martes, 29 de diciembre de 2009

Los hijos de los 80




Claudia es la mayor, aplicada estudiante de medicina en segundo año de la Universidad de Chile. Ingreso producto de su disciplina académica y sus ganas de permear las castas sacerdotales por excelencia, la educación chilena. Inagotable capacidad de hacer muchas cosas simultáneamente Una mujer de atractivo exótico y de mirar sensual. Cierta voluptuosidad en sus siluetas caminantes.

Digna de ser seducida por el túnel del tiempo. Dada a discutir las miserias culturales entregadas por el tiempo histórico encarnado por el padre malévolo. Algo de irascibilidad cuando la mediocridad proliferaba en su hogar. Forma una excelente dupla de correspondencia domestica y de trabajo colaborativo con su Mama. Enamorada de su quehacer mundano. A sus escasos 18 años pierde, según canal 13 y las imágenes de la 1 primera temporada, la virginidad.

Apasionada por la vida familiar. Tiene convicciones claras acerca de la realidad humana que le toco vivir. Es opositora a la dictadura militar, tiende a conciliar posiciones de izquierda pero una izquierda orgánica dentro de los cánones de confrontación discursiva. En esta situación, sería una genuina progresista en cuestiones ideológicas. Tangencialmente, asume posiciones revolucionarias expreses, sin embargo analiza los costos de negociación diplomática entre los recreos universitarios y coloquios bohemios, y se regocija ante la evidencia fraudulenta de los snobismos ideológicos.

En cambio, Martin es un joven dado al sentido pragmático de las relaciones humanas y hacer un uso adecuado del sentido práctico del vivir en familia. Apela a que siempre se debe negociar con la realidad. Filosofaba desde el bajo mundo de jardines hogareños de sus preciadas instancias de fumador empedernido.

Una vocación a toda prueba en lo que cabe a la aviación. Quería ser piloto de guerra. Un escéptico de las utopías colectivas pero, eso no significa, que invoque a los carismas contraculturales de la dictadura militar. No es un pinochetista ni momio sino que un liberal de algo que 20 más tarde sería considerado de votante cautivo con ideas alejadas de la escolástica dictatorial.

Tambien destaca su hermético declarado cuando advertía tensión en la familia. Un taciturno personaje que optaba por el carácter espartano de decir lo justo, preciso y adecuado. Ilustre jugador de Pool de los bares ochenteros. Algo de torpeza emocional pero muy dadivoso para con su familia. En cuestiones académicas era la fiel expresión del Chile profundo, no muy exigente, conformista, poca autocritica y temeroso de un futuro desorientado.

Exequiel era el agente entropico en esa familia de exiguas ambiciones pero con un fuerte deseo de trascender lo cotidiano. Un niño de 8 años que, junto a Pablo, formaban una dupla en donde lo lúdico, ingenioso, pintoresco y bizarro se hermanan como un solo momento, tener más problemas reales y menos imaginarios.

Proclive a decir lo que pensaba. Un activo observador de la miseria humana “en off”. Un especial cariño a su mama, ya que para todas partes andaban junto. Escribían sus vidas personales al fragor de sus vivencias individuales cuyo director de orquesta era el Chile profundo.

Esta familia imponía un reto a cada capítulo emitido. Una historia narrada con las típicas complejidades, en esos tiempos, del país que tuvo que confrontar crisis económicas, paros masivos, malestar generalizado de la población, sistemáticos atentados a los derechos humanos, campañas del terror mediático, inexperiencia estratégica de los grupos armados, letárgicos espacios de conversación televisiva, boyantes fracasos deportivos, el nacimiento de movimientos universitarios convertidos en futuros progresistas valoricos, democratización del consumo, surgimiento de las casas comerciales, un pavor a los disensos ideológicos y una sexualidad desatada partir del cinismo pélvico con sus arrebatos de represión erotizante.

Los 80 y los Herrera nos recuerdan que los tiempos ideológicos o los discursos sobre un pulpito “azucarero” no agotan al ser humano. Lo evitan, pues, eluden ir al individuo concreto. Este alienado al consumir, ahitó, de un tropel de ideologías sesgadas asi como de resentimientos catalizados a traves del poder central.

Toda interpretación que se haga sobre esta cuestión histórica es, ya, un falseamiento de la misma. Lo corroe un sesgo teorético. Se empieza hablar de la pétrea condición del ser humano cuando ha dejado de ser, en esas circunstancias, un sujeto inmerso en la complejidad revolucionaria de un “golpe de Estado”. En cambio, los Herrera han cambiado de mirada. Nadie se dio cuenta de aquello.

Termino de una Temporada


Tentativas de abjuración lingüística, al mismo tiempo, muestras de sublime autocritica ante el tumulto de mayorías relativas que ni siquiera “en off” seducen a las minorías disposicionales del tiempo vivido.

Los Herrera junto a los 80 buscaron una válvula de escape a las vastas extensiones de poder estatal omnipresente en la vida diaria de todos los chilenos.

Un dialogo sobre una onerosa adolescencia en la cual el malestar de las masas se manifestara mediante engendros de gradualismo y pragmatismo, disensos y consensos, resentimiento praxico y obsecuencia atildada del movimiento estudiantil universitario y un remanente de optimismo de nunca acabar en los enmarañados caminos de la libertad coaccionada por la palabra Pueblo. Nuestro golpe, pues convertido en un problema narrativo.

Los Herrera son una familia de mucho sacrifico, esfuerzo y de trabajo. Vivian al borde de la tradición greco-picunche.

Estos, personajes aleccionan sobre las vicisitudes económicas, miserias culturales, ironías domesticas, una crítica narrativa a la dictadura, la inocencia patente de los niños, una ética ciudadana orientada al futuro, espejismos viajeros acerca del juego del poder y un ropaje de inmaculada magia volitiva en cada capítulo en que se ponía en cuestión los extenuados rituales de Occidente.

Son opositores al régimen de Pinochet pero no activos adversarios, pues, la realidad suele azotarnos constantemente.

Vivian en una casa de ínfimo espacio para propósitos bohemios. Los Papas, Juan y Ana era un matrimonio basado en sutiles mentiras pero en consensuadas verdades sobre cómo llevar a cabo la empresa humana de construir una familia.

Esos dilemas éticos que nunca dejaran de tener razón, ficciones antropológicas necesarias para elaborar sofisticadas estructuras de dominación social.

Sus hijos, Claudia, Martín y Exequiel, aspiraban a rememorar esos ideales de socialización eterna, o sea, mientras estuvieran al lado de sus padres. Cada uno de ellos cumple con un rol específico en el engranaje familiar de los Herrera.

Una familia cuya ilustración del Chile anónimo, silencioso y destinatario de realidades prototípicas significo un proceso de resocialización con el poder, la moral, la religión y el dinero.

Un milagro para Jaime





Esta historia narrada mediante el transcurrir silencioso de los potenciales momentos orientados al futuro, significo, viajar a los espacios mentales en las eventualidades espacio-temporales circundante con el mundo navideño pierde todo sentido de realidad atávica.

Mientras veía la película captaba la bella voz de los paisajes internos que se dibujaban en cada conversación " en off" de los Despertares y, con ello, precisaba de nuevos contenidos narrativos para orientar, considerar y pensar sobre algo.

Un pistolazo a la razón humana en sus histerias generacionales. Más allá de los sueños de la razon medica. Pude comprobar que todo lo vivido era una advertencia acerca de la sinuosa capacidad de construir momentos.

Si, con al menesterosa ayuda de la vida misma s e puede avanzar vertiginosamente ene sus decisiones difíciles de constreñir pero fáciles de aleccionar ignorando su propósito desmodernizador, viviendo.

Despertares acudió, exactamente. Cuando, yo, intuía ciertas tramas que narrarán la terrible significación reflexiva al encontrarse con la propia miseria humana entrelazada con el apocalipsis ético de una noche de verano, hace poco se cumplía ese vaticinio patriarcal.


Duro unas 2 horas esta historia médica basada en un hecho real. Puse en cuestión toda realidad precedida como tal. No lo sabía explicar pero intuía algo digno de ser sufrido. Cierta quietud espiritual anunciaba, ese lugar, el living-comedor poco dado a las expresiones hormonales, no obstante su evidente misión de salir adelante.

Pensé, observe y calle. Eso hice y contemple el espectáculo de redenciones inesperadas a medida que moría ese segundo que antecedía al anterior minuto tratado como un extranjero dispuesto a pronunciar su silencio.

Nada sabía, ese dia, para ilustrar el avasallador avance de la mente humana al drama de saber pensar. Ya no hay razones ni certezas sino algo de autorrealización. Fue, definitivamente, un regalo paar Jaime. Destrozando la hegemonica mediocridad de Occidente, al mismo tiempo, de mis miedos generados por el olvido del pasado. Gracias Despertares, gracias Diciembre por hacer de esta pelicula un poner en cuestion a la Navidad.

Despertares

Estuve decidido a considerar mis propios deseos. Era el dia despues de aquel aleatorio fenómeno navideño, mundanas conspiraciones tercermundistas, un sábado dado a complejizarse en un 26 de Diciembre. Había anochecido. Estando presente, ahí, en el comedor de mi casa, oía casualmente los ecos valoricos de mis papas sobre sus propias sujeciones familiares bajo el influjo encantador de un vaso con " cola de mono" junto a algunos capitales panes terrenales.

De repente, tras esa odisea, por los espacios de rarezas consuetudinarias, observe que se iniciaba una película, emitida por uno de los canales de televisión por cable, Despertares.

