domingo, 28 de febrero de 2010

Mirando las estrellas



Siempre estoy esperando imprevistos mundanos que ironicen conmigo. Realidades humanas mirando las estrellas en el silencio subyacente de una noche estrellada. Años luz que poseen el don de la elocuencia cósmica, y destinos consagrados a rupturas narrativas.

Mis sagradas noches veraniegas que quieren tocar el infinito revestidas de confusas ficciones atmosféricas. Borges, ríe con cierta sorna pero me abraza. Poco a poco he ido contemplando la magnificencia epistolar de la noche. Todavía es de Febrero.

Mirando las estrellas, un día en la noche veraniega, implica ser un habitual descreído de bipedismos múltiples. Imaginar que mirar es sorprenderse de las abjuraciones mentales de los seres humanos. Es un cable a Tierra, mirarlas apasionadamente. Es la cruz y misión de la existencia.

Una sensación de perderlo todo. Haciéndose al andar siniestro de mis endemoniadas reflexiones. Ubicadas en el patio trasero de mi casa tras la caída de un día más de locuras apasionadas porque la vida calla.

Mirar las estrellas, en estas noches nostálgicas, me permite silenciar esos idiotismos novelescos dados a socializar con espaciales engendros. Angustiado por no hallar la forma de entender la experiencia misma del mirar, observar y leer. Es cosa bastante oscura comprender la legitimidad de la experiencia humana como el lenguaje digno de ser narrados

Irrealidades fecundas que inducen a otros mundos humanos. Confluyen vastos silencios urbanos, la quietud espiritual al no perder el ángel de la nostalgia al divisar una velada constelación de estrellas, la sumisa empatía del perro de al lado para ladrar por mera obligación pulsional y el inesperado llamado del móvil anunciando juegos del lenguaje, con lo que la estadía en el templo de mis míticas raíces personales imponen un regalo inspirado al libre albedrio.

He seguido pensando. Soñando junto a mis amigos embarcados en proyectos de disolución racional, las estrellas. Por lo menos, trato de estar algunos minutos mirando las estrellas, pues complacen mis decesos biológicos. Buscándome.

Tengo, eso sí, un pequeño espacio para poder confrontar mi repentina conmoción por el mundo exterior ¿existirá? Del espacio cósmico a la Granja algo llego a su fin. Los tiempos biológicos preceden a los tiempos históricos.

Así, día a día, en la pesada carga de los instantes vividos, un perecer silencioso ocurre, en Febrero y en mi vida, existe un lenguaje encapsulado en la hambrienta obviedad de sabernos racionales. Es un riesgo pensar más allá de las pulsiones patriarcales asumidas por el salvajismo innoble de la civilización humana. Alguien tiene que ceder.

Coco Legrand



Un lunes momentáneamente siendo Febrero 22 incurrió en un absurdo irónico. Ese día tuvo una activa participación en la comedia humana Coco Legrand. Narrando a partir de sus propias experiencias personales sumado a la aguda observación del quehacer cotidiano chileno en simbiótica conspiración con la historia, y riéndose de la patética obsesión de andar siempre apurado en todo aquello que conlleva convivir con los otros.

Su plataforma global fue el festival de Viña del Mar. El tipo hace monólogos cargados de sarcasmos, aspira a un optimismo irónico cuando trata de aleccionar sobre aquellas cosas impuestas por los modelos culturales. Es divertido, punzante y realista sobre vivir humano.

Concluye sus diatribas como tentativas a provocar la inexorable revolución bulliciosa de los nuevos dioses chilenos, resentimiento, consumismo y una inoculada opción ética con lo que la poción velada de ser miserables está abierta. A través de su humor quiere poner en cuestión la moral vigente del Chile post-dictadura.

Emerge, permanentemente, en él, un genuino deseo de sanarse con los otros, y esos otros son el aquí y el ahora. Nos acechan, siempre cuando, adoptamos decisiones en la que entra en juego la necesidad de ser libres.

Reía acallado y absorto en divagaciones vanas, en el living de mi casa cuando el humorista narraba con crítica rigurosa los difusos contornos de la credulidad insobornable del vivir chileno, sin identidad.

Desde situaciones cotidianas hasta formas de representación identitaria que legitiman la caída del paraíso utópico, Coco Legrand, amenizaba su propio monologo de dotes lingüísticos con la pasmosa complicidad del esclavizante publico, estaba en trance cínico cuando el oír causaba jocosidad.
En efecto, ese público, sonreía para evadir sus problemas existenciales, razón por la cual, surgían grandilocuentes estridencias toraxicas alternadas con muestras de desfallecimiento gestual cuando se sentían culpables, gran legado de la moral cristiana.
El publico chileno y sus sinrazones obsesivas. Seguía disfrutando del banquete dialectico del escéptico Coco Legrand al unísono con su hipismo de “horario valle” junto a sus propios demonios enraizados en la majestad insondable de sus nostalgias tribales.
Las horas pasaban lujuriosamente en mi hogar mientras observaba cada gesto manifiesto, para enfatizar el drama humano, de Coco Legrand, esto, significo una venturosa razón de vivir. Tras la culminación de la comedia Chilena me llamo Tamara.

Conversaciones en el patio



Sucedía todos los días. Una epifanía que en sus ideologías persisten. Tenía que hacer lo imposible para ser feliz. Eso era algo irónico, candente y surrealista. Era un espacio físico ubicado en la comuna de la granja en donde vivo ligeramente. Interminables demostraciones de tolerancia humana al establece instancias de conversión dialógica con mis ensoñaciones urbanas durante este mes de verano. Le hablaba desinteresadamente a esa posibilidad de trascendencia. Es mi patio. Eso que corrompía mis ataduras mentales. Viviendo sigilosamente como cruel aprendiz de secretos inconfesados.

Enero y Febrero, solo hacían su trabajo, implacablemente, diseminaban las determinaciones existenciales de los días vividos, leer y escribir, tratados como un artista pensante. Insistencias corroídas por los escapismos identitarios de la vanidad humana.

Ese lugar de universos desconocidos mientras el perro de al lado ladraba azarosamente, con ello, eventos humanos reconocidos como “un quizá” iban configurando una raíz psicodélica al verbalizar verdades mutiladas. Dichas verdades, éstas, miserables al tratar de difundir un halo de autentica visión límpida, no lo eran, por su corrompida actitud de ritualismos mundanos, el lenguaje humano.

Jugando, en el patio de mi casa, con el lenguaje humano. Desintegrando todo atisbo de digresión ideológica. Irónicos encuentros con la palabra inicial del árbol frutal que cosecha paltas dándose al otro. Estaba deteriorado producto de una carencia concluyente, no podarlo era su herejía. Debía, ser eso, un acto de socialización.

Arboles de diversa cuantía ecológica, escombros dejados por las hormigas, animales de lenguajes generacionales, artefactos maternales con propósitos pasajeros, pecados capitales orquestados por los días, hojas caídas por la ignorancia de la revolución silenciosa, salvajismo esperanzador de la brisa mediterránea, ecos de una infancias desdeñadas por psiquismos históricos y el fraudulento espíritu pensante del patio en tanto lugar de ocios educativos configuraban un ambiente de candor visceral, asumían una opulenta entrevista con las balbuceantes conversaciones superpuestas al frugal tiempo.

Conversaciones en el patio diciéndose valiosas tonterías que ponen en cuestión los inicuos consensos morales del purgatorio demócrata. Hacía calor. Sin embargo, olvidaba esa regularidad atmosférica, y relataba inconexas ideas de sobremesa crepuscular.

