miércoles, 20 de septiembre de 2017

MISERIAS PATAGÓNICAS





Si no hay días feriados durante sus vacaciones de verano, divertimentos omnipresentes. Entonces, el capital cultural y social de los incumbentes seguirá siendo un fruto prohibido para acceder a las calles eternas de las hojas de verano, sólo queda contemplar. 

MISERIAS PATAGÓNICAS



Las valiosas tonterías de las personas, en cualquier restorán o cafetería, en el espacio público de la avenida principal, son conmovedoras. Pero no hay excusas cuando hay que confrontar a los demonios internos inmersos en medio de una civilización y sus patologías culturales.

MISERIAS PATAGÓNICAS


Esos engendros humanos, no hay lugar para las medias tintas,  en donde la materia oscura se burla de manera glamorosa de nosotros. Dicen los turistas, a propósito de esto, que la tarjeta de débito provoca ciertos tipos de cáncer, mientras tanto, la otra calle es digna de su propio sufrimiento. 

MISERIAS PATAGÓNICAS


            
Solo tenemos iniciativas lacustres de pensamiento planetario, que cuestionan la verdad oficial de la educación formal escolarizada de occidente, para generar el menos es más. También, cabe señalar, una calle tiene sus propios comienzos de materia estelar. Porque, ojalá, persista el ardor impulsivo de preguntas desde cualquier vereda.

MISERIAS PATAGÓNICAS






Ahora mismo, este mes con sus vanguardias culturales de móviles humanos, nacen y mueren habitantes en la Tierra, alguien tiene que ceder para redimir las  miserias de los bípedos. Entonces, alguien se atrevió a comer un mariscal frío con café doppio doble.