Desde ese momento, asumí la labor cómplice de completar el círculo virtuoso de las heterodoxas horas ofrecidas por la película misma. Estaba asfixiado por los confusos recuerdos sobre una vida cuyo viaje sin retorno era una clara demostración de carácter del dialogo viviente que tenía el advenedizo Universo dado por los silencios infinitos del destino humano con la procesión temporal de cada momento que absorbía mi quehacer cotidiano. Asi fue, jamás pude prescindir de esas redenciones con olor a vida.

Miraba la realización de esta película como un cable a tierra a esos patéticos miedos de soledad virtual. Ademas, ayudada a considerar todo aquello que enfrascaba al ser humano en nimiedades personales con sus propias pretensiones de totalización psicológica.

Esta historia trata de las fantasías utópicas de un reservado neuropsiquiatra (Dr. Sayer, Robín Williams), un hombre que asume riesgos con sus pacientes, con sus enfermedades crónicas, desde la situación patológica padecida por la encefalitis, entonces experimenta con ellos, los considera como una fuente de aprendizaje significativo.

Situada la película en el verano de 1969, en el Barrio de Bronx de Nueva York, este doctor tendrá que jugar con su pasmosa genialidad diagnosticadora, a saber, con las extrañas, raras, misteriosas y embelesadas relaciones humanas concebidas por esta constelación de enfermedades degenerativas encarnados en una metamorfosis de significaciones irreflexivas. Un patente absurdo esperanzador de intentar comprender al paciente.

Es por los derroteros inquisidores del abismo " lenguaje humano", por un lado, a través del convencimiento misional tanto de las enfermeras como de las profesionales de la salud, pero, por otro lado, acudir a la intuición súbita del psiquismo ante cualquier atisbo de romper con el pretérito destino de ser insustanciales fantasmas.

Tambien cabe señalar la experiencia límite que tuvo dicho doctor con uno de sus pacientes, Leonard Lower (Robert de Niro). Este adulto de 41 años estuvo durante 25 años bajo el infierno viral de una misteriosa y letal enfermedad. Sin embargo, el elegido para poner prueba con aquella droga experimental fue el mismo paciente.

Esté, le enseño al doctor que disfrutara de las cosas sencillas de la vida, que asumiera un mayor riesgo en el tarto con las personas, que despertara del letárgico sueño de sus miedos gregarios y que aprendiera, a través de él, de su ignota enfermedad.

domingo, 27 de diciembre de 2009

Regalos






El alma humana no sabe de razones
solo de situaciones limites
en su caotico manatial de confusiones
un misil a las confesiones de un corazon ardiente.

Un dia con Camila
anuncia una entrevista con la existencia
viviendonos locamente
en la epifania de ser dignos en nuestro sufrimiento.

Apocalipsis etico
cuando planteamos el problema
falseamiento de la realidad misma
¿solo nos queda rezar?

Intuicion subita de la existencia
vil degradacion tercermundista
buscandome en el juego verdadero
estallando hacia el holocausto del tiempo.

Ciertas elecciones de la vidas
osadias preteritas al señalar
enamorando al univoco tiempo
su evidencia concluyente al sollozar.

Hijos de la ira
esos gregarios demonios
cuyas fluctuaciones eticas oprimen
la naturaleza salvaje del otro.

Todo esta permitido
ya no se nace ni se muere
Camila lo intuye
exultante sencillez, viviendo.




jueves, 24 de diciembre de 2009

Previa navideña

" Si podemos formularnos la pregunta: ¿ soy o no soy responsable de mis actos?, significa que si lo somos. "

F. Dostoievski



Celebraciones advenedizas del Chile profundo
raras sujeciones morales
ese niño de permanente silencio despreciativo
el mundo que apesta cuando la gente compra.

Navidad y su infinito lenguaje
larga espera del planeta Tierra
evidente tensión cósmica
entre el aquí y el mas allá.

Miserable sensación de realidad
al dialogar con el otro
el problema de los problemas
una nueva historia de la moral.

Disensos y consensos
conciernen a la rareza del mundo
diciembre escucha, mira y observa
su diagnostico no garantizado.

Milagros inesperados en cada esquina
de feria navideña clamando
por la absorción decidida del Tiempo
poniendo en cuestión algo personal.

Indomable alcance del vivir
dialogo vivido en off
navidades estremecidaddes
un holismo irreflexivo.

Amante mensaje pontificado
una pasión ruin, ciega y bruta
ese diluvio moralizador
el Cristo, intuyendo.

lunes, 21 de diciembre de 2009

Nietzsche enseñando

Una feroz crítica al estado geográfico del mundo moral humano, en infinitas concatenaciones de miedos, resentimientos, cultos y una actitud antivitalista ascendido a la categoría de “ moral de primer orden” por la psicología del cristianismo que discurre a las apoteósicas manifestaciones de embelesamiento ético por la realidad de los otros mundos, los transmundos.

Por eso, el hombre inmerso en la constante antropológica de la época moderna, está afectado por el torrente de preceptos, normas y leyes dadas por el mundo exterior. Este mundo exterior controlado por el paradigma celestial de la razón instrumental, el idealismo, las ciencias objetivantes, y la tradición metafísica de occidente (Kant, Fiche, filosofía greco-latina y medievales). Es un no dejar ser al ser humano en sus impulsos, instintos, deseos que le permitan trascender la etapa por superar de la moral de las costumbres ritualistas.

Quien a sí mismo se desprecia continúa apreciándose, sin embargo, a sí mismo en cuanto despreciador.

Cuestionarse sin piedad, sin bondad, sin la pedante condescendencia de las sociedades modernas cuando tienen que complejizar, dilucidar y problematizar el estado en cuestión de la pusilánime moralidad vigente. Nada personal pero fértil país de las maravillas vitalistas, trayendo la vida a los difuntos vivientes. Nace la historia del progreso humano que se encontrara en el germen de la gran ciudad del razonar antimetafisico.

Ciertamente, la postura afirmativa a la premisa propuesta es una clara expresión de infatigable razón al proyecto vital que menta Nietzsche, fundar una nueva moral desde la dimensión histórico-genealógica, para, asi, traspasar la genuina razón de vivir, del decir profundo, al sinuoso campo de los decesos racionalistas, la naturaleza humana. Es un constantemente deseo de ser.

Toda propuesta ética está condicionada por el ocurrir vital del destinador, aun cuando sea asi, se debe asumir el riesgo para instaurar en los juegos de la ética, los otros juegos, los juegos con el tiempo. La moral jamás se ha podido hacer real en la histórica experiencia humana. No ha esta puesto, ente todo, la veracidad como criterio de superación a sí misma

Que será de la vida humana cuando el paso inexorable de la moral de rebaño se convierta en el concluyente y único destino de la trascendencia ética en las relaciones intersubjetivas dadas en un mundo humano que aparece, caóticamente.

Algo tiene que ceder, y es problemática la moral desde esta perspectiva apologética-declamatoria espetada por los ilusos conscientes de la razón petrificada por el peso metafísico de los transmundos.

Nietzsche y su pasion




" ¿ quien mejor para dominar a los hombres que el que domina su conciencia y les da el pan? "


F.Dostoeivski



Es un trato del hombre con la especificidad del acto humano. Penetrar los laberintos teoréticos propuestos tanto por la metafísica de inspiración cristiano-occidental y por la difusión de la modernidad como la praxis de liberación para la revolución burguesa.

Hablar de ética es hablar de una ficción antropológica en constante modificación intramundana. En esta situación de inconclusion humana, aparece el genio pensante de Nietzsche para endilgar una crítica rigurosa, punzante, metafórica y criptica sobre las bases mismas de la civilización de occidente cuya inspiración judeo-cristiana permite al autor dirigir su diatriba, entre otras, cosas, a la modernidad.

Más que soluciones a las problemáticas éticas que embargan al tema que nos corresponde elucidar, no existen respuestas pertinentes, pues, al hacerla, ya, estamos, petrificando una determinada visión de mundo. Entonces, nos queda la pertinencia de dichas preguntas, asi, a lo mas, podremos develar el carácter alucinatorio del comportamiento humano. Por lo demás, una propuesta ética apela un discurrir intelectual preciso, determinado y concreto. Asi, toda interpretación de la realidad ética humana es un falseamiento de la misma.


Es un imperativo ético desentrañar, develar y permear las bases mismas de la moral de occidente con sus arrebatos de melosa ubicuidad gregaria. Una moral del resentimiento inmune a las propias consideraciones del devenir temporal de los seres humanos en cuanto al eterno deseo insatisfecho de la modernidad para caracterizar la condición humana en su lenguaje vernáculo, la ética.

En verdad, la moral es el problema de los problemas, en vistas a, la predecible aversión al cambio vertiginoso de los tiempos históricos, los cuales, alternan, con los tiempos de vividos por los seres humanos en su espacios de referencia consensual.

Ese desmadre de gregarismo tribal convierte al hombre moderno en el prologo de sus endemoniados paisajes de anochecer dialógico. El ocaso del logos viviente para entronizar supuestos históricos con una nueva historia de la moral.

Es la intrincada problemática de la moral humana ascendiendo a los cielos estrellados de sus fuentes dispensadoras de sentido, adormecidas, aletargadas y anestesiadas por los agentes formativos, dando dádivas de clamor apologético, el cristianismo y sus discípulos históricos, erigidos en los tutores éticos de los rituales olvidados de Occidente.

Aquello de lo cual, a Nietzsche le parece oprobioso, vejatorio, deleznable y de un sinsentido de influyente preservación dialéctica. Algo ocurrió que termino, inexorablemente.

Nietzche y su obsesion por la moral

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Para Nietzsche, la rebelión de los esclavos en la moral giran en un mismo lugar en donde el hombre moderno está asumido como tal, en su sistema de creencias, ideas y vivencias concretas, una ética de la responsabilidad y de la contemporaneidad, tributaria de la proximidad de fines dadas por las éticas antropológicas de inspiración deontológicas, teleológicas y utilitaristas, asi, el hombre en su haber moralizador transgrede su más sublime característica: construir una historia de la moral basado en valoraciones posnihilistas.