Estas simples conversaciones en el origen mismo de las maravillas adulteradas por los tiempos históricos, el lenguaje humano, me permitía empezar por in proceso inacabado: mis ficciones “picunches”.

recordando los 80



Para considerar que los días pesan y la vida calla, recordando los 80 ha sido una forma de embellecer esas habitaciones históricas. De un país estallando implacablemente por el curso natural que asume la vida misma cuando habla. Habla tras el ropaje significativo de los 80 con sus conciertos de plagas culturales.

Es cierto, que viendo los 80 no sabemos vivir con psiquismo callejero, eso de tratar de dar un compromiso ético a la realidad. Los 80 excavan sus propias derivas vocacionales. Instancias estetizantes autocensuradas por la república de los comedidos representantes. Muchos representantes de formas ciudadanas, éstas, no necesariamente instituidas como una razón de vivir, para el cinismo colectivo de Occidente.

Por lo que Juan Herrera dijo que “No”, y su familia también. Se alternan los mecanismos de efusión de conflictos, desde el tratar patriarcal de Juan Herrera respecto a su familia en términos del desmadre de la razón dictatorial hasta las distraídas divagaciones de Claudia ignorando el plan implacable de los tiempos políticos, con la universidad ambulante de reiterados capítulos dados en situaciones dadas que satirizan con la fanfarria ingenua del Chile profundo.

Recordando los 80. El placer de estar vivo, y no quiero volverme tan loco. Un tal Juan Herrera nos insta a recapitular nuestras vanas totalizaciones ideológicas. Canal 13 nos ayuda en su mágico acontecer. Melódicas disputas generacionales entre destinador y destinatarios. Un golpe al destino a las decadentes plataformas virtuales de la alianza democrática.
Pertinentes preguntas sobre significaciones vividas a su vez impertinentes respuestas al rol que le atañe a la condición humana en busca de sus ficciones históricas, al mismo tiempo, riéndose de su propia demencia aspiracional.

Ayuda, por cierto, ver los 80 como una secuencia de demencias históricas alternándolo con la inconmensurable nostalgia de un país silenciado. Todavía no sabemos, quién sabe, como votó Juan Herrera después de 25 años de dramas familiares y de conformismos emergentes.

Recordando los 80 acude a través del velado narrador, a mundos humanos diluidos en optimismos irónicos. Algo de sublime realidad humana dejo dicha serie, en estos tiempos veraniegos, haciendo menos estrecha y más tolerable mis inenarrables convicciones revolucionarias.

viernes, 26 de febrero de 2010

maestro House




Maestro House y sus intenciones oscuras. Día tras día, el aparecer radical de casos que me interesa solucionar junto al día y a su habitación que me ofrece la historia personal de cada paciente " maltratado en cuestión" .Ante esto, una elocuente sonrisa de lánguida necesidad vital se aparece en tiempos donde nadie escucha a nadie.

A propósito, de observaciones profanas, En mis tiempos de ocio espiritual, veo y percibo, de cuando en cuando, esos fatales momentos que seducen mi obsesiva curiosidad por aniquilar sus errantes anomalías de sus vidas que apestan.

Por lo mismo, todos esos anodinos y vulnerables pacientes mienten, eso sí, fluye, en ellos, una corrosiva sensación de irrealidad cuando están sanos, lo que les permite cuestionar su miserable vida. Incluso se atreven a cuestionar mi repulsiva misantropía, salvo Wilson cuya amistad es mi justificación ética para darme cuenta de mis reflejos viajeros, una amistad que acalla rituales olvidados.

Y los veo felices, llenos de dolor cuando creen que sufrir tiene algún merito. Tanta estridencia moral cuando la muerte es ese ángel asesino que seduce con sus dudas vocacionales.

Pues, en ocasiones, la realidad se equivoca siempre y nos pega una repentina patada en los testículos intuido, convulsivamente, mi naturaleza obsesiva, esa fiel cojera que acompaña mis delirios melancólicos acerca de la música que fluye en mi cuando la interpreto y ese dedo sin anillo que crea la Idea que tengo.

De momento, sigo labrando instantes de diagnostico medico junto al idílico trasero de Cuddy y su liberal escote de fragancia francesa

miércoles, 17 de febrero de 2010

Hogar veraniego



Fue mi hogar veraniego durante una semana, Viña del Mar brindo por ese acto impertinente. En sus playas emergía todo aquello que atemperaba nuestro aburrimiento y nuestro incierto destino. Días de expiaciones existenciales y de valiosas tonterías humanas. Una feroz actitud contra los quehaceres adictivos vividos durante años de transiciones emocionales. Causando estragos en mis pensamientos vividos.

La brisa marina susurra a mi oído tras el despertar matutino en aquella verdad veraniega. Eficiencia en miseria humana, eso es lo que había que había que entender y lo que la historia nunca prescindió. Encarnado en lugares que aletargaban disecciones morales, algo había coronado el fin de nuestros universos idílicos.

Desde ciclovias al lado del rampante pasto descuidado por el pueblo, juegos deportivos condimentados por una módica suma, la inclusión de espacios Kuchen que apelaban al “Bravissimo”, confiterías de 3 letras y delicias dadas en momentos dados para la gente de cierto hablar de “ corrido”, algunas plazas en la cual las mujeres, muy cómodas en su propósito gregario, de evidente tratar pélvico discutían sobre sus agravios eróticos endilgados por sus hombres, muchos hombres turistas daban al ambiente una enternecida manifestación de interacción de roles y alocadas tribus de adolescentes de “ acné” resiliente jugaban en sus skates que, inaugurado por la alcaldesa, difundían las extravagancias sintomáticas de sus teatrales identidades progresistas.

Nada personal cuando los actos de habla están en perfecta disensión con lo que acontece en estas meritocraticas vacaciones. Cada día en Viña del Mar era perderse en el ruido languidecido por los espasmos reflexivos que asumía mientras caminaba por la orilla del mar. Un día en Viña del Mar era titularme de agudo observador sobre esos endemoniados decesos contraculturales.
Imprecaciones sublevadas por años de sumisión democrática.
Era la loca aventura del pasado por cambiar un algo más. Por lo menos, había que actuar y trayendo vida al mar de sucesos humanos. Opte por caminar. Estuve durante 90 minutos luchando con los ruidos morales de los castillos de arena hechos por los niños.
Estaba petrificado por la magnificencia cósmica de los requeríos que emergían por todo el circuito marítimo de aquellas playas de concluyente disciplina geográfica.

descansos porteños



Descansos veraniegos impenitentes y vivencias veraniegas corrosivas. Pasaban los días astutamente y, así, permitía cuestionamientos de grueso calibre ético. Disfrute bastante los viajes por esas ciudades que patentizan realidades humanas, Valparaíso y Viña del Mar.

Esas ciudades opuestas en sus pomposidad callejera, luego, diferentes en confrontar la depravación sofisticada de la condición humana. Utopías desatadas en el rostro oculto del inquisidor Tiempo. Paseos por los paisajes errantes de la perla del pacifico que provocaban una atmosfera de exultante decadencia acontecida.

Y seguían mis descansos veraniegos bailando con las temerarias decisiones de los días que iban y venían sin cesar. Respirando las caóticas palpitaciones que nutrían, alimentan y suplementaban esas inciertas cosas que no son de Dios, tanto en Viña del Mar adjunto a las actividades lúdicas que ejercíamos como una familia dispuesta a escuchar momentos, como estando en las playas desiertas de bibliografías leídas o de ficciones novelescas con los costos barbaros para el sugestivo pueblo idiotizado por el patrimonio histórico de la humanidad planetaria. Alguien tiene que ceder

Diluido estar conmovido por los entresijos de la boyante humanidad dada en cualquier esquina de la 13 Norte con la 6 Oriente. Vivíamos momentáneamente en esas calles, en unas amenas cabañas de emprendimiento privado, que emergían como el rápido respirar del bajo mundo porteño.

