lunes, 31 de marzo de 2008

Algo esta aconteciendo





Siempre hay algo de cinismo en aludir a las buenas intenciones que albergan las relaciones humanas para satisfacer la agenda de adicciones personales que día a día pavimentamos.

 Más aun, no podemos estar tranquilos si el otro socializante que interactúa con nosotros no sabe lo que nos esta sucediendo, porque siguen encadenados al querer.

Es una obsesión compulsiva relatar las aventuras románticas con una ráfaga de meloso padecimiento.

La única manera que esa verdad oculta, es decir, aquella entrañable asfixia moral hace su trabajo. Invocamos bajo la faz resplandeciente de nuestro corrosivo rostro de aura estival ese discurso de ilusoria abyección acerca de lo que somos.

Pintamos la realidad con el lánguido pincel a punto de estallar bajo el fulgor estruendoso de esa pomposa humildad cuando te dicen: la vida merece ser vivida, después de esto. Quien sabe de estas caóticas situaciones que otorgan los abismantes caminos del azar.

Se ejerce una esperanza proyectaba bajo el arbitrio del libre albedrio. Por lo menos, hay que dignificar la labor humana de abrir manantiales de realidad en “off”, y hacerse en el variopinto espectáculo del mirar confuso, esa intrigante perplejidad colérica cuando se silencian los tejedores de caminos recónditos, vivir perdidos en el mes de marzo, hacia el ciclo sin fin que acalla irónicamente.

Una moral que acontece y conducirá a la pasmosa divinidad de los ilusos conscientes, gracias al cinismo. 

viernes, 28 de marzo de 2008

Simplemente Niebla




“finges que vas contra el sistema ser rebelde, afirmas que odias las reglas, pero lo que haces es substituir tus propias reglas a la sociedad y es una regla muy simple: decir la verdad sin tapujos de la forma más oscura y cruda y lo que sea será, lo que será debería ser y los demás son cobardes pero te equivocas: no es cobardía llamar a alguien idiota. La gente no es cortes solo por agradar, lo hacen porque tienen algo de humildad, porque saben que cometerán errores y sabrán que sus acciones tienen consecuencias y también que esas consecuencias son por nuestra culpa. Evitar ser ¿por qué te empecinas en evitar ser humano House? "
Doctor House, 2 temporada, capitulo 24.



Y seguía con el tiempo en sus necesidades emocionales. De pronto, hay cosas que teme uno revelárselas a sí mismo. Tal vez era necesario lubricar su deseo por ese experimento andante, en la esencia de su ilusoria psiquis,  ésta le sugería crear mundos paralelos que cumpliera con el mandato de producir acontecimientos.

Imagínate descubrir tierras vírgenes en el alma humana como este joven arrebatado, desmedido, para quien, según su propia confesión, lo inconmensurable y lo infinito era tan vital como el aire que respiramos.

De repente, creía tener disensiones con el lenguaje conceptual en lo alusivo a invocar pretensiones de fugaz realidad personal e incomodar a la verdad en sus señales de ubicuidad con olor a un pesimismo otoñal.

Además, fluía en su incertidumbre vivencial para percibir momentos, un dialogo fugaz pero perenne con Augusto ¿Quién era este enigmático personaje?

Era un perro labrador cuyo afán por escuchar a su amo durante sus peregrinaciones hacia lo misterioso, que inesperadamente buscaba, cuando lo acechaba de manera sigilosa la impotencia, el abandono, el vacío y la plena insuficiencia de ser mero divertimento ante el mosaico hiperpoblado de imágenes proclives a divulgar el modelo ideal del vivir, en esto, el pintoresco animal manifestaba sus ansias por forjar un ahora.

Ese ahora subsidiado por la soledad sempiterna del siniestro navegar por sucesivas divagaciones que atisbo el sagaz canino. Por lo mismo, jamás hizo ver la temeraria afinidad de su extravagante amo respecto a su disposición de ánimo para sacarlo a pasear.

Sus pulsaciones instintivas era una nueva manera de cambiar el ladrido siendo su pasear un incentivo, para entender el mundo de Alberto, conforme a su estupidez con énfasis republicana.

Movía su cola lentamente mientras su amigo dialogaba al unísono con el silencio sepulcral de sus ventosidades, ante esta situación, el animal buscaba un instante de ensimismamiento en la caminata que a diario Alberto acudía a realizar.

