lunes, 28 de julio de 2008

La importancia de sospechar



Siempre se teoriza la misión de la juventud como creadora de una cultura alternativa, de hecho estamos alertas ante el más mínimo acto de irreverencia histórica, donde estos púberes personajes perpetran realidades humanas en sempiterno movimiento ciudadano-callejero, es lo que hay.

Después de haber quitado sistemáticamente todos los fines tradicionalmente trascendentales de las vida, terminan por dar un arsenal de medios técnicos que van de la producción de la abundancia frívola a la de armas de destrucción masiva para el genocidio en todas sus variantes valóricas.

Ahora bien, este autor de lirica altisonante y tono profético, Nietzsche, puso en cuestión las verdades sagradas que tributaban las filosofías dogmaticas de la Europa decimonónica, significó un pincelada de fecunda vitalidad respecto a cuestionarse esas actitudes de moral de rebaño anodino que emergían a partir del discurso metafísico-ético de la modernidad. Ésta es un discurso hegemónico que promueve, bastante, la expresión escrita de pizarra de acrílico.

Un penetrador de laberintos conceptuales entrelazados a los encadenamientos morales de la vida burguesa entroncada a esa modernidad portadora de todos los males valóricos, también de alguna manera, fue un circo de equívocos sociales manifestado de forma gregaria por sus habitantes. Era la sociedad que le tocó vivir, a decir verdad, fue el constructor de una ideología de la disolución racional.

Esa exultante alegría de querer cambiar esas verdades que, en realidad, cimentan nuestra frustración así como fracaso, cuando somos dioses pequeños sin dedicación a la autocritica.

Esta lumbrera optó por plasmar, en sus escritos ese prurito por disolver esos rituales de Occidente y alguien más, costumbres, tradiciones, comportamientos, conductas que jibarizaban al hombre a un estado embrionario de su pensar síquico. En resumen, esos seres no generaban sinapsis con glamour.

También, en estos tiempos de disociación identitaria, volviendo al mes de julio de 2008,  a los jóvenes a nivel planetario se les tratan como si fueran la matriz en donde se está formando una alternativa futura que todavía es excesivamente frágil, alguien tendrá que ceder.

Por lo visto, el nacimiento de una contracultura cuyas reflexiones sobre la sociedad tecnocrática y de su oposición juvenil tiene que ser un hábito prevaleciente de lo que queremos evocar, narrar y perpetrar, a él, le pareció una soberana pero persistente minucia.  

Nosotros somos el mundo humano, después el diluvio de cierta modernidad. A través de una profunda reestructuración de los estilos de vida y valores en lo que se basaba la existencia ordinaria de las personas, asumió la loca lucidez de transvalorar todos los valores del sistema de creencias, prejuicios, ritos vivenciales de aquel discurso humano.

Ante la opinión de los plumíferos vociferantes acerca de los regímenes democráticos, nuestro autor, ironiza de modo atildado, que el ideal del nuevo hombre es su grandeza para superarse desde su ocaso. Por lo que, estamos en presencia de un lucido espectador de mundos ordinarios y un joven dispuesto al mandato de producir acontecimientos.

domingo, 27 de julio de 2008

despertar en el ocaso


“yo amo a quienes no saben vivir de otro modo que hundiéndose en su ocaso, pues ellos pasan al otro lado”



Hay que caminar por esa ciudad asfixiante, que constriñe la loca aventura de la fe por transformar los estallidos de sensualidad extrema que prevalecen día tras día, del mismo estilo expresivo, a esos ideales de alcoba escolar afloran como pompas de jabón.

Después de Julio, se sigue conviviendo con las ideologías contraculturales. Con un canto enternecedor a la mutación de valores y a los caminos estelares de algunas gentes perplejas. Como un melódico concierto de fugaz mundanidad. Ante esto y, es bueno decirlo sin glamour, recordar que la tragedia griega hace su trabajo a través de la vorágine del tiempo cronológico que navega en alta mar cuando piensa humanamente.

Tantas situaciones extremas que te hacen vulnerable mientras uno se cultiva inexorablemente, en el conocimiento por el conocimiento del uno mismo, en donde la atávica moral nos tiende una trampa, luego la responsabilidad se diluye en el ocaso de un despertar.

Jamás ha existido una versión dogmatica acerca de un fenómeno humano en cuestión, como mucho, una interpretación sesgada de ese fenómeno. Interesante, estético e intrigante. Probablemente, algo llego a su fin durante julio 2008.

La voluntad de poder ante todo atisbo de bípedos con ideas bizarras, acomodaticias y anodinas acerca de los regímenes democráticos y, por cierto, de la moral que se entronca con el homo sapiens. Es una ficción novelesca decirlo durante un día nublado.

