jueves, 30 de abril de 2009

Es la Ilustracion, estupido

Estoy buscando incensantemente entre los entresijos del vivir en sociedad aquello por lo cual revele los problemas fundamentales de la sociedad humana. Ir al otro con su confusa idea de perfectibilidad indefenida. Pensamos pero nos empapamos de sordidez humana cuando adoptamos modelos de desarrollo cultural que alienan, fetichizan, enajenan y barbarizan a los eres humanos. que interpela mis silenciosos desvarios acerca de lo que acontece. No lo se. Pero espero responder a, por lo menos, hay ciertas inquietudes morales , si es posible decirlo, de la loca singularidad de la existencia.

Para ello, danzar al sonido de la ILustracion junto al patrocinio intelectual de Kant es un maravillosa entrevista con la existencia del uso publico erudito de la razon siendo para el otro.

La voluntad general es la ley universal de la voluntad. La ley moral. La libertad. La autonomía. La voluntad se manda a si misma y por eso es libre. No la mandan consideraciones ajenas, sensibles, por eso es pura. Manda a todas, por eso es universal. Kant traslada a la conciencia lo que Rousseau había puesto en la sociedad. A Rousseau le es ajena la idea de progreso y la idea de progreso hará que el imperativo categórico de Kant pase de la sociedad nacional a la sociedad cosmopolita del género humano. Ahora bien, Kant discute la existencia histórica del contrato social en la que no solo no se ha dado nunca sino que no es posible que se de en la experiencia porque se trata de una idea de la razon que tiene realidad practica, reguladora. Kant busca la razon histórica, las leyes a priori del mundo histórico. Una historia profética es posible porque el profeta es el autor de lo que predice: la humanidad autora indefectible del progreso, o sea, la entronización de un carácter moral inteligible de la especie.

Kant vincula el progreso y el avance de la ilustración con el inexorable avance de los derechos humanos. No son cosas separadas, por cierto, de la política y del progreso este ir al fenómeno mismo de la ilustración. El dar acceso a un bien cultural es un derecho ciudadano concluyente. Por lo tanto, de una filosofía de la historia se pasa a una filosofía de la historia y, finalmente, deriva a una antropología humana. La ilustración es un fenómeno cultural pero, con ello, se convierte en un hecho histórico, con lo cual, para el Estado, este estado de cosas existente, es un deber político. En definitiva, es lago que puede ser exigido por los ciudadanos pertenecientes al nativo lugar de discusión interna que se da al estar viviendo la cara interior del fenómeno en cuestión.

El Estado cumple con la tarea histórica de organizar las estructuras socializantes que confluyen en este proyecto de razon iluminista. La ilustración, pues, transita permanentemente hacia una filosofía política en función de una peculiar antropología humana. Por ejemplo, respecto al artículo referido ¿que significa que el rey reúna la voluntad general del pueblo? El deber político de un monarca durante la ilustración, en esto, que tañe a cuestiones religiosas es garantizar a los súbditos la libertad de culto. Es una misión de libertad intelectual. Es un deber del Estado. Agravaría, que duda cabe, su propia dignidad del cargo que detenta, si se compromete con proselitismo político a favor de disputas religiosas

martes, 28 de abril de 2009

luz de mi vida

Emergen muchos recuerdos de lo que no he sido producto de las circunstancias que me toco vivir. Me siento amarrado por desencantamiento del mundo, claramente, ofrecido por la ilustración. En ocasiones, ignoro cual es mi lugar en el universo. Puede que sea un fervor de de esas alegóricas ficciones que decantan un enjambre de obviedades burguesas. Más bien, asimilo, considero y alecciono esos tormentos psíquicos que, embebido por la puta libertad de occidental, navegan en la alta mar de mi lenguaje ordinario. Responder a los problemas fundamentales de la sociedad moderna y, así mismo, criticar la ruin temporalidad del olvido humano. Es el enigma de los enigmas la subjetividad humana.


Potentes sugestiones de la decadente razón progresista. Hijo bastardo de la izquierda. Una cierta enfermedad infantil de la civilizacion humana cuando ofrece soluciones en la infrecuente secularizacion de occidente. Es el letargo generacional de una forma de hacer soberania popular. Ir mas alla de las folletinescas apariencias diluidas en un manantial de inseguridades teoricas. Una razon de vivir tiene que tener un presente. Es lo unico que tenemos. Somos un permanente estado de insatisfaccion existencial.


