Enamorado de la vida

Enamorado de la vida
Acontece

viernes, 27 de febrero de 2009

un pesimismo bien informado

Por lo menos, estar en una corroída estética sanguinaria del hacer político, así mismo, con sus relaciones humanas de poder factual, de perversión y de depuración artística significa confrontar, interpelar y trascender ese nativo aburrimiento del cual somos aclamados viajeros .Amanecemos, sea como fuere, en un mundo que nos ofrece una fuente inagotable de ficciones alegóricas acerca de lo que vivimos. Un caos que dentro de un laberinto llamado mundo. No sabemos quienes somos.

Vivimos en un claustro de informaciones mutiladas por el tsunami digital de la aldea global. Ante esta situación, comprender la capacidad de generar supersticiones prolijamente bien fundamentadas que respondan a las preguntas que van surgiendo conforme el paso del tiempo nos insta a tener una responsabilidad ética con lo que desempeñamos como pertenecientes a una comunidad lingüística.

Esa pesada carga de ir descubriendo un sentido a nuestra situación vital en este experimento llamado vida es un imperativo crítico crearlo mientras vamos cabalgando por la disolución racional de toda utopía colectiva que entraña fraternidad e igualdad ecuménica dentro de una sociedad civil que se precie como tal.

Estamos insertos en un charquicán de eventos automáticos, para lo cual, la aparición radical de sucesos históricos nos armoniza, nos aquieta el tenso equilibrio que existe entre el hablar discursivo desde la perspectiva teórica del hablante político y el quimera de la realidad que presenta como tal en un mundo en donde todo tiende a la fragmentación.

Una dosis de locura jamás será infrecuente en el político, puesto que, cuando vislumbra detenidamente que su proyecto de modernización discursivo se asemeja a un barco en lata mar opta por aplicar decididamente una visión pragmática del poder en correspondencia con sus arraigadas convicciones. Es la conducta que se espera en un político, salvo que uno crea que el mundo apesta y todos mienten. Si bien es cierto que todos mienten, persiste un mínimo de verdad para hacer tolerable y soportable la convivencia humana.

Cuando expreso verdad es un modo de enunciar cierta acepción de consensualismo entre los hablantes políticos y, a su vez, con la realidad que les toco jugar lúdicamente.

cuestionandome la Rota Politica

Una epifanía hecha desprendimiento visceral mientras jugamos al juego de perpetrar realidades. Eso pienso al cuestionarme, día tras día, el rol que le cabe a la política como el sempiterno arte de acceder, mantener y preservar el poder.

Para ello, necesitamos de vastas necesidades vitales para que un mayor espectáculo de la vida en sociedad, en un estado de cosas efectivo tales como las instituciones democráticas, del imperio de la ley, de las atávicas costumbres de prístinas civilizaciones del Mediterráneo, de la tradición greco-latina o de los convencionalismos sociales coaccionados por el velo de autoridad patriarcal atesorado por sus predecesores para provocar un orden supremo de fértil eficacia generacional.

Es la única manera de tener un protagonismo activo a medida que, si procuramos pensar en modelos de realidad adyacente, hacemos de la política un proceso de encantamiento con el cúmulo de enredos y escenarios que nos ofrece desdeñosamente la condición humana. Siempre que, exista, inequívocamente, la genuina adopción de mantenerse erguido y observando lo que es el caso, ante el corrosivo derrotero de acontecimientos y sucesos respecto a lo que acontece. Lo que acontece es un mar de maquinaciones, conspiraciones, negociaciones, manipulaciones y siniestras demostraciones de la insobornable miseria humana. Aun así, nosotros somos el mundo al dejar una impronta imperecedera en el otro socializante.

Desde nuestro reducido campo de acción, con lo connota nuestro propio discurrir intelectual, soliviantar , crear y perpetrar realidades, y estas, que conmocionan el quehacer político en pos de un pacto social que enfrente las problemáticas y los retos durante esta alegórica ficción denominada globalización.

Estamos aprendiendo, de cuando en cuando, a convivir en este planeta tierra del cual somos un mero pasatiempo existencial del Universo, en su necesidad expansiva de cumplir su propósito. Son 4500 millones de años de situaciones límites. No obstante, esa edad, en este aspecto, los seres humanos hemos tenido la capacidad inagotable para evolucionar hasta nuestros días. Somos consumidores de modelos culturales y asimilamos el aprendizaje significativo de lo que construimos.

De algún modo, somos seres misteriosos. En busca de un algo que satisfaga nuestros insatisfechos deseos de trascender. Lo indispensable es estar afanosamente buscando esa trascendencia en todo el universo psíquico que posee el hablante político cuando negocia con la realidad.

Sigo criticando




La congregación de delirios termocéfalos que persigue constantemente a diversos grupos de interés, cualquiera puede ser protagonista cuando alguien avise, a través de los humanos

Sigo criticando respecto a circunstancias históricas, sus claves simbólicas y la comunidad lingüística en la cual les tocó vivir a ciertos bípedos de mediana magnitud pero ilusoria vanidad. Éstos juegan su propio juego de señales confusas, sean los empresarios de utópicas narraciones fenicias, con trabajadores que dudan de su destino meritocratico, la farándula, los profesores, los estudiantes, los vagos con énfasis, las dueñas de casas adictas a la observación, los hijos de la dictadura, los nietos de la democracia, los jóvenes del descerebramiento generacional de matriz cultural cualquiera, los jóvenes ciudadanos a medida que suspiraban al asumir verdades en “off”, los políticos  y sus infinitos matices respecto al poder, personas de tercera edad provistas de recuerdos líquidos, los predicadores del sexo alternativo, los periodistas que inventan falacias alternativas, esas élites endogámicas que perpetuán rarezas versallescas, la desacralización en ciernes de aquellos jóvenes universitarios dispuestos a comprender al ciclo sin fin.

No existe una actitud de ponerse de acuerdo. Lamentablemente se ha fomentado un clima de menesterosa desconfianza entre ellos y ellas, después no habrá comentarios breves.

