viernes 16 de marzo de 2012

Un dia, un jacuzzi

Despues de la lluvia todos son empiristas y todos somos rotos.


 
En eso estamos, intentando descubrir lo que somos, pero descubriendo a Lampa tiene cierta enfermedad sagrada, seguir con el ritmo demencial de no mirar el reloj, sucedió durante varios instantes.

Difícil describir a los instantes sumidos en Lampa cuyas opciones humanas eran diversas, después hubo que encontrar un frágil equilibrio entre la humedad relativa de los cuerpos presentes en el jacuzzi y la misión aterradora de seguir perpetuando en nuestra psiquis esos instantes en Lampa.  

Lampa, tontería pluricelulares por ahí, noches veraniegas tras la caída del Muro de Berlín, la puesta en marcha del humor absurdo por parte de Jaime y la vidas paralelas creadas por esas mujeres que perpetuaron sus creacionismos ensimismados.

No hace falta decir que disfrutamos con la desnudez inmisericorde de la noche presenciada en aquel día. Recorría toda historia humana sin la complicidad del dispositivo móvil, una sorpresa que impuso la vida.

La vida continúo generando emergencias humanas. Nunca estuvo de más el silencio respecto a lo que vivimos en Lampa. Hubo un valioso encuentro entre el silencio y yo, estremecedor fue darse cuenta de aquello.

Solo ese día debe saber el secreto, no fue solo estar agonizando. Acompañando al día que hizo posible crear una forma singular de expresión humana, conversar sin piedad en las aguas tiránicas del jacuzzi, diseminando el néctar generacional del presente mutilado, de vez en cuando, reemplazábamos las toallas por fotografías digitales.

Sacar fotos inducia a ilusorias muestras cotidianas sobre el sentido de la existencia hídrica en Lampa, también afectaba a esos radiantes rostros universitarios, ironizaba con el corrosivo dudar de los megapíxeles de aquel dispositivo tecnológico, Javiera asumió el riesgo se programarla para sacar una serie ilimitada de fotos.

Muchas fotos, variadas intercepciones entre rostros femeninos y un minoritario rostro masculino, con divertidas coqueterías planetarias y destellos de frivolidad estética.

La cuestión estética aparecía sin nombres propios con la suerte impuesta por esa cámara digital cuya propietaria es Fedora, a lo sumo, buscábamos penetrar las locuras anónimas de la imagen que proyectamos durante esas horas de bohemias irresolutas. Para eso, tuvimos que hacer uso de nuestra cámara digital.  

Un dia, un jacuzzi

Después de la lluvia todos son empiristas y todos somos rotos.


 
Querían seguir creando su narrativa, un día y Lampa jugaban a ser palabras repentinas, en esos momentos nadie captaba el mensaje seductor de la vida misma, la enigmática adultez de nosotros mismos, comprometiéndose a valiosas tonterías.

Un dia, un Jacuzzi

despues de la lluvia todos son empiristas y todos somos rotos.


 
Tal vez, reírse a menudo entrega una oscura tendencia a jamás tomarse demasiado en serio, lo cual, permite comprender lo que somos. Bueno, en verdad, no sabemos mucho, ni siquiera después de haber logrado secarnos con nuestras respectivas toallas.

Toallas silenciadas por nuestra humedad relativa, una clara expresión de lo que puede obsequiarnos el ciclo de la vida. Y lo hizo. Sin preguntas, sin lógicas veraniegas. Solo pudimos percatarnos de la evidente debilidad humana, ya era hora de seguir en lo nuestro.

Lo nuestro. Poco a poco escribíamos sucesos hídricos en la tierra firme de la brisa que tocaba nuestras inquietudes epidérmicas, seguíamos estando en democracia, un juego de espejismos identitarios, de la misma manera, ofrecía mentiras verdaderas al mejor postor.

Nadie había avizorado aquel resfriado que afectaba a alguien, diremos que actuaba como tal, por ahora, es más entretenido y más barato, por lo que decir esa tamaña empresa de la biología de la vida, estar resfriado, aporta ricas dudas humanas a lo se establecía en el jacuzzi.

De repente, hablaba el jacuzzi. Lo percibía como un intimidante juego. Los juegos humanos, pasando por todos nosotros, era medianoche en Lampa, según Occidente y la educación formal chilena, de nunca acabar sumado a la entrega absoluta de los rostros protagónicos a la constante del tiempo cronológico e inquietudes veraniegas reflejadas en nuestros deseos primitivos.

Hemos sido guardianes inexpertos en cuanto a cómo tratar a esos deseos primitivos, siempre han estado con nosotros. Con lo cual nos hemos convertido en seres poco confiables y bestias paradójicas, es admirable asumirlo.

miércoles 14 de marzo de 2012

Un día, un Jacuzzi

Después de la lluvia todos son empiristas y todos somos rotos.






