viernes, 19 de septiembre de 2008

Descanso mientras envejezco

" el nectar de la grandeza es el autocuestionamiento...."


Así pues, es el destino de abulia que en sus ideologías persisten. Expreso cierta conformidad con lo que vivido mientras envejezco junto a esos momentos casi primaverales,  éstos albergan un aura de fecundo acallamiento.

Estoy en mi casa de la comuna la Granja. Es cierto. Por ejemplo, mientras mi mamá fue a visitar a sus familiares, en donde todo se celebra como si fuera el apocalipsis bíblico, a su vez, mi hermana Nataly salió con su pololo al que solo quiere.

En cambio, tanto mi papa como mi hermano descansan, plácidamente, haciendo uso de las bondades simbólicas y capitalistas  de la TV satelital, ayudó estar en el universo personal de horario valle.

Ahora bien, estoy recordando los hechos históricos, es agradable y emblemático gozar de los placeres flemáticos que me ofrece esta vida, que permiten construir valoraciones morales y manifestarlo como tal. Por lo mismo, considero una manera cómica salir jugando, ojala no arriesgue querella, al camino de los fanatismos teóricos que yacen en la inexactitud del Chile en ciernes.

Es la conversión dialógica de crear realidades como una capacidad de saber qué hacer ante esas realidades tutelares que se construyen al andar del lenguaje familiar, los ingresos y salidas de alguien que celebra las fiestas patrias, en donde anidan una inicua sensación de vivir como inquisidores momentáneos, para hablarnos el más enigmático de los instantes.

Para eso, para descansar mientras envejezco añoro aquellos días gastados y temerarias vivencias paganas que viví en Valparaíso durante un 2002, sin hacer más comentarios.
Eso, este comentado ciudad que observa a su alrededor, enamorado de sus inveterados escombros que pululan como la indiferencia absoluta de sus habitantes en la política de los consensos termundistas,  junto a la pasión exultante de Alberto que busca la manera de salvarse en tiempos donde nadie comprende a nadie, pero sugirió que nada es para siempre ¿acaso apareció la secreta verdad educativa sobre la vejez en Valparaíso?

En esto, la gente ha dejado de creer en las instituciones democráticas de representación popular, era eso lo que ocurría en cualquier región del país, y con ella,  el fenómeno de la vida humana iba alternar entre visceralidad y racionalidad. Eso dicen cuando pasa un año sin cesar.

Incluso estas consideraciones domésticas referido a las normas de conducta social y algo más que ejercen los anónimos porteños, provocan en Alberto una genuina sensación de soledad en su modo de vida singular, porque esa vida ganaba en ironía cósmica.

Ante todo, la política es el arte y la ciencia de la administración del poder y los recursos públicos que nunca emergen, al parecer lo escuchó en su voz interior para esgrimir excusas debidamente argumentadas, bajo el halo intimidador del poder del ciudadano, no sé qué quiere decir eso.

Solo sé que mientras envejezco, todos pueden ser Alberto.

jueves, 18 de septiembre de 2008

Obama y la sociedad de las oportunidades




Todo conocer conlleva una interpretación de la realidad y un falseamiento de la misma conforme a una determinada perspectiva. En este caso, la aparición de acontecimientos o circunstancias que permiten la generación de sugestivos personajes que esculpen esas realidades tutelares, en donde respiran el aire azul de la libertad y lo convierten en avenidas de verdad histórica, para mencionar a alguien.

Este es el caso, de Barack Obama como un producto del sueño americano con todo el amasijo de contradicciones que de ello se elucubra y, por cierto, se reflejó en el día a día, lo que significó un cambio de mirada acerca de lo que simboliza el quehacer político en claves humanas, en la búsqueda incesante tanto de la mantención, conservación y preservación del poder.

De este modo, sucesos sociales, en donde situaciones tales como, apenas los cuarenta y cinco años desde que Martin Luther King patento un cambio de mundo acerca de la cuestión racial con sus problemáticas socializantes y, por cierto, dio su famoso discurso; así como, ciertamente, sólo cincuenta y tres desde que Rosa Park fue enjuiciada por negarse a ceder su asiento del autobús a un hombre blanco; casi ese lapso desde que en Little Rock un grupo de niños negros debió hacerse acompañar por el ejército para poder ingresar a una escuela hasta entonces reservada sólo a blancos; y aproximadamente ese mismo tiempo desde que la Corte ordenó a los buses que iban hacia el sur acabar con la segregación.