Alguien tiene que ceder, pero la imbecilidad conforme a la ley o el prevalecimiento inconmensurable del cambio, alguien sufrirá por estar en permanente constricción con la sociedad.

Una denominación bastante cargada de declamaciones valóricas, delirios pélvicos tras un baño de agua caliente, de alucinaciones de un anarquismo místico de 3 letras muy cercano a cualquier estación del año y ciertos desvaríos neoliberales diseminando nuevas ficciones semánticas.

Acomodarse al instrumento de poder más conveniente, más tranquilizador, más ficticio y más ampuloso. Sólo sabemos que todavía no finaliza el mes de febrero.

Pues, así, ese juego político denominado democracia se adecua a las relaciones de poder, de manipulación y de perversión de cualquier modelo cultural erigido por seres inclinados a nacer y morir abandonados.

Lo que acontece, en la plena contingencia que nos ofrece la realidad política en “off”, es para seguir respondiendo decididamente a las sinuosidades veraniegas  de un día en mi vida.


Sigo criticando para lograr comprender la película “El Rey león”. 

Criticando




El efecto de gratuidad simbólica de momentos, sucesos y actos de lúcido cinismo en off, mientras esperamos en cualquier esquina de una ciudad en ciernes, la desconfiada pero plausible vinculación entre libertad e igualdad. Empero, puede suceder que todo este sea producto de siniestras alucinaciones cooptadas por la corriente del tiempo cronológico, tras millones de dudas humanas.

Durante miles de años de civilización humana se ha investigado afanosamente el sentido y significado de la política como acceso a un espacio público de deliberaciones ciudadanas, eso dicen.

Cuando se transgreden sistemáticamente los derechos fundamentales de los individuos usando como audaz eufemismo de Estado, el precepto establecido y condicionado por la élite que apoya a su gobernante, también emana de alguna manera la maquiavélica manifestación de candor ideológico ante el ciclo sin fin de la vida.

Se puede señalar, a decir verdad, que a mayor elegancia discursiva en el contenido hegemónico del político, mayor es su siniestra y atildado intento por conspirar.

Estamos viviendo en tiempos de evidente incertidumbre ante el devenir temporal, que nos ofrece este modelo de realidad patriarcal y enigmática llamada globalización, junto al miedo visceral conducente por dicha realidad que no sonroja ante la ineptitud de un pacto social realizado por algunos bípedos.

Es el desmadre de la realidad humana en perpetuo movimiento, cuando nos hacen creer a través de los medios de masivos de comunicación, sean convencionales o alternativos, desde la democratización del consumo otra genialidad estratégica de los teóricos del neoliberalismo, dicen que somos un oasis de igualdad de oportunidades y de moderna gestión estatal en cuestiones educativas.


Criticando para vivir. 

La Política y su Lenguaje Significativo


Siempre estamos negociando con la realidad. Satisfaciendo descaradamente el pan y circo para el pueblo desde una fenomenología evolutiva, aún cuando no habría un malestar de las masas, si alguien mezcla el miedo con  la diversión.

Las personas no cambian junto a esa disposición de sufrir sin mucho glamour, buscan su mayor conveniencia a medida que logran cierta negociación. Lo bueno, de todo esto, es que las revoluciones propiamente han sido una magna obra de excentricidades humanas.

Muchas de ellas, por ejemplo, relatemos sobre algunos siglos acá en la biosfera, de una monarquía absoluta del antiguo régimen de la Francia del siglo XVIII y XIX, se transformó en una república burguesa con inclinaciones libertarias, que perduró posteriormente como una república semi-presidencial hasta nuestros días.

Son interesantes los juegos del poder en el palacio versallesco de los matices infinitos, la política no se limitó a la cultura endogámica de evaluar de manera dicotómica.

Esto implica que el lenguaje significativo, algo dice el titulo de esta canción, expresan revoluciones sin nombres propios. Lo lamento por la Francia revolucionaria.

Este asunto humano, volviendo a la minucia genuina, reflejaba cierto estado de cosas respecto a lo anterior, desde la sangre, cinismo y bipedismo derramado por diversos personajes de la Alta Nobleza y el Clero, el Estado Llano, la Burguesía y sus heroísmos anónimos desde esa Francia revolucionaria.

Durante esa revolución, ese período de fecunda expresión democrática y delirios éticos, cualquier palabra era democrática con fragancia a libertad, se observó solamente algo de difusión y legitimación de las libertades individuales y libertades políticas, después los cementerios tuvieron su lenguaje significativo.  

Se demostró el derrotero de confusiones y confabulaciones para la aplicación de una constitución política propuesta, diseñada e implementada por la asamblea constituyente durante esa épica de candor sangriento, también inventaron las fabulas políticas, derechas e izquierdas.

Buscamos, incesantemente, apoderarnos de la realidad política y cogerla para esclarecer su significado, si es que lo tiene, y necesitar del sentido común, la intuición y la ambición inconmensurable para sentirte parte de un sentido misional de trascendencia, sólo que la realidad no juega a las novelas impartidas por el azar.

Posiblemente, la política nos permita expresar cabalmente un amplio espectro de consideraciones diplomáticas, ante lo cual, hechos, situaciones que enuncian una constante evolutiva del mundo, genera un estado permanente de negociación implacable con el libre albedrío a través de la visceralidad acuciante de los humanos.

Me parece de una perspectiva digna de ser degustada, cierta genialidad inefable y pragmatismo diagnosticador para subirse al ilustre juego de las disoluciones ideológicas e historias sin respuestas lógicas.


Y algo más, cuando los paradigmas explicativos en sus respectivos sucesos históricos, para ser bípedos divertidos, se interpretan, explican y analizan a partir del superávit de política contingente que existe desmedidamente al construirse civilización en cualquier ribera mediterránea. Ojalá. 

Historia y Política, acontecen




Es interesante como cada experiencia histórica de las imponentes civilizaciones prístinas, esto es, Egipto, Babilonia, Persia, Atenas y Roma han planteado una respuesta a la posición de la vida humana en el cosmos o, dicha de otra manera, el lugar que le corresponde al hombre en el ciclo sin fin.