Un sector lleno de negocios tuercas, de panaderías embelesadas por sus cambios de mirada, confiterías de bajo umbral republicano, fuentes de soda con sus dudas vocacionales para generar lucro, dueños de boliches escépticos de los bipedismos dogmatismos, nostálgicos negocios de comida rápida haciendo de está un místico encuentro de engaños esteticistas y vulcanizaciones dadas a impeler momentos hormonales.

Un adictivo néctar del descansar caótico con una impregnada familia asumió sus miserias culturales pero necesitaba el perdón los caminos del azar. Digno acontecimiento de saber que pasaba en la vida de los otros.

Influenciado por la meca del bipedismo múltiple, la ciudad de Viña del Mar con sus arrebatos consumistas. Alguien ganaba siendo así.

Viña del Mar

Me llamo durante toda la semana. Fue algo mágico, alucinatorio y sensual mientras dirigíamos nuestras palabras hacia un viaje sin retorno. Qué significaciones representaban, eso, no lo sé. Pero lo único que sé es que ha sido una resiliente odisea hacia nuevos aprendizajes significativos.
Diálogos en la audición de nuestros herméticos móviles en busca del decir perdido. Soledades acompañadas por sorpresas que había que afrontar. Del sur a Viña del Mar. Amando el abismo de buscarnos. Su nombre era Támara, y algo mas.

Durante 1 semana estuve acompañada de recuerdos, pasados, vivencias, nostalgias y angustias caritativas con el paso del tiempo. Estando en Viña del Mar cada calle vivida como tal genero un frenesí de ausencia melodramática. Un tropel de instancias demenciales acogió a mi estado de fabulación veraniega.

Viajamos todos juntos a esa ciudad de indudable valor pero cuestionable ficción consumista. Ahora había dinero para financiar estas emergentes vacaciones de baja probabilidad “picunche”. Mi Papa trabaja fervorosamente para disputar a la realidad misma de la condición humana aquella patética victimización axiológica.

Mis papas anidaban su candor afectivo y sus hijos navegaban por aguas difusas. AL estar en danzando en esos confusos dioses progresistas, la playa plagada de gentes confusas, automatizas y leídas sobre sus miedos no confesados.
Un imponente espectáculo de cinismos disecados por conversaciones sobre la orilla del océano Pacifico. Tanto hombres como mujeres no sabían qué hacer después de un rato de forzada discusión sobre la vida de los otros. Con o sin quitasoles, la miseria humana quedaba impune.

Pensando en qué iba a hacer cuando pasaran los días y, eso, te aseguro, me resultaba tensionante. Pero Viña del Mar me ofrecía una mayoría democrática, republicana y mundana.
Me encantaba su capacidad de darse al otro. Un darse al otro bastante influido por los intrinsecos apuros del Modelo. Ni siquiera tienen tiempo para construir valiosas tonterias. Un lujurioso templo del placer visual, culinario pero proclive a la fetichizacion del cuerpo humano.

21 de Enero




Un día como cualquier otro. Estuve sumido en las conversaciones con mi propia existencia. De repente, en horario valle tardío apareció Enero y su impermanente 21 para estar sobre dos humanidades en proceso de aprendizaje significativo. Lo significativo es darse cuenta. Ese Enero que era, momentáneamente, 21 hizo de las suyas para atraer a las relaciones humanas. En este caso, atrajo a una mujer de inestable pasión médica, su nombre era Tamara, y lo sigue siendo.
Estudia medicina en la Universidad de Chile cuya experiencia académica alcanza el tercer año de los estudios teóricos. Vive en la comuna de Providencia. Enamorada de su bicicleta, del cine arte, del nadar fluido pero solitario y los jugos naturales son su bebida terapéutica. Una salvaje inocencia cuando degusta determinados alfajores de inspiración Kuchen.

Fue una conversación de preguntas poco estéticas, distraída, sin expectativas mundanas y cierta propensión a la ironía. Pero funciono este dialogo en la plataforma virtual de la cual éramos anónimos narradores de hastíos consumados.

Conversé con Tamara sobre la vida misma y sus alegatos existenciales. Le gusto esa actitud temeraria, sin trepidar lo que tenía que expresar. Veía una intensa conexión acerca de lo que significa estar en Enero y algo más.

Relatamos los inconvenientes traídos por esos pasados dignos de ser tomados en cuenta. Es una mujer dispuesta a establecer vínculos afectivos cuando la caja de sorpresas, en este sentido, encarnada por el joven Jaime, es alucinante, mágica y enigmática

Discutimos, ese 21, de lo deshumanizador que implica estar en esta ciudad de los consumismos democráticos, de la vejez como infierno silencioso, del confrontar al tiempo, de rituales costumbristas respecto a nuestras respectivas familias y bastante humor y coquetería en off.

También critico mi opción política por Piñera, pues Tamara es una niña tendiente al progresismo de izquierda. Lo interesante estaba en las promesas silenciosas que enfatizábamos. Encuentros cercanos con las palabras. Sin embargo, fueron solo 10 minutos de conversación. Entonces, ahí, había que aspirar a conseguir alguna información anexa para llegar a conocer más a esta mujer de los encantos silenciosos.

Estaba previsto que haciendo nada encontré una mujer influenciada por el viaje como una terapia mental, espiritual y mística. Culminando nuestro dialogo. Lo místico radicaba en la inagotable capacidad de cambiar de temas y de mutua reciprocidad coqueta. Algo había llegado a su fin, y estábamos nosotros para vivirlo.

Dijimos adiós, y a tratar de seducir al destino. Nos pertenecía el Hoy. Solo ese experimento llamado vida iba a dar su veredicto final.

domingo, 14 de febrero de 2010

sigue pensando

Hannah Arendt muestra que el totalitarismo hace estallar la alternativa clásica de la filosofía política entre un régimen sin leyes y un régimen sometido a las leyes, entre un poder legítimo y un poder arbitrario. El régimen totalitario no actúa jamás sin tener la ley como guía; aun mas, pretende obedecer rigurosamente y sin equívoco a esas leyes de la naturaleza y de la historia de las que se supone han salido siempre todas las leyes positivas.

Pero lo hace desconfiando de todas las leyes positivas, incluidas las suyas; pretende hacer del propio género humano la encarnación de la ley. La ley totalitaria no asegura ninguna función de estabilización, no es más que una ley de movimiento. Ley de la naturaleza para los nazis, ley de la historia para los bolcheviques, la ley ha cambiado de sentido; ya no es el marco estable en el que vienen a inscribirse los movimientos humanos; es la expresión del propio pensamiento “ [4]


Siempre supone un logro explicitar y analizar la razón de ser del totalitarismo a medida que compara la significación histórico-dialéctica de las leyes naturales que fundamentan al nazismo como un permanente estado en cuya realidad política la ley es insustancial para alcanzar esa realidad histórica que establezca el espacio vital de la acción política., por lo que, se patentiza la adopción de un modelo explicativo en que prevaleciera una filosofía de la praxis.


