adictos al mundo exterior, que convergen al otro lado de las situaciones triviales que nos suceden en nuestra vida. Estamos ilusamente convencidos de que podemos poner orden en nuestras vidas pero si no sabemos vivir, a lo menos, en nuestras resguardos generacionales.

Cretinos estados de desamor valorico existentes después de Febrero 27. Espasmos ideológicos inducidos por el mes Abril momentáneamente hecho realidad empírica en pos de un mayor esclarecimiento de proposiciones otoñales. No hay olvido, no hay razón de vivir, si estamos en la intimidad siniestra de las palabras. Incapacidad para vulnerar los lamentos viscerales de una voz “off” de Febrero 27.

No hemos sabido aprovechar el vasto campo de instituciones pulsionales abiertas al dialogo y a la reconciliación. Fraudulentas risas de los fenómenos psíquicos dados por Febrero 27, a su vez, tácitos vínculos con la negación de saberse destinador de narraciones extraordinarias. Una negación de la voluntad de vivir mientras no pensamos más allá de nuestros estados de conciencia otoñal.


febrero 27




Queriendo penetrar los entresijos del divagar domestico después del empirismo salvaje de Febrero 27. No me dejo hacerlo sin algo de sujeción moral A cada lugar asignado por la sanción social tras Febrero 27 emerge un manantial de efectos emocionales. Curiosa manera de entender las significaciones lingüísticas, laberínticas, discursivas, veraniegas y azarosas de aquel día.

Ni las deudas ni los mitos republicanos con la historia patrimonial de nuestro país pueden explicar las inescrutables interpretaciones que nos ofrece Febrero 27, y enfrentamos a la unidad popular de los sureños confrontados con sus miedos verbalizados impecablemente por la sociedad del espectáculo a través de su entontecedor lenguaje siniestro, opinar

La política tiene un espacio reducido de acción ciudadana ante Febrero 27. Y lo sabe muy bien. Mis sentimientos de perplejidad colérica cuando leo esos dramas en relieve humano eventualmente situaciones domesticas que amenizan susurros de indulgente estación bíblica. Angustiando por la incapacidad de totalizar momentos. Chile no se rinde ante desaciertos burocráticos y vacilaciones psíquicas.

No hay posibilidad alguna que Febrero 27 pueda encontrar su sentido, si apela a las típicas expresiones de interacción comunicativa que tienen los medios de comunicación de masas, en nuestro país llamado Chile, para caricaturizar nuestra vida con la libertad en la fatalidad. Podríamos conversar feneciendo,

Dialogar con la sensación viviente que lo perdemos todo. Una poesía de la responsabilidad indigente. Algo de autorrealizada fatuidad en la libertad del dolor humano. Significo rarezas significativas, Febrero 27, con sus tributarias reminiscencias de burguesía solidaria. Esperanzas encauzadas hacia lo ignoto de pensar el “como” de Febrero 27.

Metiéndose a eso que no sabemos. Gentes que leen lo que deben leer. Buscando, amando, enamorando, leyendo, observando, analizando, valorando, ironizando, riendo, llorando, creando, frustrando, atormentando, viviendo, envejeciendo, llorando, creyendo, ignorando, comprendiendo, insinuando y danzando al fragor etario de Febrero 27.

Sería tan sublime comprender en su totalidad dialéctica esas ínfimas demostraciones de afecciones pulsionales, emocionales y viscerales, que invaden nuestros espacios raros, cuando queríamos superar esa dogmática adolescencia de los consensos republicanos. Sin duda, toda política vivida en comunidad debe apelar al confrontacional paisaje de confusiones gregarias.
Intentos de obediencia servil a las situaciones límites que nos toca vivir. No hay autorrealización bien lograda.

miércoles, 28 de abril de 2010

Febrero 27



Piñera quiere ser mayor, la Concertación viste de prologo para narrar miseria humana gregaria, y la derecha perpleja ante sus delirios vocacionales. Cagándonos en la galopante mediocridad de cumplir con la normativa ética vigente ¿eso se puede cualificar sin caer en pedanterías progresistas? Desnudan esos pensamientos vividos los estragos de una noche de verano, sin mayor ambición que envejecer, y se quedo como motor de conflicto. Es entretenido, penetrador, laberintico decirlo.

Se anticipo al instante presente y momentáneo de un mes de Abril dado a las faraónicas muestras de reconstrucción discursiva, miedo a asumir su problema narrativo expresa la “reforma tributaria”. Ganan y pierden algunas personas. Malditos vendedores de servicios consumistas que gozan groseramente del desarraigo ciudadano trocado en el Chile profundo revestido en sus envolventes aprendizajes significativos, democratización del consumo.