La luz de mi vida son las distraidas pero apasionadas vivencias proyectadas subjetivamente. Esperando beber la ruin abyeccion de mi asfixiante mitologia valorica. Invocar a los redimidos por el libre albedrio. Incluyendo sugestivas manifestaciones de darse al otro. Aquellas ruinas afectivas endiosadas por la realidad psiquica viviente por esa inefable pecularidad llamada hombre.

lunes, 27 de abril de 2009

Etica socratica

Dilucidar si existe ¿ la ética socrática? Son indudablemente aspectos subyacentes de una filosofía moral susceptible de ser cuestionada y, por cierto, analizada para posteriormente escudriñar sus fines prácticos. En efecto, Sócrates señala que adquirir el conocimiento de la virtud (la excelencia moral) nos impele a comportarnos virtuosamente, aun cuando, sea reticente a sostener su certeza. Pues bien, si tiene conciencia que la moral comprende el conocimiento conforme al logos (uso metodológico de la razón) cuyo hábito intelectual reiterado y, por ello, consciente y deliberado nos hace ser sabios, es decir, aceptar que la vida virtuosa supone un estar en la ignorancia ignorante de si misma.

Por lo mismo, la ética socrática supone un proceso de razonamiento interno anterior, es decir, la manifestación de la mayéutica (dar a luz a la verdad de los espíritus de los hombres) permite que la ironía socrática (técnica del dialogo) se evidencie para así buscar incesantemente la excelencia moral.

La excelencia moral es compatible con el reconocimiento de nuestra propia ignorancia, pues, hay una certeza fundada de que se duda de atribuir ciertos componentes fragmentarios de saber a la idea de definir el Bien. Por un lado, el conocimiento del Bien es el eje estructural para desentrañar la naturaleza de la conducta humana (vida virtuosa) y, por otro lado, ignora ¿Que es el Bien?

Sin duda, la actitud de reticencia e incluso de desafección de Sócrates respecto a supuestos universales que “afirman que nada existe” como, así mismo, dogmatizar algunos saberes dispersos lo insto a considerar al hedonismo (placer sensible) como aquel habito que discierne entre las cosas agradables y las cosas desagradables. Por lo tanto, la virtud puede ser susceptible de enseñar por medio del proceso constante de introspección , pues, así, posteriormente alcanzar en el dialogo el vivir bien conforme a la razón( de lo prudentemente correcto).

En fin, la universalidad de los bienes nos permite sugerir que la ética socrática existe como finalidad moral y, por cierto, dialéctica cuyo fin es alcanzar el Bien supremo, eso si, siempre en constante cuestionamiento.

viva la diferencia

En cambio, respecto a sus diferencias es necesario decir que los Sofistas ejercen sus técnicas retóricas de modo deliberado y consciente, pues consideran factible lograr, por ejemplo, el propósito final de la educación desde un afán de lucro. Sin embargo, en Sócrates se deja entrever su lucida ironía para descubrir que lo supuestamente sabido, en ocasiones, cimenta nuestra propia ignorancia.

Del mismo modo, los Sofistas fundan en la mera opinión el cúmulo de conocimientos adquiridos a través de sus propias experiencias personales (profesores itinerantes) cuya legitimidad esta en ser los maestros de cultura. En el caso de Sócrates, este, propugna la incapacidad de conocer la naturaleza de la conducta como fiel reflejo de la experiencia subjetiva humana. En los Sofistas, por cierto, conciben la inexistencia del objeto de conocimiento (algo que esta delante de mí a la espera de ser conocido), por lo mismo, son escépticos respecto al saber teórico absoluto, fijo e incondicional. Por el contrario, el objeto de conocimiento para Sócrates es tener conciencia misma de su propia ignorancia ignorante de si misma.

Podemos decir también que, para los Sofistas el conocimiento es sensación, es decir, estas sensaciones se diluyen en la percepción visual de las cosas que son en cuanto son y las que no son en cuanto no son. Sin duda, en Sócrates es si ¿acaso conocer es recordar?