Indudablemente, la labor civilizadora de las estructuras socializantes y valóricas  de la política, vale decir, su quehacer histórico para perpetrar realidades convoca a sentirnos depositarios de una visión integral, racionalista, mítica y pragmática del poder. Estos adjetivos, en realidad, nos aleccionan por cuanto a perpetrar un horizonte de sentido estandarizado  a eso que llamamos política.

De la insatisfacción insaciable de la política como el propósito vital por excelencia nos angustiamos, de repente, cuando no sabemos cómo actuar ante el aparecer radical de modelos contraculturales que son el resultado de vanguardias repentinas no filtradas por el cedazo de alguna forma de gobierno, éstas deliberadamente determinando valiosas tonterías y psiquis inconclusas, tanto por el vulgo como por las clases dominantes.

La dimensión inescrutable del azar hace bastante bien su trabajo mediante la historia y política, desde el difuso escenario de petrificadas concepciones acerca de la guerra, el comercio, la esclavitud y de entronización mal digerida de la democracia en todas sus variantes semánticas.

Por lo tanto, en ocasiones, las grandes alamedas de la codicia, el egoísmo omnipresente y la autosuficiencia absolutamente han suscitado un derrotero de luces y sombras respecto a la constelación de civilizaciones de deliberada inclinación a una revolución sempiterna ¿puede ser el inicio de una historia del dinero?

De ahí, adquirimos con la política la inmanencia psicodélica de mitigar estados de caos social, es lo que hay. Independiente del régimen de gobierno que exista, uno, por cierto, debe adoptar decisiones drásticas sobre lo que se quiere en correspondencia con su país de origen, la historia tiene su propósito misional. También acontece como alguien que observa sin piedad.

Por lo mismo, cuando ignoramos ciertos sucesos de fecunda importancia histórica que permitan cambiar la mirada relativa al mundo, su mundo, entonces los actos de habla del quehacer político deben entrar en acción y ejecutar la revolución silenciosa que acomoda a muchos ciudadanos. Sean o no hijos de la Imprenta.

Toda revolución es una advertencia del carácter conservador de la misma, después agradezcamos que existan seres humanos para verificar la legitimidad de la historia y política.

Si bien todo fluye y nada permanece, en este mundo en desarrollo de las disoluciones ideológicas, es necesario también abdicar de los fanatismos teóricos que proponen los ilustres próceres de “pizarra de acrílico” y perdidos en idilios ancestrales con el lenguaje del poder.


Estoy de acuerdo de que nada es para siempre, luego lo único que permanece es el cambio. Ellas captaron el mensaje, segundos después hubo una revolución sin nombre propio. 

Acercandome a la Política




Increíblemente debemos tener un sentido audaz, duradero y temerario que nos permita narrar nuestros actos, conductas y comportamientos respecto al diario coexistir que tenemos con cierta realidad.

Le asignamos nombres, definiciones, conceptos o términos a situaciones difusas de nuestro vivir temporal, que corresponden al infinito entramado de eventos triviales, gestuales y corporales, desde donde los hablantes expresan su capacidad innata de adquirir un lenguaje.

La función primordial del lenguaje como el espejo de la realidad, que enuncia situaciones, hechos de que se compone el mundo, este mundo que delimita la incertidumbre creadora de la política. Ésta, en una actualidad en busca de una vertiginosa perspectiva hacia un futuro que no ha sido, y como no ha sido, hace de su pasmosa incredulidad una abierta interpelación al significado de la historia inmersa en algo llamado civilización.

Aludo, por cierto, a la civilización como una manera de abrir avenidas de realidad subyacente de la misma manera evoca ciertos significados o ideologías para difundir un orden. Ese orden, espero que sea con énfasis, resida en la política.

No hay, pues, evidencia concluyente de que el mundo humano como tal, el que se ha manifestado en estos últimos millones de años sea una verdad histórica sin mayores comentarios, de repente surge ella observando. Porque no es así como se advierte sobre los potenciales peligros de los juegos del lenguaje, sin tomar en cuenta la sempiterna variedad de matices en el poder, en ese sofisticado arte de construir política, si hemos vivido en el olvidado Siglo XX.

Cada país, cada civilización, cada pueblo, cada estado o cada imperio buscan encontrar de acuerdo a sus ventajas comparativas, dependiendo de las maravillas enigmáticas que le ofrece su geografía regional, su concepción antropológica y absurda de libertad.

Esta concepción de libertad esta sujeta a las circunstancias históricas de la época que les tocó vivir.

Me apasiona como las condiciones de posibilidad que otorgan los hablantes políticos a medida que hay civilización, en su lucha denodada y cínica por lograr un tolerable acto de constricción viviendo gregariamente, no esta necesariamente relacionado con el régimen de gobierno adoptado a través de las armas o las urnas.

Esto significa, para mí, esos recovecos del insobornable destino con la vana sensación  de nadar ante fuerzas enigmáticas que no dan permiso para una segunda vuelta. Eso, es una confrontación con las libertades individuales de los gobernados como tal, espero que algún ciudadano me lo diga. Su libertad esta constreñida a una secuencia ilimitada de intereses contrapuestos y demonios internos con glamour.  

Cabe señalar que existe aún una pléyade de alocuciones éticas o morales acerca de ese viaje sin rumbo que cada pueblo, cada individuo debe dar. Y no hay vuelta atrás cuando jugamos a ser dioses pequeños. Sobre todo en política, algo llego a su fin. Es lo que mágicamente tenemos que vivir.


Desperté acercándome a algo que observaba a la distancia pero tenía fe.

sábado, 14 de febrero de 2009

Un Anónimo Narrar


Durante el viaje que realicé en un bus, que alguien arrendó, divagué sobre cuál era nuestro lugar en el cosmos, sin embargo a ciertos jóvenes adultos se les ocurrió tras beber alcohol (cerveza) decir que éramos la disidencia, reconozco que estos homínidos y algunos compañeros creían que la diversidad ideológico-vivencial configuraba una actitud de revolucionarios en ciernes y de adictos al presente.