Existen esas ilusas conspiraciones pulsionales aseveradas por los ingenuos conscientes de la empresa humana del mundo radial, y algo de resentida complejidad vivencial tratada como tal por los confusos jóvenes universitarios. El lenguaje privado de las elites plutocráticas, aristocráticas y folletinescas para eludir sofisticas confrontaciones durante un otoñal día domingo tras Febrero 27.
Conformes estructuras de dominación hegemonía transan, a hasta cierto punto, el típico discurso anti sistémico contracultural, de los ciudadanos del dilatar resentimientos gestuales, pues lo legitiman significativamente.

Una vuelta al minimalismo ético, en cada hecho, en cada realidad humana en concreto, no aspiremos a mucho en tanto genuinos exponentes de plagas antropocéntricas, el ser humano cuando quiere algo. Vida sobre Febrero 27 es un enamorarse precozmente del inocente concierto de primitivismos planetarios impuestos por alguien.

También, es cierto, que no se puede dejar tranquilo a todo el universo tiránico de encadenamientos mentales vividos por Chile a través de su “pueblo”. Ame las cálidas palabras de un héroe anónimo, el libre albedrio. Absorto de saberlo todo, las elites no quieren saber de emoción sino solo de promover la culpa como virtud cristiana. La culpa, y su subdesarrollada genealogía de la moral.

No bastan las explicaciones históricas ni las objeciones de conciencia desde el creacionismo mental de los conciertos concertacionistas. Perdieron por un “no se qué” republicano, y todo lo cambio un votante desorientado en sus enunciados monetarios pero sin tapujos para castigar a aquellos adalides del gobernar como renombrados hampones democráticos.

Queriendo penetrar los entresijos del divagar domestico después del empirismo salvaje de Febrero 27. No me dejo hacerlo sin algo de sujeción moral A cada lugar asignado por la sanción social tras Febrero 27 emerge un manantial de efectos emocionales. Curiosa manera de entender las significaciones lingüísticas, laberínticas, discursivas, veraniegas y azarosas de aquel día.

Febrero 27



Eso resulta muy obtuso de verbalizarlo a través del lenguaje humano hecho realidad subversiva en este planeta Tierra. Constituidos por la totalizadora presencia, tanto del entendimiento, como de la sensibilidad, buscamos sublimes formas para encontrar lo bello de superar el misterio mismo de penetrar la “Verdad”.

A pesar de lo cual, nuestros juegos del lenguaje nos susurran que su humor analítico no carece de emoción lúdica. También, por cierto, compite este mes en constante expansión cósmica. Se pierden las distancias melancólicas desde el suceso sísmico de Febrero 27.

La democracia liberal consume sus últimos destellos de repulsión burocrática con su consecuente ceremonial cínico cuando corre hacia aquello de lo cual nunca ha podido entender, los imprevistos de las circunstancias históricas con la congregada alocución de la civilización de Occidente para narrar dolorosas experiencias patriarcales.

Basta esperar que transcurra el ocaso de cada día vivido para vislumbrar cierta intrepidez en retar al destino subversivo de Febrero 27 junto a sus contornos otoñales-existencialistas. Las urnas no saben de discusiones públicas, no obstante su peso emocional en el idiotismo volitivo de un cambio de mando. Congregaciones de irreductibles siglos cansados de tantos prejuicios morales, ir a sigilosas horas que deciden nuestro contrato social. Indecibles minutos que cantan la voz de la conciencia con Febrero 27.

Convertir la odisea de Febrero 27 en un torbellino de espejismos engañosos, y trasformar la tragedia sureña en la oportunidad de negociar con los distintos actores sociales implica un nexo indisociable con los tiempos históricos. Extrañezas mundanas cuando debemos explicar la complejidad espeluznante de la pobreza desatada tras Febrero 27.

Es lamentable darse cuenta de lo multifacético, punzante, hermético y boyante de la miseria humana “chilena” cuyo apariencia de realidad hace temblar, incluso, a los mas revestidos de dureza valorica. Así, constantemente, cruzamos los vientos anochecidos de un bicentenario en pura pérdida gregaria, los caminos sobre la cordillera alucinante de la moral chilena.

La maldición de sentirse solos. Un día como cualquier otro nos respondió con otro tipo de silencio. Fue un inicio de bipedismos múltiples. Nada es para siempre ni la respiración humana. Un día en la vida, así. Haciendo del sufrimiento humano un manojo de condicionamientos sociales ¿de eso se trata vivir tras Febrero 27?

Mentiras verdaderas instadas por las indiferencias predecibles de Dios, no habla cuando sueña a soñar a aquellos animales extraños. Hace muy bien su trabajo, sin indemnización valorica, en estas paradojas culturales vividas como tal por el dolor humano en versión tercermundista. Un elegante argumento para actuar como observador activo durante el transcurrir histórico-misional de Febrero 27, penas tras penas, como cualquier espectador que va a gozar del cine arte “el biógrafo”.

febrero 27



Abril nos dice cosas. Pero no sabemos quiénes somos cuando cambian abruptamente las temperaturas atmosféricas. A quien creerle. Pero distraídos por los espasmos ideológicos de un Marzo reticente a saberse conocedor de lo realizado. Muchos lenguajes quieren confrontar la pedantería condescendiente de las palabras tras Febrero 27.