Alberto y algo




De pronto, uno se cuestiona. Una luz que baña mis sentidos. De este modo, en reiteradas reflexiones que intuía en creer, sentía bajo la percepción intuitiva del ensordecedor alarido del perro que acompañaba, de cuando en cuando, éste gemía cuando estaba hambriento y observador por la escasez de paseos cuya plaza situada, en la esquina de donde compraba ese pan que crujía cuando, ni siquiera, había pagado.

Al parecer, eran simples alucinaciones que lubricaban su cansada conciencia moral, pues bien, esa plaza, insisto, de su barrio, en evidente estado de endeudamiento, de la ciudad principal de la clase media posdictadura le era acogedora y cálida para que su inefable perro oliera a tanto bípedo que pasara en la niebla de sus cavilaciones domesticas.

En cuestión, reconocía que la alegría ya venía cuando su bello perro de raza indeterminada corría, convulsivamente, hacia él y aniquilaba la caótica maleza de su comuna franciscana. Así era, pero para este joven, su perro hacia de lo cotidiano una epifanía de lo cotidiano.

Y eso que eran lenguajes totalmente opuestos. Contrastaban en sus modos de aprendizaje social pero existía un temor reverencial a convertir de la soledad la palabra inicial.

Daba lo mismo. Había que seguir divagando junto a su fiel amigo que acallaba cuando Alberto leía distraídamente. Era cómico verlo cuando fijaba sus mirada en cualquier roto cuyo caminar sinuoso le incomodaba.

Cierta condescendencia pedante del perro era evidente, ante esto, ante el menor gesto de indiferencia despreciativa, por parte, del roto, de pronto, una sinfonía de ladridos y gestos proféticos emergían.

En síntesis, era la manera para se fuera, pues, su amo estaba ocupado en leer, o si no, en simplemente reflexionar junto al asiento que le hacía compañía, simplemente eso quería.

La reiteración psicodélica de su haber misional para con su existencia súbita le impelía a saber que quería de su vida.

caminos que acontecen




De alguna manera, estos hechos de pasmosa realidad, han sido un gozo purificador, desde luego, un refugio espiritual para devorarme. Por ello, un éxtasis místico, en este caso, reflejado en investigar lo que es la vida humana cuando somos vulnerables al cambiar nuestras verdades que cimentamos producto del modelo de realidad prevaleciente del cual somos contumaces escultores.

Eso creo, al mirar fijamente toda esta constelación de movimientos armónicos de esos diligentes insectos, que pululan intenciones así como la paciencia del inocuo viento otoñal en una tarde cualquiera, son mis distracciones visuales para relajar mis surcos en mi inquieto rostro de joven observador de su mundo exterior.

También, embelesado por el prolongado ruido de las caóticas ramas de mi árbol de fruto consagrado al lado de mi " torreja" casa. Se hace al andar esta conmoción en la emoción. Fue un solamente un momento.

Lo suficiente como para embellecer mis ansias de dudar respecto al estremecimiento moral cuando caminaba hacia mi subversivo baño.

Embellece la ruindad del instante renovado junto a mis valiosas tonterías. Un hedor repulsivo sediento de una épica disoluta.

Simultáneamente a estos sucesos relatados, de cuando en cuando, cambio radicalmente de foco pensante. Para ello, hubo de viajar, rápidamente, acerca de los caminos crepusculares del imponente poder ejercido como un discurso de cinismo purificador.

Había una vida que emergía siendo su camino que construía al fragor de sus propias contrariedades juveniles, a esto, una ráfaga de vitalidad altisonante, esto es, la del joven Alberto desde el abismo entronizador de su escepticismo radical acerca de la loca moral compasiva que simbolizaba su país.

A lo mejor, será algo infrecuente, mencionar de este modo, el correlato factual de lo que intento reflejar, vale decir, ciertos instantes de paz interior así como del relato épico de un joven que contempla las obsecuencias narcisistas que nos legó la clase política en toda su dimensión teleológica.

Hay un intento, repito, por reiterar, precisamente, una reflexión de la asimilación y de la abyección cuando usamos el lenguaje ordinario, en esto, inmerso en la constante dinámica de la intimidante posmodernidad desde la provincia, es decir, un país ávido por aniquilar la estupidez con énfasis.

En consecuencia, busco una reciprocidad indesmentiblemente conceptual como innovación teórica, a la de un joven que va captando la naturaleza subyacente de sus ficciones personales, de esos caminos paralelos que caricaturizan tanto ese progresismo entronizador de fecunda reputación secular como del autoritarismo de ardiente necesidad por configurar disciplina histórica, pero seguimos envejeciendo.