Los paisajes de éxtasis ético emergen en dicho ocaso, cuando somos anarquistas intelectuales y escultores callejeros del reírse de sí mismo, porque da lo mismo saber si la razón humana es una tontería callejera, y mitigó aquel día que era nublado. 

Se acaba Julio


"la madurez del hombre es haber vuelto a encontrar la seriedad con que jugaba, cuando era niño"
F.Nietzsche



De acaba este efímero mes de Julio junto a sus propias dudas vocacionales y su lenguaje, éstos simbolizan los sueños paganos de una sociedad civil ansiosa por vivir en las sujeciones tutelares del libre albedrio, a cualquier país puede ocurrirle esto.  

Luego, la dominación se construye en el discurso social. Para ello, tenemos en estos tiempos boyantes de saberes acomodaticios, en la persona de un protagonista lúdico y que profesa su propia religión moderna: Internet.

Pues bien, promete tener efectos de amplio alcance sobre la cognición, subsumiendo la mayor parte de nuestras tecnologías intelectuales en valiosas tonterías. De esta manera, a medida que llegamos a depender, aun vivimos en democracias burguesas y adictas a los 7 pecados capitales, de las computadoras para mediar en nuestra comprensión del mundo, es nuestra propia inteligencia la que se degrada en inteligencia artificial.

Por lo mismo, ahí esta, aflorando ese sentimiento de ser alguien que, a pesar de los cambios experimentados por las circunstancias, los estados físicos, afectivos adictivos y las relaciones, permanece constante, en otras palabras, manifiesta continuidad y coherencia.

Todavía falta mucho para que nos volvamos artífices de nuestros paradigmas culturales pero, eso sí, hay que evitar las trampas que nos tiende al moral con sus ínfulas de insondable profundidad de pensamiento. Por lo que humanos habrá para proyectar una biografía genética de unos cuantos años. 

sábado, 26 de julio de 2008

¿Una Epistemologia que seduce?


“desde la provincia canto a los tejedores de ilusiones novelescas, cuando la moral de rebaño generaba frenesí en ese Chile digno de un aborto sublime “

Ciertamente la certeza como criterio de valoración epistemológica y el cogito cartesiano como el modo de abordar verdades indubitables cuya actitud prevaleciente, en este caso, es tanto descubrir así como desentrañar la relación entre las cosas pensadas y los pensamientos que ella origina.

Ahora bien, la certeza impone que la justificación de la creencia basado en proposiciones sea tanto creada como verdadera y, por cierto, elemento de juicio que avalen su verosimilitud.

Además, la certeza implica por medio de juicios aseverativos una manera de expresar cabalmente la verdad que anida bajo el influjo emancipador, por un lado, de lo que se demuestra en la proposición y, por otro lado, su coherencia y consistencia para colegir su status epistemológico.

De acuerdo, el cogito se presenta como un aparecer radical provisto de un método, esto es, la duda metódica como la estrategia de ir desentrañando el carácter entitativo del ser.

De este modo, se manifiesta una metafísica del conocer, por ello, la certeza como prioridad epistémica aporta así como se relaciona, armónicamente, de algún modo, como un saber claro y preciso de lo que se expresa, precisamente, desde el ámbito cíclico de las cosas que podemos aprehender.

Balbuceos existenciales


 Después de mí, el diluvio


En una democracia, en principio, ni la naturaleza ni la cuna son formas razonables de distribución de las oportunidades sociales. Con ello, seria la escuela la institución social de índole consensual cuyo único fin es fomentar, preservar y perpetuar el desempeño personal para crear una plataforma de aceptable desigualdad entre hablante ciudadanos que legitiman al mercado Sin embargo, el régimen de servidumbre de la sociedad del conocimiento hace su trabajo. Y el tiempo le acoge amablemente.

Atento a buscarse a sí mismo y encontrarse en las antípodas ideológicas de cuanto modelo pedagógico generan las civilizaciones en ciernes. Todavía podemos innovar en la gestión de miseria humana full HD.

Es lo mejor, que pudo ocurrirle a cualquier existencia singular de alguien que actúa como homo sapiens más sofisticado, somos nosotros, durante los balbuceos existenciales que persisten entre las personas, mienten con énfasis, a la moral con sus ínfulas de majestuosidad de rebaño anodino.

Los rotos sorprenden


“Todo eso que mete miedo al prójimo se llamará en adelante Mal; El gran miedo, el temor a la disolución de rebaño, constituye el origen de nuestras valoraciones morales”

F. Nietzsche

Se ha hecho bastante por difundir las dudas inescrutables que afectan, qué duda cabe, a la educación chilena. Ésta hija de la Imprenta. Además, con el transcurrir de los milenios greco-latinos, se enfatiza el carácter alucinatorio de lo personal respecto a lo que propone cualquier proceso de aprendizaje consciente y deliberado cuya carga ideológica ha sido necesariamente un vehículo tributario de bizarras ideas acerca de la modernidad y su proyecto de razón iluminista.