En el mismo país donde apenas cincuenta años atrás acontecía, inexorablemente, todo eso, Barack Obama -posiblemente él pudo ser uno de esos niños que entonces entraba a la escuela de blancos en medio de escupitajos y de furias siendo vilipendiado, vejado y mancillado en su dignidad humana - fue un protagonista activo desde la ciudad de Denver en la entronización como el nominado del Partido Demócrata para competir por la primera magistratura, esto es, la Presidencia de los Estados Unidos.

En verdad, es un derroche de virtudes en lo tocante a cómo vive y siente la política. Un carisma que asombra por su capacidad de integrar en la pasmosa diversidad de la cuestión interracial, hechiza a las audiencias con palabras que parecen proverbios, usa una entonación que seduce, que acalla, que ironiza con la aridez majestuosa de los discursos de moral de rebaño y, como ocurre con casi todos los liderazgos carismáticos, tiene algo de religiosidad en lo que expresa. Aquello de lo cual Obama siente, percibe y observa.

La mezcla justa entre sencillez y aura de celebridad discursiva, promesa y proyecto en ciernes, evento político y hacer de su propuesta birracial una epifanía dentro de lo posible, en esas relaciones de poder imperial que proyecta su EEUU, es lo que simboliza Obama.

Lo más relevante no es Obama sino la sociedad que, con todos sus problemas y todas sus pasmosas contradicciones, con su tedio provinciano y su violencia imperial, sus intelectuales de campus y sus políticos de cuartel, sus abortos y sus grupos pro-vida, su debido proceso y su Guantánamo, su puritanismo moral y su desenfreno por los placeres mundanos, sus grandes ciudades y sus moteles de paso, su social security y su sálvese quién pueda, lo hizo posible. Porque Obama, este hijo de padre keniano y madre de Kansas es, indefectiblemente, un fiel reflejo del dinamismo de un país que, sin arrebatos utópicos y casi sin ofensivas ideológicas, paulatinamente, ha derivado en apenas cincuenta años desde la segregación (separados, pero iguales) a la integración del espacio público (juntos, aunque distintos).

No obstante lo cual, indudablemente, ese habito prevaleciente respecto al rechazo a la especulación y al argumento de la autoridad que muestran los norteamericanos sea precisamente la fuente de sus virtudes.

Sin perjuicio de lo señalado, eso no significa, en este caso, que los Estados Unidos sea inmune a los problemas que le atañen como tal, vale decir, en donde los recursos y las oportunidades se distribuyen, sin excepción, en base al mérito.

Por el contrario, Estados Unidos es desigual, a veces fundamentalista, en otras violento, en ocasiones desolado. Pero de todas las sociedades, ella parece ser la menos anclada al pasado, la que mejor cultiva y expande los ideales de autorrealización, la que está más alerta cuando se los pone en peligro y la que los persigue con mayor ahínco y con menos sobresaltos.

Por ello, creo, ver en este fenómeno personal de fecunda dotación vivencial y política, como una respuesta a la diversidad de acontecimientos y sucesos que vivieron las generaciones que precedieron al nacimiento de Barack Obama.

Puede que su oportunidad emerja para concluir en proyectos de narraciones humanas inconclusos, gracias a la importancia de llamarse sociedad, pero persiste en él la incertidumbre del sufrimiento. Siguen naciendo discursos birracionales.

Un dÍa en la USACH



Un día en la USACH significa vivir, claramente, en los caminos de la vida en este mundo de idílicos balbuceos callejeros. Cualquiera sea el día, hay ambiente de juerga en vastos lugares de nuestra Universidad. Lo cual es bastante estético.

Para llevar la procesión valórica a diario, ellos y ellas juegan a creer en las grandes narrativas, mientras tanto, bailan. Es una danza de dispersas palabras en tiempos históricos asombrados ante la crisis de creencias de la educación formal.

Destaca esa mayoría silenciosa que cabalga, a medias tintas, con el lastre endemoniado que medios masivos de comunicación estandarizados y digitales como los “pie de página” bibliográficos usan de manera ferviente los días en ese mes.

De algunas estridencias morales expresan cierta inconformidad y malestar respecto a cómo se imparte la enseñanza universitaria en diversas facultades de esta universidad pública, que se cuestiona de su propia hipocresía de acuerdo a diversos cambios de mando.