También le era familiar cambiar, repentinamente, de tema. Lo cual le hizo darse cuenta de su encantamiento por manifestar realidades que reflejan la incesante búsqueda de extrañamiento con el poder, resulta intimidante vivirlo. 

Y la politica



Cabe señalar la importancia del hombre como sujeto de procesos políticos inmerso en un entorno significante que le permite ampliar la mirada respecto a las relaciones de poder y su necesidad de vivir en sociedad. Además, la naturaleza de nuestra condición humana esta, genuinamente, determinada por las circunstancias históricas.

Somos hijos de las circunstancias, cuando la historia se asimila como una estética sanguinaria de las relaciones humanas.

De este modo, si esto es así, conforme al contexto vital de civilización en ciernes, que significan las lógicas de poder factual y, por cierto, el influjo emancipador del espacio sagrado de la política en el campo de las reflexiones filosóficas.

Desde luego, la vorágine imponente de una constelación de ideologías, de acuerdo, a la evidencia histórica, que emerge en la estructura patriarcal de Occidente, en lo tocante a la política en cuanto a la capacidad sinuosa de preservar el poder. Por ello, el poder como el habito prevaleciente de instancias de conversión arquetípicas.

Para siempre estar abocado a comprender absolutamente el velo de ignorancia que simboliza aludir a la democracia, en estos tiempos históricos de clamor cultural, que cumplió un par de milenos.

Cuando la política generaba frenesí, cuando en la modernidad el hombre perpetra una elaboración doctrinaria acerca de la naturaleza del poder respecto al principio de autoridad real, la ética personal aparecía.

Esto, a su vez, condiciona la estructura funcional del pensamiento político, ya que, prevalece una perspectiva de dinámica social descarnada referido al espacio público de la acción política.

Ante, esta situación de hecho, resulta interesante enfatizar la posibilidad cierta de estar en el mundo desde el saber practico que otorga el saber hacer política.

De tal manera, si se analiza el hombre puede percibir la realidad social en cuanto a sus expectativas de poder y las jerarquías no “naturales” como limitación, como amenaza, como finitud.

Sin embargo, la conciencia de su fragilidad ante la naturaleza y ante otros hombres ha sido evidente, frecuentemente, incluso, en los vastos imperios de civilizaciones geopolíticas así como en su consideración hegemónica. La idea de poder como limitación ni siquiera se verbaliza. Es en sí mismo pura evidencia.

miércoles, 26 de marzo de 2008

Estoy


“.solo quedan las pobres gentes, los humillados, los ofendidos en cualquier rincón oscuro, un corazón de consejero puro y noble, cándido y consagrado a sus jefes y, con el, una jovencita, ultrajada y triste. Su historia me desgarraba el alma..."
Fedor Dostoievski



Estoy sumido en la vorágine del tiempo ansiado cuando estudio en esa universidad cuya impregnación de ocio y disolución racional escasea. Con murmuraciones dispersas por la ingesta excesiva de un licor reticente a ser destinatario de los humillados y ofendidos, en la simplicidad de las relaciones humanas cuando construimos lenguaje.

Gestos gastados por los ilusos ideales que ciertas tribus urbanas hegemonizan. Se debe estar atento al asombro de lo que somos cuando hablamos del otro.

Creemos saberlo cuando la embriaguez imperecedera de las miradas pueriles de los estudiantes universitarios, de cuando en cuando, durante una tarde cualquiera del año académico, convergen en la faz resplandeciente de esas inefables botellas que acontecen.

Eso, alcanza su umbral de estridencia moral cuando un estallido de llanto embarga a los felices llenos de dolor.

Por lo demás, un éxtasis místico espera con sus reflejos viajeros durante esos delirantes viajes a la psiquis humana. Es así de simple.

Con ello, la absurda moral de las drogas ejerce su status, epistemológicamente, lúdico en aquellas mentes siniestras en inmunizar barbaridades. Eso se observa en cualquier universidad que se jacte como tal. Lo ha sido.

La mayoría de los rotos no afectaba la realidad de una manera consistente, sustancial, licenciosa, mutilada, porque no creen que puedan.