Desde instituciones de hedor epistemológico hasta progresismos anárquicos en su desdén pulsional, Chile da para todo y por todos, seducen a los espectadores que dispensan momentos.

Ni Piñera ni la Concertación pueden totalizar momentos otoñales. Insinuaciones factuales ante el experimento extraño, problemático y paradojal de la existencia humana, Febrero 27 con su huellas de nacimiento, subsistiendo con la preclara conmoción de una emoción anónima. Raras decisiones de una noche veraniega de tardía procesión vocacional

Diciéndonos qué estados de ánimo pueden desarrollar las personas después del empirismo salvaje de un fenómeno de compleja alocución histórica. Esperando que aquéllos estén a la altura del conflicto.

Mas tratándose de nuestros equívocos culturales, Chile y su mundo, consumen sus ficciones emocionales desde la perspectiva histórica de un opinar provisto de seculares interpretaciones ramplonas, alucinantes y republicanas.

Infinitas conductas humanas en perjuicio de la tensa calma que necesitan los otros socializantes. Cuestionar el origen mismo de los valores morales que acontecen y acontecieron tras febrero 27. Serán, y así debe ser, años de parodias al sistema como historia narrada coloquialmente, esa es la cuestión, porque se abrieron vastas avenidas de complacencia mundana. Dícese de los tontos valiosos que cagan sinsentido tributario melódicamente degustando el poder factual de controlar las consciencias atemorizadas y estómagos resignados al aburrimiento de los pecados capitales.

El problema de los problemas de Febrero 27 para penetrar analíticamente cual es el sentido y significado de las palabras, sus experiencias personales encarnado en las personas, y las categorías históricas para difamar al dolor humano, corriendo hacia un propósito terapéutico pero que soborne al tiempo mismo del pensar humano.

El azar otoñal de Febrero 27 nos ayuda a entender sus forzadas expresiones de bondad humana. La historia, la moral y la política han sido superficialmente seducidas, acá, por anónimos narradores de imágenes icónicas entregadas por los vanguardistas medios masivos de comunicación.

La osadía del saber mediático erigido como “la realidad” del Chile profundo revestida de la insidiosa lealtad de aquellas líneas editoriales que juegan implacablemente con el dolor humano, como si alguien supiera el significado mismo que connota aquello.

Del canal 13 a la Red ocurren espasmos después del adiós vivido. Relatos extraordinarios recalcan que estamos vivos entre tantos muertos, alguien tiene que ceder. Por lo menos esos animales extraños, rapaces, domesticados y esclavizados en sus modernizadoras formas de dominación mental, el discurso en “off”, creen saber todo sobre los estremecimientos fisiológicos de un país alucinado por eso que duele.

lunes, 26 de abril de 2010

Febrero 27



Amo los paisajes internos de un Febrero 27 orientado hacia su norte. Destilando instantes otoñales, porque Abril nos da la bienvenida por esa proeza de la madre naturaleza. Insinuaciones factuales de la miseria humana en lo genuino de vivir. Estaba descuidado de mis instancias otoñales con Febrero 27. Sin embargo, seguí escribiendo.

Es un mes de siniestros primaverales, incluso, de melancolías identitarias. Es una maravilla los vivir conforme a lo procurado por los caminos residuales de un Marzo que dijo ¡Adiós ¡.

Encapsulados en esas agendas de adicciones emocionales, ahora, Abril nos entrega su propósito ético, reformas “tributarias” más libre albedrio en las regiones del centro sur afectadas. Es un mes que vuelve a descifrar siglos de caóticas vivencias conscientes.

Pero esta difuso en sus malditas sutilezas sociales encadenadas al bello aleccionamiento de sistemas sociales errantes, no obstante su pintoresca razón de vivir. Abril y su terapéutica filosofía de la experiencia, con esto, asume su obsecuencia valorica con Febrero 27.

Totaliza momentos otoñales, brotan sucesos morales, recapitula el árbol multisecular de la conciencia humana al tratar de conversar con la miseria humana y procede con sus inefables silencios de amores perdidos. Este mes de Abril concurre a los rituales olvidados por décadas de sacrificios históricos y de intrépidas manifestaciones de fulgor modernizador.