Por ello, concerniente al Totalitarismo, esto es, como fiel reflejo de una interpretación histórica cuyo reflejo claro y preciso radica en esa obra “los orígenes del totalitarismo” como una virtualidad permanente, vale decir, un estado en cuestión latente tanto para problematizar como conceptualizar aquellos términos que conciernen a una manera de cambiar la mirada respecto al alcance y sentido de la política en tanto necesidad vital de diseminar situaciones de hecho como , por ejemplo, la naturaleza del poder y temas como la política , la autoridad y el totalitarismo en general.

Sus finos análisis sobre la sociedad que la rodeaba la encumbran como una de las más grandes pensadoras de todos los tiempos.


Entrega una interpretación de la historia. Identifica a la esencia de la política como vida activa, o sea, de ahí que la política es acción. Y la acción solo es posible cuando los hombres están provistos de palabra, lo que e s imposible cuando están aislados. Ahí reside la esencia de la política, como acción entre iguales, al menos en lo que a la palabra se refiere.

Además ahonda en temas de filosofía de la historia, asumiendo una interpretación democrática de la misma. Sin lugar a dudas, enuncia con gran fuerza discursiva, los temas que abarcan su amplia producción literaria-académica, es decir, la libertad, la distinción entre autoridad y poder, la relacion entre el fin y los medios.

En otras palabras, una pensadora política de raíces claramente históricas, en el sentido de que su escritura está arraigada en la historia intelectual del siglo, entre los años 1910 1960 como una experiencia directa de la era de las guerras mundiales y de la guerra Fría


Los integrantes de esta generación mayor se convirtieron entonces en portavoces y creadores de lo que ellos mismos llamaron existencialismo: el existencialismo en su versión francesa, implica en primer término escapar de las perplejidades de la filosofía moderna yendo hacia ese compromiso que no cuestiona la acción.

Ya que en las circunstancias del siglo 20 , los asi denominados intelectuales -escritores, pensadores, artistas, hombres de letras y ese tipo de personas- solo podían entrar en el campo publico en tiempos revolucionarios , la revolución vino a desempeñar , tal como advirtiera cierta vez Malraux , “ el papel que en otra época desempeño la vida eterna : salva a quienes la hacen “ [5]

Hannah Arendth

Un énfasis temático acerca del pensamiento político con su respectiva matriz filosófica concerniente a la revolución como paradigma sociocultural que envalentona la voluntad de poder del político no es sino la concepción de Totalitarismo desde la lucidez intelectual que nos regala la conspicua Filosofa Política Hannah Arendt.

La mujer que dejo una impronta permanente y, por cierto, inconmensurable en la historia del pensamiento político como una instancia de fecunda reflexión acerca de la política en su dimensión filosófica.

Una pensadora original, se planteo ante el mundo en un momento intenso en acontecimientos históricos, que ha pasado a ser el corazón simbólico del siglo. Hacerse un estado de la cuestión de nuestro tiempo y, en este caso, de Hanna Arendt (1906-1975) en donde convergen filosofía, política e historia.

Además, en esta situación, para adentrarse en el mundo intelectual de esta reputada pensadora, opto, por aludir, precisamente, a la importancia que atribuye a un planteamiento a una manera de concebir el fenómeno de la política que nos evoca a las problemáticas que acontecen en la sociedad de nuestro tiempo.

No es trivial mencionar, su influjo de emancipación reflexiva de estar imbuida, en este sentido, en la tradición del pensamiento intelectual del Weimar (1918-1933) bajo el cual Hanna Arendt surge como una pensadora cuyo desarrollo conceptual está impregnado con el resultado de la civilización anglosajona en América.

Sus orígenes, no pueden haberla predestinado a un papel más elocuente. Nació en Hannover, el 14 de octubre de 1906. Proviene del paisaje hoy extinguido de los alemanes de Konigsberg, donde habían vivido sus padres, descendientes de judíos rusos y europeo-orientales.

Era de una familia burgués enriquecido y culto e inquieto en lo político. Ello no por su padre, sino por su madre, que tenía amistades dentro de círculos liberales y socialistas, tanto en Konigsberg como en Berlín. Era gente proveniente del mundo socialdemócrata, no revolucionario, aunque claro está, las líneas, en esa época, no se separaban nítidamente en 1918.

En esto, la situación de hecho, que coexiste en su entorno significante en la vida de esta conspicua pensadora condiciona su acontecer político como una interpretación histórica del fenómeno sociocultural que lucidamente vislumbro. Por eso, claramente, el énfasis temático respecto a cómo concebir la vida como pensamiento cuyo rol protagónico en la cultura moderna será, inequívocamente, el papel ideológico del intelectual judío.

Por lo demás, se desatan fuerzas creativas desde entonces contenidas en una comunidad que hacía de su tradición cultural basada en los comentarios a los textos sagrados y en toda la vida ritual, la base de su identidad.

En este contexto de acción histórico emerge Hanna Arendt, esto es, esta nueva situación de integración limitada, de acuerdo a la región europea en que se hallaban, origino tanto una real identificación de los judíos en la comunidad nacional respectiva, como la transformación de la antigua discriminación en una ideología moderna, el antisemitismo, que tuvo una última manifestación genocida con el Holocausto.


Resulta interesante señalar las implicancias políticas que significa ser hijos de las circunstancias desde la perspectiva subjetiva que ejerce el individuo como sujeto proveedor de realidades finitas. La política tiende hacia la ionización de las relaciones de poder.

Estas realidades a través del contexto vital de modos de pautas culturales que configuran las sociedades modernas para reflexionar evolutivamente hacia grados de democratización del lenguaje del poder en función del acontecer temporal de las distintas formas de gobierno.

En resumen, en estricto rigor, un esbozo de su biografía de carácter testimonial, nos permite, en verdad, aludir y, por cierto, no hay duda que valga, a su intensa búsqueda por la transformación social basado en la entronización de la comunidad política.

Por eso, qué duda cabe, es una manera de abordar, toda intencionalidad política que prevalezca, en su intensa humanidad para captar el misterio de concretizar una realidad política y, por cierto, aplicarla a las pautas de comportamiento de su agitada existencia vivencial.

Con ello, podemos imaginarnos una joven alemana, judía, que estudia filosofía, teología y filología clásica en algunas de las más prestigiosas universidades alemanas en los años veinte del pasado siglo y que se forma bajo la tutela de los connotados pensadores de la filosofía alemana, Husserl, Heidegger y Karl JASPERS.



valiosas tonterias

Valiosas tonterías. Espero alcanzar una secuencia ilimitada de situaciones límites junto al Universo desconocido vivido por el espacio exterior. Por lo menos, algunas décadas de diversión reflexiva tendré para comprender los recursos retóricos de la realidad humana para complejizar significados. Algo debiera decir.

Pero aludo al cautivante paisaje de idiotismos pertinentes de las tradiciones humanas, porque la experiencia misma del ser humano se siente vulnerable cuando la muerte se aparece repentinamente. Un absurdo digno de ser vivido. La alianza del trono y el altar nos insta a cuestionar todo atisbo de credulidad cotidiana. Locuras investidas por la catarsis disponible por la palabra inicial de una realidad que aparece. Despertando con Febrero significa tematizar momentos.

Mientras escribo esto, pensamientos vividos y recuerdos pedidos por el frenesí utópico de un Febrero dominical. Girando en una misma realidad subversiva. Indicios de una construcción social de índole instruccional, la educación.

Unos juegos de poder que claudican ante el estallido insurreccional de inesperadas historias. Con esas valiosas historias entroncadas con las variopinta asimilación de estadías personales con la naturaleza salvaje del vivir en sociedad.

Valiosas tonterías escribiendo para un algo que llego a su fin. Recuerdos acrisolados de sonrisas dadas en sociedades dadas a la perversión fluida del opinar gregario.