Cualquier día que yace en nuestras aventuras cotidianas observa, convulsivamente, la sucesión temporal de los abismos pensantes del roto en tanto individuo desprovisto de una estética sanguinarias de las relaciones humanas.

martes, 25 de marzo de 2008

Educar y sus raras decisiones




Hay ciertas características intrínsecas que podemos ir develando en el contexto de acción histórico a partir de las prospectivas educacionales, vale decir, la sociedad del conocimiento como una actividad subversiva en lo relacionado a patentar nuevos paradigmas educativos.

Como esencia y producto del proceso educativo conjugar los siguientes rasgos del educando: un sujeto capaz de insertarse oportunamente en la globalización económica y en los intensos procesos de cambio productivo, capaz de dialogar oportunamente en los espacios decisorios y capaces de ejercer sus derechos políticos en una democracia participativa.

Capacidad para insertarse con mejores ingresos en el mundo laboral, capacidad de gestión y organización, capacidad para discernir información estratégica, capacidad para comunicar en espacios públicos, capacidad para aplicar conocimiento básico con fines productivos: todas estas son destrezas o códigos que la educación debe estar hoy en condiciones de infundir.

En la misma dirección, una educación que prescribe las funciones del futuro deberá generar capacidad de abstracción, desarrollo de un pensamiento sistémico, complejo e interrelacionado, capacidad de experimentación y de colaboración, trabajo de equipo e interacción con los pares.

En suma, una educación fluida e interactiva que configura una mente escéptica, curiosa y creativa. Y más adelante, como si no fuera poco, añade.

La educación propende a superar la negación del otro y a expandir la multiculturalidad.

Proponerse estos objetivos es típico de una razón delirante desprovista de un sentido efectivo que permita plasmar la realidad del educando. No obstante lo cual, nos tranquiliza es que tanto el diseño como la implementación de proyectos educacionales, pletóricos de tantas buenas intenciones, obviamente típico en los paraísos soñados del Chile de Hoy como perpetrador de modelos de enseñanza alternativamente mediocres

No pueden realizarse por una razón epistemológica se carece del conocimiento mínimo para llevarlos a cabo ¿el conocimiento de sí mismo no continua siendo acaso el más difícil de los conocimientos? ¿Que poco se sabe todavía con respecto a cómo infundir en el otro, conocimientos, destrezas y valores?

Los planes y programas de estudios que se aplican en Chile, elaborados de acuerdo al decreto que establece objetivos fundamentales y contenidos mínimos, tiene ese carácter exhaustivo, corresponden, a nuestro juicio, al desmadre de esta razón constructivista.

En verdad, resulta curioso como la razón, que fue objeto de tantas críticas durante el siglo pasado, subsista, aquí, en la educación, imbuida de una santidad y omnipotencia teorética.

Por ende, el abismo entre lo que la educación promete y lo que efectivamente concede es y no puede ser sino enorme. Por lo mismo, resulta, en esencia, obvio que se debe iniciar esta manera de ser sujetos cuyo capital cultural sea coincidente con las demandas tanto laborales como socializantes que suscita la sociedad del conocimiento.

Lo importante radica en invocar a la disciplina en hacer bien las cosas, no obstante en nuestro país e so cuesta asimilarlo y, por cierto, manifestarlo.

lunes, 24 de marzo de 2008

razon de vivir




Estoy en constante procesión respecto a los caminos de la memoria que emergen en el acontecer histórico de la dinámica social de los modelos culturales que fluyen inexorablemente. Además, en este caso, el estado de cosas, nos condiciona, en principio, esas extenuadas estructuras mentales. Esa es la cuestión.

Miradas aletargadas y esperanzas vacías por ordenar aquellos pensamientos que enloquecen la aburrida misión de actuar conscientemente en coherencia con esas ideas que tengo en los confines de un pasado reticente a huir. De esas profusas irrealidades demócratas que evolucionan cínicamente.

Una ocasión propicia en fortalecer consideraciones que hayan sido grotescas, es decir, una modalidad de embellecer lo carnavalesco de vuestra psiquis supuestamente genuina de un mito a punto de estallar. Mitos que narran paraísos soñados en la mundanidad del conocerse.

La atomización de vanguardias culturales nos permite depurar las sinuosidades del acontecer político. La ampulosa esperanza por construir realidades tutelares. Y esa política que se constriñe a los avatares punitivos de la loca moral compasiva del cual nos provee la libertad.