Por lo que el rol de la mayéutica es, por cierto, recordar un saber olvidado; el arte orador de tipo discursivo en los sofistas permite avizorar a la filosofía como un saber practico (fines utilitarios). En tanto, que Sócrates percibe el “solo se que nada se “como la genuina instancia dialógica que permite que sus alocuciones sean definiciones provistas de una excelencia moral impregnada de universalidad( Ideas).

Sofistas y Socrates

Aludir a la ilustración griega significa mencionar la grandeza inconmensurable que tuvo el griego para cuestionar, criticar y asimilar la historia que aparecía producto de un proceso irreparable e irreversible. De momento, para reírnos de los delirios mentales del hombre como un sujeto de vivir en las circunstancias historicas, opto por expresar la huella insobornable que dejo Sócrates y sus contemporáneos Sofistas en cuanto a su capacidad de ser activos observadores de ese supuesto mundo que se les aparecía.

Existen ciertas características que le son connaturales tanto a Sócrates como a los Sofistas, esto es, en sus métodos de enseñanza respecto al ¿como educar a la juventud? Además, el forzar un cierto tipo de ciudadano que cumpla con sus deberes cívicos, políticos y militares los insta a utilizar el don de la palabra. Del mismo modo, surge el humanismo como la instancia conversiva que propone desentrañar al hombre en si mismo y respecto a los demás. Tanto los sofistas como Sócrates atribuyen al lenguaje un paulatino proceso de transformación cultural a medida que refleja, que duda cabe, un instrumento de socialización para vivir bien.

Podemos decir también que la eclosión de modelos culturales posterior a las Guerras Medicas (poder político-esplendor cultural-bonanza económica) incentiva en ellos la asimilación, interpretación del espíritu reflexivo que significo develar el lugar del hombre en el individuo ávido por conocer su estar en la realidad. Finalmente, señalan la ineludible importancia de tener mas problemas reales (ética, política y retórica) y menos imaginarios (¿de que esta hecha la materia? o ¿cual es el principio fundante para conocer la naturaleza del universo?).

lunes, 13 de abril de 2009

gracias Padrino

En esta política contingente, cuando accede al poder o a través de un magnate con apoyo de los poderosos o el pueblo al verse constreñido a la presión de los magnates optan por organizarse, y cierran filas, por uno de ellos. En consecuencia, coexisten relaciones políticas en las antípodas ideológicas de sus respectivos cuerpos históricos y en sus diferencias socioeconómicas.

De esto, emerge, un efecto de esta lucha por acceder al poder: Principado, anarquía, Libertad. Por ende, en estricto rigor, el autor vislumbra la utilidad moral de nuestros actos comos sujeto a procesos políticos. Esa es la cuestión.

Con ello, la virtud moral, se ve subordinada por la mutación de valores y la experimentación cultural en donde le toco vivir al gobernante, cuya razon de ser garantiza el punto de equilibrio respecto a lo que vislumbra para la ulterior generación y, así mismo, las necesidades volitivas primarias, básicas y de la subsistencia del pueblo.

En esto, para el Pueblo, desde el beneficio identitario del gobernante, generar el Bien de un modo gradual, paulatino e incluso paso a paso, según sea el espíritu de los tiempos y, en cambio, hacer e incurrir en el Mal de un modo claro, súbito, concreto y sin tapujos es la razon de ser de lograr su propósito vital.

En fin, la virtud política es el instrumento de poder que ejerce deliberadamente, el Príncipe, sea magnate o cualquier ciudadano que se precia como tal. Es el arte de gobernar por excelencia. Una técnica política desprovista del Bien supremo mencionado por algunos autores precedentes.

Maquiavelo sigue estando

Sin duda, cabe señalar, la virtud política esta constreñida a los avatares, históricos y prácticos del cual el gobernante debe incurrir para construir su reputación. Por lo tanto, para Maquiavelo, respecto al parecer moral que le corresponde al gobernante en sus relaciones de poder factual: astucia, fortaleza, sagacidad, prudencia.

Ante lo cual, es dable destacar y menester esgrimir el egoísmo universal acerca de la adquisición del poder por medio de la maldad que atañe al gobernante.