Opciones que no escatiman en esfuerzos diligentes en cuanto a la verdadera capacidad de dicho mes para perpetrar realidad humanas en concreto. Envejece nuestro abril junto al regionalismo filosófico de Febrero 27. Son delirios salvajes, espontáneos, pulsiones decididos a embarcarse en este viaje sin retorno protocolar. Mis soledades que las veo desde ese día pero que las convierto en sucesos de moralidad incontinente. Puede que acontezcan antropologías históricas en el actual decurso de nuestros días. Errantes universidades ambulantes preceden a Febrero 27 en tanto incapacidad fundacional del poder central para constatar otros mundos raros, los héroes anónimos.

Adiós a las valiosas tonterías de imperialismos éticos y de sacras fabulaciones instituidas por la corte dialógica por excelencia, gradualismo psíquico más esquizofrenia tributaria. Tropezamos con las eventualidades domesticas de un otoño inicial dado a arraigos generacionales. Hacerse de la caótica realidad de Abril una epifanía.

Febrero 27



Hambre de besar a la vida, sin lógica, sin democracia discursiva. Tengo todavía un metabolismo de fácil evacuación fecal. Me interesan las ventosidades pero no sus conversaciones. Aprendizaje forzado en cuanto a Febrero 27 transcurriendo vidas paralelas con lo suyo personal. Dejo a sus hijos predilectos, la reconstrucción y la ética de la responsabilidad.

Escándalos existenciales de cada rincón propuesto por los consensos básicos de Occidente. Vivo con los dogmatismos natos de una realidad que circunda por los contornos viscerales de mi haber espiritual. Hice lo que pude para estar atento a esa especie de crispación totalitaria cuando la realidad humana hace muy bien su trabajo, pensar sin riesgo.

Están pasando cosas tras Febrero 27, más bien, este día telúrico perpetro las condiciones adecuadas, apropiadas y tributarias para entrevistarse con los demonios inenarrables del bicentenario chileno. Una burda utilización de la pedantesca academia universitaria sobre cómo imponer un estado de cosas gregario.


Periodistas ansiosos por llevar la “buena nueva” en cuestiones terapéuticas pero guiados por las tentativas revolucionarias de un verano tardío. Tontas acepciones de un ritual olvidado, casi mutilado por los clichés de fascismos bien intencionados. Harto de sobreexposición mediática y de idiotismos gestuales cuando callan los otros. Somos prisioneros de nuestras adicciones psíquicas.

Desigualdades que giran en un mismo lugar. Ni democracia ni dictadura han estado a la altura de las circunstancias. Aman sus propias credenciales vivenciales. Sus éticas del discurso se diluyen como “tu primera vez”. Patética sensación de estar con los otros personajes del circo vivencial.

Tras 200 años de ocurrir colonial la experiencia del tratar democrático muta en diversas alternativas de hedor hipócrita. Jamás las visiones adictivas sobre el mundo exterior nos ayudaran, en suma esencia, a encontrar un contrato social digno de ser narrado. Imposibilidades vivenciales al vivir en sociedad. Lloro por no impedir la caótica del tiempo vocacional. Ganas de narrar.

Envejezco como ayer. En efecto, calumniado por extrañezas emocionales que cada día tributa como tal. Esos días misteriosos, extraños y nostálgicos de un Pasado que no nos olvida tan fácilmente. Respire, comí y reí durante esos días de transición otoñal.

Orinando pensamientos. Lo digno de saberse un mamífero de mediocre magnitud corporal superponiendo interminables guerras con las nacientes ramificaciones sobre sus propias ficciones emocionales. Pero Abril nos obsequia el nativo aburrimiento de los pequeños sátrapas morales.

Febrero 27



Estaba algo distraído cuando quise recordar, nuevamente, Febrero 27. Pasan los días, y el gobierno envejece un proceso de nunca acabar e irreductible. Es la misión que debo cumplir. Miedos transgredidos como tales. Continua Febrero 27 criticando una nueva forma de gobernar, eludir el libre albedrio.

Al igual que todos los millones de chilenos pero la única diferencia radica en que el gobierno de turno esta etiquetado como algo de publico cinismo ético. Asume el riesgo de jugar con los artificios burocráticos del poder humano. Selvas de ambiciones capitales así como de acusaciones furtivas a partir de la puesta en marcha de la vida en sociedad.

Febrero 27 junto a sus alegatos gregarios no consideran una abultada historia de misericordias revolucionarias. Cambió la transferencia del poder y la propiedad de las ideas prologadas por Enero 17 hacia un hoyo negro dado a los juegos del lenguaje encarnado en epopeyas progresistas. A pesar de todo, continúan el flujo incesante del mundo humano en esa enfermedad sagrada llamada planeta Tierra.

Matarme existencialmente como un acto desmodernizador. No entiendo a la vida misma y sus engaños bondadosos. Somos destinatarios de milagros inesperados cuando anunciamos nuestra primera vez costumbrista. Decadencias otoñales que saludan al juvenil tiempo histórico transcurrido en esta faja de pragmática tierra. Dudosas medicinas de buena crianza. Occidente es un rio de sobrenombres secuenciales.