Esta capacidad de mejorar esas potencialidades en pos de un bien superior ávido de encontrarlo para alcanzar la dicha de poder trascender junto al coloquio residual de mis reflexiones de mi vida.
Por ello, qué duda cabe, exaltar esa relación de existencia, que es un eterno deseo insatisfecho condimentado en ser ampulosa posibilidad para saciar la vejez precoz que padece la esmirriada opinión.

La unicidad amante que preserva el delirio a considerar la huida épica al inquisidor Tiempo.

Estas ansias de intuitiva realidad vocacional suscitan un diminuto oleaje al exuberante misterio de consumir aberraciones vivenciales. Mutación de valores en la jibarizacion del jardín de ideologías que se intuyen. De este modo, un canto a la estética sanguinaria de las relaciones humanas.

Un nativo aburrimiento que induce a un intimidante escepticismo. Esto es, aquella idea que nos motiva a seguir viviendo.

Las verdades en que vivimos, en realidad, agravian la fecunda vanidad de la que somos al despertar mi mente en un mundo, más aun, de los ilusos conscientes del descarnado poder político.

Esperando vivencias que denigren al latente periodo vocacional que impera sigilosamente en el destino de creer. Esa exultante curiosidad por conocer la vastedad divina. Y también voy descubriendo una fogata de amor en mis aventuras cotidianas.

Un educacion que acompaña recuerdos


“los caminos del azar son una interpolación temporal de nuestras perplejidades existenciales”
Jorge Luis Borges




Lo era. Cambiar el mundo que soñamos desde la recta provincia de nuestro haber mental. Había un estremecimiento deliberado por construir un hambre bestial por educar. Esa es la cuestión de pasmoso hecho adquirido.

La intrigante construcción social instruccional que preserva las dudas vocacionales cuando el sistema escolar de masas se ve motivado a actuar en tiempos donde el hambre bestial por educar era un imperativo moral.

La superposición de múltiples posibilidades de adicción emotiva cuando el educador enseña en la absoluta soledad de las tecnologías de la información. Y los niños de la mutilada democracia de las ilusas tribus urbanas hacían su trabajo. Para suspender el juicio crítico. Eso era lo que decían los genios del instruir para rentar existencias unificadas.

Debe haber, continuamente, una historia personal que permita sacar sentido al acontecer domestico de nuestro existir. De este modo, enfatizando, en principio, el rol activo que le cabe a la educación, como un eterno deseo insatisfecho que modela precarias estructuras mentales, eso sí, que condicionan el pensar reflexivo del hombre como inserto en una comunidad lingüística. Con un fantástico deseo de devorarme en aquellas palabras que sacan palabras.

Ahora que las ideas están en la mente subversiva del tiempo ansiado será indispensable caminar por el mundo paradisíaco de los prejuicios, estereotipos, engaños, eufemismos entronizados para vitalizar esas verdades en que vivimos.

Pues bien, insisto, claramente, la cuestión educativa para cambiar la mirada, en esto, se verá reflejada en las relaciones de poder factual que nos regala, amablemente, la sinuosa democracia participativa. Incluso puede ser la puta de las relaciones de poder.

Por lo tanto, la senda aspiracional que se avanza por estar en un sistema escolar de masas implica necesariamente fomentar las técnicas pedagógicas que permiten atenuar, pero no extirpar, la desigualdad social estructural del Chile Posdictadura. Mucho más preparado para ser mayor.

Por eso, al fragor de la fecunda rota aspiracional, adecuado y proliferado, por los medios masivos de comunicación habrá una soterrada lucha por saber quién es el apologista del educar para ignorar, entonces, inexorablemente, que cambiar de mundo.

Educacion contrariada





Y si realidad tiende a la fragmentación. Como saberlo con plena certeza. Difícil, pues, en tiempos, donde la cultura de la imagen, mas bien, de la sociedad del espectáculo nos acecha a cada momento. El Tiempo hace su trabajo conforme a su vocación. No hay verdades absolutas que nos permitan cambiar la mirada acerca de lo que somos. Más aun, la mayoría de la gente, no afecta la realidad de una manera consistente, sustancial, porque no creen que puedan.

Lamentable esa incapacidad de invocar la actitud para superar todas las dificultades que los caminos del azar otorgan. Increíble pero cierto. Por lo mismo, se vislumbra desde la educación, un hambre bestial por educar. Es lo que hay con los paladines de la razón iluminista.

Actualmente la irrupción y desarrollo de las nuevas tecnologías están conformando una serie de cambios estructurales, a nivel económico, laboral, social, educativo, político, de relaciones.