Aparece Nietzsche, el filósofo, en sus crispaciones poéticas y el pintor de miserias modernas. Evocando las indefiniciones decadentes de Occidente con sus arrebatos de saber metafísico envuelto en el velo perpetrador del Dios de los siempre audaces.

Nos entrega, Nietzsche, un nuevo método de investigación histórica y una nueva representación sustantiva de la moral, el método de la genealogía. Este es un instrumento para potenciar una ética.

La humanidad al estar enamorada durante siglos de una determinada moralidad suscita, en tal caso, valores morales concebidos desde la moral platónico-cristiana como realidades objetivas, subsistentes, con existencia independiente de los individuos, como algo incuestionable. Emerge, en este sentido, la genealogía como la desfundamentacion radical de la sociedad moderna.

Asi, es la única manera de entender el sentido de la vida. Un sí a la vida humana llevándola a una existencia pre-moral, todo esto, se ve claramente encarnado en una exigencia: necesitamos una crítica de los valores morales, hay que poner alguna vez en entredicho el valor mismo de esos valores.

Entender la empresa humana es entender la enigmática polifuncionalidad del ser humano en la concreta individualidad cuando vive azarosamente sus instancias de participación existencial. Cambiar la historia de la moral es perpetrar, por cierto, la desfundamentacion del cuerpo valorico concomitante con la sociedad moderna.

sábado, 19 de diciembre de 2009

Nietzsche y la moral

Para proponer una propuesta ética, a partir de la postura asumida implica tener la conciencia de sí acerca del entorno significante, la fuente inagotable de la humanidad para adherirse a una determinada moralidad y la confrontación directa con el hombre moderno en sus instancias de deliberación interna con los modelos culturales que engarzan con los tiempos históricos que le toca vivir, y, esto, desde el pensar intelectual de Nietzsche no son sino reflejos concordantes con la misión de responder a las interrogantes por un sí a la vida, sin lógica, sin razón y amarla por encima de todo.

Asumo la postura de que sí es un inconmensurable problema esta afirmación expresada por Nietzsche en la genealogía de la moral, por consiguiente, tal como está presentado el tema, el autor, nos interpela a radicalizar nuestras bases conceptuales para ramificar a traves de la senda del método genealógico preservar, consolidar y mantener el carácter de legislador de sus propios valores morales, vale decir, una ética para la vida vital que antepone los instintos primarios, nobles de espíritu por sobre los valores morales nacidos de la matriz patriarcal del cristianismo y judaísmo, en base a, criterios de marcada raigambre integrista.

En realidad, se puede acceder a un camino distinto, diferente e instigador de los valores vigentes, pues, la transvaloración de todos los valores apunta a desafiliar la moral de rebaño, es decir, al vulgo, de las tentativas revolucionarias por infundir al clamor ético vigente, en la época moderna, una rémora de significación antivitalista.

Todo aquello que surge como religioso desde la pedantería teorética de la metafísica tradicional junto a sus divagaciones atemporales sobre los otros mundos, los transmundos, una metafísica hostil a los sentidos embarga, a la misma, de un chamanismo bien remunerado por los tiempos históricos. Insisto, en que algo llego a su fin y no hay caso.

Ese algo es la visión hegemónica tanto de la metafísica como de la filosofía occidental para perpetrar realidades provistas de encadenamientos mentales, al mismo tiempo, erigirse como una fuente de poder político infalible ante las circunstancias históricas sobre la cual a los seres humanos les corresponde existir. Una reorientación de la moral como la mejor historia jamás contada.

Eso espera, Nietzsche, lograr teniendo en cuenta la superposición de misceláneas realidades humanas, pues no agota al ser humano lo inteligible, lo racional o lo principialista.

Nietzsche y la moral juegan a ser esa cancion digna de ser vivida, tomada y brindada por ese misterioso suceso llamado libre albedrio.

algo queda de lo anterior

Nietzsche critica de la moral tradicional su dogmatismo moral(los valores morales no tienen una existencia objetiva y universalidad de los valores) y su carácter antivital (leyes que van en contra de las tendencias primordiales de la vida).

El ataque a la actual podredumbre del hombre actual cuyo reflejo de realidad es una moral como pena capital de la vida significo, para Nietzsche, una profunda critica a los cimientos mismos de la cultura greco-cristiana.

Un darse cuenta de las paradojas y antinomias del vivir gregario, o sea, un gradual proceso de sometimiento a la moral del resentimiento (Sócrates, Platón, Cristianismo y Judaísmo), del odio a sí mismo, el miedo, una autentica venganza espiritual.

Los sacerdotes son, como es sabido, los enemigos más malvados-¿Por qué?- son los más impotentes? A causa de esta impotencia el odio crece en ellos hasta convertirse en algo monstruoso y siniestro, en lo más espiritual y venenoso.

Los máximos odiadores de la historia universal, también los odiadores más ricos de espíritu, han sido siempre sacerdotes. Un pueblo embelesado por los vagabundeos escolasticos de prolijas teorias que orientan hacia una teleologica de la vida humana. Erigirse como los unicos tutores de un saber decidir en los asuntos eticos de la condicion humana.




la moral


" no hay nada mas seductor y problematico, para el ser humano, que el libre albedrio "



F. Dostoievski



Un poco aleccionamiento histórico y filológico, y además una innata capacidad selectiva en lo que respecta a las cuestiones psicológicas en general, transformaron pronto mi problema en este otro: ¿en qué condiciones se invento el hombre esos juicios de valor que son las palabras bueno y malvado? ¿Y qué valor tienen ellos mismos? ¿Han frenado o estimulado hasta ahora el desarrollo humano?¿Son un signo de indigencia, de empobrecimiento, de degeneración de la vida? ¿O, por el contrario, en ellos se manifiestan la plenitud, la fuerza, la voluntad de la vida, su valor, su confianza, su futuro?

A esto apunta, hacer de las consideraciones expuestas tanto a un nivel histórico como a un nivel filosófico, en este tema sobre la problemática de la moral de convertirse en un agente benigno de formación de la existencia humana un espacio de representación reflexiva cuya confluencia primigenia sea poseer un aleccionador espíritu histórico, una genealogía enfocada en ir a la génesis misma de los valores y saber dilucidar la metamorfosis conceptual de las palabras a traves de la filología, pues, asi, es la única manera de captar el sentido y alcance de la crítica rigurosa de poner en cuestión la supuesta validez original de la ética, en este caso, la propuesta por la cultura greco-cristiana e interpretada por los paladines de la modernidad pensante (Kant, Descartes, los medievales)

Algo llego a su fin y no hay caso. Toda comunidad humana involucra un haz de situaciones dadas y de momentos inesperados, motivo por el cual, la moral humana, el énfasis es mío, amerita una recapitulación del Todo etico-historico, desde el tribunal de la inquisición humana, expuesto por innumerables generaciones de pensadores de la más variada especie filosófica.

Insinuaciones concretas que derivan al uso factico de la moral más difundida, la moral de rebaño.

Todo tratamiento exhaustivo al rol que le cabe a la moral como motor de galopante deshumanización, haciéndose camino hegemónico a traves de la imposición, ruindad y vileza ,de unos cuantos conceptos alternados con el tema del miedo a permanecer en el sinsentido de Occidente, apunta, en mi caso, a poner en cuestión el entramado de moralidad subyacente en los vastos continentes de una concepción teleológica, castigadora e impersonal obsequiados por las estructuras patriarcales de la civilización de Occidente.

La moral es una ficcion antroplogica vivida por vastos campos de concentracion humanos y silenciosos movimientos historicos en permanente perplejidad reflexiva.

Al origen mismo de una etica

Pensar es un riesgo, más aun, cuando se trata de la moral. De evidente complejidad pero de intrincadas respuestas tajantes. Nos queda apelar a la referencia temática propuesta por nuestro autor, Nietzsche, con ello, hacemos un recorrido en relieve de la historia de la moral, como un recurso necesario y suficiente para esclarecer las abstrusas oscuridades de la condición humana mediatizada, petrificada y pasiva ante la implementación del patrimonio histórico de la humanidad, sobre todo, la humanidad atribuida a la civilización de occidente entroncada con la cultura greco-latina para derivar al cristianismo como el eterno paisaje ético de evidente prolijidad teleológica.

Imagínate abandonarse al nihilismo burdo de renunciar a todo tentativa de revolución humana, cuestionar y rehacer la reinstaurar una moral en consonancia con nuevos valores de una época pre-moral, y victimarse por los salvajismos culturales de los modelos de realidades prevalecientes creados por el hombre. Eso no ha lugar en el ocurrir vital de Nietzsche.

Abandonar siglos de patrimonio histórico-cultural en sus ínfulas de aseveración silenciosa no es sino un acto subversivo que agrega, a la acción misma, decoro, dignidad y decencia valorica. Es una revolución silenciosa en los raros espíritus en busca del tiempo perdido.

Ademas, la corriente del tiempo hace muy su trabajo, incluso aparece como cooptando por determinadas estructuras de poder hegemónico y control social. El mundo humano de los encadenamientos mentales.

Esos encadenamientos mentales hastiados de concienzudas imposiciones desde los fondos abisales de la religión constreñida a una mero remedo de autentica humanidad dada en los sacrosantos lugares del cinismo humano (guerras, cruzadas, inquisiciones, holocaustos)

Estamos ante un momento histórico, lo de histórico menta al rol de vanguardia atávica dispuesto al hombre como un ser dado a la contradicción de intereses teoréticos pero infinitamente desafectado de su decesos valoricos.