Un repentino giro de locura, tan personal como la existencia del prejuicio en el planeta tierra, porque resulta esperanzador para muchos héroes anónimos, donde compañeros que estudian en la USACH generan la suficiente sinapsis como para concebir como misterioso al país de las lágrimas.

De ahí, vienen, las frustraciones flemáticas de baños estatales, la ira contenida de pizarras de acrílicos, los sucesos de vastedad callejera ante el espectáculo cósmico de una votación en desarrollo entre estudiantes de pregrado, a la folletineria progresista impregnada del abismo decimonónico de la Escuela de Artes y Oficios (EAO), ese destino errante del consejo de presidentes cuando las votaciones son a bases de dinámicas gestuales, a la inoperancia e incompetencia académica producto de densidades históricas a la orden del día, el resentimiento social sin glamour condimentado con evidentes muestras de desorientación acerca de qué hacer ante tanta realidad en “off” y un manantial de opiniones sobre la miseria humana granulada.

Secretismo, bastante humor sardónico entre salas y otras salas, poca transparencia e hipocresía son rasgos naturales que afloran en nuestra comunidad universitaria. En efecto, conforme a lo expresado, también, es cierto, la ilustre ignorancia enciclopédica sobre sus propios referentes discursivos, durante algunas horas cronológicas, todo está permitido.

Dependiendo de los acontecimientos, sean o no históricos, o de otra índole narrativa, existe la tendencia tercermundista de enviar mucha mierda discursiva para sazonar e incrementar los egos de la comunidad universitaria posdictadura sobreestimando aquel 5 de Octubre de 1988 o a Mayo de 1968, la revolución cultural del audaz Mao tuvo sus propios acontecimientos milenarios que configuraron una interesante entrevista con el concepto y significado de “revolución”, la revolución Bolchevique de Octubre del 1917 para los bípedos de una democracia sui generis y a los amantes anarquistas místicos de 3 letras con sus primicias acomodaticias cuyo propósito es tomarse demasiado en serio ¿habrán reído como lo hizo Chaplin sobre la vida misma?

Es la USACH profunda, aquella que percibe a través de los estudiantes cómo la miseria humana puede ser superior a full HD contenido, que nada contra la corriente del tiempo cronológico y baila al fragor de sus propias miserias circulares. Por eso, un día en ésta es estar en la búsqueda del tiempo cronológico y encontrar la palabra inicial para querer crear sin excusas escolares.

Cualquier día puede suponer un día y su sensación de irrealidad con lo que acontece en diversos lugares ciudadanos, que se interceptan en cada uno de los Campus universitarios, para continuar con la biología de la vida.

Con ello, es menester mencionar esa lealtad que percibo entre el espacio urbano universitario y la armonía de las aéreas verdes que colindan con gélidas salas no remuneradas.

Eso me relaja pero me asombra cuando lo observo.

Un dia en la Usach cuando envejezco


Así, es como estoy estudiando en la Universidad de Santiago que labra en su tiempo universitario muchas teorías conspirativas para dar la apariencia de verdad a medida que sigo envejeciendo, iniciamos cualquier día estudiando.

Hubo que mencionar responsabilidad social y algo más. Con ello, emerge una imponente secuencia de inequívocos afectivos través de observaciones sobre su existir educativo.

Esta universidad con todas las interpretaciones de la realidad que esgrimen sectores del bipedismo pluricelular, desde variadas perspectivas ideológicas y no solo aquellas, si bien son estridentes respecto a los juegos de seducción con sus referentes discursivos  que aspiran a patentar, pero minoritarios en términos de quórum calificado para preservar las pequeñas narrativas, continuarán accediendo a la plataforma de élite callejera.

Hay harto torreja y emprendedor académico de perfil  JUNAEB y Cota 1000. Sin duda, esta epifanía en que se convierte todos los días de la semana, significa una innovadora manera de contemplar en acción nuestro bajo mundo de excrecencias afectivo-existenciales. Puede que alguna ventosidad.

Se ama la vida sin razón, sin lógica en aquellos instantes de delirios universitarios que no tocan a muchos ciudadanos. Sin embargo, seguía habitando la Usach.

