lunes 26 de diciembre de 2011

Romántico Viajero

despues de la lluvia todos son empiristas y todos somos rotos.


Este televisor aparecía como un fiel espectador de impresiones fuertes. Atrofia visual a la creencia popular de que lo que ves es lo que existe. Mucha visceralidad, ingenuidad, ignorancia inducida y divertimentos pasajeros ofrecía ese televisor. Unas cuantas pulgadas pueden cambiar la mirada sobre el mundo humano y su visión inacabada sobre el futbol.

Manifestaba algo de justo equilibrio con la disposición emocional que trascendía a partir del que mira. Miramos para cambiar nuestra subdesarrollada conciencia.

Este objeto tecnológico suscitó imposiciones históricas. Su complejo cultural era del siglo anterior. Nos encadenaba a su ideología. Su legado ideológico se convertía en un infinito veraniego, no había palabra alguna que pudiera verbalizarlo, a lo más, teníamos el uso del lenguaje.

Tanto el lenguaje que usamos como el televisor juegan a jugar dentro de este experimento llamado vida. Además, la sacralización de lo visto era evidente para nosotros.

Nosotros somos el pueblo, eso creo. Algunos sacralizan esa palabra. A mi, nada personal, solo absurdos glamorosos. Lo glamoroso de verlo a través del televisor LCD.

Jamás dejaron de existir sus lugares sagrados, el control de remoto sumado a la mirada obsecuente del televidente, y, la “U” que ganaba 3 a 0. Su rival de turno era LDU.

Y nadie sabia como encontrar una respuesta precisa al momento exultante que coincidió con Diciembre 14, aterrado estaba, eso si, porque a pesar de todo la vida seguía siendo una encerrona.