Tambien un predicador de transmundos dulcificados con la incontinente savia del sudor religioso. La complejidad de mirarse desde afuera sin piedad, sin bondad, sin jamás dejarse engañar, mas aun, tratandose de una critica rigurosa al origen mismo de una moral petrificada. Hacerlo supone viajar a boyantes estancias de clamor cotidiano.

Esta situación de hecho reconoce la infatigable hipocresía de adoptar una ética de fundamentación universal a partir de las intrigas soliviantadas en una comunidad de interlocutores históricos.

Se debe morir en el intento de asumir una etica desde dentro, o sea, demostrar que las relaciones humanas en este experimento llamado vida pueden salvarnos de la insania menesterosa propugnada por al razon humana.

Nietzsche y sus intentos de irrupcion develadora. Una guerra sin cuartel con la ruin, vil, debil realidad humana, haciendose abrazar por los espacios libertarios de comportar mundano. Es un ir al ignoto pensar sobre la legitimidad de la conciencia humana para adecuar su propio lenguaje de subversion colectiva. Esto, nos impele a una idea reveladora de patentizar una etica humana orientada al futuro. Un futuro de los espasmos historicos.

Viviendo la miseria humana

"Que si perdiera la fe en la vida, si dudara de la mujer que amo y del orden de las cosas, aun si me convenciera de que todo esto es un caos, una maldita e infernal confusión, por cruelmente decepcionado que estuviera, igual quisiera seguir viviendo. Despues de haber probado el gusto de la vida, no dejaría la copa hasta haberla bebido del todo."

Fedor Dostoievski



Es un canto a la vida, un canto a la miseria humana y un canto al acto desmodernizador a la razón humana.

Al corazón de la existencia humana, un pistolazo a los entresijos de la mente humana, esto, alcanza la categoría de propuesta ética teniendo como principio de realidad humana, la vida misma del ser humano tanto en su ruin degradación con la moralidad vigente como en su sublime relación con el impulso primigenio de amar alucinatoriamente el acontecer humano.

Se debe reorientar el amplio acampo de alocuciones éticas, mientras tanto, vivimos sumidos en nuestra agenda de adicciones personales. Devorarse en la patética percepción de orfandad cuando, ya, no hay referentes.

Y, si los hay, carecen de la suficiente legitimidad, esto, porque tras el cuestionable estatuto de la condición del saber actual, se convierten en entrelazamientos morales basados en caóticos juegos de prescripción normativa.

De tener la pretensión consensual de legitimación valórica, eso, resulta un equívoco utópico. Por lo que se sigue, un atomismo axiológico de indubitable interacción comunitaria y de un mosaicismo social evidente, deliberado y concluyente en nuestras sociedades pos-industriales.

Un velo de ignorancia se esconde tras los vericuetos factuales de los discursos de legitimación éticos cuando las totalizaciones históricas, religiosas y sociales entran al espacio sagrado de los dilemas morales.

Viviendo la miseria humana desde el aspecto desmodernizador de la razón humana, a su vez, como una tentativa de revolucionar la génesis de los valores morales en cualquier esfera de contextos históricos.

Nietzsche nos alecciona sobre la infinita capacidad interpretativa que posee la moral humana en este hábitat pedestre llamado planeta Tierra. Insinuando una desfundamentacion radical de los consensos irrisorios de los rituales de Occidente.

Viviendo la miseria humana con distintos arrebatos de absorción callejera y un sentido de realidad seductor, problemático y estratégico.



Pero, en este sentido, la transvaloración provoca en que ahora se denomina malvado al hombre que antes era bueno, ahora se llama malvado al poderoso, fuerte y al lleno de vida. En cambio, se llama bueno al que antes era el hombre simple, vulgar e indigente.

Esta es la crítica que le endilga Nietzsche a la inversión de valores, esto es, de lo bueno y de lo malo se pasa a lo bueno y lo malvado. De acuerdo con esto, la moral del cristianismo es la moral del resentimiento cuyo actor principal es, por cierto, la casta sacerdotal sobre la cual se incuban ideas y sentimientos, la elaboración doctrinaria de los transmundos.

En este caso, el resentimiento es la clara demostración de cómo la casta caballeresca-aristocrática (el hombre fuerte, noble, vigoroso) se transforma en una casta sacerdotal por excelencia: el pueblo judío. De ahí, el cristianismo es la rebelión en la moral de los esclavos.

Nietzsche y la culpa humana

Algo de eso existe cuando estamos, pomposamente, en el habitat terrestre de la etica humama orientada a una acotada estructura de asimilacion civilizadora. Nietzsche habla al lugar de los desentendidos en off que pululan en la la mente humana. Un lugar de discutible decision pavorosa.

En tiempos atávicos, este ser humano era un fiel reflejo de su carácter plebeyo, simple, vulgar y pedestre. Sin embargo, por medio del actuar de la casta sacerdotal, el resentimiento propiamente tal derivo a una moral de la compasión mediante el cual el cristianismo mismo era el hermeneuta de esta transvaloración de los valores.

Del mismo modo, Nietzsche vislumbra el significado de esta realidad humana en concreto, vale decir, la transvaloración de valores (de lo bueno y lo malo a lo bueno y lo malvado) para comprender el mundo moral humano a partir del recurso de la aleccionamiento histórico, filológico y de descripción psicológica.

Ante esto, la moral del resentimiento cuyo énfasis ético está en la creencia de los transmundos, Nietzsche, hace de la transvaloración de los valores un instrumento de orientación filosófica con lo cual impone una nueva moral provista de una genealogía que vaya al origen del valor y devele su importancia antimetafisica.

Ahora bien, el problema de la transvaloración de los valores engarza con el rol que juega la culpa. La culpa como la incapacidad del ser humano de exteriorizar la deuda contraída para con la sociedad. De lo que se sigue, es que todo suceso de incontenible dolor queda contenido en la memoria, esto, produce en la conciencia humana culpa.

Nietzsche nos expresa, previo a la transvaloración de valores, que la culpa contraída no era de índole moral sino, más bien, era una deuda. Mientras adeudas con la sociedad mayor sentido de culpa, más aun, uno, se expiaba a traves de ofrendas a las dioses.

La máxima expresión de culpa se reflejo cuando en el contenido mismo de la culpa era indefinidamente deudor de la deuda contraída, esto significo la aparición del Dios omnipotente y monoteísta. El ateo es aquel que no posee deuda con la sociedad y, por cierto, con Dios.

Por lo tanto, la culpa cumple necesariamente una función mediadora para preservar, mantener y acrecentar la moral cristiana, o sea, la moral del resentimiento y de la transvaloración de valores.

viernes, 18 de diciembre de 2009

Transvaloracion de los valores





Esa insobornable ganas de vivir. Eso, tuvo el maestro Nietzsche durante su entrópica existencia, mucho, sobre todo, con la problemática sempiterna de la moral y sus efectos en la psiquis patriarcal de la civilización del cual vivió, vertiginosamente. Hizo de la moral un lugar de los aterradores espejismos de la miseria humana, también, algo de psicodélica absorción callejera.


Nietzsche y sus emocionales intentos de superación histórica. Ante esto, propuso la transvaloración de los valores. Algo bello, profundo y sencillo.

El fin último de la transvaloración de los valores es modificar aquellas verdades impuestas por la casta sacerdotal por excelencia: el pueblo judío.

Dilucidar el sentido y significación de la transvaloración de valores entraña, en este caso, el problema de la inversión de los valores.

Por lo tanto, se puede decir que la moral surge como resultado de la “rebelión de los esclavos” y es producto de una “actitud reactiva”, el “resentimiento”. Es el resentimiento el que crea los valores morales de occidente.

Comprender al ser humano desde esta perspectiva implica acudir al espíritu histórico, recurrir a la genealogía  y a la etimología. La cuestión es ir al origen mismo del valor como tal. Por eso mismo, escrutar una genealogía de la moral significa proponer un nueva moral carente de las influencias teologizantes y religiosas del mundo judeo-cristiano.

Así, a partir de la elaboración de una historia de la moral, Nietzsche, apunta desentrañar los infundios, mentiras y engaños endilgados por la casta sacerdotal por excelencia: El pueblo judío. Y, por cierto, responder la pregunta ¿la moral es el problema de los problemas?

Esta casta religiosa, en contraposición, con la casta caballeresca-aristocrática suscita aspectos tales como inventar religiones, incubar ideas y sentimientos acerca de una moral del resentimiento, inventan una metafísica hostil los sentidos e inventan el otro mundo.

En cambio, la casta aristocrática-caballeresca en términos de su valoraciones, estas, se atenían a la realidad, es decir, no existían más que las cualidades del hombre fuerte y poderoso, y lo malo, las cualidades del hombre simple y bajo.

Pero, en este sentido, la transvaloración provoca en que ahora se denomina malvado al hombre que antes era bueno, ahora se llama malvado al poderoso, fuerte y al lleno de vida. En cambio, se llama bueno al que antes era el hombre simple, vulgar e indigente.

Esta es la crítica que le endilga Nietzsche a la inversión de valores, esto es, de lo bueno y de lo malo se pasa a lo bueno y lo malvado. De acuerdo con esto, la moral del cristianismo es la moral del resentimiento cuyo actor principal es, por cierto, la casta sacerdotal sobre la cual se incuban ideas y sentimientos, la elaboración doctrinaria de los transmundos.

En este caso, el resentimiento es la clara demostración de cómo la casta caballeresca-aristocrática (el hombre fuerte, noble, vigoroso) se transforma en una casta sacerdotal por excelencia: el pueblo judío. De ahí, el cristianismo es la rebelión en la moral de los esclavos.