En definitiva, se está configurando la emergencia de una nueva forma de entender la cultura. En esta coyuntura, la información aparece como el elemento clave, aglutinador, infraestructura, de este tipo de sociedad.

De acuerdo a lo que hemos ido comprendimos, fue en la década de los setenta cuando se comienza a hablar de la "sociedad de la información". Aparece la información como la panacea, el eslogan de "la información es poder" vino a abanderar toda una serie de cambios que iban a configurar nuevas pautas sociales, motivadas por el auge del sector servicios.

Ya no se trata de desarrollar bienes tangibles, como se venían desarrollando hasta ahora en una sociedad industrial. Se destinará a "producir" bienes ligados a la educación, la salud, la información, el medio ambiente, el ocio, etc. Y que configuran a grandes rasgos lo que se ha dado en llamar sociedad postindustrial.

Por lo tanto, esta "sociedad de la información" se va a definir en relación a mecanismos como la producción, el tratamiento y la distribución de la información. Va a exigir desde un punto de vista técnico, la infraestructura necesaria para su utilización en todos los ámbitos de la economía y de la vida social. Haciendo que muchas de nuestras acciones se conformen en torno a ésta. Por ello, resulta interesante extrapolar toda consideración ideológica en lo relacionado a buscar la manera de aplicar desde las categorías conceptúales a la realidad histórica concreta de nuestro país

En conclusión, hoy día, en la sociedad occidental en la cual estamos inmersos se nos "vende" la información como un elemento accesible, que se puede poseer, que da poder, que da conocimiento. La información se ha convertido en un culto, en un mito, algo que otorga autoridad, ventajas, superioridad, dominio.

Sería interesante que nuestro país creara, por decirlo de algún modo, un nuevo pacto social que implicara que tanto el mundo privado como el mundo público funden una innovadora forma de crear conocimiento provisto de valor agregado, pues ello, beneficia a todas las partes involucradas.

Sin embargo, no se considera que la información tenga carácter informativo, por el simple hecho de ser poseída; o de poder ser asimilada por un sujeto. Se ha producido un cambio en el concepto de la información y, por cierto, en el modo de hacer educación.

jueves, 20 de marzo de 2008

Caminos paralelos


De este modo, en reiteradas reflexiones que intuía en creer sentía bajo la percepción intuitiva del ensordecedor alarido del perro que acompañaba a la sórdida búsqueda de Alberto por saber que quería de su vida.

Había una necesidad por conocer el universo desde el aspecto secuencial del nativo coexistir con el estado de desvarío vocacional a medida que albergaba una omnímoda discusión con sus padres. Él se veía inmerso en la comunidad lingüística de los desorientados por esta desafección radical de los sueños erigidos como los caminos de la memoria de su país.

Ante esta situación, insinúo que la democracia representativa que surgía mediáticamente como el paradigma explicativo para problematizar las complejidades de las sociedades modernas era una superstición muy difundida.

La condición humana se refleja en su máximo divertimento, es decir, miente como acto subversivo respecto a las normas que satirizan concerniente a su absoluta futilidad para conocer.

Haber sido un relator de historias tutelares en su lenguaje ordinario que usaba constantemente, fue para Alberto, durante esos años de hipócrita transición intencionada, una manera de humanizar sus vacilaciones afectivas que eran una empedernida duda a través del dialogo, que fluía con sus compañeros de estudio en esa progresista enseñanza media, que le tocó vivir. Las formas analíticas del lenguaje ordinario, que le perturbaba como el sin sentido de usar el lenguaje como instancia de confrontación dialógica, fue algo digno para él.

En ello, cabe señalar, una incipiente pero permanente sensación de renuncia sostenida, intensa y estereotipada a pensar que la teoría como evidencia universal e indubitable nos hará develar la cuestión moral de la política.

Enamorarse de la realidad supone un acto de locura. Evocar mundos paralelos para construir senderos que relaten una epifanía del peso de la noche. Pues bien,, en este caso, por hacer del lenguaje una comunidad universal de formas estéticas en función de las necesidades holísticas de la política.

Diálogos con mi Habitación


¡Nadie esta libre de decir estupideces, lo malo esta decirlas con énfasis!




Hay palabras que construyen, radicalmente, realidades y mundos que esculpen de manera muy rara sus posibilidades. Cada interpolación del tiempo humano con su ficción que le corresponde albergar.

