después de la lluvia todos son empiristas y todos somos rotos.
Un fenómeno de la vida, observar con fruición la final de la Copa
Sudamericana, tendiente a describir, escudriñar y pintar su realidad junto a
millones de heroísmos anónimos encarnados a través de un cigarro y el uso pragmático
del celular.
Día tras día, en este caso, segundos que desaparecían a menudo. Sus formas
humanas inconclusas evolucionan hacia resultados sorprendentes, para adecuarnos
a la vida futbolística que envolvió a Diciembre.
Una final de futbol sudamericano tendiente a las ramificaciones
subversivas de sus preguntas sin respuesta ¿qué es la “U” a medida que sufre? ¿Es
el romántico viajero algo genuinamente delirante que pinta la realidad de su
sufrimiento humano? ¿Sabemos vivir durante Diciembre 14?
Quedan jugadores que deberíamos mencionar. Pero muchos de esos anónimos
jugadores han escritos sus hojas de otoño, escuchan su voz interior. Su gran
virtud residió en la habitualidad de jamás
dárselas de expertos en futbol.
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