La moral como el problema de los problemas

Es una pregunta de infinitas disensiones gregarias. Esta en juego la totalizacion historica de criterios epistemologicos, sobre todo, de juegos abyectos de poder factual. Es inverosimil la calidad de vida dada por vastas eticas de inspiracion bibliografica. En verdad, el gran problema reside en saber cual es el origen de los prejuicios morales y su correspondiente valor etico ¿ que valor tienen los valores?¿ la moral es el enigma de los enigmas? ¿la moral es de origen mitico? ¿ una supersticion muy difundidada, un error de la historia del Universo?

Ir trato mismo de la realidad humana en concreto pero sabiendo que significa estar situado en las arbitrariedades de la historicidad dada por occidente con sus consecuentes encadenamientos patriarcales. Es de una extrema importancia dilucidar el problema de la moral, porque, la tempestad interpretativa del trato de la moral con la realidad humana en concreta, aseverado por los precedentes pensadores que han existido(los presocráticos, los maestros griegos, los medievales y los metafísicos furibundos).

Dicha moral no ha estado a la altura de los conflictos humanos que brillan por sus conveniencias históricas, culturales, religiosas, bibliográficas, vivenciales, estéticas, politicas y psicológicas, al mismo tiempo, ha sido obsecuente, con la manera como el ser humano se hace en la inexorable vastedad de su incontinencia de sentido.

El propio ser humano con sus pautas culturales contraculturales para seguir narrando, diligentemente, una historia de la moral alternada con el poder de controlar los encadenamientos mentales de distintas civilizaciones humanas. Lo convierten en una rueda mágica, de realismo ingenuo y patente sujeción ética. Un pistolazo al corazón cuando la intuición del destino humano de entronca con una moral que sale más barata y es menos entretenida.

Es solo una cuestión de actitud superar las mediaciones caóticas de la metafísica occidental y sus dogmatismos espurios. Bueno, algo más que actitud pero, asumiendo, la jerarquización de mediaciones que condicionan y determinan a los seres humanos a verse coaccionados en sus propias libertades individuales.


Nietzsche hace una crítica radical a los valores vigentes que prevalecen en la cultura occidental de inspiración judeo-cristiano. Este aspecto se ilustra, claramente, en su obra “genealogía de la moral”, esta, alude a la transvaloración de los valores que atañe al ser humano, al mismo tiempo, al papel que le cabe a los sentimientos en esta inversión de los valores y como la culpa impone su lógica creadora en esta nueva moral del resentimiento.

Por lo que, la importancia que le cabe al cristianismo es indispensable, porque, ahí, se engendra la fuente misma de una nueva valoración: el resentimiento. En efecto, Nietzsche trata el problema del valor concebido como un método de sospecha, o sea, definirlo como aquello de lo cual apunta al origen de los valores.

Nietzsche





Nietzsche nos muestra como el saber humano encarnado, magistralmente, por la metafisica de occidente condiciona los modos de decir, de valorar y de hacer en las sinuosas situaciones eticas petrificadas cuando los seres humanos viven, distraidamente. Un artista pensante de limites libertarios. Haciendo de su crispacion metaforica y de su limpido estilo filologico un recurso estetico en funcion de la tentiva revoluvionaria de reinstaurar una historia de la moral.

Con lo que, a partir de una crítica rigurosa y una punzante afectacion al estadio estremecedor de la miseria humana en sus distintos ropajes de aprendizaje significativo. Evidente vejación al estado de petrificación pensante de la modernidad. Tenemos que buscar nuevos modos de acceder a la realidad humana en concreto, eso, es lo que llama Nietzsche la transvaloración de todos los valores.

Opte por la problemática de la moral, pues permite develar la incansable manera de control social, desde las prístinas civilizaciones del mediterráneo hasta las sofisticadas demostraciones de manipulación ética en cual incurren las sociedades modernas a traves de las democraciones liberales, y su consecuente tribunal inquisicional en materias valoricas.

No se dice que la moral, a todo evento, sea la pena capital de la vida, sino que es la entronización de erigirse desde y para la perspectiva judeo-cristiana, según Nietzsche, lo que carcome, deteriora y pauperiza un sentido vital de existencia del hombre con el ocurrir intelectual que le viene dado en este mundo emergido desde los constructos sociales dados en la expertocracia de los inmaculados de espíritu y de un diáfano mirar hacia una ética orientada al futuro. Se miran, solamente, los espejismos viajeros de salvajismos filológicos, minucias históricas e idiotismos gregarios.

Considerar la plausibilidad de la moral como el discurso ilegitimo de hegemonía moderna tras el aparecer radical, de algunos siglos atrás, de la civilización judeo-cristiana, ante todo, significa sacarse el ropaje de teorético y asumir la temeraria opción de cambiar de mirada. Cambiar de mirada es asumir la vil degradación de lo que ha sido el ir y venir de la vida humana, a partir de la creación de otros mundos.

Comporta un estado de perplejidad ética ante la vacuidad de discursos legitimadores de consensualismo praxico, es la moral de cristianismo. Una moral provista de la paz universal de los hombres de cuestionable voluntad. Criterios de pretendida validez universal nos entrevé la psicología del cristianismo en su omnipresencia histórica.

Nietzsche y su andar artistico

Tratar el tema de la ética significa tratar con muchas influencias filosóficas a lo largo de la historia del pensamiento humano. Introducirse en el ámbito de relevancia ética desde la perspectiva de las relaciones humanas ejerce, en nosotros, una responsabilidad moral como sujetos pensantes en una realidad histórica en concreto. No sabemos quiénes somos cuando pensamos en referencia al horizonte de la libertad dada en un lugar dado por las muestras gregarias de vivir en sociedad.

El ser humano busca las fuentes mismas de su trato con el mundo. Eso, significa un inagotable viaje hacia las distintas escuelas de pensamiento filosófico que pululan en el entramado patriarcal de Occidente. Implica un darse cuenta del juego enigmático, engañoso y misterioso que connota ese experimento llamado vida, haciéndose al andar por medio de constructos sociales predicadores de normas, leyes y preceptos que prescriben un determinado modo de “ser civilizados”

Quiero expresar al anónimo lector de decesos contractualistas la idea de construir una argumentación que versa sobre “si la moral es el problema de los problemas para el hombre moderno ” y, desde ahí, apuntar a responder dicha premisa, para lo cual, desde la hipótesis propuesta, la moral como decadencia legalizada, esto, con ciertos lineamientos generales que el autor nos presenta, este autor, es Nietzsche, con su estilo metafórico, críptico y aforístico hace de la realidad humana un eterno retorno a sus mistéricas miserias contraculturales.

En realidad, esta premisa, eso espero, es, básicamente, una aproximación concreta al rol que le corresponde a la ética en la vida misma del ser humano que se manifiesta en este planeta Tierra. Posiblemente, estemos, en presencia, de nuevas formas de aprendizaje significativo que logren apuntar a la misión, hacer de la moral una fértil tierra de coloquios intramundanos.

Eso, sin duda, resultara intrincado lograrlo en esta hipótesis argumentativa pero, por lo menos, que discurra la afirmación ¿es la moral es el problema de los problemas para el hombre moderno? por los pasajes circundantes de la psiquis humana, en los entresijos de la alma humana.

Por eso mismo, Nietszche y su andar artistico, construye su proyecto vital acerca del abandono, desafección y metáfora para salvaguardar el horizonte de reflexión libertaria al vivir en guerra con nuestras entrañas.

Recordando ese 13 de la suerte

Recordando ese 13 de la suerte. Me permite mantener controlado las locuras entropicas de la miseria humana en sus nihilismos de buena crianza concertacionista. Desde temprano, la gente empezaba a cumplir con esos rituales de Occidente y adecuados a nuestra realidad concreta. Cada minuto que pasaba era un espejismo legitimador sobre lo que acontecía en Chile, actualmente. Un olor a segunda vuelta con resultados raros, poco estéticos para la coalición gobernante y optimismos lúdicos en off tras el gesto profético de cada mujer que hablaba con la Otra.

Cada bus alimentador construía su propia propuesta ética con respecto a las personas que subían, silenciosamente, al bus que los llevaba a sus encuentros cercanos con la democracia representativa erigida como tal era su dialogar continuo con las mujeres que, más allá de su riqueza etaria, hacían del trabajo colaborativo y la solidaridad colectiva, un golpe potente al sistema electoral binominal.

Estaba conmocionado por a la ingenuidad salvaje de esas mujeres que subían, en definitiva, a la E-2 y querían disfrutar de su propia experimentación valorica, en el dialogar haciéndose en el dialogar distendido, de cómplices miradas y de holismo callejero un reto al destino.

Estaba optimista de los resultados electorales dados en la tarde del mismo dia de la votación. Le tocaba compartir con el horario valle sus ideas de totalización histórica. Proyecte para Sebastián un 44%, para Frei un 28%, MEO un 21% y Arrate un 7%.

En cambio, volviendo a la actitud prevaleciente del Chile profundo encarnado en hombres y mujeres de discutible buena voluntad, en el caso, de los hombres, estaban sumidos, éramos minoría en ese bus alimentador, en el más despreciativo silencio.

Era un silencio que se encarnaba de distintas maneras, algunos dormían etílicamente, otros esperaban, impacientes, la llegada misional al terminal de buses. Pocos deseos de intercambiar sus extenuadas palabras de significación valorica. Miedos que acobardan a la realidad humana en concreto.

Adios 13 de Diciembre

Adios 13 de Diciembre por entregarme el don de darme cuenta de las perplejidades colericas en cada esquina de la calle que emerge alrededor mio. Una politica de las tragedias circenses. enamorandome de las infusiones vivenciales de la gente cuando habla en la E-2. Nuestro bus alimentador hizo su trayecto, pasando por la granja, la florida y tocando tangencialmente el mosaicismo callejero de Puente Alto.