Mas aun, emerge, según el autor, un habito prevaleciente del gobernante “mas vale ser temido que amado”, si es que no se puede tener ambas. De este modo, esto sucede, indefectiblemente, debido a nuestra condición humana, vana, pusilánime acomodaticia, anodina y que opta por sus intereses personales no hace sino permitir el establecimiento de optar, necesariamente, en ocasiones, de no hacer el Bien.

En realidad ante el fragor de los acontecimientos no hacer el Bien induce a lograr la consecución de los objetivos trazados por el gobernante. Lo interesante radica en ser temido y no odiado. Esa es la cuestión. De esta manera, los gobernados ejercerán un respecto irrestricto y confianza a lo que hace el Príncipe. Por lo visto, la virtud política entraña, obviamente, ser zorra y león. Es, así, ya que, la zorra, por un lado, posee la habilidad innata de conocer las trampas y león, por otro lado, de aniquilar a los lobos.

No es menos cierto, que carece de significación metafísica la elaboración doctrinaria que propone Maquiavelo. Insisto, se trata de atribuir un sentido práctico, concreto y sin tapujos de lo que acontece en el devenir político de las relaciones humanas.

Para ello, ciertas virtudes (nobleza, lealtad, generosidad) si bien poseen un sentido e intencionalidad, en el espacio autónomo de la política en si y para si están desprovistas de su carácter teleológico. Por lo tanto, en ocasiones, la encarnación del egoísmo y de la astucia, en el caso, del gobernante es aplicable a las coordenadas políticas que expresa Maquiavelo.

Resulta interesante, pues, señalar que la opinión pública y la imagen política así como el concepto de Estado desde su perspectiva política moderna son conclusiones que ensalzan la actitud, decisión y convicción que debe poseer el gobernante. No se debe actuar conforme al como se debería vivir sino al como se vive. Se actúa en función de la razon de Estado que proponga y, por cierto, construya el Príncipe, lo que a la sazón, entraña encadenamientos de índole político-moral en clara relación al sistema de costumbres, creencias y tradiciones a los cuales el Príncipe debe tener la apariencia de cuidar las formas y la suficiente prudencia de cuidar sus estado de cosas existentes, es decir, su reputación, insisto para ser temido pero no odiado.

Maquiavelo

En el pensamiento político de Maquiavelo ciertamente existe una minuciosa descripción y de penetración observación acerca de la aproximación concreta que hace de la realidad, en este caso, de la realidad política. Además, esta situación de hecho, claramente, en el “Príncipe” cuya obra trata sobre el actuar del príncipe (primero en la virtud) que detenta el poder a través de múltiples formas de acabado estudio histórico y de lucida penetración analítica para entrever en la naturaleza de la condición humana, actos, conductas, comportamientos y hábitos en virtud de la cual el gobernante debe mantener, preservar y consolidar el poder.

En efecto, hay ciertos rasgos socioculturales que afectan e impregnan a Maquiavelo una cierta visión pesimista sobre la estructura moral y la ética política de sus gobernantes.

Vive en un contexto histórico por el cual la Italia renacentista esta inmersa en un permanente estado de descomposición tanto territorial como política. Esto influye en su perspectiva teórica acerca de las cuestiones políticas. Por lo que, su elucidación en lo tocante a las relaciones de poder factual se estructuran, inequívocamente, al estudio de los distintos tipos de estados así como las causas políticas de su conservación y de su decadencia, las formas de adquirir y conservar los principados; junto a los medios militares que inciden en el rol que ejerce el príncipe respecto a sus subordinados y los preceptos en los que el príncipe debe preservar, asegurar y perpetuar el poder.

Ahora bien, aflora, indudablemente, conforme a lo anteriormente aseverado, un radical cambio de mirada concerniente a la realidad política contingente.


Por ejemplo, el énfasis temático, puesto, en fundamentar la seguridad ciudadana del principado por medio de buenas leyes y buenas armas, también como acceder al poder mediante la fortuna o del valor de las armas ajenas, de una maldad de violencia extrema o de la ascensión, sea de un magnate o alguien perteneciente al vulgo.

sábado, 11 de abril de 2009

llamando a Occidente

Muchas revoluciones de matriz científico-tecnológica albergaran muchas interrogantes respecto al límite entre la vida y la muerte, o la relación existente entre ser humano e inteligencia artificial, la tensa armonía entre la soberanía de cada país y la globalización, la escasez de alimentos con la tensión geopolítica y el choque de civilizaciones, por lo mismo, estas preguntas abiertas sobre el devenir planetario de la Tierra son una voz de alerta para construir conciencia que somos mas vulnerables de lo que ignoramos ser.