Incapacitado de totalizar aquello que preserve la existencia misma de la revolución humana, el libre albedrio. La indómita luz estival hecha carne en mis arrebatos existenciales. Una súbita intuición veraniega. Una quietud espiritual transcurrida como problema narrativo dado por mis valiosas tonterías temáticas. Impenitentes desagravios republicanos.

Un dia en Febrero que reclama continuamente una renovación del instante presente. Lo genuino de ensalzar placeres mundanos. Antídotos contra la ilógica evolución humana cuando habla, a través de mis valiosas tonterías, ideas dispersas y psiquismos conversos, penetrar eso de lo cual no nos permite liberar nuestra activa observacion.

A su vez, mi caminar pausado y, por cierto, condescendiente en su propósito vital le insto a buscarse en la soledad sempiterna de su hermético dormitorio de ladrillo princesa.

Concluyendo, por ahora, las valiosas tonterías durante este mes de febrero que jamás volverá a su vocación inicial.

Dia de los enamorados

Es el dia de los enamorados en este 2010 que, momentáneamente, es verano. Un humor del absurdo cuando expresamos formas que embellezcan nuestras vulnerables observaciones acerca de los afectos púberes. Podemos viajar esculpiendo en las contradicciones internas de la miseria humana.

Envejecimiento al procesar esos deseos de angustiante remembranza psíquica. Inversión de valores pero una intrépida democratización del consumo. Las pobres gentes y sus desvaríos vocacionales. Intentos de sublevación decimonónica cuando se quieres querer al otro.

El observar es el misterio de vivir. Cavilaciones imbuidas en la constante antropológica de Occidente. Sensualidad que duda de su quehacer cotidiano. Regalos, obsequios y dadivas para consolidar egoísmos. Perdedores de un carnaval ya olvidado, mutilado y nostálgico en su propósito ético.

Estoy cansado. Fue un almuerzo demasiado capital. Febrero, incluso, asume una postura de innovar al lado del camino. Una industria magnifica, democratizadora y silenciosa, capitalismo mimetizado en vastas latitudes morales, que patenta este 14 de Febrero como la sublime expresión de romanticismo exótico. Lo único exótico es la sempiterna capacidad para impregnar esos espejismos engañosos que subsidian al querer mismo.

Diluyendo todo aquello que emancipa momentos. Instantes corroídos por la inestabilidad emocional de nuestras mentes desconocidas. Sigue la corrida de las estaciones de Tiempo. Ese Tiempo que nos persigue decididamente. Por lo que Febrero y su 14 son las raras decisiones.

Apuntando a otras situaciones. Poco a poco revelando, eso, que asume su proyecto de inversión de valores. Llorando por años de amnesia mundana. Esas instancias reflexivas que involucra esto no es sino un canto a la lógica sanguinaria de las relaciones de poder. Haciendo república de lo factico en una amena tarde de Febrero estival. Nadie se da por enterado en esta ciudad de las asimilaciones graduales.

Asi, pues, hare de pensamientos que emanan de la simplicidad resplandeciente de los momentos la apoteosis de la asimilación y absorción de miradas aletargadas.

A continuación, hubo, creo, ciertos pensamientos que crean irrealidades. Ayuda, en esto, este 14 de Febrero, incentivando las ganas de vivir. Agradeciendo. Hubo de viajar a la naturaleza recóndita de su propia perplejidad de lo desorientados.

jueves, 11 de febrero de 2010

Gobernandome





Aquel Abril del 2008 algo sucedió. Un tenue otoño que se acercaba tímidamente a su cenit cronológico. Fue un dia extraño. Algo llego a su fin. Siempre estuve ansioso por saber qué era eso. Sin embargo, la renovación del instante presente hacia su trabajo.


Por lo demás, otros compañeros en su tiempo de ocio espiritual se manifestaba en un estar divirtiéndonos jugando tenis de mesa y, esto, le atribuía un matiz de armonía sanguinaria a esos deseos utópicos de querer cambiar el mundo. Interesante que el que vencía a sus rivales, su mirar era estar en el abismo pensante de sus deseos viscerales.


Finalmente, ante una veintena de compañeros y un profesor de irrestricta reputación ética se dio inicio al cómputo final del resultado. Había un cierto nerviosismo mezclado con la alegría escéptica de saberse ganar.


Un silencio sepulcral cuando los votos generaban frenesí. Después, tuvo su fin. Y, todo continúa como siempre.


La vida humana se acomoda a los sucesos históricos en ese devenir temporal que era en cuestión ese otoñal jueves del menesteroso mes de Abril. Y el computo final en cuestión fue de 44 votos de aquella lista B y de 27 votos de la fraternal lista A.


Eso era lo anecdótico. Ahora, había que devorarse acerca de lo que debíamos hacer.


Y, ahora, hacer de este año de aventuras mundanas y sueños errantes una epifanía en la mundanidad del conocerse. Gracias a todos. Incluso, a los caminos del azar. Y este año era el comienzo de la Misión.


Ante la estampida inmisericorde de las errantes sombras de opiniones bajo el influjo democrático de nuestra agenda de adicciones personales, entonces nos pusimos a negociar con la realidad de los desorientados.

Digno de ser vivido

Digresiones contextuales al respirar distraídamente. Tentativas revolucionarias. Un cuestionable arcoíris de paraísos totalizadores. Escuchando al borde de la angustia pensante sublime cuyo efecto entontecedor aglutina masas diligentes, pacatas y obsecuentes con el paso de los días.

Entonces, la lógica de los días extenuados por el letargo sacralizador de la civilización humana llora fervientemente por ese dia inicial.

Lecciones de dudosa reptación ideológica. Habitaciones habituadas, a duras penas, a las rituales de Occidente. Ocios aleccionados a la molestia desatada por la democratización del consumo. Risas fraudulentas de los utopismos en “off”.

Poesías entrañables cuando miramos. Un disenso espeluznante dado por las miríadas democratizantes del dialogar quijotesco. Algo tenemos que hacer cuando somos sujetos vulnerables, ruines, viles, depravados, misteriosos y mágicos.

Sin duda, las aspiraciones hegemónicas de los rituales, tradiciones, costumbres y hábitos de Occidente quebrantan toda posibilidad de penetrar esos laberintos psíquicos del mundanal universo desconocido cuando pensamos. Porque pensar es un riesgo. Una analítica del poder reflexivo por sobre las estridencias éticas de la opinión revestida de razones de hecho.

La muralla de algunos ilusos moralistas. Un tema de difícil solución. Nos e soluciona con unos cuantas declaraciones progresistas. Un concepto bastante usado, maltratado e invalidado por el curso caótico de los tiempos históricos.

Anuncios de supuestos idílicos que contrastan con la actitud prevaleciente de la condición humana, millones de muertos por totalitarismos de distinto corte ideológico. Un cómico decaer de la miseria humana.

Instando a la vida misma que me diga algo digno ser vivido. Domando a los recatos mundanos como al Tabú sempiterno en lo atinente al romper esquemas. El único esquema que se rompe es vivir conforme a un propósito ético, un libre albedrio es una leal jugador de circunstancias históricas.

totalizar momentos

Espasmos valoricos tras décadas de disolución racional. Decadencias saciadas de clichés panfletarios. Y los jóvenes qué piensan al envejecer. Discapacidades fisiológicas. Encubiertas por los costumbrismos siniestros de los encadenamientos mentales de los hombres de opulento republicanismo visceral. Hipócritas decesos conceptuales. Significaciones espurias. Exilios al sur de Chile.