De cuando en cuando, algún comentario distraído de los abuelos que se acogían a los consensos agrarios. Uno que otro nieto, algo resignado en asumir la actitud de un cristianismo primitivo, mujeres al borde de la socialización temeraria y otros divagaban un hastió unificador en la mente colectiva de los rotos con énfasis.

Sus 20 minutos de paraísos socializantes y de relatos míticos existió en este Bus denominado E-2 con lo que aspiro a la ecuménica comunión de los deberes cívicos y voz que se hiciera escuchar en los comandos de los candidatos. Hubo una promoción a los juegos del lenguaje de manera creciente, progresiva y maquiavélica. Harto olor a lirio en aquellos bípedos de ideas progresistas y democráticas.

Lo divertido estriba en que por expresarlo, automáticamente, son destinadores y destinatarios de las palabras mágicas. Se atribuyen cierta ubicuidad histórica acerca de lo que les corresponde hacer, preservar la ignorancia en sus vetas de formalismo educativo con la consecuente diatriba posdictadura.

Mirarse sin piedad, sin bondad, sin jamás dejarse engañar y asumir las miserias culturales acogidas por la musa “ideología” no es sino un avance hacia una política orientada a los tiempos históricos actuales.

Los tiempos históricos dados en una situación dada, por ejemplo, en la E-2 significo un darse cuenta de la incapacidad del quehacer político para vaticinar el frenesí de cambios culturales inmanentes a la naturaleza salvaje de vivir en sociedad.

Lo de Derecha e Izquierda, si bien persiste como modelo de explicación ética para una moral de esclavos, no es indispensable su valor para predecir el entramado de ruindades identitarias vividos en la sociedad del espectáculo gregario.

De Baquedano a Tobalaba

Despues del cumpleaños, todos son historiadores de cuentos fantásticos. De Baquedano a Tobalaba es una historia de nunca acabar, porque un dia 8 de Diciembre sembro algo de inexplicable valor ético.

Fue un dia feriado aquel cuyo clamor estival anunciaba temerarias asunciones libertarias. Intentos de socialización cósmica con los inesperados milagros que engendran unas ansias de totalización grandes traiciones.

Ese mismo dia, un 8 de Diciembre, había podido terminar los trabajos académicos solicitados por los rituales de Occidente, esto, significo una paz interior con el tratar difuso de la voz de mi conciencia.

En el dia de ayer había cumplido 26 años con la entrevista despiadada que tuvo conmigo la existencia. Un sentido de diáfana realidad mientras evocaba los interminables enredos vivenciales al emitir el juicio final de un término de ciclo.

En este término de ciclo ayudaron, por cierto, mis padres con sus afectos diluidos orientados hacia nosotros, amigos de reputada meritocracia generacional, familiares buscando un orden en sus decadentes vidas personales y la inclusión de gestos con cauto optimismo sobre la miseria humana.

Es tan frágil la capacidad de absolvernos en la realidad misma de lo que vivimos. Totalizar ese fluir de la conciencia mientras observamos todo aquello que nos causa asombro, perplejidad y estremecimiento por lo que existe silenciosamente.

Por eso mismo, de Baquedano a Tobalaba fueron mis criterios orientadores. Referencias veraniegas con sus evidentes estremecimientos urbanos. Y ocurriendo bastante en este Chile profundo bajo vastos silencios libertarios en cada parque que aparecía, espontáneamente, con ello, asumía su carácter de visión holística.

Pero hacia harto calor. Fue una excelente decisión haber salido de mi casa y descubrí la rueda mágica de los cambios de Andén con sus insinuaciones de política gregaria.

Sin lugar a dudas, la disposición a tener vivencias que superaran la ficción hacia plausible, haciéndose desde el hacer colectivo del Metro una avasalladora escena de absurdos radicales.

Pensando en lo raro de narrar este paisaje de abismos urbanos. Buscaba, desesperadamente, una manera de evitar el ocaso de los decesos vivenciales contenidos en cada minuto que pasaba. Lamentablemente, no podía hacerlo.

Esa escena del Metro con los amigos imaginarios, la voz de nuestra conciencia, me tomo por sorpresa. Sin embargo, me quedaba estar disfrutando los desvaríos mentales cuando observaba momentos en las inmediaciones de los asientos que describían, concienzudamente, esos parques por los cuales pase.

La avaricia capitalista de los perros callejeros. Un susurro esclarecedor en la tierra de las oportunidades, el Tiempo.

De Baquedano a Tobalaba significo una depuración existencial de mis quehaceres psíquicos cuando miraba. Olvide toda esa maldita y cruel confusión de sentirme en un mundo humano que apesta. Apesta en sus ínfulas de absorción escatológica.

Creía saber tras haber cumplido años en este planeta Tierra que las situaciones vividas en este quehacer mundano y su carácter alucinatorio significa un avance vertiginoso al abismo pensante de nuestros juegos del lenguaje.

lunes, 14 de diciembre de 2009

interpretaciones

Interpretaciones confusas en un 13 de Diciembre llego de instancias democratizantes. Por lo menos, en la apariencia de realidad en concreto que diviso en los buses alimentadores,e stos, alimentan las ganas de dominacion gregaria del Chile profundo. Seguia viviendo adentro de la E-2. Este bus alimentador me permitia llegar al lugar de los inciertos utopicos.

Algunos minutos despues, estaba, por cierto, recién despertando, en realidad, de un fin de semana algo ajetreado producto de las responsabilidades académicas dignas de una universidad publico-estatal, la Usach y sus disensos contraculturales. Ahora bien, consideraba importante ir a la comuna que me llevo a desnudarme en mis determinaciones existenciales, Puente Alto al fragor de sus coloquios generacionales.

Sin embargo, las generaciones actuales en sus idiotismos universitarios creen saber el remedio para perforar esas estrategias de aprendizaje, por un lado, por la historia humana en su temporalidad entropica y, por otro lado, el libre albedrio que obsequia seducciones y dolores, infinitamente.

Harto vociferar derechos ancestrales y poco de asumir un quehacer misional en esta vida humana que les toco vivir. Inexistencia de autocritica, luego, un cínica perspectiva acerca del imperativo critico que les toca desempeñar.

Arrate, Marco Enríquez, Piñera y Frei eran los rostros asumidos para gozar de esta fiesta del espectáculo circense. Una analítica de los desorientados. Sus incondicionales votantes ponen, ante todo, sus criterios de desorientación valorica tras barruntar sus propias miserias éticas. Todos esperan lograr la primera magistratura del país pero son pocos los elegidos por el misántropo pueblo chileno.

Intuía, mientras la E-2 hacia muy bien su trabajo de respetar la luz roja del semáforo como un imperativo categórico, que los rituales de occidente han hecho de su historicidad un bello degustar gregario. Y las personas continúan, inexorablemente, en sus engendros de incredulidad. En sus ideologías persisten el sacrosanto miedo a cambiar de mirada.

Estaba ansioso por ir a votar. Mi voto era por Sebastián, No más Concertación con sus pedantes demostraciones de superioridad moral y ser ilustres protagonistas de un gobierno de hampones democráticos. Quería expresar esas confusas pero intrigantes ideas sobre la validez irónica de la democracia.

Podrían pasar unos mil años y todavía serian apresuradas realizarlas. Sin embargo, no sabiendo si eso se cumplió cabalmente pude observar, contemplar y describir un imponente fenómeno de tradición democrática.

Dia de votaciones



Cuando Diciembre era 13 los coloquios generacionales de los rituales de Occidente asumieron su rol de cinismo purificador. Llegaba el dia del juicio final para la conciencia obsecuente del empirismo llamado Pueblo.

Era en un Chile que ha cambiado vertigosamente, sin embargo las elites no se han dada cuenta. Me interesan las miseria historicas pero no sus interpretaciones. Ese dia hubo un ambiente de quietismo callejero y de cierta moralidad democrática a pesar que todos mienten.

Hacía calor ese dia Domingo en la cual, supuestamente, decidíamos sobre la historia futura de la humanidad chilena. Una pregunta bastante temeraria. Sin embargo, el milagro radica en plantearla. Tener la respuesta es una impertinencia postuma.

Es un Chile de las paradojas contraculturales y, en esto, han participado todos los protagonistas de esta mutación aleatoria llamada civilización, si se puede decir a eso que hemos llamado Chile, desde la dictadura militar de inspiración neoliberal hasta las concepciones “progresistas” de las democracias liberales reflejadas a traves de la concertación de partidos por la democracia. Esa es la cuestión.

Mientras caminaba hacia el paradero del Bus alimentador que me correspondía esperar, pensaba distraídamente en rol que se les endilga a los jóvenes en donde las decisiones cruciales en un cualquier país se toman en la informalidad sofisticada de los pecados capitales. Asi de simple es, porque lo demás, es verso libre ilustrado en romanticismos colectivos o utopismos dados a totalizar momentos mediáticos. Estuve esperando durante unos 10 minutos aquel transporte que me iba a llevar al epicentro de las consideraciones mundanas.

Finalmente, llego nuestra E-2 al paradero de los “picunches” por Obama. Eran 5 personas de las cuales 4 eran mujeres de rara riqueza etaria. Sus rostros eran de una fértil evidencia de que querían ir a votar por cualquiera de los 4 candidatos pero lo interesante radica en la autoafirmación de levantarse temprano y cumplir con el deber cívico. Fue algo bello, sencillo y profundo.

Inicio su trayecto zigzagueante el amigo chofer por las concesiones picunches de la comuna la granja, esto es, por Trinidad hacia el Oriente y sus calles perpendiculares que permitían ver la congregación de voto femenino, algo de feria por algunas calles colindantes, caminando hacia la cara sur de la E-2.