Infinita estupidez de no buscarse enemigos íntimos que no estén a la altura del conflicto, algo de eso nos entrego como excusa Febrero 27. Es la única vez en la vida en que recapitulamos las alianzas consensuadas durante años de tensa calma, un nunca más con historia de Chile, y nos apropiamos de adecuaciones contemporáneas.

La política está cansada de tibias sinfonías sobreexcitadas por un haz de verdugos juveniles, las desigualdades sociales. Abocarnos a lograr grados de tolerable desigualdad significa asumir riesgos con la caótica realidad de los encantamientos mentales, un pueblo emancipado de sus aprendizajes significativos.

Febrero 27



Tenía hambre cuando confluyo Febrero 27 con los desgarradores deseos de vociferar momentos telúricos. Pero el amor maternal lo puede todo cuando se trata de distribuir deudas desde la perspectiva de nuestros pecados capitales.

Golpeado por las rarezas vivenciales del dogmatismo Bicentenario seduje a Febrero 27 con mis ganas de vivir. Un mes como gobernante del tiempo. Muchas personas opinan sobre lo que aconteció mediante aderezos radiales o pomposas documentales superpuestos a ficciones enamoradas de los héroes anónimos.

Decadencias absolutistas bajo el halo de emancipador de concesiones televisivas. Un progresismo que duda de sus propias credenciales democráticas cuando aparece Febrero 27. Con todas las subyacentes ideologías de acción penitente sucedió lo que tenía hacerse, eso es interesante. No hay nada que hacer, en aquello. Sin perjuicio de los fósiles vivientes en constante procesión discursiva, los periodistas. Hablan descaradamente de bipedismos éticos sin mayor indicio de sus obvias discusiones autoinculpatorias.

Poco a poco, sin apurarme, confrontando a mis dioses paganos con la sofisticada poesía del desconocido, el ahora, construí un remedio contra el corruptor espacio del pesimismo denodado del Chile bicentenario. Una superstición muy difundida esas raras jugarretas del destino cultural de mi país. Lo inefable de diseminar un mundo mejor, si es que existe un significado para esa palabra, en caso de que, alguien se le ocurra hacer algo delirante.

Todo es una maldita mentira cuando penetramos los laberintos semánticos del Chile post-Febrero 27. Odios de los políticos por todo aquello que no sea de su casta preservadora de hibridas utopías en “off”. Fue un antídoto de impredecible digresión teatral. Habría que apurar más a esas cucarachas de irrealidades campestres, el capitalismo en todas sus variantes mordaces.

Con la complicidad momentánea de mis estados de conciencia, modos de decir, inestabilidad emocional y algo de locura valiosa asisto a un enjambre de decesos culturales. Cansado de tanto andar por ahí.

A pesar de mis escasos 27 años. Incluso, eso mismo, me resulta inefable tanto como el lenguaje humano. Sin embargo, apelando a la lealtad imperecedera de la costumbre humana, dándose día a día en estas situaciones limites, objetar lo estridente de su velada identidad.