Disfruté estando con mis compañeros de cabañas de madera milenaria. Es interesante como fuimos capaces de observar, conocer y mirar, en la rutina de las actividades dirigenciales, la excéntrica singularidad y la razón de ser de sus míticas convicciones de Occidente con respecto a un país en expansión.

Ahora bien, esto es independiente si apoyo o no sus supuestos existenciales respecto a su obsesión compulsiva por ser vanguardistas revolucionarios y gerentes ejecutivos del uso del lenguaje del ciclo sin fin, a ciencia cierta, ignoraban su lugar en el cosmos.

Sin lugar a dudas, uno iba asimilando cada espacio público de deliberación ateniense desde la fugacidad de acción veraniega cuando estábamos almorzando, comiendo, cenando o bebiendo en los bares santos de la verdad al fragor de inquietos zancudos veraniegos y un siniestro optimismo etílico a cómo llegar a charlas de purificación existencial usando al fuego como acompañante tras haber terminado las dinámicas de trabajo dirigencial.

A propósito de eso, algunas compañeras eran, relativamente, elfas, en cambio, otras, suspendo el juicio debido a la escasez de tiempo para buscar otro lenguaje.

Así fue como nuestro comportamiento de moral de rebaño funcionó perfectamente en la consecución del ingerir bastante alcohol, difundir la ideología hegemónica de humor veraniego, el consumo excesivo de drogas en “off” y la puesta en marcha de placeres mundanos con tal de acallar a los anarquistas místicos de 3 letras.

A pesar de los vaivenes epidérmicos de algunos compañeros debido a las situaciones límites que nos entregó ese día viernes en la noche, hubo un clima de cordialidad y de buena onda entre todos aquellos que estuvimos en esa hermosa noche estrellada que pronunciaba su silencio, luego alguien narró.

Cualquier asunto humano, durante esta noche, que alguien decía era expuesto a un profundo análisis valórico desde la sobriedad de lo establecido por el viento, tampoco hubo propuestas concretas para dignificar el sufrimiento.


El presente es lo único que tenemos y es lo que único que hay, sólo él optó por un anónimo narrar en tiempos biológicos misteriosos, enigmáticos y desvinculados del año 2009, que recién comenzaba. 

Sumido en la Niebla Veraniega


Sin lugar a dudas, existió y existe acá en Chile, un evidente malestar contra la sociedad civil y con el modelo cultural prevaleciente que ha emergido a partir de la matriz ideológica y cultural neoliberal configurando una nueva semántica para legitimar la dimensión ciudadana-consumista de los bípedos.

Estas distraídas y apasionadas charlas, durante juergas a prueba de todo, fueron una amena introducción para vigorizar la impersonalidad de la masa ciudadana, cuando nadie observa a nadie, que participó en una comuna  situada a metros del océano, en la que todos los compañeros sabían sus respectivos nombres, durante la cena del primer día.  

Buscábamos un trabajo colaborativo entre acciones y palabras, en cuyo caso el libre albedrio actúa como un profesor normalista, siendo indescriptible la fugacidad rutinaria de nuestros deseos dirigenciales. Pero nuestros compañeros de las cabañas que delimitaban con la nuestra, debatían acerca de cómo ser gobierno tanto en sus relaciones afectivas como en sus relaciones culinarias, sólo intuían que nada supera a la realidad humana.

Aparecían esos ecos psicodélicos que expresaban los hechos acontecidos durante la pintoresca toma del año pasado (2008). Ahora, todos sentían una profunda autocrítica bajo las convicciones democráticas de una elección a través de las urnas (Estatuto Administrativo). No obstante lo cual, el rector y su séquito de lacayos relativamente bien remunerados asumieron la otra alternativa para seguir actuando como herederos del “Arte de la Guerra”.

Emocionante, interesante y acogedor. Eso fue lo que sucedió durante este veraniego fin de semana en las cabañas de Con-Con, pero siempre en todas las discusiones del trabajo dirigencial que se ejecutaron se reflejó en los módulos de cátedra junto a docentes a media terminar, que la vida académica trascendía lo expuesto por seres carentes de humor sardónico ni paradigmas de las costumbres milenarias. Algo de resfriado padecieron algunos compañeros de izquierda, después fueron empiristas militantes.

Temas interesantes pero obvios, tales como la negociación de los dirigentes universitarios en tiempos de infamia neoliberal, la torpeza emocional del líder como sujeto de procesos psicosociales y las técnicas de oratoria para embellecer el lenguaje de los compañeros ante el ciclo sin fin.

En esto, opté por ser un respetuoso de los ritos de Occidente, como un asertivo joven de miserias universitarias de fina selección y atribuir a las relaciones humanas, que fluían instante tras momento, un sentido lúdico Full HD.

Quería cambiar la mirada sobre los compañeros que participaron en este evento de baja probabilidad pero de alto impacto, nunca se logra en tan pocos días dedicados a minucias democráticas.

Uno puede mantener la opinión respecto a la estupidez humana con énfasis, ya que, así es como existen diversas instancias de fabulas fantásticas. Se vislumbró cierta estimación, de mí, por esa ciudad de la V Región.

Pero, eso sí, hay que darse el tiempo de conocer a las personas y, en verdad, permite asombrarse del universo psíquico de cada joven dispuesto a decir lo que piensa.

Inequívocamente humanizar las miserias humanas y reírse de uno mismo es un binomio de difícil admiración para aquellos ciudadanos que habitan en el país de la tonta solemnidad, sobre todo, para una niebla que jamás dejó de observarnos.


jueves, 12 de febrero de 2009

Es la Usach, estupido




Hubo una insaciable curiosidad de vivir la fugacidad del instante presente, junto a sus aventuras cotidianas como al cansancio acumulado durante la etapa académica que me tocó vivir, me convenció de ir al paraíso de insinuaciones estelares en la medida de mis posibilidades veraniegas.