Después supe captar la maravilla del dolor, momento tras momento se puede rebobinar el pasado pero jamás extirparlo, ahora que alguien difundió un modelo de realidad prevaleciente para un vasto sector de la comunidad universitaria, solo queda comprender la dimensión escatológica de ese día.

También hay reminiscencias de todo tiempo pasado, durante las ilusiones persistentes de movilización popular o dictaduras de distinta opinión pública, era un canto a la inclusión social e igualdad de oportunidades, por lo menos, así se vio en el casino central de la Universidad de Santiago. Con ello, se elabora toda una épica revolucionaria en donde los juicios de valor juegan su propio juego de aceptable humor.

Para ellos, es más fácil manipular y usar el lenguaje que usan para ganarse a ciertos jóvenes, para entender que es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio y la vida permite crear a cualquier hora.

Lo que siempre agradeceré es la obsesionada conducta hacia el caos, si es que se puede definir de manera acotada, que cada día asume como cualquier otro instante de elocuencia anónima. En estos momentos, por ejemplo, la generación PSU y a su vez Cuenta RUT ingiere alcohol y ve drogas legales a medida que los pastos estatales de los patios de la Facultad de Ciencias Médicas aparece en mi cerebro.

A ese sector de sutilezas valóricas, tanto la moral y la religión carecen de inmunidad diplomática, por lo que, insisto en este punto, una interesante constelación de realidades socioculturales, viscerales, narrativas y musicales convergieron para dar cuenta de algo llamado Viernes. Por lo menos, creo que el nativo aburrimiento de los humanos puede relatarse de manera relajada.

Estar un día en la Usach con la sesgada interpretación que eso conlleva, asume la sublime redención de querer estar encadenado a la apariencia de verdad del discurrir intelectual, en muchas ocasiones, siempre aparece la experiencia del ocurrir vital en los patios de alguien que observa sin cesar.

Envejecí cuando pude ingresar a cualquier día en la Usach.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

Chile y sus balbuceos vocacionales


“el mundo se ha reído siempre de sus propias tragedias, como único medio de soportarlas. En consecuencia, todo lo que el mundo ha tratado seriamente pertenece al lado cómico de las cosas."


Mientras estoy escribiendo algo acerca de lo que me permita liberarme de mis aventuras cotidianas, cuando descanso plácidamente tras terminar el año académico que corresponde al primer semestre de la carrera de pre-grado, opté por narrar a un joven país de los contrastes geográficos y abismos secuenciales. Sin duda, la vida privada de los chilenos es mucho más inefable y personal de lo que uno piensa.

Ciertamente, el espacio público de este joven diletante no esta exento de cuestionamientos y cierto glamoroso pesimismo acerca de lo que somos. Ahora, en esa élite endogámica y humana, ejerce un papel preponderante en perpetrar y fomentar la lógica implacable de un modelo de realidad prevaleciente. Por ello, tanto la autonomía y la desconfianza de los ciudadanos hacia las instituciones sociales y sus verdades mutiladas, tiende a ser una baile entre muchos personajes atildados.

En realidad, viajar por los caminos de la memoria significó durante muchos siglos, de amplias y vastas referencias bibliográficas, reflexionar sobre supuestos humanos, es aludir a ciertos clichés de contenido histórico-político, a saber, “La Revolución en Libertad”, “La Vía Chilena al Socialismo”, El Ladrillo de los Chicago Boys, “La Transición Cívico-Militar” permiten saber que el presente geopolítico de un país no se juega a través de una prueba estandarizada de selección múltiple.

Es cierto, siempre habrá, y es bueno que sea así, la existencia lúdica de bípedos pluricelulares enarbolando el rostro sempiterno y masivo de la educación formal, incluso, se atribuyen ser los paladines y líderes de la vanguardia ideológica sobre dichas afirmaciones.

Lo interesante es la capacidad familiar de las personas para auto-proclamarse indóciles personajes de la entelequia pueblo, porque la condición humana y su derrotero de codicia, ambición, egoísmos rayanos, reminiscencias marxistas-socialistas en horario valle, fascismos de derechas e izquierdas en ciernes, ciertos gestos proféticos que caminan por la calle Morande 80, estallidos de galopante imbecilidad para vivir en el salvajismo gregario y una nomenclatura de raigambre progresista nos enseña hoy que lo único permanente es el cambio

Un país en constante aprendizaje y carente de experiencias históricas para comprender el orden ético del sufrimiento humano, a partir de un modelo de realidad prevaleciente con surgen un comentario como que es un gran chiste.