domingo, 11 de abril de 2010

Febrero 27




¿De qué sirve la democracia en tiempos de bipedismos sísmicos? ¿El pueblo genera cinismos eróticos? ¿Estamos ávidos de psiquismos no ritualizados por los medios masivos de comunicación en una tragedia como ésta? ¿la política es la puta del libre albedrío?¿el dinero y la política son primos hermanos de una sofistica tradición milenaria?¿ qué hace la democracia en tiempos donde la tradición planetaria del dinero permea todos aspectos del acontecer humano?¿el Pueblo y sus tradiciones sísmicas permiten decir que son vecinos que se respetan pero que no se quieren?¿la democratización del consumo más las desigualdades sociales y la culpa como obsequio cristiano son bromas inconfesadas del Contrato Social?¿no sabemos vivir? ¿de qué hablamos cuando hablamos de un gobierno de “unidad nacional”?¿ somos juguetes del destino cuando danzamos con el momento mismo de nuestras mentiras electorales?¿somos simples cucharas en busca de un sentido primigenio o genuinos espectadores llamados a construir realidades humanas?¿ Febrero 27 se hizo al andar con el duro peso de nuestros ceremoniales días de individualismos culturales?¿ Todo es hermoso, lo vivido en estos miles de años de profusión mundana, y no cuesta nada?¿ por quién voto don Pío?¿existe una forma de gobernar cuando vivimos permanentemente con la sensación de perderlo todo? ¿Acaso tienen un canon ideológico para infestar el cáncer de las mentiras carismáticas? ¿Qué significa ser de izquierda en este tercer milenio, de percepciones anquilosadas en sublimes espejismos igualitarios? ¿La derecha es un instante de arrogante significación histórica en cuanto al fenómeno mismo de la propiedad privada? ¿Existe el anarquismo UDI? ¿Qué es más temerario ser un Udi jesuita o un socialista cristiano? ¿Cuando la Concertación se perdió en el laberinto lingüístico de sus paternalismos estatales? ¿Por qué se autoinmolan la categoría de ser los salvadores de los oprimidos en tiempos históricos dados a los juegos del lenguaje? ¿Todos quieren preservar el poder, y se te inhabilita para mirar la política como un todo integral? ¿Ser de Izquierda es necesariamente tu pasaporte a la adultez histórica? ¿Dr. House es demócrata?¿la derecha es un simple manojo de egoísmos societales?¿la Derecha es el hijo bastardo del pueblo?¿la Concertación perdió la primera magistratura por estupidez maquiavélica o por ser un gobierno de hampones democráticos?¿ Por quien votó Juan Herrera?¿quien dice que el pueblo se convierte en el pie de página de los totalitarismos?¿las palabras y las acciones en el discurso político porque carecen de cierto hedor estético en términos de saber construir sociedades con sus respectivos equilibrios planetarios y algo más?¿hasta qué estrato de la realidad humana podemos dilucidar si ser de Derecha o de Izquierda se hace o se construye haciendo surcos sobre el azar mundano?¿Piñera es producto de las discrepancias históricas entre la clase media y los sectores “picunches “ renovados?¿Cual es el mayor secreto de Febrero 27? ¿Somos maquinas pulsionales sugeridas por la audacia de Febrero 27¿vivir en sociedad es un acto permanente de constricción, una dolorosa experiencia de la condición humana?¿Vivimos sumidos en automatismos de eventualidades emocionales cuando alardeamos del lenguaje siniestro de Febrero 27?¿qué dijo el Universo cuando aconteció Febrero 27?.

Febrero 27



Diciendo que toda filosofía de la experiencia, los efectos tangibles de Febrero 27 acudieron a la mesa de aderezos vivenciales. Mirando hacia al cielo golpeado por las palabras. Penetre intensamente esas impías preguntas sinsentidos, sin razones. Mi casa fue el lugar de encuentros furtivos con las vecinas “preguntas”. Lo impertinente de sus respuestas.

Necesitaba confrontarme con el lenguaje vernáculo del aburrimiento, la emergencia ciudadana y el tiempo de la reconstrucción. Por lo menos Amaro Gómez-Pablo permitía concesiones estético-valoricas a la miseria humana. Un mordaz periodista de modular sentido vivido.

Viste como un caballero de alta diplomacia campestre, y algo de autorrealización estética. Un reír, en ocasiones, para su fiel audiencia femenina. Es como un diamante progresivo en su calma tensa. Siempre aboga por la quimera de totalizar esos momentos que nos puedan humanizar.
Hace lo que se debe en el salvajismo inocente de un Concepción inseguro de sus constricciones occidentales.

Su inocencia salvaje para construir sus cambios de mirada. Indujo a observarnos intensamente por aquéllos espacios de rarezas periodísticas, interpretaciones sobre el Chile profundo. Embelesado por verbalizar la implosión de sentido inefable, el dolor humano no tiene tiempo que perder. Tienen que ir a la corte mundial de la miseria humana, el libre albedrio asumiendo su catarsis en “off”

De este modo, periodistas ávidos por ensalzar el carácter alucinatorio del mundo a partir de sus propios ropajes mediáticos. Las palabras no quieren saber nada de los periodistas. Mirando eso que trasciende nuestras consciencias subversivas, pensar es un riesgo. Buscando el peso de los actuales análisis emocionales tras la lluvia de los empirismos sísmicos.

Desiertos psíquicos regocijados de ver tanta indulgencia humana. Mirando esos espacios raros que nos entrego Febrero 27 mientras caminábamos con la sensación de perderlo todo, ilusionado por omisión emocional.

Febrero 27



Mediatizando bondad humana, tanto en la televisión satelital de ciertos canales dados mostrar obviedades icónicas, como la decadencia capitalista de inocular la virtud de la valentía tributaria, con su consecuente pretexto de empleo afectivo.

Los jóvenes solo entienden de bipedismos afectivos. Y de profusa emoción repentina. Los otros, dueños de Chile, solo saben de franquicias tributarias y de “preocupaciones” empresariales “sobre el curso de la economía”. No obstante los universitarios saben de ayudas desinteresadas, subsidios al libre albedrio.

A pesar del refractario deseo de considerar que el silencio calla y la vida actúa, con sus propios componentes planetarios para decir que todo es hermoso. La vida es bella hasta lo indecible de nuestro quehacer onírico. Dudas razonables al portador. Puedo seguir a mi manera, mi libre albedrio se esconde tras la apariencia de verdad del discurso otoñal de Febrero 27. Somos unos malditos cobardes que no asumimos nuestra misión.