Son estelares porque vislumbra algo de enigma respecto al haber vivencial del individuo, en este caso, son mis observaciones sobre personas que perpetuán el ciclo sin fin de la vida. De cualquier modo, estuvo a la altura de las circunstancias históricas, simplemente, sumido en observar y hablar relativa a la miseria humana de fina selección. Muchos eran provenientes de familias del Chile Profundo.

Era un mundo de disoluciones ideológicas y de un punzante bipedismo en ciernes a medida que la educación formal mantenía su hegemonía.

Digo esto, pues la vida universitaria tenía sus propios códigos éticos, de la misma manera, en esas cabañas compartí con otros compañeros que envejecían sin ser grandes humoristas.

Éramos 6 jóvenes en esa cabaña mesocrática. Nombres tales como Franco siendo un hijo biológico del anarquismo místico en “on” de 3 letras, el joven Cesar expresando sus valiosas tonterías de piel canela, otro como Leonardo de la escuela de Periodismo que era adicto al asambleismo digital, Eduardo de Ingeniería Civil de Eléctrica que padecía una dolorosa jaqueca cuando emergía cierto maoísmo asumido en su feudo de organismos pluricelulares y Francisco de la carrera de Publicidad, se configuró un permanente estado de hilaridad durante esos 3 días de momentos repentinos.

Debo reconocer que algunos de estos jóvenes del mirar sinuoso contra “los perros grandes” del Chile Post-Dictadura jugaban su propio juego de impresiones fuertes a su vez indiferentes a sucesos veraniegos de incertidumbre emocional. Esto, para mí, significó sacarme el ropaje de mis prejuicios y compartir distendidamente a favor de ellos, sólo para estar atento a cualquier absurdo bien intencionado.

Estos 6 jóvenes creían tener un superávit de cuidado simplemente una sujeción prolongada de vivir intensamente, cada momento que nos regalaba con beneplácito la vida, según creo, que ninguno de ellos vio la película de animación digital “Toy Story”.

Un frente de propuestas concertadas en una alianza de las condiciones objetivas de enloquecer, al parecer eso ocurrió cuando participamos en algunas ponencias y actividades modulares sobre cómo negociar con la realidad humana en perpetuo movimiento, durante esos 2 días en la vida que esa ciudad obsequió, en la alquimia del verbo existente en la ciudad de los sucesos fundadores, cierta política versallesca.

Nuestras condiciones objetivas eran mantener, consolidar y preservar el poder estético-cínico de la disidencia y transformarlo en una opción teatral de sinsentido veraniego.

Luego, dirían algunos jóvenes extraños, ser eventuales lumbreras del sinsentido veraniego para sabernos desquiciados guionistas del silencio omnipresente en cada conversación, dialogo o charla que convulsivamente disfruté. Soñar que se puede depurar el lugar que nos corresponde en el mundo y despertar fugazmente, aún decía Con –Con.


Fue necesario acudir al comentario preciso pero sugestivo de una mirada hacia el océano, a saber, ¡es la USACH, estúpido!; alguien captó que esta exclamación podía postular a la diplomacia milenaria del ciclo sin fin. 

Cierta miseria pero con énfasis




Había un permanente progreso, no sé cuál, hacia un ambiente de sugerentes excentricidades faciales y exageradas expresiones de hermandad universitaria, tanto en el viaje realizado en bus en ambas direcciones, como en la convivencia pactada en esas cabañas de progresismo biologizantes y de simbiosis pélvica entre sus protagonistas.

Sobornaban, ocasionalmente, sus reglas de trato moral y adoptaban una conducta de siniestra complicidad con el silencio, de cada uno de los presentes universitarios, después de cada hegemónica frase acerca de cómo aniquilar al adversario “ideológico”.

Había que observar cuanto podemos afectar a la realidad desde la perspectiva personal para conseguir paradigmas callejeros a medio internar. En este caso, existía un holocausto de dispersas opiniones acerca de cómo cambiar las estructuras identitarias involucradas en nuestras respectivas vivencias educativas, cuando el asado en la noche aparecía de manera temida.

De algún modo, quede con la percepción de que es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio. Lamentablemente, el estar atrincherado en una postura dogmáticamente inconducente, en esos temas que emergían a medida que la cena comenzaba a nacer para morir.

De cuando en cuando, en los módulos de aprendizaje, cabe señalar que íbamos a una escuela para dirigentes universitarios, por lo que sugería una escalofriante incapacidad de ponernos de acuerdo en situaciones que ameritaban romper fronteras y, por cierto, embellecer el disenso. Por eso mismo, decía anteriormente, que las maquinaciones políticas quedaban solamente en eso, vale decir, en ademanes de sonrisa sinuosa e impulsos de optimismo espurio pues resultaba complejo captar los artes internos de saber cómo negociar con la realidad humana en emergente movimiento.

Resultaron comprensibles estas muestras de ser protagonistas en este experimento llamado vida. Sobre todo cuando se esta en la resplandeciente savia generacional que atesoran los bípedos a cierta edad, siendo pluricelulares.

Queremos encontrar un sentido a la condición humana, con el excesivo acceso hacia ciertas esperanzas fundacionales  de lograrlo durante esta época de adolescencia tardía o adultez precoz en un contexto de ocio espiritual, es decir, la etapa de la vida universitaria nos permite fomentar esos endemoniado deseos de cambiar el mundo, a veces, se olvidan del adjetivo que lo acompaña.

Su mundo, ese mundo reticente a regalarnos, por lo menos, gotas de estremecimiento existencial en concreto, siendo ilustres escultores de los hechos narrados cuando las personas no cambian.


Habrá que observar más y con cierto énfasis. No pude decir algo extra tras la muerte del asado. 

Administradores de la Miseria Humana



Eso contemplé mientras divisaba desde la terraza de nuestra mansión de Pino Oregón aquel espectáculo de banalidades irreflexivas y de bipedismos de nunca acabar, seguía siendo acá en Con- con.