Ahora bien, una reforma al sistema escolar de masas implica, para decirlo de una manera horario valle, en donde el Rotaje de prevaleciente vitalidad postdictadura y adicta a cuanta sensibilidad gregaria profesa, se siente protagonista ilustre de algo que llegó a su fin y no hay caso, pero a lo más podrá elucubrar y farfullar a través de proyectos de ley, diseños de políticas publicas, estudios comparados, aplicación de programas y medidas y deliberación ciudadana, sin embargo él no almuerza en negocios de “comida lenta”.

Jamás, a decir verdad, logró una plena comprensión de los procesos de desayuno, almuerzo y once en nuestro país, porque no ha sido una política pública de largo aliento histórico.

Pues bien, esos tropismos de perdurable nostalgia familiar e incluso sus ficciones éticas  e ideológicas acerca del modelo realidad prevaleciente en tanto paradigma andante considerado, el roto, actúa como un bípedo de sus propias ruinas circulares y anexos repentinos.

Sin embargo, para condimentar algunas horas acá en el mes de Julio, existe una evidencia concluyente: todo proyecto de institucionalidad educativa implica un instrumento de poder que permite preservar la estupidez con énfasis de acuerdo a la diplomacia contemporánea que subyace.

Nosotros somos simples mamíferos de pareces disolutos y biografías en desarrollo a partir de interpretaciones orgánicas que aparecen en un mundo determinado.

El roto conmueve por considerar que el lenguaje como acción social es una conspiración de los poderes enigmáticos de las relaciones interpersonales. Esto va más allá de la mera consolidación, mantención o preservación del poder en la Tierra

Apestan, en ocasiones, por su insondable profundidad de pensamiento sobre cuestiones que atañen a la condición y, a ello, le atribuyen una solución a la juventud, con medias tintas, al sentido misional de fuerza volitiva de una cultura creadora.

Así pues, el roto en tanto bípedo ansioso por dar a conocer al otro su moral de rebaño modernizante ejerce un rol activo de embelesamiento por la fama, honor y divertimento, en los contornos y contenido del espacio público del vulgo: considerar a la revolución y a la reforma como sublime aborto que se hace al andar tras cualquier ética milenaria.

Vivirse en un mundo que aparece


“el conocimiento por el conocimiento del uno mismo es la ultima trampa que nos tiende la moral”
Frederick Nietzsche



Reflexiones de mi vida cuando el mundo apesta. Ante cualquier cosa que tenga forma de racionalidad especulativa opto seguir envejeciendo de manera aparecida. Para ello, inicio una procesión por la constelación de recuerdos entrañables que alberga mi caótica existencia doméstica y familiar, a saber, con el planeta tierra como juez de mediación.

Una belleza nueva que acontece en el jardín de miradas que se intuyen en la faz resplandeciente de un instante que susurra al oído. Mis propias reflexiones giran en un mismo lugar con cada sensación de irrealidad destilaba cuando se hace uso del lenguaje ordinario, entre personas jóvenes y ancianas, contemplarlo en acción es un vendaval de vanas ilusiones socializantes.

Según lo que sea estar bajo la mirada abisal del ciclo de la vida, ocurren valiosas tonterías. Pero funciona, al parecer superar la dicotomía religioso-monoteísta del bien y el mal que prevalece, al estar al lado del camino.

A partir de lo vivenciado, siempre habrá una actitud de atribuir a nuestras peroratas discursivas y éticas, en un mundo como éste, un estado de conspiración permanente.
Lo interesante radica en hacerse la víctima, con el glamour de una lluvia de otoño,  respecto a la relación de coexistencia temida pero no odiada entre el poder político, revoluciones en ciernes, nacimientos y muertes a su vez y la sabiduría práctica de la biosfera para observar.

De deseos e instintos salvajes anidan en el bajo mundo del vivir conforme a las ideas de los demás, porque las personas no cambian. Así, al haber tanto alboroto por dilucidar si  sufrir tiene algún merito moral o algún excedente ético, ahora mismo, vivir tiene sus historias de amor.

En rigor, somos ficciones novelescas de una comedia irónica, errante, profética y lúdica de costumbres atávicas. Por lo que me causa estupor cuando nos atribuimos las verdades reveladas acerca del propósito vital de las relaciones humanas cuando mienten.

Un éxtasis de lógica sutil, ya que, es el humor repentino de un mundo extraño para él, surge como consecuencia de una vida creadora de apariciones persistentes, solo dichas reflexiones calmaron la incertidumbre de lo establecido. Después, cualquier biografía aparecería llorando.