Una metafísica del otoño narrador. Experimentos sociales que celebran las radios de la no oficialidad sistémica. Un irrepetible mundo humano sobrevolando por Febrero 27, con ello, sacudió a la casta política en su alevosa concepción del entramando económico-social, reforma tributaria. Dólares que seducen, y pesos que aburren. Es interesante, acá, que Febrero 27 insta a discutir una reforma tributaria acorde a las necesidades de un sistema social de masas.

Todo lo cambia el momento. Ahora, incluso, hablan de reforma tributaria tras Febrero 27. Risas sigilosas que proceden a embrujar a los desorientados. De decadencias neoliberales a descontentos empresariales. Espasmos de una verdad muy discutida. Esos hipócritas de ceremoniales surtidos y de alevosías mentales.

Algunos acudirán a los santos evangelios de la deuda externa para no discutir una reforma tributaria diga de un país católico. Habría que decir que gravar el acto mismo de la miseria humana en todos ropajes de aprendizaje significativo sería bastante beneficioso para mantener las simetrías republicanas de este experimento llamado Chile. Pero la santa madre iglesia católica no sabe de emoción teorética.

Visitas de la “madre naturaleza” que fuma de los desequilibrios pulsionales, volitivos, celulares, éticos, culturales y revolucionarios de los animales extraños. Un claro de luna puede cambiar de mirada si aceptamos la transversalidad vivencial de la sociedad civil chilena.
Poetizando contenidos verídicos en el misterio mismo de las conspiraciones tercermundistas durante un almuerzo semanal en la Moneda. Rotos y Picunches, en todo su holismo socioeconómico, tocan meras hebras de decisiones sin “off”.

Febrero 27



A mi manera. Queríamos ser mayor, sin embargo nos hemos convertido en un problema narrativo para esas ulteriores generaciones dignas de ser escuchadas por los tiempos históricos. Sin quehaceres concertacionistas ni sutilezas pinochetistas, entonces nos queda algo de autorrealización rusa. Piñera acoge ese ceremonial de pragmatismo profundo del Chile confuso.
En franca retirada el “anarquismo místico” de las agrupaciones de 3 letras. Adiós a los esperpentos culturales de un “horario valle” dado a los programas radiales carentes tanto de los fusiles como de las urnas.

Somos un país católico envuelto en un velo de estrecha conmiseración ética para llegar al bajo mundo de las omnipresencias sanguinarias sobre el poder del dinero. Solo quería respirar, a saber, en un pueblo de historia pobre. Simple política de la curia ceremonial de la religión “universal”. Triste, caro y pedante.
Siglos de alocuciones sesgadas sobre la condición humana, y sus cuestiones cómicas para mantener, aglutinar y penetrar el poder desde la madriguera indecible de nuestro planeta Tierra. Somos animales extraños.

Perdidos en Chile implica entrevistarse con las contorsiones discursivas del patrón de fundo, las elites, y sus bastardos significativos. No han dado al ancho en saber construir una diplomacia de las oportunidades valoricas.

Dichosos de ser los destinatarios de un modelo repentino, satírico, totalizador y cíclico. Reminiscencias de un capitalismo entronizador. Escombros lingüísticos de un proceso irreductible, de nunca acabar. La fuerza del corazón oscurece a un “Techo para Chile”, inescrutablemente. Pobres gentes miserables a su manera. Sus riquezas etarias, en el desastre mismo del sur de Chile, se diluye con la patente excepción moral de hegemonizar eras de Hielo.

Febrero 27



Más allá de los sueños devorándome mis ansias de impiedad afectiva. En mi vida, y algo de insumisión religiosa. Incapacitado para entender los secretos del corazón después de Febrero 27, opto por satirizar los juegos bíblicos del lenguaje humano cuando ayuda al otro. Un misterioso viajar a los endemoniados momentos de la razón humana cuando encarna raramente sus propios propósitos terapéuticos.

Sin embargo, cualquier cosa se sigue haciendo uso de las palabras en estos tiempos biológicos dados a inmunizarse, cronológicamente. Cada palabra entregada a Febrero era un concierto de sobrenombres escatológicos. No podía superar lo estremecedor de la realidad humana en concreto.

Ni revolución ni reforma llegaron a esclarecer los tensos equilibrios que se generaban tras semanas de reconstrucción cínica. Tristes recordatorios sobre las cuales ciertos discursos de legitimación histórica están necesitados de emociones limites, un repentino desarraigo durante 17 años. Porque el Chile profundo y Juan Herrera tardaron en reclamar, no obstante las ansias de verbalizar aquello que nunca ha existido claramente en la historia de la humanidad planetaria, la democracia.