Fue, por algunos minutos, que conseguí evocar un equilibrio dinámico de las relaciones humanas, desde el púlpito de aquella terraza humedecida por las efímeras duchas de los compañeros disidentes, gregarios y poco estéticos, para ser conseguir la anhelada observación veraniega.

Nadie estaba disponible para conversar de cuestiones de política profunda Full HD. Por el contrario, varios de nuestros compañeros necesitaban, urgentemente, flotarse la frutera con cierto énfasis de manera sútil, para no ser descubiertos descaradamente, para luego, decir alguna obviedad ante los mismos compañeros presentes esperando alguna respuesta, igualmente, carente de sentido mientras nadaban hacia esas compañeras que son relativamente elfas.

De todos modos, algunos eran unos analfabetos nadadores y extraordinarios sucesores del homo sapiens.
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Ahora bien, algunas compañeras eran bonitas y de cierto rostro facial agraciado. Pero, jamás, por cierto, eran de una belleza demencial. De su cuerpo, más bien, irregular y anodino respecto a lo que ellas querían proyectar, por lo que siguieron maquillándose a base rubor y rímel.

Siempre estuvo el compañero provisto de su cámara digital y de intenciones pélvicas para invitarlas a ser a que protagonistas de danza moderna bajo la influencia del agua que observaba sin piedad. Veía y reía este enjambre de complicidades tercermundistas y libidinosas, no sé si hubo mucho glamour al respecto.

A las mencionadas, en este caso, las musas del Chile posdictadura que provenían de la carrera de obstetricia, Bernardita y la Soledad actuaron con decoro a través de la eficaz sonrisa de obviedades contractuales. Curiosamente, jamás se tomaron en serio eso de ser elfas.

Sólo intuían, sin ser tener lenguaje alguno para expresarlo, que la vida concluía más allá de Con-con, de modo que, la miseria humana podía elevarse a dimensiones colosales y grandilocuentes. Nadie aportó algo bibliográfico al debate de ideas.

De repente, decían claramente que este año 2009 era de extrema importancia para nuestra USACH producto del advenimiento de las elecciones presidenciales, del fortalecimiento del movimiento estudiantil y el derrotero de confusiones e idiotismos acerca de la misantropía permanente de las Leyes Orgánicas Constitucionales.


Alguien se atrevió a administrar cierto acontecimiento fundador, pero el lecho materno seguía diciendo ¡son administradores de la miseria humana!

miércoles, 11 de febrero de 2009

Algo de trascendencia




Había olor a eventuales maquinaciones pero quedo simplemente en eso. Por la sencilla razón, que elaborar, implementar y ejecutar maquinaciones a cierto nivel conspirativo, en el amplio espectro de realidades societales implica de una disciplina reflexiva, plan de telefonía móvil finito pero ilimitado y penetración analítica en lo concerniente a modificar la visceralidad acuciante de los “homo sapiens”

Nosotros como seres humanos tendientes a la infinita secuencia de errores, miserias y desprolijidades conforme al abanico de comportamientos que nos enseña la vida en sociedad, en consecuencia, las personas no cambian. Nacen con cierta predisposición genética a la poligamia.

Este era el caso de algunos compañeros que dialogaban, por ejemplo, al lado de la piscina temperada o en la otra piscina que estaba situada en las afueras de nuestras cabañas, estoy hablando de Con-con.

Se hablaba de un preciso ritual de iniciación cínica para estar acallando las estridencias innecesarias que divulgaban sus desteñidas toallas de closet decimonónico, nuestros jóvenes adaptaban sus juicios dispersos al lenguaje corporal que traslucía bajo el atardecer de un día de enero, no importó que hubiera dictadura o democracia, algo llegó a su fin.

Hubo algunos vientos de afinidad gestual, ante cierta inercia en esos inocuos momentos de inmunidad veraniega, logré observar con suma dignidad a mis contemporáneos.

Algunos compañeros hacían ofrendas, inequívocamente, al destino que los colocó en estas circunstancias, puesto que, consideraban que al estar participando en un hecho histórico de mucha cohesión e inacción universitaria, les hacía ver a carreras tales como ciencias, medicina, ingeniería e incluso a carreras vespertinas como seres extraños en este experimento llamado vida.

Observaban y buscaban cualquier asunto humano que los hiciera sentirse detentadores de un poder absoluto. Éste era murmurar en escasas ocasiones emergía, desde una dimensión pragmática de lo establecido por el lenguaje.


Cierto lenguaje irrumpió hasta quedarse con la trascendencia veraniega de los jóvenes ciudadanos pero finitos espectadores de este experimento llamado Vía Láctea. 

Descripciones Torrejas

Otros jóvenes ciudadanos eran anónimos espectadores respecto a generar tendencias o situaciones de alto impacto significativo, pero optaban por la desconfianza hacia los bipedismos pluricelulares de corte dirigencial, es la Universidad de Santiago que continuaba existiendo debido a razones históricas e incluso lúdicas.

Ellos tenían especial interés por buscar las condiciones de posibilidad para abocarse a concretizar consensos relativos a la contingencia nacional, aprendieron a leer hace instantes atrás. Alguien seguía envejeciendo en la experiencia conmovedora del presente ilusorio. Después hubo jóvenes adultos adictos a democracias con sus propias taras congénitas.

Sólo ignoraban que lo único permanente es el cambio, por lo que abdicaban a negociar con suma paciencia a los avatares épicos de las ideologías políticas del siglo en ciernes.


martes, 10 de febrero de 2009

Con - Con y los Bípedos



Otros jóvenes ciudadanos eran anónimos espectadores respecto a generar tendencias o situaciones de alto impacto significativo, pero optaban por la desconfianza hacia los bipedismos pluricelulares de corte dirigencial, es una comuna inexperta que cree ser ciudad pequeña, que continuaba existiendo debido a razones históricas e incluso lúdicas.

Ellos tenían especial interés por buscar las condiciones de posibilidad para abocarse a concretizar consensos relativos a la contingencia nacional, aprendieron a leer hace instantes atrás. Alguien seguía envejeciendo en la experiencia conmovedora del presente ilusorio. Después hubo jóvenes adultos adictos a democracias con sus propias taras congénitas.