Para ello, estamos en este siglo imbuido por la revolución informática cuyo curso de acción ha permitido, pues, la eclosión de nuevos espacios de aplicación científica. Por lo mismo, se vislumbra un futuro lleno de retos y de decisiones para la humanidad.

Por lo menos, nos acompaña, silenciosamente, la madre naturaleza con su sempiterna capacidad de adecuación evolutiva para congregar innumerables enigmas que dignifican el omnipresente estremecimiento de los secretos del Universo. Este Universo dispuesto a entregarse a la atosigante observación de científicos o las mas brillantes mentes para la compleja empresa intelectual de responder a la constitución interna de las cosas y, eso, se responde trabajando, arduamente, en los secretos inescrutables del Universo.

No es menester aducir profundas intenciones vivénciales para satirizar con lo que aconteció meses atrás en EEUU. Lo importante es saber que la belleza inconmensurable de patentizar un estilo asertivo, agudo y lucido de genialidad humana implica renunciar a lo mediocre, vacuo y chato de lo que expresa la confusa desorientación de las circunstancias mundanas.

Por lo menos, esto permite soportar el estremecedor desarraigo visceral de lo que se refleja en nuestra vana condición humana. Y ciertos arrebatos afectivos, donde nos embebemos de nuestro egoísmo proyectado, caminan por las calles Hay que abdicar de la patética orfandad de Occidente.

Escribiendo para vivir

Si bien hemos progresado exponencialmente en comparación con nuestros ancestros y con épocas pasadas, no es innecesario señalar que cada contexto histórico atesora una estética de la narración imbrincada con su temporalidad existente. Narración y temporalidad están ligadas. Relatamos a través de un orden temporal las palabras necesarias y suficientes que permitan, nítidamente, el curso transformador de cada ciclo histórico que pasa. Todo narrar esta provisto de un compleja red de intereses contrapuestos.

De ello, depende de la capacidad generadora del lenguaje con su activo aprecio por la demostrar recursivamente. En esto, los hablantes participan denodadamente de una dinámica narrativa que clarifique el sentido y alcance que le toca al lenguaje significativo como motor de progreso en el fenómeno que emerge en todo proceso histórico propiamente tal.

Desde la galopante temporalidad al cual pertenecen los hablantes en su afán de verosimilitud cotidiana aparece, radicalmente, un derrotero de utopías colectivas y un añadir sucedáneo de la verdad como inescrutable dogma tanto de la moral, la religión y la ciencia. Debemos asumir riesgos para desentrañar la madeja inveterada de engaños, mentiras y prejuicios que se atesoran en la comunidad lingüística de las disoluciones ideológicas.

No es menos cierto, que obviamente aceptamos, en principio, cierta armonía en lo que acontece mientras pensamos en lo que nos obsequian nuestras caóticas estructuras mentales. De algún modo, el activo observador se convierte en un coreógrafo de toda una fenomenológia revolucionaria, es decir, una adopción decidida a ser dueños de la inteligencia.

Somos dioses pequeños. Estamos en una época de rápidos cambios estructurales en lo atinente al lugar que le corresponde al hombre con la realidad que le toca estar.

Cuestionandome y devorandome

Sueño con maximizar mis miserias humanas. La precariedad ideológica de la bibliografía básica. Bebiendo en las concesiones culinarias de mutilada ficción neoliberal. Mucho bullicio generacional cuando almuerzo junto a esa mayoría silenciosa que no vota. Progresismo valorico cuando se es demasiado grave. Perfume de mujer expresan esos Viernes de neutralidad pélvica. Educa y fornica tu existencia.

Confusa desorientación y apasionante esclarecimiento cuando estoy enamorado de la realidad. Río, espero y acallo cada atardecer de Marzo junto a mi ruindad democrática.