Todos somos miserables a su manera. Incertidumbre a los principios fundamentales de la deidad humana, la libertad como bagaje cultural de un proceso de nunca acabar. Indesmentible lugar de los profanos demócratas, su espacio moral carente de servidumbre subversiva. Diarios de una pasión y comentarios de conversación eternizada por lo qué es más entretenido y más barato.

Envalentonados por la búsqueda, sin conmiseraciones, del tiempo ansiado, asumimos posturas de digresión discursiva. Influyendo en las personas a traves de cada gesto, actitud, ademan ampuloso o de silencios iniciales.

Al fragor de la pintoresca revolución callejera. Implicancias concordantes con los ropajes impuestos por una instaurada historia de la moral. Jerarquización de mediaciones históricas.

Queriendo retotalizar cada minuto perdido por mis días vividos a través del oleo consagrador de la vejez asumida, estoy cavilando un mundo dispuesto hacerse al andar. Con la cualidad irreal de la miseria humana cuando contemplada en accion, decidida y fluida, ayuda a aplacar las niñerías fatales de la razón humana.

Quiero que cada dia con su habitación confluyan en un vasto campo de infinitos mentales. Un poeta de las vidas miserables. Una inmejorable posición. Morir en el intento mismo de narrar situaciones límites es realizar esos sueños de libertad que tocan los contornos acusadores de mi entropía valorica.

Percibiendo la incapacidad de poder totalizar los momentos que nos consagran con la desdicha de sabernos partes de un mismo ritual. Molestia autoindulgente cuando celebramos conmemoraciones históricas sin haber estado ahí. Imponentes consideraciones mundanas. Un enigma envuelto en sádicas concesiones demócratas. Y nada es para siempre.

Idolatrías fervorosas por domesticar la fanfarria ideológica de la concepción acobardada de “igualdad”. Ni de hecho ni de derecho, sino que solo algo de automutilación instituida. Eso no fue lo que al comienzo se pacto.

La boyante universalidad de la miseria humana para asimilar pareceres narrativos. Buscándose sin la ambición desmedida de la ética misionera.

Intentando vivir

Mientras tenga vida hare de está misma un obra de arte en permanente movimiento caótico, alucinatorio e ilógico. Un reto al destino en cuanto a su agradable romanticismo cósmico, no obstante que el mundo apesta. Induciendo a los demonios democratizantes del lenguaje urbano para hacerse un pequeño universo paralelo mientras dudan.

Dudar sobre a los alegatos ensordecedores del mundo humano. Enterneciendo esos instantes de perversa inmunidad veraniega.

Para eso, vivencias distraídas más costumbrismos subversivos, un absurdo laberintico maravilloso de confrontar a la inefable miseria humana. De súbito, Febrero nos recuerda sobre las bondades folletinescas de la sociedad del espectáculo. Nos ayuda, acoge y nos silencia sobre aquellas cosas que aparentemente son susceptibles de ser inteligidas.

Cuesta explicar las razones por las cuales se navega por barcos que se estrellan con el sinsentido revelador de la razón humana, tanto en sus respuestas a la ruin degradación de los derechos humanos fundamentales mientras vivimos en este planeta Tierra, como las decisiones adoptadas por las cuestionables legitimidades de los tiempos históricos, es algo digno de ser degustado con la miseria misma del caótico “ahora”.

Pasión insufrible de vivir. Vivir en desiertos espirituales. Rurales esperpentos de positivismo decadente. La ilustración de los gentiles irónicos. Evocando los pasajes históricos de una cultura monárquica, la mente patriarcal de Occidente. Miserias y alevosías corren por los coágulos segregadores del lenguaje ordinario.

Oír la bella sensación de irrealidad cuando asimilando una actitud contracultural respecto a nuestras propias pretensiones de saber reflexivo. Alcanzando los abismos insurrectos del observar agudo. Antojadizas demostraciones de florecientes saberes dispersos. Una conciencia humana que duda de sus nativas herramientas de clamor psíquico.

De la política de los cinismos generacionales de la condición humana cuando opta por hegemonizar realidades a la patética situación de desarraigo de las sociedades contemporáneas para dar con el antídoto contra las conspiraciones silenciosas del prejuicio antinómico.

Sociedades civiles envueltas en el susurro enigmático de cristales republicanos con el auspicio mediático de conversaciones en la catedral de espejismos callejeros.

miércoles, 10 de febrero de 2010

Ocios de verano

Hablar de educacion es hablar de enconados debates sobre como manipular, ironizar y controlar una sociedad civil desde dentro de la corriente esceptica de la democracia representativa. Con lo que exprese algunas aproximaciones sobre el tema mismo.

¿ Acaso nuestro país está preparado para adoptar y, por cierto adaptar la tecnología digital provista, eso sí, de un superávit de capital cultural ejercido por las autoridades competentes como por los individuos en este modelo cultural imperante que supone excesiva competitividad en lo cual nuestra educación es sencillamente permeable a la excelencia académica?

Por ello, mencionaremos un extracto testimonial que versa sobre la preponderancia del conocimiento inmersa en la sociedad del conocimiento y, de acuerdo a esto, nuestro país debe promover e implementar políticas públicas que signifiquen un capital humano así como un el profesor adecuadamente capacitado para los avatares del constante proceso de generación del saber humano.

No podemos seguir entonces tratando de mejorar una educación que es aún hija de la imprenta de hace 500 años. La información y los datos se expanden más rápido que la capacidad humana de procesarla sin las nuevas tecnologías. El matrimonio con éstas, entonces, es ya de por vida, especialmente en la educación.

Veamos algunas categorías importantes en ésta. Para partir hay que destacar que si antes era posible separar las nociones de educación, entrenamiento y capacitación, hoy simplemente ya no lo es. Hay que hacerlas todas a la vez y eso no se puede realizar de la misma manera que antes.

Más crítica aún es la necesidad de revisar la relación entre método y contenido. Históricamente, el foco era la acumulación de contenidos, y el método estaba siempre al servicio de ese fin.

Pues bien, cuando el conocimiento se expande de la manera antes señalada, el método es el contenido. Ello no es trivial. Esto nos pone en la lógica de los metalenguajes de tipo postsimbólico, propios de esta nueva era digital. Ahí está la gran clave del desafío de este siglo.

¿De qué estamos hablando entonces? Bueno, hablamos de que lo más relevante es hoy saber acceder al conocimiento, los datos y la información. Que necesitamos saber gestionar el conocimiento más que acumularlo. Que la memoria principal es digital y externa al hombre. Que necesariamente debemos prepararnos para convivir con nuevas formas de inteligencia artificial que vienen en camino. Que debemos entender la lógica de una nueva “mente tecnológica colectiva” y acceder a ésta.

En fin, un desafío monumental, que tiene muy poco que ver con el lucro y el acceso. Es una pregunta diferente. El error colosal de asunto de estado, en este caso, del Chile que estamos escudriñando es resolver muy bien la pregunta incorrecta. Eso es el proyecto actual.

La misma tecnología que nos agobia aporta herramientas de solución. Hoy se preparan computadores a precios que serán de acceso universal. La banda ancha será ubicua. Cada habitante tendrá acceso telefónico individual inalámbrico (celular). Las redes dinámicas serán la lógica de las relaciones entre personas. Hoy la información puede estar en todos los nodos de decisión al mismo tiempo, con la misma calidad, y eso cambia la lógica de las organizaciones y el aprendizaje.

