despues de la lluvia todos son empiristas y todos somos rotos.
No había vuelta atrás en la
aventura deportiva que desempeñaba la “U”. Solo quedaba escuchar el pitazo
final del árbitro, mientras tanto los hinchas azules aspiraban a dejar huellas,
dibujaban lecciones de vida, envejecían nuestros segundos. Algo hemos aprendido
sobre el ciclo de la vida.
A partir de los segundos vividos, miles
de miles de hinchas azules compartían la naturaleza salvaje del ciclo de la
vida, fluir como si jamás se tomara en serio, se alternaba la vida y muerte en
esos minutos de finitas alegrías, aun así, continuaban existiendo los segundos.
Volvamos a lo nuestro. Seguía
especulando sobre la apuesta revolucionaria de la “U” ante la realidad estival
que evolucionaba, en ese entonces, durante Diciembre 14 encarnado claramente en
esta final de la Copa Sudamericana.
Creaba para descubrir algo en la “U”,
estaba en eso, cuando de repente la hora decía que algo llegaba a su fin, buscaba
eso, la renovación del instante preciso esa alegría que trofeo alguno podía
describirlo, estábamos al borde del abismo.
Un abismo entre la “U” y esos
aciagos momentos que marcaron su vida futbolística, a fin de cuentas, estábamos
a punto de celebrar ese 3-0 sobre LDU.
Un fugaz lugar sagrado aparecía en mi
mundo circundante, creatividad e incertidumbre emergía, en cada una de las
miradas que dirigía hacia el televisor LCD full HD.
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