Sólo ignoraban que lo único permanente es el cambio, por lo que abdicaban a negociar con suma paciencia a los avatares épicos de las ideologías políticas del siglo en ciernes.

Un Con- Con y ciertos compañeros



Fue un día bastante caluroso aquel día viernes, en las postrimerías de un mes enero, que era el punto de partida de la escuela de liderazgo dirigencial, organizada por Francisco Pacheco. Sigue vivo aún.

Hubo un intento de convertirnos en un arduo trabajo intelectual y de mundanidad del conocer los placeres mundanos, eso decían alrededor de instante de momento preciso, fue la comuna de Con-Con.

Volviendo al joven Francisco, éste es un compañero que estudia sexto año de medicina en la Usach y se dedica, entre otras cosas, a la militancia política a niveles abisales y abismales. Es su gran pasión junto a ejercer la medicina a través de la observación.

Pero, creo,  que para él, la política tiene un sentido lúdico y fabulador ante la realidad humana en perpetuo movimiento, tiende a mirar sinuosamente a sus destinatarios, de alguna manera le ayuda a Francisco hablar “de corrido”, y con ello, expone cierto cinismo a su haber vivencial.

Interesante, veraniego, progresista y sumido en sus propios demonios internos. Para un joven siempre divagando o imaginando como su generación PSU posdictadura puede lograr cabalmente la disolución de los mundos ideológicos engendrados tanto por el fin de la historia como por la revolución cibernética.

Es un apasionado cuando algo le interesa y hace un uso del lenguaje natural bastante superpuesto con sus prejuicios de Occidente, en contraste a lo que expresa ciertas hordas ciudadanas de corte pluricelular.

Conocía a la mayoría de los compañeros que asistieron, por lo menos, había algún vinculo personal con ellos. Esto se debe a que durante el año pasado en los interminables y letárgicos consejos de presidentes, cuando la toma verbalizó sus propios momentos, intervenía cínicamente sobre cuestiones que consideraba indispensables para la confrontación de ideas universitarias a través de gestos previsores.

Debía rápidamente asimilar el universo psíquico del progresismo en tanto fetiche gramatical, toda su mutación de valores y experimentación cultural para lograr ser expertos en maquinaciones dirigenciales, luego ocurrían valiosas tonterías.

Fuere lo que fuere, esta actitud de expresar lo que dice, resultaba una clara demostración de obsecuencia, idiotismo bien intencionado, bipedismo público-estatal, caudillismo valórico e ignorancia enciclopédica, al parecer era indispensable que se discutiera en esas instancias de sumisión civilizatoria.

Descaradamente se atribuyen una constelación de historias ideológicas, él, algo supo a medida que seguía existiendo Con-Con. Desde ahí, varios de esos compañeros seguían decididamente en esta loca aventura de la fe de cambiar el mundo y algo más, aunque sin el glamour ideológico de tener un plan ilimitado de dispositivo móvil

Entonces ocurre que uno saluda a algunos con cierto agrado, en cambio, a otros con la cierta condescendencia pedante del cambio de milenio. Ciertamente, existe esa percepción de estar en el lugar apropiado para construir realidades vivenciales en ciernes.

Estábamos esperando pacientemente a la hora consignada según el cronograma de actividades dirigenciales expuesta por el joven estudiante de medicina, el bus que diría su historia personal

Puede que la puntualidad sea el ladrón del tiempo pero los rotos, sencillamente, sean pudientes o inclinados al “jamón Turín”, por infinitas motivaciones posmodernas se tardaron por lo que estuvimos en el bus con una hora de retraso.


A la distancia dicha ciudad miraba con escepticismo a todos esos jóvenes adictos a ficciones ideológicas. 

lunes, 9 de febrero de 2009

El No y algo más



Los jóvenes nacidos durante los 80 también se basan, si bien no es extrapolable, hay una tendencia prevaleciente a desoír conceptos, argumentos, términos, una dimensión pragmática del poder, la realidad concreta del ocaso de las utopías colectivas, en la concienzuda penetración del tiempo como el juez inquisidor y conversaciones dispersas que den sentido al título mencionado.

Emergen vastos idiotismos de grueso calibre generacional, no sabemos debatir ante la confrontación de ideas, somos repulsivos para diagnósticar modelos culturales en ciernes, pues inmediatamente desde un lenguaje panfletario nos regocijamos ser hombre masa, exaltamos a personajes históricos para depurar nuestras frustraciones éticas, carecemos de disciplina mental para romper las fronteras de nuestro propio destino y quejarse de ser eternamente los privilegiados contra lo cual nadie puede arrogarse un no de Full HD contenido.

Por ello, me encanta ese término de los juegos del lenguaje como las condiciones de posibilidad de un espectacular advenimiento de un monosílabo, en su disposición de ánimo y de lo demás, porque las personas no cambian.

Algo logró la Oposición Democrática. Un manantial de equívocos circenses sumado a pírrica valorización de la democracia junto a sus ineluctables juegos electorales tras el resultado final, a decir verdad, significó un canto a la infelicidad acotada del cual nos perpetuamos sin mayores ataduras éticas.

Es simplemente humano equivocarse o enredarse conforme a un arsenal de mitos profusamente enseñados, desde el pulpito del resentimiento social así como de la patética codicia de las élites embriagándose, por entonces, de la cooptación del Estado como el agente financiero generoso y comprensivo. En ocasiones, nos suele suceder que creemos tener la genuina expresión de verdad absoluta acerca de lo que es para nuestro país.

Lamentablemente, inmerso en la pura contingencia de las relaciones humanas que se manifiesta en una paulatina critica al uso del significado de gobierno democrático, en su actualidad, carecemos de la necesaria experiencia y sabiduría práctica para ponernos de acuerdo respecto a lo queremos.

Interpretar un determinado acontecer histórico es una colosal trabajo con las antípodas de uno mismo, puesto que, se abdica de clarificar y esclarecer, ya que la vida personal de un monosílabo tiende a observar adictamente a esos jóvenes. Son otros los de edad inexperta.