De momento, sigo esperando el almuerzo previo a Fiestas Patrias. Así no olvido  su vocación

martes, 16 de septiembre de 2008

Chile y sus abismos



Es interesante señalar las nuevas formas de convivencia social que emergen en tiempos históricos en donde ciertas tradiciones, costumbres, rituales, religiones y mitos resultan una explicación del mundo, que emerge como producto de la vasta interrelación de vivencias y un aparente sentido identitario de lo que somos, después envejecemos.

A pesar de que existe un país que acontece, desde nuestras propias valoraciones morales tenemos algo que decir, algunos, la milenaria magnitud de los principios que dan origen a esa sujeción prolongada. Pero, por ahora, digamos que ese país se llama Chile.

Los principios, dentro de un espacio territorial acotado, sirven para tiranizar, para justificar, honrar, perpetrar, vilipendiar y disimular nuestros hábitos conductuales.

Acuden, muchos ciudadanos comparten móviles muy oscuros, a esos dioses paganos que impregnan de prejuicios milenarios y atávicos. De pronto, todo lo que se aprende respecto a cómo actuar como sujeto critico del mundo que se aparece, más aun, que implica explicar y problematizar sus constituyentes discursivos deriva en un estallido de equívocos sociales y chistes genuinos.

Insisto, ciertamente, en que vivir conforme a lo que este modelo cultural prevaleciente, el capitalismo en todas sus vetas literarias más un entramado de revoluciones en ciernes significa cambiar la mirada acerca de lo que somos.

Ante este estado de cosas existente, el hablante ciudadano se ve tentado a elegir lo que le otorga mayor seguridad, en este paraíso de incertidumbre que refleja cierta sociedad humana junto a sus tsunamis tecnológicos. Con ello, Chile y la sociedad de las oportunidades esta al borde un ataque de histeria colectiva y de absurdos glamorosos.

A partir de lo cual, carecemos de las incertidumbres necesarias para afrontar los retos culturales que establece la sociedad de las revoluciones digitales con su derrotero de azar y de breves narrativas.

De este modo, si todos decimos aquello que pensamos para lograr una narrativa que nos conduzca hacia un relato delirante, entonces la vida ciudadana acá seria una valiosa tontería dispuesta a convocar a dictaduras, democracias y tiranías.

A cómo nos comportamos en este Chile de los olores callejeros y de un amasijo de contradicciones repentinas.  Sus abismos no lograron ser comprendidos. 

De repente, Septiembre acontece

.“Tras la apariencia de neutralidad del discurrir intelectual se oculta siempre la experiencia del ocurrir vital”


Ante nosotros mismos, fingimos ser siempre más ingenuos de lo que somos. Así descansamos de nuestros contemporáneos andantes. Que tienden a ser humanos. En realidad, el alcance y sentido de la sociedad civil chilena con sus formas de convivencia social y empresas de significado compartido, albergó un intimidante secreto en ciernes.

La Concertación, de algún lado había que iniciar esa ingenuidad, ha sido vanguardia respecto al negocio cósmico de escudriñar el lenguaje del poder, en donde el sentido de concesionar las Grandes Alamedas era necesario y suficiente hacerlo, pero el arte de la guerra contiene indispensables respuestas para demostrar que estamos, ahora mismo, en Septiembre.

Ante el estallido de extrema sumisión así como mediocridad de acuerdo a los ritos, rituales históricos, por ejemplo, este singular y endogámico pero multiclasista coalición política se atribuye protagonismo ético respecto a su temple ante el sufrimiento humano.

Es un juego de sanguinarias verdades mutiladas, dicen que al lado del camino. Mientras eso acontece los hablantes ciudadanos, opositores u oficialistas, nacen y mueren para lograr aquello que legitima a la vida. Su mejor invento es la muerte.

Pero simultáneamente destilan una esquizofrénica perspectiva acerca de los derroteros repentinos de un mes que aparece. Volverá a decirse su nombre en un año más.

Puede que, durante algún fin de semana, sean navegantes de la conciencia humana. A veces, le temen a la Vía Láctea a medida que realizan elecciones generales.  

Esto seguirá continuando mientras ocurra algo y, por cierto, viva para ser presidente de mi bello y pintoresco país que continua diseminando los enigmas cívicos cada 40 años.