sábado 24 de diciembre de 2011

Romántico viajero

Después de la lluvia todos son empiristas y todos somos rotos.


No había vuelta atrás, algo había llegado a su fin. Solo quedaba esperar disfrutar la influencia desatada del cambio. Cambios acordados y aparecidos durante ese día de Diciembre 14. Esta situación de hecho, un lugar sagrado para comprender a la “U”, ese equipo del romántico viajero que le tomaba el gusto a la vida, a su manera. Era una apuesta riesgosa hacerlo siendo ignorantes de nuestra subjetividad futbolística. Durante esos momentos de exultante clamor sufriente.

Éramos sufrientes personajes de un drama comedido. Esclavos historiadores de impresiones fuertes a su vez arrendatarios de verdades mutiladas. Aun seguíamos ahí, mirando lo que acontecía, no solo de gol vivían esos miles de hinchas. 

También existía una voz. La voz en off de aquel drama pertenecía a la tribuna del desconocido que tanto legó a nuestra indecible realidad. Con esa realidad, el diluvio generacional.

Muchos de los cuales, esos hinchas con bajos umbrales de sobreestima personal, escasos predicadores de un humor alternativo, hijos de nuestra democracia abortada, vivían amando la vida sin lógica, por eso mismo, ese gol ayudo a ser irresponsables.

Lo que generaba cierta irresponsabilidad cronológica con lo que transcurría, esperábamos que terminara inmediatamente tras el gol convertido por Lorenzeti, pero el tiempo cronológico tiene sus propios demonios internos. Aquellos vibraban con la complicidad sin ambición del árbitro.