Así, Chile está contigo, insobornables heridas fusiladas por el tratar sucedáneo de las utopías silenciadas con aquellos diligentes de trato incestuoso junto a sus actos de habla. Continuamente vivimos en esos escatológicos sucesos de memorias patrióticas, en ese sentido, vuelvo a las consolaciones melódicas de un día en mi vida. La derrota decidida, reflexiones cotidianas durante estos coloquios otoñales, arriba de la cordillera de los reputados intrépidos en su gruta de indecisiones psíquicas, Febrero 27. Vi y llore por esas proezas de la naturaleza salvaje con sus tentativas de sanación por ensayo y error.

Cualquiera puede ser el otro. En Febrero 27 nos despojaron de nuestros juramentos hipocráticos en lo tocante a poner en perspectiva el dolor humano. Tantas sujeciones de pavor mientras nuestra ética del discurso estremecida por la reflexión cotidiana de Febrero 27. Reconstruyendo las heridas de punzante clamor gregario sin la clara desobediencia civil de las personas que implacablemente sufren, tanto por el tiempo sísmico, como por las errantes demostraciones de tumultuosa solidaridad chilena.

Del Sur al abismo sísmico, conversaciones el alma jadeante de un Chile sobreestimado, impotente y sin gracia para sufrir. Ir lugar mismo del sufrimiento humano. Oscuro pero intimidante. Regiones, esas 2 niñas de despertar volitivo, que no quieren querer morir.

Dignos en su quehacer psíquico, a saber, penetrando los laberintos lingüísticos de la burocracia estatal. Pero saben sinceramente que nadie, en estricto rigor, les podrá solucionar sus silenciosos éxitos culturales. Es un sentimiento intimidante para los criterios diurnos de los medios masivos de comunicación. Miserias y alevosías pululan en todo el espectro ético-discursivo tras Febrero 27. Un Sur que quiere superar la mayoría de edad. Somos cómplices al tanto de esos incondicionales instantes demócratas.

Febrero 27



Quise detener el tiempo vivido. Fui un ingenuo en creer que se podía hacer con las oxidadas utopías colectivas de Occidente. Pero lamentablemente la corriente del Tiempo carcome nuestras ansias de totalización reflexiva. Es una latente angustia. Si pudiera no ser nada mientras vivo en este insidioso sueño.

Sin embargo, una oportunidad nos ofreció Febrero 27 para mirarnos sin piedad, sin obsecuencia, sin sumisión y sin dejarnos engañar por nuestros egoísmos. Lo insobornable del envejecer humano nos debería permitir esclarecer ciertas situaciones que pasan por nuestras propias narices. Vamos tejiendo en los vaivenes insurrectos de la mente humana algo de autorrealización.

Ese día 27 de Febrero la caída hacia las palabras gastas, deterioradas y extenuadas cumplieron un ciclo de emotivos salvajismos comunicacionales. En esto, la experiencia es lo suficientemente melódica, mordaz y paradojal para comprender los cánones culturales del menesteroso Occidente.

Aparecían soledades engañosas que no hacían sacrificios por la bondad humana sino permitían ver con la máxima claridad pero era su contrarío. Pensamientos furtivos congregados en la corte sepulcral por excelencia, el libre albedrío.

Arrojarme a los abismos desesperados de ir al otro. Correr riesgo con las palabras es algo temerario en tiempos de sobornables dilemas bioeticos. No están los tiempos para pensar seriamente en contratos sociales, más aun, cuando existen asimetrías gregarias. Éticas y religiosas. Conflictos de intereses entre Febrero 27 y el dolor humano

El dolor cuando es por dentro, Febrero 27 y sus colaterales efectos tercermundistas, baila con sus endemoniados engendros emocionales. Dios encuentra aburrido no ser dignos de nuestro propio sufrimiento.

No sabemos vivir. Esos muertos no pueden esperar. Esas huellas de nacimiento que tenían autonomía para amar, pensar y decir. Después, no ha sido así, la sociedad en conjunción con sus ropajes de constricción imponen criterios de absorción a través de aquello que llaman civilización, una dolorosa herida de nunca cicatrizar.

De la cuna a la muerte, eventualidades domesticas. Pero, en esas eventualidades, la razón humana se cuestiona sus raras procesiones vocacionales. Brotaron otras preguntas de caótica aceptación canónica. Una excelente etapa en mi vida, por lo menos existen el carácter alucinatorio del mundo a partir de Febrero 27, y algo más.

Atormentado por las súbitas enseñanzas de la existencia histórica, callejera, estética y cultural de Febrero 27 asumí la temeraria actitud de regocijarme con lo que venía venir, aligerar nuestro duro ropaje de días transcurridos. Para que nunca más. Entonces, pregunte al ser desairado de mis confesiones sísmicas, volver a los 27 años.