Hoy es posible tener todos los contenidos que se quiera en formatos multimodales, de alta capacidad pedagógica, en la forma de un colegio ideal virtual, al que pueden acceder absolutamente todos los alumnos de un país de manera simultánea. Sólo se necesita una conexión a internet, un data y un facilitador. Probablemente, el 80 o 90% de los contenidos pueden estar “empaquetados” en clases de primera calidad, que deben ser acompañadas por un profesor de sala, que agrega, complementa, comenta, debate.

Esas clases están siempre disponibles para los alumnos para ser repasadas una y otra vez. Las clases se mejoran de manera continua y los profesores ahorran una gran cantidad de tiempo.

Educando?

Se nos dice que debemos caminar por camino largo y sinuoso, de acuerdo al cual, se alberga un proceso consciente y deliberado, esto es, la educación como la solución necesaria y suficiente para alcanzar este propósito vital: igualdad de oportunidades más justicia social.

Esto lo viví, qué duda cabe, en las distintas etapas de mi ciclo vital de educación formal. Harto énfasis en la musa educación como la instancia intelectual dadora de esperanzas radicales.

Siempre, desconfié, de la lujuria bestial por educar a cualquier costo. La cuestión es instruir al roto ante todo. Mucha información otorgada por las tecnologías de la información junto a la pereza enciclopédica de economizar el estado mental del pensar.

Con ello, la actitud anodina de los alumnos asi como los profesores que ríen felices de dolor cuando enseñan y un torrente de galopante imbecilidad de los denominados " expertos" incide en risibles modos de concebir una manera de construir educación de calidad.

No se puede andar por la vida despotricando contra todo el mundo. Asi, pues, si uno se mirase desde afuera, sin piedad, sin bondad, sin ilusión, sin engañar, sin llorar, sin jamás dejarse engañar, sin hablar, sin pensar. Algo llego a su fin y no hay caso.

Tantas errantes percepciones acerca de lo beato de educar. De este modo, una estética revolucionaria para inmunizar a los tiempos que vuelven a ser una ilusión. Y por la educación que miraba con esa condescendencia pedante mientras tosía.

Por ello, un esbozo de lo que es la educación en tiempos donde la necesidad de informarse es una verdad revelada, en este caso, se revela como un templo de rarezas pensantes. Aquí se manifiesta claramente como este suceso de eventos tutelares alcanza cierto umbral de estridencia moral.

Por lo tanto, la pregunta en cuestión ¿Cómo podemos, entonces, definir los contenidos valiosos que aspiramos a transmitir? La crisis educacional, en este caso, en nuestro país, aun cuando también es universal, que muchas veces se desliza hacia el tema de la metodología o de la evolución, reposa hoy más que nunca sobre esa duda fundamental. Es una crisis de creencias. No sabemos a ciertas que educar.

Por eso mismo, no existe sino un añadir tradiciones, sumar contenidos, conjugar objetivos, aunque entre ellos carezcan de una coherencia interna.

Estamos ávidos por diseminar un hambre bestial por educar, que puede ser el contrapunto de aquellas inseguridades, de la falta de fundamentos consensuados, del colapso del canon.

Esta razón constructivista que significa que a traves de la educación significa una enorme y sistema intervención que los padres o el Estado hacen en las vidas de sus hijos. Nunca debería perderse de vista el componente azaroso de este intento.

Vislumbramos que los proyectos educacionales pecan de una fatal arrogancia ante la carencia de acuerdos que una tradición unitaria proporcionaba, el plan educacional lejos de limitarse se expande, se atiborra y congestiona.

En consecuencia, ¿acaso podríamos confiar en que un proyecto educacional que pretende lograr un cierto tipo de personas, o personas con ciertas habilidades, contenidos y valores innatos, va a tener éxito?

Conversandole a Febrero

Olvidos aleccionados por los caminos de la memoria cuando el ser humano habla por medio del lenguaje. Un fabuloso misterio de pomposidad cínica. Aquí o despues, estas herramientas de dominación social, el lenguaje y las palabras, nos proponen sacralizar significaciones dadas por los ilustres hablantes.

Sin embargo, existe en el hombre, años de caóticas experiencias históricas del hombre con su propio tarto con la civilización, propiamente tal inconstancia, vacio e inquietud.

Estas son características que determinan un comportarse del hombre bajo el influjo emancipador del contexto de acción histórico que lo dimensiona. Nada es tan insoportable para el hombre como estar en pleno reposo, sin pasiones, sin quehaceres, sin divertimento, sin aplicación.

Esa es la cuestión para seguir esculpiendo en el tiempo, donde el hombre es demente actor de una anarquía psíquica, esas razones que incomoden a la verdad con sus razones de hecho. Asi será para penetrar en lo discursivo de esos extenuados relatos de utopías colectivas.

Febrero prosigue su camino hacia el paraíso. Libertades cuestionadas por el susurro enigmático de la razón humana. Subsidiado por las inmediaciones psíquicas del tratar irónico de la educación formal, es una ideología subyacente. Una herramienta de hedor reflexivo. Asi, no san ganas de ser un hombre domesticado.

Estamos comprometidos con las evocaciones míticas del poder como instancia de comedia visceralmente cíclica. Esas malas decisiones junto a sus implicancias vocacionales que navegan en esa errante sombra que es la vida. Un recuerdo o reflejo crepuscular, mutilado e, incluso, fragmentado de un proceso irrecuperable.

Malas decisiones y sus posibilidades fácticas. Lo irrisorio de construir apariencias que corroen la idea que funda nuestro acontecer temporal en la mundanidad sagrada de las relaciones humanas ávidas por darse cuenta que algo llego a su fin. Y no hay caso.

Ademas, ahora, una realidad tutelar que crea momentos. Esos momentos que aman la trivialidad cuando el mundo apesta. Cuando el uniforme personal generaba frenesí cuando la mirada que acontece enarbolaba rarezas pensantes.

Más calle en el lenguaje del amor domestico y menos discursos de moral compasiva auto profética. Un niño que crece con un propósito vital que intimida a la rareza bien vista de la razón humana. La razón humana y sus holocaustos del tiempo. Ademas, los caminos de la memoria que recuerdan a ese reputado navegador de la conciencia humana. La estupidez humana.

Amamos el amor pero no sabemos amar. La puta realidad de la moral social de nuestro Chile inmerso en la comunidad política de los delirios democratas.Hacemos muchas cosas mediáticas para expiarnos del fin de las utopías colectivas.

Fácil necesidad de justificar nuestra creencia por medio de ciertas habilidades cognoscitivas que son vulnerables a la experiencia emocional que somos junto a esas imágenes pictóricas que seducen los universos sociales que buscamos.

Asi es. Lo importante radica en devorarnos vertiginosamente en esos infinitos urbanos del fugaz tiempo ansiado y aletargado.

Viña del Mar




Acá también gano inefablemente Piñera. Los tiempos históricos juegan a las escondidas. Y sus amigos del barrio pueden desaparecer. Absurdos republicanos y sus extrañas decisiones históricas. Mucho, hay, de ficciones novelescas cuando abdicamos a favor de nuestros propios patrimonios vocacionales. Ironías demócratas que se burlan de los consensos gregarios de la miseria humana.

Volver a los 27 años es un mágico proceder mundano. Recién están creyéndose el cuento. Nace una flor en el decantar sucedáneo de la razón humana. Eso hay que patentar tras la caída de las realidades compactas. De la realidad del lenguaje a la filosofía de la experiencia. Del mismo modo, nos confrontan con los raros dioses de la razón humana. Y lo que están haciendo, los seres humanos, es un pecado mortal.

