domingo 25 de diciembre de 2011

Romantico Viajero

Después de la lluvia todos son empiristas y todos somos rotos


Lo deliberadamente veraniego era que todo ocurría, ni nosotros pudimos quedar exentos de aquella verdad planetaria, mi Papa y yo, esperando verbalizar lo indecible.

Lo indecible de ser fugaz condena en sí mismo. Eso provoca el futbol. Una ficción narrativa que conmueve al soberano pueblo. Nosotros somos el pueblo, pero nadie sabe para quien trabaja.

Nadie fue capaz de verbalizarlo tras miles de instantes de percepciones ciudadanas, siendo que la “U” lo habría logrado, a pesar del calor vertiginoso que ese día entraño, alguien tenía que decir dichas valiosas tonterías, se intento.

Todavía persistía la extraordinaria ordinariez de este segundo tiempo jugado sin menores problemas menores, ahí mismo la gente estaba delirando, no hacían grandes comentarios, de lo sencillo que implicaba ganar consideraban su grado de sofisticación, el Estadio Nacional parecía una valiosa tontería sumida en el torrente ideológico del universo.

Nuestro Estadio Nacional representaba simbólicamente contra las tradiciones instituidas por el clamor veraniego de los precedentes meses estivales, la aparente mediocridad de la “U”, por fin, cambiaba la dinámica histórica de nuestra biografía personal.