Esculpir en el tiempo lo que se dialoga mientras degusto un imponente asado de gula extrema. Jugamos a ser dioses pequeños durante esta inefable semana cachorra. Miedo a tomar la iniciativa.

Entrañable Usach de los momentos etílicos aparece cuando despierto en este mundo de disoluciones racionales. Ilustre imbecilidad de las tribus urbanas buscando acotar sus nativas angustias identitarias. Ironizar siendo cuando la corriente del tiempo nos regala su amistad.

Frugales verdades mientras caminan esos perros Usach. Esos caninos en busca del tiempo perdido. Un minimalismo moral que estremece. Callan, comen y miran apasionadamente. Divagaciones espurias de estudiantes universitarios que se victimizan

Nosotros somos el observador. Es solo cuestión de actitud afrontar la difícil tarea de cambiar la mirada. Lo que implica aceptar, degustar y experimentar la dosis exponencial de bipedismo mágico cuando afrontamos la opción de conocer las macroformas que componen el Cosmos.

Digo, por cierto, el termino Bipedismo para ilustrar lo irrisorio que significa adularse mientras nos regocijamos por entender, fugazmente, un conocer, no obstante, cuando somos un galopante misterio de experimentación existencial y de mutilado poder intelectual. A pesar que pensar es asumir riesgos.

Monstruosidad

Lo importante, para los paladines del movimiento estudiantil posdictadura, es fetichizar, amenizar y vociferar todo movimiento estudiantil de tipo universitario. Se tiene una comportamiento reactivo, pasivo y acomodaticio acerca de cómo toda contradicción es motor de progreso. Lo único que importa a los compañeros del declamar estridente es patentizar el ideal carnavalesco de estridencias, hormonalmente, cohesionadas por un determinado slogan cuyo contenido alude al principio de maniqueísmo ensordecedor que afecta, por ejemplo, a nuestra educación publica, laica, igualitaria, de calidad y carente de matriz histórica.

Mientras existe ese comportar, tangencialmente, acorde a las condiciones objetivas y materiales en la cual todos nos vemos afectados, actualmente, la elite en su superávit de de prudencia decimonónica con sus mayordomos bien remunerados siguen construyendo una visión monopolica del Chile que queremos. Ellos, le tiene un pavor a la posibilidad cierta, de un nuevo pacto social. A mayor concentración económica mayor opción de que el anarquismo místico en las calles caminen como estructuras sedientas de protagonismo. Les cooptan y, así, se sigue legitimando ese sistema social que ellos mismos critican.

Embaucados por la fabulación llamada democratización del consumo. Una secuencia infinita de ojos en blanco y el puño absorto en sus cavilaciones enfrente del pulpito del cajón azucarero. Individuos en sus estallidos de bipedismo mal digerido.

Una alegría que llego en la medida de lo posible. Respirando la fragancia folletinesca de inefables mitos. En la Usach de las ficciones novelescas. Experiencias de un rotismo en alta mar y de fugaz adicción fáctica. Lloran por un pasado reticente a reconocerse como tal.

Caminando por el candor sempiterno de esos arboles que son cómplices de mi discreción académica. El patio de Filosofía que nos acompaña herméticamente. Somos mutaciones aleatorias cuando pensamos. Sobre todo, para mí, es un volver a nacer cuando vivo, intensamente, esos entrañables patios de Filosofía.

Definitavemente, fue de una gran ayuda haber elegido esta carrera, ya que, he ido madurando al fragor del sinsentido, aparentemente, valorico-vivencial actuado por mis afectados bípedos posdictadura. Algo he ido aprendiendo en estos años universitarios de espejismos afectivos, es que tener una dimensión biológica del entendimiento humano es esclarecer lo que somos como individualidad concreta. Y vivimos en paranoicas fuentes de condicionamiento social.

Años universitarios

Un superávit de gregarismo conductual para ganar dinero fácil. Cierta complicidad de la dictadura en envolver, estratégicamente, un creacionismo entontecedor respecto a lo que han llegado a ser los consumidores ciudadanos en esa fabula llamada Chile. Es una lastima saberlo. De esto, sin duda, emergen coloquiales socialismos al diván del empobrecido psiquiátrico del Peral. Existencia de la no tolerancia cuando el futuro habla a través de los prejuicios. Una espeluznante ignorancia dirigencial acerca de la revolución informática junto a la fenomenológia revolucionaria que, intencionalmente, aflora e interpela nuestros procesos mentales. Ignoramos lo preciado que significa el tiempo. Es lo único que tenemos, sobre todo, cuando estamos en la edad de los reflejos viajeros. Somos mediocres. Leer y escribir de corrido es una superstición muy difundida. Constantemente, somos intolerantes al trabajo académico.