Habilitados para fomentar valiosas tonterías, hijos de la épica revolucionaria de Febrero 27, descubriendo a Lampa, invadimos las sagradas escrituras del hoy, es el tiempo cronológico de aquel día de Marzo que no vuelve más, meras ilusiones sanguinarias que querían desafiar al árbol de la vida, no basta ayuda estar viendo Mundos Opuestos para entender la cadencia sofisticada de nuestra encadenada subjetividad, delirantes conversaciones sobre el árbol de la vida encarnado en huellas estéticas que insinuaban que no éramos equilibrados, demonios estatales y certidumbres epidérmicas jugaban a ser mayores, pero implícitamente estuvimos a gusto con la maravilla del dolor, el jacuzzi sabe.

Mucho humor respecto a las historias relatadas tanto por Jaime como por Fedora y, cierta rigurosa timidez transformada en dogmatico pudor a medida que alguien sugería sacar fotos, no diré nombres. Al ser más entretenido y más barato.

De todas formas, el fenómeno de la vida penetraba a través del claro de luna que se proyectaba desde el cielo silenciado de Lampa, la erótica tibieza del agua y la escritura silenciosa de las estrellas, con lo cual, esos sucesos humanos en el jacuzzi, demostraron la sutil degradación de nuestros rituales de Occidente, nadie quería encadenarse al tiempo cronológico.

Todo tiempo cronológico carece de razones desconocidas. Es un avance que lo haya descubierto , en este caso, este tiempo fue implacable con nuestros trajes de baño. Decirlo significaba algo, todavía no lo entiendo. Entender para existir en la ilusión enfática que fundó Lampa. 

Un día,un Jacuzzi

Después de la lluvia todos son empiristas, y todos somos rotos.




Respiré aliviado, por volver a nuestra intimidad hídrica. Había vivido para contarlo. Con la complicidad de alguien, mi traje de baño. Un suceso estético con evidentes sujeciones seculares. No hay traje de baño que no tenga un valor en sí mismo. Nuevamente respiré aliviado. Quise jugar con mis miserias veraniegas.

Iba a jugarse en el espacio público del jacuzzi. Se jugó con las reglas de trato social del fenómeno de la vida, no decir nada. Sin embargo, continuamos. De alguna forma de eso se trata vivir.

Apareció, de pronto. Nadie les avisó a nuestros protagonistas. Es la entera sorpresa de existir, comentar valiosas tonterías inmersas en el más acá y en el más allá del jacuzzi. Creo, eso dicen, que funcionó.

Funciona para generar eventos de extraordinaria ordinariez humana, la nomenclatura anónima entre los trajes de baño de nuestros hablantes jóvenes y la observación silenciosa del agua del jacuzzi. A medida que la corriente marina del jacuzzi proponía conversaciones dispersas con los protagonistas. Así es, existieron protagonistas que contaban cuentos.

Manifestaban un mayor compromiso, descubriendo a Lampa, con ese día estando en permanente conmoción valorica. Recién tomaba consciencia, después lo pensé con mayor perspectiva, y apunté  a la luz que alumbraba nuestros enigmáticos cuerpos. De modo que nuestros cuerpos descubrían en medio del agua, el azar de lo establecido, de pronto, Javiera apagó la luz en aquel lugar donde se ubicaba el jacuzzi.

Seguíamos siendo dioses pequeños, nadie nos preguntó. No está de más decir que los integrantes del jacuzzi eran Javiera, Karina, Fedora y Jaime. En verdad, al ser esclavos de la oscuridad que embargaba a la sala de juegos, en la cual se situaba el jacuzzi, se empezó a saber que existíamos, así descubrimos a Lampa, a propósito de eso, Javiera es hija del dueño de casa, por esto mismo, supe que estaríamos habilitados. 

Un día, un Jacuzzi

Después de la lluvia todos son empiristas y todos somos rotos.



Las toallas ayudaron a demostrar que nada era para siempre, tras haber estar encantados y adictos al teatral mundo de las aguas del jacuzzi, adoptamos la postura dubitativa, o de comer o ir a dormir, finalmente impartimos cátedra en ambas. Después, alguien se duchó.


lunes 12 de marzo de 2012

Un día, un jacuzzi

Después de la lluvia todos son empiristas y todos somos rotos.




Con la estética no se juega, a pesar que la vida misma es un peligroso juego de ilusiones persistentes. Por lo menos, la biología de la vida aparecía como el discurso prevaleciente mediante la congregación de sus cuerpos para lograr sus tensas calmas, aparentan seguridad y estabilidad dentro de lo inestable que ellas profesan, jamás lo dirán, no obstante eso, querían diluir sus miserias hídricas, secarse lo menos posible con sus toallas.

Con ello, siempre habrá ejemplares sucesos valoricos, por decirlo de alguna manera, estamos siempre agonizando, nuestro jacuzzi no dijo nada. Estaba algo asombrado ante la propuesta educativa de los muchachos, que las verdades cosas que importan jamás las enseña la educación formal, después alguien pidió sus toallas para secarse sin dudas absolutas.