Eso pasaba, de repente, mientras, observaba el universo visual de las mujeres con sus insatisfacciones de sensualidad en off asi como las ganas de trascender ese mundo diminuto que apesta. Nuestra E-2, por lo menos, era menos lenta que la economía chilena.

Hay tanto por hacer en este dia de votaciones en el Chile de los espasmos linguisticos. Alguien tiene decirlo.

sábado, 12 de diciembre de 2009

Conclusiones

Concluyendo esas locuras vivientes de describir a los seres humanas en su galopante riqueza etaria. Por eso mismo, la bioética es más que la suma de estos. Incorpora también la ética de la asignación de recursos y los problemas comunitarios o de salud pública, que demandan un enfoque distinto de la relacion individual interindividual. Temas como los derechos de los animales, la ética del medio ambiente (ecoetica) y la evolución biocultural de la humanidad son legítimos aspectos del discurso bioético que sobrepasan el ámbito medico.

Insisto, en el punto central de problematizar la vejez y envejecimiento, desde la decir original de una ética de la investigación, al tanto de las preocupaciones emergentes como consecuencia del devenir vertiginoso de la técnica moderna y sus correlatos epistémico-éticos, desde luego, con las respectivas poblaciones afectadas y el manto de diligente modernidad pragmatista, esparcida, invariablemente.

Ahora bien, en el caso, del tratamiento a la vejez y el envejecimiento significa penetrar en los laberintos burocráticos y anquilosados de atavismos racionalistas, es hacerse activo protagonista y, con ello, comportarse conforme a las nuevas herramientas, instrumentos y objetos de estudio en concomitancia con la superposición de intereses humanos contrastantes, lo cual, pueden transformar al hombre: manipulación genética, tecnologías reproductivas como la clonación, etc.

La aplicabilidad de la razón ética en pos de conseguir el propósito final que transforme el sentido inmanente del ser humano como portador de una moralidad gregaria nos llama a considerar, seriamente, la posibilidad cierta del cambio de mirada, porque, si no, no habrá nada que hacer en ese viaje sin retorno al advenimiento de sucedáneos de automatizada humanidad.

Tiempos biológicos que no se condicen con los tiempos tecnológicos. Mucha retorica sobre la población senil, en cambio, no se piensa en la revolución inadvertida que encarna la genética subvertida en la existencia misma de las sociedades contemporáneas asi como la asidua aplicación de politicas publicas que fomentan la sujeción a canales biomédicos de salvajismo burocratizante.

Incesantes esfuerzos para hacer de la supervivencia del ser humano una evidencia concluyente, por la cual, los protagonistas de la modernidad, sociedad, mercado y Estado deben navegar, retroalimentándose, en la actualidad, con las nuevas formas de instauración del poder humano, léase, genoma humano, ingeniería genética, inteligencia artificial, la cibernética, nanotecnología y entre otros sucedáneos de inspiración tecnocientifica.

Haciendo civilización humana a partir de la interpelación que hace la Bioética desde la dinámica antropológica de una ética de la investigación, con vistas a, la elucidación, solución concreta y responsabilidad critica de tener una vejez y envejecimiento a la altura de las circunstancias, revelando los fundamentos éticos-políticos de la antropología médica, al saber contemporáneo de inspiración técnico-científica, a la técnica moderna y su propensión a pensar el mundo futuro como horizontalidad histórica, el rol que juega el experto en renunciar a las utopías de colectivas y a los megarelatos societarios.

Etica aplicada a la vejez

El envejecimiento poblacional y el proceso de envejecimiento, asociado a los problemas patológicos, se ven afectados por la Medicina Científica y el Imperativo Tecnológico. La Bioética se muestra como una respuesta contemporánea a la protección cada vez más necesaria del paciente anciano, orientándonos en la toma de decisiones y otras conductas medicas .

Apoteosis de la asimilación humana para construir modelos de realidad que prevalezcan por muchos siglos, sin embargo, la historia humana con sus tentáculos de rareza planetaria, impone sus criterios de elaboración socializante. Asi, la condición humana bajo el efecto simbólico de ser civilización, hace todo lo posible por controlar las fuerzas circulares de la naturaleza, construye monumentos de racionalidad instrumental sobre la cual el protagonismo de los seres humanos es patente, hegemónico y controversial.

De súbito, algunos, oyen el susurro ensordecedor de una ética de la calidad de vida. El olvido de los equilibrios ecológicos con sus nefastos efectos éticos se condice, también, con la manera como se trata el tema de la vejez. Lamentablemente, es asi, porque la miseria humana se viste con distintos ropajes de aprendizaje significativo y de reduccionismos cientificistas.

En cuanto al lugar que le corresponde a la población senil, desde el diagnostico bioético, en tiempos históricos dados a la pauperización de una calidad de vida, engendra un mosaico de entrelazamientos socializantes bajo el influjo integrador del aspecto interdisciplinario, sin lugar a dudas, ahora, existe una reorientar en las decisiones medicas en función de la salud del paciente (anciano) psicosomática tras lo mencionado por el saber contemporáneo de inspiración bioética.

Siempre se debe actuar basado en la preservación de la vida y el alivio del sufrimiento, ofreciendo los recursos sanitarios necesarios para su diagnostico y tratamiento. El paciente será el que tome la decisión de aceptar o no la conducta medica. De esta manera, nosotros estaremos realizando una práctica médica geriátrica basada en la bioética.

En otras palabras, la alternancia entre las prácticas medicas basados en los métodos de hacer científico y los métodos de la bioética como un saber valorar lo multidimensional que afecta al ser humano, población senil, conlleva a la abundancia de perpetrar realidades subyacentes en el existir individual del ser humano en tanto ser humano. Incluso, este cautelar derechos y deberes por los derroteros bioeticos se encarna en preocupaciones por la ética profesional y la tradición ética clínica, estas, han sido incorporadas a la corriente bioética.

Dimensiones bioeticas de la vejez

Para hacer el contraste en cuanto a finalidad que persiguen, el cuidado médico, por ejemplo, se refiere más al alivio del dolor y otros síntomas. Tras, tantas consideraciones intrateoricas, la dignidad humana es la calidad de ser valorado, honrado o respetado. Posee un significado valorico y otro perceptivo. En definitiva, todos tenemos dignidad, ella no es enajenable y cualitativa.

Un aspecto a considerar, por cierto, en el anciano es la calidad de vida y la muerte. La calidad de vida es difícil de definir, pero arraiga el sentido de considerar el patrimonio natural del paciente, su hogar y su sociedad. Por lo tanto, es un término valorativo y no descriptivo. Por lo tanto, el único autorizado en opinar sobre su calidad de vida es el propio anciano.

La vida es la muerte, en consecuencia, el ser humano es un ser que alberga una disimetría de los que saben (expertos, técnicos, políticos y científicos) y los que no saben (la comunidad humana en general), por lo que converge, esta situación de hecho, en la incapacidad de tener las condiciones bioéticas de posibilidad para resguardar, instaurar e instituir, por ejemplo, una relacion médico-paciente que trascienda el ámbito de relevancia de una ética meramente normativo-prescriptiva.

En efecto, debemos ir al anciano mismo en su trato cotidiano. Develar su concreta individualidad mientras envejece, inexorablemente. De cuando en cuando, la vejez se ha convertido en la burda institucionalización de pautas culturales trocadas en métodos de decisión burocratizados por la normativa vigente en sus discutibles espacios de representación ciudadana.

Nada de bioética, entonces nada de un trato interdisciplinario con la realidad psicosomática del anciano propiamente tal. No hay una prevalencia por no medicalizar el fenómeno de la muerte, es menester, tratarla por lo que es, la culminación necesaria del ciclo vital. Solo nos queda respetar el insondable misterio de la muerte, en esto, los dilemas bioeticos juegan a ser cómplices de la vejez, holísticamente, reorientan el sentido y significación, esto, conlleva a un esclarecimiento existencial sobre la calidad de vida que deben tener los ancianos.

Si, el hoy es siempre todavía pero la bioética nos hace ver el permanente estado de dinamismo vitalizador del presente, arguye, precisamente, en buscar la toma de decisiones más apropiada a las circunstancias del caso. Es cierto, corremos el peligro de ruines aporías con su correspondiente mundanidad casuística pero, esto, es lo que busca la dimensión bioética y su correlato intrasistemico. Aun cuando, queriéndose reorientar al centro de gravedad del discurso tecno-científico hacia la influencia de lo sentimental, lo biográfico o lo personal.

Ancianos y calidad de Etica

Ancianos y calidad de vida es algo de evidente clamor ciudadano pero de hipocrita contenido historico.Con el correspondiente manojo de situaciones concretas que viven los ancianos en sus delirios de tiempo cronológico. De la bioética de la cotidianidad a una ética aplicada se aboga por tomar en cuenta, en este sentido, una visión esclarecedora sobre las consecuencias sociales y personales en el proceso de envejecer que les toca vivir a los ancianos.

Por lo demás, hay 3 formas de dependencia que pueden considerarse consecuencias individuales del proceso de envejecer. La primera es la deficiencia o el menoscabo, reversible o subsanable, la segunda forma, la discapacidad significa una objetiva merma irreversible en alguna o varias funciones sociales (la perdida se vivencia como tal, con duelo, reproche, queja y nostalgia) y la tercera forma de dependencia, implica un reordenamiento total de la vida en función de las discapacidades o incapacidades que se sufren (minusvalía)

La ética de la calidad de la vida en la vejez debe fundarse y fundamentarse sobre expectativas sobrias, modestas y realizables, sobre todo, cuando estando en presencia tanto de la presencia como aparición de la vejez como estado vital y el envejecimiento como un proceso inexorable, en base a la culminación de un relato de carácter biográfico.