Victimizacion ante todo aquello que huela disciplina mental. Seres evocadores de falacias históricas. Fluyendo la discordia de lo acontece. Todos mienten, salvo la vida en su prevalecimiento de azaroso devenir. De la cuna al cajón buscamos la misión. Al respirar esos años universitarios que conversan con la existencia misma. Es un mero pasatiempo mientras sigo envejeciendo.

Generaciones tras generaciones viven en el principio de incertidumbre. Divertimento patriarcal del capitalismo en formato Usach. Un latente divorcio del quórum electoral con esa mayoría silenciosa que son repentinos y desacralizados hijos de la democracia de una calva constitución política.


Sin embargo, siguen el juego de jugar con esa elite enfrascada en sus propios miedos generacionales, mientras, estos, se dedican a generar inmensas utilidades, los otros, incuban el germen de la estupidez con énfasis en irresolución dirigencial. Disfrutan del poder en miniatura que ejercen en sus feudos universitarios desde una óptica limítrofe en donde embaucan, engañan y destilan a la época con sus circunstancias. De manera, descarada lo hacen.

Crean un aura de seriedad escolástica en términos de darle rigor reflexivo tanto a los excéntricos Paros como a las pintorescas Tomas.

Viviendo espejismos y sus situaciones limites

Vivimos de espejismos consumidos aleatoriamente por los innumerables misterios que tributan los caminos de la vida. De cuando en cuando, siempre estamos eligiendo de alguien algo. Confrontándonos con nuestra libertad. Esto se ve, nítidamente, en la mente ingenua del universitario promedio. Necesitamos consumir realidades provistas de mundana embriaguez intencional corrompida, en definitiva, por las situaciones límites que protagonizamos continuamente. Buscamos un sentido a lo que hacemos. Nada permite decir que las situaciones límites que vivimos sean explicadas, necesariamente, por el filtro gregario del lenguaje.

Es una ficción antropológica. Utilizada por incautos y legos jóvenes en busca de pomposos relatos en sus respectivos diarios de motocicleta. Cierta lógica sutil para erigirlo como la casa de la izquierda. Una enfermedad infantil del Marxismo.

En esto, el marxismo fue un intento radical por estudiar el proceso histórico en su totalidad.

Encontrar la paz interior es mi objetivo principal en este cúmulo de raros acontecimientos que anidan en el heterodoxo templo de mi propia existencia. Las situaciones límites permiten escarbar, depurar y acariciar las dimensiones más fantásticas de mi enloquecida mente. Eso creo. Ir al otro, provocando con lo mas preciado que otorgo la naturaleza: el lenguaje; la capacidad innata de hablar y, a su vez, de pensar recursivamente. Hay tanto por hacer en cuanto a lo que se afecta al otro con cada detalle que se emite o se actúa. Devorarse en esos enjambres mistericos cuando se mira, ve y observa al otro.

Producto de los incentivos benéficos que otorga el lenguaje para dignificar ese experimento llamado vida provoca, permanentemente, estados de animo como estar seduciendo, discutiendo, satisfaciendo, ironizando, escuchando, amando, oyendo, especulando, creando o penetrando las visiones laberínticas del alma humana. Es embellecedor saberse proveedor de tanta belleza, eso si, acotada ante la inconmensurable desmadre de la codicia humana, pero que vive en este mundo, discutiblemente, creado para modificarlo conforme a nuestras bizantinas pretensiones de lucidez intelectual.

Incentivando al holocausto Pueblo

Hablan groseramente del pueblo, pues, aseveran que por solo mencionar esa palabra le atribuirán una generalización empírica de indesmetible valor histórico y, a su vez, es su portavoz oficial en términos de hacer coincidir su lenguaje significativo en contraste con el modelo de realidad imperante que aparece inequívocamente en este mundo de las perplejidades histéricas.