Cuando te comienzas a dar cuenta cuál es tu verdadera naturaleza, ya no hay preguntas, ya no hay respuestas, y solo hay algo de realización repentina.

Ahora regresas de la cueva de la madriguera del conejo y comienzas a actuar en este mundo de ilusión, y maravillas y magia con el entendimiento de que nunca vas a morir y que nunca naciste.

Esto permite sincerar esa latente melancolía que emerge, a cada momento, vale decir, la renovación continua del instante presente con su confidente dormitorio de ladrillo princesa.

Un dormitorio provisto de un amigo que esta al lado del camino. Y nosotros somos el mundo al asimilar la corriente del tiempo. Es mi musa inspiradora.

Siempre resulta patético encontrar que el origen de los conflictos, aflicciones, angustias, miedos aleccionados, frustraciones domesticas, un pavor visceral a inhalar excrecencias volitivas y el errante destino, todo este estado de cosas.

No es sino producto de esa incapacidad prevaleciente del hombre a estar solo en su dormitorio buscando los infinitos mundos, de esa realidad reticente a aparecerse, saber, miedo a lo desconocido y al vivir conscientes.

En este caso, el monstruo ominoso, es decir, el aburrimiento se satisface haciendo un nativo divertimento o, dicho de otra forma, el aburrimiento como la ínfima capacidad de acallar nuestros juegos mundanos que sedimentan nuestras miserias.

una sociedad del conocimiento






La manifestación plena de la sociedad del conocimiento, en tanto proceso gradual de progresiva socialización en cuanto a revitalizar la manera de hacer educación, en este contexto de acción histórico denominado globalización, será un pilar fundamental para describir minuciosamente las tendencias educativas acontecidas durante este presente siglo.

Sin lugar a dudas, antes de explicar concienzudamente el estar siendo de la educación sumido en este modelo cultural imperante, es necesario vislumbrar ciertas impresiones de la educación como, por ejemplo, existe, nos parece que nadie podría negarlo, una educación no intencional, aquella que no corresponde a un programa consciente y deliberado.

Una enorme cantidad de conocimientos, habilidades y destrezas, juicios y prejuicios se aprenden a lo largo de la vida de este modo, en ocasiones, de forma totalmente inconsciente, otra por vía de la imitación, del juego, de la experiencia directa o indirecta, maestra, como bien los saben los científicos.

Un segundo aprendizaje es aquel que se logra a través de un afán de desdoblamiento en el sujeto, que de algún lado asume alguna de las actitudes de un maestro y, del otro, de un alumno. Nos referimos a todos aquellos conocimientos, habilidades y destrezas que adquirimos como autodidactas. Este mundo del aprendizaje es inconmensurable. Por ello, pues, hay un proceso consciente y deliberado.

Una tercera forma de aparecer radicalmente desde la praxis en la educación se refiere, precisamente, a aquel conocimiento aprendido dialógicamente en la discusión y conversación con los pares.

En efecto, no hay propiamente un maestro, ni la consecuente asimetría de saberes que supone la conjunción maestro-neófito, sino que todos son igualmente alumnos y maestros.

Es esta una de las sublimes formas de concebir la educación, aquella que se da entre quienes han dejado de ser legos, pero que reconocen que progresar en el conocimiento del objeto en que están abocados requiere del dialogo y confrontación con los actores del acto comunicativo.

En fin, podríamos señalar aquel proceso de enseñanza-aprendizaje deliberado, articulado a partir de un plan, llevado a cabo por un maestro (el que sabe) respecto al alumno (el que no sabe) cuyo fin es transmitirle un conjunto de conocimientos, destrezas, habilidades y, aun valores, previamente establecidos y periódicamente evaluados.

Es lo que propiamente se puede denominar hoy educación. La educación en sentido estricto no es sino una construcción social instruccional y demencial cuyo sistema escolar de masas se patentiza como un hacer bestial de técnicas pedagógicas así como metodologías domesticadas por el proyecto de razón







martes, 18 de marzo de 2008

palabras que crean realidades


Estoy en constante procesión respecto a los caminos de la memoria, que emergen en el acontecer histórico de la dinámica social de los modelos culturales, que fluyen inexorablemente. Además, en este caso, el estado de cosas, nos condiciona nuestras estructuras mentales. Esa es la cuestión.

Miradas aletargadas y esperanzas vacías por ordenar aquellos pensamientos que enloquecen la aburrida misión de actuar conscientemente, en coherencia con esas ideas que tengo en los confines de un pasado reticente a huir, de esas profusas irrealidades demócratas que evolucionan cínicamente.