Toda sociedad que se precie de decencia ético-reflexivo debe, ante todo, respetar el coloquio intrahistórico entre el planeta Tierra como un recurso renovable de silencioso obsequiar y la finitud omnipresente del ser humano para salvaguardar sus atributos de vanguardismos teoréticos.

Asi pues, podemos agregar, ahora, las dilemas bioeticos en una toma decisiones médicas que afectan, inequívocamente, al anciano. Si esto es asi, las interrogantes humanas en lo tocante al rol que le cabe al paciente, es decir, al anciano como demandante de una calidad de vida acorde a estas genuinas perspectivas biomédicas se verán transformadas a un espacio abierto de deliberaciones dialógicas en donde se concebirá la vejez como ética aplicada, de acuerdo, a este estado de cosas.

Si a esto agregamos que la bioética estudia la moralidad de la conducta humana en el campo de las ciencias de la vida. Es de carácter interdisciplinario. Es un instrumento de reflexión para orientar el saber biomédico y tecnológico, en función de una protección cada vez más responsable de la vida humana.

Bioetica y sus relaciones humanas

Bioetica y sus relaciones humanas giran en el mismo lugar de los difuntos democratas del consensuar praxico. A quien le importara el naciente vivir bioetico en este experimento llamado Chile. Ni a rotos ni a " Picunches" con olor a Kuchen. Da lo mismo, porque, la cuestion es quien sabe menos y quien vocifera en off mas.

La bioética, el estudio desde la epistemología, la complejidad y el holismo ambiental han planteado la necesidad de una ética de la vida y un cambio en el objeto de la ciencia; la urgencia de una nueva mirada a la cognición, el problema del mundo en el conocimiento, la objetividad y la subjetividad; el determinismo, la certeza científica y el control; se han planteado la creatividad de la naturaleza como problema científico; han indagado en las bases practicas de las preocupaciones éticas con respecto a la ciencia.

Una recapitulación de todo aquello aprisionado por las ciencias modernas de la naturaleza y la técnica moderna como respuesta a los tiempos biológicos precedidos de los tiempos históricos, comporta un nuevo trato con la naturaleza, si es que basamos nuestro vehículo de orientación ética en un relato orientado al futuro bajo el influjo emancipador de la dimensión subjetiva del ser humano como su razón de ser.

Pensar es un riesgo. Pero, sucede, que cuando hay seres humanos de por medio, la situación vivida a, niveles siderales, cambia, radicalmente. Sin embargo, si arriesga menta sobre la genuina capacidad de confrontar con la historia colectiva de innumerables generaciones entrelazadas por afán de supervivencia.

Consecuente, con esto, el tema desarrollado propone como tarea principal la convergencia de la dimensión valorativa y la dimensión científica en el orden práctico de las relaciones humanas, estas, inmersas en la constante gregaria de superposiciones etarias, luego, derivando a una certidumbre explicativa al tanto de las variables socio-biológicas, socio-afectivas cuya afectación vivencial por los destinatarios, o sea, los ancianos anuncia la puesta en marcha de modelos de realidad prevaleciente, si se aboca a implementar la dimensión bioética de las problemáticas inmanentes a la vejez y al envejecimiento

Raras experiencias

Estaba sumido en una profunda confusión, en un extraño estremecimiento al borde de lo enigmático. Horas más tarde comprendí que la vida humana habitada en un mar de engendros históricos a traves del planeta Tierra me insinuaba al oído difusas constelaciones de fantástica humanidad atesorada en cada dia que fluía vertiginosamente.

Estuve de cumpleaños un 7 de Diciembre y, tras eso, obtuve un pasaporte al problema narrativo de precisarme en las raras decisiones que asume nuestro libre albedrio. De lo ocurrido, ese dia, en los 80, en plena revolución dictatorial constitucionalista se paso a un espectáculo de abismos vivenciales entroncados con la pasión viviente del dialogo azaroso.

Incluso, quería hacer de este año de vejez dador de un goce esclarecedor sobre aquello insondable de entender pero corrosivo en sus hábitos vocacionales. Para esto, hice uso de mis quehaceres mundanos y, opte, pasear por las áreas verdes de la comuna de Providencia.

Necesitaba salir de mi casa, porque aspiraba a desahogarme de los endemoniados deseos pulsionales construidos, a saber, por una elaborada represión dada a hegemonizar discursos de legitimación en los patios históricos de Occidente. Los rituales de Occidente hacían muy bien su trabajo.

Intuía la luz inmanente de la verdad en sus susurros psicodélicos ocurridos en cada deceso conceptual cuando, iba, caminando por las inmediaciones estivales del metro Baquedano hacia el oriente. De este modo, cada fenecer lingüístico, era un trabajo de orfebrería espiritual, a su vez, algo seductor en esos espacios urbanos en que el dia mismo, o sea, un 8 de Diciembre transcurría, silenciosamente, a su revolución inadvertida.

Todo atisbo de moralidad pretrificadora caía por su propio peso histórico. Emergían el libre albedrio y el silencio penitente al ir observando, rápidamente, en este feriado, el Chile profundo.

Por eso mismo, de Baquedano a Tobalaba, aquello que camine como una catarsis dele existente propio, suscito una perspectiva aleccionadora sobre las componendas de la miseria humana y sus ropajes de perplejidad significativa.

Apelando a la genuina misión de caminar. Despues de unas 2 horas de penetrante pensar en el riesgo de comprender la condición humana en sus misceláneas sujeciones valoricas, sin duda, enternecidas por el embaucador devenir de los juegos negociadores del advenedizo Ahora.

Vejez y vida

Una concepción biológica de la realidad humana no responde, con clara certeza, el devenir humano como narrativa crítica, más aun, desde una óptica bioética. No se puede cosificar al ser humano a un simple objeto de estudio. Se debe ir a la persona misma. En toda su variedad polifacética. Desentrañando, cuestionando y modificando sus petrificados métodos de decisión racionalizante hechos realidad inteligida por las ciencias objetivantes y la subjetividad tecnologizada del “yo hago”.

Hablar de sentido y significación nos insta a cuestionarnos sobre un planteamiento ético sobre la vejez y envejecimiento. Esto dispone a hechos relevantes a un planteamiento ético que va desde la naturaleza demográfica (convivencia intergeneracional de ancianos con muy jóvenes que convivirán), los modos de concebir las constantes antropológicas de dicho grupo etario y la dimensión biológica como una clara demostración de tiempo vivido. La problemática del tiempo como activo espectador de sucesos inesperados.

Si bien es el ciclo vital, la vida, que debe vivir conforme al proyecto que se hace al andar, la vejez impone un imperativo crítico, una plataforma de decisiones humanas, a su vez, acompañado por la historia humana de graduales indefiniciones cientificistas.

Crucialmente, la vejez es etapa biográfica, evidenciada por ciertos atributos exteriores. De acuerdo al reloj social de cada comunidad tiene asignados deberes y derechos. Toda norma de comportamiento carece de sentido si no hay libertad para aceptarla o rechazarla. Asi se puede ejercer el dialogo, que constituye la vida social; cuando se pierde, resiente la propia identidad como agente moral o como persona autónoma.

Hablar de ética, en este caso, es hablar de un patrimonio cultural de inagotable discusión dialógica que nos ha otorgado el vivir mismo de las relaciones humanas en distintos contextos, circunstancias y procesos históricos. Por eso mismo, la vejez como un desafío a la edad y, a su vez, interpelando a las sociedades contemporáneas en sus desmadres de razón instrumental. La vejez como un estadio vital, una construcción social.

Las inconveniencias de querer responder a un proceso de difícil solución, la vejez, como instrumento de poder social para las sociedades contemporáneas, desde la matriz teorética del “yo argumento”, pero plausible y esclarecedor, indagando su ethos, a partir del tratar bioético como gradualidad procedimental.

Vejez y envejecimiento


La vida que fluye por los caminos sinuosos de la libertad, en este experimento llamado vida precedido del habitar azaroso del planeta Tierra, tiene que apuntar a una clara demostración de equilibrio dialectico para con sus realidades históricas, cuando el hombre trata con la naturaleza. Se debe ir más allá de una ética antropológica que, simplemente, enfatiza la preeminencia del ser humano en relacion a su condición y a su proximidad de fines.


Ahora bien, es necesario enfatizar la dignidad bioética que posee el ser humano cuando desempeña este experimento llamado vida. Surgen dilemas, paradojas y contradicciones al tratar de armonizar los modos de ser del hombre en tanto sujeto reflexivo de situaciones vividas con las pautas culturales superpuestas a estructuras de penetración tecnológica y científicas en un medio ambiente de evidente dinámica ética.


En esto, aparece, indubitablemente, la problemática del envejecimiento y la vejez que juega un rol de indesmentible valor ético. Transitar por las diversas épocas nos ayuda a comprender la situación de los ancianos en el presente. Condición necesaria para dar respuesta, hoy dia, al gran desafío que constituye este grupo etario de rápido crecimiento demográfico. Desde el ocurrir vital de la historia humana de las sociedades, hablar de vejez y envejecimiento supone ir a las condiciones de posibilidad de un fenómeno en permanente estado de perplejidad antropológica.


Es darse cuenta del sentido y significación de la vida y la muerte como agentes formativos en un dialogo intersubjetivo entre la naturaleza como coprotagonista de un planteamiento ético y el ser humano como destinatario de su propia razón de ser. Del mismo modo, a partir de un diagnostico patente y penetración narrativa para captar las sujeciones éticas a este fenómeno de tal magnitud y de una asimilación concordante hacia una bioética de la cotidianidad. Con esto, ir descubriendo las situaciones límites en la salud de aquella proeza etaria llamada vejez.


La vejez, como estadio vital, y el envejecimiento, como proceso, no son meras determinaciones biológicas. Son parte de la vida humana y por ello mas biografía que biología. En cuanto tales, procede indagar por su sentido y significación.