Por lo tanto, atesoran la noción de pueblo como su instrumento de emancipación ideológica. Ilustran su regocijo intelectual por ese fenómeno llamado pueblo y, no es menos cierto, que convierten, al mismo, en su paradigma celestial de verdades mutiladas.

De tanto en tanto, musicalizan sus siniestros deseos de utopías colectivas escuchando los ecos históricos de épocas pasadas. Esto, claro, lo ejecutan en colegios de relativo sentido Picunche, decrépitos militantes vigorizando sus juicios dispersos, Universidades estatales en busca del resentimiento perdido, empobrecidas comunas de un patrón electoral envejecido, espacios urbanos de epopeyas espurias, bárbaros estudiantes de discreta dicción y los exiliados de supuesta izquierda doctrinaria que adulan todo aquello que coincida con una pomposa cena de desagravio. Claramente pasan del intransable fanatismo a un pragmatismo enternecido por los mandatos del contumaz tiempo.

Esto es así. Un imponente clímax de voyerismo servil de los aleccionados militantes del decir para divulgar membresías universitarias. Ilimitada idiotez discursiva superpuesta a una indeseable actitud de colonialismo progresista. Utilizan el progresismo como bandera de lucha para subsanar, eso no dicen sino hacen, sus perplejidades personales en constante sollozar teleologico.

Le ayuda a envalentonar sus cínicas expresiones de integración universitaria junto a sus perennes obsesiones por acceder a la inveterada caja chica. Inocua preservación de justificación ética de los diligentes compañeros en relación al sentido de la historia. De lo épica revolucionaria, friccionada por el sentido de realidad que nos propone la naturaleza de las cosas cambiantes a la fascinación por la construcción, de nunca acabar, de mentiras sofisticadas y carismáticas.

La Usach y sus consolaciones

Marzo durante este año 2009 tras la temeraria aventura de transformar la sociedad chilena, sea como sea, tanto del inefable Pinochet y del pequeño burgués Allende resucitados por narrador Miseria Humana instigaron para que el entramado de patrimonio histórico suspendiera el juicio por unas décadas. Lo cual significa que detrás de cada persona existe intrincadas obviedades vitales. Todo relato de hechos narrados con su evidente carga de sujeción histórica invita, en este sentido, a reconocernos como santos bebedores de la conciencia misma de nuestro ocurrir vital.

Un silencio depurando mi polución contemplativa e ironizando con mis espejismos dispersados. Un apagón espiritual cuando la tormenta no acecha. Ya fue Marzo con sus consolaciones universitarias en la paz interior de mi voz interior. Tratando de reinventarme, a pesar, de la abyecta asimilación de decesos lingüísticos. La flor de los santos demonios divulgados por el esclarecedor silencio de una tarde otoñal. Harto tuvo que ver este mes junto a esas otoñales tardes en la absorción de vastas avenidas de angustia. Era una angustia de solemnes arbitrariedades cotidianas. Un cuestionamiento de lo que sido. Fuerte, profundo y descarnado. De esa manera, algo se suscitara en la inmanencia psicológica de mi estar viviendo. Abrazando cada partícula de instante pasado. Exultante por besar la realidad con mis arrebatos emocionales durante este mes y los demás que puedan amanecer.

Cambiando, de momento, de la loca idea alucinatoria acerca de esa ficción llamada mundo, existe asombro ante lo que acontece mientras envejece. Harta roteria posdictadura cuando hablan los compañeros del balbucear de corrido. Una enfermedad degenerativa se escucha por la Usach. Mengua nuestro buen gusto por brindar con la vida. Ella se fastidia cuando la galopante mediocridad del mundo universitario sube al pulpito para difundir sus demócratas excrecencias históricas. Todos apoyan esa anodina, acoquinada e inocua actitud ante la realidad. Nadie se atreve a expresarlo por temor a sugerir un Concilio Vaticano Segundo. Varios años de monsergas revolucionarias alimentaron un hábitat de eventualidades burocráticas. Ineptitud para diagnosticar el cuando se negocia con la realidad. Patética adopción de sicóticos discursos acerca de la experimentación cultural que afecto a la concepción de Pueblo.