Una ocasión propicia en fortalecer consideraciones que hayan sido grotescas, es decir, una modalidad de embellecer lo carnavalesco de vuestra psiquis supuestamente genuina de un mito a punto de estallar.

Mitos que narran paraísos soñados en la mundanidad del conocerse. La atomización de vanguardias culturales nos permite depurar las sinuosidades del acontecer político.

La ampulosa esperanza por construir realidades tutelares. Y esa política que se constriñe a los avatares punitivos de la loca moral compasiva del cual nos provee la libertad.

Esta capacidad de mejorar esas potencialidades en pos de un bien superior ávido de encontrarlo para alcanzar la dicha de poder trascender junto al coloquio residual de mis reflexiones de mi vida. Por ello, qué duda cabe, exaltar esa relación de existencia, que es un eterno deseo insatisfecho condimentado en ser ampulosa posibilidad para saciar la vejez precoz que padece la esmirriada opinión.

La unicidad amante que preserva el delirio a considerar la huida épica al inquisidor Tiempo.

Estas ansias de intuitiva realidad vocacional suscitan un diminuto oleaje al exuberante misterio de consumir aberraciones vivenciales. Con la mutación de valores en la jibarización del jardín de ideologías que se intuyen. De este modo, un canto a la estética sanguinaria de las relaciones humanas.

Un nativo aburrimiento que induce a un intimidante escepticismo. Esto es, aquella idea que nos motiva a seguir viviendo.

Las verdades en que vivimos, en realidad, agravian la fecunda vanidad contextual de los ilusos conscientes del insidioso poder político.

Esperando vivencias que denigren al latente periodo vocacional que impera sigilosamente en el destino de creer. Con la exultante curiosidad por conocer la vastedad divina de alguien que comienza a hablar a través de las palabras. 

intuiciones democratas que corroen




Malas decisiones. Así fue. El tiempo de las circunstancias políticas y sus implicancias históricas para cambiar la mirada. Somos hijos de ciertas circunstancias. Por lo tanto, insertos en una comunidad lingüística de los desorientados, ya que, el lenguaje no es sino una razón de ser de nuestras perplejidades epistémicas.

Por ello, resulta imponente como un discurso de cinismo purificador respecto a los grupos, individuos, comunidades identitarias y modelos culturales en constante expansión socializante se condiciona.

Un incontinente condicionamiento consciente y deliberado de que somos el mundo, a pesar de la sinuosa senda de coloquios vociferantes respecto a la política.

Señalar, en verdad, que la democracia es un canto esclarecedor a una superstición muy difundida sería bastante incomodo, en principio, para los apologistas del desmadre de la razón constructivista.

Además, una razón humana provista de múltiples maneras de utilizar deliberadamente el entorno significante en que anida, puesto que, así, le permite modelar realidades.

Acontece inexorablemente que el hombre que anida en nuestra inefable política no es, pues, sino disfraz, mentira e hipocresía tanto en sí mismo como respecto de los demás.

Momentos aletargados. De este modo, la democracia es una intrigante osadía en la penumbra del acontecer temporal desde el realismo sanguinario de las relaciones de poder.

Un despertar impío de rituales olvidados junto a las deidades paganas. De pronto, la alegría ya viene con los vientos de un pesimismo sin desesperanza.

En otras palabras, la moral social de los ilusos conscientes se ve intimidada por el estremecedor espíritu de los tiempos. Por ello, tanto Allende como Pinochet son tejedores de ilusiones persistentes.

Y toda realidad tiende a la construcción de incertezas históricas. Con ello, nos insinuaron como la evolución temporal de malas o buenas decisiones transcurren como vastas avenidas de cinismos descarnados, esa es la cuestión, y así somos ante las circunstancias históricas.

Además, estamos en el paraíso de los referentes discursivos que enfatizan el saber democrático como verdad revelada. Ilusiones desprovistas de precaria actitud prevaleciente respecto a lo que había que hacer, entonces ¡Cuando el informe les generaba frenesí, cuando, la política les inmolaba!

Esa es la cuestión. Una virtud ética que pulula en el espacio sagrado de monstruosidades socializantes, más aun, estereotipadas deliberadamente, ya que, así, nuestra democracia se comporta como una superstición muy difundida.

¿Cuando se cambia la mirada?