Alguien tiene que ceder




Todo lo vivido es pura contingencia. Con ello, la política y sus prodigiosas diplomacias matizadas embeben en el mar de contrariedades planetarias. Pero alguien tiene que ceder.

Ahora bien, una palabra mágica Concertación baso su existencia política como la imagen simbólica de una supuesta autocrítica y aterrizaje forzoso a lo protagonizado en esos años de deliberado superávit de miseria humana. Luego, hizo de la beatería de los contratos suscritos con las regiones oscuras de la subjetividad humana. Muchas subjetividades juegan su partido ante el ciclo sin fin.

También proyecto un aura de superioridad moral que alterna la gobernabilidad y tradición democrática, es increíble como las sutilezas semánticas del lenguaje ordinario que expresamos, usamos y preservamos no es sino una clara demostración de que se manipulan las estridencias tanto morales como sociológicas de la palabra pueblo.

La Concertación logró exitosamente negociar con los esténtores históricos del sufrimiento humano, esto iba más allá del país de las lágrimas, acompañado de un dispositivo móvil con un Plan ilimitado.

Considero que su verdad vivida como los perennes perjudicados y anónimos heroísmos por Pinochet tenía que difuminar un exultante optimismo acerca de un futuro que estaba al lado del camino, eso sea sabrá algún día.  

Para ello, me parece razonable envejecer junto al poder y sus matices intimistas, hizo uso de todas sus relaciones de poder con la comunidad internacional, grupos de interés económicos con cargo de conciencia democrática y algo más, emergentes emprendedores del boom exportador en busca de la legitimidad perdida, la comunidad de exiliados con sus balbuceos vocacionales entroncado con espasmos ideológicos, los discursos de la ONU como nítida percepción de ser hijos de las circunstancias históricas, del pragmatismo jesuistico de algunos próceres de la Derecha y de los gestos remotos del glamour cultural tras la caída del muro de Berlín y, todo esto, comportó la urgente necesidad de lograr la ansiada y cínica democracia representativa sacando al filosofo del lenguaje Augusto Pinochet.

Si bien fue poco estético las formas que se utilizaron para dejarse seducir por los signos palaciegos del poder en “off”, no obstante significó un cambio de mirada respecto a las relaciones de perversión, manipulación y adoración que ensayaba este modelo prevaleciente de realidad. Que tiempo después vivió en ciernes para considerar nuevas revoluciones, desde informáticas hasta biológicas, con interesantes teorías del significado.


Genuinamente hubo un surgimiento de una dimensión pragmática del poder en tanto cabal expresión de asegurar un atribulado Estado de derecho y un inexperto gobierno democrático diluido por los errores no forzados, tanto de las élites endogámicas como de la sociedad civil pluricelular, cuyo énfasis ético reside en que alguien tendrá que ceder. 

sábado, 7 de febrero de 2009

Ecos Veraniegos

Son los ecos veraniegos que giran en un mismo lugar, cuando alguien anunció la caída de las grandes narrativas, que acompañan con suma adicción, de todos modos, a ese país en sus beaterías revolucionarias, sin derecho a réplica.

En la que hay coquetas intuiciones demócratas ni tanto, siendo que vivimos acá en febrero 2009, que invaden mis arrebatos viajeros cuando pienso distraídamente acerca de la miseria humana y su negociación con la intrigante aseveración de verlos felices llenos de dolor.

Vivir es sufrir en la palabra inicial de los recovecos cósmicos cuando uno de conecta momentos con las demás personas, ahora, eso sucede mientras vivimos en programas automatizados de convenciones sociales.  Pero a alguien, debe ser humano, considera que acontece el gran juego político del vivir imponiendo paradigmas.

Después del golpe todos son empiristas. Porque buscamos enfermizamente explicaciones académicas, sociológicas, termocéfalas, morales, jurídicas, políticas, progresistas, viscerales, axiológicas, bibliográficas, de exilios conceptuales y no tanto, de dogmatismos espurios, de lucro afectivo y de diligente conveniencia laica.

Por lo que, buscaré en mi pasión favorita cuyo protagonista es la política un suceso histórico de fecunda entretención y absorción interpretativa. De este modo, haré del país del No, esto es, de los efectos generacionales tras el término del plebiscito una belleza nueva.

Difícil tarea poder profundizar y penetrar lucidamente tanto los desvaríos humanos mientras vivimos en una secuencia de eventos automáticos, dicho de otro modo, en un nativo aburrimiento como el corrosivo poder letárgico de preservar el poder a cualquier precio. A éste le interesan los matices.

No sé si es por mero ocio espiritual o una desquiciada necesidad de expresar lo que ofrece mi voz interior, para vitalizar mis ansias de dudar respecto de la supuesta maravilla tras la victoria del errante monosílabo, invento narraciones históricas y también sus supuestos fundacionales sobre la diplomacia del equilibrio del poder, alguien huele a calle y a pizarra de acrílico.

Por supuesto, que estoy hablando de las implicancias que generó ese suceso político denominado “plebiscito vinculante”  del año 1988 y su sofocante como lactante juego democrático. Dicho juego estaba sujeto a un sistema de reglas compartidas por los hablantes ideológicos. 

Era una pléyade de disoluciones ideológicas así como de rimbombantes entelequias ciudadanas, nunca pude comprender el glosario de la palabra pueblo.

Pues bien, respecto a lo señalado anteriormente, había un temor reverencial al autoritarismo patriarcal aplicado, durante la extravagante y sobreestimada dictadura militar y constitucional.

Lo cómico residía en que muchos de los próceres durante el estrépito generacional del avanzar sin transar habían optado por renovarse y, a su vez, entendieron al fragor de sus propias experiencias personales que nada es para siempre, luego todos aducían tener la “razón”.  


Solo significa que estar negociando necesariamente con la realidad aporta una interesante entrevista con la épica revolucionaria del hablante ciudadano anónimo, no comparte que ciertos ecos veraniegos sean patrimonio ideólogo de alguien.