Así, pude compartir implacables conveniencias humanas en el torrente temporal del quehacer cotidiano de mi inexpresable miseria humana. Para eso, un viaje veraniego hacia el exterior de la gran ciudad de los corazones fosilizados no fue sino una terapia mental para proponer un secreto a mi vida, mis Papas hicieron de sus sueños patriarcales una realidad familiar en concreto. Intrigante, estable y prometedor.

Mi optimismo irónico me acompaña lealmente a todas partes. Esas duras cadenas que estremecen aquellos instantes de comedido sinsentido emocional. Condescendencias templadas por un viaje hacia Viña del Mar. Con mis Papas y hermanos. Significó un problema narrativo comprenderlo, entenderlo e ironizarlo. Una patética pomposidad veraniega mientras los actos de habla de las gentes asumían sus posturas cínicas. Morían por no ser dignos destinatarios alternando sus valiosas tonterías. Todos actuamos conforme a ciertos rituales históricos.

Instancias familiares que besan la ruin degradación de su psiquismo playero, lo cual, no se condice con las fecundas instancias de clamor evolutivo que dicen tener en sus predecibles conversaciones en el agua. Viña del Mar y algo más. No quiero volverme más loco mientras vivo la desolación de las pobres gentes consumiendo realidades frivolizadas por el espíritu de los tiempos. Ni siquiera la miseria humana se involucra en esta situación de hecho.

Buscando una ética universal en el entramado progresista de las personas que dialogan en nuestras playas de concluyente desvarío urbano. Sin embargo, todo resulta una mentira. Rapsodias mentales dan vueltas en mis recuerdos adolescentes, eso, sucede a todo evento en esas playas viñamarinas. Cuando el mundo, ese significado oscuro, espera su oportunidad para actuar en este cuento de dementes desaparecidos, la democratización del consumo asume una postura de contrabando histórico.

Fueron 6 días de instancias heréticas, heréticas en cuanto al estado prevaleciente de mutilada verdad veraniega. Si eso más corto el camino por la orilla de la playa. Cada día pasado era un reto al destino. A pesar de todo lo anterior, había algo de errante comprender en eso que llamamos soledad. Abrace la existencia pensante de una indiferente brisa marina que susurra a mí ser. Innumerables muestras de generosidad atmosférica me otorgaron los días asimilados como aprendizaje significativo. Siempre aprendemos algo.

Viña del Mar gozando de su tratar estético, y haberme entregado mi hogar veraniego por algunos días. Negociando con la realidad veraniega que eludía sus proyectos capitalistas. Capitalismos atrapados al divagar sobre vanguardias veraniegas. Para eso, observar, mirar y ver. Cambia todo el pleno uso de nuestra razón. Viña del Mar seguía envejeciendo. Era un proceso de honesta mutilación histórica. Y todos somos rotos, y mentimos para seducir a nuestros instintos pulsionales.

Febrero

Tras un descanso de algunos días junto a mi familia en la ciudad de Viña del Mar, motivo por el cual, decidí no hacer nada de aquello que dilataba mis ansias de vivir, daré inicio, nuevamente, a este experimento llamada vida a traves del problema narrativo que se da cuando relato cosas de la realidad humana en concreto, eso creo, pero sigo con ese antídoto de vileza humanidad cautivante.

Descansos trayendo vida al infinito deseo de autorrealización, siendo humanos aquellos dementes teatrales. Febrero acompaña en su envejecimiento estival. Hace de los silenciosos una imponente interrogación histórica. Volví para seducir a mis demonios mundanos.

Confuso en conversaciones con el país de los bipedismos alienantes. Guardo para esas utopías de domingo estival aquellas cosas que son de Dios, subsidiado por el libre albedrio, aparentemente. Tomarse las calles para revolucionar los encantos milenarios del Chile profundo.

Nadie sabe quién es pero, a pesar de eso, muchos arguyen sus vivencias personales para sobornar sus propios dilemas teoréticos y, asi, trocarlo como la autoridad suprema del pueblo, su soberanía popular.

Caminando por las avenidas de las mutiladas verdades emancipadoras. El mutismo despreciativo del mundo es esclarecedor. Un darse cuenta de los olvidos deliberados del holocausto del tiempo.

Algo tardío en mi comenzar narrativo para ponerle el hombro a este mes de supuesta transición gregaria. Momentos dados por la alevosía penitente de las noches estivales con sus supuestos estadios modernizantes.

Una patria liberada del poder popular, dogmatismos espurios al vociferar instancias valoricas. No se trata de elegir cualquier cosa que se precie de tal. Cada minuto del vivir cotidiano significa un adentrarse hacia algo raro. Difícil de explicar pero fácil de angustiar.

Esos hechos que convulsionan nuestras propias enmiendas históricas. De cuando en cuando, Febrero acude a jugar a estos juegos de bipedismo planetario. Todos quieren imponer sus criterios de resolución valorica. Hablando y respirando vastos lugares de ropajes cínicos. Y dicen ser de Izquierda para aplacar sus derroteros tercermundistas.

Febrero comienza

Trabajando con la realidad. No dice mucho esa expresión pero, por lo menos, lo asumo como el hábito que significa escribir, leer y dialogar inmerso en la dinámica caótica de las relaciones humanas.

Los años de ficticia actitud filosófica, décadas de utopismos narrativos, minutos de lúdicos propósitos interpretativos, instantes de sensualismos incomprendidos, acontecimientos influenciados por vanas caricaturizaciones históricas, vivencias personales, holocaustos distinta veta patriarcal, inseguridades psíquicas y supuestos proyectos humanos sirven para introducir en el fenómeno ameno del estar trabajando para la realidad.

Trabajando, esto, pone en cuestión el nativo aburrimiento subsecuente de los ilustres bipedismos múltiples. Más aun, al lado del camino, mientras me distraía evacuando mis criterios contraculturales, hacia el inodoro, el alarido exponencial de esas llamadas telefónicas, estaba consiguiendo un espejismo engañoso de candor erotico, me causaba una atónita sensación de esperanza. Dado que, se sigue cantando, aun cuando, esa dicha, en pura perdida corporal, le provoca una interpelación imponente ante la sucesión de hechos anecdóticos.

De este modo, el estado de cosas, en donde el lenguaje ordinario motiva un análisis lúdico de la realidad aparentemente concreta. En cambio, el pasar extenuado de la heterodoxa hora fue, qué duda cabe, un canto a la estética revolucionaria de un intimidante MP3, en las convulsivas historias de Metro, pobres gentes y sus endemoniados hábitos contraculturales, cuyo giro melódico referido al rock, en esto, insinúa una innovación estilística en saber cómo enamorarse minuciosamente de su realidad.

Una amistad que corroe los consensos de mármol de la fugaz moral antojadiza. Y un caminar por los terrenos infinitos del nativo aburrimiento humano. Siempre será delirante saberlo.

Persiste el sentido vital de persistencia caminante del joven, ya que, esto, sin duda, le causa un acallamiento. Este silencio que perpetra mundos paralelos.

De súbito, espero analizar, comprender y tratar los fenómenos sociales en su naturaleza fluyente. Tomarse las calles para idiotizar sus propias frustraciones ególatras. Imposible comprenderlo sin una dosis de minoría extra-parlamentaria.

Posteriormente la caída súbita de los errantes ideales que intuyen los " cajones azucareros" cuyo referentes discursivos anidan en la comunidad lingüística de sus artificios conceptuales.

En fin, continuara este desmadre de la delirante sin razón narrativa. Sera necesario para diseminar mi razón de vivir. Mi refugio espiritual.